Universe of watercolors.

IV

Fuerza negativa.

El señor Sarutobi fue muy gentil con Sakura al solo darle unos cuantos días de castigo, debía quedarse una hora y treinta minutos después de la jornada, lo positivo era que el castigo correspondía a los días jueves y viernes, y como esos días la ojijade tenía taller de ajedrez su madre nunca sospecharía de su atraso y del castigo, lo negativo era que no podría asistir al taller. Aun así, siendo salvada de toda consecuencia, se sentía completamente miserable, colapsada,como si estuviese en sus últimos minutos, estaba a dolorida, su corazón dolía de sobremanera, que Sasuke hubiese utilizado el rumor de que era una mitómana en su contra era una crueldad, ¡Además, eso era completamente falso! Pero claro, Sasuke no se dignó en preguntar o averiguar su veracidad, lo uso en su contra así, sin más, frente a Naruto ¿Por qué? Como si el rubio no supiese sobre aquello, era casi como un hermano, no era como que no supiese que pasara en la vida de Sakura, era la única persona que había pasado noches entera consolándola, secando sus lágrimas y acariciando esos cabellos rosas hasta que se quedara dormida. Si Sasuke pretendía usar ese rumor para dejarla mal parada frente a alguien; eligió a la persona menos indicada, Naruto sabía todo acerca de Sakura, el rubio tenía claro la veracidad de los rumores que recorrían los pasillos. Pero la verdad era más cruda que lo que parecía, esos rumores no la dañaban tanto como quienes los crearon pretendían, que jamás cambiarían la imagen que Ino y Naruto tenían de ella, pero si fueron capaces de romper su corazón cuando salieron por la boca correcta, o incorrecta, ya no estaba tan segura de aquello, lo único que tenía presente era que a pesar, o por fortuna, no pudo dejarla mal frente de su hermano, aunque Sasuke si rompió su corazón en pedazos al llamarla mentirosa, exterminó el poco cariño que ella podía haber albergado hacia él gracias a sus palabras bonitas y sus fugaces miradas fogosas. Debía aceptar que ella gustaba de los chicos malos y Sasuke le había llegado a gustar por su petulancia y arrogancia, por las veces que la ignoró o la trató con burla y brusquedad, por las veces en que la observó con posesión siendo que ella no era nada de él. Le gustaban los chicos así, pero Sasuke ya no, él ya no cabía dentro de esa categoría, ahora él entraba en la sección de capullos sin remedio.

- Hey, Sakura - escuchó la voz de Sasori al otro lado del pasillo - ¿Qué hay? - le preguntó junto con una sonrisa mientras se encaminaba a su lado, ya no llevaba la cazadora, en cambio estaba en camisa y sin la corbata - ¿Vienes de dirección? - levanta una ceja incrédulo -Que hay, no eres tan correcta como aparentas... ¿Por qué esa cara?

- Nada, mi mejor amiga me hizo colarme a una charla y terminé aquí -Sakura se encogió de hombros esforzándose por cambiar su expresión de corazón dañado

- Que mal rollo, pero no es muy inteligente querer colarte en cualquier sitio con ese cabello - comentó el pelirrojo junto con una risilla ante su afirmación

- Vale, que ya lo pillo - Sakura rió junto con él

Sasori hasta ese momento era el prospecto de chico bueno que se veía malo, un chico muy agradable y respetuoso con todo el mundo, en especial con la ojijade, o así lo creía ella, siempre aparecía en buen momento; A la salida del liceo cuando se sentía amenazada y vulnerable por las miradas acusadoras de los demás; En la bodega brindándole su compañía y ahora ahí, después de que Sasuke destrozara su ya quebrado corazón con sus pendejerias, además estaba saliente de la oficina del rector por la insistencia de su querida mejor amiga, la rubia. En definitiva, Sasori caía en buen momento siempre.

- Oye, qué te parece hacer el trabajo de historia juntos... Tú y... Yo - preguntó Sasori algo nervioso, pero queriendo demostrar seguridad, eso le pareció muy tierno a la ojijade de su parte

Sakura no sabía qué responder ante la pregunta de Sasori, tenían el mismo tema y él era bastante agradable, y hasta ahora culto, no por nada conocía sobre la excomunión de Gregorio Vll, algo no muy común en el alumnado del liceo, pero no importaba cuantas veces Sasori preguntara o demostrara su interés con ayudarle, siempre iba a aparecer Sasuke en su cabeza. Ella sabía que Sasuke también le quería ayudar, pero ya su intención se vio frustrada por su desatinado e hiriente comentario. Sakura observó a Sasori un minuto que se le apeteció la vida entera, eterno y efímero a la vez, él la observaba con absoluta ternura e incertidumbre por la ansiada respuesta, a diferencia de Sasuke, en el que solo podía vislumbrar arrogancia, orgullo, posesión y jugueteo cada vez que lo observaba.

