Al despertar aquella mañana el joven Takeshi se levantó y al percatarse de que su mano estaba entrelazada con la de Makoto se asustó, pero decidió quedarse así un poco más de tiempo. El tiempo seguía corriendo y luego recordó aquella caja, la que estaba en su habitación… ¿Que podría tener?
Por esa razón se levantó de la cama y sin hacer mucho movimiento se dirigió a la caja que tenía sus regalos.
Una vez que llego a su habitación y saco la guitarra observo el interior de lo que era aquella caja llena de regalos.
Primero saco una caja rectangular grande, la cual venia marcada "De Parte de tu hermanita Ritsuko".
-¿De parte de Ritsuko?- Se cuestionó a sí mismo.
Abrió la caja y observo su interior, era una cadena color plata que llevaba su inicia en uno de los eslabones. Felizmente se lo colgó y sonrió.
La siguiente caja era un tanto cuadrada, al abrirla observo un reloj de color café con manecillas azules. Y una tarjeta que decía "Tomate tu tiempo, Shiori".
Sonrió al saber el significado de aquellas palabras plasmadas en el papel. Se refería a que no quería que se apresurara a mejorar en su estado, quería que creciera y se fortaleciera para caminar por sus propios medios sin utilizar bastón o silla de ruedas, que fuera una persona que cambiara todo y mejorara en sus sueños.
Varias cajas llenas de regalos; aparte de la cadena y el reloj había repuestos de cuerdas para guitarra, una cámara fotográfica, un cuaderno, un diario, un par de zapatos nuevos, camisas, pantalones, un par de discos compactos, libros para aprender a tocar la guitarra, partituras de canciones, una mochila nueva, una cartera, un cinturón y varias cosas más.
Y por último había una pequeña bolsita al fondo de todo. Ponía "Para que te ayude a mejorar, recuerda que tus sueños te ayudaran a seguir de pie". Una plumilla para guitarra, color verde con gris. Firmando "Makoto".
Aquel joven de castaños cabellos sonrió al leer las palabras "Makoto" pero por alguna razón no sabía que lo tenía tan feliz.
Con miedo y dificultad recordó todo lo que había pasado antes, aquel beso, aquel momento íntimo, aquella felicidad y euforia que recorrieron su cuerpo. Pero recordó también los momentos con todos y cada uno de ellos.
Dejo que su mente se calmara y después saco la guitarra, tomo la plumilla y comenzó a tocar aquellos acordes y notas que recordaba de pequeño, algo que lo lleno de nostalgia.
Todos y cada uno de los momentos importantes de su vida comenzaron a inundar su memoria.
"¡Recuérdame!" resonó una voz en su cabeza "Hermanito".
Su cara se comenzó a poner seria y las lágrimas caían, pero… que era ese sentimiento que lo envolvía… un joven de cabellos castaños apareció en su mente, ojos verdes cual esmeraldas, un vivo reflejo de él.
"¿Pero quien es el?" Pensó, pero en eso fue interrumpido por un sonido familiar.
-¡Es hora de desayunar!- Fue la voz de Misaki que despertó a aquel joven de sus pensamientos.
Desayunando en silencio mientras los demás reían, comía sin sentimiento mientras trataba de descubrir el porqué de aquellas imágenes en su cabeza.
Al terminar de comer el joven interrumpió con una pregunta dejando a todos callados.
-¿¡Quien es Daichi!?-
Misaki que tenía un vaso en la mano en el trastero lo soltó. Aquel sonido ensordecedor de cristal rompiéndose dejo perplejo a cada uno de los adultos presentes. Peor a Misaki.
La cara de Takahashi comenzó a ponerse pálida. Las lágrimas que provenían de sus ojos
Comenzaban a desbordarse y por ultimo colapso.
-¡¿Mamá?!-
-Daichi… Takeshi, ve a tu habitación- Dijo Akihiko con los ojos un tanto tristes y llorosos… tartamudeaba, peor que nada, había confundido a Takeshi con Daichi, su corazón lo traicionaba.
-Akihiko, creo que es momento de decirles- Dijo Hiroki mientras ocultaba su rostro con su flequillo- ¡NO PUEDEN OCULTARLO MAS!
Nowaki tomo a Hiroki de los hombros mientras este comenzaba a tener los ojos rojos, parecía que comenzaría a llorar, por otro lado Shinobu estaba en los brazos de Miyagi tratando de no abrir su boca y decir algo innecesario.
