Capítulo 4
Algunos días pasaron desde el incidente del beso y las cosas volvieron a su estado normal. Kate y Rick seguían resolviendo casos, y actuaban en forma profesional, pero casi no hablaban de otro tema que no fuera laboral. Ambos querían ir más allá, pero temían que el otro pensara que estaban presionando.
Solo el tema de Alexis salía de tanto en tanto, y eso era lo único de lo que ellos hablaban que no fuera relacionado con el trabajo.
Por supuesto, los regalos continuaron, él le enviaba ramos de flores a su casa o al precinto. Todo el mundo murmuraba, pero nadie decía nada abiertamente. En las tarjetas, había palabras como "que tengas un buen día" "cada día se te ve más hermosa" o "me encantaría poder estar a tu lado" y Kate solo sonreía, de alguna manera agradecida de las atenciones, y ya comenzando a impacientarse, intuyendo que en algún momento, ese hombre misterioso se daría a conocer…
Por el contrario, Rick se sentía triste y deprimido. A pesar de ver que Kate estaba mejor y sin duda pasando un buen momento, él sentía que todo eso, que también era provocado por él, no era abiertamente a causa suya porque Kate no sabía que era él.
Una noche, Kate estaba por ir a dormir cuando recibió una llamada telefónica.
-Beckett…- contestó y se quedó escuchando- él está bien? Si, si… salgo para allá… - dijo y cortó la comunicación.
Un cuarto de hora más tarde, Kate entraba en un modesto bar del centro y veía a Rick sobre la barra, estaba inclinado, a su lado reposaban cerca de una docena de vasos vacíos y el dueño del bar sacudía la cabeza, tratando de reanimarlo.
Kate se acercó despacio y colocó una mano sobre su hombro.
-Castle…- dijo suavemente.
-Kate?- dijo él y la miró. Se notaba que casi no podía enfocar su mirada, había tomado demasiado.
Kate sacó dinero de su bolsillo y pagó la cuenta. Tiró de sus manos y lo hizo poner de pie.
-Puedes caminar?- le dijo haciendo fuerza para que él se apoyara sobre ella.
-Si…- dijo caminando con dificultad hacia la puerta, apoyado en ella.
Kate lo hizo sentar en el asiento a su lado, en el auto y lo miró.
-Qué crees que haces?- le dijo enojada.
-Lo que puedo…- dijo él y trató de mirarla.
-Te parece que puedes volver así a tu casa? Qué va a pensar Alexis?
-No… no voy a volver… llévame a un hotel…- dijo él con resolución.
-Ni loca… no voy a pasar vergüenza contigo… vendrás a casa… pero desde ya te digo… te comportarás…- le dijo levantando el dedo en señal de advertencia.
Kate arrancó su auto y a los pocos minutos estaban en su casa.
Lo hizo sentar en su sofá y él se quitó los zapatos mientras ella le preparaba un café.
-Qué pasa contigo?- le dijo ella cuando le sirvió el café y se sentó a su lado.
-Nada… es solo que… hay momentos en que me cuesta seguir…
-Seguir? Castle, pensé que eras un hombre feliz…- le dijo con seriedad.
-Yo también lo creía…- dijo y sonrió.
-Entonces, qué cambió?
-No lo se… quizás porque Alexis está planeando irse… o porque estoy solo…- dijo y la miró a los ojos.
-Castle… yo también estoy sola… eso no es grave… es más, te ayuda a conocerte a ti mismo… la soledad…
-Tonterías… estás diciendo cualquier cosa… o me dirás que no te gustaría abrazar a alguien antes de dormirte… levantarte a la mañana y ver a alguien durmiendo a tu lado… sentirte amada, cuidada, feliz…
-Si, bueno… pero no por eso voy a deprimirme… son etapas…
-Quizás somos distintos en eso…- dijo y bebió el café…
-Quizás…- dijo y tragó saliva, sabía que él tenía razón, aunque ella no se refugiara en el alcohol, tenía momentos en los que se culpaba a si misma por no poder ser feliz.
-Parece que tu admirador sigue enviándote regalos…
-Si… es muy dulce… lástima que no quiera conocerme… es decir… que no quiera que yo lo conozca… - dijo y sacudió la cabeza.
-Tú quieres conocerlo?
-Supongo… realmente me llega muy profundo alguien que se toma tiempo para escribirme tarjetas y enviarme regalos todos los días… - vio que él se tensaba y agregó- curiosidad…
-Si… ya veo…- dijo él.
-Cómo te sientes?- le dijo ella, lo veía un poco más repuesto.
-Estoy bien… creo que voy a irme…- le dijo y se levantó rápido, pero perdió el balance y ella se levantó de un salto y lo sostuvo. Sus caras quedaron muy cerca.
Kate levantó la vista y lo vio a milímetros de ella. Sus labios entreabiertos. Peligro. Ella casi no podía respirar. Usualmente le costaba un poco mantener a raya sus sentimientos y deseos por él. Pero el hecho de verlo, casi indefenso, mirándola y con tanto deseo, la hizo flaquear.
-Castle…- le dijo suavemente, entreabriendo sus labios en anticipación.
Él movió sus manos a la cara de ella. Paseó su mirada por sus rasgos, observando su expresión, como queriendo memorizarla. Inclinó su cabeza y besó su mejilla. Dejó sus labios apoyados ahí, y la escuchó suspirar.
Segundos después volvió a mirarla, estaban tan cerca que él podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo. Rick apoyó sus labios sobre los de ella, esperando que quizás ella lo empujara, pero no fue así.
