Capitulo 4:

Cuando llegaron ya era bien entrada la noche y su Nee-san ya había construido la tienda de campaña. Ahora mismo se encontraba preparando el lugar donde harían el fuego. Se la notaba preocupada…

En cuento los vió, Yekaterina se lanzó a abrazarlos a los dos con cuidado de no despertar a Natasha.

-¡Ahh~ Rusia-chan! ¿Dónde estabas? ¡Me empezaba a preocupar!-dijo sin parar de llorar. Ivan se sintió algo apenado. Había hecho llorar a su Nee-san y la había preocupado, pero ahora que la conocía más a fondo, presentía que su Nee-san hiva a ser de esas personas que lloraban por cualquier cosa.

-Lo siento mucho, Nee-san. No volverá a pasar,da~…-dijo con una pequeña sonrisa intentando calmarla. La muchacha se secó las lágrimas y miró el saco que traía consigo su hermano menor. No pudo evitar abrir los ojos sorprendida.

-¿Toda esa madera la habeis encontrado vosotros solos?- preguntó.

-¡Nyet! Todo a sido gracias a Belarushii-mintió Rusia.

-¿En serio?-dijo Yekaterina orgullosa de su hermana menor. Ivan asintió. Sabía que estaba mintiendo, pero después de todo lo que había intentado su hermana pequeña para que él se sintiera orgulloso de ella, lo mínimo que merecía un premio.

-¡Qué bien! ¡Belarushii se está esforzando mucho a pesar de ser tan pequeña!- contestó su Nee-san mientras le acariciaba con cuidado el pelo a Natasha para no despertarle. De pronto, dirigió su mirada hacia su hermano.- ¡Vamos, Rusia-chan! Hay que preparar el fuego. Mañana intentaremos buscarla ciudad de Kiev y comprar algunos alimentos y necesidades.

El pequeño Ivan asintió. Se acercó al lugar donde harían el fuego y dejó a Belarushii sobre las camas provisionales que su Nee-san había conseguido hacer. Abrió la bolsa que traía consigo y empezó a hacer el fuego mientras Yekaterina preparaba las camas y arropaba a Bielorrusia.

Cuando Natasha despertó era bien entrada la noche y solo estaba la luz del fuego. Pudo ver a sus dos hermanos mayor conversar alegremente arropados cerca de este. Natasha parpadeó un par de veces y se levantó tapandose con las mantas. Ucrania dio un gesto de sorpresa.

-¡Oh! ¡Bela-chan, por fín despiertas! ¡Rusia-chan me habló de lo mucho que te esforzaste recogiendo toda la madera para el fuego!-dijo su hermana mayor alegremente. Bielorrusia dio un gesto que decía claramente que no comprendía. Miró la madera que había sido usada para el fuego y el resto de madera que estaba guardada en el saco. Según lo que decía su hermana mayor; fue ella quien había recogido toda esa madera y eso no era cierto. Todo había sido gracias a su hermano mayor. Todo. Si no fuera por él ella estaría tal vez muerta. Miró a su hermano mayor, el cual asintió con una sonrisa infantil, parecía decirle que no le dijera la verdad a Yekaterina. Nii-san le había dicho a su hermana mayor que todo eso lo había conseguido ella para que la mayor de los tres la elogiara. Eso había sido un gesto muy grande por parte de su hermano mayor. Miró a su hermana y asintió.

-¡Eso está muy bien, Bela-chan! Una muchacha tan pequeña y con tantas ganas de ayudar~.

Natasha se sonrojó y se sintió un poco mal por su hermano mayor. Aunque a este no le parecía importar.

-Hay que descansar pronto,da~. Mañana tenemos que levantarnos temprando para ir a Kiev.-dijo Ivan. Yekaterina asintió dandole la razón a su hermano menor y los tres se acostaron.

OoOoOoOoO

La Ciudad de Kiev era bastante grande. Había mucha gente comprando y corriendo de un lado para otro. El único lugar que parecía estar más vacía era la plaza.

-¡Esta bien~!-dijo alegremente Ucrania. Parecía que su felicidad y su energía nunca desaparecían.-¡Podeis ir a donde querais, pero no demasiado lejos de aquí! ¡Dentro de una hora nos volveremos a ver en este mismo lugar! ¿Nee?

Los otros dos hermanos asintieron y cada uno se fue por distinto camino. Yekaterina fue a comprar algunos alimentos y Rusia-chan y Belarushii estaban viendo algunas extrañas tiendas que había por allí cerca.

De pronto, Belarushii vió algo que le provoco mucha curiosidad. Se alejó de su hermano mayor y se dirigió hasta allí. Parecía una iglesia…En ella había mucha gente fuera, en la entrada y por esta salieron una pareja. Los dos vestían de blanco y parecían muy felices, se habían dado un beso mientras todos aplaudian contentos. Natasha miró con extrañeza la escena.

