Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Suzanne Collins
Cap.4
Tengo que admitirme a mí mismo que a mí también me gusta dormir con Katniss. Ella es mi antídoto para las pesadillas. Ella fue la primera en volver a dormirse. Yo recele hasta que no di más. Sé que Katniss tuvo algunas pesadillas; como me daba patadas y me despertaba, yo la despertaba a ella para tranquilizarla, hasta que al fin en algún momento de la madrugada, se sumo a un sueño tranquilo y yo también lo hice.
Al despertar estoy con los huesos agarrotados pero sin sudar. Nada de pesadillas. Katniss aun duerme a mi lado, por lo que hago lo posible por levantarme sin molestarla.
Veo por una de las ventanas que afuera hay un cielo horrible, que pronostica un día deprimente. Aun así no hay tormenta, aunque si una nieve que decora todo. Decido dejar una nota a Katniss y volver a mi casa.
...
—Espero que tengas una muy bonita navidad —me desea Delly, al terminar nuestro turno en la panadería — ¡Hasta mañana!
Le digo lo mismo y ella me da un beso en la mejilla y se aleja.
Hay qué ver cuántos cambios tiene el distrito 12 cada vez que pasa más tiempo. Aun hay nieve, pero el lugar se ve bellísimo, porque a alguien del Capitolio se le ocurrió que podríamos festejar la Nochebuena el veinticuatro de diciembre y navidad el veinticinco, como se acostumbraba en algún lejano pasado. Aquí solo se festejaban los cumpleaños y Año nuevo. Así que a pesar de que hace días se decoró el distrito aun me gusta: han colgado guirnaldas de colores, luces que tintinean y cambian del amarillo, al rojo, al azul y al verde, y en las casas se nos asigno un pino pequeño para decorarlo con bolas también de diferentes colores. Según la tradición se hacen regalos en Nochebuena, así que le hecho un regalo a Delly que ya se lo di porque no la veré en la cena, y a Haymitch y Katniss que comeremos juntos.
A Haymitch le compre un whisky. No me esforcé mucho por pensar en su regalo, pero como aquí siempre consigue licor blanco, será algo agradable tomar algo distinto para variar. Sé que le gusta porque lo he visto tomar antes. Ahora como el Capitolio nos otorga los productos que queramos, ya sean de allí o de otro distrito, con un permiso lo conseguimos.
A Katniss fue más difícil, pero me decidí por darle una pintura.
Recuerdo que al llegar a mi casa de la aldea de los vencedores, aun me quedaban cuadros en blancos para pintar. Nadie había tocado nada, solo se acumulo polvo que tuve que limpiar. Dudé con el tema de darle una pintura a Katniss porque recuerdo que en la gira de la victoria me dijo que los odiaba…aunque luego dijo que en realidad eran extraordinarios ¿será real? ¿O yo me lo estoy inventando? En fin, no puedo sacarme esa duda sin delatarme. Sé que ella me decía eso porque dibuje cosas de la primera arena, aparte de ella por todas partes.
Cuando toco la puerta de la casa de Katniss me abre Haymitch.
—Hola —digo mientras entro.
—Peeta —asiente él —.Llegas para el mejor momento, ya que eres un buen pintor podrás plasmarlo para tenerlo como recordatorio.
— ¿El qué? —pregunto confundido, mientras me lleva a la cocina.
—Un milagro —responde justo cuando llegamos y Katniss se voltea para dedicarle un bufido con su ceño fruncido. Al verla me doy cuenta de a qué se refiere: ella está cocinando. Tiene un delantal para no manchar su ropa. Olisqueo con cuidado pero huele bien.
—Dijiste que no eras muy buena cocinera ¿real o no?
—Real —contesta a la vez que se da vuelta, como si quisiera que no le vea la expresión —, pero después de ese día le dije a Sae que cuando cocinara me dejara estar a su lado para aprender.
A mi lado, Haymitch tiene una sonrisa socarrona, tanto para Katniss como para mí. Aunque ella no la ve, que me la dedique a mi me confunde.
—Bueno, ya veremos si salimos vivos de esto.
Cuando mi mentor dice eso, una parte de mi desconfía de inmediato ¿Sera que Katniss está haciendo esto a propósito? ¡Si, no es la primera vez que quiere matarme! Antes de darme cuenta de lo que hago, estoy detrás de ella, y la volteo con violencia hacia mí, mientras le grito:
— ¡Eres un muto, un muto apestoso! ¡Me quieres matar otra vez!
