Sin entretenerlos mucho solo les recuerdo, los personajes no son míos solo los tome prestados de la magnifica historia de Suzanne Collins. La historia es completamente mía.
Disfruten este capitulo!
Gale POV.
Los veo marcharse, felices hacia su estúpida gira.
Regresé a mi antigua rutina, ir a las minas, dormir, ir a las minas, dormir. Eso todos los días. Katniss había dejado suficiente comida en casa para estos días y Peeta también habia dado un poco, así que no me preocupaba por eso. Aun me sentía incomodo recibiendo regalos de ellos, pero no me quedaba de otra, tenía que trabajar y alguien tenía que encargarse de mi familia mientras yo no estaba. El tiempo de no depender de nadie había pasado.
Los días fueron pasando con más lentitud que la de siempre, el ambiente en las minas fue poniéndose tenso con todo lo que decían. Tratábamos de pasarnos el mensaje sin que nadie se diera cuenta o sospechara. Algo estaba pasando, había rumores de un levantamiento en algún distrito, rumores de que pronto se iniciaría la siguiente rebelión. Revelarnos contra el capitolio. No era tan malo.
En las noches, cuando llegaba a casa la televisión estaba encendida con el reporte de lo que había pasado ese día en la gira de la victoria. Nunca puse atención en nada y me limitaba a perder mi mente en otro lugar.
Pero ese día fue diferente. Estaba en el quemador intercambiando mercancía cuando se escucho la programación en todas las televisiones, algo importante tenía que ser para que el capitolio nos obligara a verlo.
Estaban Peeta y Katniss en el capitolio, en una entrevista, las luces estaban sobre ellos y el entrevistador, por el cual no me preocupe en recordar su nombre. Desvié la mirada tratando de parecer casual y centrando mi atención en la mercancía que iba a adquirir.
Entonces lo escuche, fueron unas simples palabras las que me quitaron el aliento, las que me hicieron fijar la vista en la pantalla y ver como sucedían las cosas.
-¿…Quieres ser mi esposa? –Había dicho Peeta después de un largo y conmovedor discurso.
Sentí un nudo en el estomago, una opresión en el pecho, un latigazo en el corazón. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no voy a llorar. Yo no lloro.
Se inca frente a Katniss, toma su mano y le pide que sea su esposa nuevamente, con más seguridad, después de que Katniss aparentara estar atónica por lo que había escuchado; La programación termina después de unos efusivos aplausos y gritos.
-Gale, recuerda que ustedes son solo primos –murmura alguien a mis espaldas.
Por supuesto, pensaban que yo estaba así por Katniss. Salí corriendo de ahí, estaba bien que pensaran eso.
Me adentro en el bosque y me tiro sobre el pasto frio y húmedo.
Peeta se va a casar. Con Katniss. Supongo que este era el fin, el final de todo.
Hoy, después de tanto tiempo llegaría Peeta. Lo había pensado demasiado y ahora estaba seguro de lo que haría. Llegaría a su casa, no le pediría ninguna explicación. Le desearía suerte, me despediría y saldría por la puerta. Me olvidaría de él para siempre.
Espere a que pasara un largo tiempo para darle oportunidad de que se instalara de nuevo en su hogar.
Entre en la aldea, sola, como siempre. Obscurecida por la noche.
Las luces de la habitación de Peeta estaban encendidas, tome unas piedritas y comencé a lanzarlas. El se asoma por la ventana y me indica que valla a la puerta.
Espero frente a ella. Incluso estos últimos segundos pensé exactamente las palabras que le iba a decir.
"No tienes por qué explicarme nada, Peeta deseo que seas feliz con ella. Tienes tus razones, creo que esto es lo mejor, para ti y para mí. Este tiempo contigo fue fantástico, pero creo que se ha terminado nuestra etapa y ambos debemos de tomar un nuevo camino…" Y entonces el abre la puerta, sus ojos azules me atraviesan completamente y cuando entro, antes de decir cualquier cosa él se tira a mis brazos y lo aprieto fuertemente contra mi cuerpo, y así es como se muere mi idea de dejarlo.
Nos quedamos abrazados por un tiempo indefinido, con nuestros cuerpos formando uno solo.
-Te vas a casar –susurro sobre su cabello.
Escucho un suspiro que sale de su pecho.
-Déjame explicártelo –me dice.
-No tienes por qué explicarme nada –contesto.
-Por favor, escúchame –Peeta se aparta de mí, me toma de las manos y comienza a hablar.
-La familia de Katniss está amenazada por el presidente Snow. Cree que su último acto en los juegos fue un desafío contra el capitolio y cree que eso causara problemas en los distritos… teme que haya un levantamiento como el de antes. –Entonces recuerdo los rumores que había en las minas-. El presidente amenazó a Katniss si ella no lograba hacer creer que todo fue por amor, que todo lo que hizo fue porque nos amábamos y no para desafiarlo. Gale, tu eres su primo. Su familia. Eh hecho esto por ti. Por ti y porque no quiero que haya nadie dañado por mi culpa, por que también fue mi culpa haber "desafiado" al capitolio y sus reglas.
