Eddie realmente se había acercado, por lo que esperaba que pronto volviera a tener una oportunidad de interactuar con aquella misteriosa y necia ninfa.
Mis resúmenes siempre son xD raros.
Tenía tiempo sin escribir algo sobre esta historia. Una disculpa, la presión de la vida y otras cosas (?) me alejaron de esto.
Espero lo disfruten
Waylon se levantó con una sensación extraña en el pecho durante ese día.
No sabía cómo definirla, ya que no era un dolor en realidad, sino una sensación cálida, comparable a lo que sentía cuando el sol se ponía en lo alto y algunos rayos solares lograban calentar la zona en donde reposaba siendo agua. No era desagradable, pero tampoco era usual sentirlo.
Los recuerdos constantes de su conversación con Eddie la noche pasada parecían atormentarle. Sus ojos, su porte, la manera tan natural en la que se dio su conversación… ¿qué significaba todo eso? Tenía que admitir que había sido bastante…agradable.
La voz de Eddie era relajante hasta cierto punto, siempre y cuando no perdiera los estribos como en sus antiguos encuentros anteriores. Sumado a eso, el cambio repentino en su vestimenta era algo que en definitiva no podía pasar por alto. Se había dado cuenta de que era bastante alto al apenas verle, pero el hecho de que su cuerpo tuviera tales tonificaciones en los lugares precisos era algo que en verdad le había caído de sorpresa.
¿Quién hubiera imagino que aquello se escondiera debajo de tanta tela? Waylon tenía que reprenderse por imaginar aquello. No podía darse el gusto de tener ese tipo de pensamientos, por más insistente que fuera su verdadera naturaleza y necesidad. Un no era un no, pensó, intentando mantener su postura en si línea de pensamientos.
El rubio no quería darle más importancia al asunto, prefiriendo materializarse en su forma humana con la plena intención de encontrar al resto de sus hermanos y hermanas. Había estado más ausente en esta temporada con la reciente llegada de Eddie, sabiendo bien que el hombre era prácticamente vecino del sitio en donde solían habitar las ninfas.
No podía decir con certeza qué tipo de clima había de manera generalizada. El oasis estaba destinado a ser agradable en todo sentido, mostrando un clima templado cada día, siendo una variación únicamente las noches que eran ligeramente más frías en comparación a la luz del día. Era extraño y bastante diferente en comparación con el clima del desierto, siendo ese el objetivo precisamente. Las personas tenían que atravesar por aquellas penurias para lograr alcanzar el alivio y disfrutar de los placeres del oasis. Era casi como una analogía.
Waylon había entendido eso desde siempre, ya que era prácticamente parte de esa zona, parte del lago, parte del bosque, de los árboles, de todo. Siempre se había sentido muy en contacto con el lugar los alrededores, por lo cual no era de extrañarse para sus hermanos sus diferentes desapariciones. Estaba decidido, sin embargo, a intentar pasar un buen rato en compañía de los demás miembros del oasis. Aunque su carácter era de un tinte mucho menos alegre que el resto, siempre había disfrutado de las danzas y los canticos del resto de las criaturas del lugar, ya que en ocasiones las mismas aves y el resto de los animales parecían hacer coro en estas celebraciones.
Era muy temprano, por lo cual supuso que algunas de las ninfas permanecerían recostadas en la orilla del lago o estarían por los alrededores, recostadas en el pasto, teniendo su forma no humana. Waylon disfrutaba poder verlas en ese estado, ya que consideraba que esa era su verdadera forma, que en esencia eran parte de todo el conjunto natural y todo conformaba un algo. Era una sensación de pertenencia más que nada.
Caminó a paso lento rumbo a la zona donde sabía que se encontraba la mayoría de las ninfas, encontrando sorpresivo que muchas de ellas no estuvieran en esas zonas. El rubio no tardó en escuchar algunas risas y comentarios provenientes del bosque. Eran las voces de la mayoría de las ninfas, pero entre todas una resaltaba por su gravedad y entonación, siendo más gruesa y profunda que la voz cantarina y agua que el resto de sus hermanos tenía.
Era la voz de Eddie Gluskin.
