Disclaimer:KHR, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Amano. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener además de que habrá muchos spoiler.

N/A: Sin N/A.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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Brilla 'Oscurita

Capítulo III

La Hija de Jager

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– Haru si es la mujer que tiene la llama del Octavo Elemento –Confiesa Hibari con frialdad con la mirada fija en un imperturbable Reborn, a diferencia de los demás que estaban conmocionados– A principio de su entrenamiento fue revelado pero no tengo idea de cómo pudo obtenerla sin ser parte de los Vindicel.

– ¿Cómo los Vongola supieron que era mujer? –Interroga astutamente Levi llevando todas las miradas sobre Reborn.

– ¿Qué mas sabes Hibari? –Pregunta Reborn, ignorando la pregunta del líder de Varia.

– Los padres de Haru, fueron los objetivos a eliminar, no era Haru –Notifico a todos con seriedad– Ellos no eran los padres biológicos de Haru, la adoptaron recién nacida eso me hizo pensar que su poder venia de sus padre biológicos y que deseaban llevarse a Haru consigo por lo mismo.

– Los Vindicel, bien saben que ellos son Arcobalenos que sobreviven a la maldición y viven solo del odio y deseo de Venganza, el procrear no es algo común en ellos –Comienza a explicar Reborn– Bermuda contacto conmigo cuando los Vindicel detectaron una llama del Octavo Elemento en Japón y fue cuando salió a la luz la hija de Jager, lo que fue una sorpresa para todos, Jager lidera a los Vindicel, en sus investigaciones y cavilaciones llegaron a mi luego de que los padres adoptivos de la niña fueran brutalmente asesinados por una supuesta equivocación –Reborn guardo silencio para luego levantar la mirada y posarla sobre los que estaban presentes– No me dijeron que era la familia Miura, solo me dieron algunas especificaciones y detalles como la muerte de sus padres y la desaparición de la niña.

– ¿Cuándo fue eso? –Pregunto Hibari.

– Eso fue hace cuatro años –Respondió Reborn.

– Concuerda con la fecha en que se manifestó la llama en Haru –Comenta Hibari.

– Lo deseamos hacer discreto al principio, pero Bermuda me estaba presionando diciéndome que cada vez la sentía más constante, temía que la usaran como un arma para atacarlos –Reborn miro ahora a los Varia– Fue en ese momento que comencé a atraer a todas las Hitman de Japón a Europa, Bermudas pidió discreción.

– ¿Y Jager? –Pregunto Tsuna– Como padre debe estar angustiado.

– Bermuda no confía en su juicio en estos momentos así que lo excluye de la búsqueda –Informo Reborn– Luego de enterarse sobre la desaparición de la niña entro en histeria, parecía un maniaco sin control y tuvieron que encerrarlo por días completos.

– Debes informales –Exclama Tsuna alterado.

– Calma chico –Hablo Squalo– ¿Quiénes quieren a Haru, quienes son los asesinos de quienes la criaron?

– No lo sé –Hablo primero Hibari.

– Yo no tengo conocimiento de ello, quienes pueden saber pero no me dijeron son los Vindicel –Dijo Reborn luego le dirige una mirada a Hibari al sentir la del muchacho sobre él.

– ¿Qué se le dirá a Haru, herbívoros? –Articula con voz tajante, los Vongola hacen una mueca inconforme y nerviosa, los Varia en cambio tensan su expresión.

– Que Jager o Bermuda decida –Sentencia Reborn.

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Al anochecer, todos estaban reunidos a lo largo de una gran mesa para lo que sería la cena. Haru entro al comedor y bufo fastidiada ante tanta elegancia y presunción en lo que deseaba una cena sencilla y corriente. Con la misma tranquilidad llevo sus pasos a la cocina donde encontró a muchas personas que serian las cocineras y servicios del lugar, cocinando y sirviendo, una total revuelta.

