Nueva integrante

Flotaba en una bruma espesa y oscura, sin ningún tipo de textura, forma o apariencia, un momento en que su mente se encontraba completamente alejada y ajena a su cuerpo. No se sentía del todo a sí misma, sabía que tenía un cuerpo pero no lo encontraba, peleo contra la niebla algodonosa hasta encontrar sus ojos y oídos, tratando de conectarse igual a su boca.

—Sé que al principio será incomodo convivir con tanta…—"¿Dónde…estoy…?" se preguntó, no podía ubicarse, todo se movía de una manera antinatural, todo iba arriba y abajo—en las mañanas se está tranquilo, es cuando la mayoría va a la escuela…—"me estoy…moviendo…" busca la palabra pero su mente estaba confusa y algo palpitaba en alguna parte "cemento…me muevo por el suelo…se escucha algo…"—Saburo es el último en llegar a casa, es raro cuando regreso y no se encuentra—"esa es una voz…alguien está…hablando" todos te agradaran, será algo nuevo oh…y espero que te lleves bien con ellos, no quisiera llegar a casa y ver que lastimaste a alguin—"Alguien me esta…cargando" encontró el musculo que controlaba el cuello y giro un poco la cabeza, el miedo le saco por un momento el aire cuando sus ojos captaron el color rojo "cabello rojo…pelirrojo…no, no es el guardián…este es más…largo"Aunque ¿sabes? No sé cómo irán a reaccionar, son buenos chicos pero me preocupa…jeje será como llevar un cachorro a casa, sin ofender Inu-kai, jeje.

—…Idiota…—con ello volvió a dormirse, estaba cansada.

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— ¿Cómo are esto?—miraba la puerta de su hogar y seguidamente a la chica en su espalda; su hombro se había manchado de un poco de sangre y no lograba sujetar del todo bien a la chica, se resbalaba de sus manos a causa del sudor. El pocky seguía sin comer pero sin caer de su boca.

—Bueno…un trabajo es un trabajo…—abrió con cuidado, cuidando que no se cayeran las llaves, hacia malabares entre su peso y el peso muerto en su espalda, cuidando que no resbalara o se inclinase a algún lado. Se quitó las zapatillas deportivas y cerró la puerta; quizás le hubiera resultado mejor no hacerlo en ese orden, porque cuando cerro, el borde de la puerta pego con su pie, usó una mano para sobárselo y la chica en su espalda se inclinó de ese lado, lo cual hizo que se desnivelara el precario equilibrio que habían mantenido camino a casa, se inclinan a la derecha para evitar que la nueva inquilina se consiga otro golpe con el suelo del lugar, cosa que solo funciono a medias, alcanzo a golpearse con un mueble viejo que guardaba libros, objetos de algún valor sentimental y tenía encima fotos de la familia; el golpe fue suficiente para que los retratos cayeran al suelo y algunas cosas se desacomodaran pero sirvió para que volviera a controlar el cuerpo inconsciente de su espalda, se golpeó en el pie con la pata de la mesa y entre maldiciones llevo a la chica a su habitación—Mierda, mierda, mierda—murmuraba bajito.

Tomo a la chica en brazos con facilidad y la recostó en medio de su cama aun sin hacer. Pensar que apenas esta mañana había iniciado con normalidad, despertarse algo tarde, correr a la ducha, meter de a dos o tres en la ducha para que les diera tiempo y ahorrasen agua, el típico perro que la perseguía por cuatro o cinco cuadras. "Y ahora tengo una asesina a sueldo en mi cama sin hacer de la mañana…las vueltas que da la vida." Pensó viendo el rostro manchado de sangre seca y suciedad.

— ¿Haruki?—la voz de su hermano provenía del sillón, corrió a la puerta corrediza y la cerro tras de sí antes que la luz de una lámpara iluminara a la chica tendida— ¿Dónde estabas? Escuchamos ruidos en la sala, al salir no estabas. Los chicos se asustaron al pensar que algo te había pasado. Fuyuka los mandó a dormir luego que se tranquilizaran— su hermano igual había estado preocupado, lo decía en su forma de actuar y hablar.

—Je je ¿Y dejarlos solos? Eso nunca—relajo un poco su postura al pensar en el susto que debieron pasar sus hermanos.

—Entonces ¿A dónde fuiste?—allí estaba esa pregunta que tanto quería evitar, pero era mejor contarle primero a Saburo, era casi el segundo o tercero al mando de esa casa, el más responsable y con un futuro prometedor, buscando llegar a ser un doctor, movido por la condición en la que se encontraba su madre.

— ¿A dónde fui? Pues…podría decirse que a encontrar un trabajo…pero creo que el trabajo me encontró a mi jeje—ya que, ocurriría tarde o temprano.

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—Así que…cuidar de ¿ella?—notó que el chico trago grueso, traía en las manos un recipiente con algo de agua.

—Exactamente—elimino el exceso de agua del paño y lo fue pasando suavemente por el rostro de la chica, limpiando la sangre seca de su boca y la herida en su cabeza "Te dejaron muy mal…" ver a la chica a la luz de la lámpara le hacía apreciar los moretones que comenzaban a formarse.

— ¿Quién es?—se agacho al otro lado de la cama, observando con detalle los movimientos de su hermana mayor.

—Inukai Isuke, compartimos habitación en la escuela a la que asistí, hace tres meses, ¿lo recuerdas?—luego de acabar con su rostro continuo con sus manos, quito los únicos nudillos que le quedaban y se lo guardó por precaución, cosa que no paso por alto los ojos de su hermano pero luego le inventaría una historia; Saburo se preguntaba por qué una chica como esta traería un arma, pero la pregunta se quedó en su boca cuando noto la mano izquierda: el guante de cuero que usaba la chica parecía apretar demasiado la mano.