La primera reacción que tuvo Waylon fue la de acercarse al lugar de manera apresurada, pero prefirió detenerse y meditar un poco lo que pasaba. Las voces parecían realmente divertidas. Todos reían y hacían diferentes tipos de comentarios, escuchando incluso el sonido de una de las pequeñas arpas de fondo para amenizar el momento. La voz de Eddie parecía mucho más relajada de lo que hubiera escuchado con anterioridad en su corta estancia. Su risa era en realidad bastante contagiosa, provocando más una reacción de confusión y extrañes en Waylon que otra cosa.
A paso mucho más lento y pausado decidió escabullirse por entre las plantas y los árboles. Tenía suerte de que su anatomía y constitución fuera tan ligera, ya que sus pasos no sonaban para nada, como si realmente no creara peso al caminar o andar por los alrededores. Pese que no estaba acostumbrado a alejarse mucho de su elemento, en esa ocasión tuvo que arriesgarse nuevamente a ello, ya que las voces parecían estar en un sitio un tanto más alejado dentro de las profundidades del bosque, encontrando en poco tiempo aquella escena tan peculiar.
Había un enorme cesto de frutas en medio y todas las ninfas estaban sentadas, cantando en voz suave, riendo y prestándole completa atención a la figura que yacía en medio de todos, que se imponía como si se tratase de una especie de rey. Eddie sonreía mientras tomaba un par de frutas del cesto, disfrutando de aquellas atenciones mientras una sonrisa ladina aparecía en sus labios. La sensación que sintió Waylon en ese momento fue muy difícil de explicar.
Lo único que supo en ese instante fue que dio media vuelta y empezó a andar rumbo al lago. La sensación de calidez en su pecho fue remplazada casi al instante con una fuerte opresión, sin saber muy bien como denominar a aquel sentimiento. Eddie lucía bastante contento, no siendo extraño que la atención de una serie de criaturas con tales atractivos fuera del agrado de alguien. Las ninfas se caracterizaban por no conocer la palabra pudor. Muchas de ellas estaban desnudas, con una actitud bastante insinuante en cuanto a Eddie, notando en sus expresiones y poses aquellas intenciones que tanto las caracterizaba. No podía culparlas en realidad por la naturaleza propia de su especie. ¿Qué era lo que pasaba entonces?
Eddie estaba en completa libertad de hacer cuanto quisiera en ese lugar, siempre y cuando fuera respetuoso con la naturaleza y los alrededores. Si quería acostarse con las demás ninfas, bien podría hacerlo si quería y no sería la primera vez que eso pasaría dentro del oasis. Había habido momentos así antes con múltiples viajeros, siendo bastante común al momento de celebrar durante las noches sobre todo. Entonces ¿por qué se sentía tan decaído?
Quedarse a la orilla el lago meditando todo esto no parecía ser una buena opción. Los sentimientos eran extraños, preguntándose internamente que clase de emociones lograba despertar en realidad la aparición de aquel extraño hombre dentro de sus días. Waylon no se había dado cuenta de que Eddie casi completaba el mes estando en el oasis, haciendo un pequeño recordatorio mental de todos los momentos que habían pasado a su llegada y las diferentes situaciones experimentadas, además de los cambios reflejados en el entorno.
Al principio era molesto ver la altanería con la que exigía algo que no era para nada un deber para el rubio, además de mostrar una actitud particularmente agresiva con sus diferentes demandas y berrinches durante ese lapso.
El tiempo paso después de esos días, empezando a volverse algo divertido de observar, sobre todo al notar sus múltiples planes fallidos para intentar "capturarlo" haciendo uso de elementos verdaderamente ridículos como redes y diferentes cosas por el estilo. Pero todo había sido culminante después de aquella dichosa y maldita noche del día pasado. Eddie lo había tomado verdaderamente desprevenido con aquella cercanía, sin poder evitar recordar detalladamente aquella breve conversación.
El momento fue tan breve e irrelevante que se había convertido en un detalle importante que recordar. Realmente no quería darle la importancia que le estaba dando en este momento, pero aquella sensación persistía dentro de su pecho como un recordatorio de la escena con las demás ninfas. Aquel día sería verdaderamente largo, pensó, antes de volver a meterse nuevamente dentro del lago.