Llevo sus pasos con calma, bajo la curiosa mirada de las empleadas, hacia la nevera que abrió para quedarse viendo un buen rato, finalizando en tomar un tarro de helado de fresa, una lata de crema y salir de la cocina hacia las mesas que estaban en el jardín.

Como hacía mucho frio, se ajusto su abrigo Varia y se sentó pesadamente mientras con una pierna arrastraba otra silla donde coloco sus pies para comenzar a degustar el delicioso helado con gusto.

– Debes dejar de seguirme, Gokudera –Hablo con calma la chica sin dejar de comer el helado con gusto, el nombrado se acerco con aspecto resignado jalando una silla y sentándose cerca de ella– No te invito a comer porque odias lo dulce.

– Con que lo recuerdas –Dijo Gokudera con una sonrisa de lado.

– Claro, recuerdo todo sobre ustedes ¿Ustedes no de mí? –Contesto con calma.

– Mas o menos –Dijo con cierta tensión– Deberías cenar comida de verdad, helado no es comida, mujer.

– Pero se come y con eso basta –Reto mientras le miraba de reojo– Ya dime que buscas que esta charla inicial se está haciendo tediosa.

– ¿Por qué no acudiste a nosotros, porque Hibari? –Interrogo por fin con seriedad, Haru guardo silencio por un momento sin detener su "comida".

– Porque Kyoya-onii-san no iba a tener clemencia, me protegería de una manera diferente a la de ustedes, el me entrenaría para matar, no me apartaría –Contesto por fin con una sonrisa sincera, dirige una mirada al peli plateado y sonríe más ampliamente– El sabe que soy una carnívora –Dijo lo ultimo mutando su sonrisa a una llena de malicia.

– Tsk, nos tenias preocupados, estúpida –Confeso Gokudera apartando la mirada con incomodidad ante la imagen de la chica con esa maliciosa sonrisa, escucho la risa picara de la chica y decidió levantarse– Mejor ve a comer algo que si es nutritivo, no queremos que te desmayes, tonta –Dijo en forma de despedida mientras desaparecía del alcance de la vista de Haru, ella cuando se vio sola miro el helado y sonríe con sinceridad.

– ¿Cuánto costara decir que era él el preocupado? –Hablo Haru con simpatía al embace casi vacío, al que miro con un puchero triste al notar lo vacio que estaba.

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– Dame un lugar –Pidió con inexpresividad el ilusionista de los Varia, vistiendo un sencillo pijama de pantalón y camisa de seda verde militar con su inusual sombrero de rana.

– Ve a tu habitación –Contesto desde la cama Haru ignorándolo, ella vestía un pijama de satén, un conjunto de short y blusa de tirantes en negro.

– Sabes que de todas maneras terminare durmiendo acá como lo hago siempre –Reto él desde la silla frente al escritorio del cuarto que habían dispuesto seria de Haru hasta los momentos.

– Quiero sexo –Articulo la castaña de cabellos cortos, acostada en la cama con los brazos extendidos y mirada fija en el techo, llamo la atención del ilusionista de gracioso sombrero.

– Yo quiero recostarme y no me das lugar –Contesto con indiferencia el muchacho– No se tiene todo lo que se quiere.

– Tú tienes tu propia habitación, ve a ella –Le dice Haru con un puchero molesto.

– No me gusta y quiero dormir acá –Siguió Fran con terquedad.

– No se tiene todo lo que se quiere –Repitió ella mientras alzaba la cabeza para mirarlo con burla, volvió a tumbarla y dirigir su mirada al techo– Vamos a follar –Insto con naturalidad, Fran le dirigió una mirada significativa y soltó un inaudible suspiro fastidiado.

– Siempre te complazco pero hoy no tengo ganas –Contesto con la misma tranquilidad que le caracteriza.

– ¡Vamos! Te cabalgare, se que te excita que lo haga –Insistió sin dirigirle la mirada pero alzando la mano en dirección a la puerta.