Sasori acercó su mano hacía un mechón de cabello rebelde que surcaba por el lechoso rostro de la Haruno, acomodándolo detrás de su oreja pasando a acariciar su rostro con sus dedos, ya iban dos chicos que tocan sus cabellos ese día, pero más que el hecho de que lo tocasen, a Sakura le frustra el hecho de pensar que todo lo que hacía o decía Sasori, que cada movimiento que el pelirojo hacía inevitablemente la llevaba hacia Sasuke, y eso la hacía sentir jodidamente mal, ¿Qué tanto se había calado en ella aquel arrogante?

Pero algo llamó su atención tras Sasori, no pudo responder a su pregunta en ese momento. Una silueta que jamás olvidaría o podría confundir estaba en el inicio de las escaleras observándola como siempre solía hacerlo en ese último tiempo: Con posesión. ¡Pero qué cara dura! Sakura estaba furiosa, pero siempre manteniendo la compostura frente de él o de quién sea. ¡Pero, es que qué se creía! No debería siquiera mirarla después de la desatinada situación que provocó.

Sakura dirigió nuevamente su atención hacia Sasori que esperaba ansiosamente su respuesta.

- Me encantaría tu ayuda - contestó lo suficientemente alto para ser escuchada-, pero en mi casa no habrá nadie hasta las ocho y no puedo invitar a nadie si mi madre no ha llegado, o Naruto- agregó luego

- ¿Naruto? ¿El de tercero? - preguntó Sasori con un tono de inseguridad impregnado en la voz

- Sí, el mismo - Sasori compuso una expresión de circunstancia difícil de leer para Sakura

-¿Es tu novio? - preguntó un poco disgustado, Sakura casi se parte de risa cuando por el rabillo del ojo distinguió al azabache tratando de aguantarse la risa - ¿Qué? ¿Dije algo mal?

- ¿Naruto mi novio? -Sonrió algo apenada Sakura tratando de componer su voz quebrada por las carcajadas sostenida -Ni en mis peores pesadillas, es mi hermano - una sonrisa se posó en los labios de Sasori, se vía aliviado

-Que bien, o sea, esto -se aclaró la garganta -Si quieres vienes a mi casa, vivo con mi abuela, ella llega como a las ocho, pero creo que hoy tiene club de libros - confesó desviando la conversación mientras se encogía de hombros volviendo a ser el chico despreocupado de siempre

- Así que es de familia el gusto a la lectura

- Algo así - respondió encogiéndose de hombros una vez más sin dejar de sonreír, sus ojos vivos destellaban alegría, para nada perezosos como solía tenerlos generalmente - Bueno, lamento mucho decir esto - continuó luego de un rato mientras ocultaba sus manos en los bolsillos del pantalón, tambaleándose de atrás para adelante como si fuese un crío, a Sakura no dejó de parecerle tierno ese gesto- pero de verdad debo ir a clases ahora, tocó el timbre hace un rato y la Directora Tsunade ya debe estar en el salón -sonrió con gracia -te espero en la salida, nos vemos

Sasori se acercó rápidamente a Sakura, sus rostros estaban tan juntos que ella temió la besaría, pero en cambio solo le depositó un beso en la mejilla, muy cerca de la comisura de los labios, para al segundo siguiente desaparecer por las escaleras de emergencias hacia el cuarto piso sin darle la oportunidad de protestar a la pelirrosa, esta se quedó congelada de una pieza mirando hacia la dirección en la que el ojimiel desapareció. Ino tenía razón, Sasori para nada se anda con rodeos, él gustaba de ella.

De pronto, de la nada, un carraspeo falso buscaba llamar la atención a las espaldas de la Haruno, Sakura giró sobre sus talones a observar la fuente de aquel horrible sonido, odiaba cuando utilizaban esa técnica tan cliché para llamar la atención, si solo necesitaban hablar ¡Que lo hicieran! No le gustaba cuando disimulaban las cosas con gestos o sonidos obvios, era un cliché que no toleraba, una porquería según ella.

- ¿Qué quieres? - preguntó sin disimular el tono de odio que le dedicó a quién hace una hora se intentaba calar en su corazón

- Ya veo que si no soy Sasori no tengo buena bienvenida - escupió Sasuke sin cuidado y con un matiz de enojo en su voz, casi con asco

- Me importa un cuerno que pienses eso - Sakura le dedicó una mirada bañada en rencor - con permiso - intentó escapar con disimulo, tratando de esquivar su corpulento cuerpo

- Hey, he venido a disculparme, princesita

- ¡Vale, que lo haces de maravilla! - soltó con sarcasmo, Sasuke se acercó peligrosamente a su rostro exaltando el poco corazón que le quedaba

- No tienes idea de cuánto me pone una chica que sabe usar el sarcasmo - le dedica una sonrisa ladina mostrando su hermoso hoyuelo, recordándole cuanto le gustaba su boca

- Ya lárgate, Uchiha

- Bien, bien - Sasuke levantó sus manos dejando a la vista sus palmas -pero conste que tu impediste mis disculpas

- No seas un capullo, las disculpas se dan quiera o no la otra persona

- Yo no soy como el montón, si se me apetece las doy, si no puedes ir jodiéndote

- Pues que te jodan a ti, pendejo - Sakura subió el tono exasperada ante el orgullo del azabache

Sasuke agarro el mechón de cabello que Sasori había puesto tras la oreja de la pelirrosa, lo observo detenidamente frunciendo el ceño, lo aliso una y otra vez con demasiada devoción, como queriendo limpiarlo de algún rastro de polvo o materia rara.