-Peeta… -murmuro sin saber realmente que deba decir. "¿Lo siento? ¿Siento que hayas tenido que hacer eso?" No creo que sea bueno decirle eso.
-Gale, tenía que hacerlo. Tenía que salvarnos.
Peeta vuelve a mis brazos y lo estrecho a mi cuerpo.
-Huyamos. Vámonos al bosque. Vivamos ahí.
Se queda callado un momento y después dice.
-¿Abandonarías a tu familia?
-¿Abandonarías tu a la tuya?
-Si, lo haría. –contesta con firmeza.
No digo nada. No podría dejar a mi familia aquí sabiendo que algo les puede suceder. Dejándolos solos, a su suerte.
-No te pido que huyas conmigo, Gale. Encontraremos una solución a esto… la encontraremos.
-Tal vez debamos terminar…
-No –prácticamente grita-. No por favor, no te atrevas a pensarlo.
Sus labios se encuentran con los míos y en ese beso encuentro valor. Valor para afrontar lo que viene. Valor para quedarme con él y dejar que las cosas pasen a su tiempo.
-Te amo –muevo los labios entre los suyos.
-Te amo –me responde.
Terminamos tendidos sobre su cama, besándonos, sintiendo nuestro cuerpo, acariciándonos, dejando que la presión, la tristeza, el coraje, la impotencia se vuelva pasión y se apodere de nosotros.
Peeta POV.
A la mañana siguiente amanezco acostado sobre el pecho desnudo de Gale. Con mi mano sobre su abdomen cálido.
-¿Cómo estás? –me pregunta cuando me ve despierto.
Mal, no quiero casarme. No sé que voy hacer. No quiero perderte. Me siento mal… por que estando con Katniss sentí algo, algo que no sabía que volvería a sentir. Pero a ti te amo.
-Excelente –contesto estirándome y desechando todo lo que pensé en ese segundo.
-¿Está un poco frió, no? –acaricia mi cabello con su mano caliente.
-Tu temperatura corporal me parece perfectamente cálida.
Ese día Gale se tuvo que ir temprano por que yo pasaría la tarde con mi familia, pero al siguiente día nos reunimos en el bosque. En nuestro paraíso personal.
Estar todo el día ahí era relajante, divertido, estar con Gale en cualquier lugar, hacia que todo fuera mejor.
Cuando regresamos a casa hicimos un acuerdo, la próxima semana iríamos al bosque, caminaríamos todo lo que pudiéramos en dirección al sur, hasta que nuestros pies ya no pudieran más. Comeríamos alguna cosa que encontráramos y dormiríamos juntos debajo de algún árbol. Al día siguiente regresaríamos en la misma dirección hasta regresar al distrito 12.
Toda la semana me puse a pensar en una excusa para perderme dos días completos.
Un día antes de irme fue cuando se me ocurrió.
-Mama, mañana en la noche me quedare a dormir en casa de Datmid –Datmid, mi amigo de la escuela cuya madre no se hablaba con la mía por motivos que jamás sabremos. La cuartada perfecta. Así mi madre o mi padre nunca le preguntarían si me fui a quedar con el verdaderamente. Tampoco mis hermanos hablarían con su familia así que tenía todo asegurado-. Porque me ayudara con un discurso que tengo que aprenderme para unas cosas del Capitolio.
-Está bien –fue lo único que contestó.
Me voy a mi habitación y arreglo todo lo que voy a necesitar.
A la mañana siguiente me encuentro con Gale en el bosque y caminamos juntos hacia la nada.
Había tantas cosas verdes, tanta tierra negra y plantas grandes. Animales que yo ni siquiera sabía que existían.
A la hora de comer Gale cazó un ave grande que tenía una cola hermosa. La carne era jugosa y tenía un sabor delicioso.
-¿Gale el bosque no es peligroso? ¿No hay fieras y depredadores? –le pregunto cuando veo que comienza a anochecer.
-Si.
-¿Y?
-Peeta ¿Te enfrentaste a más de siete animales modificados genéticamente que tenían como fin acabar con tu vida y no te puedes enfrentar a un pequeño perro salvaje?
Sonrió y sigo caminando. Eso me recordó a los juegos. El bosque era tan parecido a donde se había desarrollado aquella aterradora historia.
El sol se estaba poniendo ya, Gale iba a unos metros delante de mi, buscando un buen lugar para dormir.
-¡Mira esto! –Grita deteniéndose en alguna parte frente a mí y comienzo a apresurar mi paso para llegar hasta él.
Cuando llego al lugar encuentro unas vías metálicas que se extienden del este al oeste y terminan desapareciendo entre el infinito.
-Vías –susurro y de la manera que lo hice pareció más una pregunta que una afirmación.
-¿A dónde llevaran? –Gale se pone en canclillas y acaricia el fierro.
-No tengo idea. Supongo que a algún distrito.
-¿Crees que lleven al distrito 13?
-Lo que queda del distrito 13. Creo que sí, supongo que vienen del 11, pasan por el 12 y llegan al 13. O Quizá sean otro tipo de vías.
-¿Para qué otro tipo de vías? No necesitan otras vías más que para llegar a los distritos.
