Disculpen mi tardanza, pero la inspiración me fallaba; no llegaba a mí. Hasta que la musa de la inspiración alejo a la pereza y al desinterés. No está bien dejar las cosas sin continuar y ustedes quienes leen nuestros fics no se merecen que fallemos. Como una lectora voraz de fics, no me gusta cuando eso sucede, que dejen incompleto su trabajo. (u,_u,)
GRACIAS A TOD S por sus reviews...
Y Gracias por leer las locuras que mi mente fantasiosa puede llegar a crear... Sigan dejando sus reviews comentándome que les pareció.
Este capítulo lo quiero dedicar a todos aquellos que me presionaron a continuar… ¡Gracias!
Verso eres mi graciosísima y grandiosa miwa, "Miwa ya actualizamos, miwa!"
A mi compañera de aventuras… América. Mis respetos para ti amiguis.
A mi Lil'Sis… tkm Mireya…Que ya me hizo tía. Wiiiii \ (*u*) /…recuerda "El camino acaba cuando tú no quieras caminar"
Y a mi hermanita Melissa que es mi bodoque…tkm
Y a una gran amiga que he hecho; Abigail, eres una gran dibujante, gracias por el honor de hacer los dibujos de este fic…
Y por último pero no menos importante; a mí instructor de mediana clase y no mentor... Gracias por lo poco o mucho que me has enseñado, me ayudaste a no dejar de escribir, aunque fuera chafa… CONSTANCIA ya lo sé.
Gracias por leer mi fic, son un amor…
Mayra Paola… Vegitta May
Los personajes de Dragón Ball no me pertenecen. Aunque la verdad si quisiera que Vegeta me perteneciera, pero ya que no es posible y me tengo que conformar con que sea mío en mis sueños y mis imágenes, tengo que declarar que este maravilloso Saiyajin le pertenece junto con todos los personajes de Dragón Ball Z al maestro, genio e ídolo mío: Akira Toriyama. Agradezco cada uno de su reviews y espero que sigan dejándome uno en cada capítulo, se vale criticar para bien o para mal, las críticas siempre son para mejorar.
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Una enorme tristeza se respiraba en la sala de espera de aquel lujoso hospital. Todos tenían una mirada melancólica; los corazones de quienes habían sobrevivido estaban muy afligidos por la perdida. La batalla contra los Saiyajins había sido una verdadera tragedia para los Guerreros Z.
Piccolo, Chaos, Ten Shin Han y Yamcha habían perdido la vida defendiéndose de aquellos crueles enemigos. Aunque Krilin y Goku sobrevivieron, salieron muy mal heridos, siendo el gran guerrero él más lastimado.
— ¿Como que no hay semillas del ermitaño, Krilin?— una histérica esposa reclamaba al guerrero calvo. — ¡No hay Bulma!, el maestro Karin no tiene por el momento— contestaba temeroso por la actitud de la peliazul. — ¡Pero Krilin, ustedes deben de estar recuperados para poder entrenar! ¡Ese maldito saiyajin regresara y no quiero pensar que pasaría si Goku no está en condiciones de pelear!— en eso se escuchó un grito desgarrador en la habitación del guerrero y sin pensarlo dos veces Bulma salió corriendo a ver qué le sucedía a su amado esposo.
— ¡Nooooooooooooooooooo! Por Favor… ¡Me dueleeeeeeeeeeeeee!— Bulma no dudo en entrar precipitadamente y gritando a la habitación.
— ¡Goku! ¿Qué te sucede?— se sorprendió al ver la escena.
Una enfermera con cara de exasperación se acercó a ella para explicarle cual era la situación.
—No sucede nada señora, lo queee passs— la científica la interrumpe.
—Bulma por favor— la peli azul le comunica a la enfermera, esta a su vez permaneció mirándola con cara de intriga.
— ¿Perdón?— pregunto muy intrigada.
—Que no me gusta que me digan señora, en este caso prefiero que me llame por mi nombre— con una gota en la frente, la enfermera prefirió continuar su relato.
