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- Maldito imbécil- mascullo, furioso con su familia por aceptar semejante trato.

- Eligieron a un cuidador muy particular- opino Kurapika, solo por decir. Era eso o que Killua enloqueciera y acabara con su almohada, que apretujaba a fuerza sobrehumana.

- No es un "cuidador", es un espía y para peor, tenía que ser Hisoka... Fue idea de mi hermano, seguro. Es un endemoniado demente.

- ¿Hisoka o tu hermano?

- ¡Ambos!- grito, exasperado. Estaba en el cuarto de Kurapika y Gon, quien bajo a la lavandería. Furioso a más no poder, no dejaba de farfullar maldiciones:- Maldita sea, maldito Ilumi.

- ¿No puedes pedirle a tu Padre que te quite a Hisoka de encima?

- Imposible. Eso sería admitir que no me gustan sus términos y que me estoy arrepintiendo- Se sobo la cara, frotándose las arrugas de rabia que le salieron al pensar en los descabellados planes que su familia tenía para él.

- ... ¿Y de que te estarías arrepintiendo?- Inquirió, tratando de ser sutil.

Era su oportunidad.

- De ser libre.

- ¿Perdón?

- ¿No te conté que vengo de una familia de asesinos?

- Sí, lo hiciste.

- Ellos quieren que sea igual que ellos. El sucesor.

- Me imagino, no sabré cómo serán las cosas en tu hogar, pero veo que tienes potencial para ser un asesino prometedor- Debía hacerlo, debía decir esas cosas terribles, para que Killua no tuviera barreras con él. Para conseguir su confianza, estaba forzado a aceptarlo como asesino y darle el visto bueno.

- Si, si...- Killua recostó su cabeza contra la delantera rustica de la cama- Yo no quiero ser así.

Esas palabras... Esa voz tan honesta... Su mirada distante en el techo... Que, ¿Que había dicho?

- Espera, ¿Estás diciendo que tu...?

No era posible.

Se suponía que Killua era su boleto para el éxito.

- No quiero ser un asesino. Me he cansado de matar. No me importa lo que digan Illumi o mi Madre, solo quiero que me dejen en paz.

"No...No, esto no estaba planeado... ¿Qué está pasando? ¿Hice algo mal? Lo investigue, lo evalué. Fue una coincidencia increíble habérmelo encontrado en el Examen del Cazador, ¡Por eso inicie este plan! Fui rápido y un poco descuidado pero me las arregle para ganar el interés de este chico y que me dijera lo que quería, y ahora... ¡¿Qué me está diciendo?! ¿No es un asesino, dejo de serlo? ¡Mi plan se basaba en él, en todo lo que pudiera decirme! Killua era mi base…Y ahora me está diciendo que…"

- Oye, luces pálido. ¿Qué te pasa?

- Yo...Yo pensé que tú...- Siempre estaba la probabilidad de que le estuviera mintiendo, que Killua se lo dijera para bajar la guardia, si, debía ser eso. Un asesino no deja de ser un asesino- Pensé que te inscribiste en el Examen de Cazador por las ventajas de la carrera.

- ¿Ventajas?

"¡No puedes ser tan ingenuo, no me engañes! Seguro estás jugando, de lo contrario, ¿Porque estás aquí, porque participas del Examen?"

- Según los Diez Mandamientos de la Asociación de Cazadores, un cazador no puede ser acusado de crímenes y juzgado como tal. Yo pensé que querías esa ventaja.

Listo, dijo lo que pensaba. ¿Qué excusa le daría ahora? ¡Todo ser humano que ansiaba la libertad y hacer de su antojo quería ser cazador! Odiaba saber que existían personajes así. Nadie respetaba el verdadero espíritu emprendedor de un cazador, aquel que aporta nuevos conocimientos a la humanidad y que dedica su vida a la investigación o detención de criminales, que se embarcaba a la búsqueda de respuestas históricas jamás contestadas, que protege los bienes naturales al borde de la extinción. Nadie entendía eso.

Kurapika creía, no, estaba seguro, que Killua quería ser un cazador asesino, libre y sin culpa. ¡Por eso estaban allí, ¿no?!

- ¿En serio tienen una regla así? Si Illumi se enterase, entraría al Examen sin falta. El si tiene una mente retorcida.

- Aguarda, ¿Tu no sabías?- Era inconcebible que no supiera algo tan básico como eso.

- No, para nada, gracias por decírmelo. Me asegurare que mi hermano no se entere. Solo escuche a Cerdo hablar de los Cazadores, esas personas con acceso a información ilimitada, siempre quejándose porque ellos tenían los mejores juguetes. Oh. Cerdo es uno de mis hermanos, tiene un instinto de hacker y se desespera por saberlo todo, pero es muy vago y perezoso, por eso nunca se involucró en el Examen del Cazador, siempre se queja...

- ¿Escuchaste de los Cazadores por tu hermano?

- Mi padre también hablaba de cazadores dignos, elogiándolos como luchadores competentes.

- Entonces... ¿Tú no sabías nada acerca de los cazadores? ¿Sus beneficios o sus reglas?

- No, para nada.

- Killua, si no te molesta, quiero preguntarte... ¿Porque quieres convertirte en Cazador?

- ¿Eh? No quiero ser cazador.

- ¿Y porque estás aquí?- Lo enloquecía, realmente le exasperaba el misterio que rodeaba a ese niño, tan hermoso y encantador, que podía desmoronar todos sus planes solo con unas cuantas palabras. Si le respondía falsamente, ¿Cómo haría para probarlo y si le decía la verdad, como lo confirmaría? Tampoco podía evaluar lo que le estaba diciendo en esos momentos. Podía ser mentira que dejo a su familia y a su profesión. Nada era seguro con Killua.