-Quizá llevan al capitolio –sugiero.
-Tal vez.
Nos quedamos un largo tiempo ahí.
-No piensas en acampar aquí ¿verdad?
-¿Por qué no? –pregunta esbozando una hermosa sonrisa y levantando sus ojos grises para mirarme.
-Por que si pasa el tren y alguien nos ve, nos convertirían en Avox o peor.
-Supongo que los Avox tienen una mejor vida en el capitolio que nosotros.
-Gale…
-Ya, ya. Vamos –se pone de pie y toma mi mano hasta adentrarnos en el bosque del otro lado de las vías.
-¿Podemos descansar ya? –Mis pies punzan con fuerza y me duelen las piernas. Además ya tengo hambre.
Gale se detiene un momento y examina el lugar.
-Creo que es buen lugar para dormir… ahí –señala un punto a lo lejos-. Vamos.
Cuando llegamos a aquel lugar me doy cuenta que es un pequeño claro, hay ruinas. Ruinas de algo, una casa tal vez.
-Que extraño –murmuro cuando llego al lugar.
-¿Ruinas del mundo antiguo?
-Quizá –respondo sonriendo junto con él.
-Cazare algo, quédate aquí, no te muevas.
Asiento y después de besarme veo como se marcha hacia el bosque. Me siento en un pedazo grande de concreto que había en el suelo, los cimientos de algo que existió antes.
La cena fue suficiente que hasta sobro mucha comida, comida que se tuvo que tirar por que se echaría a perder. Gale estaba feliz por la cantidad de animales que había en el lugar y nos dimos un festín con un ave gorda que no supimos su nombre. Era jugosa y deliciosa.
Nos sentamos a platicar gran parte de la noche y cuando nos dispusimos a dormir Gale no me permitió colocar ni una sola manta en el suelo, así que buscamos mejor una zona agradable para pasar la noche. Gale encendió una fogata nos acostamos a su lado para ahuyentar a los animales. Gale dijo que al hacer frio los animales no salían en la noche y era muy difícil que nos pasara algo, le creí.
Quizá antes, con calor y humedad el lugar hubiera estado lleno de insectos y mosquitos que habrían hecho la noche la peor de todas. Pero ahora, con el clima frio que llegaría a ser incomodo si Gale no me abrazara contra su cuerpo cálido, no había ni un insecto ni rastro de algún otro animal a los alrededores. Poco a poco fui cayendo en la inconsciencia.
Gale POV.
En la madrugada había descendido tanto la temperatura que tuvimos que cubrirnos con mantas y acercarnos más al fuego. Peeta había dormido abrazado a mi torso, con sus manos debajo de mi camisa calentándose con mi calor corporal.
Me levante lentamente tratando de no despertarlo y cuando me zafe de el tome mis cosas para cazar y me adentre un poco en el bosque.
Por ser de mañana había muchas aves en los arboles, busque durante un tiempo sin alejarme del contorno del pequeño claro donde Peeta dormía y al final decidí matar un par de aves. Sinsontes, de hecho.
Regrese con cada pájaro en la mano, les quite las plumas y las viseras. Conseguí dos ramas verdes de un árbol y con un poco de soga amarre los sinsontes a los palos y después los puse a asar en el fuego de la fogata.
Cuando Peeta despierta ya tengo preparado todo para el almuerzo pero el pide que le dé un tiempo para despertarse y asentar el estomago. Me estoy muriendo de hambre, pero acepto.
-¿Y te gustó? –Le pregunto cuándo se sienta a mi lado-. La noche.
-Por supuesto. Fue hermosa… -Toma mi mano derecha entre las suyas y comienza a acariciarla lentamente. Cuando sus dedos juegan con mi palma siento una corriente eléctrica emanar de ellos-. Si así sería nuestra vida en el bosque, me gustaría vivir en el.
-Sería hermoso –le digo mirando hacia el cielo gris con nubes obscuras que se mueven con rapidez.
Nos quedamos sentados durante un largo tiempo hasta que Peeta pide almorzar.
Después de comer regresamos a paso lento hacia el distrito.
No fue difícil regresar por el mismo camino, prácticamente los arboles nos guiaban hacia el distrito. Peeta estaba preocupado de que no llegara, de que nos perdiéramos, pero reconocía el camino aunque solo lo hubiera visto una vez y cuando llegamos a un punto en donde la alambrada quedaba visible Peeta me dio un puñetazo ligero en el hombro y me dijo que era un mapa andante.
-No puede ser que ya se hayan pasado dos días –me dice cuando cruza la alambrada.
-Lo sé, no puedo creer que contigo el tiempo pierda el sentido.
-Cállate –se pone de puntas y me besa en los labios.
Caminamos hasta la aldea de los vencedores, el frio hace que todos estén dentro de sus casas, la nieve está incrementando su nivel y al parecer habrá una tormenta esta noche. Acompaño a Peeta a su casa y después de despedirme de él, regreso a la mía.
Peeta POV.
Los días estaban pasando exageradamente rápido.
El tema de la boda se me hacia completamente fuera de lugar. Había muchas instrucciones, muchas llamadas por teléfono, muchas cosas que hacían que los días pasaran con mayor rapidez y con Gale a mi lado el tiempo se iba volando.
