Traducción de la historia 'Renaissance', de Lyon's Own. Harry, Draco, Hogwarts...y todo lo demás es de J.k. Rowling, por supuesto.

4.

El musculoso guardia de seguridad vestido con uniforme muggle que Harry había visto el día anterior, mientras vigilaba el edificio de la Fundación, los recibió cuando llegaron vía flú.

-Buen día- Sonrió, sinceramente. -¿Están aquí por el Simposio?

Harry se adelantó. –No, en verdad, estamos aquí para ver al Director Malfoy.

El guardia controló su esfera y frunció el ceño ligeramente. –En la agenda no veo ninguna entrevista con el Director Malfoy. Me temo que van a tener que coordinarla con el equipo administrativo.

Harry negó con la cabeza. –Nosotros...

- Está bien, Danny- Interrumpió la voz de un hombre al salir del ascensor, usaba un elegante traje de negocios y tenía un aspecto alegre. –Aurores...Potter...- Se interrumpió, con un ademán hacia Hermione y Ron.

- Granger-Weasley, y Weasley- Completó Harry.

El hombre sonrió levemente. –Los Aurores Potter, Granger-Weasley, y Weasley han sido enviados por el Ministerio para proteger a Draco de los ataques. Tendrán acceso irrestricto y no necesitarán firmar nada. Les entregaré las credenciales de seguridad al final del día.

-Muy bien, entonces. Qué tengan un día agradable. Señora. Señores-. El guardia saludó con su sombrero y regresó al escritorio. Los Aurores quedaron con el guía que les extendió la mano inmediatamente.

-Soy Mark Allenby, Secretario Ejecutivo del Director Malfoy.

Esta vez, Hermione tomó la delantera. – Auror Hermione Granger-Weasley. Mis compañeros, Auror Ron Weasley y Auror Harry Potter.

Se saludaron todos, mientras tanto Allenby repetía que estaba encantado de conocerlos. Indicó el ascensor con la cabeza. –Síganme, por favor, los llevaré con el Director Malfoy. Hir no pudo recibirlos personalmente, lo siento. Ha sido una mañana bastante ocupada-. Presionó el botón del último piso, las puestas se cerraron, y apenas en un momento después volvieron a abrirse.

-Es un agradable cambio de los ascensores del Ministerio-. Comentó Ron.

Allenby rió. –Así es, pero me temo que sólo el ascensor ejecutivo va directo; los otros deben parar en cada piso, por los memos y ese tipo de cosas-. Lo siguieron por un pasillo lujosamente adornado con tapices y pinturas, hacia una gran oficina de ejecutivo.

-¿Malfoy se reunirá con nosotros aquí?- Preguntó Harry.

Allenby pareció sorprenderse. -¿Aquí? ¿Por qué Hir se reuniría con ustedes en mi oficina?- Cruzó la oficina hacia unas puertas dobles de caoba. –Por aquí, por favor-. Les indicó que entren.

Harry se quedó con la boca abierta; la oficina interna era del tamaño del Departamento de Aurores completo. Había tres largas mesas de trabajo, con ventanales que iban del piso al techo, a un lado; al menos una docena de consolas de Esferas estaban alineadas en otro lado, las impresoras trabajaban con rollos que llegaban hasta el piso. Había varios sofás, sillones y algunas mesas se agrupaban en el centro de la habitación frente a un escritorio enorme; se abrió una puerta detrás del escritorio y apareció el triari que debían proteger contra su voluntad.

Malfoy inclinó la cabeza. –Justo a tiempo, ya veo. Aprecio la puntualidad. Siéntense, por favor-. Hizo una seña, con una mano majestuosa, hacia el grupo de muebles y caminó hacia allí. Eligieron los lugares más cercanos a la puerta. Hermione se sentó en un sofá, con la espalda hacia la entrada; Harry y Ron eligieron sillones que flanqueaban al sofá y les daban una visión más amplia sobre la habitación. Malfoy se sentó en el sillón largo y curvo, frente a Hermione. Allenby se retiró.