- Nadie más que yo puede tocar tu cabello - suelta después de un silencio extraño - ¿Entiendes? Sakura

Decir que se quedó estupefacta ante la orden del Uchiha queda corto, el tono de voz empleado no daba pie a pensar que era solo una sugerencia, no, el muy maldito le estaba ordenando que dejara su cabello exclusivamente para su deleite.

- Pero quién cojones te crees que eres, ¿Mi padre? No cariño, no. Vienes y me insultas frente mi hermano, no sé qué impacto querías causar, pero créeme que no funciono, Naruto es más inteligente y me conoce lo suficiente para que un simple rumor afecte su juicio de mí. ¿Y ahora además del insulto gratuito vienes a darme órdenes? Pues recoge tus palabras y puedes ir metiéndolas por donde salen y devuélvete por donde mismo llegaste - le gritó furiosa

-Bien, entendí - Sasuke esconde sus manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones - menuda tía que me ha tocado - suelta con sorna imitando un mal acento español que se le había salido a Sakura sin querer con lo ofuscada que le puso el Uchiha en su cruces de palabras

- ¡Que no me copies, tío! - le apuntó con las mejillas rojas de la ira

- Vamos Saku, no puedes vivir con rencor el resto de tu vida

- Qué si puedo, no seas pesado y lárgate

- ¿Quieres que me humille?

- ¿Una disculpa se te es humillante? ¡Pero qué hombre! - soltó en tono molesto

- Disculpa, Saku - soltó al fin Sasuke desviando la mirada

- Y ¿Por qué? -Sakura puso los brazos en jarra

- Por ser un pelmazo

- Vale, pero discúlpate por algo que puedas corregir

- No juegues conmigo, Dios, no sabes lo difícil que se me da esto

- No me interesa - Sakura se volteó y se encaminó hacia las escaleras para marcharse hacia la biblioteca

¡Dios santo! Qué chica más testaruda le ha tocado.

Sasuke debía aceptar que Sakura lucía preciosa enojada, sus mejillas se sonrojaban por la ira, como una versión más perfecta y rosada de Tinker bell, le gustaba que le reclamara por no disculparse, era la verdad, era imposible que soltara una disculpa completamente sincera, no sin antes dar guerra, su jodido orgullo se lo impedía, su orgullo y sus ganas de seguir discutiendo, porque sabía que todo cuanto tenía en ese momento eran esas discusiones, aunque fuesen gritos desesperantes y molestos, era todo a lo que podía aspirar después de meter las patas hasta el fondo, como si fuese un elefante. Pero todas esas cosas se esfumaban al recordar quien había besado sus mejillas hace unos minutos, quien tocó su cabello con devoción además de él, con quien sonrió después de que él mismo la hiciese llorar. No podía perdonar algo así, ¡Era una traición! Aunque ella no lo supiese.

Sasuke agarró la muñeca frágil y pequeña de la pelirrosa con cuidado de no ejercer presión, pero aun así con la firmeza suficiente para no dejarla huir..

- ¿Qué hacías con Sasori? - Sasuke nunca se podía detener cuando se trataba de sus dudas

- Y a ti qué te importa

- Tocó tu cabello, tu cabello me pertenece - dijo deseando que fuese verdad

- Oye, detente ahí, que ni siquiera eres mi amigo - Soltó rebosante en acento, al azabache le gustaba cada vez más ese cantillo en su voz

- Saku, discúlpame ¿Ya? - Odiaba ser él quien se disculpara primero, o simplemente el que se disculpara, pero ya no podía seguir perdiendo, no podía arriesgarse a perder a Naruto por estar con Sakura y no hacer todo lo posible por estar con ella, por no tenerla a su lado -no fue mi intención decir que eras una mentirosa, la verdad es que sé de los rumores hace mucho tiempo, quería preguntar por ellos, saber si eran ciertos o solo unas cuantas mentiras más, pero apareció el cabeza hueca de Naruto y no quería que se entrometiera en nada con sus preguntas y comentarios inútiles, entonces hablé sin pensar ni medir daños, no quería dañarte - se acercó dejando su mano sobre su mejilla, acarisiandola con sus yemas delicadamente

- Sasuke... -Susurró la Haruno en un intento de decir algo más

Sakura no podía decir nada más que su nombre, y ¡Un demonio! Se escuchaba jodidamente sexy en los oídos de Sasuke cuando pronunciaba su nombre con esos labios tan rojos y frescos. Sakura se mordió el labio inferior victima de los nervios, sin sospechar las incontables emociones que había desatado en Sasuke con tan solo esa expresión. Electricidad, millones de volteos inundaban el cuerpo del azabache con tan solo esa imagen, cuando ponía esos ojos de desesperación, una expresión tan propia de ella, pero no, Sasuke no se sentía capaz de mantener ese momento más tiempo del que ya lo estaba soportando, era incapaz de no arruinarlo, de mantenerlo siempre en ese estado de suspenso, entre la batalla y la derrota, Sakura jamás lo entendería y el jamás se lo explicaría.