Las cosas en el distrito 12 habían cambiado demasiado. Las reglas que nunca se cumplían, las leyes que siempre habían sido violadas, ahora eran castigadas, castigadas como nunca se había hecho. Y el primer ejemplo para todos los que infringieran la ley fue Gale. Azotado en la plaza hasta perder el conocimiento.
Esos días fueron los peores. Tenía que actuar como si todo estuviera perfecto, había estado conviviendo mucho con Katniss, como si todo estuviera bien. Tenía que hacerlo, la boda seguía en marcha y era por el bien de todos. Por el bien de Katniss, por el bien de Gale y mío.
Trate de estar lo más posible con Gale pero Katniss se había apoderado de él y lo único que hacía era atormentarme así que deje que su madre lo curara para poder verlo nuevamente.
El día que lo vi después de que lo azotaran me daba miedo tocarlo, lo tocaba con mucha delicadeza, como si estuviera hecho de azúcar y temiera que se fuese a romper.
-Estoy bien, de verdad –me dijo cuando retire mis brazos de su espalda mientras lo besaba.
-No, no lo estas. Déjame ver cómo van –la última vez que vi su espalda aun había sangre.
Se quita la camisa y me deja ver, hay marcas rosas por todos lados.
-Tengo algo para eso –le digo-. Vamos –le tomo de la mano y lo dirijo a mi habitación.
Gale coloca su camisa en el perchero y se sienta en la cama.
-Hoy me vas a dejar consentirte.
-¿Consentirme? –pregunta.
-Tu solo harás lo que yo diga.
-Eso suena excitante.
-Gale –le reprocho.
-¿Qué? ¿No me harás feliz hoy?
-Ya veremos –suelto una risita-. Acuéstate boca abajo en la cama –le ayudo a quitarse las botas de caza y se tira en la cama dejando su espalda lastimada descubierta.
Voy a donde están todos los medicamentos y busco algo que pueda ayudarle a Gale. Encuentro una crema refrescante y una para cicatrices.
Regreso a la habitación y tengo que preguntarle a Gale si está despierto de lo quieto que estaba. Contesta con un murmuro y le digo que solo se relaje.
Me siento a un lado del, en la cama y unto un poco de crema en su espalda para que lo refresque mientras doy ligeros masajes tratando de no lastimar sus heridas. La crema funciona como anestesia por que termino dando un masaje completo a su espalda y el no hace más que soltar gemiditos encantadores de placer.
La pomada cicatrizante tiene un efecto magnifico en el, porque rapidamente su expresión cambia y me pide por favor que continúe con el masaje.
Mis manos se ven pequeñas en su gran espalda y trato de poner en práctica un poco de lo que aprendí de los masajistas del capitolio.
Termino el masaje cuando sentí que Gale se había quedado dormido y sin hacer ruido bajo a la cocina para preparar algo para comer.
Cuando todo está listo y comienzo a acomodar la comida en los platos, siento las manos de Gale en mi cintura y me sobresalto.
-Me asustaste –susurro girándome lentamente.
-¿Si? –Gale me acerca más a su cuerpo y comienza a acercar su rostro al mío.
Cuando su aliento choca con el mío siento que mis rodillas tiemblan y mis labios buscan los suyos hasta encontrarlos.
Nos besamos lentamente y olvidándome de todo dejo que sus brazos fuertes y protectores me envuelvan y me unan a él.
Sin separarse de mis labios siento como comienza a desabrochar los botones de mi camisa hasta despojarme de ella y sus manos frías y fuertes me sujetan con delicadeza.
Con un movimiento rápido me toma de la cintura, da media vuelta y me sienta sobre la barra, coloco mis manos sobre su cuello y lo sigo besando.
Se quita la playera y acaricio su pecho desnudo y su espalda; comienza a desabrochar mi pantalón y el suyo al mismo tiempo, pero como él estaba de pie, su pantalón cae hasta los tobillos y se lo quita con unos hábiles movimientos de pies.
Gale es tan alto que su pubis queda justo sobre el mío y comienza a acercarme más y más hacia él. Con sus manos acaricia mis muslos desnudos y siento como poco a poco se forman erecciones bajo nuestra ropa interior.
Gale me carga nuevamente como si no pesara nada y se detiene cuando la pared choca contra mi espalda, siento que el golpe me saca el aire pero hay un fuego que me envuelve completamente que no me importa en lo absoluto.
Parado de puntas comenzamos a caminar hasta salir de la cocina y llegamos al comedor.
-¿Qué diablos haces? –pregunto cuando me suelta a un lado de la mesa y tira todo lo que está sobre ella con una mano.
El no responde y me besa con fuerza mientras retira mi ropa interior y siento como mi miembro rosa su piel desnuda y me provoca contracciones de placer.
Sus manos grandes se aferran a mi cintura y con un suave movimiento me pone en el aire y me tira sobre la mesa recostándose el sobre mi y no me di cuenta cómo pero Gale estaba completamente desnudo, con su erección frotándose sobre mi vientre.
