Nota importante: Sailor Moon no me pertenece.
Novia Rechazada.
La decisión del lord.
- ¿Me está hablando en serio?- Darien no despego la mirada del viejo lord que tenía frente suyo, ambos hombre se había reunido en el solar del castillo.- Lady Serena debe tener catorce o quince años. . .
- Mi hija tiene diecisiete años Darien.- Corrigió Kenji, era evidente de que su hija no estaba en los pensamientos más insignificantes del caballero frente suyo, se había dejado convencer por su esposa de hablar con el joven caballero pero evidentemente aquello no daría buenos frutos.- Yo y mi esposa creemos que está más que capacitada para ser el ama de un castillo
Darien no daba crédito a las palabras de aquel hombre, le estaba ofreciendo la otra hija de la familia, supuso que se trataba de una forma de compensación por todo lo sucedido con Mina, de todos modos no había pensado mucho en la idea de buscar otra prometida, y si aceptaba se ahorraría mucho tiempo de búsqueda y selección. Pero no estaba seguro de querer casarse, no ahora que aun sentía enfado con todo lo ocurrido.
- Yo no lo sé. . .- Murmuro con sinceridad.- No he pensado siquiera que hacer en cuanto salga de este castillo con mis hombres, aunque prometí a mi hermana pequeña llegar con una esposa que la cuidase. . .
- Entiendo. . . De todas formas puedo asegurarle que mi hija cuidaría muy bien de su hermana pequeña.
- Yo lo pensare lord Tsukino.- Darien se acercó a la puerta.- Por ahora mi decisión es no, de todas formas lo pensare, y le diré si he cambiado de opinión a más tardar mañana en la mañana.
- Lo comprendo.- Kenji se acercó al hombre más joven.- No quiero obligarte ni nada por el estilo, eres libres de decidir que es mejor para ti, pero te aseguro que mi hija es una buena elección.
- Sí. . .
Darien salió del castillo, necesita tomar aire fresco y averiguar cuando iba a llegar el resto de sus hombres que se habían quedado en la aldea con el hombre herido, tendría que tomar una decisión y tendría que ser pronto, ahora que estaba a cargo de un feudo bastante grande y tenía muchas responsabilidad, no quería estar lejos de su castillo más tiempo del necesario, pero había prometido llegar con una esposa, solo los cielos saben porque nunca dijo su nombre en casa.
Flash back.
Darien estaba listo para partir al castillo Tsukino para casarse con Mina, su administrador Artemis ya tenía las instrucciones mientras él estuviese afuera, Luna había prometido tener el castillo pulido y limpio como si fuese nuevo para recibir a la nueva esposa Chiba, y ahora solo restaba hacer algo más, fue hasta el cuarto de su hermana, era temprano y seguramente la pequeña aún seguía en la cama, pero él quería despedirse, entro sigilosamente y se sorprendió al ver que Chibi Chibi estaba despierta.
- Hola pequeña.- La saludo acercándose lentamente, había aprendido que si se acercaba muy rápido ella se asustaba aún más.- Ya me tengo que ir. . .
- Sí. . .- Susurro la niña.
- ¿Recuerdas que te dije que a mi regreso volvería con una esposa?
- Si, eso dijiste.- Murmuro Chibi Chibi.- Buen viaje.
- Ella vendrá para cuidarte a ti y a este castillo.- Le dijo queriendo tener más conversación con su hermana.- Podrán ser buenas amigas, jugaras con ella. . .
- Lo sé, Luna ya me dijo eso.
- Chibi Chibi. . .- Se acercó pero vio a su hermana ponerse nervioso y refugiarse en las mantas de la cama.- Lo siento, olvide que me tienes miedo.
- Mmm. . .
- Volveré lo antes posible hermana, mi esposa te va a gustar estoy seguro.- Le sonrió y luego se alejó, seguía sin entender por qué su hermana le tenía miedo.
Fin del flash back.
Darien camino por el patio del castillo, podía ver a los más jóvenes entrenado, tal y como él lo había hecho años antes, tenía buenos recuerdos de esa época, ese castillo había sido como su hogar durante muchos años. Ahora que había vuelto a ese lugar no estaba seguro de que hacer, no recordaba mucho a lady Serena, sus últimos recuerdos que tenia de ella era el de una niña que cabalgaba en una yegua y estaba siempre cerca de lady Ikuko.
- Darien.- Andrew se le acerco.- Los hombres llegaran esta tarde, el hombre herido se esta recuperando.
- Perfecto, podremos partir cuanto antes.- La idea de casarse entonces volvió a su mente, por lo que miro fijamente a su amigo.- Necesito que averigües algo.
- Dime, soy todo oídos.
- Necesito que averigües todo lo que puedas sobre lady Serena.
- ¿Por qué sobre ella?
- Porque lord Tsukino me ha ofrecido su mano. . .
- ¿Y qué dijiste?
- Respondí que no, no estoy seguro de esto y. . .
- ¿Estás loco?- Exclamo Andrew sorprendido.- Lady Serena es una de las jóvenes más hermosas que he visto a lo largo de mi vida, serias un tonto si la rechazas. . .
- Le dije a lord Tsukino que lo iba a pensar.- Comento Darien.- No estoy seguro sobre qué hacer, siempre tuve en mi mente el sueño de casarme con Mina y no me imagino en el altar con otra mujer. . .
- Pues tendrás que hacer, Mina no va a volver Darien. . .
- Lo sé, es por eso que quiero que investigues todo lo que puedas sobre lady Serena, sobre todo lo que opina la gente sobre ella, a mí no me parece que sea una buena opción para cuidar de Chibi Chibi.
- Ya veo, pues a mí me parece una joven muy dulce, anoche mientras cenábamos estaba muy hermosa, fue amable con nosotros.
- No me dije a decir verdad. . .