– Ve con Bel o con Squalo, no tengo ganas y así de pleno me das la cama –Contesto Fran, mientras se levantaba y dirigía hacia la puerta, abriéndola de improviso dejando a la vista a varios miembros masculinos de la familia Vongola al otro lado de la puerta– Se acabo la función.

– Etto... –Comenzó hablando Tsuna con nerviosismo, le acompañaban Ryougi, Yamamoto y Lambo con las mejillas totalmente sonrosadas, Lambo y Tsuna mas que Yamamoto.

– Solo pasábamos por acá –Logro articular Yamamoto con menos nerviosismo, Haru no les dirigía la mirada pero la mirada penetrante de Fran los lograba colocar nerviosos.

– ¿Eso fue antes o después de que se instalaran a escuchar nuestra conversación? –Hablo Haru en la misma posición– Se que les extraña que pasara todo un día en la habitación encerrada pero no les da derecho a escuchar tras la puerta cuando les ignoro en sus llamados.

– ¡LE ESTABAS PIDIENDO ACOSTARSE JUNTOS! –Exploto Ryougi con un sonrojo muy pronunciado– ¡Eso no es conversar! –Logro captar la atención de Haru que se sentó en el borde de la cama para mirarlos con picardía, Fran se había cansado y se había acomodado en el espacio libre de la cama para darle la espalda a todos y dormir.

– Eso lo escucharon por estar de chismosos –Contesto Haru con la misma sonrisa– No desee salir hoy por el cambio de horario y porque necesito descansar de la última misión, ayer no pude así que lo que sea que me dirán lo harán mañana –Los calmo aun con su tono fastidiado– Para que puedan dormir, mentes inocentes, les diré que no me follo a Fran, ni a Squalo, ni a Bel, solo estaba jugándoles una broma –Confeso con una mueca llena de burla mientras se acercaba a ellos y llegaba hasta un lado de la puerta tomándola por un borde con delicadeza– Además, los hombres no son mi interés –Dijo antes de estamparle la puerta en la cara a los muchachos y soltar una risita solo escuchada por Fran.

– Deja de jugar y duérmete –Exigió Fran desde la cama, ella bufo fastidiada y le imito durmiendo abrazando por detrás al ilusionista y quedando profundamente dormida.

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– Definitivamente ustedes no aprenden –Escucharon los muchachos luego de varios minutos en shock tras lo dicho por la castaña– Haru no hablara o dejara que le hablen hasta que lo desee –Fue lo último que escucharon de Lussuria antes de que este se perdiera por el pasillo.

Gokudera y Hibari salen de sus habitaciones al sentir un leve estruendo en el pasillo y se encuentran con la misma imagen que había captado la atención de Lussuria, por fin los muchachos reaccionan y miran a los que estaban en el pasillo.

– Es... Es... –Trato de articular Tsuna, pero se le imposibilitaba por el nerviosismo. Hibari y Gokudera llevaron la vista hacia la puerta que estaba señalando Tsuna y fruncieron el ceño.

– ¿Qué le paso a Haru? –Exigió Hibari con rudeza.

– Es lesbiana –Responde Yamamoto estupefacto, Gokudera se atraganta con su saliva y Hibari alza una ceja con rareza.

– ¿Ella es lesbiana, Hibari-san? –Pregunta Lambo como si rogara, mientras se arrastraba lenta y mecánicamente tratando de acercarse al pelinegro, la mirada de todos se posa intensamente sobre el muchacho y este gruñe.

– Herbívoros, les morderé hasta la muerte –Gruñe Hibari mientras es rodeado por un aura oscura y colocaba a la vista sus tonfas.

Todos los Vongola salen de su estado conmocionado para comenzar a correr lejos del hombre de las Tonfas, Hibari mira a su lado a un Gokudera que seguía conmocionado y bufa fastidiado, entrando otra vez a su habitación dejando solo en el pasillo al peli plateado.

– Siempre causando problemas, estúpida –Gruñe ahora el peli plateado totalmente mosqueado mientras se dirige a su habitación, cerrando con fuerza la puerta.