Sus labios se mueven con desesperación entre los míos y sus manos tratan de abarcar mi cuerpo desnudo por completo. Mis dedos se enredan en sus cabellos mientras siento como mueve sus caderas rítmicamente contra las mías.
Gale acopla nuestros cuerpos hasta que quedamos justo en la posición perfecta y siento como poco a poco va entrando en mi. Como si fuera la primera vez, siento un dolor que me contrae los músculos, pero Gale no se detienen y doy gracias por eso. Cuando queda dentro de mí completamente estoy sudado y siento como si mi rostro ardiera en fuego mientras él se mueve dentro de mi cuerpo.
Me hace suyo una vez más.
Gale POV.
Cuando despierto por la mañana Peeta está sobre mi pecho, su cuerpo cálido comparte su temperatura con el mío y sus pequeñas manos descansas bajo su mejilla, una posición verdaderamente angelical.
Le doy un beso en la frente y después de vestirme salgo por la ventana directo a las minas.
No vi a Peeta hasta la siguiente semana, dos días, martes y viernes.
Cuando estoy con él es como si no viviéramos en el distrito 12. Peeta y yo vivimos en un mundo diferente, donde no hay sufrimiento y solo somos el y yo.
El martes vuelvo a su casa y pasamos todo el día dentro, horneando un nuevo pastel que quiso bautizar como Galta, nuestros nombres combinados. Cuando llegaron sus padres y sus hermanos ya estábamos en su habitación, encerrados, tirados sobre la cama.
-Estoy cansado de esto –me dice.
-A mí me gusta –le digo estrechándolo a mi cuerpo. Recostados sobre su cama.
-Gale… ¿Algún día podremos estar juntos?
-Estamos juntos hoy –le respondo confuso.
-Lo sé… -pero se queda callado y no dice nada más.
-Peeta, lo eh estado pensando y me gustaría… -No supe como continuar.
-¿Te gustaría que? –pregunta buscando mi mirada con sus hermosos ojos azules.
-No lo sé –respondo-. Me gustaría estar junto contigo, no estar ocultándonos, me gustaría decirle al mundo quiénes somos y que somos. Me gustaría tenerte siempre para mí.
-Me gustaría lo mismo –dice el apretando uno de mis pectorales.
-¿Porque no se los decimos?
-¿Decirles?
-Si, yo a mi familia y tu a la tuya. Son los únicos que importan.
-Y Katniss –dice el-. Tengo que decírselo, no me voy a casar con ella…
-¿Hablas en serio?
-Claro que si, ¿tu no?
-Por supuesto, es lo que más deseo.
-Yo también, no sabía si decírtelo sería buena idea. No sabía si pensarías como yo.
-Hagámoslo entonces. No tenemos que temerle a nada, no debe haber nada que nos castigue…
-Y aun así, seguiré junto a ti.
-Y yo contigo. –le doy un beso en los labios lo suficientemente largo para quitarme el aliento.
-Te amo –me susurra.
-Te amo –le respondo.
Se quita la camisa del pijama y me quita la mía. Dormimos semidesnudo, juntos toda la noche.
Al siguiente día me voy temprano y trabajo en las minas medio turno porque, otra vez, se cierran temprano.
El viernes estoy en mi casa a medio día, en las minas no hubo trabajo otra vez y no pude ir a casa de Peeta porque ahí está su familia, así que me quedo con mis hermanos pequeños y mi madre. Salir a cazar prácticamente está penado con la muerte así que evitamos el bosque y la alambrada lo más que podemos. Me siento encerrado. Como un conejo en una red, un pájaro enjaulado.
Mientras ayudo a que mis hermanos acomoden sus cosas porque en la escuela los han dejado salir temprano, se enciende el televisor y el sonido es lo suficientemente fuerte para escuchar todo a la perfección.
-¿Qué será? –pregunta mi madre dejando lo que está haciendo y centrando su atención en las imágenes.
-Otra estupidez –contesto sin prestar atención, mis hermanos se reunieron junto a mi madre y yo me quedo lejos de ellos tratando de evitar los sonidos lo mas que puedo.
Trato de hacer que mi viejo saco de cuero sea más resistente con unos trozos de cuerda que le compre a Sae y justo cuando estoy haciendo el ultimo nudo escucho lo inevitable, el volumen de la televisión se había subido a tal punto que fue imposible bloquearlo, por supuesto, era algo que todos tenían que saber. El anuncio del vasallaje de los 25, una masacre aun más espantosa. La sorpresa de este año, dos vencedores de los juegos pasados tienen que volver a la arena.
Comienzo a recordar los vencedores que han salido victoriosos de los juegos del hambre, no recuerdo a nadie en especial, solo esos que se destacaron entre todos, los rostros de la última muerte, tantos años, tanto sufrimiento para ellos y sus familias y de nuevo regresaran. En algunos distritos hay muchos vencedores, como en el 2, supongo que harán un sorteo como todos los años. Mala suerte para los distritos que no tienen muchos vencedores de donde elegir, probablemente ahora ya recibieron la noticia que tendrán que regresar a los juegos. Y es ahí cuando me doy cuenta de la gravedad de esto. En el 12 solo hay tres vencedores. Katniss tendrá que regresar a los juegos, Peeta o Haymitch la acompañaran. Peeta o Haymitch. Tengo la respuesta en mi cabeza, será Peeta. Es la manera en que el capitolio se venga de no lograr lo que desea. Salgo corriendo de la casa, escucho como mi madre gime el nombre de Katniss, pero no es hacia ella a donde huyo.