- ¿Las aceptas?

- No - dice la pelirrosa luego de pensar un momento

- Mierda, ¿Es en serio? Nunca aceptas mis disculpas, así jamás seremos amigos

- Y qué si no quiero serlo

- Vamos, Saku, no seas testaruda

- Te pondré a prueba - suelta al fin con una mueca malvada

- ¿A prueba?

- Sí, así tal cual

- Ya, dime, cuál es la prueba

-¿Quieres ser mi amigo?

Oh Sakura, si tan solo tuviera la más mínima idea de lo que busca el azabache no se asemeja nada a un amigo, él buscaba algo más que ser amigos, quería tocarla como algo más.

- Si - miente

- Entonces compórtate como tal y así te perdonaré

- Bien, entonces hoy saldremos como amigos - se animó a decir

Sakura lo observó un tanto sorprendida por la inesperada propuesta, luego trató de esconder su rostro entre sus cabellos y su hombro, Sasuke se había percatado que Sakura solía hacer eso cuando estaba avergonzada, su corazón pegó un brinco al darse cuenta que solo la había visto hacer eso por él. Luego la pelirrosa cambió su expresión por una urgida, lo miró de reojo y empezó a juguetear con su cabello, alisándolo y jalándolo con exagerada fascinación.

- Hoy no puedo - dijo en un susurro apenas audible

- ¿No? ¿Y eso por qué? ¿Sarutobi te dejo en castigo?

- Sí y no - Sasuke frunció el ceño

- ¿Cómo es eso?

- Mañana y el viernes debo quedarme en detención - sus manos comenzaron a alisar con mayor ímpetu el mechón rosa que ya había enredado con anterioridad en sus manos, al parecer un tic o una manía debido a los nervios -hoy quedé con Sasori

Quedé con Sasori

Quedé con Sasori

Quedé con Sasori

Las palabras de la ojijade quedaron bailando por su cabeza, saltando de aquí para allá burlándose de él, el jodido hijo de perra se le había adelantado otra vez más, ¿Cómo mierda lo hacía? Primero la biblioteca, después en el pasillo y ahora "habían quedado", vaya suerte la suya. Sasuke sentía ira, claro que estaba molesto, él era mil veces mejor que Sasori, por favor, él era Sasuke Uchiha, cualquiera daría lo que fuera por siquiera hablarle, en cambio Sakura, que lo tenía prácticamente comiendo de sus manos se daba el lujo de desperdiciar su tiempo con un pelmazo como el bruto ese, Sasori. ¿Cómo mierda Sakura acepto una invitación de ese imbécil? ¿Es que acaso no veía sus intenciones? Esta bien, quizás el azabache no era el indicado para criticar al ojimiel, pero no soportaba la idea de que alguien más hubiese reparado en la belleza de cierta chica de cabellos rosa, no soportaba que la mirasen con esos ojos, por que Sakura era jodidamente hermosa, tenía una belleza hermosa, una locura perfecta y no soportaba el hecho de que se desvirtuara si la miraban tanto, no quería que tanta pureza se desgastara.

- ¿Sí? Bien, pásenla genial los dos - le espetó sin cuidado y poca delicadeza

- ¿Estás molesto?

-No, para nada, me tiene sin cuidado con quien te revuelcas

Mierda, Sasuke deja de meter las patas, lo has echado a perder de nuevo.

Sakura lo observó con una ira palpable, extendió su palma y se la estampó en plena mejilla volteándole el rostro con un certero y seco golpe.

- Eres un jodido puerco, Sasuke, tenía que imaginar que tú y tu bocota dirían alguna estupidez - gritoneó más que furiosa

- Lo siento, Saku...

- No - lo detiene en seco alzando su mano - ahórratelo

Sakura giró sobre sus talones largandose hacía las escaleras, ella no tenía idea de lo bien que se veía para Sasuke desde atrás sin ese feo suéter azul, si tuviera la menor idea de como resaltaba esa pequeña cintura, esas curvas cinceladas, si tan solo entendiera que los demás no la veía con ojos inocentes como ella creía, en especial ese imbécil de Sasori. Un sentimiento sofocador y desagradable se estendieron por el estómago del azabache.

Mierda, Sakura, le gustaba más de lo que él creía.

Explosiva, chiporreante, destructiva, trágica, incontrolable, indescifrable, polos opuestos. No habían personalidades más opuestas que las de Sasuke contra la de Sakura. Él era el clásico chico malo, arrogante e hiriente. Sakura era la típica chica tranquila, viviendo en su burbuja y algo caprichosa. Nada entre ellos era fácil, era muy ingenuo de parte de la pelirrosa esperar que tal vez pudiese pasar algo más entre ellos dos, pero ¡Es que no entendía que le estaba pasando! Ni siquiera alcanzaban para ser amigos, sinceramente no soportaba su actitud y él no respetaba su espacio y menos su persona.

