Shifty estaba sentado sobre si cama, afilando su espada, se vio reflejado en el helado metal, su rostro tenia mas seriedad que de costumbre, con el paso del tiempo se habia vuelto casi tan alto como su hermano flippy y era realmente atractivo, sus labios delgados se curvaron en una sonrisa que carecia de felicidad o de cinismo, una simple mueca vacía. Dejo el arma a un lado y se inclinó para observar sus dedos, cuyos nudillos estaba dañados por la última batalla en la que había tomado lugar. ¿Cuántas guerras había ya visto en su corta vida? A sus 22 años ya había presenciado más sangre y muerte que cualquier soldado viejo, era su estilo de vida, el estilo de vida de Axus, pero esta vez algo le perturbaba. El plan de su padre era claramente una discreta declaración de guerra, ya habia demasiada tensión entre ambos reinos. El también odiaba Novaterra, pero…
-maldicion- se frotó el rostro con las manos, intentando aclarar su mente, pero el recuerdo de la niña que habia conocido esa noche en el bosque no se habia desvanecido, se pregunto si aun vivía, debía ser muy joven aun, pero probablemente ya hubiese sido casada, como las demás niñas de la aristocracia.
Oyo el ruido de la puerta al ser golpeada, concedio permiso con la voz ronca, pero su expresión no cambio. Su hermano flippy entro en la habitación, y se recostó sobre la puerta con los brazos cruzados, un gesto que lo caracterizaba, sus ojos dorados examinaron a su hermano, y se detuvieron en su expresión de desasosiego
-yo también considero que esto es una locura- flippy adivino sus pensamientos, shifty se llevo una mano a la cara
-no creo que ese sea tu único motivo de estar aquí hermano- contesto sin humor
-estas en lo cierto- shifty lo miro con curiosidad, la expresión de su hermano era dura- sabes bien que en todos estos años jamas te pregunte que paso esa noche en Novaterra, cuando hubimos salido de allí, sellamos el tema- shifty sintió por primera vez en mucho tiempo, nerviosimo y miedo. Habia temido mucho este momento, tenia una fuerte camaradería con su hermano, forjada en batallas, pero aun así temía, sabía que flippy era muy rígido.
-yo..-
-logre ver otra persona junto a ti esa noche- shifty enmudeció- una niña, estabas con ella en el lago, fue la primera vez que te vi desobedecer el deber, en el camino de vuelta no hablaste una palabra- su voz cambio de tono, hablaba más relajadamente pero sin perder la seriedad.
-estas en lo cierto…interactué con una Novaterrana- sintió como si un peso enorme cayera de sus hombros
-lo se porque yo también lo hice esa noche- shifty abrió los ojos con sorpresa para observar a su hermano, pero este tenia la mirada fija en los ventanales, a través de los cuales, a la distancia se divisaban las murallas de Novaterra, como un hilo dorado que se perdia en el horizonte
-JAMAS ME LO DIJISTE-
-tube mis motivos, tu los tuyos- shifty bajo la cabeza- pero vi tu expresión hoy cuando padre anuncio el plan, solo me preguntaba si ese encuentro nublo tus objetivos-
-claro que no- se ofendió shifty
-porque por mucho tiempo…si nublo los mios- el silencio reino en la habitación, flippy mantenía los ojos cerrados, shifty jamás se esperó escuchar eso de su hermano, el siempre parecía rodeado por un aura de seriedad y madurez, como una coraza irrompible-… pero luego recordé que somos Axianos, quizá no tengas mi sangre pero te considero como mi hermano, no somos simples habitantes de Axus, somos la familia real, no hay lugar para la piedad en nuestras vidas, se que sabes al igual que yo que esto es el inicio de una guerra postergada- shifty bajo la mirada y sonrio
-lo se muy bien-
-una mujer puede ser muy peligrosa. Nosotros no podemos dudar en nada, no debemos descansar hasta que ardan en las llamas del infierno hasta el último hombre, niño y mujer de Novaterra- abrió sus ojos y el dorado de sus orbes pareció brillar.