-Rick…- jadeó ella en su boca- por favor… no…- le rogó cuando sintió que él intensificaba su presión sobre los labios de ella.
-Shhhh… Kate…- le dijo acariciando su cara mientras seguía besándola- déjame derribar esa pared… déjame hacerlo…
Kate sintió que se derretía en sus brazos. El alcohol mezclado con el café que había tomado él la hacían sentir extrañamente estimulada. Casi no podía enfocar sus pensamientos.
-Nos vamos a arrepentir de esto…- dijo separando su cara para mirarlo a los ojos.
-Nunca podría arrepentirme de demostrarte lo que siento por ti…- le dijo y deslizó sus manos por los costados del cuerpo de ella- nunca…- repitió y la besó impetuosamente.
A Kate le pareció que perdía el equilibrio. Se sostuvo de sus hombros. Era imposible no sentir nada y mantener todo bajo control con semejante beso.
Pero no era ella la que perdía el equilibrio, era él. Todavía estaba afectado por el alcohol. Kate tomó su cara entre sus manos y separó su boca, él la miró y ella volvió a besarlo brevemente antes de sostenerlo por la cintura.
-Necesitas descansar…- dijo y lo empujó hasta su habitación.
-No… no…- se quejó él y luchó un poco mientras ella le quitaba la ropa.
-Te sentirás mejor mañana…- dijo ella y lo ayudó a acostarse en su cama.
-Te quedarás conmigo?- le rogó él y ella lo miró dubitativa.
-Un rato…- dijo y él se acurrucó en sus brazos y cerró los ojos.
-Gracias, amor…- dijo él y ella sintió que la piel se le erizaba, sabía que él podía decir cualquier cosa en ese estado, pero igual, esa palabra le hacía mucho ruido en la mente… y en el corazón, por supuesto…
Sin darse cuenta, se quedó dormida con él y a la mañana siguiente se encontró enredada entre sus brazos y piernas sin poder moverse.
Kate no pudo evitar sonreír cuando giró la cabeza y lo vio durmiendo sonriente y todo despeinado. Quiso moverse un poco sin despertarlo, pero él la atrajo hacia su cuerpo y jadeó, reclamando su presencia.
Kate siguió sonriendo y no pudo evitar pensar en como sería despertarse así todos los días. Aunque era bizarro verlo usando solo su bóxer y a ella toda vestida.
-Hey…- dijo ella y lo vio abrir los ojos.
-Hey…- dijo y achicó los ojos, como si no comprendiera donde estaba.
-Cómo te sientes?- le preguntó ella.
-Cómo?- se frotó los ojos y la miró con incredulidad- no estoy soñando, verdad?
-No…- dijo ella y sonrió- pasaste la noche aquí, Castle… te fui a buscar a un bar anoche… habías tomado mucho…
-Si… - dijo él pero ella no estaba segura de que recordara.
-Estabas en un estado terrible… te tomaste un café… y terminamos aquí…
-Te refieres a que…?- dijo y gesticuló, preguntando si había pasado algo entre ellos.
-Castle! No! Cómo se te ocurre?- dijo ella fingiendo estar ofendida.
-Tendría que estar muy borracho entonces…- dijo y ella no pudo evitar sonreír.
Kate descubrió que seguía abrazada y enredada a él y no quiso apartarse. Se sentía increíblemente cómodo y placentero.
-Kate…- dijo él y la miró a los ojos- si no pasó nada… qué haces aquí durmiendo conmigo?- preguntó con cautela.
-Cuando te traje, me pediste que me quedara un rato… pero evidentemente estaba cansada y me quedé dormida… - dijo y desvió la mirada un poco avergonzada.
-Ah…- dijo solo él- y… espero no ofenderte con mi pregunta pero… porqué seguimos abrazados… a mi no me molesta para nada… pero…
-No lo se, Castle… simplemente me pongo lenta por la mañana… todavía no junté fuerzas para moverme…- dijo mirando el techo.
-Quédate todo lo que necesites- dijo sonriendo.
Ella sonrió y sacudió la cabeza levemente. Giró su cuerpo para poder mirarlo y sus caras quedaron muy cerca.
-Kate…- dijo él mirando sus labios.
-No, Castle…- dijo ella mirando los suyos.
-Entonces por qué me haces esto?- le dijo y apoyó su mano sobre la cintura de ella, deslizando los dedos, acariciándola suavemente.
-No tengo idea…- dijo ella con honestidad- pero se siente bien…- agregó y él sonrió.
-Puedo darte el beso de los buenos días?- le dijo con dulzura.
-Castle…- le dijo en tono de advertencia, pero él no la escuchó y besó la comisura de sus labios, suavemente y escuchó la respiración entrecortada de ella.
-Por qué tiene que ser tan difícil?- le dijo casi sobre sus labios.
-No lo se…- dijo ella y él se separó, mirándola a los ojos.
-Lo seguiré intentando… créeme…- le dijo y ella sonrió.
-Si le dices a alguien que pasamos la noche juntos, te mato…- le dijo cambiando drásticamente de tema.
Rick sonrió, la apretó un poco más en sus brazos y luego se levantó. Kate lo observó en silencio desde la cama, lo vio vestirse y disfrutó de esa rara intimidad que estaban compartiendo.
Y de pronto se preguntó por qué no? Por qué tendría que esperar tanto tiempo… o dedicar tanto esfuerzo al caso de su madre para poder focalizarse en algo que podía tener ya?
Como si estuviese leyendo sus pensamientos, él la miró y le guiñó el ojo. Sabía que un par de ladrillos había podido tirar abajo…
Obviamente, esto sigue... estoy decidiendo cuando se dará a conocer el admirador secreto...
