Capítulo 4
Jungkook estaba en uno de los reservados vip de aquella selecta discoteca solo para idols. El mundo había comenzado a girar a su al rededor. Aquella bebida tan dulce que llevaba unas horas tomando era engañosa. No parecía que hubiera estado tan perjudicado hasta que se levantó para ir al baño.
—Voy al baño—dijo.
Notó las manos de Kiin en sus caderas, y gracias a él evitó una bochornosa caída. Pero sus manos no quedaron allí y bajaron acariciando hasta llegar a sus nalgas.
Todos en el grupo bromeaban acariciando, pero a pesar de estar literalmente borracho aquellas caricias eran completamente distintas. Eran agradables, pero le incomodaban. Las manos eran tan pequeñas.
Delante de él todo se movía y se agarró a una pared. Notó como Kiin se pegaba a su espalda y como Ren lo hacía por delante de él y le besaba. Sus labios eran suaves y sabían a alcohol. Los dos pares de manos le acariciaban, cada vez más osados notó como su entrepierna era acariciada a la vez que lo eran sus nalgas.
Debía salir de allí, necesitaba respirar.
—Vamos, te acompañaremos al baño—le dijo en el oído mientras le besaba el lóbulo de la oreja jugando con su arete.
—No, puedo yo solo—dijo tratando de apartarse.
—Pero con nosotros es más entretenido—le dijo profundizando la caricia entre sus nalgas.
Los tres salieron de allí, y encontró a Namjoon y Jin hablando muy cerca fuera del reservado. Jungkook se alegró de verlos, todo aquello estaba demasiado borroso para él.
—Kookie—dijo Jin, saliendo de la conversación con el mayor.
Todo le daba vueltas, y acabó tropezando hasta caer de bruces.
—Suficiente, nos vamos—dijo Namjoon, agarrando a JungKook con ayuda de Jimin.
Una mínima despedida, lo cierto es que ya le daba igual. Estaba con las únicas dos personas en las que confiaba en ese lugar, ellos eran su familia. Se sintió un imbécil por emborracharse de ese modo, y haber estado a punto de hacer algo que realmente no era lo que quería.
Namjoon llamó para que llegaran a recogerlos, la furgoneta no estaba lejos y en pocos minutos los tres estaban montados.
El camino fue silencioso, seguía mareado y solo quería llegar a casa y echarse a morir. Le daba vergüenza mirar a sus hyungs, seguramente los había decepcionado.
Cuando llegaron al garaje del apartamento salió corriendo de la furgoneta, agradeció que los chicos le dejaran escabullirse de ellos.
La casa estaba silenciosa y él solo quería irse a la cama, él compartía habitación con Namjoon, pero muchas veces este no dormía allí. Jin tenía su propia habitación y todos sabían dónde acababa durmiendo casi de seguido su líder.
Cuando se dejó caer en la cama todo le daba vueltas, a pesar de seguir en aquella burbuja alcohólica se daba cuenta de lo que había estado apunto de hacer. Y se sintió estúpido y pequeño.
Todos allí tenían sexo y no pasaba nada, pero para él era tan complicado. Él solo quería hacerlo con una persona.
La puerta se abrió de golpe y en el quicio de la misma la imagen de la persona que no dejaba de inundar su mente apareció.
—¿Estás bien?—le preguntó Taehyung.
—Vete—le dijo JungKook—. No es de tu incumbencia.
—No, hasta que no me digas cómo estás—le dijo cerrando la puerta el mayor.
Jungkook bufó, pues mal, borracho y con el corazón roto.
Se levantó de la cama de un salto, al parecer ya no se sentía mareado.
—¿De verdad quieres saberlo?—dijo rabioso.
Aquello debía ser el alcohol, él nunca era tan decidido, a pesar de los bailes y las canciones que le hacían adoptar poses seguras él no era así.
—Sí.
—Te odio—le dijo Jungkook—. No lo soporto más.
Taehyung se tambaleó pero no se movió, JungKook se acercó más a él, estaba tan furioso.
—¿Qué tienen ellos que no tenga yo?—le dijo tan cerca que podía ver sus pupilas negras con las luces apagadas, solo iluminados por las luces de Seúl—¿Qué tienen todos esos a los que te follas que no tenga yo?
Jungkook ante la falta de movimiento de Taehyung se pegó más contra él, cuerpo contra cuerpo.
Notaba el cuerpo duro del mayor, su mandíbula apretada, notaba el aliento escapar de sus labios. La rosada lengua de Taehyung en ese tic que le volvía loco.
—¿Por qué no me lo haces a mí?—dijo a escasos milímetros de sus labios antes de besarlos.
La boca de Taehyung era fresca y cálida al mismo tiempo, aquello era diferente a los besos en el club. Aquello le llenaba y se agarró del cuello del mayor mientras profundizaba el beso. La lengua de este lo acariciaba y Jungkook gimió mientras se frotaba contra la persona que más quería en su vida.
—Hyung… —gimió.
Taehyung los separó, lo miraba sorprendido. Jungkook estaba como en un limbo. Perdido sin los brazos del mayor sosteniéndolo.
—No podemos, esto no está bien—le dijo Taehyung. Agarrando el pomo de la puerta y desapareciendo.
Jungkook se sentía tan mal, haberlo probado, haber estado donde siempre había deseado y haber sido rechazado.
Podía notar las manos grandes de Taehyung aún en su cuerpo donde lo había acariciado.
Pero su corazón dolía como nunca, ni siquiera el alcohol le hacía restar la sensación.
Las luces de la ciudad fueron testigo de las lágrimas que corrían por sus mejillas.
Era un idiota, Taehyung nunca le había visto de ese modo y él los había puesto en una situación difícil ahora.
No quería salir de esa habitación nunca más.