Malfoy se estiró, sus pantalones de cashmere verde oliva acentuaban la larga línea de sus piernas, y cruzó los pies en los tobillos. Harry siguió la línea hacia arriba, recorriendo el cuerpo ágil de Malfoy, notando cómo el cuello bote bordado de la túnica del color del vino conducía la mirada hacia las clavículas definidas, hacia el cuello largo y elegante, mientras enfatizaban sutilmente la curva de los pechos. En total, el efecto era asombroso, y Harry se sintió aún más aliviado porque no había rastros de moretones alrededor de la sien, los ojos y los labios de Malfoy que mancillaran esa imagen perfecta. El silencio se extendió, incómodo, por un rato, hasta que una molesta Hermione se aclaró la garganta.

-¿Supongo que el Auror Potter le explicó anoche que nos proponemos protegerlo con nuestra vigilancia, Hir Malfoy?"

Malfoy sonrió con malicia. –Me explicó lo suficiente. Soy muy consciente, Auror Granger-Weasley, de que me guste o no, me van a cargar con su...-Levantó la nariz-...cuestionable presencia por el futuro próximo. No tengo idea sobre qué esperan lograr con semejante interferencia en mi rutina diaria, pero déjenme aclararles algo, ya mismo-. Sus ojos grises se endurecieron, volviéndose duros y fríos. –Se supone que ustedes van a protegerme. Eso es todo. No van a interferir o tratar de influenciar mi trabajo, de ningún modo. Nada de lo que puedan obtener por su cercanía conmigo y mis negocios deberá ser revelado a nadie por ninguna razón. Si por alguna causa tengo motivos para creer que ustedes o algún agente del Departamento de Aurores violó mi privacidad o la confidencialidad de mis negocios, van a tener que pagar-. Les mostró una sonrisa que helaba, amenazante. –Y van a pagar hasta el final de sus días, y el de sus hijos, y el de los hijos de sus hijos. ¿Les quedó claro?

A pesar de sí misma, Hermione se estremeció. –S-Sí-.

-¡Oye tú!- Espetó Ron, poniéndose de pie y señalando con el dedo. –Acabas de amenazar a un Auror, Malfoy, eso es un acto criminal. Ni siquiera tu dinero va a comprarte la salida de Azkaban por eso-. Ron sacó su varita. -¡Incarcerous!

Harry dio un respingo, esperando ver las cuerdas acostumbradas atando a su protegido, pero pasaron los segundos y no pasó nada. Acalorado, Ron lo intentó nuevamente, y nada. Era una escena ridícula: Malfoy sentado despreocupadamente en su sillón, casi sin prestarle atención al Auror que seguía de pie, ruborizado, con la boca abierta por la incredulidad: su varita parecía inútil.

Las mangas acampanadas y bordadas de la túnica de Malfoy se deslizaron hacia atrás, agregando una frágil elegancia al movimiento impaciente de su mano. –Siéntese, Auror Weasley. Su postura de macho alfa y su pomposo pavoneo no son ni bienvenidos ni necesarios. Hay un campo supresor cubriendo todo el edificio, que no permite que nadie use ningún tipo de magia, excluyéndome, por supuesto-. Hir sonrió satisfecha y ampliamente a los Aurores.

-¿Qué? ¡Malfoy, pedazo de—! ¡Eso es ilegal!- La cara de Ron, ya colorada, se volvió de un violento tono púrpura, a punto de explotar.

-¡Suficiente!- Ladró el Director, enderezándose rápidamente. –Siéntese, Auror Weasley. ¡No voy a permitir que nadie venga a sacudir su varita en mi cara, en mi oficina!- Dijo, autoritariamente. –Mark va a darles a cada uno una credencial de seguridad que los exceptuará del campo supresor. Sin embargo, sólo el personal de seguridad tiene acceso total a las credenciales. El equipo y los visitantes pueden realizar la mayoría de los hechizos, pero las credenciales no permitirán el uso de maldiciones, hechizos de magia oscura, ofensivos, etcétera, etcétera. Y, por supuesto no se trata de una medida ilegal de seguridad-. Hir lanzó una mirada asesina a Ron. –En el Ministerio funciona un campo supresor similar, conectado a las credenciales del personal y los visitantes; debo agregar que fue diseñado por mí. Ahora, como les decía, antes de ser tan grosera e innecesariamente interrumpido, eso es lo que espero de su conducta mientras me vea forzado a soportar su...compañía.