—Parece que tiene la mano falseada, esta morada e hinchada.

—Eso parece, pero la chaqueta no me deja ver bien—llevo sus manos hacia el medallón de la chaqueta con la intensión de bajarla y quitar la prenda, pero una mano tan grande como la suya la detuvo, alzo la vista a su hermano y lo vio tragando grueso, con el ceño fruncido.

— ¿Qué crees que estás haciendo? ¡No puedes quitarle la ropa!

— ¿Entonces dejo que empeore la lesión? No molestes Sabu-kun, mejor ayúdame quitándole las botas.

—Haruki, no creo que debas hacer eso, Inukai-san esta inconsciente y sería una ofensa a su…—antes que terminara con su discurso ya se encontraba fuera de la habitación.

—Quédate afuera hasta que termine.

El joven soltó un suspiro, lo mejor sería dejárselo a su hermana, era una chica después de todo. Escucho como su hermana bajaba el cierre y el sonido de la chaqueta al caer al suelo, trato de imaginar que abría bajo esa chaqueta y pronto se encontraba sonrojado. A simple vista era una mujer hermosa y atrayente, verla en la cama con esa ropa tan relevadora dejaba poco a la imaginación… la chica no era terrenal. Escucho una bota y otras prendas caer, lo que capturo su curiosidad.

— ¿Ya puedo entrar?

— ¿Qué? ¿Quieres ver a nuestra invitada en paños menores?

— ¡Claro que no! —sentía su cara muy caliente con ese comentario.

—Je, sólo bromeaba, puedes pasar.

Entro al cuarto a paso lento, tratando de mantener la calma que lo caracterizaba, abrió un poco los labios y trago un poco de saliva, sobre sábanas blancas, una hermosa chica en ropa interior dormía sin nada que afectara sus sueños, apenas tapada con las mismas sabanas, pero eso no le quitaba en nada lo sensual sino todo lo contrario. La chica parecía un ángel dormido. Se cubrió la cara sonrojada y se encamino a fuera de la habitación. A Haruki le extrañaba la manera tan rara de comportarse de su hermano pero le era irrelevante, en ese instante tomó la mano de la chica y comenzó a tallar la muñeca, vio que Isuke hacía una mueca pero no se despertaba, camino a su cajón y busco un bote escondido entre sus ropas, ungüento para heridas y contusiones, no olía muy bien pero le ayudo mucho para no tener cicatrices. Regreso y volvió a tallar su muñeca, al acabar continuo con sus brazos ahora desnudos. Los moretones se esparcían por todo el cuerpo, su labio inferior estaba hinchado y rojo. Allí seguía el pocky, lo tomo de su boca y unto un poco de la pomada con sus dedos, cuidando de no dejar ningún moretón sin cubrir; cuando regreso su hermano vio que traía gasas y alcohol para las heridas y algo de algodón.

—Gracias Sabu-kun—tomo las cosas que traía su hermano y le dejo el pocky en su boca luego de partir una parte.

— ¿De dónde sacaste ese pocky?

—Era mío, se lo di a Isuke-sama y se lo acabo de quitar para sanar sus labios—lo dijo como si hablara del clima mientras chupaba el chocolate, su hermano vio sonrojado el pocky de su boca.

—Tiene falseado el talón—miro a donde su hermano y vio que tenía razón, el pie se lo veía hinchado, seguramente a causa de usarlo a pesar de las quejas que le expresaba— ¿Qué fue lo que le paso?

—Lo mismo quiero saber—tallo con el ungüento y vendo bien el talón, paso la mano desde el tobillo hacia arriba, inspeccionando con minuciosidad el cuerpo, detuvo su avance en el torso, justo en el costado había un horrible y gran moretón, lo trato de igual forma que la muñeca y el tobillo y la arropo bien con las sabanas—Bien, vamos afuera, dejémosla descansar—toco la mejilla de la chica que tenía una pequeña gasa para un corte de la mejilla "¿Quién demonios pudo dejarte así? ¿Podre contra esa persona si viene por ti?"

— ¿No dormirás en tu habitación? Debes descansar, mañana aun debes trabajar.

— No, la pondría de mal humor despertar conmigo al lado y la constructora ya no me necesita.

—Entonces… ¿Iras con los demás?

—Jeje… más bien pensaba en—la mirada de ambos se puso sería y los músculos se tensionaron, veían los ojos del otro leyendo cada movimiento y pensamiento, la noche era tranquila, sin ruidos de ningún tipo que la perturbase— ¡…el sofá! —con eso la tranquilidad de la noche se rompió con dos hermanos aventándose al sofá al mismo tiempo, la fuerza y forcejeo de ambos los hizo caer y rodar hasta chocar contra una mesita con un florero, que se tambaleo hasta volcarse y tirar el agua sobre el chico—jajá eso te pasa por actuar así con tu—el jarrón rodo hasta caer en la cabeza de Haruki—hermana…

— ¿! Haruki onee-san!? —y como si las cosas no pudieran empeorar, aparecieron de a uno en uno sus demás hermanos. "Mierda".

~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3

El día iniciaba con normalidad, como cualquier otro fin de semana. Un agradable frescor mañanero inundaba la habitación, dándole batalla al calor del verano. Su cuerpo desatendido aquella mañana estaba empapado, al despertar, luchó, no sólo con el dolor que recorría desde sus piernas hasta sus brazos, sino también con la desagradable sensación del sudor salado y frio que la recorría, se sentía sucia y eso era un insulto para ella.

La luz que percibía desde bajo los parpados le era molesta, al abrirlos se supo en una habitación que no era la suya, especialmente por lo iluminada que estaba, una agradable iluminación natural entraba por la ventana que tenía una grieta del lado derecho, contrario a su habitación, esta siempre estaba a oscuras y con las cortinas corridas hasta la hora de la noche en que encendía la luz.

