Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

Atracción


Deseo

La sentía a unos cuantos centímetros, sus brazos rosaban su cadera, en su pecho sentía la respiración de la chica puesto que tenía enfrente sus pulmones, su cabello era suave y su olor era tan exquisito que se esforzaba en mantener la compostura. Comenzaba a inundarse más y más de la chica, cuando está, despertándolo de aquel transe, menciono su mejora.

En cuanto termino aquella nueva táctica para enseñarle a la torpe jovencita, en un acto de escape, se alejo de ella intentando controlar sus emociones, cosa que no funciono.

Ella volteo alegre, al parecer intentaba agradecerle pero gracias a la intensa mirada que él, tenía en ese momento, la chica quedo sin habla pues, había sido atrapada en un conjunto de deseos y emociones que Sesshomaru, ya no podía controlar. Entonces, actuando fuera de él, y agachándose a su altura, se acerco a Rin. El peli plateado pasaba saliva, deseaba con todo sus ser probar aquellos labios rosas.

La castaña estaba paralizada, tal ser frente a ella era tan impresionante que no movía ningún musculo, pero, estaba consciente de lo que sucedía, su profesor comenzaba acercarse y sus intenciones no eran felicitarla sino era tener un contacto con ella, uno, en el que unieran sus labios. Estaba, nerviosa pero también, estaba más que dispuesta a recibir aquel beso. No podía ocultarlo, deseaba probarlo.

La chica en total disponibilidad a recibirlo, cerró los ojos y espero el momento deseado, fue ahí, cuando Sesshomaru sintió el cuerpo trémulo y bajo ese acto fuera de su control, reacciono a lo que estaba a punto de suceder, ¿Qué carajos estaba haciendo? Entonces, tan fugaz como un parpadeo, se aparto de ella. Rin de inmediato percibió la incomodidad y abriendo los ojos comprobó que él, ya no estaba.

Pasmada, cual estatua permaneció en la misma posición, con la mirada al infinito, sintió el pecho reprimido mientras se preguntaba ¿Qué había sucedido? Entonces, y para empeorar aquel hombre hablo.

- Hasta aquí Rin, la clase ha terminado por hoy

Rin no entendía el porqué ese cambio tan repentino en su actitud. Sabía lo que estaba a punto de pasar y que de pronto él, se alejara de ella, la hizo sentir rechazada, completamente rechazada. Paso saliva e intentando no mostrar su decepción, bajo la mirada y se aparto del taburete. Cerró el piano y sin voltear mirada, tomo sus cosas planeando irse.

Sesshomaru dando la espalada a la joven, intento evadir lo sucedió. Tomo sus cosas en manos y escucho como Rin, cerro el piano. Tras su hombro volteó de reojo y observo como en movimientos lentos y sin ruido, la chica se encamino a su bolso, lo tomo en manos y dando media vuelta comenzó alejarse. ¿Qué carajos le sucedía? ¿Porque verla caminar a la salida le molestaba? No era mentira, deseaba probar los besos de Rin pero… ¿Por qué?

Si, la chica era hermosa, lo había notado desde la primera vez en que la conoció, era torpe y parlanchina pero a pesar de eso, su voz no era molesta. Poseía una risa melodiosa y una mirada llena de sensualidad y dulzura, un cuerpo realmente encantador que a cualquier hombre impresionaba dando el deseo de descubrirlo desnudo. Los días intentando enseñarle algo que sabía bien nunca aprendería, solamente había sido la clave para percatarse de lo mucho que ella lo atraía.

Fue justamente ahí, cuando volteando completo el rostro, la vio dirigirse a la salida y en un impulso fuera de su control, se dirigió a ella, la tomo del brazo e impidió se marchara. Rin quedo asombrada al sentir su brazo sujetado por el de él. Planeo dar media vuelta, pero Sesshomaru adelantándosele, la coloco frente a él y sin darle permiso de respirar, atrapo sus labios.