- Darien es hora de que te saques de la cabeza ese amor por Mina, y te concentres en tu vida, busques una buena esposa, que no solo cuide de la pequeña y del castillo sino que cuide de ti también. . .
- Yo no necesito cuidados. . .
- No seas tonto, todo hombre necesita los cuidados de una buena mujer. . .
- No veo que tú recibas esos cuidados.- Hablo irónicamente el caballero.
- Para que te informes mi querido amigo, yo tengo una hermosa doncella que cuida de mi, el que nunca te hayas dado cuenta de eso ya es tu problema. . .
- Andrew. . .- Darien tenía mucho en que pensar y ciertamente su mejor amigo no estaba entre esos pensamientos.- Haz lo que te pedí y no me digas nada más de tu vida priva, aunque cuando lleguemos a casa tendrás que decirme quien es la dama que te cuida como tú dices.
Mientras Andrew y él servían para el rey habían conocido muchas mujeres, varias lo habían satisfechos, pero su amigo nunca había mostrado interés en pertenecer a una sola mujer, estaba intrigado por esa historia, pero ya se haría cargo de eso, ahora tenía otras cosas que hacer.
En otro lado del castillo Serena estaba observando como su hermano menor estaba progresando en su entrenamiento, estaba contenta por su hermano, Sammy pronto iba a ser un gran caballero, aunque para eso faltaban al menos otros cinco años, el rey tenía la ley de que solo los jóvenes de veintiún años podrían ser considerados caballeros del reino, por lo que ahora Sammy solo era un escudero más como varios de los otros chicos de ahí.
- Querida.- Su padre se acercó de pronto y la miro de frente.- Ya hable con Darien.
Serena miro con cuidado la expresión de su padre, con los años había aprendido a descifrarla, tal y como lo hacía su madre, aunque ella lo hacía desde casi el primer momento en que había conocido a su padre.
- ¿Dijo que no verdad?- Serena respiro hondo.- Gracias por intentarlo papá. . .
- Bueno a decir verdad él dijo que no, pero que de todas formas lo iba a pensar, sé que esto no es muy alentador pero es todo lo que pude conseguir.
- Muchas gracias papá.- Ella le sonrió, confiaba en su padre ahora todo dependía de lord Chiba.- ¿No te parece que Sammy está avanzando mucho?
- Será un gran caballero en el futuro, como lo fui yo o como le es nuestro Kenji.- El viejo lord acepto de buena gana el cambio de tema.
- Por cierto. . . Cuando volverá Kenji, en su última carta dijo que nos visitaría con su esposa. . .
- Bueno querida si recuerdas bien también dijo que su mujer estaba embarazada, quizá ha decidido visitarnos cuando el bebé haya nacido, los caminos no son buenos para una mujer en cinta.
- Comprendo, esperemos entonces que cuando el bebé nazca y tenga la fuerza para viajar Kenji y su esposa puedan visitarnos
- Estoy seguro de que lo harán.- Comento el hombre.- ¿Sabes dónde está tu madre?
- Iba a supervisar a las costureras para la confección de ropa para los nuevos pajes papá.
- Ya veo, iré con ella.
Serena sonrió al ver como su padre no podía estar muy lejos de su madre, aquello era verdadero amor, y no solo ella sabía eso sino que todos los que trabajaban, entrenaban o simplemente vivían en el castillo.
Optó entonces por ir a ver su yegua Dulce, la había descuidado desde que el día anterior había llegado lord Chiba, se había concentrado en ayudar a su madre en atender a los recién llegados y preparando las cosas para el otro grupo que acompañaba al caballero, de modo que comenzó a caminar hasta los establos, saludo a todos los que se encontró en el camino, pero no esperaba dar cara a cara con Lord Darien.
- Buen día.- Le dijo a modo de saludo.- Espero que haya pasado una buena noche.
- Fue buena si, gracias por preguntar lady Serena, Andrew y yo estamos muy cómodos.
- Me alegro que tengan todo lo que necesiten.- No podía apartar los ojos de aquel hombre, pero debía mantenerse tranquila y sin revelar lo que sentía.- Con su permiso. . .
- Mi lady yo quisiera hablar con usted sobre algo que he conversado con su padre esta mañana. . .
- Lo sé mi lord, mi padre ya me informo.- Le dijo sonriendo, pero en realidad necesitaba salir de ahí no sería capaz de enfrentar el rechazo frente a frente.- Ahora si no le importa quiero ir a ver a mi yegua. . .
- ¿Aún la conserva?
- Por supuesto, es mi buena amiga.
- ¿Me permite acompañarla?
- ¿No lo importunare?
- Oh no mi lady, para mi será un placer recorrer este castillo que fue mi hogar tantos años. . .
- Entonces puede venir conmigo mi lord.- Estaba realmente sorprendida antes ese petitorio, pero acepto ser acompañada, después de todo eran momentos que podría atesorar en su corazón.
Caminaron el silencio hasta los establos, ninguno dijo nada y ciertamente Serena no sabía que tema tocar, y por lo visto a él le sucedía lo mismo, caminaba a su lado sin decir nada, pero ella estaba resuelta a romper el silencio.
- ¿Cómo ha sido su vida hasta ahora mi lord?- Pregunto con tranquilidad.- Hemos escuchado muchos sobre sus batallas, y de la valentía y fuerza con la que lucha en el campo de batalla.
- Bueno siempre los rumores son exagerados, pero siento que he hecho mi trabajo de la mejor forma posible.
- ¿Es cierto que el rey lo admira? Se pregona por todo el reino de la admiración que el monarca le tiene.
- Supongo que debe ser verdad, no voy mucho a la corte, salvo claro cuando soy convocado por el rey.
- Lo comprendo.- Serena estaba decidida a ir al grano.- Anoche hablo algo sobre su hermana pequeña.
- Si mi hermana pequeña Chibi Chibi, ella tiene cuatro años y es una hermosura de niña.