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Algunos días despertaba deseando ser otra, que deseaba estar en otra dimensión o... No existir, así de simple, deseaba que el mundo entero se la tragara por el simple hecho de que de esa manera no afrontaba lo que el día le traía. Porque ya la vida dejo de ser una prioridad para ella, porque la vida simplemente es el respirar, la vida sencillamente no tenía sentido para ella.

"Una mierda" pensaba en ocasiones, otra simplemente gritaba contra la almohada para aflojar un poco su garganta, en otras más desesperadas simplemente corría a la ducha caliente y se perdía entre las aguas de la ducha para poder pensar en otra cosa que no fuera el suicidio.

Para pensar en Kyoya, para pensar en Fran, para pensar en Lambo, para pensar en I-Pin, para pensar en Bianchi, en Kyoko, deseando con todas sus fuerzas que su simple recuerdo le aferrara a la vida sin sentido, con el único propósito de matar a quien se le ordenara.

"Una vida, con urgencia" aclamaba en juego luego de terminar la interminable ducha en la que nunca recordaba a sus padres, ese recuerdo estaba bloqueado para ella, dejo de ser doloroso, dejo de ser relevante para seguir con vida, no podía cobrar venganza por que... Ellos no eran el objetivo, ellos solo fueron un error.

Ilógico para algunos, que no deseara tomar venganza por la equivocación de algún Hitman novato que se había equivocado, tendrían un gran problema para quien los hubiera mandado a matar, con intensión, con la convicción de que su orden traería muerte a dos personas no involucradas en la mafia.

Tendrían un serio problema si hubiera sido de esa manera.

Pensó en lo que Kyoya-onii-san le confesaría ese día, lo conocía tan bien para saber que algo ocultaba desde hace años y que ese día seria el que le revelaría lo oculto. Ayer solo estaba huyendo de esa verdad, Fran fue un buen compañero para no despertar con la sensación de querer desaparecer, le gustaba cuando Fran se colaba en su habitación y dormían acompañándose uno al otro.

El huyendo de los recuerdos fraccionados que vienen a su mente a través de sueños y ella huyendo del sin sentido de su vida.

– Deja de dormir y levántate –Escucho la voz inconfundible de Kyoya, sabía que tenía la mirada fulminante sobre el muchacho al que abrazaba por el dorso con naturalidad arrolladora.

Luego del altercado de hace unas noches, Haru solo salía de su habitación para reunirse con sus amigas o pasear por la cocina, siempre acompañada en esos recorridos por Fran y a veces por Bel, Hibari prefería acudir a ella directamente en su habitación donde no serian molestados por los herbívoros (Solo por el herbívoro ilusionista pero como no hablaba casi no le interesaba mucho).

Esa mañana, había ido personalmente a levantar a la chica, encontrándose con el muchacho ilusionista. Sabía que el contacto de Haru con los Vongola era mínimo o casi nulo, razones las suponía pero no concluía nada debido a que Haru siempre era así, impredecible, como aquella escena nada gratificante.

– Hibari-san, si desea llévesela a ella y a mí me deja dormir –Haru escucho como Fran le contestaba sin moverse y ella no pudo evitar realizar un puchero molesto mientras se levantaba con rapidez y empujaba a Fran para sacarlo de la cama– Creo que este es el fin de mi sueño –Hablo desde el piso.

– En 20 minutos los quiero en la sala de reuniones –Ordeno Hibari con seriedad enviando una última mirada asesina a Fran antes de desaparecer por la puerta.

– Perfecto –Musito Haru llena de sarcasmo dirigiéndose al baño muy furibunda– A tu habitación, Fran.

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– Vende caro tu amor, aventurera –Canturreo– Da el precio del dolor a tu pasado, aquel que de tus labios la miel quiera que pague con diamantes su pecado, que pague con diamante su pegado –Prosiguió con armonía mientras movía sus caderas con soltura mientras avanzaba en su andar por el pasillo tenuemente iluminado– Ya que la infamia de tú ruin destino marchitó tú admirable primavera, haz menos escabroso tú camino vende caro tú amor, aventurera –Agito su corta cabellera dejando a la vista unos auriculares lo suficientemente sutiles para no ser vistos a primera vista.