La castaña se sorprendió pero al instante, correspondió el beso pues en cuanto sintió sus labios, un ardiente éxtasis inundo su cuerpo. El peli plateado no pudo soportar más, robarle de aquellos delicados labios rosas, un beso, era lo que deseaba tal vez, desde el primer momento en que la conoció y aunque las emociones que sentía en ese momento lo inquietaban, debía admitir que eran sensaciones nunca antes experimentadas y que realmente disfrutaba.

Sus besos eran delicados, dulces, de un sabor único que provocaba el encender de su cuerpo. Preso de las sensaciones, abrazo con más fuerza a la chica tomándola como rehén por medio de su delgada cintura. Sintió sus pechos rosar su cuerpo y pudo escuchar el latido de su corazón. Rin de igual manera, sentía mil emociones recorrer su cuerpo pero en especial una, y era el deseo incontrolable de fundir su cuerpo con el de él.

No era secreto lo mucho que ese hombre le gustaba y sentir sus besos, en ese momento, era más que una sorpresa, era un desboque de pasiones, era un dulce placer que sus labios degustaban junto al movimiento de sus lenguas y el sabor de su saliva. No sabía como había ocurrido, de donde había llegado pero se besaban, era lo que sucedía, alumna y profesor, se besaban ardientemente en medio de un salón completamente vacío.

¿De dónde habían sacado tanto deseo? Pareciese como si ambos, hubieran esperado ese momento desde hace mucho, de un solo parpadeo habían pasado de una asesoría a una sesión de besos interminable. Sesshomaru sentía atracción hacia la chica y de igual forma Rin hacia su profesor pero ¿Existía algo más?

Los besos eran cada vez más intensos, así como las caricias pues, las manos de Sesshomaru comenzaban a pasearse por los muslos de la chica con la plena intención de alzar su falda. Rin, estaba dispuesta a lo que llegarían, pero justo en el momento preciso en que poco a poco sus cuerpos se llenaban de más pasión, ambos escucharon el tocar de la puerta. De un sobresalto se separaron y la puerta volvió a sonar.

- Profesor Taisho, ¿Sigue ahí? – era Midoriko, la directora del campus quien sin esperar respuesta, abrió la puerta del salón – Buenas tardes ¡oh! buenas tardes señorita – saludo cordial a la chica que ruborizada se encontraba justo al lado de su profesor

- Buenas tardes Midoriko, perdona la tardanza al no responder, solo daba las últimas indicaciones a mi alumna – habló Sesshomaru sin inmutarse y tan tranquilo como siempre, era obvio que persuadía a la directora, no debía enterarse que hacía apenas un par de segundos, ambos desataban un frenesí

- Ya veo, no sabía que, dieras asesorías

- No las doy, la señorita Noto es la primer y única alumna a quien permití ayudar

Rin estaba sorprendía, no había pronunciado alguna palabra, no podía, se encontraba anonadada por lo sucedido, por las sensaciones en su cuerpo y por como en un segundo los habían arrebatado de aquel momento, pero lo más sorprendente, era la forma en la que actuaba su profesor, era increíble la manera en la que manejaba las cosas.

- Es solo un pequeño apoyo, por esa razón no me pareció importante notificarlo – explicó seguro

- Entiendo, no hay problema profesor. Continuando, vine por la lista de alumnos, es revisión mensual

- Claro, un momento – el hombre, giro hacia su escritorio y atento busco entre sus cosas, la solicitud de la mujer.

Mientras Rin, sin saber cómo actuar, se quedo tal y donde estaba sin mover musculo y con la cabeza baja. Sentía la mirada de Midoriko, pero no podía enfrentarse a ella sin que sus nervios la delataran. Y, justo antes de que la mujer preguntara a la joven si algo le sucedía, Sesshomaru intervino otorgándole lo que necesitaba. La directora agradeció amable y retirándose, salió del salón.

Ambos se aseguraron de que el sonido de los tacones ya no se escuchara, pues eso significaría que la directora ya no estaba cerca. Después de un rato, la chica soltó un suspiro y sintiendo las piernas como gelatina, temió voltear a donde estaba él. ¿Qué le diría? ¿Cómo actuaria? ¿Qué demonios acababa de suceder? Entonces y por puro impulso, Rin tomando la palabra, acomodo su bolso y se despidió de su profesor dirigiéndose apresurada a la salida.

