Hola a todos...

Aquí está el capítulo 4 de esta historia. Espero sea de su agrado.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece.


Después de un profundo sueño, donde su protagonista es mi compañero de cuarto, desperté con la llegada de los rayos del hermoso sol. Me estiré en mi cama y miré el reloj que decía que eran las 9:00 am.

-¡MIERDA, LLEGARÉ TARDE A CLASES!- dije mientras me levantaba con mucha velocidad de mi cama y tomaba la primera prenda que veía cerca (que era la que ocupé la noche anterior.)

Sentí como Lud, quien despertó con mis gritos, se levantó y me miró algo molesto.

-¡IDIOTA, ES SÁBADO Y NO TENEMOS CLASES!- dijo acariciando sus sienes. Obviamente, estaba con resaca.

Miré el calendario y tenía razón. Torpemente, me acerque a Lud.- Lo siento.- dije apenado.

Sentí como suspiraba y me miraba con el ceño fruncido, el Lud serio había regresado. Comencé a desvestirme nuevamente y decidí volver a dormir, considerado que no he dormido mucho y que tenía la posibilidad de hacerlo.

Mientras dormía profundamente, soñaba con Lovi diciendo que era lo peor que le pasó en la vida y que deseaba que yo no hubiese nacido. Desperté asustado y miré a la cama del lado para ver si Lud seguía durmiendo, pero lo que vi fue una cama bien hecha y a mi hermano sentado en ella. Me froté los ojos con los dedos, incrédulo de lo que veía.

-Hola, idiota fratello.-dijo con su humor de siempre y con sus brazos cruzados.

-Lovi.- no pude evitar levantarme rápidamente y abrazarlo.- ¿Cómo sabías que esta es mi habitación?

-El bastardo español me dijo que te encontraría aquí.- me miró seriamente y suspiró. - Nosotros debemos hablar sobre algunas cosas.

-Entiendo.- me separé un poco y me senté en mi cama. -¿Qué me quieres decir?

-No podemos hablar aquí, vístete y nos vemos en 15 minutos, maldita sea.-dijo levantándose de la cama de Lud y saliendo del cuarto.

Le hice caso a mi hermano y decidí que debía vestir algo que él me haya regalado. No quería sentir que dejé que mi hermano se alejara de mí si podía evitarlo. Cuando salí, lo vi apoyado en la pared, mirando una planta, desconcentrado.

-Fratello.- dije para llamar su atención.

-Vamos rápido que no nos deben ver juntos.- dijo caminando rápidamente.

Caminé a su ritmo, cabizbajo por lo que había dicho. Sentía como nuestra relación de hermanos se hacía pedazos cada día y que Lovi lo permitía. Todos esos años donde él fue como mi mejor amigo estaban desapareciendo en dos días.

-Tranquilo, no permitiré que te vean conmigo sino quieres.- suspiré y comencé a caminar a una distancia prudente.

-Te preguntaría que tienes, idiota, pero prefiero esperar a llegar al lugar donde tengo planeado ir. – suspiró.

Habíamos llegado a la entrada en la universidad y nos esperaba un taxi. No sabía que tenía planeado Lovi, pero esperaba que pudiera explicar todo lo que ha pasado en tan poco tiempo, literalmente.

Nos subimos y le dio una dirección en un papel, el taxista solo siguió las indicaciones. Mientras tanto, yo miraba a la persona que tenía a mi lado, quien hablaba y se veía como Lovino, pero no era más que una copia barata. Note algo peculiar, no veía el famoso rizo de la familia que tenía en el lado contrario al lado que tenía el mío y abrí los ojos muy sorprendido.

-¿Qué mierda paso con tu rizo?- dije algo molesto, al parecer su odio era contra toda la familia y era el único que se daba cuenta.

-Lo corté.- dijo secamente.

Definitivamente, yo sufrí con eso. Su hermoso rizo que lo hacía parecerse a mí ya no estaba, no podía entender que le había hecho a Lovino para que hiciera semejante locura.