-no tendre piedad alguna- confirmo shifty mirándolo desafiante- esa noche para mi no significo nada- flippy se sorprendió de cuanto había madurado su hermano, seguía manteniendo su sarcástico sentido del humor, pero a la hora de la seriedad podía ser muy formal.
-no lo olvides…somos herramientas en esta guerra, los sentimientos son el elixir que mantiene viva la debilidad, si esa niña hubiese sabido lo que eras te hubiese asesinado sin dudarlo- contra su voluntad, shifty sintió dolor con sus palabras- somos axianos, somos odiados y maldecidos… pero eso ya no importa, porque Novaterra caerá junto con su familia real y esas murallas no serán más que testigos de la masacre más grande que hayamos efectuado como nación unida-
Flippy salió de la habitación dejando a shifty con la mente dando vueltas
-lo se hermano…pero no entiendo porque aun así, tengo dudas…-
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-listas?- una risa fue la afirmación
Habían colocado tres mamparas de seda enfrentadas entre si, formando una especie de triangulo, cada vez que tenían una ocasión especial se probaban asi los vestidos, cada una escondia su figura con la mampara para no ser vista por las demás.
-a la cuenta de tres los enseñamos…uno…dos…tres!- las tres salieron de atrás de las mamparas al mismo tiempo y exclamaron maravilladas lo bien que se veian las otras.
El vestido de flaky era de un tono azul marino, tenia los hombros al descubierto y detalles en seda verde, la mascara que usaba era de color verde con incrustaciones de esmeralda, parecía tener una expresión de miedo, tenia plumas a sus bordes y se sujetaba con hilos de seda, ocultaba la nariz y dejaba a la vista sus labios.
Petunia llevaba un vestido violeta con cola, sus mangas eran abultadas y poseía un pronunciado escote, los detalles del corsette estaban confeccionados con hilos de oro, tenia bordadas, bellas flores, que se entrelazaban entre si con sus raíces, las mangas del vestido eran muy anchas, siguiendo la estética de los vestidos griegos, su mascara a diferencia de la de flaky dejaba a la vista su delicada nariz, era de un color dorado, que si bien no tenia incrustaciones, era elegante por demás, además de lograr que sus ojos tomaran protagonismo.
Las dos miraron a la sonrojada giggles, llevaba un vestido rojo, tenia un escote suave, el cual en el centro poseía un enorme rubí en forma de corazón, las mangas eran cortas y caian sobre sus hombros dejándolos al descubierto, eran de una seda transparente y brillante que se destacaba en su contraste con la blanca piel, el corsette era más bien simple, su vestido estaba armado con meriñaque al igual que el de sus hermanas y sobre la tela opaca, caia una segunda cola de seda transparente adornada con piedras, su mascara era roja también, similar en diseño a la de flaky, pero carecía de plumas, en su lugar tenia pequeñas rosas de seda decorando las esquinas opuestas, estaba llena de brillantes. Giggles se acomodó los hilos que ataban su máscara, con dificultas debido a sus guantes.
-estas hermosa…- dijo flaky con una sonrisa, giggles intento sonreir pero estaba demasiado nerviosa.
-tranquila- le recordó petunia- todo saldrá bien-
-petunia- le llamo giggles suavemente- hoy vimos con flaky una carroza muy bonita entrar al palacio y creemos que es el nuevo ministro de guerra-
-tube el desagrado de conocerlo…- dijo petunia seriamente, flaky y giggles la miraron- es un patán aristócrata y soberbio-
-es una lastima que hubiese muerto Lord Lacrosse, el anterior ministro- murmuro flaky- el tenia mucho aprecio por la paz, me sentía en confianza con el…- las tres se tomaron un segundo para recordar al viejo bondadoso que siempre parecía ir apurado. Había sido hallado en su cama muerto, había sido un suceso que devasto a todos, porque el siendo militar de toda la vida, gozaba de una gran salud y un vigor increíble aun a su edad, había enviudado hacia poco tiempo y no tenía hijos.