Observo cuanto le permitía su cuerpo y lo aturdido de su mente, el cuarto no era muy grande; en una esquina, una sesta para la ropa sucia delataba que la habitación debía pertenecer a alguna chica o chico, a medio entrar, había una camisa roja, boxers naranjas en el suelo, junto a shorts de mezclilla, sujetadores blancos, calcetines sucios, etc. "¿Quién utilizaría…sujetadores con corazoncitos…?"Pensó.

Justo alado, un modesto armario de madera, no demasiado grande, de echo era tres veces más pequeño que el que Isuke tenía en su propia habitación; una mesita algo desbalanceada junto a una silla que no combinaban entre sí, ni en el tallado como tampoco en el color del material, como si las hubiesen adquirido por separado. No había más que ver, salvo la mesita de noche a lado de ella, fuera de eso, nada cuadraba en ese lugar.

Lentamente fue levantándose, su cabeza daba vueltas y la sentía pesada, su muñeca daba punzadas de dolor para llamar su atención. Volvió a inspeccionar alrededor, buscando algo que le resultara sospechoso, pero no encontraba nada, no sentía amenaza alguna en esa habitación, "tal vez pueda dormir un poco más" lentamente se recostó de lado, para tratar de alcanzar ese sueño que le pedía a gritos su cuerpo, luego de darle la espalda a la luz, pensó "¿Por qué estoy en ropa interior?" su poco pudor fue el último pensamiento consiente antes de ir a dormir.

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Se encontraba soñando con aquel encuentro, era una pesadilla que le mostraba su caída una y otra vez, igual que una película a la que su subconsciente de daba reversa para torturarla. Aquellos ojos tranquilos que la hacía sentir inferior, que insulto, esa cara imperturbable que no la tomaban como una amenaza, denigrante, y aquel cabello que ardía como el fuego aun en medio de la oscuridad, desgraciado, aquel ser con aquellas características la había humillado y en su sueño lo revivía para su desgracia. Vio una y otra vez como golpeaba su muñeca dejándole sin fuerza en la mano, como su boca se partía con un puñetazo, el golpe que le dejo sin aliento, volvía a ver como aquel hombre barría el piso con ella.

Y entonces la nebulosa de los sueños comenzó a caer, la arena del hombre de los sueños se alejaba volando gracias al viento del mundo real. Atrapada entre los sueños y la realidad, empezó a sentir el roce de algo sobre su cuerpo, engullida por la penumbra del ensueño no sabía que estaba dormida, pero empezó a sentir caricias sobre ella.

—Tiene bien torneadas las piernas y muy suaves ¿será modelo o algo así? ¿Tú qué opinas Hayaka?

Manos sobre sus piernas…

—Su piel…e-es muy suave y clara…

Manos sobre sus brazos…

—Son tan grandes…

—y tan suaves…

—firmes…

—y atrayentes…

— ¡Son tan hermosos! Completamente diferentes a los pechos de nuestras hermanas.

¡Manos sobre sus...!

Todo su cuerpo era jugueteado sin que ella pudiera defenderse.

— ¡Akira, Arashi! ¡Dejen de tocar sus…! ¡Misuki, quita tus manos de sus piernas! ¡Yuki, Mei! ¡Por favor, dejen su cabello! ¡Hana, cuidado, su costado está muy golpeado! ¡Hayaka, su muñeca cuidado!

Poco a poco la penumbra se fue elevando, las caricias, que se le antojaban descuidadas y torpes como las de un infante, se sentían cada vez más reales, junto con el ruido y sentido de las voces, convirtiéndose todo en algo palpable y real que la golpeo en la cara.

—Ahh ¡La señorita ha despertado! —grito la niña que tenía sus pequeñas y tibias manos sobre la piel lisa de su estómago.

Varios pares de ojos, unos alegres y otros asustadizos, la recibieron en su despertar regalándole una sonrisa de bienvenida, pero lo que ella vio fue que muchas manitas tocaban su cuerpo apenas cubierto por su ropa interior, podía ver los daños en él pero de eso se encararía después, otros asuntos urgían en ese instante.

— ¡Quiten sus manos de Isuke!—la caja de pandora se había abierto y un demonio había despertado. El grito asusto a todos dentro del cuarto, que corrieron a refugiarse tras su hermano mayor.

—Se-señorita Isuke, tranquilícese por favor…podemos explicarle.

—Joh Isuke se tranquilizará…tan pronto corte las manos de esos mocosos ~3—dijo con un tono de voz cargado de dulzura.

La cara de todos se puso pálida, cualquiera puede escupir palabras cuando se está enojado, pero los ojos de esa chica era espeluznante, eran los de una fiera en plena caza. Situó su afilada visión en la mesita de noche esperando encontrar sus nidillos-cuchilla pero estos no estaban a la vista, "no importa" los ahogaría en la bañera.

Se levantó de golpe a pesar de lo doloroso que resultaba eso, su sonrisa se convirtió en una mueca cundo apoyo el pie. Los chicos dieron un salto hacia atrás provocando que sus espadas chocaran contra la pared, la sorpresa y el miedo recorrían sus caras en forma de sudor, aquella chica que lucía tan delicada y vulnerable se les acercaba lanzando amenazas de muerte contra ellos, peleando contra de las heridas de su cuerpo.

— ¡Señorita Inukai, vuelva a tumbarse por favor! Esta lastimada, necesita reposo.

—Se atrevieron a tocar algo inalcanzable para ustedes…los viciosos merecen ser castigados ~3—algo les sonaba la cara de esos chiquillos, pero no sabía de donde, oh bueno…Isuke conocía mucha gente viva y a otra tanta que lo estaba.