- Mi padre me conto que su madre murió al dar a luz.- Murmuro con cuidado.- Es una pena crecer sin conocer a tu madre. . .
- Mi padre siempre le hablaba sobre ella, de modo que Chibi Chibi creció sabiendo de mi madre.- Darien de pronto la miro.- ¿Lady Serena puedo hacerle una pregunta?
- Por supuesto mi lord.
- ¿Usted ha cuidado a niños pequeños de esa edad?
- Pues algo así. . .
- ¿Algo así? No creo comprender.
- Pues algunos días a la semana cuido a los niños de las costureras que trabajan en las nuevas ropas para el inverno. . .
- ¿Cuantos niños cuida entonces?
- Alrededor de siete u ocho.
- ¿De qué edad?
- Pues el más pequeño tiene alrededor de un año y medio y el mayor paso los seis años.
- Entiendo.- Esa muchacha joven no podía tener energía para cuidar a tantos niños, aquello debía ser una mentira.- ¿Y que hace para mantenerlos ocupado?
- A lo niños de cuatro en adelante, que son cinco, les enseño a leer y escribir, y a los más chicos les cuento leyendas y cuentos de hadas del bosque.
Darien miro a la joven en busca de algún dejo de mentira, pero no encontró ninguno, de todos modos se negaba a creer en que ella le estaba diciendo, era casi imposible que una muchacha joven hiciese eso.
- Mi lord cuénteme algo de su hermana pequeña.
- Mmm. . . No creo poder cumplir con su pedido mi lady.
- ¿Por qué?- ¿Acaso algo de lo que hablaron le había molestado a él?
- Desde que llegue a mi castillo he tenido problemas para acercarme a mi hermana menor.
- ¿Qué tipo de problemas mi lord?
- Chibi Chibi me mira cómo. . . Como si yo fuese a atacarla.
- ¿Le tienes miedo a usted?
- Pues yo creo que ese es el problema.- Murmuro el hombre.- Cuando me acerco a ella pudo ver su miedo, y no me habla más que dos o tres palabras en la misma oración.
- Comprendo.- Serena lo miro con atención.- ¿Nunca ha intentado saber a qué se debe ese miedo que le tiene?
- Cuando intento hablarle ella me mira de forma extraña. . .
- Quizá no tienen nada que los conecte.- Murmuro Serena.- Después de todo ella nació cuando usted estaba sirviendo al rey. ¿Cuántas veces la había visto antes de retornar a su castillo de forma permanente?
- La vi ocasionalmente, tres o cuatro veces.- Admitió con vergüenza.- Debido a que era muy solicitado por el rey no pasaba mucho tiempo en el castillo Chiba.
- La niña lo ve más como un extraño que como una familiar o alguien de confianza.
Nunca lo había pensado de esa forma y ahora que lo hacía se daba cuenta de que era cierto, al no pasar más tiempo con su hermana pequeña no era más que un extraño en su vida ahora, quizá todo el temor que le mostraba se trataba porque no lo conocía como su hermano.
- Creo que usted tiene mucha razón mi lady, aprecio sus palabras.
- Mi lord si me permite una sugerencia. . .
- Por favor continúe mi lady, tiene usted toda mi atención.- Estaba intrigado por lo que ella le podía decir.
- Yo creo que usted debería pasar más tiempo con su hermana, hacerle saber que no es un extraño en su vida, sino que un familiar que quiere cuidar de ella y proporcionarle el cariño familiar que necesita después de la muerte de su padre, según tengo entendido lord Armando murió hace poco menos de un año.
- Efectivamente mi lady.
- Entonces la niña al perder el único familiar que cuidaba de ella simplemente tiene miedo de que cualquier extraño se le acerque.
Aquello sonaba bastante fiable, quizá después de todo esa muchacha tan joven si sabía lo que estaba haciendo y no mentía al haberle dicho que cuidaba de siete niños pequeños, inmediatamente se la imagino jugando con Chibi Chibi, la pequeña ciertamente se iba a sentir en confianza con lady Serena, quizá hasta dejara de tenerle miedo a él. . .
Alto. . . Alto Darien, ya te imaginas como seria estar casado con lady Serena y que ella cuidase de tu hermana, se dijo a sí mismo en la mente, de todos modos estaba comenzando a pensar en que quizá ella sería una buena madre para su hermana.
- Dulce.- La oyó hablar de pronto, ya estaban en los establos.- Lamento no haber venido anoche pero ya estoy aquí.
Darien miro con admiración como esa muchacha cuidaba al animal, lo cepillaba con mucho cuidado y con bastante experiencia, lo que le indicaba que era algo que hacia siempre.
Recapitula Darien, se dijo él mismo, aparentemente sabe bastante de niños, y sobre todo su forma de actuar, además parece gustarle los caballos, ya eran dos puntos a favor, pero aun así no estaba del todo convencido.
- Mira Dulce, te traje lo que más te gusta.
El lord sonrió al ver que la joven sacaba de entre sus ropas una zanahoria, la cual la yegua comía con mucho énfasis, la relación entre ambas era muy buena, lady Serena acariciaba la cabeza del animal con mucho cariño.
- Mi lady debo hacer algunas cosas.- Dijo de pronto, medio turbado.- La dejo con la yegua.
- Que tenga un buen día mi lord.
- Usted también.
Darien salió del establo por falta de aire, no entendía que era lo que esa muchacha le estaba haciendo, invadía su mente, ya se la imagina cuidando de su hermana y del castillo Chiba, según lord Tsukino estaba preparada para dirigir un castillo y él ciertamente necesitaba de mucha ayuda, su feudo era grande y ciertamente no estaba preparado para ser un lord cuando había sido entrenado para la batalla.