— A su esposo no le sucede nada. Como ha de saber, su esposo está sumamente lastimado, así que el doctor índico que esperamos a que saliera del efecto y la somnolencia de los medicamentos para el dolor, para aplicarle otro que le ayudara a su recuperación en más corto tiempo. Cuando despertó, no pude informarle absolutamente nada, porque de la nada empezó a gritar como sino estuviera grave — la científica no lo podía creer, su lindo y amado esposito era un llorón para las inyecciones, le causo mucha gracia pero no lo demostró, aguanto su risa y puso una cara de enojo y de decepción.
—Tan grandote, fuerte, musculoso y guapo que eres Goku y te pones a llorar como una pequeña nena, no te da vergüenza, así te haces llamar el guerrero más fuerte de la tierra. — el guerrero le respondió con una aguda voz, ésta era causada por el dolor; pero más que nada por el miedo al instrumento de tortura que era para él aquella jeringa.
— ¡Pero Bulma!— el miedo se veía reflejado en su rostro — Pero nada Goku, te dejaras inyectar por tu bien, ¿entendiste?— alcanzo a terminar la frase antes de que el miedoso guerrero cayera inconsciente.
—Valiente héroe, se desmayó, ¿bueno que espera para inyectarlo?— se dirigió a la enfermera la cual no podía creer la situación.
—Sí, sí, seño... digo Bulma— suspiro resignada y aplico en el suero el medicamento.
—Señora, cuando llegue el doctor le avisare, él tiene que comunicarle algunos asuntos referente a su esposo.
— ¿Sabrá usted qué tipo de asuntos? Si fuera tan amable de adelantarme algo al respecto. —
—Le pido que espere por favor al doctor— como su trabajo habia sido realizado la enfermera se retira de la habitación.
Krilin quien había sido testigo, se mantenía con una sonrisa burlona, definitivamente Bulma era la mujer perfecta para Goku, sabia como intimidarlo para que hiciera las cosas a su manera.
— ¿De qué te ríes Krilin?— clavándole la mirada, — ¡De nada, Bulma!— éste dejo de sonreír debido al miedo que le provocaba ella.
Salieron de la habitación y en el pasillo se encontraba el maestro Roshi junto con Puar, Oolong, Yayirobe así como también Mr. Popo, el cual Bulma se sorprendió mucho al verlo. Aquel personaje le causaba un gran temor.
— ¿Bulma, como se encuentra Goku?— Pregunto el venerable pero mañoso anciano.
—En lo que cabe bien maestro, pero está muy lastimado, aunque él es muy fuerte y sana rápido, es mucho el daño. —
— Bulma ¿qué vamos a hacer? Sabes de antemano que con la muerte de Piccolo, ya no existen esferas aquí en la tierra para revivir a los chicos. — era un asunto que tarde o temprano tenían que hablarlo.
—Sí lo sé maestro y no sabe la frustración que siento el no poder hacer nada al respecto, me niego a pensar que ellos están muertos y no podemos traerlos a la vida, me resisto a aceptarlo. — Mr. Popo estaba enterado de la situación y les dio una gran información; que aunque sonaba un poco imposible era su única esperanza.
— ¡Kamisamas no eras de este mundos, eras un Namekusein, según los dijo aquel Saiyajins, si Kamisamas tenías el poder de crear las esferas, entonces en el mundos de donde él vienes, debes haber más esferas del dragón, esos nos podrás ayudar, en el templo sagrado esta las naves, si gustan puedos mostrárselas, tal vez puedan localizar el planetas de Kamisamas investigándola! —.
— ¡Bulma! Tú eres la única que entiende de máquinas, ¿Por qué no vas con Mr. Popo al templo sagrado a verla nave para saber si es posible saber la ubicación del planeta?— Krilin pensaba que al ser una científica muy inteligente, era ella la más calificada de los integrantes del reducido grupo.
— ¡YOOOOOOO! ¿Por qué yo?— la sola idea de acompañar al encargado del templo, le ponía la piel de gallina.
—Sí, tu ¿quién más? ¿No creerás que alguno de nosotras sabremos qué hacer con la nave?— la verdad nadie sabría qué hacer.