Los más pequeños y bribones tragaron saliva, los demás solo estaban muy nerviosos y asustados, su respiración agitada lo delataba, habían despertado al demonio y este se estaba manifestando frente a ellos.

El dolor en el cuerpo y su debilidad empezaba a nublar sus sentidos, su visión se ponía borrosa de a momentos, un instante veía a los niños y al otro sólo podía ver manchones de colores, unos pequeños y otros más grandes, contaba ocho en la habitación, sería difícil en su estado pero con algo de suerte los pequeños se petrificarían presos del pánico. Debía ir por el más grande primero, luego de eso los demás serían cada vez más fáciles.

Se acercó veloz hacia el mancho rojo que tenía enfrente y lo tomó por el cuello, alzándolo y apretando lo más fuerte que su cuerpo le permitía. Su visión ahora era completamente borrosa, parpadeaba para aclararla pero de nada servía.

—Gah…señorita…—alcanzo a decir Saburo.

—Shh…sólo déjame llevarte a…—sus palabras fueron interrumpidas por el sonido de la puerta deslizándose, al voltear en aquella dirección su cuerpo quedo petrificado y el miedo se le instalo en el estómago. Frente a la puerta vio una silueta borrosa pero con la postura de quien la atormentaba en su pesadilla, era el guardia de seguridad, aquellos cabellos carmesí que ardían con intensidad fueron un golpe que la dejo en shock, su mano perdió fuerza hasta que soltó a Saburo que cayo hacia atrás tomando a bocanadas el aire que se le había negado.

La figura ardiente se acercó para arrodillarse junto a Saburo. Isuke dio un paso atrás asustada, ahora era ella la que sudaba frio.

—Tu invitada "cof" "cof" ha despertado "cof" "cof"—dijo Saburo.

Haruki levanto la mirada hacia su invitada, sabía que algo así podía pasar, esa chica no era de confianza y más temprano que tarde terminaría lastimando a alguien, la paga por aquel trabajo era generosa, pero no por ella aceptaría que su excompañera de cuarto le hiciera daño a ninguno de sus hermanos, se sentía estúpida por haber aceptado en primer lugar pero ya no podía hacer nada, esta situación debía controlarla ahora o se le saldría de las manos después.

La mirada de Isuke seguía borrosa pero podía sentir la ira en los ojos de quien tenía en frente. Vio como la figura se levantaba lentamente y ella dio otro paso atrás, el sudor humedecía su sostén y sus pantaletas, de haber sido de algún color claro, se hubiesen transparentado.

—Aléjate de mí—se desesperaba por ver con claridad a quien tenía enfrente.

—Le has hecho daño a mi hermano…eso es ser mal agradecido—dijo la figura, era la voz de una chica, le resultaba conocida—ni un perro sería tan ingrato—escupió la palabra perro con enfado.

Isuke reconoció la voz de su antigua compañera de cuarto, no era el guardia de cabellera rojiza, su visión la engaño; así la sorpresa remplazo al miedo e incluso algo de confianza se alojó en ella. Recupero el paso que había retrocedido y trato de golpearla sin mucho éxito, la chica de cabellera encendida la tomó por la muñeca y se la retorció a la espalda, empujándola para inmovilizarla contra la pared.

—Saburo, llévate a los chicos y por favor, que nadie entre—la mirada de su hermana era irreconocible y afilada, concentrada en lo que hacía, le dio miedo por un instante, tomo en brazos a las dos niñas más jóvenes y salió del cuarto seguido por sus hermanos.

La chica contra la pared tenía una mirada furibunda, no era su mejor día ni por asomo, recuperar el conocimiento en una habitación extraña luego de su fracaso en la misión, unos niños la despiertan tocándola donde nunca nadie había puesto antes sus manos y ahora para cerrar con broche de oro, estaba contra la pared por confundir a Haruki con el guardia del edificio.

—Suelta a Isuke…—movió su mano izquierda para separarse de la pared pero su muñeca envuelta en la venda le hizo aguantar un gemido de dolor—esos mocosos merecen morir como ratas por haber tocado el cuerpo de Isuke.

—Esos mocosos son mis hermanos y sabes que moriría por ellos—aplico más fuerza a la llave e Isuke tuvo que morderse la lengua para no gritar—cálmate Isuke-sama, no quiero lastimarte más—trato de calmarla al llamarla con el honorifico que acostumbraba en la academia, quizás de esa forma algo dentro de ella se moviese y la tranquilizase.

—Estás haciendo que Isuke repita las cosas y eso me molesta ¡Suelta a Isuke, idiota!

La mano de Haruki la atrapó por el cuello, apretándola tal y como ella le había hecho a su hermano. El agarre sólo hizo que forcejearan más, no era mucha su fuerza, pero trataba afanosamente de escapársele de las manos. No sabía que la movía a apretar su garganta, si en Myōjō le había agradado de alguna forma, sólo sabía que su sangre hervía por lo que hizo, la tenía bajo su techo y cuidado y la chica le pagaba atacando a sus hermanos, la pequeña Mei seguro y estaría aterrada; miraba el cabello rosa y sus dientes chirriaban, su mano apretaba pero ella trataba de mantener controlada su fuerza; se habían llevado relativamente bien e incluso admitía que en otras circunstancias le hubiese agradado hacer amistad con ella, entonces ¿Por qué la lastimaba si estaba tan débil? ¿Su forma de ser la incitaba a querer controlarla y enjaularla al menos físicamente tal y como ella?

Sus pensamientos trataban de darle respuesta a sus preguntas cuando noto con un poco de temor que el cuerpo de la chica había dejado de poner resistencia.