Eddie, por su parte, había estado bastante animado durante buena parte de la mañana. El despertar y recordar lo de la noche anterior se había sentido como un triunfo en realidad, sin poder evitar tararear al acomodar sus cosas y salir de su pequeña tienda improvisada, caminando por el bosque y sintiendo la brisa fresca rozar su rostro al andar. Había recolectado las frutas que fueron colocadas en un improvisado cesto que había hecho con los materiales de las trampas que uso en Waylon, dándole un verdadero uso útil a aquellos materiales en algo que le serviría realmente en ese oasis.
Poco tiempo después se dio cuenta de un par de ninfas le observaban al despertarse de igual manera, encontrando sorpresivo el buen humor y la sonrisa que el hombre les mostraba al instante, aceptando eso como una invitación en acercarse a saludar.
Eddie siempre era amable en realidad. Nunca había tenido actitudes grosero o peligrosas con el resto de las ninfas, devolviendo el saludo mientras notaba como algunas de ellas empezaban a acercarse de igual manera, algunas con la idea de recolectar frutas y otras con el propósito de saber cuál era el motivo por el cual Eddie había amanecido así, escuchando el tarareo y entonación de su voz a la distancia.
De un momento a otro las demás ninfas se empezaron a juntar, ahora la cesta con frutas yacía en medio del grupo mientras que Eddie escuchaba y era testigo de las diferentes historias e insinuaciones del resto de las ninfas. Era curiosa la belleza de estos seres en realidad, que viven en un estado natural de despreocupación total, estando únicamente en sintonía con su entorno.
Realmente no pretendía nada con ninguna de ellas si era sincero consigo mismo. La única razón por la que había aceptado tantas atenciones era porque verdaderamente había querido conversar y convivir con alguien además de su consciencia. Waylon no era la única persona que pensaba constantemente en el encuentro de aquella noche. Eddie había estado verdaderamente cerca durante ese momento, sin poder evitar sonreír ligeramente al recordar la expresión de sorpresa de Waylon antes de huir prácticamente de su gesto. Los consejos de Ágata realmente habían funcionado.
Al escuchar algunas cuantas ramas a su alrededor, Eddie levantó la vista con la esperanza de observar la figura de Waylon ante él. Encontrar el rostro de Ágata frente la escena no había sido del todo desilusionante, pero el gesto que reflejó en su rostro no hacía nada para aparentar lo contrario.
— Parece que alguien no está muy contento de verme —comentó la pelirroja con una ligera sonrisa, desviando la mirada en dirección al resto de las ninfas que yacían justo al lado del hombre, sin poder evitar enarcar una ceja ligeramente. —Aunque parece que no hace falta mi compañía en todo caso.
— Claro que no, Ágata, contar con tu presencia siempre me será grato en todo momento —contestó al instante, siendo tomado con la guardia baja al escuchar el comentario que le siguió a aquella declaración. — ¿A qué te refieres exactamente con eso?
—A que te encuentro con una más que excelente compañía esta mañana. Estás bien atendido con tanta fruta y tantas atenciones. —
Eddie desvío la mirada, notando las miradas y expresiones del resto de las ninfas, comprendiendo el punto que quería tocar la pelirroja con aquel comentario. Suspiro ante ello. Se levantó lentamente, pese a las quejas y comentarios del resto de más ninfas, dando un par de pasos en dirección a Ágata, empezando a caminar para apartarse un poco del grupo. Necesitaban privacidad, por extraño que pareciera en aquel entorno esa palabra.
—Seguí tu consejo anoche, sabes. Por primera vez creo que tuve que una conversación decente con él —
— ¿En serio? Vaya, me alegra esto. Pensé que este sería uno de tus planes en todo todos —
— ¿Algunos de mi planes? —
—Si Eddie. La vieja táctica de intentar poner a la otra persona celosa para que seda. Hasta aquí es aplicable, la he visto montones de veces en el oasis entre nosotras, ¿acaso no te diste cuenta de que Waylon se encontraba muy cerca de ustedes? —
El rostro de Eddie reflejó todo en realidad. Ágata no pudo evitar reír, a pesar de que el hombre reflejaba cierta molestia en primera instancia. ¿Acaso era tan despistado? Alguien que en definitiva usaba una red para intentar atrapar a una ninfa de agua debía tener tales características en cualquier caso.
