Aquí el siguiente capítulo...

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"¡SANKON TESSOU!"

Naruto se movió hacia un lado y esquivó el ataque de Inuyasha. Hizo un rápido giro, sorprendiendo al Hanyou con una patada en el mentón. Inuyasha gruño, enojado, y se lanzó hacia el ninja, nuevamente.

El grupo había estado persiguiéndolo desde que había tomado sus fragmentos. Por supuesto que les había dejado un rastro claro. Había estado buscando el mejor lugar para atraerlos. Pero parecía que cuando Inuyasha percibió que había dejado de moverse, forzó al grupo a marchar toda la noche.

Así que lo habían encontrado.

Pero ahora, la mayoría de ellos estaban exhaustos y no eran rivales para él. Y, incluso aunque Inuyasha se rehusaba a mostrarlo, sus movimientos eran más lentos y torpes que lo normal. Y eso era decir algo.

Naruto suspiró. Inuyasha era fuerte, pero podía ser mucho más fuerte si luchaba como un luchador en vez de un cavernícola. Con un paso hacia un lado, las garras de Inuyasha apenas rozaron su mejilla, y con un golpe cargado de chakra directo a su estómago, el Hanyou se dobló sobre si mismo y comenzó a toser. Naruto no podía culparlo, había acumulado tanto chakra en ese golpe como para hacer cien clones de sombra.

"La próxima vez, no dejes tu defensa tan abierta. Primera técnica Shinobi: Taijutsu." Dijo, en un tono similar al de sus antiguos senseis cuando él hacía algo mal.

"¡Inuyasha!"

'El monje.' Naruto se volteó y vio a Miroku arrojando varios de sus sutras hacia él.

El joven Anbu se elevó en el aire y giro hacia atrás para aterrizar suavemente sobre la rama de un árbol.

"¡HIRAIKOTSU!"

La cabeza de Naruto giró en la dirección de donde oyó la voz. "¿¡QUÉ!?"

Apenas registro la visión del boomerang gigante de Sango ante de que se impactara contra el árbol en donde él se encontraba.

Gruñó con un poco de dolor cuando cayó al suelo. Afortunadamente fue capaz de rodar y levantarse más rápido que cualquiera hubiera podido en su posición.

Un cambio en el aire captó su atención y atrapó una flecha, que le habría dado en el muslo, entre su pulgar y su dedo índice. Miró hacia el punto y se volteó hacia la chica que la había disparado. "¡Podrías haberme dado!" se burló.

Kagome sudó al estilo animé, pero entonces su temperamento cambió. ¿Acaso la estaba insultando?

'¡ESE IDIOTA!' gritó mentalmente, antes de preparar otra flecha. Ésta brilló con su energía de Miko.

'¡Ohhh, mierda!' gritó Naruto mentalmente antes de correr a toda velocidad para evadir la flecha de la loca.

Cuando finalmente escapó del rango de fuego de Kagome, Naruto pudo respirar de nuevo. Cielos, si no lo supiera bien, habría dicho que estaban tratando de matarlo…

"¡HA!" vino la voz de Sango mientras agitaba hacia abajo su Hiraikotsu, en un intento por cortarlo por la mitad, desde su cabeza a sus pies.

El rubio se hizo a un lado y, luego de que el boomerang se clavara en la tierra, él suavemente se paró sobre él, evitando que ella lo levantara de nuevo.

Sango ni siquiera parpadeó antes de tomar la espada que siempre llevaba como refuerzo y blandirla contra el rubio.

Como si hubiera sido por magia, un kunai estaba en la mano de Naruto y bloqueó la espada de la joven exterminadora. Con su mano libre, sacó otro kunai y se movió para atacarla.

Sango, por sus reflejos, soltó el boomerang y sujetó su muñeca.

Naruto sonrió y con un rápido movimiento de sus pies, Hiraikotsu se elevó alto en el aire. Sango vio su plan, él quería separarla de su arma predilecta.

