Hola gente, espero que se la estén pasando bien n_n

Vine a dejarles este nuevo capítulo, espero lo disfruten mucho, ya que es el primero en el que aparecerá Sarada :)

Los personajes de Naruto no me pertenecen :(

SARADA'S POV

Aquel era un día como cualquier otro en la vida de Sarada Uchiha, ella se despertó, se lavó la cara y bajó a desayunar con su madre.

-Hoy tengo mucho trabajo en el hospital, espero que no te moleste quedarte un tiempo sola -le dijo Sakura mientras servía la comida.

-No te preocupes -respondió la niña. -Encontraré algo que hacer...

Era normal que su padre estuviera ausente durante meses, incluso estaba segura que él podría pasar hasta años fuera, pero por lo general su madre pasaba con ella todo los funes de semana, lo cual significaba que su madre realmente tenía una emergencia.

-Intentaré regresar lo más temprano posible -dijo la pelirosada mirándola con algo de lástima. Ciertamente odiaba dejarla sola los fines de semana, en especial porque sabía que era una niña extremadamente solitaria.

Sarada tan sólo asintió con la cabeza, no era que le importara mucho estar sola, de hecho aprovecharía esa tarde para ir a leer su libro favorito al parque.

Sakura se apresuró a partir rumbo al hospital, mientras ella se quedó ahí sentada frente al desayunador un par de minutos.

Eran apenas las ocho y media de la mañana, para ella era la hora indicada para irse, ya que podía terminar de leer su libro, y regresar a su casa justo para el almuerzo, o al menos ese era su plan...

El parque quedaba a unos cuantos minutos de su casa, ese lugar siempre le había traido mucha paz, ahí podía pasar las horas sin que nada le preocupara.

El día era bastante frío, pero aún así no había llevado consigo ningún tipo de abrigo, ya que pensaba regresar a casa temprano.

Tomó asiento en una de las bancas desocupadas, y abrió su libro en la página que había marcado el día anterior al terminar de leer. Era un libro sobre las aventuras de una niña ninja y sus compañeros de equipo.

Se encontraba atrapada en el hechizo de aquel libro, cuando, de repente, recibió un fuerte golpe en la cabeza con un balón...

Lentamente subió su cabeza con una mirada asesina en dirección hacia donde venía aquel balón, y entonces lo vio, ahí estaba él, su estúpido compañero de clase junto con su familia.

-¿¡Qué te pasa, grandísimo idiota!? -gritó furiosa.

-¡Te grité para que tuvieras cuidado! -se defendió Bolt. -Que estés sorda no es mi culpa, niña fea. No es mi culpa que tu cabezota estuviera en medio del juego.

-¡Repite eso! -vociferó la niña de lentes. -¡Ya verás, grandísimo idiota, espera a que te atrape!

-¡Oigan! -protestó Himawari acercándose a su hermano. -¡No es justo, yo también quiero jugar!

-Creeme, este juego no te va a gustar, niña -respondió Sarada con frialdad. -Ve a jugar con tus muñecas. Vete sino quieres salir lastimada.

La pequeña comenzó a llorar y salió corriendo hacia donde estaban sus padres.

-¡No vuelvas a hablarle así a mi hermana! -la defendió el rubio. -¡Serás estúpida, es sólo una niña pequeña!

Sarada empezó a perseguirlo por todo el extenso parque.

-Nunca me alacanzarás -se burlaba el rubio. -Que lenta eres, fea.

Así pasaron por varios minutos, él corriendo como un loco, intentando huir, y ella persiguiéndolo por todo lado sin cansancio.

-¡Bolt, ven aquí! -lo llamó su madre. -Sarada-chan, ¿te gustaría quedarte a almorzar con nosotros?

La joven ninja la miró sorpendida, después de lo que le había hecho a su hija menor, ¿la estaban invitando a almorzar con ellos?

Bolt comenzó a caminar hacia su familia con ambas manos detrás de su cabeza. Mientras Sarada se quedaba ahí en el lugar sin saber que hacer.

-Si no vienes conmigo, mamá pensará que eres una grosera -mencionó el ojiazul sonriendo, mirándola de reojo. -No le vas a rechazar una invitación, ¿verdad, Uchiha?

-Vamos, Sarada -la animó Naruto. -No permitiremos un no como respuesta.