Por la noche todos estaban en el comedor cenando de buena gana, había charla por todos lados, aunque Serena estaba un tanto intranquila debido a su extraña conversación con lord Chiba, aunque más había parecido un interrogatorio, como si él necesitase saber algo, incluso había estado segura de que había dudado de cada una de sus palabras, de todas formas ella había sido sincera en todo lo que dijo y estaba tranquila por eso.
- ¿Darien tu hombre ya se recuperó?- Oyó a su padre hablar.- Oí que el resto de tus hombre han llegado hace buen rato.
- No podrá sobre exigirse por algunas semanas pero está bien.- Respondió el aludido.
- Que alegría que no haya sido nada malo, una mordida de serpiente puede ser mortífera, pero si se atiende dentro de un cierto tiempo prudente puede salvarse.- Comento lady Ikuko.
- Eso dijo el curandero que atendió al hombre.- Murmuro Darien.
- Son muchas las hierbas que se pueden utilizar para combatir el envenenamiento por mordida de serpiente.- Comento Serena.- Pero no todas pueden asegurar un buen tratamiento.
- ¿Usted entiende de hierbas lady Serena?- Darien la estaba mirando fijamente.
- Bueno mi madre me ha enseñado desde hace muchos años.- Le dijo ella sin dejar de mirarlo.- Me encanta trabajar con las hierbas y ayudar a los demás.
- ¿Atiende a los enfermos mi lady?- Pregunto Darien sorprendido.
- Siempre que haga falta, sobre todo en invierno, mi madre y yo nos preocupamos de la salud de todos los que habitan las tierras de mi padre.
- Entiendo.- Otro punto a favor de la muchacha, escucho desde lo profundo de su mente.
- Serena me cuido hace un año cuando enferme del estómago.- Comento Sammy.- Sabe mucho de hierbas y ese tipo de cosas.
- También cuando Sammy se calló del cabello y su rodilla derecha impacto contra una roca.- Hablo lady Tsukino.- Mi hijo se hiso un corte profundo que Serena supo tratar.
- La cicatriz no se nota.- Volvió a hablar el chico.
- Y eso es porque hace sus puntos muy cuidadosamente.
- Usted lady Serena parece ser una excelente hija.- Comento de pronto Andrew.
- Me alaga. . .- Serena se sonrojo.
- Solo digo la verdad.- El caballero rubio sonrió ampliamente.
- Andrew.- Hablo Darien algo molesto.- Se hace tarde, termina de comer, no me gusta que mis hombres se duerman tarde.
Tras ese exabrupto cambiaron el tema de conversación, los primeros en retirarse tras agradecer la cena fueron Lord Chiba y su compañero Andrew, posteriormente Lady Ikuko expresó su deseo de irse al cuarto, invitándola a ella a seguirla, era la señal que ambas tenían para cuando su madre tenía que decirle algo solo a ella.
- Lord Chiba parecía impresionado con tus dotes en la curación.- Le comento su madre cuando ambas entraron en el cuarto del matrimonio Tsukino.
- Eso pensé yo también.- Le hablo a su madre entonces de la conversación que sostuvo con lord Chiba en los establos.- Me sentí como en un interrogatorio.
- Te estaba probando. . .
- ¿Probando? No entiendo.
- Lord Chiba quería saber si estas preparada para hacerte cargo de su castillo, y todas las responsabilidades que conlleva ser su esposa, ya sea Chibi Chibi o los temas típicos de un castillo.
- Ya veo, quizá no pase su prueba. . .- Eso la desanimo.
- Pues yo lo veo bastante impresionado con todo lo que está sabiendo de ti.- Su madre le sonrió.- Pero basta de preocuparte por eso, de todos modos no está en nuestras manos lo que él decida.
- Lo sé mamá.
- Ahora vete a dormir, mañana hay que hacer muchas cosas, recuerda que tienes que cuidar a los niños de las costureras, mañana hay que terminar la nueva ropa para el invierno.
- Si mamá, que tengas una buena noche.
- Tu igual querida, duerme no te preocupes, si no te escoge él se lo pierde.
Serena sonrió al dejar el cuarto de sus padres, después de todo su madre tenía razón, ella no podía hacer nada por cambiar la decisión de lord Chiba, pero si no la escogía él iba a perder a una mujer que siempre le iba a ser fiel y estaría a su servicio siempre, entro en su cuarto decidida a descansa plácidamente.
Darien estaba paseando por el patio, el aire fresco siempre lo ayudaba a pensar con claridad, y ahora necesitaba toda la claridad posible, tenía que tomar pronto una decisión, había prometido dar su veredicto final por la mañana, pero si era sincero consigo mismo no tenía idea de que opción tomar. Vio a Andrew acercarse a él y acorto la distancia que había entre ellos, necesitaba hablar con su amigo.
- ¿Qué has averiguado?
- Pues que todos en el castillo te va a odiar si te la llevas.- Murmuro Andrew sonriendo.- La aman, desean que ella sea muy feliz y están agradecidos de todo el apoyo que ella les brinda.
- ¿Qué tipo de apoyo?
- Hasta donde me dijeron ella cuida a un grupo de pequeños, hijos de las costureras que trabajan confeccionando la ropa de los muchachos en entrenamiento y del resto de pueblo, en el inverno va de casa en casa supervisando la buena salud de la gente, dicen también que al igual que su madre es una excelente curandera.
- Comprendo.- Su mente comenzó a trabajar inmediatamente.- Entonces es la esposa perfecta. . .
- Pues sí, todos dicen que el hombre que se la lleve de aquí será muy afortunado y se estará llevando a una princesa.
- Maldita sea. . . No sé qué hacer.- Darien apretó los puños, cuanto deseaba cambiar esa situación por una buena batalla contra un adversario digno.
- Pues no lo sé amigo, yo en tu lugar me casaría y no solo por Chibi Chibi, sino por mí mismo, esa muchacha es muy hermosa, despierta el deseo en cualquier hombre. . .
- ¿También averiguaste eso?