- Hasta mañana profesor – fue lo único que pudo pronunciar antes de salir casi huyendo de ahí

Sesshomaru no respondió nada, simplemente, se quedo de pie, sin moverse, solo contemplando como la chica salía. Sentía el querer detenerla pero dejarla ir era lo mejor, ni siquiera él, sabía lo que había sucedido. Después de un rato, soltó un leve suspiro, tomo sus cosas y se encamino fuera.

Subió a su auto y ya dentro, llevo sus manos a la cabeza, con la intención de analizar lo sucedido. En efecto, se había dejado llevar por sus instintos y deseos de los cuales, la chica era la culpable. No era que le molestara haber besado a una alumna, sino lo que le provoco hacerlo, entonces, abriendo los ojos cual asombro se percato que todo él, estaba impregnado de su aroma, su ropa, sus manos olían a ella.

Frunció el seño y en un gruñido arranco el auto.

Mientras Rin se dirigía a casa y Sesshomaru de igual forma. Como si estuvieran conectados, ambos pensaban, recordaban y saboreaban los besos que habían recibido, analizando y preguntándose en la razón que los llevo hasta ahí. La castaña se preguntaba ¿Porque ese hombre le había ocasionado tales deseos? Deseos que estaba segura, la consumirían sino los consumaba; mientras que el peli plateado hombre, se preguntaba, ¿Porque le molestaba y al mismo tiempo le fascinaba esa mujer? Así como presentir que desde esa primera vez al probar sus besos, se convertiría en un adicto a ellos.

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- ¿Qué pasa Rin, porque vienes tan acelerada? Termino temprano tu aseso…

- ¡Lo bese! – soltó de inmediato en que detrás de ella, cerró la puerta, intentando recuperar la respiración.

- ¿Qué? – preguntó desconcertada

- Yo, yo, lo bese ah, ah, Sesshomaru, ¡bese a Sesshomaru! - Kagome abrió los ojos cual sorpresa, mientras que Rin cual shock se dirigía a la mesa de la cocina

- ¿¡Besaste a Sesshomaru!? – grito sobresaltada la azabache – Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

Rin la observo por un momento, tenía las manos en el pecho claramente demostrando lo agitada que estaba. Intento tranquilizarse y confeso todo lo sucedido a su sorprendida amiga.

- ¡Guau! – expresó asombrada después de la historia- Y, ¿Te gusto? – La castaña le lanzo una mirada avergonzada y acariciando sus labios, acento

- Me encantó - respondió segura ocasionando en su amiga un agudo grito de emoción

- ¡No puede ser Rin!

- Amiga… - susurro - No sabes lo mucho que me gusto…

- Ya lo creo, ¿Mejor de lo que imaginabas? – cuestionó curiosa

- En definitiva… - deliró mordiéndose los labios – Fue… fueron besos, caricias y sensaciones que nunca antes sentí – confeso pensativa

- ¿Cómo? ¿Por qué?

- Porque, en cuanto sentí sus besos, fue como si, un eufórico deseo me consumiera, sentir como rodeaba mi cintura, fue como si en sus manos tuvieran fuego, como si con solo rosarme la piel, un extraño calor me inundara. Fue un calor que me recorrió toda, hasta el punto de producirme una sensación tan placentera como si fuera un orgasmo.

- ¡Vaya! Ese hombre te éxito con un solo beso ¿He? – Rin se sonrió y apeada acepto la verdad - Tenía razón Rin

- ¿Eh?

- Yo te lo dije, tenía razón, le gustas a Sesshomaru

- Ay, Kagome

- ¿Qué? Es la verdad, piénsalo, ¿Por qué se resistió a besarte la primera vez? Tal vez, ese hombre siente por ti, más que un simple deseo de besarte y es obvio que tu también hacia él

Rin arrugo las cejas analizando lo dicho por su amiga y recordando lo sucedido, un aire de esperanza se asomo por sus ojos.

- No estaba equivocada amiga, a ese hombre le encantas y más que eso, te desea como mujer.