– Peculiar canción la que cantas –Haru pudo sentir la presencia sorpresiva de alguien a sus espaldas, ella permaneció calmada pero dejo de agitar sus caderas al tiempo de que dejo su andar para voltear levemente la cabeza fijando su intensa mirada en la oscuridad que se cernía a sus espaldas.

– Es muy optimista –Fue su simple contestación llena de naturalidad y desinterés, logrando enfocar su mirada en el par de destellos que podía apreciar en la penumbra– No te aconsejo que te escondas en las sombras, son muy amigas mías –Soltó con chiste mientras llevaba un dedo hacia sus labios que formaron una mueca socarrona al contacto con la yema de su dedo.

– Lo sé, es de familia –Hablo mientras Haru enfocaba la figura alta y corpulenta oculta, no pudo evitar fruncir levemente el ceño ante el comentario del ser– Aunque ciertamente te pareces a tu madre, igual de hermosa a como la recuerdo.

– ¿Disculpa? –La duda en Haru se acentuó con el último comentario, dejando de lado su tranquilidad al tensionar sus facciones, que ella recordara no se parecía en nada a sus padres más que en lo castaño de sus ojos y aun así tenían cierta diferencia– Deja de jugar –Exigió al momento que de la yema del dedo que había rozado sus labios emergía una espesa niebla oscura en dirección a la figura.

– Si deseas la verdad yo te la podría decir –Fue la llana contestación de la figura, llevando una mano al frente, hacia la luz, mostrando los múltiples vendajes que la cubrían mientras también liberaba la misma espesa niebla oscura que antes Haru liberaba. Ante eso Haru se detuvo y se irguió con seguridad, haciendo que la niebla se dispersase.

– Eres un Vindicel –Afirmo más que interrogar– Debiste esperar en la sala de juntas antes de venir a mi –Dijo mientras daba la espalda y seguía su camino.

Sin llegar a dar más de tres pasos, se vio cubierta por una sombra que le hizo bufar fastidiada y volteo con esa mueca en el rostro, la imagen que presencio la desconcertó.

Parado bajo un punto de luz que permitía apreciarlo en totalidad, se encontraba el que una vez escucho se llamaba Jager, dirigente de los Vindicel, con sus características prendas oscuras, aquel sombrero medieval, vendajes cubriendo casi al completo su rostro y cabello castaño oscuro levemente rizado tapando un ojo y dejando solo a la vista el iris claro de la derecha.

Haru se asombro y extraño a medidas iguales, pero igual reparo su cordura y de un ademan alejo las sombras que le obstaculizaban, con tranquilidad y sin esfuerzo alguno, ante ello pudo ver como un brillo en el ojo visible de Jager paso cual destello.

– Solo te dejare entrar a esa sala si estas preparada para la verdad –Esas palabras confundieron a Haru pero permaneció serena ante su mirada.

– Tarde o temprano me enterare y el resultado será el mismo, aplazarlo solo es cobardía.

Haru creyó que el miembro Vindicel había sonreído pero lo descarto restándoles importancia mientras se adentraba mas en el pasillo hasta llegar a la sala de reuniones donde se encontraban todos los miembros de Vongola por un lado, por el otro todos los varia y dispuestos alrededor de una de las cabecera donde estaba un peculiar muchacho con el típico sombrero, y detrás de este 6 figuras cubiertas por los abrigos oscuros de los Vindicel y sus sombreros. Al otro lado de la cabecera se encontraba Reborn con mirada serena, típica que colocaba cuando estaba intrigado y nervioso.

No se asombro cuando las miradas de todos se posaron en ella y pudo perfectamente ver la leve expresión de asombro en el pequeñuelo Vindicel.