- No pusiste límite a mi campo de investigación e hice algunas averiguaciones entre los caballeros en entrenamiento mayores que ella, por lo visto hay una larga fila de hombres esperando que desaparezcas del mapa para pedir su mano.
- Comprendo, has hecho un buen trabajo amigo.
- Hago lo mejor que puedo, de todas formas te digo algo, cásate con ella, con su hermosura y fuerza será el ama perfecta para el castillo.
Pero Darien no estaba seguro de cómo actuar, después de todo escoger esposa era un tema importante, además si era sincero consigo mismo aún estaba dolido por todo lo sucedido con Mina, siempre había creído que ella sería su esposa, y no se imaginaba a Serena como esposa, tan solo como una mujer cercana y de confianza con Chibi Chibi.
- Oye Darien vete a dormir, al almohada es buena consejera y para mañana quizá tengas la mente más despejada.
- Tienes razón.- Miro a Andrew.- Gracia por tú apoyo amigo.
- Pasa buena noche Darien.
- Tú igual.
Serena despertó a la mañana siguiente con muy buen ánimo, sobre todo porque ese día le correspondía cuidar a los pequeños de las costureras que trabajaban en las ropas de los jóvenes caballeros en entrenamiento, se arregló rápidamente para poder bajar, al llegar al hall del castillo se encontró con su madre y sus siete pequeños. Ella se le acerco sonriendo de buena gana.
- Hola chicos.- Los niños la saludaron con afecto.
- Solo serán un par de horas querida.- Le dijo su madre de pronto.- Las ropas ya están casi listas.
- No te preocupe mamá.- Serena miro a los niños, el más pequeño era William de dos años y medio.- Esta mañana iremos al huerto de hierbas y les enseñare para que sirve cada una.
- ¡Si!
Darien salió del cuarto donde estaba hospedado, aún estaba confundido y ciertamente era hora de hablar con lord Kenji, se había quedado casi toda la noche pensando en que hacer, finalmente había optado por una decisión, pero aún no estaba seguro del todo.
- Oye Darien.- Andrew se le acerco.- Tienes que decidir qué haremos hoy.
- Nos iremos esta tarde, he tomado una decisión.- Le dijo mientras ambos caminaban hacia los patios.
- Al querer irte esta tarde significa que has optado por no tomar a lady Serena como tu esposa.
- Estas en lo cierto.- Le dijo a su amigo.- He decidido no aceptarla.
- Entiendo.
- Iré a buscar a lord Tsukino para decirle esto, por eso quiero que le digas a nuestros hombres que se preparen para partir esta tarde.
- Lo hare.- Andrew lo miro.- Hace unos instantes vi a lord Tsukino en los patios.
- Entonces vamos allá.
Darien tenía que escoger las palabras para poder rechazar a la hija del lord, sabía que estaba rechazando una gran mujer, pero ciertamente se iba a sentir incomodo casándose con la hermana de quien si debía haber sido su esposa, pero que le había sido arrebatada.
- ¿Alguien sabe de qué es esta hoja?- Escucho la voz de lady Serena muy cerca, al tenerla en su campo de visión se la quedó mirando, y le hiso un gesto a su acompañante para que guardara silencio, nadie se había percatado de que estaban ahí.
- Es una hoja de eucaliptus lady Serena.- Dijo una pequeña, a modo de respuesta.
- Correcto.- Lady Serena le sonrió a los niños.- Ahora veamos que otra hoja tenemos aquí.
Darien se la quedó mirando, la muchacha estaba sentada en medio de la tierra en un círculo en medio de los niños, todos la escuchaban con mucha atención, una niña de pronto se paró y fue hasta ella para darle un abrazo, se parecía tanto a Chibi Chibi, que incluso se imaginó a su hermana ahí con el resto de los niños.
- Mira ahí viene lord Tsukino.- Le dijo de pronto Andrew.- Habla con él cuanto antes.
- Tienes razón.- Darien se alejó y ya no pudo ver como lady Serena seguía cuidando a los pequeños.- Vamos.
- Buen día Darien.- El viejo lord les sonrió.- Hace una buena mañana.
- Tengo algo que decirle.- Murmuro Darien.- Habíamos quedado en que le diría mi decisión final hoy en la mañana.
- Es cierto, lo había olvidado por completo.- El lord lo miro.- Bien si quieres podemos ir a hablar al solar. . .
- Lo que tengo que decirle es rápido.- Dijo Darien y miro sobre su hombre, aun podía ver a lady Serena reunida con los niños.- Yo decidí. . . Aceptar a su hija como mi futura esposa.
- ¿De verdad?- El viejo lord parecía sorprendido.- Bueno eso me llena de alegría.
- Necesito volver a mi castillo cuanto antes y precisare que la ceremonia se haga cuanto antes.- Darien miro al lord.
- Hablare con mi esposa, estoy seguro de que ella sabrá organizar todo para mañana mismo.
- Perfecto.
- Ire a darle la noticia ahora mismo.- El lord se alejó.
- No creo comprender nada.- Murmuro Andrew cuando se quedaron ellos solos.- Hace unos instantes dijiste que. . .
- Ya sé lo que dije, no es necesario que lo digas.
- Darien no te cases con ella si no puedes ofrecerle un buen matrimonio.- Le dijo el rubio.
- No te entiendo, anoche me dijiste que sería un hombre afortunado si la aceptaba y ahora. . .
- Solo digo que la aceptaste llevado por tu confusión, sé que ansias que Chibi Chibi tenga una mujer que la cuide como si fuera su hija, pero tú necesitas una esposa que cuide de ti y necesitas una mujer a la que amar. . .
- Ese sentimiento ya no existe para mi.- Le dijo Darien.- Lady Serena será mi esposa y es punto final.
- La harás muy infeliz entonces.- Murmuro el rubio al ver a su amigo alejarse.- Pues es evidente que ella te quiere, eres un maldito con suerte amigo.