- Vine a matar el tiempo- contesto el albino, de una manera tan espontanea que asombro en demasía a Kurapika. Tiro a la almohada que había tenido prisionera y miro al rubio con sonrisa gatuna- Pensé que sería divertido y me decepcione al segundo día: todo se puso muy aburrido. Estos Desafíos físicos y psicológicos no son nada, si tenía que someterme a esto me hubiera quedado en casa.

- ¿Que...Que dijiste?- tartamudeo. ¿Acaso todo su plan fue en vano? ¿Su estrategia fallo desde el principio? No quería admitirlo pero Killua era el pilar que mantenía firme su ideal. ¿Estuvo equivocado todo este tiempo?

- ¡Solo quería divertirme!- exclamo Killua, como si estuviera hablando de un paseo al parque de diversiones.

Si no fuese porque Kurapika tenía un control increíble sobre sus emociones, estaría teniendo un ataque de ansiedad en ese preciso instante. ¡Todo estaba mal! Había pretendido usar a Killua como informante y ahora… El hijo de Silva no sabía nada, no sabía lo que tanto buscaba en él. Todo su gran plan, su estrategia infalible, ¡No servían de nada!

- También, encontré algo interesante.

Dejo de su sorpresa para tener otra. Killua lo beso en los labios y el, rígido de la impresión, apenas logro reaccionar. El contacto de sus labios tiernos y juveniles lo alivio un poco. Cuanto más persistía la unión, el enojo aminoraba.

- Por eso, me dije...- Killua se separó un poco, mirándolo juguetón- "Podría no ser tan aburrido" y me quede.

Las palabras de Killua se desordenaron en su mente. El asombro ralentizo su procesamiento cerebral normal. Ya no era útil, debía dejarlo…Un momento, ¿Porque eso lo hacía enojar?

- ¿Kurapika? ¿Dije algo mal?

- Killua...- murmuro, buscando una salida. Sus ojos sobre él lo hacían sentir débil- Te haré un té.

- ¿Eh?

- Con tantas cosas que pasaron nos saltamos la cena y quiero hacer algo- Se controlaba, trataba de ser firme frente a él. Se levantó de la cama, separándose con premura y fue hasta un sector del cuarto que hacía de cocina- ¿Qué tipo de té quieres?

- No, gracias. Prefiero licuados.

- Te haré uno.

- ¿Tienes dulces?

- Has comido chocolates toda la tarde y no permitiré que te intoxiques en mi cara.

- Si...Claro- Killua lo miro de reojo para después echarse a la cama, con los ojos puestos en el techo.

Media hora después, luego de dos licuados y un Kurapika más tranquilo, Killua estaba dormido. En un impulso que no pudo frenar, el rubio acaricio su frente, reflexionando profusamente.

Gon tuvo razón. No era justo.

Todo el tiempo, estuvo jugando a la manipulación con un inocente.

- Perdón, Killua.

No se dio cuenta pero sus labios pronunciaron la disculpa en el aire. ¿No debería estar molesto porque su plan fallo? Extrañamente, solo podía sentirse frustrado consigo mismo.

Abandono a Killua y huyo del cuarto.

Cerró la puerta con cuidado, preguntándose porque Gon se tardaría tanto en volver. Él tampoco había cenado y debía estar en la cafetería, tal vez lo invitaron a un picado, después de todo, Gon siempre fue muy sociable y amable con todos para ganarse su simpatía, aun en una competencia. Se repitió la suerte que era tener un amigo como él.

Después andar por el pasillo del último piso llego hasta una puerta en particular. En silencio, camino lo más prudente que pudo y golpeo la puerta en código.

- Pasa- Escucho que le decían, detrás de la entrada.

Cedido el permiso, abrió la puerta y se adentró a un cuarto oscuro, cuya única ventana abierta dejaba entrar los rastros luminosos de la luna llena. Era escalofriante, especialmente con ese personaje frente suyo.

- ¿Porque no me llamaste al celular? ¿Estabas ocupado?

- Quería hablar de emergencia contigo- contesto Kurapika- Y no me fío de esta supuesta "privacidad garantizada" que ofreció el Presidente. Estoy seguro que nos están vigilando de lejos y que sencillamente podrían interceptar nuestras llamadas.

- ¿Cuál sería el problema, si lo supieran?- Kurapika detesto que se lo tomara tan tranquilo, acomodándose sobre la mesa que usaba de silla- Igualmente, no harían nada. Es asunto nuestro. Las relaciones entre participantes no le son de interés a la Asociación, es más, si te filmaran acostándote con Killua tampoco dirían palabra al respecto.

- ¡Cállate, eso no viene al caso!- rugió, acalorado del enfado- Deberíamos cuidarnos. Si alguien lo descubre y se le suelta la lengua, el plan se viene abajo.

- Hablando del plan... ¿Cómo te está yendo? Por lo que veo, no muy bien. Si quieres hablar de emergencia conmigo es porque no está saliendo como lo planeaste.

- He descubierto una irregularidad.

- Ya veo.

- Antes de hablar dime, ¿Que tienes, alguna novedad?

- Oh, sí. Tengo unos datos muy interesantes.

Una nube que ensombrecía a la luna se disipo y la luz entro por entero a la habitación, iluminando a la persona sobre la mesa.

Kurapika dio un paso atrás, temiéndose lo peor.

Lo estaba haciendo otra vez.

Siempre le erizaba los vellos ver a Hisoka con esa mirada de degenerado.

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¿Lo sospecharon?

La alianza entre Kurapika e Hisoka, desde el principio, se me antojo muy interesante y quise tentar la cosa en esta trama.

Como sabemos, Hisoka es oportunista y traicionero, así que todo puede pasar...

¡Esperen el siguiente capítulo!