Yo soy más fuerte. Noto como ella trata de zafarse de los zarandeos pero no puede. Es Haymitch que me toma desprevenido por detrás y me envuelve en un abrazo de acero para alejarme de Katniss y no dañarla.
— ¡Suéltame! ¡Ella matara a todos!
— ¡Basta, Peeta! No es cierto, no es real —me gruñe Haymitch. Su aliento huele a alcohol.
—Peeta, cálmate, no te hare daño —dice Katniss, mientras se acerca a mí.
—Aléjate preciosa —ordena, pero ella no le hace caso.
—Sé que no me hará nada ¿Peeta? ¿Estás ahí? ¿Peeta? No te quiero matar.
La situación me es tan extraña. Si ella me quisiera matar ya lo habría hecho estando preso en los brazos de Haymitch. Es cuando empiezo a razonar y darme cuenta que no era yo quien hablaba, sino la mutación que creo Snow de mí. Dejo de pelear para que Haymitch me suelte. Al darse cuenta, lo hace.
—Lo siento —mascullo avergonzado, agachando la cabeza.
—Está bien —me tranquiliza Katniss, que parece satisfecha cuando le echo un vistazo. Vuelve a poner atención en la comida, ignorándonos.
—Vamos, chico. Sentémonos un rato. Hay que esperar —dice Haymitch mientras me mira con cautela, esperando que el muto vuelva.
Katniss aprendió bien. La comida esta buena, así que comemos con entusiasmo pero en silencio –Haymitch ya no pudo provocar más a Katniss sabiendo que la comida era rica, y luego de halagarla, ya no había mucho qué decir, había hambre–. Mientras tanto yo me sigo lamentando el episodio breve que sufrí.
Todo está en paz, hasta que de un momento a otro, afuera se oyen sonidos como bombas, y los tres nos quedamos petrificados por segundos, hasta que yo reacciono primero.
— ¡Katniss escóndete, vamos vete! ¡Haymitch, anda con ella!
No les doy tiempo a protestar. Tomo un cuchillo. Sé que no me servirá de mucho si hay gente con aerodeslizadores tirando bombas, pero si alguien viene a verificar, quizá lo pueda matar antes de que llegue a buscar a Katniss, ya que esta es su casa y supongo que quieren verla muerta.
Justo cuando abro la puerta y estoy por atacar a alguien, me sorprende Sae, que me mira con ojos como plato al verme con el cuchillo en mano...Con la puerta abierta, los sonidos se escuchan aun más fuertes.
Al oír a alguien, Katniss corre a ver quién es, mientras Haymitch le sigue detrás como puede –con copa en mano– diciéndole que no vaya, y claro está, ella no hace caso.
— ¡Ah, ahí estas! —dice aliviada Sae la grasienta al ver que Katniss no está herida. Supongo que verme amenazadoramente con un arma la asusto —.Venia a avisarte que no te pierdas del espectáculo bueno… los tres. Vamos, vengan.
Enmudezco, ya que si fuesen bombas ella no nos pediría que saliéramos afuera detrás de ella, y aparte habría fuego, humo y gente gritando. Katniss es la primera en salir, no sin antes quitarme el cuchillo y tirarlo al suelo, Haymitch me dedica un asentimiento con la cabeza para darme ánimos, y respirando hondo, le sigo.
Afuera es un espectáculo, tal como dijo Sae. El cielo está cubierto de chispas de colores. Ella nos comenta a gritos que son cohetes o fuegos artificiales, que los habían anunciado en la tele. Su nieta que está a su lado, esta hipnotizada. No la culpo.
— ¡Feliz navidad! —grita alegre Sae, al consultar la hora en su reloj y ver que se nos ha pasado las doce en punto mirando los fuegos. Abraza a su nieta y luego a Katniss. Supongo que después de cuidarla tanto tiempo, y de haber tratado con ella antes en el Quemador le ha tomado mucho cariño. También nos saluda a Haymitch y a mí, con una sonrisa. Luego toma a su nieta por los hombros y se despide.
—Feliz navidad —grita Haymitch, y antes de tomar el contenido de su copa la levanta como si brindara por nosotros, que lo miramos con expresiones divertidas.