– ¿Cuando me creció la segunda cabeza que no me di cuenta? No me miren así –Regaño Haru mientras se acercaba para sentarse en el único espacio libre que habían dejado para ella entre Hibari y la cabecera donde estaba el pequeño Vindicel– Listo, ahora digan.

– Falta Jager –Fue la simpática contestación de Bermuda– Haru, me imagino, yo soy Bermuda Von Vichtenstein –Se presento con movimiento cordial, Haru sonríe de lado.

– Presiento que me buscaban para saber porque mi atributo es el del Octavo Elemento, desde ya les digo que no se –Contesto con simpleza– Apareció en un momento del entrenamiento que pensaba moriría a manos del malvado Kyoya-onii-san –El codazo que sintió en las costillas la hizo soltar una leve risita.

– Compórtate, imbécil –Regaño ahora Kyoya.

– Solo soy sincera –Exclamo con naturalidad restándole importancia.

– Nosotros si sabemos o tenemos una idea de por qué la dominas –Ante las palabras del recién llegado Jager todos voltearon, el se ubico en una silla que le facilitaron los que estaban tras Bermuda colocándolo a su lado entre Haru y Bermuda.

– Este es el momento en que dicen que soy una anomalía porque ni deseos de odio y venganza inundan mi alma y bla bla –Otro codazo le hizo callar, fulmino con la mirada a Kyoya pues este si le había molestado.

– La verdad es que eres una anomalía, Haru –Hablo Reborn con calma– Los Vindicel no procrean y aun así tu naciste.

– ¿Cómo? –Interrogo perpleja– ¿Soy hija de un Vindicel? Mis padres no eran zombies –Acoto Haru contrariada.

– ¿Te parecemos zombies? –Cuestiono Jager con tintes de diversión mirándola intensamente.

– Sin ánimos de ofender –Dijo con una leve sonrisa– Pero ya termina de hablar que me aburro.

– Eres mi hija –Soltó de lleno Jager con el mismo tinte divertido, ante el silencio y la expresión serena pero quieta siguió– Dijiste que querías terminar rápido, yo te lo resumo. Las personas que te criaron eran tus padres adoptivos, no sabía que tu madre había quedado embarazada de mí pues era una prostituta así que no le creí y la deje.

– Oh, mi madre era una prostituta –Soltó como quien dice el clima– Cuéntame mas –Gokudera la miro como si fuera una extraña, al igual que todos, Fran solo entrecerró sus ojos para mirarla fijamente, la expresión tranquila le inquietaba, inquietaba a todos que no sabían cómo reaccionar ante tantos detalles.

– Se llamaba Daisy, ese fue el nombre que me dio –Siguió Jager a su lado con calma– Una diosa en todos los aspectos, tan hermosa como tu ahora.

– Que lindo –Musito con una sonrisita traviesa– ¿No le asqueaba tu aspecto sin vendas? –Tajante, cruel y fría, pero con una malvada sonrisa acentuada en su rostro.

– ¿Qué puedo decir? Tengo mis encantos, amaba mi tacto rasposo –Contesto con la misma expresión– Además de que nadie podría hacerte gozar como lo haría un Vindicel, la experiencia de los años está de nuestro lado–Siguió sagaz, ante este comentario Haru soltó una carcajada suelta y natural, paso su maliciosa mirada sobre Lambo, Ryougi, Yamamoto y Tsuna quienes inmediatamente se pusieron nerviosos.

– ¡Voooooi! –Escucharon un grito a toda voz, Haru ríe mas bajo– Dejen de hablar pendejadas y al grano.

– Tiene razón –Apoyo Bermuda con una sonrisa traviesa– Haru –Llamo cambiando a una inexpresiva mueca– están detrás de ti, han asesinado a tu madre biológica y a tus padres, alguien sabe de tu existencia como hija de Jager.

– ¡¿Qué?! –El grito de la muchacha tomo por sorpresa a todos– Están de joda, mis padres fueron asesinados por... ¿Eran el maldito objetivo?