Se sentó en el suelo con la chica en brazos, y con una mano más gentil busco su pulso en su cuello, pudo respirar aliviada al encontrarlo, masajeo un poco la marca de dedos en el cuello de la chica, pensó que, de haber asesinado por accidente a Isuke, toda la cordura en la que había estado trabajando se hubiese ido por la basura.

—Menos mal…je…seguro estarás muy molesta conmigo cuando despiertes ¿No? ¿Isuke-sama?—le sonrió a la chica inconsciente y se levantó para acostarla con cuidado en la cama, noto lo mojada que tenía su ropa interior, seguramente por lo caluroso de ese atardecer pues aun tardaría un par de horas en refrescar, quizás debería quitársela, colocó una mano en la cadera de la chica, arriba del borde de sus pantaletas y una sensación de hormigueo en su columna le dijo que mejor esperara a que despertara—no te enojes mucho conmigo, por favor.

Deslizo lento la puerta y suspiro cuando esta se cerró, el asunto se le había complicado en un instante, esa mujer despertaría y no habría poder humano que la calmase, salvo quizás su padre, pero en la llamada del medio día le dijo que volvería a llamar más tarde para saber de su hija, pero no tenía idea de cuando era "más tarde". Por suerte sería a su celular. Le había dado su número y el hombre le entrego la clave de la cuenta bancaria donde depositaría el primer pago. Todo estuviera marchando sobre ruedas de no ser por la desobediencia de algunos Sagaes.

— ¿Por qué tuvieron que meterse a mi habitación?—se rasco la maraña de cabello rojizo.

— ¿Estas bien onee-sam? Escuche todo el jaleo.

—Ha, está controlada, ya volvió a dormir.

—Lamento si se me escaparon, pensé que les había quedado claro que no debían entrar.

—Descuida Fuyuka, no fue tu culpa, no debí salir con Isuke aquí.

—La chica Inukai Isuke… ¿qué fue lo que pasó?

—No lo sé, no se descontrola sin razón, pero sospecho por lo que dijo que algo hicieron esos chiquillos—se encamino a la segunda habitación a paso silencioso y al abrir la puerta ocho Sagaes, chicos y grandes, cayeron en pila por el pasillo—mira Fuyuka, creo que encontré a los culpables. ¿Qué fue lo que hicieron?—les reprendió.

—Haruki…yo…yo…

—No hables Saburo, no creo que tengas nada que ver en esto—se agacho para levantar suavemente la barbilla de su hermano, allí en su cuello estaba la marca de una mano, roja— ¿te encuentras bien?

—Sí, descuida, la señorita Inukai no iba a lastimarme de verdad, sólo estaba muy muy molesta de que todos la tocaran—la inocencia de su hermano solo confirmaba más las cosas, debía controlar a Isuke, ella lo estaba estrangulando sin miramientos ¿qué hubiera ocurrido de no llegar a tiempo? No quería pensar en eso.

— ¿Qué fue lo que ocurrió? Dices que la tocaron.

—Uff fue algo así como nuestra culpa—dijeron un par de voces—no pudimos dormir en toda la noche, queríamos conocer a la nueva Sagae—"¿Nueva Sagae? ¿¡Qué…!?"—así que planeábamos entrar por la mañana y conocerla, pero frente a la puerta estaban Mei y Yuki jugando, pensamos que si no hacían ruido podríamos entrar los cuatro, pero nos escuchó Hana, que iba a delatarnos con Fuyuka-neesam, así que le dijimos que fuera con nosotros luego de la comida mientras Fuyuka-neesam lavaba los platos, pero la muy chismosa se lo contó a Misuki que no deja que se le despegue Hayaka-neechan y Saburo lo escucho pues estaba acostado en el sofá.

—Y ¿cómo pudieron planear eso en esta casa?

—Fu-fue a lo largo del día, pensábamos que si era o no co-correcto entrar, porque Ha-Ha…

—Porque Haruki dijo que no entráramos y con qué razón, esa chica tiene un feo despertar.

"Estos chicos no tiene idea" pensó tocándose la cabeza.

—Ok, eso explica cómo acabaron todos dentro de mi habitación pero ¿¡Por qué la estaban tocando!?

—Ah…fue algo…—dijo uno de los gemelos.

—Curioso…—termino el otro.

— ¿Qué sucedió? Díganme su excusa pequeños demonios.

—Mei empezó—dijeron a sorpresa de Haruki, siempre habían tenido especial cariño a la pequeña, la protegían cuanto podían como buenos hermanos mayores, era uno de sus principios y de sus demás hermanos y hermanas, la familia siempre estará allí para apoyarte. Pero otro de sus principios era no mentir, algo difícil para Haruki.

— ¿Mei?—miro a la más pequeña tras las piernas de su hermano mayor, traía la mirada baja y asustadiza. Sus pálidas mejillas se habían tornado del color rojizo de una cereza, como si vieran un par de dulces colorados en vez de sus cachetes. Saburo volteo a ver a su hermana, puso una mano sobre su cabeza para infundirle valor de hablar.

—Vamos Mei—sonrió, que difícil era que su hermanita hablara—cuéntale a Haruki lo que pasó.

La pequeña estaba al borde del llanto pero las palabras de su querido hermano le permitieron dar un paso adelante y hablar.

—Yo…yo…lo siento—comenzó con la voz muy queda—al entrar a la habitación de Haruki-onechan vi a la señorita Isuke y cuando vi…su cabello…se le veía tan suave. No pude evitar tocarlo y…luego Yuki también lo estaba tocando.

—Ya veo, entraste y acariciaste su cabello, eso no es malo Mei—Haruki volteo a mirar con reproche a los gemelos junto a sus hermanas Misuki y Hana, si alguien era responsable de la perversión acontecida contra Isuke, eran los huracanes de la familia. La mirada reprobatoria de su hermana les hizo dar un salto.