Serena estaba dando un paseo por los patios del castillo cuando un dulce cachorro se acercó a ella, estaba evidentemente falto de comida pues ella podía ver sus huesos, sintió mucha lastima del animal y lo tomo en sus brazos.
- Vamos te voy a dar algo de comida.- Le dijo al indefenso animal.
- Lady Serena. . . Lady Serena.- La criada personal de su madre se le acerco.- Sus padres desean hablar con usted.
- ¿Sabes de que se trata Amelia?- Le pregunto a la mujer aun con el cachorro en sus brazos.
- Lady Tsukino no me dio detalles, solo dijo que necesitaban hablar con usted, la esperan en el salón.- La mujer miro al cachorro.- Mi lady ese perro puede tener infecciones, no es bueno que lo cargue en brazos.
- ¿Sabes si pertenece a alguien?
- Según recuerdo una perra pario cachorros hace como dos meses, seguramente este es uno de ellos.- Amelia miro al animal.- Pero creí que todos los cachorros habían muerto.
- Pues este debió haber sobrevivido.- Serena miro al cachorro.- Me lo quedare, al parecer no pertenece a nadie, lo voy a averiguar.
- Primero vaya con sus padres.
- Iré.- Serena miro a su nuevo amigo.- Pero antes de ir al solar iremos a la cocina, te buscare algo de comer.
Serena le dio de comer a su cachorro y solo cuando vio que su nuevo compañero subió al siguiente piso, pero antes de ir al solar fue hasta su cuarto y dejo al perro acomodado en una improvisada cama hecha con sus ropas viejas, cerró la puerta y corrió al encuentro de sus padres, tras tocar la puerta de madera entro y vio a sus dos padres, ambos sentados en una mesa compartían algo de beber.
- Amelia me dijo que me necesitaban.- Los miro a ambos.
- Pasa querida, necesitamos hablar contigo.- Su padre le señalo la silla cercana a la pareja.- Darien hablo conmigo esta mañana.
- Entiendo.- Entonces de eso se trataba, seguramente su padre iba a confirmarle lo que ella ya sabía, que había sido rechazada.- Bien pueden decirme.
- Darien te ha aceptado hija.
Serena que se había estado acercando a la silla para sentarse callo sobre su trasero en el mueble, no podía creer lo que su padre le acababa de decir, miro a su madre en busca de una confirmación de lo que había escuchado, lady Ikuko solo asintió mientras le sonreía de buena forma.
- No lo puedo creer.- Hablo sin pensar.- Creí que había dicho que no. . .
- Pues ha cambiado de opinión.- Dijo su padre.- Pero hay algo más importante, él quería que la ceremonia de casamiento se haga cuanto antes, tiene responsabilidades en su castillo.
- Comprendo.
- Querida la ceremonia se hará mañana en la mañana.- Le dijo su madre.- Prepararemos todos a partir de esta tarde, a pesar del poco tiempo te prometo hacer un buen banquete.
- ¿Mañana?- Sorprendido acepto todo aquello de buena gana, era consciente de la responsabilidad de lord Chiba para con su feudo.- ¿Se pueden hacer todos los preparativos para mañana?
- Claro mi querida hija.- Lady Ikuko la abrazo.- Te prometo que será una hermosa celebración.
- Serena hija dime. . .- Lord Tsukino se acercó a su hija.- ¿De verdad quieres hacer esto? ¿De verdad quieres arriesgarte a hacer esto?
Serena sabía que su padre tenía ciertas reticencias a aceptar todo aquello, pero ella estaba convencida de lo que estaba haciendo, quería el amor de lord Chiba y aunque aún no estaba segura de cómo lograrlo, iba a dar todo de sí, quizá con el tiempo él se olvidase de Mina y la llegase a querer aunque fuera un poco.
- ¿Serena?- Su padre le hablo.- No me has respondido hija.
- Si padre, te prometo que estoy convencida de lo que estoy haciendo.
- Bien entonces mi cielo.- El viejo lord miro a su esposa.- Por favor que todo esté listo para mañana en la mañana, recuerda que Darien pretende partir después del mediodía.
- ¿Papá permitirás que Dulce se vaya conmigo?- Le pregunto Serena.
- Por supuesto hija, no me atrevería a separarte de Dulce. . .
- ¡Oh!- Exclamo Serena de pronto.- Olvide al cachorro. . .
- ¿Qué cachorro?- Inquirió su padre.
- Acabo de encontrar un cachorro y creo que está abandonado.
- ¿Un cachorro marrón hija?
- Si madre.
- Pues está abandonado, al parecer la perra se fue hace unos días y dejo al pequeño junto con otros hermanos, esta mañana oí que solo quedaba uno. . .
- Pues es el que yo tengo.- Pensó inmediatamente en llevarse al pequeño consigo.- Espero que no haya problema que se vaya conmigo.
- Yo creo que deberás consultarlo con lord Chiba querida.- Su madre le sonrió.- Ahora debes consultar todo con él, no creo que le moleste Dulce, pero un cachorro es otro tema.
- Lo hare esta tarde.
- Bien, las dejo para que ultimen los detalles de la celebración.- Lord Kenji salió del solar.
Querida ven conmigo.- Su madre le tomo la mano.- Hay algo que quiero mostraste.
La rubia asintió medio embobada, todavía no podía creer que lo cielos hubiesen escuchado sus plegarias, durante la noche anterior se había hecho a la idea de ser finalmente rechazada, pero ahora todo era distinto, pronto seria la esposa de lord Darien Chiba, siguió a su madre por los corredores, ambos mujeres entraron en el cuarto conyugal de los señores del castillo, su madre fue hasta un baúl que estaba contra la pared y comenzó a buscar algo.
- Mira.- De pronto su madre le mostro un hermoso vestido.- ¿Qué te parece?
- Es hermoso, mamá es el vestido más hermoso que he visto en mi vida.