Además, mi equipo, incluyendo al personal de seguridad, han sido informados de su presencia y saben que deben seguir sus directivas si la situación lo amerita. Por supuesto, yo también seguiré sus directivas. Sin embargo, no voy a tolerar indebidas invasiones en mi privacidad, ni voy a interrumpir mis compromisos personales o profesionales porque a ustedes les convenga. ¿Alguna pregunta?- Malfoy se relajó, apoyándose en el asiento, con las manos sobre su rodilla.

Harry frunció el ceño. –Eso es inaceptable, Malfoy. Necesitamos poder opinar sobre lo que hagas, si es que vamos a protegerte como corresponde.

Malfoy negó con la cabeza. –Esto no es una negociación, Auror Potter. Cada tarde, Mark les proveerá con mi agenda para el día siguiente. Tu equipo deberá atenerse al horario, y no voy a aceptar nada en contrario, ya lo expliqué al Jefe Auror Shacklebolt, no quiero que tu equipo intente manejarme la vida-. Le disparó una mirada maliciosa a Harry. –Si no te gusta, puedes hablarlo con él.

Harry tragó saliva, incómodo, recordando el intercambio de la noche anterior, antes de asentir secamente; señal de que retrocedía, por ahora.

- Ahora, como trabajarán juntos...Paul, Soren, por favor-. Hir levantó la mano, y dos magos altos se materializaron desde una esquina. Harry maldijo en voz baja, porque no había registrado señales de que no estaban solos en la gran oficina. Vaya 'Vigilancia constante'. -Auror Potter, Auror Granger-Weasley, Auror Weasley, les presento a los señores Paul Anderson y Soren Christiansen, de Sistemas de Seguridad Anderson.

Paul Anderson era tan alto como Harry, pero no tanto como Ron y Soren Christiansen. Anderson tampoco era tan musculoso como el otro guardaespaldas; la mirada aguda de sus atractivos ojos azules revelaban un espíritu inteligente , así como las líneas de alrededor hablaban de su buen humor. El cabello marrón ondulado enmarcaba un rostro que mostraba dedicación y largos días al sol. Era mayor que Harry y sus compañeros por unos cuántos años, no muchos. Parecía, en todo, un buen tipo; también su compatriota, que además de musculoso, se parecía mucho a Ron: alto, pelirrojo, pecoso, de ojos azules, con líneas de risa profundamente grabadas en la cara; una cicatriz apagada que partía su ceja y corría por la longitud de su rostro, un severo recordatorio de que no era tan afable como parecía. En verdad, a Harry le recordaba muchísimo a Charlie Weasley, y eso era un buen comienzo para la relación. Aún así, su presencia era un signo de que Malfoy y una gran parte de la población no confiaban en sus habilidades ni en las del Ministerio, y eso escocía.

Los hombres se saludaron con los Aurores y se sentaron uno a cada lado de Malfoy, para discutir tácticas e información de seguridad en las apariciones públicas. Después de media hora, Harry admitió, de mala gana, que lo habían impresionado. Aunque, cuando Malfoy intentó levantarse, Paul se paró rápidamente para ayudarlo, el temperamento de Harry se soltó y luchó un momento con la urgencia de arrancar al americano de al lado del menudo rubio. Por suerte, nadie pareció notar su reacción. El sentimiento de dominación que le surgió para con Malfoy lo desconcertó, como mínimo, y no sabía cómo explicarlo.