Ino apareció saltando frente de Sakura, con esa sonrisa de boba enamorada que había llevado tatuada desde que Sai la había invitado a salir con él.

- ¿Nos vamos, frente? - le preguntó la rubia con un tono melodioso y tranquilo, muy raro en ella, sino imposible

- Hoy no Ino

-¿Ah? Y ¿Eso a qué se debe? - la interroga cambiando drásticamente su melodiosa voz por una de poca disimulada curiosidad, mucho más común en ella

- Quedé con Sasori - respondió rápidamente, arrepintiéndose casi de inmediato ante sus propias palabras

- ¡AH! - chilló la de ojos aguamarina en un tono inhumano - ¡Por fin hiciste algo sensato! Te avispaste, frente - la abrazó medio saltando, Ino podía ser muy fastidiosa si se lo proponía - ¡Oh, sí! Si se emparejan podemos hacer citas dobles en un futuro

Sakura gesticuló una mueca mal disimulada, no quería ser ella quien bajara a su amiga de su nube felposa y azucarada, pero si no era ella ¿Quién iba a hacerlo? Lo más probable que la misma realidad lo hiciera, pero ella no estaría ahí para atajarla de su caída, para que no se diera de lleno contra el suelo.

- Ino - Sakura tragó saliva, su amiga podía ser un tanto temperamental cuando se lo proponía - tan solo tendrán una cita - la rubia frunció ligeramente el ceño - aún no sabes si están juntos

Sakura juró que se arrepentía de sus palabras.

- ¡AY! Ya te pusiste pesada. El que hayas "quedado" con Sasori hoy no te hace experta en relaciones, si no lo recuerdas YO le dije a Sasori en un principio como encontrarte - le apuntó furiosa con su dedo índice - si él no me hubiese marcado cuando tú me dejaste en el colectivo nunca habría pasado nada, porque tú eres muy mojigata para tus cosas - culminó con poca delicadeza

- No tienes que recordármelo de esa forma, a-mi-ga

La voz de la ojijade salió más quebrada de lo que pretendía, no quería que Ino notase que le había dañado más de lo que pretendía, ella solía ser así cuando se sentía atacada, actuaba a la defensiva, el mecanismo de defensa de Ino, que por más realista y cruel que fuese con ella jamás la hería de aquella forma, pero hoy, hoy rompió su corazón tanto o más que Sasuke y solo por el hecho de que era en quien más confiaba sin ser parte de su familia. Por supuesto Naruto no contaba en ello, él ya era parte de la pequeña familia de la Haruno.

Sakura Pestañeó varias veces para evitar que las lágrimas que se agolpaban en sus ojos bajasen por sus mejillas.

- No te preocupes, en realidad espero que terminen juntos, solo no quiero que te ilusiones mucho en caso de que resulte ser el patán que aparenta - dijo Sakura por último antes de desaparecer en dirección de los baños del liceo, Sasori tendría que esperar por ella en la entrada

- ¡Saku!

El grito de Ino resonó por el patio del liceo, Sakura no se volteó, sabía que Ino tampoco iría a por ella, así funcionaba esa amistad, no era porque a la rubia no le interese en lo más mínimo, Sakura sabía que las ganas de salir corriendo tras ella desbordaban a Ino, pero ella detestaba que la buscasen cuando las cosas seguían "calientes" e Ino detestaba los melodramas, y en ese momento todo estaba ardiendo en llamas y la vida de la Yamanaka ya era un melodrama, eso era suficiente y ellas lo sabían

El edificio estaba casi vacío, los alumnos nunca se hacían esperar cuando era hora de salir, solo los más dedicados o los que se quedan a algún club eran los que rondaban los pasillos hasta las 20:00 hrs que era el tiempo máximo para el culmine de toda actividad extracurricular. Los baños de mujeres estaban vacíos, Sakura entró apresuradamente precipitándose a los lavabos, unas lágrimas rebeldes se le escaparon antes de llegar, temiendo que el poco maquillaje que usaba -que para mayor remate no era aprueba de agua - se viera perjudicado antes de verse con Sasori, no era que le gustase, tan solo lo encontraba guapo e interesante, tenían varios gustos en común y a pesar de aparentar ser un chico malo se vía bastante caballero y bueno, además que con lo que ocurrió -o más bien no ocurrió - con Sasuke fue suficiente respecto a lo que concierne a los chicos y las relaciones para la pelirrosa.

Sakura decidió lavar su rostro ya que el maquillaje no resistió las palabras de su agresiva amiga. Sakura siempre llevaba consigo un pequeño neceser con desmaquillante, máscara de pestañas y bálsamo labial de tono fresa, además del cubre ojeras que fielmente la acompañaba cuando se trataba de ocultar un rostro llorón del público. Sacó el desmaquillante y una mota de algodón, quitó con suavidad el maquillaje que contenía su rostro, con disimulado fervor esperando no dejar rastro para así poder aplicar de nuevo desde cero sin parecer exagerado.