—Feliz navidad —dice Katniss acercándose.
—Para ti también —La abrazo unos segundos y luego la suelto—.Ven, tengo que buscar algo a mi casa.
Tomo a Haymitch del brazo para indicarle que me siga también. Me acompañan sin decir nada.
— ¿Qué es eso? —pregunta Katniss, señalando los regalos que están envueltos con papel colorido.
—Obsequios —respondo, encogiéndome de hombros.
—Chico, nosotros no compramos regalos —masculla Haymitch como puede y me doy cuenta: esta avergonzado. Observo a Katniss y veo que ella también lo está.
— ¿Y? No importa.
Pasa un minuto, y suspira diciendo:
—Tenías razón, preciosa. Es el mejor de este trío.
Es mi turno de avergonzarme, intentando adivinar en qué momento dijo Katniss aquello.
Haymitch queda como embobado mirando el whisky y luego me agradece, diciendo que lo ha probado y que es riquísimo.
—Toma, abre el tuyo. Espero te guste —digo poniéndome nervioso ¿Cómo reaccionara? Pienso, mientras se lo paso, y ella sopesa el material en sus manos.
Se sienta en una de las sillas y lo apoya en la mesa. Le quita el envoltorio y como la pintura esta al revés, la voltea para verla y se le escapa un gemido.
No tengo que estirarme como Haymitch para ver lo que provoco a Katniss de tal manera, sé lo que ella está viendo: he tratado de hacer un retrato de su familia, como si ellos no hubiesen muertos…me refiero a su papá y a Prim, obvio. He estado en su casa muchas veces y solo vi que tiene una foto de la boda de sus padres, y debe de tener por ahí el medallón con las fotos de su mamá, Prim y…Gale, si. Aun así no he visto ninguna foto en la que salgan ella con su familia, por eso me pareció un buen regalo.
La pintura empieza por su papá que sonríe, le he añadido unas arruguitas en los ojos, y cerca de su boca, como para hacer de cuenta que no murió y que ha envejecido con el pasar del tiempo. A su lado, abrazándola por la cintura esta su mamá, feliz –que nunca la he visto sonriendo de tal manera como la pinte, salvo cuando Katniss volvió de la primera arena –, aunque en el cuadro ella esta así por estar con su familia. Con la otra mano, el hombre que hacía que los pájaros callaran y cantaran para repetir sus canciones, esta Katniss, como ahora, solo que feliz; Al igual que los demás, y aferrada a su cintura, Prim la rodea en un abrazo sonriendo de oreja a oreja. La he dibujado un poco más alta, como si ella en realidad estuviese por cumplir sus quince años.
—Te pasaste —susurra Haymitch con una mueca, mientras se sirve el whisky.
Su comentario me sienta mal, necesito que ella diga algo.
— ¿Katniss?
—Es…es…hermoso —y me abrazo llorando.
Me relajo mientras intento que se calme.
Hola! Ojala este capítulo les guste…
En lo personal las rabietas de Peeta o mejor dicho sus ataques me parecen algo penoso (aunque sea en este cap) pero lo que Suzanne dio a entender es que él no se curó del todo y seguía con lo de real o no, y Katniss menciona algo así como que "a Peeta le agarran flashback y se agarra a una silla"…Por lo que supongo que con el tiempo nuestro querido panadero dejara esa costumbre o no le agarrara tan seguido.
Dude en la parte de añadir fuegos artificiales…En la peli de En llamas si salen y reconocen pero traté de buscar en los libros si en algún momento se mencionan o algo pero no, así que decidí que sea como un motivo "nuevo y desconocido" para ellos…
nanny33 Hola! Si, yo también creo que Peeta seguirá con los episodios, con el tiempo se le irán o quizá no del todo, pero se va a saber controlar, o eso es lo que yo creo...Gracias por tu lindo rr y voy a tener en cuenta tu consejo, tratare de hacerlo en algún capitulo...Lamentablemente me atasque en la continuación de este que subo pero mas o menos lo que quería escribir lo recuerdo así voy a ver si la inspiración viene a mi! jajaj, gracias por comentar!
En fin, me dejare de excusar con la esperanza que no les haya parecido tan mal este capítulo, nos leemos la próxima, besos!