Enseguida, Mark Allenby regresó con las prometidas credenciales de seguridad y los contratos de confidencialidad y anti-piratería que Malfoy insistió en que cada Auror firmara, antes de distribuirles las credenciales. Así sucedió, con muchos gruñidos y algunas protestas débiles. Con la credencial en su poder, Ron miró a Harry con una sonrisa traviesa y, casualmente, lanzó un 'Tarantallegra' en dirección a Malfoy. Antes de que el hechizo saliera completamente de los labios de Ron, Paul puso un escudo que hizo que el hechizo rebotara con el doble de fuerza y forzó a Ron a bailar por toda la habitación. Hermione terminó rápidamente el hechizo y murmuró algo acerca de evaluar los reflejos de los agentes de seguridad.

-Correcto. Sólo los estaba evaluando. Muy bien. Realmente rápido-. Agregó Ron, ruborizado y avergonzado ante las miradas incrédulas y molestas de los agentes.

Malfoy rió, desde su lugar detrás del escritorio. –Sí, bueno, ahora que el Auror Weasley nos ha demostrado tan gentilmente la última sensación de los salones de baile, vamos al simposio. Mark, voy a encontrarme con Blaise en la estación de tren, inmediatamente después. ¿Harías que Blinky le alcance el paquete para Anna?

El asistente sonrió mientras ayudaba a Draco a vestirse con una sobre túnica sin mangas, del mismo color oliva de los pantalones y bordada con el color vino de la túnica. –Por supuesto. Dale un beso en mi nombre-. Respondió, enderezando el cuello de la túnica y alisando los hombros para que cayeran apropiadamente. –Y tú, deberás esperar la llamada de Brandon Wilder de Gladrags, camino a Hogwarts.

Malfoy frunció el ceño. -¿Mandó una propuesta con una lechuza, esta mañana?

Mark suspiró. –Es la misma. No quiere cambiar de opinión con el asunto de la imagen.

Frunciendo el ceño, el Director tomó un bien usado portafolio, colocó en él su Signatus, una Mini-esfera con teclado portátil, unos cuantos legajos rebosantes, y cruzó la oficina a grandes trancos. –Bien. Llama a Marie; Dile que rechace todos los envíos de Gladrags y prepare a los niños para una prueba en el próximo domingo en Moon Frog. Que Josette prepare los contratos acostumbrados y llene los formularios de donación en el Ministerio-. Malfoy abrió la puerta y miró enojado a sus escoltas. – Bueno, vamos, no tengo todo el día- Espetó Hir. – Ah! Mark, tacha a Wilder de la lista de invitados de la fiesta del Patrimonio.

Malfoy casi gruñó al entrar al ascensor. -¡Maldito bastardo adulador! Explotador, ávido de ganancias, pedazo de tragón...

Mark rió y tomó el portafolio de mano de su jefe. -Draco, cálmate. Sabías que pasaría esto y ya planeaste qué hacer. Los niños tendrán lo que necesitan. Es mejor así.

El rubio resopló. –Ya lo sé. Es que en Moon Frog no están tan preparados como creen para hacerse cargo del aumento de la producción que esto va a ocasionarles. Quería darles más tiempo, por lo menos hasta la primavera-. Hir volvió la mirada llena tristeza hacia su asistente, y Harry se quedó sin aliento viendo tanta emoción en ella. –Y, detesto esto-. El joven Director suspiró. -Gladrags debería hacerlo porque es lo correcto, y al diablo con los costos y las ganancias. Están más que deseosos de explotar el factor 'bonitos huérfanos', de hecho están ansiosos de hacerlo. ¡No van a aumentar sus ganancias a costa de mis ángeles, Mark!- Harry se sorprendió por la ira y el resentimiento que escuchaba en la melodiosa voz de Malfoy.

-Ah, ¿están hablando de la donación anual de Gladrags al Ministerio para la Fundación de los Huérfanos de la guerra? Saben que ellos...

Harry se sobresaltó interiormente por la pregunta, hecha tan alegremente. Esa era la naturaleza de Hermione; siempre igual: no entiende que hay opiniones que no le han pedido, y por lo tanto, no son queridas; sin embargo ofrece su opinión en cada situación porque, honestamente, quiere ayudar y disfruta resolviendo problemas. Por suerte, Harry vio la furia creciente en los ojos gris plata de Malfoy, y le pellizcó el antebrazo en un fútil intento de sacarla de tema.