- Te vez mejor así - la pelirrosa se sobre salto al escuchar la voz del imposible azabache, estaba apoyado en el umbral del baño de chicas, con sus brazos cruzados sobre su pecho y su siempre irresistible mirada ónix - sin nada de ese "adorno" en el rostro - enfatizó con los dedos

- Y a ti qué te importa - le espetó aún con la voz quebrada

-¿Estabas llorando? -preguntó Sasuke alzando una ceja, su tono revelaba un ápice de preocupación, ¡Ja! Como si en él pudiese existir eso - ¿Alguien te hizo daño?

- Además de ti - le escupió Sakura sin levantar la vista de lo que estaba haciendo, sonrió sarcásticamente ante sus palabras

Un silencio incómodo se coló en el espacio que había entre los dos, Sakura sentía la fuerte y ruda mirada de Sasuke sobre ella e inevitablemente su corazón empezó a palpitar más rápido y un ligero rubor se posó sobre sus mejillas dejándola al descubierto ante cualquier mirada, ese hombre la ponía más nerviosa de lo que podía llegar a pensar, pero cómo no, era el prototipo de chico ideal para ella; el clásico chico malo, además de ser todo un Dios griego, había que ser algo más que tonta para no caer ante su figura evidentemente marcada bajo esa camisa, un desarrollo precoz para un adolescente, el deporte le sentaba bien al Uchiha.

Sakura terminó de limpiar todo rastro de maquillaje que encontró en su rostro, luego tomó el corrector de ojeras y lo aplicó en la zona que le daba nombre, esparció con ahínco y suavidad para que tuviese ese toque de naturalidad que se veía en las revistas de moda, terminado esto empleó una tenue capa de máscara de pestañas, lo suficiente para que se rizaran y resaltara el color de sus orbes, y para coronar aplicó con generosidad el bálsamo labial como para que la textura de sus labios llamasen más la atención que la esclerótica de sus ojos que aún estaban inyectadas en sangre por aguantar las lágrimas. Un rostro medianamente decente fue lo mejor que pudo lograr en los escasos cinco minutos que se permitió para acicalarse, también debía sumar la presencia de Sasuke que más que hacerle un favor la ponía con los pelos de punta, cómo podía concentrarse si el único chico que encontraba guapo de verdad en todo el liceo estaba en la puerta del baño de chicas observándola sin decir ni una sola palabra, era de locos, no la dejaba en paz ni un segundo.

Guardó sus cosas con apuro, tomó el morral violeta que tanto la caracterizaba calándoselo en la espalda, con la otra mano agarró el suéter azul y se encamino a la salida del cuarto de baño, Sasuke se le quedó mirando con sus ojos abiertos de par en par, no estaba sorprendido, pensó Sakura, solo la observaba así para fastidiar.

- Es una lástima - dice el azabache con algo más que sinceridad en su voz

- ¿Qué es una lástima? - preguntó con genuina curiosidad

- El que te veas tan bonita para un pelmazo como Sasori - Sasuke escupió el nombre con un tanto de rabia

- Uff, no sé si lo has notado, pero me traen loca los pelmazos - soltó la Haruno con sarcasmo

-Vale, que entiendo sin el sarcasmo, sé que hé sido un cretino contigo, pero créeme cuando te digo que él es un patán encubierto, Saku

- Sakura para ti y que te muevas de la pasada, me estas estorbando

- Okey, okey, pero conste que te advertí

- Cierra la boca, Uchiha

Sakura trató de rodear al Uchiha para poder escapar de él y de la posible charla homicida que estaban a punto de entablar, pero Sasuke se movió más rápido que ella, sin darle tiempo para reaccionar, la aprisionó entre su cuerpo y la pared de ladrillos descubiertos del corredor, posando sus fornidos brazos en cada lado de su cabeza sin darle ni la tan sola oportunidad de escapar, su mirada de un color oscuro tan intenso y profundo, con la cual la podía desnudar de una manera tan exquisita como metafórica, Sakura no podía entender cómo sus ojos poseían esa capacidad. Sasuke deslizó su lengua por su labio inferior y eso se le antojó a la pelirrosa como la cosa más caliente que pudiese existe en el universo.

- Sa-Sasuke - tartamudeó, el corazón de Sakura latía tan rápido que temía se saliera de su pecho

-¿Qué pasa, Sakura? - dice con absoluta seguridad y sensualidad en su voz

-Debo irme, me están esperando - soltó con todo el coraje que pudo hallar en su pequeño cuerpecito la Haruno, se sentía más diminuta con él mirándola así

- Diablos - masculló, su aroma le impedía pensar con claridad a la ojijade, le recordaba al olor de la arena tostada por el sol, como en los días de verano - y si pasas de él y nos vamos a otro sitio

-Lo siento, no puedo

Sasuke acercó su rostro más al de ella, eso provocó que la ojijade se mordiese el labio inferior, la incertidumbre de lo que estaba ocurriendo la estaba carcomiendo por dentro, el sentimiento se acrecentaba cada vez más así como la mirada del azabache se intensificaba, pero así como llegó, de la nada Sasuke se dio media vuelta se alejó de ella dejándola clavada en la pared completamente exaltada, con los sentidos disparados y con el rostro cubierto de un rojo carmín. Sasuke deslizó sus manos por su cabello despeinándolo completamente, parecía nervioso.