Naruto vio a Inuyasha aproximándose detrás de él por el reflejo de la espada de Sango y maldijo mentalmente. Soltó el kunai que estaba en la mano que Sango sujetaba y sujeto la muñeca de ella esta vez.

Los ojos de Sango se abrieron de par en par antes de que el rubio le diera un violento giro a su muñeca, haciéndola gritar de dolor. Su agarre en la espada se aflojó por un momento y Naruto la sujetó.

Antes de que Sango supiera qué estaba pasando, su espada estaba fuera de su mano y ella estaba mirando a Inuyasha, quien se detuvo a la mitad de su ataque.

Naruto la pateó hacia Inuyasha y saltó hacia una distancia segura.

Estaba a punto de hacer su retirada cuando…

"¡KAZAANA!" gritó Miroku. Su intención no era absorber al rubio, ya que eso absorbería los fragmentos también, sino que distraerlo lo suficiente para que el grupo llegara.

Naruto maldijo mientras fuertes ráfagas lo arrastraban hacia el túnel. Si no fuera porque usó chakra para pegarse al suelo, ya habría sido succionado. 'Muy bien. Piensa Uzumaki. ¿Cómo te libras de ésta situación?'

Pensó por unos momentos antes de que algo se le ocurriera. 'Por supuesto.'

Con un discreto sello de manos hizo un clon de sombra.

Miroku miró como el ninja luchaba por evitar ser succionado. De hecho… ¿CÓMO se mantenía en su lugar? Ni siquiera estaba sujetándose a una rama o algo.

Antes de que pudiera darle más vueltas al asunto, miró que el rubio lanzaba una cadena hacia unos arbustos y tiraba de ella de regreso, de donde emergió…

"¡SHIPPO!"

Los ojos de Miroku se abrieron al máximo por un momento antes de que, rápidamente, cerrara su mano y enrollara en ella el rosario de nuevo. Pero su sorpresa se volvió confusión cuando 'Shippo' se desvaneció en un puff de humo.

"Segunda técnica Shinobi: Genjutsu."

Naruto sonrió, pero la sonrisa murió cuando vio que estaba rodeado. Miroku enfrente, Inuyasha atrás, Sango a su Izquierda y Kagome a su derecha.

Miró hacia arriba.

No. Kirara tenía esa parte cubierta.

Kagome, entonces.

"¡Fuego Mágico!" vino el grito de Shippo mientras el área frente a Kagome era cubierta por llamas azules. Parecía como si el pequeño zorrito supiera a dónde se dirigían sus pensamientos. O bien.

"O bueno. ¿Esto es un predicamento, no?" preguntó, con su tono perezoso habitual.

Inuyasha gruñó. "Apresúrate y danos los fragmentos y tal vez no te mate."

Naruto lentamente sacó un frasquito de vidrio de su bolsillo. "¿Te refieres a estos?" preguntó mientras giraba el frasco entre su pulgar y su índice.

Vio tensarse a todo el grupo y sonrió.

"Nah. Creo que me los quedaré." Dijo, feliz.

"Feh." Resopló Inuyasha. "¡Como quieras!" dijo antes de sacar a Tessaiga y correr hacia el rubio.

Los ojos de Naruto destellaron con malicia. Un destello que no pasó desapercibido a Miroku.

"¡INUYASHA, DETENTE!" trató de advertirle, pero era muy tarde.

Antes de que Inuyasha pudiera reaccionar, sintió dos manos sujetarlo por los tobillos y, en un parpadeo, estaba enterrado hasta el cuello en la tierra.

Naruto erupcionó del suelo enfrente de él con sus ojos en U, que prácticamente bailaban de asombro. "Tercera técnica Shinobi: Ninjutsu."

Entonces sintió el frío filo de la espada de Sango en su cuello. Ella había logrado aprovechar la oportunidad, pero Miroku, Kagome, Shippo y… maldición, Kirara estaba respirando sobre su cuello. Pero aún así, los otros tres estaban atentos a él.