-no me fio del nuevo- enfatizo petunia-además me provoca desprecio su forma de ser, deteste la forma en que trato a splendid…-
-splendid volvió?- Preguntaron las princesas al unísono
-si volvió hoy…- la mirada de petunia se suavizo un poco y un suave carmín surgio en sus mejillas- confieso que lo habia echado mucho de menos- sus hermanas intercambiaron miradas complices.
-hermana, sientes algo por el?- petunia abrió los ojos sorprendida, había sido descubierta, durante todo el día se había debatido entre sus pensamientos, volver a verlo había desordenado su mente, no podía seguir fingiendo que lo odiaba, era algo diferente, le tenía muchísimo aprecio, no se entendía a si misma.
-TE GUSTA TU GUARDAESPALDAS?- giggles profirió esas palabras sin medirlas, petunia y flaky se echaron sobre ella para taparle la boca, algo asi seria un escandalo y el estaría en graves problemas.
-no lo se…- confeso petunia agitada por el esfuerzo, en un susurro. Fue abrazada por sus hermanas- estoy tan confundida conmigo misma-
-el me agrada- dijo giggles sonriente, flaky asintió.
Sin embargo había alguien del otro lado de la puerta entreabierta, habia estado presenciando la ultima parte de la conversación y tenia una horrible mueca de disgusto, paso una de sus manos por sus rubios cabellos para dominar sus sentimientos. Ese hombre, ese guardaespaldas estaba ahora en medio de todos sus planes, desde que el rey los había presentado lo había detestado, no solo porque era quizá tan apuesto como el, sino porque veía en sus ojos un espíritu fuerte y su sonrisa era bondadosa. Todo lo que el detestaba. Se perdió entre las sombras cuando oyó los pasos de las sirvientas que se acercaban a llamar a las princesas para la cena. Se juró a si mismo que nadie arruinaría su oportunidad de ocupar el trono de Novaterra, el, cuddles, sería el rey.
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La noche había caído en Axus, no había nadie en las calles, y las casas, de aspecto viejo y tenebroso, se hallaban sumidas en el profundo silencio. En el oscuro palacio que se encontraba en medio de la ciudad, se podía divisar una silueta alta y oscura situada por encima de la torre de los aposentos reales. Flippy observaba las murallas de Novaterra, tan impenetrables, tan lejanas. Llevaba puesto el traje que usaría el dia siguiente por la noche, un elegante traje negro con detalles en dorado, botin de alguna vieja guerra, lo vestia elegantemente.
-mañana será el inicio de todo esto- dijo mas para si, pero otra voz le contesto de entre las tinieblas
-lo será hijo mio- flippy se volteo para observar a su padre, tenia la mirada ambiciosa y gesto cruel. Finalmente se dio vuelta para que ambos observaran juntos como la oscuridad devoraba los últimos rastros de luz sobre el reino, la luna de aquella noche era roja. Un buen presagio para la guerra
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Splendid estaba en su cuarto sentado sobre su cama, observaba el traje colgado prolijamente que unas sirvientas habían traído para el, la chequeta era de un vivo color rojo y los pantalones del mas puro blanco que hubiese visto, tenia hombreras doradas y la chaqueta se prendia con botones de metal bañados en oro, a su lado miro las botas que el mismo habia lustrado para tal ocasión, se preguntó que tipo de vestido elegiría la princesa petunia, asi fuera con harapos se veria preciosa, pensar en sus bellos ojos le provoco un sonrojo. Se dio una suave palmada en la mejilla para alejar esos pensamientos, ella era una princesa y el era su guardaespaldas, jamas seria suficiente para ella. No era correcto que albergara esos sentimientos. Aunque ya estaba cansado de reprimirlos, habia pensado en ella desde niños, todo este tiempo habia fantaseado con ella pero probablemente no hiciera mas que estar a su lado y ver como se casaba, se convertia en una hermosa reina, tenia hijos… solo rogaba tener fuerzas para soportar todo eso.