- Ya, anda a tu cita - sonó decepcionado pero Sakura no logro descifrar el por qué

- No es una cita

-¿Ah, no? - su voz estaba humedecida en un poco de sarcasmo

- No, solo vamos a hacer un trabajo juntos - el semblante del azabache cambio por un poco más de un segundo, luego volvió a ser el inexpresivo rostro de siempre

- Mhp - su monosílabo fue lo único que recibió de él antes de que se marchase

Sasori estaba esperando en el portón de salida, en el mismo sitio donde estaba Sakura la vez que se conocieron, lleva consigo la cazadora negra y tenía las mangas un poco arremangadas dejando a la vista los tatuajes que logró vislumbrar la pelirrosa aquella vez, se volteó a verla dedicándole una amplia sonrisa, a Sakura le seguía encantando su sonrisa.

- Perdón por el retraso, tuve un oscuro inconveniente - él alza una ceja, pero evitó preguntar a que se refería, Sakura agradeció mentalmente el gesto

- No importa, al verte la espera valió la pena - Sasori se encogió de hombros sin borrar la sonrisa de su rostro

Teniéndolo tan cerca, Sakura no pudo evitar notar que en su antebrazo derecho tenía dibujada un mapamundi con la rosa de los vientos, también una especie de títere que parecía bailar, aunque no se distinguía el titiritero. En el antebrazo izquierdo Sasori tenía una cita del libro el túnel de Ernesto Sabato; "En todo caso, había solo un túnel, oscuro y solitario: el mío." A Sakura le pareció una frase muy triste para que una persona tan gentil como él la llevase tatuada, nada más acompañaba a la frase y eso le pareció aún más triste, el que ese brazo solo estuviese manchado con las palabras de un libro que era completamente desolador.

- ¿Pasa algo? - la pregunta de Sasori interrumpió las cavilaciones de la Haruno

- No, nada. No sabía que te agradase Ernesto Sabato

- Oh, eso - dijó mientras observa su tatuaje - Sí, me gusta como escribe, como puede llegar al lector explicando su desolación

-Me entristece ese libro - y era la verdad, vaya que la entristecía

- Está hecho para eso

Caminaron por la calle principal el trayecto hasta la casa del pelirrojo, resultaba que vivía a unas calles de la casa de la pelirrosa y al comentarle eso una sonrisa se posó en los labios del ojimiel. Se fueron todo el camino hablando de las clases, de los profesores y de la hermosa aventura de la ojijade en la oficina del rector a lo cual Sasori soltó varias carcajadas bufándose de ella por unos largos minutos.

Sasori vivía en una casa bastante sencilla, de color crema y de un piso, tenía un jardín al frente atestado de ligustrinos y margaritas, Sakura agradeció mentalmente no estar aún en primavera. Por dentro el cuarto principal se dividía en dos partes y por en medio de este se apreciaba un corredor con las demás habitaciones. La sala de estar, de paredes blancas, se componía de un sofá de tres cuerpos color rojo, la mesita de centro sobre una alfombra felpuda de tono café con leche, un librero que cubría casi toda la pared y frente de este una chimenea de ladrillos, una maravilla, estaba al lado izquierdo. Y la otra parte se encontraba el comedor, la mesa era cuadrada con cuatro sillas de madera labrada, había una vitrina con varias figurillas de cristal y juegos de té.

- Adelante, no te quedes ahí parada

- Con permiso - susurró, para luego entrar un poco avergonzada

- Siéntate en el sofá, iré a preparar algo para comer mientras

Dicho esto Sasori desapareció por el corredor hacia la cocina y volvió al rato con una bandeja con galletas dulces y unos vasos con jugo de fresas.

- Espero te guste el jugo de fresas

- Me encanta - Sasori le regaló una sonrisa ante su respuesta

La tarde fue muy amena para ambos chicos, lograron avanzar unos buenos tramos del trabajo de historia acompañando su progreso con una amena charla sobre literatura y música, resultaba que ambos gustaban de varias bandas en común y eso les dio más cercanía con el otro, también Sasori habló de sus amigos; Deidara, un chico que Sakura había visto con Sasuke el otro día, el mismo que llamó a Sasori el día que se conocieron, un rubio que adoraba el arte y surfear. También hablo de Konan; una chica peli azul que amaba hacer figuras de papel, Sasori la describía como a una persona leal y amable, pero que no se le nota porque era algo callada para con el resto de la gente. También estaba Nagato; un peli rojo como él, era amigo de la infancia de Konan y por lo que entendió la ojijade era muy dependiente de ella o algo así, también nombró a un Hindan y a un tal Yahiko. De los demás no hizo mucho ahínco ya que no iban en el liceo, sino en la universidad, aun que se juntaban todos los fin de semanas. Sakura solo pudo contarle de Ino y Naruto, era lo único que tenía y agradeció internamente que Sasori no preguntase el por qué no habían más amigos de los que hablar o por los rumores que de seguro ya sabía algo, en realidad era un chico muy atento.