- Con este vestido me case con tu padre hija.- Murmuro la mujer mayor con emoción.- Y quiero que mañana te lo pongas.
- ¿De verdad?- Serena tomo el vestido entre sus manos, la de tela era delicada y de las más caras de todo el reino, pero antes de aceptar por su mente paso una idea.- ¿Madre puedo preguntarte algo?
- Claro querida, dime.
- ¿Este vestido lo iba a usar Mina?- Aquello la terminaría destrozando, ya bastante mal se sentía al saber que no solo iba a casarse con un hombre que amaba a su hermana.
- Oh no querida, no pienses eso, cuando le mostré el vestido a Mina, ella dijo que no lo quería porque le parecía muy viejo.
- Pero sí parece nuevo.
- Lo he cuidado mucho, este vestido fue un regalo de tu padre poco antes de casarnos.
- ¿No fue un regalo de tu madre?- Era una costumbre poco conocida aun que los vestidos de novia y ese tipo de cosas se pasasen de generación en generación, de madre a hija.
- Yo perdí a mi madre cuando tenía poco más de diez años, mi padre murió al poco tiempo de haber nacido yo.
- ¿Quién cuido de ti mamá?
- Mis padres servían en la castillo de una pareja anciana, al morir mi madre la lady ya de avanzada edad me tomo como su protegida, me enseño todo lo que yo te he ensañado a ti hija.
- ¿Y cómo fue que conociste a papá?
- El castillo de la pareja anciana estaba en medio de dos grandes feudos en disputa hija, el rey mando a tu padre, que en ese momento era un famoso caballero a proteger el castillo y sus habitantes.
- ¿Fue amor a primera vista?
- Pues la primera vez que vi a tu padre estaba casi todo cubierto de sangre, su grupo fue atacado cuando estaban llegando al castillo, me toco atender sus heridas y en ese momento fue que caí a sus pies, rendida de amor.
- ¿Y cómo fue para él?- Serena estaba expectante por escuchar el esto de la historia.
- Pues para él fue igual, pocos días después él le pidió mi mano en matrimonio a la pareja de ancianos.
- ¿Así de pronto?
- Pues si, tu padre siempre me ha dicho que él se enamoró de mi apenas me vio.
- ¿Y tú aceptaste al instante?
- Pues no.
- ¿Por qué no mamá? Tú me has dicho que lo amaste casi desde la primera vez que los viste.
- Entiende querida, por mucho que fuera una mujer capacitada para ser el ama de un castillo, no era más que una simple hija de campesinos, no tenía familia de respeto, cuando le dije a tu padre que no podía aceptarlo por todas esas razones él se enfureció, paso días sin que siquiera me mirara o me hablara.
- ¿Y qué paso entonces?
- La disputa entre los clanes vecinos ya estaba suprimida, estaba llegando el momento en que tu padre tenía que partir, yo quería decirle que lo amaría siempre, pero él tenía otros planes para mí.
- ¿Qué planes mamá?
- Pues él me robo. . .- Le dijo su madre sonrojada.- Iba a despedirme de él la mañana de su partida pero antes de poder hablar él me monto sobre su caballo y subió conmigo, le dijo a la pareja anciana que cuido de mí que nos casaríamos en la capilla a medio camino hasta su castillo, después me dijo que era la única forma en que se aseguraba que lo aceptase d buena gana de lo contrario me dejaría abandonada a mitad de camino sin ayuda para poder volver.
- Te saco de tu casa igual que Yaten hiso con Mina.
- ¿Entiendes ahora por qué tú padre no dijo nada más después de que se enteró de que ellos se habían casado?
- Porque en el fondo era lo que él quería al igual como lo hiso contigo.
- Exactamente hija.- Ikuko le sonrió mientras la instaba a tomar el vestido.- Ahora póntelo y veremos si tenemos que hacer algún arreglo, tu padre me dio este vestido después de que pasamos por un pueblo bastante grande de muchas casas, había una mujer que confeccionaba vestidos, me enamore de este vestido a penas lo vi y tu padre no escatimo en gastos para hacerme feliz.
- Comprendo.
- Cuando estaba embrazada y pensé que quizá tendría una niña me prometí guardar este vestido para dárselo a alguna de mis hijas, como Mina lo rechazo, te lo quiero dar a ti y espero que quizá en el futuro tú puedas dárselo a tu hija.
- Lo hare mamá.
Por la tarde Serena se dedicó a cuidar del cachorro, aunque aún no había tenido oportunidad de hablar con su ahora prometido y solicitarle permiso para llevarse al animal con ella, haría lo posible por obtener una repuesta positiva, pues el pequeño cachorro abandonado le había robado el corazón, con esa idea comenzó a caminar por los patios de entrenamiento con la esperanza de hallar a lord Chiba, para su fortuna lo encontró con el caballero rubia que siempre lo acompañaba.
- Lady Serena que alegría verla.- Le dijo Andrew.- Déjeme decirle que estaré feliz de estar a su servicio.
- Gracias.- Serena respiro hondo antes de mirar a su futuro marido, al ser mucho más alto y mucho más grande que ella le daba un poco de temor.- Yo quería hablar con usted lord Chiba.
- Iré a ver algunos asuntos.- Andrew se alejó rápidamente.
- Puede hablar lady Serena.
- Yo quería solicitarle algo mi lord, debido a que mañana nos casaremos y partiremos a su castillo.
- ¿Qué desea pedirme mi lady?
- Esta mañana yo encontré un cachorro abandonado y me encariñe con él, mi padre me dijo que al partir de aquí podre llevarme a mi yegua Dulce y quería pedirle permiso para llevarme también. . .
- ¿Quiere saber si puede llevar al cachorro con usted a mi castillo?
- Si mi lord eso deseo.- Serena vio la mirada sin expresión del hombre.- Pero si no puedo yo lo entenderé, estoy segura de que aquí alguien podre cuidarlo y. . .
