- En cuanto a su anterior pregunta...haga el inventario.

Hermione desvió la mirada y como si no hubiera pasado nada se puso manos a la obra.


En el despacho, Snape corregía nuevos pergaminos y cada vez que empezaba uno no podía evitar mirar hacia dónde estaba ella. Tenía curiosidad. La sintió hacia años. Pero nunca lo diría en voz alta. Sabía desde el primer año que Granger llegó al castillo, que ella sería quien salvaría y ayudaría a que las hazañas que tuviese que librar Potter fueran posibles. No dudaba de su ingenio, pero si algo le faltaba a esa niña para soportar lo que se le venía encima, era tener carácter. Todos sus profesores la tenían en un pedestal, bastante merecido desde su punto de vista. Pero él se dijo a sí mismo que sería él quien la curtiría. No podía dejar que la más inteligente del trío dorada fuera débil. No. Tenía que hacer que le saltaran chispas con sus comentarios, incluso hacerla llorar. Todo era por su bien. Y creyó haberlo conseguido el día en que Draco le dijo que Granger le había pegado. Los insultos hacia ella menguaron mucho, aunque siempre quería hacerle bullir la sangre con sus comentarios en clase. Verla ponerse roja de vergüenza le hacia sentirse con el poder suficiente. Lo estaba haciendo bien. Aunque claro, ella nunca se daría cuanta de eso. Solo le vería como un gigante murciélago engreído y déspota.

Pero a parte de todo eso, sabía que la curiosidad que tenía era otra: ella, era muy semejante a él. Con mucho talento, pero con dificultades para encajar al principio de su escolarización. Amigos que la fallaban a menudo, lloriqueos insoportables...pero ella no había sufrido tanto cómo él. Nunca había vivido qué se sentía sin el amor de unos padres, en soledad, sin amigos que te ayudan en momentos difíciles...

Sin embargo, haber sobrevivido a la guerra lo había dejado al descubierto de todo lo que había estado guardando: su verdadera lealtad y sus verdaderos motivos. Ahora ella sabía que él era un "héroe".

A la hora, entró de nuevo en la habitación con el sigilo que le caracterizaba.

- Se acabó Granger, puede irse.

Hermione se levantó del suelo dónde había estado de rodillas apuntando unos ingredientes. Se levantó y se quedó frente a él, demasiado cerca desde el punto de vista del mago. Podía ver las gotas de sudor en la sien de la joven y sus mejillas rosadas. Le tendió un pergamino que le hizo volver a la realidad.

- Aquí tiene. Aunque aún quedaban algunas estanterías por hacer...-Snape cogió el pergamino y evitó su mirada-.

- Bien.

Cuando Hermione pasó por su lado se extrañó al darse cuenta que estaba oliendo el rastro que ella dejaba. Entonces se giró de golpe quedando más cerca aún.

- Profesor, cuando me enseñará los pasos de la poción de Lupin?

- El viernes por la noche. Pero primero deberá firmar una solicitud en el despacho de la directora. No quiero que haga la poción y luego la presente como suya.

Hermione juntó el entrecejo y respondió.

- Lo dice enserio!? -suspiró y el aliento llegó a la barbilla del mago debido a su proximidad- Profesor, no entiendo porqué sigue sin fiarse de mí. Debería dejar de lado esa coraza y comportarse como un persona normal!

Pero antes de que Snape respondiera, ella salió de allí lo más rápido que pudo con dos palabras que se repetían en su cabeza: Maldito Snape!

TBC! Muahahaha Este Snape...aisssshhh lo que le espera...

Otro encuentro en el siguiente capi! ;)

Review? :)