Resignada la científica fue a investigar la dichosa nave, la cual era una fuente de esperanza para sus amigos. Ella se vio envuelta en asombro cuando tuvo aquella extraña nave bajo sus manos, se decidió entra a explorarla, ya en su interior se dirigió al gigantesco tablero de controles; era una tecnología fascinante pero un poco complicada debido a que no entendía los dígitos que mostraban las enormes pantallas. Pero eso para Bulma Briefs no era una barrera impenetrable, nada era imposible para ella. Así que comenzó a digitar códigos al azar, siendo un sonido lo que le indicaba sus errores. La verdad no estaba logrando nada,
— ¡Maldita chatarra del demonio, no me ganaras, no sabes con quien te enfrentas; ni más ni menos que con la bella, hermosa, talentosa, aguerrida e inteligente de Bulma Briefs! — ésta se dirigía a la enorme maquina como si esta fuera un poderoso enemigo a vencer, claro que ella no se iba a dejar vencer y continuo con su labor, logrando que todo cambiara para su mejor entendimiento.
Por fin los dígitos de las pantallas se mostraban claros para la inteligente mujer; logrando adquirir las coordenadas del origen de la nave, un éxito más para agregar a su lista de triunfos. La verdad se había hecho una experta en descifrar culturas alienígenas.
— ¡Que buenos que pudo lograr obtener información de las naves de Kamisamas! Espero que consigan las esferas y logren resucitar a esos pobres guerreros. — Mr. Popo se sentía satisfecho con el poder ayudarlos.
Bulma salió en su aeronave rumbo al hospital donde se encontraban los demás, había que preparar todo para el viaje, sacar cálculos para saber ¿Cuánto tiempo harían para llegar aquel desconocido planeta?, pero nada de eso era más importante para ella que la recuperación de Goku, lamentablemente tendría que dejarlo solo. Aunque sabía que su madre la apoyaría atendiéndolo, no se encontraba en paz. El solo imaginarse a su madre hostigando a su marido le causaba mucha gracia, sus diálogos ya se los sabía de memoria, eran muchas las veces que los había escuchado decir a su madre para cuanto amigo llevaba a su casa:
—"¡Joven que guapo es!, ¡Si tuviera la edad de mi hija, lo conquistaría o de perdido tendría una cita con usted!"— pobre de su esposito, pero no tenía otra opción, ya que ella no podía dejar de ir aquel intrépido viaje, nadie entendía sobre ciencia, esa era la ayuda que ella podía proporcionar para derrotar a ese maldito Vegeta por si se atrevía el muy desgraciado a regresar.
Los días transcurrían muy rápido, pocas cosas faltaban para que todo estuviera listo para partir. A Bulma le pesaba más cada día que pasaba la idea de dejar a Goku, aunque ya estaba mejor todavía le aplicaban medicamentos muy fuertes que la mayoría del día lo mantenía dormido; pronto lo darían de alta en el hospital y se iría a su casa en las montañas.
El día de la partida habia llegado, Goku ya se encontraba en su hogar y Bulma se pudo despedir de él.
—Me duele irme, espero que entiendas porque lo hago, recupérate pronto mi amor sé que eres muy fuerte y saldrás adelante, mientras tanto tú te recuperas yo iré a buscar las esferas de aquel planeta para revivir a nuestros amigos y podremos estar juntos ya por fin. ¡Te amo mi bello guerrero, recupérate grandote! — le acaricio el rostro y le dio un suave beso, él estaba en un profundo sueño así que no se dio cuenta de nada. Bulma salió de su habitación para dirigirse a los hangares de la Corporación Cápsula. Cuando ella se habia retirado, de los labios de Goku salió un susurro.
—Bulma— ella era también la dueña de sus sueños como lo era de su vida.
La nave despego, llevando dentro a una bella científica, un fiel amigo y un maestro que daría su vida por sus alumnos.
Una mujer de ojos azules miraba como se alejaba de su hogar; la tierra. Su mirada era triste, su corazón le dolía, pero tenia que ser digna de su esposo; un hombre muy valiente, fuerte y de buen corazón, su Goku.