-debo prepararme para mi ronda nocturna- se dijo a si mismo. Su última ronda consistía en dar una vuelta por el castillo para asegurarse de que todo estaba en orden, ser el guardaespaldas real de la princesa heredera lo habilitaba a dar ordenes a algunos guardias y le daba cierta jerarquía sobre ellos.
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Petunia estaba acabando de leer la novela que habia comenzado esa mañana para irse a dormir al igual que sus hermanas cuando Se oyeron suaves golpes en la puerta, petunia se levanto creyendo que podría tratarse de alguna sirvienta que necesitase autorización para ir a descansar, ritual innecesario pero cotidiano . se levanto con una pequeña bata sobre su camisón, su cabello caia suelto sobre su espalda y hombros. Su desagrado fue enorme al descubrir al otro lado a quien menos quería ver
-¿Qué haces en los aposentos reales a estas horas? ¿acaso no sabes que solo miembros de la guardia real pueden estar aquí?- cuddles sonrio
-acaso lo esperabas a el?- a petunia se le helo la sangre, el sonrio comprobando su reacción
-a quien?- intento fingir despreocupación y enfado pero por dentro sentía miedo
- sabes bien de quien hablo- sonrió el tomando un mechon del cabello de ella y acercándolo a sus labios para besarlo, pero ella lo aparto de un manotazo. El rio- pensaste en el cuando he dicho eso-
-voy a acusarte de difamación- replico enfurecida, el dirigio una mirada por demás atrevida a sus senos los cuales el camisón evidenciaba, petunia se sintió por demás asqueada y atemorizada
-creo que ese escandalo seria minúsculo comparado con el que podría haber si alguien se enterase que su alteza anda revolcándose con su guardaespaldas- recibió una bofetada de ella. Cuddles Se enfurecio y la tomo bruscamente por las muñecas, ella chillo sorprendida, pero el tenia mas fuerza, la arrincono contra la puerta- o vas a negarme que el te gusta, princesa?... si alguien se enterase el pagaría caro- ella lo miro a los ojos, las lagrimas comenzaban a acumularse en los suyos
-eso no es cierto…- el iba agregar algo mas cuando una voz los interrumpio
-¡¿Qué esta ocurriendo aquí?!- splendid estaba de pie en el pasillo con el ceño fruncido y una mano apoyada sobre la empuñadura de su espada, parecía visiblemente enojado y el brillo en sus ojos asusto al rubio, quien se aparto rápidamente- ¡¿Cómo te atreves a tocar a la princesa de esa manera?!- petunia estaba congelada contra una pared, cuddles la miro significativamente, con superioridad y ella comprendió el mensaje, splendid estaba a punto de precipitarse sobre el, pero petunia se puso en medio y apoyo las manos y la cabeza sobre el pecho de su guardaespaldas, el se detuvo sorprendido, cuddles sonrio con maldad
-dejalo ir…es solo un idiota- el rubio aprovecho la oportunidad y desaparecio por los pasillos. Se quedaron un rato mas en esa posición, ella no quería que el viera que habia estado a punto de llorar
-que ocurrio aquí princesa?- el la aparto con cariño y le busco la mirada pero ella seguía mirando al suelo
-solo vino aquí a molestar-
-puedo dar una orden de restricción…-
-no lo hagas!- ella lo detuvo rapidamente, el la miro desconcertado, ella estaba asustada, si el hablaba acerca del incidente cuddles podría decirle a los demás lo que suponía y aun si no era cierto, podría costarle a el su trabajo y su prestigio, el, solo el le preocupaba
-porque?- el sono desesperanzado, quizá cuddles tenia el permiso de ella para hacer eso
-mi padre…confía en el… el ya ha tenido muchas decepciones en su vida…- mintió, pero no era del todo falso, no quería decepcionarlo, pero sobre ella. Splendid suavizo su mirada y tras echar una vista en varias direcciones y comprobar que no habia nadie alrededor, la abrazo con suavidad, ella solo se dejo abrazar, no recordaba la ultima vez que alguien habia tenido esas atenciones con ella, sus hermanas la abrazaban mucho si, pero ese sentimiento de seguridad y protección era desconocido.