"¡Danos los fragmentos y libera a Inuyasha ahora, asesino!" su voz era fría como el metal contra su cuello.

Pero aún así. No iba a darles la ilusión de la victoria. Ellos habían estado arreglándoselas por la piel de sus dientes. Ellos tenían que aprender, sobre todo Inuyasha, que no eran invencibles, o tendrían que hacerlo por la manera dura.

De hecho, si no hubiera sido por la oportuna llegada de Sesshomaru contra el guerrero que utilizaba veneno, el grupo nunca hubiera logrado sortear la aventura del monte Hikurei.

Si. Esta era una batalla; que ellos no iban a ganar.

Con un movimiento que ninguno del grupo hubiera creído capaz en un humano, Naruto se las arregló para girar en el agarre de Sango sin nada más que con un pequeño corte en su mejilla, sujetando el brazo en que ella tenía la espada y girarlo detrás de su espalda.

"¡Sango!" Miroku se adelantó, pero con unos pocos sellos de una mano él, Kagome, Shippo y Kirara sueron rodeados por clones de sombra que apuntaban objetos muy afilados a sus cuellos.

"Parece que ustedes pierden, chicos." Dijo Naruto, con tono aburrido.

El grupo tragó y se dieron cuenta que, verdaderamente, habían perdido.

Entonces, en un instante, los clones se desvanecieron y Sango fue liberada.

Naruto sonrió y le lanzó la pequeña botella a Kagome. "¡Ahí tienes!"

Kagome titubeó mientras atrapaba la botella, y se quedó observando al ninja rubio con desconfianza en sus ojos. "Pe-Pero. ¿Por qué?"

Naruto la niveló con una mirada en blanco. "¿No puedes descubrirlo?"

Kagome y el resto del grupo, incluyando a Inuyasha, que aún estaba enterrado, miraron al ninja confundidos. Naruto suspiró. "Fue todo una prueba. Una manera de probarlos."

Inuyasha parpadeó, confundido. "¿Probarnos? ¿Para qué?"

Naruto se volteó hacia el sepultado Hanyou, con una mirada perezosa. "Tus habilidades, debo decir, son un poco… carentes. Tienes potencial, pero no está siendo explotado."

"¿A qué demonios te refieres con carentes? ¡Te mostraré tu carencia, pequeño rubio bastardo!" fue la respuesta de Inuyasha mientas empezaba a gruñir y tratar de librarse de su prisión de tierra.

Naruto suspiró y se volvió hacia los otros. "Como dije antes, fui enviado por un amigo mutuo para ayudarlos. Y voy a hacerlo aunque deba golpearlos a todos ustedes diariamente para lograrlo."

Todos intercambiaron miradas. ¿Estaba hablando en serio? Miroku decidió dar un paso adelante. "Discúlpeme pero… ¿Exactamente cómo piensa ayudarnos?"

Naruto se encogió de hombros. "Viajando con ustedes buscando fragmentos, Peleando con Naraku, lo usual. ¿Quién sabe? Denle tiempo y quizás pueda enseñarles una cosa o dos."

"Feh, como si cualquier cosa que puedas hacer fuera mejor que lo que yo puedo." Fue la respuesta de Inuyasha, mientras continuaba forcejeando.

Naruto giró sus ojos perezosamente hacia él. "¿No soy yo el que está enterrado hasta el cuello, o si?"

Inuyasha tuvo la decencia de sonrojarse antes de de gruñir y lanzar maldiciones.

Naruto y el resto del grupo negaron con la cabeza antes de que él decidiera comenzar su misión. "Entonces… ¿Puede alguien decirme por qué fui capaz de derrotarlos?"

Nadia habló, hasta que Shippo levantó su mano tímidamente.

Naruto se volteó hacia el zorrito con una sonrisa. "¿Si?"

"Ummm. ¿Por qué eras más fuerte que todos nosotros?" dijo, mirando al ninja con grandes ojos inocentes.