—Así que fueron ustedes, debí saberlo y lo que es peor, intentaron culpar a Mei.

—Ahhh… ¡ahh!—dijeron al unísono.

—No, no es lo que parece—dijo Akira.

—Bueno, quizás sí…—dijo Arashi.

—Comiencen a hablar—dijo Haruki con la mirada puesta en el cerebro de toda la perversión, su hermana daba miedo cuando se enojaba con ellos, miraron a sus hermanas buscando apoyo pero ambas miraban a otro lado, todas miraban a otro lado. "Traidoras".

—Está bien—dijo Akira rindiéndose, vaya que podía contar con su familia—entramos en cuanto tuvimos la oportunidad.

—Sentíamos mucha curiosidad y en nuestra imaginación ya teníamos una imagen de la señorita…—dijo Arashi.

—Lo hicimos para asegurarnos que estaba bien—interrumpió Akira, se complementaban a la perfección, como el pan y la mantequilla—habíamos escuchado también a Saburo hablarle a Fuyuka-neesam de la condición de la señorita y queríamos ver si podíamos ayudar.

— ¿¡Y por eso le daban masaje a sus atributos!?—su hermano generalmente calmo los tomo a ambos en una llave a su cuello.

—No me sorprende que este tan molesta…uff ¿Misuki?

— ¿Sí?—dijo la mencionada.

— ¿Tú que pintas en este cuento?

—La chica tiene lindas piernas, Hayaka dijo lo mismo, que su piel era muy suave y la chica muy linda. ¿Qué te digo? Imposible resistirse jeje—busco en el bolsillo de Haruki un pocky pero esta se lo arrebato antes de que llegara a su boca.

—E imagino que paso parecido con todos uff…escuchen, esa chica es…peculiar, no quiero se le acerquen demasiado, estará viviendo con nosotros por un tiempo. Denle su propio espacio. Yo hablare con ella sobre lo que paso. Le deben una disculpa.

Los niños guardaron silencio y bajaron la cabeza, al menos los que estaban arrepentidos, otros en cambio se veían los nudillos o se miraban entres si con inconformidad ¿renunciar a esos dos montes celestiales? ¡¿Qué dicen montes?! ¡¿A esas dos arrebatadoras montañas?!

—Nos negamos rotundamente—dijeron al unísono el par huracanado.

— ¿Qué quieren decir con eso?—no era momento para juegos, debía hablar con Isuke en cuanto despertara y rezar por que el padre de esta llamara pronto y la ayudara, con suerte el hombre se refería a llamar por eso de la de la noche.

— ¡Nos negamos a alejarnos de esa diosa! ¡Tú, simple mortal, no puedes negarnos estar cerca de ella!—gritaron señalando a la mayor y como si la insolencia fuese fuego, el incendio se extendió a sus hermanas y todos tuvieron la misma idea. Correr. Correr a la habitación de la divinidad y dejar fuera a la mortal.

~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3

La mataría, por supuesto que lo aria, no le importaba si no podía ni caminar, la mataría y a toda su parentela.

—Voy a matarla ~3—por la ventana se notaba la luna veraniega, el bochorno era palpable y su cuerpo le rogaba un baño—necesito mis…claro, ya no tengo armas—dijo tocándose la mejilla donde recordaba que la hoja partida le había lastimado, pero su mano toco una gasa pegada en donde estaba el corte. Ahora que tomaba su tiempo y su visión no era borrosa, todas sus heridas y golpes habían sido tratadas, su muñeca izquierda y tobillo estaban vendados, al igual que su costado, donde el guardia le pateo y esa sensación desagradable en el cuerpo parecía no sólo ser de sudor sino también de pomada o algo así, acerco su nariz y olisqueo uno de los moretones, luego aparto la cara con una mueca de desagrado.

—Apesta—miro alrededor y noto una puerta que había pasado desapercibida en su primer escaneo, con algo de suerte sería un baño. Se levantó con cuidado y desato las vendas de su costado, el golpe estaba muy morado y el borde de este tenía matices verdes. El ruido de algo cayendo pesado al suelo la alerto, se escuchaba mucho escandalo fuera del cuarto, gritos, gruñidos, algo metálico.

Sin poder evitar cojear, camino y abrió la puerta. Vio la espalda de una chica con su ropa desordenada y el cabello más enmarañado de lo que recordaba, respiraba agitada con los brazos extendidos protegiendo la puerta; frente de ellas, una pequeña compañía de siete guerrilleros, con ollas en la cabeza cual cascos y cucharas o cucharones, salvo por la más pequeña que manejaba con dificultad un palo de escoba.

—Ninguno de ustedes…cruzará esta puerta—su voz se escuchaba cansada, sus hombros subían y bajaban rápidamente—no dejare que la vuelvan a molestar, uno, por su seguridad y dos, está lastimada y necesita de reposo—vio que la llama de la pelea desaparecía de los ojos de sus hermanos—je, ¿así que ya lo entendieron? Muy bien, cuando Isuke-sama despierte y hable con ella ustedes se disculparan y le prometerán que van a respetarla, a ella su espacio personal; ella no está acostumbrada a este estilo de vida, hay que darle consideración y… ¿Qué están mirando?—sintió como alguien la jalaba del cuello de su camisa y luego el duro suelo bajo ella—auch…mi trasero…—no era necesario voltear para ver quien la jaló, desde el momento en que fue arrojada contra el suelo supo que había despertado.