Con tales palabras Rin quedo sin aliento. Una parte de ella se encontraba emocionada pero la otra, se encontraba sumamente avergonzada, había actuado como una adolecente despechada al querer desertar y no menos que una idiota parecía, al estar experimentando eso. Ambas chicas siguieron conversando sobre el tema hasta que llego la hora de dormir.

Había sido un largo día y la mañana siguiente, no sería la excepción.

Kagome y Rin se dirigían al edificio de administración pero por alguna razón su camino se había desviado directo a uno, donde las llevaría, al edificio de arte. Las bellas chicas aun charlaban de lo sucedido.

- ¡Siento mucha emoción!

- ¿Por qué?

- Porque yo, tenía razón, así que, la próxima vez que dudes de mis palabras recuerda este momento. Es que, es increíble Rin, el profesor más sensual que hayamos visto, te beso, y no solo eso, deseaba probar tus encantos

- ¡Basta! Eres demasiado…

- ¿Franca? – cuestiono y la castaña rodo los ojos – Ahora, la que debería estar emocionada eres tú. Ósea Rin, el hombre que tanto te gusta, te acaba de dar señales mejor de las que pedias

- Si, lo sé, lo entiendo pero… no sé que voy hacer, me refiero a que, ¿Debería ir hoy a las asesorías?

- Pero por supuesto que si

- Ok, y ¿Cuánto esté ahí, que voy hacer, como voy actuar? ¿Qué le diré al tipo? ¿Ayer nos besamos, volvamos hacerlo hoy?

- No es una mala idea

- ¡Kagome!

- Bueno, bueno, mira amiga, él fue quien te beso, el que debería tomar la palabra cuando estés ahí, deber ser él

- Y yo que debo…

- ¿Tú? Lo único que tienes que hacer es escuchar su propuesta

- ¿Crees que me proponga algo?

- Claro, y obvio tú aceptaras

- ¿Cómo estás tan segura he?

- Respóndete a ti misma amiga, ¿Desaprovecharías la oportunidad de acostarte con Sesshomaru?

La castaña no dijo nada, pues ambas sabían la respuesta. Después de pasar frente al edificio, observaron salir de ahí a una profesora de nombre "Sara" no tomaron mucha importancia y continuaron su camino a clases.

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Recargaba los codos sobre el escritorio mientras que con las manos tras la nuca, intentaba persuadir sus pensamientos, cosa que no funcionaba. Toda la maldita noche había pensado en ella, en sus besos, en sus caricias, en su olor, en Rin. ¿Pero qué era lo que estaba pasando? A caso ¿Aquella torpe jovencita le había hecho algo? El día anterior la había besado con tal pasión que pareciese como si la hubiera mantenido en secreto por mucho tiempo.

A lo largo de su vida, había deseado a mujeres pero, esas experiencias no se parecían en nada con la que sentía con la señorita Noto, admitía que había actuado de una manera desembocada, lo suficiente que la chica había salido corriendo sin siquiera mirarlo, y que se presentara ese día a sus asesorías lo veía bastante lejano y no la culparía puesto que comprendería si estuviera asustada.

Sentía frustración, molestia e incomodidad al no saber que le sucedía, cuando escucho que se abrió la puerta, era ella, quien con su hermosa figura permanecía parada justo en el lumbral de la puerta, observándolo, penetrando sus cobrizos ojos en él. De inmediato sintió acelerado el corazón, aquello lo inquieto y desviando mirada espero el usual saludo de la joven, que no tardo en llegar.

- Buenas tardes profesor – pronuncio Rin un poco nerviosa pero segura

- Adelante señorita Noto – respondió él simulando poca importancia

Era un momento incomodo, ambos el día anterior habían compartido un par de besos y caricias pasionales, y en ese instante, se hablaban como cualquier día. La chica comenzó a caminar en su dirección y como si nada pasara, abrió el piano incorporándose en el taburete. Según lo dicho por Kagome, su manera de actuar debía ser tranquila, solo esperando a que él, tomara la palabra.