-¿Por qué?, ¿Cómo pudiste?-dije molesto y triste.

-Fue una decisión muy difícil, no me regañes Feliciano.- dijo con un tono que reflejaba tristeza, detrás de un rostro serio.

-Si no quieres que te regañe, no hagas estupideces. Por primera vez en nuestra vida eres tu quien hace la estupidez y soy yo quien te regaña, solo para que me veas molesto.- dije conteniendo mis lágrimas.

-Cuando lleguemos, te explicaré muchas cosas.- fue lo último que dijo Lovino antes de que comenzara a ver por la ventanilla.

Yo empecé a hacer lo mismo, no debía llorar en un lugar público. Esa es una de las pocas cosas que nos enseñó nuestro papá. Decía que no debíamos mostrar la debilidad a personas desconocidas, porque no sabíamos si se aprovecharían de ello.

El camino del taxista comenzaba a parecer un bosque y yo estaba algo preocupado porque no creía que fuéramos tan lejos de la universidad solo para hablar.

De repente, el auto comenzó a frenar violentamente y nos dejó en medio del bosque. Mi hermano empezó a adentrarse y no me dio otra opción que seguirlo.

-¿Por qué estamos en un bosque?-comencé a dudar de las intenciones de mi hermano.

-Ya verás, no seas impaciente, Feliciano.- dijo y movió un arbusto muy grande y vi un picnic armado.

Me quedé observando con gran asombro y sonreí. "No pensaba matarme" me dije a mi mismo y me acerque al picnic para sentarme. Lovino hizo lo mismo y no dejaba de mirarme. Lo que más tenía eran bocadillos hechos con tomates, pasta y postres de chocolates.

-Que linda sorpresa Lovi, pero ¿a qué se debe?- dije sorprendido.

-Pensé que querrías pasar un tiempo conmigo después de que no te haya recibido en la bienvenida y que hayas escuchado el rumor. Si no te gustó, culpa al bastardo.- dijo sonrojado y cruzado de brazos.

-Claro que me gustó, Lovi.- le di un abrazo sonriendo.

Sentí como mi hermano suspiraba y dejaba que lo abrazara, de verdad a veces me sorprende mucho que Lovi me dejara expresar todo el cariño que siento por él.

-El bastardo español me contó cómo has estado después de que te enteraste de que te negué-trago saliva y continuó.- pero, no es por algo que hayas hecho tú, es por un motivo de que no tomé las decisiones correctas y no quiero meterte en esos errores-finalizó mirándome preocupado.

-Podrías haberme dicho, te ayudaré a resolver tus problemas.- dije sonriendo.

-No lo harás, son mis problemas y yo solo puedo resolverlos, aunque esta vez sea más complicado.-suspiró.- Si te negué fue para protegerte y no quiero que te metas en esto.

-No puedo dejar de preocuparme, eres mi fratello.- dije preocupado y viendo cómo podía ayudar.

-Si quieres ayudarme, Feli, no debes dejar que nos vean juntos si necesitas de mí o no decir la verdad sobre nuestra relación familiar.- dijo triste.

-¿Por qué?- dije triste.- Quiero decir lo genial que eres como hermano y no creo que pueda ocultarlo mucho.- comencé a sentir como se formaba un nudo en mi garganta y como se humedecían mis ojos.

-No llores, idiota.- comenzó a secar las lágrimas.- Recuerda lo que nos decía el imbécil que tenemos como padre.- dijo serio.

-Lo sé, pero no me pidas que no lo haga, cuando mi hermano está en problemas y estoy de brazos cruzados.- al finalizar esa frase, me lancé a sus brazos y comencé a llorar.

-Idiota, podemos comunicarnos con el bastardo español, a través de cartas.- dijo serio.-

Lo miré y sequé mis lágrimas. No debía pasar este tiempo de hermanos llorando y más sabiendo que puede ser el último en un largo tiempo.- ¿Cómo van las cosas con Antonio? ¿Lo has podido olvidar?