Trepo la ventana rápidamente justo a tiempo para ver a Peeta entrando en la habitación y azotando la puerta a sus espaldas. Tiene los ojos abiertos como platos. Ambos nos quedamos mirando el uno al otro durante un largo tiempo en cada extremo de la habitación. Al mismo tiempo corremos y siento cuando su cuerpo se impacta con el mío, lo envuelvo en mis brazos y lo sujeto con fuerza.
Siento su pecho temblando junto a mío.
-Se acabo todo –dice entre llanto.
No soy capaz de decir nada, el tiene razón. Todo se ah acabado.
-Se acabo, todo se acabo –vuelve a decir y se me hace un nudo en la garganta.
-Peeta, Peeta tranquilo –trato de decirle con firmeza pero mi voz no ayuda.
Comienza a llorar sobre mi pecho con fuerza mientras sus manos aprietan mi espalda.
-Vámonos, vámonos al bosque. Huyamos juntos. Solo tú y yo.
-Tienes a tu familia –solloza.
-No me importa, vámonos. Vámonos ahora mismo. –Y verdaderamente, en este momento, no me importaba nada.
-Tomarían represarías contra todos, matarían a nuestras familias.
-Haremos algo, buscaremos una solución a eso… -Mi cuerpo tiembla junto con el de Peeta.
-No Gale, tengo que regresar.
-No, no, no. Puede ser Haymitch, puede ser el –Siento una opresión en el pecho y hay una desesperacacion en mi cuerpo que no puedo evitar, Peeta esta alterado, está llorando y siento como brotan lagrimas de mis ojos.
La última vez que llore fue cuando mi padre murió.
-No será el Gale, voy a ser yo.
-Puede ser el. Puede ser el –trato de consolarnos.
-No lo dejaría –responde entre llanto-. Me ofrecería voluntario…
-Peeta… -mi voz tiembla y mis labios también, junto a mis mejillas siento el agua resbalar.
-Tengo que hacerlo, Gale. No voy a dejar a Katniss sola. Ella me salvo la vida.
-Peeta no pienses en ella. Peeta, piensa en ti. Piensa en nosotros –sujeto su rostro entre mis manos con fuerza y lo miro a los ojos.
Comienza a llorar aun más y mi corazón late tan fuerte que me duele.
-No voy a dejarte, Peeta. No te voy a dejar.
-Tienes que hacerlo.
-¡No! ¡Maldición! ¡No lo hare! –la desesperación se ah apoderado de mi.
-Gale –Peeta se separa de mi abrazo, sus mejillas están rojas y húmedas. Sus ojos y su expresión me parten el alma.
Cuando va a comenzar a hablar lo atraigo a mi cuerpo y comienzo a besarlo. Con desesperación.
Sus dedos se enredan en mi cabello y comienzo a quitarle la camisa hasta despojarlo de ella y me quito la mía con fuerza, rompiendo algunos botones.
Nos tiramos en la cama, yo sobre él.
-¡Peeta! –Grita alguien, una vos masculina, detrás de la puerta.
Pero el no hace nada, nada más que seguir besándome y acariciando mi espalda con desesperación.
Golpean la puerta y llaman un par de veces más, pero no hacemos nada hasta que se cansan de esperar.
Las uñas de Peeta se encajan en mi espalda desnuda y realmente no me importa, quiero que lo haga, quiero que lo haga con fuerza.
Me quito el pantalón y lo arrojo al suelo y ayudo a Peeta a desnudarse. Cuando nuestros cuerpos calientes se juntan siento un estremecimiento en todo el cuerpo. Sujeto las muñecas de Peeta con tanta fuerza que me duelen los dedos y comienzo a besar su cuello y su pecho, absorbiendo su aroma, su sabor. Guardándolo en mí para siempre.
Lo tomo de la cintura y giro en la cama hasta ponerlo sobre mi cuerpo, sus manos comienzan a acariciar mis muslos y yo aprieto con tanta fuerza su espalda que el gime.
Nos estamos lastimando el uno al otro, pero no nos importa. Estamos deseosos de hacerlo, queremos tenernos, desesperados, sedientos, sabiendo que esta será la última vez que estaremos juntos.
Giro nuevamente en la cama, sujeto sus muslos y levanto su cadera hasta que me sea posible entrar en él. No fue como antes, Peeta me pedía que lo hiciera justo como lo estaba haciendo. Entre con fuerza y mis embestidas iban en aumento, su cuerpo estaba rojo y sudado, su cabello húmedo caía sobre su frente y se movía al ritmo de mis movimientos.
De su garganta salían gemidos incontenibles y un sonido como rugido salía de la mía.
Peeta estira sus manos a mi cabello y lo jala con fuerza para que nuestros labios se junten.