Por suerte para todos, Mark interrumpió hábilmente, antes de que Malfoy pudiera desatar su ira. -Auror Granger-Weasley,- Dijo, oficiosamente. –Creo que el Director Malfoy dejó claro que ninguno de los Aurores asignados a su seguridad debe inmiscuirse en sus asuntos. Eso incluye el ofrecimiento de opiniones o información no solicitadas en conversaciones privadas. ¿Concuerda conmigo?

Hermione miró hacia otro lado, avergonzada. –Sí, por supuesto-. Respondió con rigidez. – Mis disculpas.

Si alguno de ellos se sorprendió porque Malfoy no agregó ningún comentario malicioso adicional, nadie lo demostró. Harry, por ejemplo, esperaba algo parecido a un comentario de Snape, recordándole su lugar a Hermione; y se alegró de que no lo hiciera, sin importar el motivo. El resentimiento hacia adentro del grupo podía hacer mucho más difícil el trabajo.

Se detuvieron en el segundo piso para dejar bajar a Soren, luego todos bajaron en el primer piso, a la entrada de la sala de conferencias. Malfoy, Allenby, y Anderson se adelantaron, como habían quedado, y los Aurores se quedaron vigilando la entrada.

-Merlín, Mione-. Dijo Ron, cuando los otros entraron a la sala. -¿Te perdiste la parte del contrato que reserva el derecho a la Fundación Renacimiento y a las Empresas Malfoy de reclamar daños y retribución a perpetuidad? ¡Maldición, sólo mantente en silencio alrededor de ese bastardo!

Ella asintió, sintiéndose reprendida. –Lo sé. Lo siento, Ron.

- Miren, ustedes dos, ya está. No va a volver a pasar. Creo que esa fue nuestra advertencia… pero Ron tiene razón, Mione, mantente callada alrededor de Malfoy, sea lo que sea que Hir diga, a menos que sea un acto criminal, mantén la boca cerrada.

Ella enderezó los hombros. –Así será, Harry. No va a pasar otra vez-. Suspiró. –Todo esto hace que me pregunte qué es lo que Hir busca con todos estos negocios, agencias, contratos, apretones de manos y golpes en la espalda…

Harry se encogió de hombros. –Sí, pero a menos que tenga que ver con la investigación, o con conservarlo de una pieza, no es asunto nuestro-. Guiñó un ojo a su amiga. –Estoy seguro de que vas a tener mucho que contar cuando volvamos a la oficina.

Hermione sonrió ampliamente. –En verdad, lo tendré. Toma este simposio, por ejemplo: 'Los peligros de la Farmacología muggle: Protegiendo a su familia de la Medicina muggle'. ¿Quiénes se creen que son éstos? ¿De qué hablan? ¡Pareciera que quieren despertar el pánico!

Mark se deslizó detrás de ella y se aclaró la garganta. –En verdad- Frunció el ceño. –sólo estamos tratando de asegurarnos de que la población esté informada sobre los peligros de la vacunación muggle para las enfermedades de la infancia y cómo afecta a los niños magos en el desarrollo de su magia. Es un asunto particularmente relevante para los que viven en áreas muggle y deciden mandar a sus hijos a las escuelas primarias de los muggles, y para los que tienen doble herencia y sus parientes muggles tratan de convencerlos de la necesidad de la vacunación para la salud de los niños. El Sanador Edwards, es el Jefe de Pediatría de San Mungo, y el Dr. Kelso, que es mago, pero trabaja mayormente con Squibs y Medicina alternativa, han estudiado los efectos de la vacunación en los niños magos durante los últimos veinticinco años-. Los tres Aurores se sintieron aleccionados, y Mark continuó. –Les sugiero a todos ustedes que dejen de sacar conclusiones sobre lo que hacemos en la Fundación Renacimiento. El Director Malfoy me comentó la…tumultuosa historia que comparten, y qué reacciones esperar de ustedes hacia Hir y su trabajo.