—No será lo único que te duela si no explicas qué pasa aquí. —dijo Isuke, la rabia que había sentido al despertar era ya historia antigua pero no había desaparecido por completo. Como el agua se congela para dar pasó al hielo, su rabia se había enfriado y se había metamorfoseado en una ira controlada. Miro a los niños con sus escudos y armaduras improvisadas y con la sola dureza de su mirada ellos dieron un salto hacia atrás. Tomo la puerta y la corrió de un portazo. Aun cerrada la puerta sus hermanos seguían viendo como su hermana y la diosa de cabellos algodón de azúcar quedaban atrapadas en la pequeña habitación.

—Isuke-sama, me alegra que despertaras—le brindo una sonrisa sincera, la verdad era que le preocupaba el cómo había perdido el conocimiento por su culpa.

—Tienes tres y van dos para que expliques porque estoy aquí, idiota ~3

— ¿Así agradeces que te ayudara?

— ¿Ayudar?—"así que ella fue la que me trajo a esta vieja casa"—explícate. Isuke necesita que le expliques eso ¿Cómo podrías ayudarla trayéndola a esta vieja casa?

—Caminaba de regreso a casa y eran poco más de las 2 AM cuando te encontré, tuviste suerte de que yo te encontrara y no alguien más o probablemente no estarías aquí para agredirnos, de nada, estabas inconsciente tirada en el acera y había algo de sangre alrededor del lugar, por suerte mucha de esa no era tuya ¿Qué fue lo que te ocurrió?

—Ese es problema de Isuke ~3 Ahora dime ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Y dónde está mi ropa? Acaso eres una pervertida que no pudo resistirse a la tentación de tomar mi cuerpo y traerlo hasta tu casa para juguetear con él, jamás imagine que conviví con semejante bajeza—lo que más le interesaba era su celular y unos papeles que se encontraban dentro de su chaqueta.

—Eh… ¡No! —Dijo Haruki, el rubor apareció brevemente en sus mejillas- ¡Tu ropa está lavándose, estaba manchada y muy sucia!

— ¿Y por qué estoy aquí?

—Tu padre,—dijo e hizo una pausa, antes de continuar se deleitó viendo la sorpresa en el rostro de Isuke —llamó a tu celular justo cuando te encontré, me pidió traerte aquí y mantenerte conmigo para garantizar que estuvieras a salvo, parece ser que te involucraste con las personas equivocadas, dijo que apagara tu celular y llamó al medio día mietras duermias; hoy le di mi número, dijo que volvería a llamar en la noche, quizás no demore en hacerlo, no lo sé—saco de su bolsillo el celular, batería y chip de Isuke—ten, sólo no lo prendas, fue lo que me dijo.

— ¿Mi padre? Pero él está en un viaje de negocios. —dijo y tomo los aparatos que Haruki le entregaba.

—No menciono nada de eso, sólo me dio instrucciones, que te protegiera y mantuviera a salvo de ese gremio. No dijo nada sobre un viaje, lo único que me dijo fue lo que ya te conté, cuidarte de aquellas personas por un tiempo, hasta que el calor de las llamas se haya esfumado.

—Entonces no fue papá quien llamó, fue mamá. —"¿Mamá?" volvió a preguntarse Haruki, era raro volver a presenciar aquello, ya lo había visto durante la madrugada cuando encontró a Isuke en aquella calle. Pensaba que había sido una confusión, su padre hablando desde el celular de su madre, pero ahí estaba ella llamando madre a quien debiera ser su padre. Se preguntó si sus padres tendrían algún extraño juegos de roles "Que familia tan rara" pensó.

—Eh… sí, bueno, si no me crees a mí le creerás a tu "mamá", entremos adentro y esperemos la llamada, no debería tardar demasiado.

El ambiente estaba cargado de cierta tensión, ni Haruki ni Isuke decían una palabra. Los conflictos que habían tenido lugar hace unos minutos ya no importaban, la situación se había aclarado de momento y las buenas intenciones habían sido puestas sobre la mesa, sin embargo la gente orgullosa no olvida fácilmente y a Isuke le sobraba orgullo. Aún no olvidaba como su cuerpo había sido ultrajado por un grupo de niños pervertidos, a pesar de la historia de Haruki no podía confiar en que esta fuera real no sabía cuáles eran sus verdaderas intenciones y el mayor insulto de todos, la había llevado a esa vieja y horrible casa, ¿cómo se había atrevido a insultarla de esa manera? Su furia no había desaparecido por completo, por el momento se contendría hasta escuchar la voz de su madre, solo entonces sabría si lo que decía su antigua compañera era verdad, solo entonces se sentiría medianamente a salvo.

El celular de Haruki estaba tirado en la cama donde habían dormido Isuke, pasaron cerca de 15 minutos antes de que el celular diera una señal de vida. Una cancioncita demasiado ruidosa para ser del agrado de Isuke comenzó a sonar. Ambas se sobresaltaron y se miraron la una a la otra. Intercambiaron miradas. Isuke se lanzó por el celular, sus reflejos eran los de un gato, pero era un gato lastimado, Haruki fue más rápido que ella al tomar el modesto aparato.

—Hola, Haruki al habla… si, ella esta salvo… quizás te gustaría hablar con ella…—Isuke se mostró ofendida ante tal muestra de irrespeto, era su madre la que se suponía estaba al otro lado de la línea, solo podía oír como aquella idiota le hablaba sin saber que decía él, mientras, ella esperaba en paños menores—…esta despierta y no de muy buen humor...ujum. —Haruki tendió el celular hacia Isuke y le lanzo una sonrisa de travesura.

—Idiota…—dijo y tomó el celular— ¿Mamá?

— Isuke. Me tranquiliza escuchar tu voz—era él, realmente era su mamá, después de todo la chica pelirroja no mentía.

— Mamá, Isuke también se alegra….