Takeshi se levantó de la mesa y salió de aquel lugar, tomo el elevador en su silla de ruedas y bajo hasta el primer piso y se dirigió hasta el parque más lejano que pudo encontrar.
Mientras tanto en la casa de los Usami-Takahashi una conmoción ocurría, Misaki estaba recostado en el regazo de Akihiko que estaba sentado en el sofá, por otra parte se encontraban los jóvenes y los adultos en los otros muebles.
Shiori se encontraba con Hiroki y Nowaki, Makoto con Shinobu y Miyagi, mientras que la pequeña Ritsuko se encontraba de pie a un lado de su padre que parecía a punto de derrumbarse sentimentalmente.
-Ritsuko, perdónanos por todo esto- Dijo Akihiko.
-¿A que te refieres padre?- Pregunto un tanto ingenua la pequeña.
-La verdad es que tenemos algo que contarles- Respondió Akihiko un tanto serio.
-¿Seguro que dirás esto?- Pregunto Miyagi- ¿No te arrepentirás mas tarde?
-Creo que es muy tarde para arrepentirse- interrumpió Nowaki.
-Miren chicos, lo que estamos a punto de decirles es algo muy serio, esperamos que lo tomen con calma- dijo Shinobu muy serio.
Los jóvenes asintieron mientras que Akihiko comenzaba a hablar, la plática se tornó pesada, complicada y difícil de entender.
Aquella plática contenía la razón de él porque cada uno de ellos estaba enfermo, cada uno de diferentes cosas.
Lo que resulto el ambiente más pesado fue cuando pronuncio aquel nombre.
-La verdad sobre Daichi es…- Comenzó a decir Akihiko.
-Padre, perdón por interrumpir pero, yo conozco un Daichi… lo he visto en mis sueños, me llamaba hermana y sonreía, era idéntico a nosotros… pero por alguna razón aquella sonrisa no era de felicidad, parecía afligido…- comenzó diciendo la pequeña Ritsuko.
Todos los adultos se quedaron atónitos sobre aquellas palabras, al parecer ella y Takeshi ya conocían a Daichi, si no, cual sería la razón para preguntar sobre algo que había quedado completamente prohibido de mencionar enfrente de los chicos y mucho más, enfrente de Misaki.
-Sabes Ritsuko, hace años, antes de que nacieran ambos, hubo un gran accidente. A su madre la golpeó fuertemente un auto al cruzar la calle y por esa razón fue internado en el hospital. Al ser un embarazo masculino fuera de lo común tuvo muchas complicaciones y peor aún, siendo trillizos-
-¿¡Trillizos!?- Interrumpió Ritsuko un tanto atontada y extrañada- Entonces eso lo convierte en nuestro her…-
-Exacto, su hermano- Completo Akihiko- Pero al nacer no lo hizo con vida, y hubo complicaciones con ustedes dos, debido al fuerte golpe las piernas de tu hermano resultaron rotas pero al enyesarlas resultaron muy débiles, ese es el porqué de su situación. En cuanto a la tuya, la razón es que el líquido amniótico en el que creciste entro en tu organismo, pero daño parte de tu cerebro, por lo cual no recibe, por completo, las señales del sonido en el ambiente.
-Entonces el chico que apareció en mis sueños y me llamo hermanita fue… él?-
-Sí, fue tu hermano mayor Daichi-
-¿Entonces… conoces a Daichi?- Pregunto Misaki mientras abría los ojos un tanto cansado – ¿Como es el?-
-Sí, lo conocí, él se parecía realmente a ti- dijo mientras ponía una sonrisa cálida en su gran rostro.
Misaki sonrió tiernamente- Me alegro tanto de que este bien- Las lágrimas salían de sus ojos, lloro en silencio mientras se mantenía recostado en el regazo de su esposo.
-¡Tenemos que decirle todo de esto a Takeshi, si no el no sabrá la verdad!
Y dicho esto la joven Ritsuko salió tras su hermano mientras dejaba a los demás sentados.
Me ausentare unas semanas, no se si lo supieron pero el pasado 16 de mayo su hermosa escritora Mikaru Hatsune alcanzo los 17 años de edad... osea... cumplí años, por lo que me iré de viaje un tiempo con mi padre y su novia. Espero que me entiendan, gracias.