-Idiota, Antonio es nuestro amigo- noté como se empezaba a poner nervioso.- No me podría fijar en un idiota de los tomates y que tiene la sonrisa más dulce que he visto.- se tapó la boca, sonrojado por lo último que dijo. No pude evitar reír.

-Veo que no.- dije aun riendo.- No tengas miedo de decirme que te gustan los hombres y que estás enamorado de Toñi.- sonreí.

-No estoy enamorado de ese bastardo, además sabes que es heterosexual.- dijo algo cabizbajo. Lovi no era de expresar sus sentimientos verbalmente, pero tenía una manera muy peculiar de actuar con cada situación.

-Lo sé, pero aún me sorprende que en todo el tiempo que ha estado aquí, no haya tenido novia.- Acabo de recordar algo que pasé por alto.

Flash back.

Estábamos en un bar, Antonio, Lovi y yo, riendo de las estupideces que decía Lovi (quien obviamente estaba borracho.)

Mientras Lovi cortejaba a unas chicas, se me ocurrió preguntarle a Toñi que opinaba de él.

-Toñi, ¿qué opinas de Lovi?- dije directamente.

-Bueno, Feli, es un chico bastante difícil de tratar sino lo conoces, pero se ve que es una buena persona.- dijo riendo.- ¿A qué se debe la pregunta?

-Nada en especial.- dije para pasar inadvertido.- ¿y si te dijera que a Lovi le gusta alguien parecido a ti?

-Sería genial, siempre he querido a alguien a quien controlar.- dijo riendo, quizás para que pasara como broma.- Hablando en serio, estoy enamorado de alguien que se enfada con facilidad, pero algunas veces muestra su lado tierno y eso lo hace el ser más perfecto del planeta.-comenzó a tocar la orilla del vaso.- Pero, lo único que me impide estar con él es que no puedo descifrar sus sentimientos.

-Vamos, no debe ser tan difícil.- dije sonriendo. Primera vez que veía a Toñi tan serio con respecto a sus relaciones amorosas.- Es solo comunicación.

-Ojalá fuera así.- dijo suspirando.- Estoy tan enamorado, que no importa cuánto tiempo pase, lo esperaré. Todo sea por tenerlo a mi lado y sentir que es feliz conmigo.- finalizó con su vaso de licor y fue con Lovino para decir que nos íbamos.

Al recordar eso, sentí como todo comenzaba a tener sentido. Inconscientemente me describió a Lovino y yo no me di cuenta hasta ahora.

-Feli.- dijo preocupado.- ¿Me estas escuchando, idiota?... Te acabo de preguntar como estuvo tu primer día.

-Antonio te ama.- solté al darme cuenta de mi descubrimiento.

-¿Qué estás hablando, idiota fratello?- dijo sorprendido.- Deja las bromas para otra ocasión.- dijo algo molesto.

-No estoy hablando estupideces, me lo dijo inconscientemente en un bar.- dije muy emocionado por mi descubrimiento.- Dijo que te esperaría con tal de verte feliz y junto a él.- dije sonriendo.

-Feli, no te traje aquí para que me hablaras de la relación que tenemos el bastardo y yo, sino para hablar sobre tus clases y los rumores que corren sobre ti.- dijo molesto.

-Bueno, te enteraste de que el chico que se llama a sí mismo "asombroso", me molesta y dice cosas solo porque entré a Artes.- dije suspirando.- pero su hermano se ha comportado muy bien conmigo.- dije sonriendo.

-¿Su hermano?...- dijo mirándome fijamente a los ojos.

-Sí, su hermano, Ludwig.- dije con una gran sonrisa que formé inconscientemente. – Mi compañero de habitación.

-¿Duermes con un idiota alemán?- casi gritó al decirlo.

-Lovi, cálmate. Es un chico muy respetuoso y cuida de mí, a pesar de que su hermano me odie.-sonreí.

-Aléjate de las patatas mutantes, o al menos de la que te agrada.- dijo molesto.