—Pues si Eddie, eso paso. Waylon te miró con todas las demás ninfas, me di cuenta al verlo esta mañana y en la forma tan cautelosa que intentó seguir el rastro de sus voces. No parecía muy contento en realidad de notar aquellas interacciones, Eddie. Incluso lucía un poco…triste. —
—No era mi intención causar algo negativo en Waylon. En serio. ¿Crees que debería hablar con él? —
— ¿Acaso no te das cuenta, Ed? ¡Le importas en realidad! Si no le importaras entonces no le hubiera afectado aquella escena. —
Eddie parpadeo un par de veces ante aquello. Estaba sorprendido en realidad, sin saber muy bien cómo explicar aquello. ¿Waylon realmente estaba tan interesado? Creía que la actitud que había mostrado la noche anterior era más debido a la confusión y al rechazo que otra cosa. Creía que sería todo un proceso poder tener cierta cercanía con la ninfa. La sonrisa no tardó en aparecer al poco tiempo mientras se concentraba en aquella manera tan particular y poco humana en la que los ojos de Waylon reflejaban el brillo de la luna, como si fueran una especie de espejo, reflejando el brillo como si de líquido se tratara.
—Cada vez estoy más sorprendido por todos estos detalles si te soy sincero. En serio que no tenía planeado nada de esto, ¿Qué me sugieres hacer en todo caso? —comentó con duda mientras miraba a la pelirroja de manera pensativa. El brillo en los ojos de Ágata se reflejó casi al momento, como si aquellas palabras hubieran provocado una serie de ideas en su mente, quizás alguna especie de plan elaborado.
—Creo que ya sé que podrías hacer…Ed. —
— ¿Alguna vez te han dicho que luces realmente amenazante cuando ideas algo, Ágata? —
—Sí, me lo han dicho en el pasado un par de veces…—
-.-
Como lo supuso, el día transcurrió bastante lento. Waylon no tenía deseos de hacer muchas cosas en realidad. Ver a sus hermanos era una tarea que no estaba dispuesto a cumplir, prefiriendo estar apartado de todo, durante buena parte del día. Las ninfas ya estaban acostumbradas a ese comportamiento después de todo.
La noche llegó apenas sin darse cuenta y pronto las cosas se volvieron aún más extrañas de lo que tenía previsto. La música y los canticos no se hicieron esperar, como de costumbre, pero al fijarse de manera superficial a la distancia alcanzó a distinguir la figura de Eddie acompañando al resto de las ninfas en aquel festejo, como lo había hecho anteriormente durante la mañana. Waylon sintió que el sentimiento de opresión volvía a aparecer.
¿Qué se estaba creyendo este hombre para comportarse de esta manera tan altanera? No sabía porque le importaba tanto, pero no pudo evitar acercarse al momento de notar que quien estaba interactuando más era con la ninfa con quien tenía más cercanía. Eddie estaba conversando con Ágata.
Waylon sabía de antemano que la pelirroja era una de las ninfas que tenía mucha más inclinación por demostrar sus diferentes técnicas de seducción con los viajeros y demás visitantes. Era casi como un reto persona el poder seducir a cuanto hombre y mujer se le pusiera en frente. El rubio no le había dado tanto importancia, considerando ese un rasgo muy característico de su personalidad y comportamiento, siendo ahora una de las cosas que más le parecían disgustar al darse cuenta de la manera tan descarada que la ninfa se restregaba prácticamente por sobre el brazo del hombre.
Eddie sostenía lo que parecía ser un recipiente en sus manos, sonriendo y mirando con admiración los diferentes gestos de la joven en silencio. La escena provocaba más malestar de lo que debería, terminando por caminar hacía la orilla mientras algunas ninfas se daban cuenta de su presencia. La mirada de Eddie y de Ágata no tardó el levantarse de igual manera.