– No sabemos qué querían con ello, pero lo que sí sabemos es que fueron asesinados a conciencia –Contesto Jager a su lado, Haru le envió una significativa mirada y guardo silencio, adentrándose en sus pensamientos.

Su verdadera madre había sido asesinada, sus padres, los que creyó eran biológicos, fueron asesinados ¿Todo para qué? El remolino de emociones en el que se vio envuelta le trajo un cosquilleo a la palma de sus manos.

El pensamiento de desear ser otra persona vino con fuerza a su mente, de esa manera no sentiría esa confusión, ese desazón en su paladar, ese vacío en su alma. Necesitaba saber quiénes eran, necesitaba asesinarlos, necesitaba acabar con su maldita existencia, luego ya nada importaba, solo eso...

La venganza.

Hubiera sido inmensamente feliz sin la interrupción de esos malditos, nunca hubiera sido la Hitman que es, nunca hubiera dejado su peculiar personalidad de lado, nunca hubiera sufrido con tanta intensidad tras la muerte de sus padres, nunca se hubiera adentrado al mundo de la mafia.

La rabia emergió sobre la confusión de sentires y se alojo con fuerza en su pecho, en sus músculos, tensionándolos al punto de hacerla temblar.

Se vengaría.

No los odiaba, eran solo una escoria, eran nada, acabaría con su insulsa existencia, los mataría brutalmente, se llenaría de su sangre y se deleitaría con ello. Ellos la empujaron a ser parte de la mafia, eso era lo que deseaban, eso era lo que ellos esperaban de ella ¿Por qué?

– Mujer –Ese llamado la hizo sobresaltarse y voltear su mirada hacia Gokudera que le miraba con seriedad, ella no realizo mueca alguna.

– Me querían dentro, me querían en la mafia –Contesto al momento que se levantaba y salía presurosa de la habitación.

Hibari se alzo al mismo tiempo que Fran con la intensión de seguirla, pero por la puerta ya había cruzado Gokudera, acto que Hibari vio con ceño fruncido. Jager los observo, a los tres hombres que estaban al tanto de su hija y sonríe bajo el vendaje ante el ceño fruncido del que Haru denomino su hermano.

Bermudas en cambio vio todo con expresión pensativa dirigiendo a su vez una significativa mirada a Reborn que el mismo correspondió.

– Nos enfrentamos ante una nueva familia que anda en busca de Haru, aunque no sabemos con qué propósito –Hablo Bermuda con calma, atrayendo la atención de todos.

– Haru es sumamente fuerte y poderosa –Exclamo Lussuria, siendo apoyado por Levi– ¿Por qué desear que se vuelva tan poderosa? ¿Por qué no tenerla cuando podían dominarla?

– El tiene razón, Haru podía ser manipulada cuando era joven ahora creo que es casi imposible –El comentario de Yamamoto fue acertado.

– Mi hija es una anomalía, ella no debía ser concebida y aun así paso, no sabemos qué sucedió –Exclamo Jager con seriedad– Prácticamente, no sabemos nada de ella más que domina el Octavo Elemento perfectamente, tanto el suyo como el que otro emita.

– ¿Cómo? –Interrogo ahora Bermuda confundido.

– En el pasillo, la intercepte y pudo absorber perfectamente la barrera que puse –Informo con la misma seriedad.

– Haru debe venir con nosotros –Sentencio ahora Bermudas.

– Eso es algo que le corresponde a Haru decidir –La interrupción de Fran fue sorpresiva, pero Bel a su lado solo emitió su peculiar risilla.

– Mi hija no está en posición de decidir –Expreso Jager con molestia, fulminando al ilusionista con la mirada.

– Estás totalmente equivocado –Lussuria lo dijo con simpleza y desinterés– Es muy tu hija pero no conoces nada de ella.

Ahora quien no pudo contestar fue Jager, muy a su pesar.

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Hasta acá llego.

Espero comentarios bellos y gracias por los ya dados ;)

Atte:

~CoherenciaNula~

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