-Belarushii~

Escuchó una voz tras ella y volteó. Era su hermano mayor.

-Belarushii~, ¿Qué haces aquí,da~?-dijo el pequeño sonriente agachandose para ver a su hermana menor. De pronto, levantó la mirada y observo la escena. Se le escapó una risita infantil al ver lo que su hermana observaba.

- Nii-san…-comenzó a decir la niña. Rusia la miró con curiosidad.-¿Qué es eso, nii-san?- finalizó señalando hacia el lugar.

-Pues…son dos personas que se estan casando,da~.-contestó sin apartar su sonrisa.

-¿Casando?-Rusia asintió.-¿Qué significa eso, nii-san?

-Cuando dos personas se quieren mucho se casan,da~. Y se supone que deben jurarse amor eterno para siempre~. ¡Ufuu~!-le respondió el hermano mayor. La pequeña se quedó callada un momento mirando a su Nii-san. Intentando asimilar aquello.

-¿Nii-san me quiere?-preguntó de pronto. Rusia abrió los ojos sorprendido. No se esperaba esa pregunta.

-¡Claro que te quiero, Natashiya! ¡Mucho,da~!-contestó feliz. Viendo que la niña no dejaba de mirarle, de pronto, comprendió a lo que se refería y se puso nervioso.- ¡D-demo, no de esa forma,da~! Cuando dos personas se casan es otro amor distinto al de un hermano a su hermana menor,da~. Es un amor más fuerte. ¡Yo te quiero porque eres mi hermana pequeña, Natashiya! ¡Y te prometo que te protegeré siempre! Pero…no de esa forma,da~.-finalizó el mayor intentando hacerselo entender a Belarushii. La pequeña miró a su hermano mayor, luego a la pareja que se casaba y finalmente a su hermano mayor otra vez. Alzó los brazos esperando a que su Nii-san la cogiera en brazos y así lo hizo.

OoOoOoO

Llevaban largo tiempo caminando hasta que de pronto Belarushii habló.

-¿Lo prometes?

-¿Mmm?-fue lo único que pudo decir Rusia, mirando con curiosidad infantil a su hermana pequeña.

-¿Prometes que nos protegeras a mi y a Yekaterina?-dijo mirando a su hermano. Este, la observaba sorprendido.- Dices que nos quieres mucho, porque somos tus hermanas. ¿Me prometes que nos lo vas a demostrar?

Ivan miró aún con sorpresa a su hermana menor, solo para después sonreir abiertamente.

-¡Da~! ¡Lo prometo y te lo voy a demostrar, Natashiya~!-fue lo único que contestó y para Belarushii esa respuesta fue suficiente.

Una vez en la Plaza esperaron a Yekaterina que empezaba a llegar tarde. De pronto, escucharon unos pasos corriendo, voltearos y vieron a Yekaterina que corría con una bolsa en su mano izquierda y alzando su mano derecha.

-¡Ya he llegado~!

Cuando consiguió llegar hasta sus hermanos jadeó con cansancio para después sonreir feliz a sus hermanos.

-¿Os los habeís pasa bien?-dijo con energía.

-¡Da~!-contestó Ivan. Natasha asintió.

-¡Que bien! ¡Pues volvamos~!-contestó mientras los tres se hivan hacia su lugar provisional.

Mientras se dirigian hacia allí, el pequeño Ivan tembló de frío.

-Que frío hace,da~…-fue lo único que dijo. Natasha asintió en sus brazos dandole la razón. De pronto, Ucrania paró en seco y miró hacia su hermano.

-¡Espera! ¡Me acabo de acordar de algo!-dijo mientras soltaba la bolsa y rebuscaba en su interior. De ella sacó una bufanda.

-¿Mmm?-dijo Rusia-chan sin comprender. Yekaterina feliz enroscó la bufanda alrededor de su hermano.

-¡Así no tendrás frío nunca más, Rusia-chan!-dijo su Nee-san. Ivan abrió los ojos sorprendido del gesto tan amable de su Nee-san. ¡Le había regalado una bufanda!

-No me gusta.-se escuchó decir a Natasha. En su voz se notaban ciertos celos.

-¡Pues a mi sí!-contestó Yekaterina.-¡Creo que le da mucha personalidad a Rusia-chan!

Ivan dejó a su hermana pequeña con suavidad en el suelo y se acomodó la bufanda. Era muy cálida y muy grande.

-¡Nee-san muchísimas gracias!-dijo con una gran sonrisa, feliz.-¡No sé como agradecertelo!

Yekaterina también sonrió.

-¡Para compensarmelo solo tienes que darme la Sucesión de Kiev!-contestó.

-¡Hermana que ladina eres!