— ¡Cierra la boca! ¿En que estabas pensando? Te advertí que no tomaras mis llamadas y cuando me doy media vuelta has contestado mi teléfono y has aceptado una misión sin mi permiso y como resultado mira el problema en el que te has metido—su madre estaba furico. Isuke sabía que se pondría así, ese temor había nacido en ella desde el momento en que esperaba la llamada. Si realmente su madre llamaba estaría enojado con ella por desobedecer sus órdenes y más aún por haber arriesgado su vida de esa manera. — ¿Qué pasaba por tu cabeza cuando decidiste desobedecer la orden de tu madre?

—Mamá…yo…lo siento…—dijo Isuke, el remordimiento y el dolor de las palabras de su madre la enternecían profundamente. Sus padres eran las únicas personas que podían lograr aquello en aquel corazón frio—quería impresionarte, demostrarte a ti y a todos que era alguien capaz y digna de ser tu heredera…trabajar para que ustedes pudieran tener esa casa lejos de aquí.

—Pues bien, tu pequeña aventura de superación personal te ha dejado llena de magulladuras y en peligro de muerte. Las personas con las que contactaste no son de fiar, son peligrosas, pertenecen a un gremio de pocos escrúpulos, traidores y codiciosos, eso es lo que son, no dejan que haya ningún cabo suelto y tú, querida hija, eres un cabo suelto. No sé por qué querían contactar conmigo, no es propio de ellos, pero eso es algo de lo que me debo encargar después, ahora debo tomar el vuelo de mañana para alcanzar a tu padre, si mis sospechas son ciertas no sólo tendremos a ese gremio tras nuestra sombra—Isuke escuchaba sus palabras con temor y tristeza. La decepción en la voz de su madre era obvia y a eso le sumaba el hecho de que se sentía estúpida, había confiado demás en sus habilidades y como resultado casi muere dos veces en un día, una frente a aquel guardia de seguridad y otra ante un grupo de asesinos, se sentía afortunada de haber sido encontrada por aquella chica pelirroja en mitad de la noche, aunque no lo admitiera nunca, lástima que aquella casa no fuera un mejor lugar.

—Mamá… yo… yo

—Guarda silencio Isuke, escúchame bien, tienes que esconderte y no dar señales de donde estas, aun estas peligro, ellos no pararan hasta encontrarte y acabar el trabajo. Deberás quedarte con aquella chica hasta que las cosas se hayan calmado, yo me encargare de que así sea. Ella se encargara de sanarte y ocultarte hasta que todo haya pasado. Por favor, compórtate en esa casa, ya has hecho demasiado en una noche.

—Sí mamá… lo haré—Isuke estaba paralizada ante los regaños de su madre. No se atrevía a responderle de ninguna otra manera que no fuera con arrepentimiento, ni siquiera para quejarse del lugar en el que le había tocado quedarse, en ese momento lo mejor que podía hacer era ser complaciente con él.

—Bien. Espero que así sea. Debo irme, recuerda no hagas nada imprudente. Y cuídate.

Antes de que pudiera responder su madre ya había colgado. Eso era terrible. Quería seguir hablando con él, seguir pidiendo disculpas, solo quería seguir escuchando su voz y que le dijera que todo estaría bien. Lentamente bajo el celular de su oreja hasta que estuvo a la altura de sus caderas. Su insensatez había arruinado su cuerpo perfecto, la había puesto en peligro de muerte, decepciono a su persona más querida, puso en posible peligro a su inocente padre y la condeno a vivir en una casucha, rodeada de personas desagradables y pervertidas.

— ¿Entonces…—empezó Haruki—tu madre se volvió más ruda que tu padre y tu padre más frágil que tu madre o por que juegan a ese cambio de roles? —aquel comentario tan vulgar le recordó la gente con la que tendría que vivir.

Alex "El Grande": Bueno, este capítulo fue un poco largo. Me siento mal, casi no ayude en este a pesar de que quería hacerlo, la autora no me dejo. Como sea. Esto es solo un preámbulo de la convivencia, o más bien, de la tortura que tendrá que soportar la pelirosa con la familia de la pelirroja. Espero les haya gustado a pesar del Deus Ex Machina, después de todo tiene ese factor cómico que a todos nos gusta, aunque me temó que no somos muy buenos con los chistes, al menos no ella. Espero no se enoje por eso.

DD: Que largo! Ni yo me la creo, este fic cada vez me da nuevas experiencias, no solo al ser creado por dos personas, sino porque es de los que más palabras está tomando. Pues espero que les guste el trabajo final, cualquier incoherencia o aclaración háganoslas saber, todo sea por no dejarle agujeros a la historia. Gracias a esos comentarios y lectores fantasma, en verdad cada mención de lo que les parece el fic, ayuda a querer seguirlo, al menos de mi parte, mi camarada aquí desvelado no sé que opine.

Alex "El Grande": oh vaya, esto es tan inesperado, me pidió mi opinión *llora internamente. Bueno, he de decir que me he sentido alagado por los comentarios, al menos un poco por el hecho de que ha tenido buena aceptación y que me han llegado a aceptar de momento a pesar de haber irrumpido en su pacifico mundo. Pero recuerden que la historia es de ella. No olviden aplaudir y tirar más rosas a los pies de esta pequeña egocéntrica.

DD: *sonrisa falsa, no me ayudes mucho eh, tu salario se reducirá a una galleta.

Alex "El Grande": jaja, que cruel, mi salario ya era bajo. Una...una...galleta. No puedo creer que haya caído tan bajo y tan joven. El mundo es cruel con los jóvenes talentosos... O bueno, aun tengo mis otras recompensas no es así señorita?

DD: no, la verdad es que no luego del chiste privado de las flores, esa me la cobro luego y pues para despedir, siendo esta la 3:45 de la madrugada, estamos subiendo cap 4, esperemos que acojan este cap igual que acogieron el anterior, con los brazos abiertos.