- Puede llevar al perro con usted mi lady, si es muy pequeño viajara en el carro de las provisiones y armas.
- Muchas gracias mi lord.
- Si eso es todo mi lady. . .
- Por supuesto lo dejo, quiero ir a ver cómo van los preparativos.
Darien la vio irse y se preguntó por décima en ese día qué lo había llevado a aceptar a esa muchacha como su esposa, a simple vista parecía mucho más joven que de diecisiete años, pero ya la había aceptado y no había forma educada de rechazarla ahora que todo el catillo sabia de la próxima boda, lo mejor era comenzar a hacerse la idea de que esa joven seria su esposa.
- Eres un suertudo amigo.- Andrew de pronto se le acerco.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿Es qué no te diste cuenta?- El rubio al ver que su amigo parecía no comprender suspiro resignado.- Ere un tonto Darien, solo espero que no estés cometiendo un error porque harás muy infeliz a esa pobre muchacha.
A la mañana siguiente Serena estaba frente al espejo en su cuarto, ya estaba vestida y lista para bajar en cuanto su padre llegase por ella, sonrió al mirar alrededor de su cuarto y ver que los baúles que había preparado con su coas ya estaba cerca de la puerta para ser llevados al carro.
- ¿Querida?- Su padre toco la puerta de su cuarto delicadamente.- ¿Ya estas lista?
- Si papá.- Serena fue hasta la puerta y la abrió, sus padres le sonrieron ampliamente al verla.
- Estas hermosa mi pequeña.- Lady Ikuko la abrazo.- Eres la novia más hermosa que he visto.
- Gracias mamá.
- Estas preciosa Serena.- Kenji la tomo del brazo. Vamos ya es hora querida.
La capilla del castillo Tsukino había sido arreglada de forma maravillosa, el perfume de las flores invadía el aire, la geste que serbia en el castillo estaba alrededor, todos expectantes ante la ceremonia, sonrió al ver a su prometido conversando con el sacerdote que los iba a casar, al llegar a su lado comenzó la ceremonia, el religioso los miro a ambos y los insto a decir los votos.
- Lady Serena Tsukino, te tomo por esposa.- Darien tomo un anillo hermoso y le tomo la mano.- Con este anillo me caso contigo y con mi cuerpo te honrare.
- Lord Darien Chiba. . .- Ella respiro hondo y lo miro a los ojos y repudio los votos.- . . . Y con mi cuerpo te honrare.
- Bien ahora antes todos lo presentes lo declaro marido y mujer.- El sacerdote miro al lord.- Puede besar a la novia para sellar esta ceremonia.
Darien no supo cómo actuar, el beso a la novia era parte de la ceremonia, aunque si era sincero era solo para calmar a los espectadores, de todos modos tenía que hacerlo, más no era algo que ansiase verdaderamente, él solo se casaba por conveniencia, esa joven seria la madre perfecta para Chibi Chibi, pero no le interesaba como esposa, sin embargo se acercó a ella, y rozo sus labios con los de la joven y espero que fuera suficiente, si tenía suerte considerarían respetuoso no profundizar el beso, de lo contrario creerían que no estaba de acuerdo con aquella boda.
-¡Que vivan los novios!- Alguien grito.
- ¡Vivan los novios! ¡Vivan los novios!
- Muchas felicidades.- Lord Tsukino se acercó con su mujer.- Que sean muy felices Darien.
- Mucha suerte en tu vida de casada hija, ahora tienes un marido que cuidar.
- Lo sé madre.
- Vamos a celebrar, el banquete está listo, después podrán irse con el estómago lleno.- Lord Kenji les sonrió mientras tomaba del brazo a su esposa.
- Vamos mi lord.- Los insto Serena.- Las cocineras han hecho un banquete digno de un rey.
- Si.- Fue todo lo que dijo Darien, tomo el brazo de su ahora esposa.- Tengo hambre y tu padre tiene razón, al partir tendremos el estómago lleno.
- Es cierto.- Ella le sonrió, pero su marido no hiso lo mismo con ella, quizá ese tipo de ceremonia n eran de su agrado, pero quizá las cosas mejoraran en el banquete.
Serena se sentido feliz al entrar en el gran salón del castillo, las criadas y doncellas que servían iban de un lado a otro con grandes bandejas llenas de comida, otras iban repartiendo jarras de cerveza y otras de whisky, la gente hablaba y reía, ella y su esposo tomaron asiento en la mesa sobre una tarima para que resaltara sobre los demás.
- Espere a probar la comida mi lord.- Dijo Serena esperanzada de que su marido sonriera.
- Todo se ve delicioso esposa.- Darien por primera vez en el día sonrió de buena gana.
La joven sintió un pequeño triunfo, su marido le había sonreído de buena gana, las cosas iban a ponerse bien, de eso estaba segura, y por supuesto iba a luchar por mantener a su esposo siempre contento con ella.
Dejen sus Reviews.
Lita wellington - Sayuri Uzuki - Andy Nicolao - Camony: He aquí el siguiente capítulo, espero les guste.
Nina Galcon: Por lo visto Darien se casó seguido por su necesidad de cuidar a Chibi Chibi, incluso parece que sigue dudando de haberse casado.
Awase Kagami Ayumi: Me alegra que te haya gustado, como ves Darien ha aceptado, pero tendremos que esperar para ver si tiene deseos de venganza.
Yesqui2000: Nuestra querida Serena está dispuesta a correr el riesgo y ser una buena esposa para Darien, esperemos que él sea valorar el esfuerzo.
Adoore: Esta historia se pondrá más interesante, no dejes de leer esta y más historias de esta pareja.
Muchas gracias a todos y todas por su Reviews de apoyo, espero que este nuevo capitulo les guste igual que los demás, muchos saludos en esta fría noche de invierno.