Por lo que he visto, Hir hizo predicciones muy acertadas. Les diría que, tal vez, necesitan considerar que lo que ustedes llaman prejuicios de los sangre pura, no son tan unidireccionales...si ustedes van a etiquetar cada acción de los nacidos magos como sospechosa. Además, les recuerdo que sus comentarios, opiniones, preguntas y afirmaciones son inapropiadas en este lugar. Están aquí como Aurores para proteger a nuestro Director que ha sido amenazado. Guárdense sus conjeturas para su tiempo libre-. Sonrió satisfecho. –Eso, si están seguros de que con ello no violan los contratos firmaron hoy.

Los tres se quedaron mirando, con la boca abierta, cómo Mark se daba vuelta y se alejaba a grandes pasos por el pasillo, con su túnica de mil rayitas flameando detrás.

-Bueno…- Comenzó Harry.

- Bocas cerradas-. Saltó Ron.

Los tres compartieron una mirada. –Bocas cerradas-. Exclamaron, al unísono.

No pasó mucho tiempo, y Malfoy y los dos agentes de Seguridad Anderson se les unieron –evidentemente, Malfoy sólo hizo la introducción-, y todos se dirigieron a la gran sala contigua a las chimeneas de la entrada. Ese era el único lugar en el edificio, excluyendo la oficina del Director, donde podían aparecerse. Un momento después, estaban en estación de Hogsmeade, donde los esperaba un carruaje tirado por cuatro caballos blancos. Allí los saludó una cara familiar para los Aurores.

-¡Draco!

-¡Blaise!- El amigo abrazó al rubio, con fuerza, y Harry se erizó cuando sus labios se encontraron, saludándose en un beso casto.

-¿Por qué el séquito?

El magnate rió. –Seguridad. Alguien intenta matarme-. Susurró, en un aparte.

-¿Y cuándo no?- Preguntó Zabini, secamente.

-¡Pendejo!- Malfoy le palmeó el pecho con el dorso de la mano. –Vamos, quiero verlo todo y llegar a Hogwarts.

Zabini suspiró dramáticamente, mientras ambos entraban al coche. –Por supuesto. ¿Por qué querrías pasar el tiempo en mi compañía con semejante belleza aguardándote?

Malfoy sonrió, auténticamente, y Harry se sorprendió por cómo ese simple acto le transformaba la cara. –Por supuesto, lástima que no puedas decir lo mismo de la mujer que te espera en tu casa.

-Voy a contarle a Pansy lo que acabas de decir-. Sonrió el hombre de tez oscura.

Apenas habían tomado el camino cuando Malfoy se quedó quieto. Harry reconoció la mirada; su RFA había sonado y le anunciaba quién era el que estaba llamando. La prueba de que estaba en lo cierto fue inmediata, Malfoy levantó la mano y tocó dos veces el audífono plateado que le adornaba la oreja, aceptando la llamada.

-Malfoy- Respondió Hir, con voz dura, otra vez era el poderoso empresario, no el amigo agradable. –Sí, hola, Brandon. Recibí tu lechuza esta mañana, sí. Dime, honestamente, Brandon, ¿puede ser que las seis páginas adicionales realmente eleven tanto el presupuesto del catálogo? Esas seis páginas pueden significar un mundo de diferencia en las vidas de esos niños. Mm…Ah, sí, lo sé, como un duende, realmente. Ya veo. Bueno, lo he considerado y debo decirte que me decepciona bastante que Gladrags no pueda servirnos. Vas a tener que decírselo gentilmente, supongo. Los niños de la casa del Patrimonio van a lucir la colección de invierno de Moon Frog. No, no voy a aceptar otra propuesta, Brandon; hiciste lo que pudiste, por supuesto. Mantente en contacto con Josette, ella maneja las cuentas...realmente no creo que esa sea una buena idea, Brandon. Tal vez la colección de primavera. Estamos en contacto-. Malfoy tocó su audífono, otra vez, cortó la comunicación y se apoyó en su asiento, con un suspiro.