—Buenas noches Waylon. —
—Buenas noches Eddie —contestó de manera no muy animada mientras se encontraba firmemente parado y mirando en su dirección. La pelirroja no abandono su puesto en ningún momento, pasando lentamente la mano por sobre el brazo contrario de una manera lenta y sugerente. La mirada de Waylon no reflejaba ninguna emoción, aunque por su postura podía notarse la incomodidad que experimentaba al estar presenciando aquello.
— ¿Gustas acompañarnos esta noche, Waylon? —
—No gracias, realmente no me siento muy de humor —volvió a responder de manera igual de automática que antes, empezando a girarse en dirección opuesta a aquella escena y emprendiendo la marcha de nueva cuenta hasta la zona en donde solía mantenerse alejado de todo, estando cerca de la cascada en poco tiempo.
La expresión tan condescendiente de Ágata era un recuerdo que persistía en su mente en ese momento. Nunca había sentido aquella sensación por alguien que consideraba tan cercana a su persona, no hasta ahora. ¿Qué se suponía que debería sentir al respecto?
Todo era normal y no había pasado nada malo. Eddie tendría que lo quería aquella noche y probablemente emprendería su viaje de regreso por la mañana siguiente. Esa sería la última interacción que tendría con él probablemente. Ahora todo le parecía tan claro, comprobando que lo que hacía pensando al verlo era correcto. Era un hombre, un humano después de todo. Lo único que pensaba era en su placer personal nada más.
No era de sorprenderse que fuera con cualquiera de las otras ninfas, pero esperar aquel gesto y acto por parte de Ágata había sido una de las cosas que nunca creyó ver en aquel momento.
El rubio se acercó a la orilla, dejando que sus pies se sumergieran ligeramente por sobre el lago. El sonido de la cascada no era suficiente para mitigar la ola de sensación que experimentaba. Era doloroso e innecesario, pensó, dejando que su cuerpo terminara recostado sobre el césped verde, sintiendo la frescura de la brisa llenar su rostro en poco tiempo. No sentía deseos de nada y eso estaba bien por el momento, aunque desearía que las risas de las ninfas a lo lejos no fueran una distracción como ahora. Nunca se había sentido tan molesto de escucharlas antes, no sabiendo cómo controlar la sensación. Era tan confuso y tan irritan, más aún al notar el rostro de Eddie viéndole justo frente a él en poco tiempo.
— ¿Puedo sentarme a tu lado? —
—No. —
Waylon no hizo nada por evitar que su tono saliera de manera osca al contestar. Eddie parecía no haber escuchado, ya que al poco tiempo se acomodó a su lado nuevamente, sonriendo ante su rostro mientras el rubio intentaba mantenerse lo más sereno posible, sabiendo bien que su rostro reflejaría el malestar en realidad. Un suspiro, que más parecido era a un bufido, salió por entre los labios del rubio, quien simplemente desvió la mirada en otra dirección.
— ¿Por qué estás molesto, Waylon? —
—No estoy molesto —
—Pareces molesto. Desde que te acercaste al resto de las ninfas parecías molesto —
—Ya te dije que no estoy molesto —
—Entonces, ¿qué pasa? —
—No pasa nada. Solo quiero estar sólo —
Waylon se levantó abruptamente del lugar. No quería escuchar u obtener alguna interacción con aquel extraño hombre, quien parecía dispuesto a intentar confrontarle al levantarse al mismo tiempo que el rubio, sosteniendo su brazo antes de que pudiera meterse a las aguas nuevamente. Ese gesto le había parecido algo bastante repentino, ya que su expresión al girarse denotaba un gran enojo al encarar a Eddie.
— ¿Por qué estás tan molesto hoy? —
—Por nada que te interese, Eddie. Vete ya. ¿Qué no tienes algo más interesante que...—
— ¿Es por lo de las otras ninfas, no es así? —
El rostro de Waylon mostró sorpresa al momento. El agarre sobre su brazo por aquella potente mano parecía no querer darle tregua alguna, más las palabras de Eddie eran lo verdaderamente sorpresivo en realidad.
—Te dije que puedes hacer lo que quieras, ¿no?, parecías estas muy contento allá —
— ¿Por qué te molesta tanto? ¿Acaso estás…celoso? —las palabras resonaban nuevamente por sobre sus oídos mientras su vista se levantaba en dirección contraria al hombre.