Ambos ninjas se reunieron con la familia del ojiazul, al principio, la niña se sentía un poco fuera de lugar, después de todo, su familia siempre había sido muy extraño, pero después de un rato, ellos la habían hecho sentir como si fuera una más en su familia. Se estaba sintiendo extrañamaente bien, se sentía muy feliz.

Aquella familia le pareció sumamente amistosa, hasta Bolt le estaba resultando un poco menos molesto.

Durante su almuerzo, Bolt y Sarada habían convertido todo en una competencia, quién comía más, quién se comía el último emparedado de jalea.

De una cosa si estaba completamente segura, Bolt era muy diferente cuando estaba con su familia, ahí junto a ambos padres parecía otro niño, completamente diferente de aquel bobo que siempre hace tonterías llamar la atención.

-Se está haciendo tarde -observó el rubio mayor al rededor de las cuatro de la tarde. El día se estaba poniendo cada vez más frío. -¿Tu madre no esta en casa, cierto? -preguntó a Sarada, quién se estaba preparando para irse a casa para esperar a su madre. -¿Por qué no esperas a tu madre en nuestra casa? Bolt siempre se queja de que no tiene con quién jugar sus juegos de video, tal vez puedan competir un rato más.

-Pero... -trató de excusarse, después de todo ya había pasado con ellos toda la tarde.

-Vamos, no es bueno que una niña espere sola en casa -prosiguió Hinata poniendo su mano sobre su hombro.

Pasaron el resto de la tarde jugando videojuegos de peleas ninjas y viendo películas, mientras Himawari dormía en un sillón de la sala.

-¡Niños! -los llamó su madre; sin embargo se quedó callada al ver a los tres niños dormidos, Sarada y Bolt en un mismo sofá, y Himawari descansaba pacíficamente en otro.

Aquel había sido un día muy largo, y lleno de sentimientos encontrados para la niña de lentes, ya que muy pocas veces tenía la posibilidad de tener a sus padres juntos.

Despertó lentamente abriendo sus ojos muy despacio para acostumbrarse a la luz de la gran habitación, estaba en un lugar desconocido, y sentía una pequeña presión al rededor de su cintura.

-Pero, ¿qué demonios? -gritó sorprendida al ver a Bolt completamente dormido a su lado, abrazando su cintura como si estuviera tratando de protegerla. -¡Grandísimo idiota! ¡Suéltame en este instante, maldito pervertido!

El pequeño rubio fue despertado gracias a un enorme golpe que lo mandó a volar unos cuantos metros de donde estaban.

-¡Maldita loca! ¿¡Qué diablos te pasa!? -gritó de vuelta.

-Bolt, ¿podrías llevar a Sarada a su casa? -le preguntó su madre. -Ya es de noche, y es peligroso que camine sola, llévala, ¿si?

-¿No puede llevarla papá? -cuestionó el rubio cruzándose de brazos. -Si voy con ella de seguro volverá a golpearme por nada. Es una salvaje.

-No es necesario, puedo irme sola -repuso la joven sin mirarlos. -No me pasará nada.

-¡Boruto! -lo regañó su madre.

-Bueno, bueno, ya, está bien -suspiró con resignación. -Camina, loca, te llevaré a tu casa.

Pasaron todo el camino en silencio, hacía mucho frío, y ella no había llevado su abrigo, el aliento gélido salía de su boca en forma de vapor, e intentaba darse calor a sí misma frotando fuertemente sus brazos.

Bolt la miraba con molestia, realmente esa chica le desagradaba bastante, y tener que llevarla a casa no la hacia más agradable para él.

-Ten -dijo el ojiazul dándole su chaqueta, después de todo, su madre le había enseñado a ser un caballero pese a todo. -Démonos prisa.

El resto del camino fue muy tranquilo, y en menos de lo que pensaron, ya estaban frente a la puerta de la casa de la niña.

-¡Sarada! -regañó su madre al verla llegar. -¿En dónde te habías metido?

-A mi familia se le ocurrió la estúpida idea de que esta niña salvaje pasara el día con nosotros porque estaba sola -contestó Bolt en su lugar. -Y luego me pidieron que la trajera a casa.

-Muchas gracias por traerla -replicó Sakura con una sonrisa.