Admiro a la chica y advirtió en ella una extraña tranquilidad, tal vez, Rin había tomado sin importancia el suceso del día anterior y si eso los hacía sentir cómodos a los dos, él respetaría eso. Claro, ¿No es que fuese a decirle algo o sí?

Tomo en manos las partituras y levitándose de su escritorio se coloco detrás de Rin. Acomodo las hojas en el pequeño atril e indico a la chica que comenzaría la clase.

¿Sus oídos estaban mal o a caso su profesor había tomado desapercibido el suceso? ¿No le diría nada? ¿Comenzarían las accesorias como un día normal? ¿Cómo si el día anterior hubiera sido normal? Volteo a verlo intentando descifrar sus preguntas pero este, sin siquiera mirarla, indico que era ahora de comenzar, que era necesario que se acomodara. ¿Pero qué demonios? Se dijo sintiendo un vacio en el estomago.

Entonces y sin previo aviso Sesshomaru, volvió a utilizar la técnica anterior. La misma que consistía en rodearla por la cintura y posar sus dedos en las teclas, para que ella, lo siguiera. La chica se sobresalto al sentir tal contacto y el rubor en sus mejillas no tardo en aparecer. Se quedo estática, el corazón comenzó a latirle velozmente y el cuerpo le temblaba cual gelatina.

La chica no hacía nada, simplemente observaba las teclas, aquello impaciento a Sesshomaru y repitiendo, le indicó que era hora de comenzar. Ella en movimientos lentos acomodo sus dedos sobre los de él y se dio inicio. Algo andaba mal, si, Rin intentaba seguirlo pero no podía, puesto que sus dedos terminaban enredados, pero no era lo peor sino que a Sesshomaru le gustaba sentirla, sentir el calor de sus delicadas manos con las suyas. Sentir el aroma de su largo cabello y la cercanía de sus cuerpos.

Volvían a intentarlo y el resultado era el mismo, Rin no estaba concentrada, pero más que eso, se sentía confundida.

- ¿Sucede algo? – pregunto él, dejando de tocar

- Ah, ah

- No te estás concentrando Rin

Rin frunció el seño ¿De verdad, el tipo actuaria de esa forma tan desinteresada? Entonces, dejándose llevar por sus sentimientos, ya no pudo callarse.

- Si, si sucede algo… - Sesshomaru se sorprendió por lo dicho aunque su rostro no lo demostró

- Bien, ¿Qué pasa?

El corazón le latía a toda velocidad, el estomago se le revolvió y sus manos le sudaban, ¿Cómo le diría que estaba sumamente incomoda?

No sabia como decirle pero tenia que hacerlo. No podía quedarse como una estúpida.

- Bueno - comenzó - Ayer...

- ¿Quieres hablar de lo que sucedido ayer? - Pregunto él adelantándose

Rin suspiró nerviosa, sus mejillas se ruborizaron y en ese momento temió lo peor. Un rechazo. Mientras que Sesshomaru, al notarla así, parte de su ego se satisfajo pues, la chica estaba a su merced. Sonrió por dentro y acepto para si mismo lo mucho que la deseaba.

No lo había tomado con miedo, los ojos cristalinos, la mirada tímida, el calor de su cuerpo, indicaban claramente que ella, queria, esperaba fundirse con él. Su tan grande arrogancia lo hizo alzar un ceja y disfrutó un segundo mas verla tartamudear.

Después de un momento y de no saber que responderle, fue sorprendida cuando el peli plateado, acariciando su rostro se acerco a ella, le regaló una sonrisa pícara y de inmediato se estremeció.

- Tranquila Rin - dijo - No haré nada que tú no quieras...

Aquellas palabras la dejaron sin aliento. En muchas ocasiones habia fantasíado con su profesor así que tenía claro que era lo que quería que él le hiciera. No pronunció palabra, simplemente basto una mirada para aceptar lo dicho.

Sesshomaru en seguida comprendió y no tardo en atrapar sus labios.


Comentarios de la autora

Hola, perdónen la tardanza. He tenido mucho trabajo pero aquí les traigo la actualización del nuevo capítulo. Espero lo disfruten y me lo hagan saber con sus hermosos Reviews.

Les mando un fuerte abrazo.