-¿No arreglaste con Gladrags?- Preguntó Zabini, preocupado.

Malfoy levantó una mano. –Un minuto, Blaise, déjame…—Su viejo amigo asintió y Malfoy volvió al trabajo. Hir tocó su auricular y pidió la comunicación deseada. -Gertrude Banks, Moon Frog -. Sacó su Signatus del portafolio, esperó y comenzó a hablar apenas encendió el aparato. -Gerty, soy Draco…Sí, lo hice...ahora puedes decir 'Yo te lo dije',- Malfoy sonrió y codeó a Blaise cuando se rió. –Sí, sé que me advertiste que lo harían. Muy bien, bueno, ¿puedes ayudarme? Sí, un guardarropa completo para el invierno, con accesorios, para ochenta y siete niños. Todo, Gerty, crecen como plantas a esa edad. Coordina con Marie por talles y diseños, ella rige la Casa del Patrimonio. Mmhmm, sí, cobertura total para tu catálogo apenas esté completo el guardarropa, retratos de para veinte de mis niños y página central con información de contacto con el Departamento de Bienestar del Niño y Asistencia Familiar… con una información sobre la dicha del fácil proceso de adopción. Perfecto. Eres un tesoro, Gertrude Banks. Por supuesto que lo digo en serio. ¿Mm? Bueno…Gerty, si lo tienes para el próximo domingo, no me sorprendería ver anuncios de tu Moon Frog en 'Corazón de Bruja' el lunes siguiente. Mmm…¿Comerciales en el programa de Whimzic Alley?... Es posible, haré algunas llamadas y te contesto sobre la telenovela. Mándame una lechuza expresa a mi oficina y lo firmaré. Grandioso. Gracias, Gerty-. Malfoy tocó su auricular con un movimiento triunfante y sonrió ampliamente a Zabini.

Su amigo rió. –Eres un maestro, Draco.

Malfoy se encogió de hombros, pero aún sonreía de una manera que contagiaba entusiasmo a todos en el carruaje. Harry opinaba que Hir estaba radiante. –Sí, bueno, mi brillantez desborda. Mis ángeles tendrán nueva ropa de invierno, y Moon Frog será el mayor nombre en vestimenta para niños para la primavera. Es un trato de ganancia total. Arregla las cosas con los consejeros, ¿puedes hacerlo, Blaise? No me importan las pérdidas, sólo quiero estar seguro de que las cosas se hacen como corresponde con Moon Frog.

Zabini asintió, sacando su propio Signatus.- Es para Moon Frog, si no lo manejo personalmente, Pansy me va a arrancar la cabeza. Ha estado tratando de ayudar a Lavender a sacar adelante esta compañía todo el año pasado.

Malfoy afirmó. –Mmm, maldito orgullo Gryffindor-. Dijo, casi cariñosamente. –No te preocupes, Blaise, ya va a darse cuenta. Sabes que los Gryffindor son un poco lentos, le va a tomar un tiempo entender lo que queremos decir los Slytherin cuando afirmamos que apoyamos a los amigos verdaderos y que honramos nuestras deudas, ya lo va comprender, eventualmente- Ambos Slytherin ignoraron el resoplido de Ron.

-Pansy deberá hablar con Lav sobre el aumento de la producción- Continuaron hablando sobre logística y tiempos de producción, totalmente enfrascados en asuntos de negocios durante el resto del viaje, de modo que resultó sin incidentes.

Cuando el carruaje tomó la calle principal, camino a Hogwarts, Blaise señaló la larga caja rectangular que Blinky, la elfina de Malfoy, le había dado en la estación.

-¿Regalos para Anna?

Malfoy sonrió. Hermione codeó ligeramente a Harry. -¿Anna?- Moduló, sin emitir la voz. Harry se encogió de hombros. Habían mencionado a 'Anna', varias veces, pero los investigadores no sabían quién era, y eso lo intranquilizaba levemente.

-Rosas del invernadero de la cabaña, tú sabes cómo le gustan.