Era extraño el tipo de magnetismo que podía tener aquella azul mirada si se lo proponía. No podía tener otra explicación más que esa, sintiendo como el agarre sobre su brazo se debilitaba hasta soltarse, siendo llevados los dedos de Eddie hasta su mejilla en un movimiento tan fluido nuevamente que apenas y se había dado cuenta del suave gesto.
—No me toques…—
—No tienes por qué molestarte por esas cosas, Waylon. Sabes que tú siempre serás al que yo quiero —mencionó con suavidad, dejando que sus dedos bailaran de forma suave sobre los labios de la ninfa.
Waylon intentó apartarse nuevamente, pero las caricias y los gestos de Eddie eran demasiado persistentes para ser ignorados. Sus manos se pusieron en contacto con las manos del hombre contrario, notando la más que evidente diferente en sus constituciones con aquel simple gesto, sin poder evitar sentirse más pequeño de lo usual. Era sumamente extraño sentir que otro hombre le llevara tanta ventaja en estatura y complexión.
—Te vi con Ágata. De entre todas las ninfas tenías que elegirla a ella…—
—No he elegido a nadie más. Nadie más me importa tanto como... —las palabras de Eddie fueron interrumpidas al momento.
Sus ojos se abrieron con sorpresa al sentir la opresión de un par de labios sobre sus labios, en un gesto que era más parecido a un golpe que otra cosa. Las manos de Waylon sostuvieron sus mejillas por un momento mientras alcanzaba a conectar aquel beso con necesidad y desesperación. Había molestia, enojo y otras emociones marcadas en aquel acto, pero Eddie no dudo en ningún momento en llevar sus manos a la cintura contraría, logrando acercar su cuerpo al contrario para permitir tener más cercanía con el cuerpo ajeno.
Los brazos de Waylon se deslizaron lentamente por sobre sus hombros, provocando que el roce de sus cuerpos fuera mucho más estrecho al momento. Ambos se habían sentido fuera de control de un momento a otro, todo hasta culminar con el cuerpo de Waylon siendo estrellado contra el árbol más cercano. Sus respiraciones se entrecortaban mientras la ninfa abría lentamente los ojos, sintiendo como las manos del hombre recorrían de arriba hacia abajo su cintura y caderas.
—Debo irme —comentó con voz afectada ante la sorpresa de Eddie. El rostro de Waylon cambió de expresión en ese momento, sintiendo en poco tiempo un ligero empujón en su pecho en su intento por apartar a Eddie.
—No te vayas…—
— ¿Por qué te importa tanto que sea yo? — preguntó de forma lenta el rubio, alzando la mirada en dirección contraria, siendo reflejo nuevamente de aquel brillo particular del agua. Eddie estaba seguro que en toda su vida no vería algo similar y no sentiría el mismo deseo y atracción por ninguna otra persona como ahora.
—Me gustas. Me gustas mucho —respondió débilmente el mayor, dejando que sus labios se volvieran a encontrar una vez más con los labios contrarios de forma muy suave y delicada. Waylon no sabía qué hacer.
En todos sus años de vida, que habían sido bastantes en realidad, nunca había sentido semejante gesto por ninguno de sus otros amantes en el pasado. Únicamente había sentido la desesperación y la debilidad de su carne, como si fuera un deseo que de apoderaba de todo no dejaba paso a nada más que a lo carnal. Estas emociones, estos actos…todo era desconocido ahora en realidad.
Waylon empujó a Eddie en este mismo momento, desviando su dirección directo al lago. Eddie lo miró desvanecerse justo como la noche anterior lo hizo, intentando analizar el motivo del porque Waylon parecía querer escapar en cada momento de cercanía entre ambos, sin poder evitar entrecerrar sus ojos en un inútil intento por ver el reflejo de su cuerpo sobre las aguas.
Era realmente inútil, pensó, mientras se sentaba de manera lenta cerca de la orilla. Aquello había sido algo más que una cercanía, pero justo en ese momento se sentía más como una derrota que como un triunfo.
Creo que tengo una manía por hacer que Waylon le tema a corresponder (?).