Nos arqueamos con frecuencia sobre la cama, nos retorcemos con desesperación, las caricias suaves habían desaparecido, nada era sencillo ahora, la fuerza, el coraje, la pasión, todo se había juntado y salía a flote.
Comienzo a masturbar a Peeta con mi mano al ritmo que muevo mis caderas y mi miembro dentro de el. Entrando y saliendo, gimiendo, amando.
Peeta aprieta mis pectorales con fuerza hasta que me arden y después de un largo momento que pareció tan poco tiempo, siento como voy a terminar.
El ritmo de mis movimientos va en aumento, los gemidos de Peeta cada vez se escuchan mas, los muebles al chocar, madera con madera, se unen a nuestros sonidos y todo pasa al mismo tiempo.
Siento un liquido caliente y espeso salir del miembro de Peeta, sus ojos rojos, llorosos y hermosos se conectan con los míos y en ese momento me vengo dentro de el, terminando con un gemido de placer que no pude contener.
Después de un momento me tiro en la cama junto a él, sus manos acarician mi rostro que esta a escasos centímetros del suyo, me da un beso despacio y eterno, agacha su cabeza y huele mi cuello, eleva su rostro, me mira a los ojos y me dice:
-Te amo para siempre –sus labios rosados se abren y su aliento siempre dulce se queda grabado en mi memoria.
-Para siempre –me acerco nuevamente a sus labios y aspirando su aliento me robo desesperadamente una escancia de su vida.
Las siguientes semanas fueron las más difíciles de mi vida. Las más difíciles.
Las noches eran eternas, los días eran monótonos. Jamás iba a poder olvidarlo. Jamás.
Escuchaba su risa en todos los lugares, escuchaba su voz hablándome al oído. Olía su aroma inigualable en todos los lugares en los que me encontraba. Nunca había sido tan feliz y mi única felicidad se la había llevado el Capitolio. Como antes.
-Tienes que hacerlo así –le explico a Haymitch anudando la trampa que el había hecho.
Estaban entrenando. Peeta, Haymitch y Katniss. Me ofrecí para ayudarles a entrenar. Estaba con ellos gran parte del día, les enseñaba a hacer armas con madera y rocas, y a construir trampas, tanto para animales como para humanos. Les enseñe como piensa un depredador y como actúa una presa. Sobre todo, me llene de Peeta un poco antes de dejarlo partir.
El día de la cosecha nos reunimos todos en la plaza nuevamente. Katniss sube al escenario como el año pasado, pero ya no es la niña que antes era, ahora parece una mujer letal. Su mirada destruye todo en lo que se fija.
El momento de la elección masculina llega y ruego por última vez que sea Peeta quien salga primero y Haymitch se ofrezca voluntario.
-Haymitch Abernathy -Dice la estúpida de Eiffel y al instante la voz suave y profunda de Peeta se escucha en toda la plaza.
-Soy voluntario. –Dos palabras, sencillas, que todos esperábamos. Siento un nudo en el corazón y cuando lo veo subir al escenario, tomar a Katniss de la mano y mirar hacia la multitud me doy cuenta de todo. Se acabo. Ya todo se acabo.
Elevo mi mirada y el cielo es extrañamente azul y cuando la agacho veo algo más azul que el cielo, un par de ojos brillantes desde esta distancia, unos ojos dulces que ahora lucen feroces. Y cuando se unen a mi mirada, todo se vuelve de color gris y Peeta es lo único que existe.
Cierro mis ojos y lo dejo partir.
Epilogo.
Camino por el largo pasillo del hospital, en alguna habitación debe de estar Katniss, pero no es a ella a donde me dirijo.
El lugar me da una gran repugnancia, es un hospital grande y lujoso, nada comparado al del distrito 13, el capitolio derrocha el dinero que a nosotros nos falta.
Entro en la habitación, me duelen los músculos tanto que abrir la puerta me es un gran esfuerzo.
Todo es blanco y con muchos aparatos que no reconozco desde que estoy en este lugar.
-¿Gale? –pregunta Peeta desde donde esta, sentado sobre la cama.
Camino hasta ponerme frente a él.
Su rostro maduró tanto que ahora parece un hombre. Tiene facciones más marcadas y aunque parece fuerte y robusto, hay algo en la manera que sus huesos se marcan en la cara que deja ver el sufrimiento que paso antes. Las marcas de la guerra que hemos ganado. Las marcas del sufrimiento. Las marcas de las torturas del capitolio que nunca se eliminaran de él. Los ojos que un día fueron no más que paz y tranquilidad, ahora están ansiosos y no paran de moverse.
-Solo quería despedirme –le digo.
-¿Despedirte? –pregunta confuso.
-Me voy, a otro distrito.
El se queda callado un momento y logra fijar su vista en mis ojos.
-Te deseo suerte, Gale.
El no recuerda nada. Ni siquiera es capaz de recordar su propia vida por sí solo. Siento que es lo mejor. Lo mejor para ambos.
Me inclino lentamente y siento sus labios suaves junto a los míos, unos segundos en qué quedamos unidos, el rígido y yo en una paz que hacía mucho que no sentía.