-Verdad- Respondió Blaise. –Déjame adivinar...galletas de jengibre.

Harry se sorprendió muchísimo al ver un suave rubor en los rasgos de Malfoy. Hir asintió y sonrió apenas. –Helene y yo nos levantamos más temprano...

Zabini frunció el ceño. –Quieres decir que difícilmente pudiste dormir-. Lanzó una mirada furibunda a Harry. -Helene me envió una lechuza esta mañana, Draco. Sé lo que sucedió anoche.

Malfoy suspiró y, con un gesto cansado. –Estoy bien, Blaise. Mira, más allá de los psicóticos esos; soy Triari, soy gay, y tú sabes cómo reaccionan algunos muggles ante personas que no caben en sus lindas y prolijas cajitas identificadoras.

Blaise negó con la cabeza, enérgicamente. –No es una buena razón, Draco. ¡Debes cuidarte más, esos malditos muggles podrían haberte matado!

-Para nada. No soy completamente incapaz de defenderme, sabes-. Se burló, Malfoy.

-No estoy diciendo eso. Eres rápido, fuerte, y sabes más hechizos que la mayoría de los magos vivientes. ¡Pero, ese no es el punto, Merlin, Draco, ya no estás solo! ¡Anna quedaría destruida si algo te sucediera!

Los Aurores observaron con gran interés cómo Malfoy palidecía. ¿Quién era Anna? ¿Qué significaba para Malfoy, y por qué perderlo la afectaría tan profundamente? Harry quería saberlo con desesperación, y de algún modo temía la respuesta.

Después de unas cuantas respiraciones profundas, Malfoy recobró la compostura. –Nunca dejaría a Anna sin recursos- Siseó Hir.

Zabini lanzó a su amigo una mirada de aguda censura. –No se trata de dinero, y tú lo sabes. Ella se encontraría devastada sin ti.

Malfoy volvió la cabeza. –Lo sé-. Dijo, suavemente. –Estoy siendo más cuidadoso, Blaise. Nunca la dejaría voluntariamente, ella es la razón para todo mi trabajo.

Una mano oscura apretó, gentilmente, la mano pálida de Malfoy. –Lo sé, Draco. Pero me preocupas, y también a Pansy. Hay un loco suelto, tú eres nuestro mejor amigo, y nos preocupas.

Malfoy sonrió satisfecho. –Yo también te quiero, Zabini-. Dijo Hir, con suavidad, y el carruaje se detuvo.

Harry hizo un control visual de los alrededores, antes de permitir que los demás bajen del carruaje. Junto a la puerta principal, sólo había cinco niñas envueltas en cálidas capas, usando bufandas de todas las Casas, esperando en los escalones. Los Aurores bajaron primero, formando un perímetro triangular. En terrenos de Hogwarts, probablemente, era algo innecesario, pero hacía tiempo que Harry había aprendido que era mejor permanecer a salvo, que lamentarse después. Soren Christiansen bajó a continuación, y se paró junto a la puerta del carruaje. Le siguió Blaise y luego, Paul Anderson, quien, notó Harry, colocó sus manos con bastante descaro alrededor de la cintura del rubio cuando éste dejó el carro.

-¡Vama!- Gritó, la más pequeña de las niñas reunidas, corriendo hacia el carruaje con los brazos extendidos, con mechones rubios platinados escapándose de las trenzas danesas que le enmarcaban la carita de apariencia élfica.

Acto seguido, Malfoy respondió y tres Aurores estupefactos podrían haber sido arrojados al suelo con la fuerza de una pluma.

-¡Anna!

El rubio se agachó y levantó en sus brazos a la niña sonriente, acarició su nariz y le besó la mejilla. –Te extrañé, Pétalo.

Con la boca abierta, Harry giró hacia sus mejores amigos, que se le acercaron. -¿Malfoy tiene una hija?- Preguntó, pasmado.

Ron parpadeó. –Bueno, eso es algo nuevo para los reportes.

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Terminología Triari:

Vamar:Padres, usualmente se acorta con vama, o vam

Veru: Esposo Triari

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