La sonrisa de Naruto creció. "Lo siento, no. Pero gracias por el voto de confianza. No, la verdadera razón por la que perdieron fue porque ninguno conoce el trabajo en equipo."

"¿A qué te refieres?" comenzó Kagome. "¡Todos hemos trabajado juntos por mucho tiempo!"

Naruto asintió. "Cierto, todos han trabajado juntos, pero no conocen el trabajo en equipo. Soy más fuerte que ustedes individualmente, pero si el tipo con orejas de perro y la exterminadora hubieran formado un doble equipo contigo, Kagome, dando soporte de largo alcance, no creo que nisiquiera yo hubiera sobrevivido 'sin usar jutsus'. Pero en vez de eso, me atacaron desorganizadamente. Si todos aprenden a trabajar juntos, realmente juntos, entonces ni siquiera diez Narakus sin trabajo en equipo tendrían alguna posibilidad contra ustedes."

Todos, menos Inuyasha, quien aún estaba tratando de liberarse, parecían estar considerando esto.

Naruto decidió continuar. "Otra razón por la que perdieron, imagino, es que este ejército en uno aquí." Dijo apuntando a Inuyasha. "¿Los hizo correr toda la noche en un esfuerzo para atraparme, ne?"

Todos asintieron de mala gana. La sonrisa de Naruto se hizo aún más grande. "Lo imaginé. Todos sus movimientos eran lentos y desviados. En su desesperación por atraparme, se dejaron a ustedes mismo vulnerables y habrían estado muertos si yo realmente fuera un asesino."

Inuyasha, quien había escuchado esta parte de la conversación bajó las orejas y apartó la vista de todo el grupo.

Naruto dio un bostezo. "Bueno. Sugiero que lo saquemos de ahí para que podamos continuar con cualquiera que sea su camino. Mi nombre es Naruto, por cierto." Dijo con sus ojos en U invertidas.

"Kagome." Dijo ella, con una sonrisa brillante.

"Miroku." Dijo el monje con respeto y un poco de miedo, aunque lo escondía muy bien.

"Sango." Se introdujo con el respeto que uno tiene por las habilidades de los otros.

Shippo le hizo señas al ninja e hizo una reverencia. "¡Hola, yo soy Shippo!" Naruto sonrió y se agachó para revolver el cabello del pequeño zorrito. "Es un placer conocerte, Shippo."

Kirara, en su forma pequeña de gata con dos colas, caminó junto a Shippo y dio un suave maullido.

"Ohh. ¿Y ésta quién sería?"

"Kirara." Respondió Sango mientras se agachaba para levantar a la gata en sus brazos, y ésta se acomodaba en su hombro.

"Contento de que nos hayamos presentado. ¡AHORA PUEDEN SACARME DE AQUÍ!" gritó Inuyasha.

"Ahh, por supuesto." Dijo Naruto, ausente, haciendo sellos de manos. "Kai."

Inuyasha emergió en un capullo de tierra que se deshizo en polvo mientras se elevaba a la superficie.

Inuyasha se quitó el polvo y se volteó.

Sólo para los ojos azules de Naruto frente a él. "¿Qué demonios es lo que quieres?" preguntó bruscamente. El rubio lo había humillado y su ego aún estaba herido.

"¿Vamos a regresar a la aldea de la anciana Kaede, Inuyasha?" le preguntó Kagome al Hanyou.

"Si." Gruñó, antes de arrodillarse para que pudiera subir a su espalda.

Kagome lo hizo, con Shippo subiendo al hombro de Inuyasha y Sango y Miroku montaron a Kirara.

"¡Será mejor que mantengas el ritmo!" advirtió Inuyasha, antes de saltar a los árboles.

Sango se volteó para preguntar si quería montar en Kirara, pero con una sonrisa y un gesto de cabeza les dijo que siguieran.

Suspiró cansado. "¿Midoriko, en qué me has metido?" susurró antes de desvanecerse en un remolino de hojas.

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