-¿Qué fue eso? –me pregunta sorprendido.
-No lo recuerdas… es mejor así –Acaricio su mejilla una última vez y le doy la espalda caminando hasta la puerta.
Justo cuando estoy a punto de salir escucho su voz llamarme.
-Gale –Me detengo, mas no me giro para mirarlo, solo me detengo sosteniendo la puerta con mi mano izquierda-. Cada que tu corazón de un latido, estaré yo, a tu lado, tocándote, sintiendo tu corazón palpitar sobre la palma de mi mano y mientras tu corazón siga latiendo, el mío estará a tu lado… y cuando deje de latir, el mío lo acompañara y te seguiré amando por toda la eternidad –Las últimas palabras vuelan por el aire en un silencio penetrante.
Recuerdo las palabras, mis palabras, lo que le dije antes de que partiera a la gira de la victoria; recuerdo cada una de ellas y junto a ellas recuerdo todos los momentos que pase con este chico.
Siento un nudo en mi pecho, me lloran los ojos y me tiembla el labio inferior.
Suspiro dos veces y asiento sin girarme para verlo. Salgo de la habitación y cierro la puerta, caminando hacia mi futuro. Dirigiéndome a una nueva vida.
Se que muchos esperábamos un final diferente, me incluyo en ellos. Pero cuando una historia se desarrolla en tu mente es imposible cambiarla, ademas, quería demostrar "lo que paso" con Gale y Peeta mientras Katniss no se preocupaba por ellos. Es una teoría (Que desearía tanto que fuera verdad) de lo que paso en el tiempo que no supimos de ellos desde en llamas hasta sinsajo.
Como Suzanne Collins y su trilogía nos han enseñado, muchas veces los finales no son perfectos ni felices, pero son reales. Y hay que seguir adelante. Dentro de lo que cabe, este fue un final real dentro de la triolgia que tanto nos gusta.
Les agradezco a todos por haber estado leyéndome espero no haberlos decepcionado nunca! Como les eh dicho, la mayoria de mis historias quedan abandonadas en mi ordenador, olvidadas. Esta no fue el caso y espero de todo corazon que les haya gustado.
Gracias por todo y vuelvo a pedirles que me dejen un review para saber su opinión. Gracias.
Gale POV.
Entro en el aerodeslizador y me esta esperando de pie frente a la puerta.
-Pensé que no vendrías -me dice cuando me ve entrando.
-Tenia que despedirme de alguien -respondo sonriendo ligeramente.
-¿De Katniss? -pregunta.
-De alguien mas importante -afirmo.
Da unos pasos hacia mi, me toma de las manos y me mira a los ojos.
-No tienes por que hacer esto si no estas seguro, tienes otras opciones, siempre tienes otras opciones.
-No las tengo -respondo.
-Si las tienes. No quiero que te vallas conmigo solo por que crees no tener otra opción.
Sujeto su rostro entre mis manos y le digo con firmeza.
-Quiero que tu te conviertas en mi única opción. Me has dicho que en el distrito 2 las decisiones que tomes personalmente son respetadas, es lo que quiero. Una oportunidad de una nueva vida. Me gustaría que llegaras a convertirte en alguien importante para mi. Pero necesito tiempo -Tiempo para olvidar y para volver a amar.
-Te voy a esperar, todo lo que sea necesario -se acerca a mi y siento sus labios suaves y carnosos junto a los míos.
Un beso ligero y suave que me hace suspirar.
Nos comenzamos a mover lentamente mientras el aerodeslizador despega y se acopla al aire.
Parados, juntos y abrazados nos quedamos en aquel lugar. Mis manos sobre su espalda, una espalda grande y dura, la espalda de un soldado. No es como la de Peeta. Su pecho grande, desarrollado y duro tampoco es como la del chico pequeño y tierno. Pero por eso lo eh elegido a el. Por eso me eh dado esta oportunidad.
Por que es lo contrario a lo que Peeta es.
Un chico rudo pero sin dejar de ser tierno. De mi estatura, complexión grande, un rostro hermoso con labios carnosos y nariz recta y larga, unas pestañas negras y espesas, cabello rizado, obscuro y largo, ojos color chocolate. No es Peeta y nunca lo sera. Y es lo que busco, una experiencia nueva. Alguien de quien de verdad pueda enamorarme.
Alguien que me haga sentir otra vez. Amar otra vez.
Y bueno chicos, recuerden: Gracias a Dios, al Karma, al destino o en lo que crean, siempre que se cierra una puerta se abre otra, o quizá una ventana.
Hay que ser felices con lo que tenemos. Vivir con los buenos recuerdos, dejar atrás el pasado para que no afecte nuestro presente y arruine nuestro futuro.
Nunca nada volverá a ser igual, pero hay que vivir y dejar vivir a los seres que amamos. El pasado queda atrás, el futuro quizá nunca llegue, lo que de verdad importa es el presente. Es lo que tenemos que vivir. Es en lo que tenemos que pensar.
Espero esta historia les haya dejado un buen mensaje, o por lo menos les haya entretenido. Les agradezco a todos por llegar hasta aquí.
Los quiero, espero leernos pronto otra vez.