-Si, bueno, me voy de aquí. Nos vemos luego...

-Estúpido niño -murmuró débilmente con una medio sonrisa, mientras él desaparecía de su vista.

HIMAWARI'S POV

Para ella los domingos eran el mejor día de la semana, ya que era el único día libre de su padre. Donde por lo general, él se dedicaba a jugar con ella y con Bolt y los consentía durante todo aquel día, tanto a ellos como a su madre.

Aquel día habían decidido ir al parque a jugar, llegaron como a las diez de la mañana, hora genial para jugar un rato antes del almuerzo.

Llevaron una pelota para jugar todos, su padre lanzaba la pelota mientras ellos la atrapaban y la volvían a lanzar de vuelta. Sin embargo, Bolt lanzó la pelota más fuerte de lo que debería, y esta fue a pegar de lleno en la cabeza de Sarada Uchiha.

Ella se levantó de donde estaba y comenzó lo que a la pequeña Himawari le parecía un divertido juego, pero Sarada no la dejó participar.

Unas lágrimas salieron de sus grandes ojos, dejando ver su descontento, se estaba empezando a aburrir.

-¡Hima-chan! -la llamó alguien desde los columpios.

Ella tan sólo volvió su mirada, y ahí estaba Chōchō junto con sus compañeros de equipo. Himawari secó rápidamente sus lágrimas, y corrió al lugar dónde se encontraban sus amigos.

-Ven a jugar, Hima -le dijo Chōchō haciendo que ella se sentara en uno de los culumpios. -¡Shikadai! Empújame.

-No creo que pueda moverte ni un centímetro -dijo Inojin ayudando a Himawari a columpiarse.

-Que aburrido -se quejaba Shikadai empujando a Chōchō con una mano, mientras la otra la utilizaba para taparse la boca al bostezar.

-Oye, ¿tu hermano y Sarada? -preguntó la ninja con curiosidad. -Nunca los había visto tan... juntos -dijo de manera burlona.

-No lo sé -contestó la pequeña niña encogiéndose de hombros. -Siempre se la han pasado peleando, pero estoy segura que a él le gusta.

-¡Se los dije! -exclamó la joven con energía. -Los chicos son poco observadores.

-Las relaciones son problemáticas -contestó Shikadai tranquilamente.

-Claro que no -debatió Chōchō. -Cuando estás enamorado no importa ni la edad ni la forma, ¿no es así, Inojin, Himawari?

-S-si, creo que tienes razón -replicó una Himawari bastante incómoda. -Siempre y cuando sea cosa de los dos... creo que puede ser, no sé...

-Todo depende del caso, Chōchō, hay relaciones más fáciles que otras, y otras que parecen simplemente imposibles -mencionó en un tono un poco nostálgico. -A veces lo más hermoso, es lo que más lejos de nuestro alcance está.

-Pero también puede estar ceeeeeeerca, muy cerca, ¿no? -respondió de manera burlona. -¿Me dirás que no tendrías una relación con una niña menor que tu?

-No ahora -dijo de manera definitiva. -Tal vez más adelante. En caso de ser menor, tal ves ella no esté preparada, y yo tampoco, lo más probable lo dejaría para más adelante, cuando ella ya sea más grande, y sólo si ella está desocupada.

-Pero podrías estar perdiendo una gran oportunidad -replicó Chōchō con preocupación, al ver que su amiga bajaba un poco la cabeza. -Si ella más adelante tuviera un novio y no se fijara en ti, ¿qué harías?

-Mis padres me llaman, debo irme -dijo Himawari de repente levantándose del columpio. -Nos vemos luego, chicos.

No pudo evitar sentirse un poco mal, aquella respuesta no era la que ella esperaba. Sin embargo, no era que le importara mucho, ella era muy niña todavía, lo sabía. A parte, en su mente había cosas aún más importantes que un niño como por ejemplo, su pronto ingreso a la academia, el cual sería dentro de unos meses.

Espero que les haya gustado el capítulo, ¿qué les pareció la aparición de Sarada? n_n

Muchas gracias a Fumis, HiNaThItHa 16241, woods wolf, Rosihyuuga, NexusJuriJazzy, ina escalante y a todas las personas que le dieron like y comentaron vía facebook n_n

Nos leemos pronto n_n

Iseki n_n