-solo llámeme si vuelve a molestar…- ella lo miro, el rostro de el era una mezcla de dulzura y seriedad- estare aquí en un segundo, yo vivo para protegerla su alteza-a ella le dolio el titulo, sonaba tan formal, cerro los ojos con fuerza y aspiro el aroma que el desprendia, suave y masculino
-gracias…- ella sabia que estaba mal abrazarlo, pero se sentía tan bien…lo que estaba prohibido era tan tendador.
-es mi deber- y por dentro pensó "y mi deleite"
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Giggles se habia despertado por los nervios, al dia siguiente durante la noche seria su fiesta de presentación, vio la cama de petunia vacia y se levanto curiosa, la puerta estaba entreabierta, al asomarse vio a su hermana abrazando a splendid, ahogo una exclamación de sorprensa tapándose rápidamente la boca con sus manos, el rubor le subio al rostro. Se regreso en puntas de pie a toda velocidad a su cama y se colo por debajo de las sabanas. Se sentía feliz por su hermana, estuvo a punto de sorprenderlos…lo mejor seria guardar silencio, ella entendia porque ambos debían callar lo que sentían, lentamente salio de debajo de las sabanas y miro a flaky dormida plácidamente, se pregunto si también tendría a alguien, pero enseguida se dio cuenta de que era imposible. Al pensar en ella suspiro. Volteo a ver por la ventana la luna, recordaba fragmentos de esa noche en el lago con ese joven desconocido, sus ropas eran precarias, asi que probablemente seria hijo de campesinos…no es que fueran nada y solo fue una noche…pero aun sentía deseos de verlo una vez mas, pero ni el sabia que ella era la princesa ni ella quien era el. Se paso una mano por el cabello, suelto llegaba hasta su cintura. Gracias a la sugerencia de ese misterioso joven lo habia dejado crecer…ojala el fuera capaz de verla…
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Shifty estaba mirando la luna. Descansaba sobre su cama, estaba desnudo y las sabanas lo cubrían hasta su cintura, dejando el musculoso torso al descubierto, no podía conciliar el sueño, algo extraño, el solia dormir fácilmente, habia sido despertado por los ruidos que provenían de la pieza de abajo, donde su hermano menor nutty se revolcaba con alguna concubina real, en eso se diferenciaba de flippy y de el, ellos siempre habían tenido la mirada fija en la guerra, no habían buscado una mujer, no les interesaba formar ningún tipo de lazo, no le complacia demasiado el sexo por diversión. Por supuesto no era virgen, pero no le desesperaba mucho, prácticamente le tenia sin cuidado, y las toscas mujeres axianas no ayudaban en esta situación. Su mente divago hasta regresar al recuerdo de esa niña, de su piel palida, de sus labios gruesos, del tacto de sus suaves manos, idealizarla como mujer adulta, recordar su peinado, su risa, su aroma. Se detuvo por un momento, estaba exitado, podía ver su propia erección. Se paso las manos por el cabello, debía olvidar ese momento.
Su mirada se detuvo en el traje de gala que descansaba en el armario, listo para ser usado, era negro con detalles en rojo, una gran rosa estaba bordada sobre su pecho, junto con un pantalón blanco, llevaba un pañuelo para enrollar en su cuello, y la pechera del traje tenia elegantes pliegues de tela blanca. No estaba acostumbrado a la ropa tan elegante, pero su padre habia insistido en la buena presencia. Decidio que debía dejar de pensar en esa extraña que habia conocido, después de todo probablemente estaría casada. Y no es que el quisiera que fuera con el, la idea de formar una pareja le resultaba lejana y absurda, lo que acontecería la noche siguiente seria una simple misión mas.