-¿Por qué?- dije mirándolo triste.- Me agrada demasiado Lud, fue el primero que cuidó de mi cuando llegué.

-Además le tienes un apodo.- dijo riendo.- ¿Qué hechizo usó sobre ti?

-¿Por qué lo dices?- no entendía su repentino enojo.

-Porque estas ciego, no puedes ver lo horrible que son los alemanes en realidad.- dijo entre asustado y molesto.- No dejaré que te siga cegando.

-Estás hablando estupideces Lovi. Lud solo ha sido hospitalario conmigo y me agrada hablar con él.- dije riendo.

-¿Te gustan las salchichas alemanas?

-¿Cómo dices?- dije confundido.- ¿Por qué lo dices?

-¿No te has dado cuenta de cómo hablas?- dijo riendo.- Te gusta el macho patatas.

-No es verdad.- dije a la defensiva.- Solo estoy agradecido por las cosas que ha hecho por mi después del poco tiempo que hemos hablado.

-Y después dices que yo niego mi amor por Antonio.- dijo riendo.- ¿Quién se está negando ahora?

Después de una charla de 2 horas, diciendo que debería confesarle a Toñi sus sentimientos y él diciendo que yo debería darme cuenta de los míos antes de hablar de los suyos, decidimos volver a la universidad en un taxi que pidió Lovi. Aun no entiendo la facilidad que tienen los taxis para llegar a este bosque.

El resto del camino fue silencioso, la verdad es que no quería volver a la realidad, donde no tenía esa conexión con Lovi, pero debíamos volver.

En la universidad, después de estar todo el día con Lovi, decidí ir a mi habitación, estaba muy cansando y quería dormir.

En el camino a mi cama, me encontré con Arthur y Francis, quienes estaban besándose en los pasillos. No pude evitar sonreír e imaginarme así con Lud (no sé porque pensé eso, no estoy admitiendo que me gusta Lud, solo estoy confundiendo hospitalidad con amor, es todo), al darme cuenta, decidí ir rápidamente a mi habitación para dejar de pensar en la charla que tuve con mi hermano y en las cosas que me había dicho Lud antes de dormir, pero cuando llegué me encontré a un Lud muy enojado.

-¿¡Tú desordenaste mi cama!?- dijo mirándome molesto.

-No fue…-recordé que no puedo decir que estaba con Lovi.- Fue mi culpa, lo siento mucho.- dije cabizbajo.

-No vuelvas a desordenar mi cama, no me gusta el desorden.- dijo aun molesto, pero no tanto como cuando entré.

-Está bien, no lo volveré a hacer.- dije aun cabizbajo y caminando a mi cama.

Comencé a quitarme mi ropa y vi como Lud hacía lo mismo, no pude evitar mirar su bien formado abdomen. Cuando me di cuenta, sacudí la cabeza y me recosté en mi cama.

-Feliciano, hay algo que debo decirte.

-Claro, dime.- dije sonriendo.

-Siento mucho las cosas que dije mientras estaba ebrio, quizás dije cosas que no debía.- me empecé a sentir mal, no entendía porque.

-No te preocupes, no dijiste nada que no fuera necesario.- oculté como me sentía con una sonrisa muy convincente.

-Está bien, buenas noches Feliciano.- se acomodó en su cama.

-Buenas noches Lud.- me acomodé y cerré mis ojos, entrando en un profundo sueño.


Bueno, lo de siempre... Espero les haya gustado el capítulo y que sigan disfrutando de esta historia.

Con respecto a los review, he recibido una gran crítica constructiva por la historia. Bueno, intentaré hacer lo que dice, pero no cambiaré mi estilo, porque eso es lo que le da la esencia a la historia (al menos eso creo yo, en caso de estar equivocada me corrigen en un review) Gracias por el comentario y por interesarte en el futuro de esta inspiración mía (:

Recuerden, cada review es un aporte para escribir mi historia y para darme ánimos de continuarla.

Sin más que decir...

Adieu!