- Sakura - Sasori dijo de repente con un tono nervioso

- Dime - la ojijade dejó el lápiz sobre la mesa para prestarle toda su atención

- ¿Estás saliendo con Sasuke?

Su pregunta la descolocó en muchas formas que no podían explicarse, primero; el porqué la realizaba, segundo; la intención que tenía hacia ella y tercero; el hecho de que pensase en Sasuke justamente.

- No ¿Por qué piensas eso? - dijo al fin

- Por nada, déjalo así - a Sakura le pareció que no se convencía de la respuesta que ella le dió

- Es en serio, no estoy saliendo con nadie, menos con Sasuke

Un dolor inexplicable invadió por un momento a la Haruno, era ciero lo que decía, ella no salía con nadie y eso no le afectaba en lo más mínimo, pero insinuar que con el último con el que podría tener algo era Sasuke le molestaba de sobremanera, más que nada por el hecho de que a ella no les molestaba estar con él, pero al parecer a él si.

- ¿No? Pensé que tenían algo

-¿Qué te hizo pensar eso?

- El cómo te miraba hoy en la bodega

- Oh, eso. Sasuke es raro, hemos cruzado palabra como cinco veces y creo que cuatro de estas terminaron en peleas y una en una gran demostración de su mala educación - Sakura se alisó el cabello con las manos - en verdad ese tío es muy extraño y arrogante, no creo que me haya mirado de ninguna forma en especial

- Si, Sasuke es así - agregó encogiendose de hombros - menos mal no estás emparejada

- ¿Por qué? - preguntó con curiosidad, no veía el porqué es bueno estar soltera, o sea, casi todas las chicas de su edad tenían novio y las demás estaban de zorras, ella no tenía novio y no quería que Sasori pensara que era una zorra como las demás

- Porque me gustas

Me gustas

Me gustas

Me gustas

Me gustas

¡Oh, por Dios! ¿Qué haría? ¿Qué diría?

La pilló completamente con la guardia baja, no sabía qué decir.

El corazón de Sakura latía tan rápido que sentía que se le escaparía por la garganta, sentía su rostro tan caliente que temía causarse alguna quemadura.

Sasori estaba ruborizado, se veía lindo así.

Sakura desvío la mirada de los intensos ojos color miel que la observaban llenos de expectativas, ¡Dios qué iba a hacer!

- N-No di-digas esas cos-sas - articuló con demasiada dificultad

- Pero es la verdad - Sasori ocultó su rostro tras su brazo, dejando solo sus labios al descubierto, Sakura se percató que cuando hacía pausas jugaba con el pircing que lleva en sus labios - cuando el profesor Yamato me pidió entregar un libro a una tal Sakura Haruno me fastidió tanto - confesó aún con el tono impregnado en excitación por la confesión reciente - pero al nombrar que esta era pelirrosa me causó curiosidad no haberme percatado de ese color antes y mi curiosidad creció más al ver el autor de ese libro, o sea ¿Qué chica de tercer año, que hasta ahora solo conocía una característica bien superficial de ella, conocería a Friedrich Nietzsche como para solicitar el libro al profesor? y mi impresión fue mayor al saber que él te lo solicitó a ti... ¿Sabes lo prendado que quedé de ti en un principio? Quería conocer la mente de la guapa chica de ojos verdes que esperaba a su amiga en la entrada del liceo, tamborileando con los dedos y cantando en voz baja una canción de Paramore, que lee Nietzsche y lleva el cabello rosa pálido

Sakura sentía su rostro de millones de colores ante las palabras del peli rojo, no sabía dónde podía cavar un hoyo para esconderse y más que nada le molestaba no poder corresponderle a aquellas palabras, a pesar de su tan apresurada confesión, no quería rechazar a Sasori, no le gusta en ese tono, pero le agradaba y tenían muchas cosas en común, puede ser que llegue a pasar algo, pensaba ella, además que hasta ahora, incluso en ese momento, su compañía no se le era incómoda.

Ring-ring

Ring-ring

Sakura sacó del bolsillo su teléfono móvil y vio la pantalla antes de contestar.

Naruto

- Diga - Jamás en su vida había estado tan agradecida de que Naruto la llamara

- ¿Sakura?

- Si ¿Quién más?

-Deja tu ironía ¿Viste qué hora es? Van a ser las diez, ven ahora mismo a casa antes de que salga a buscarte a quién sabe dónde

- Lo siento, se me fue la hora haciendo un trabajo, voy en seguida

-Bien, aquí hablaremos

- Bien

-Bien - suena el pitido que indica el fin de la llamada

Sasori sigue avergonzado, pero se levanta de su silla a recoger la loza en la que habían comido, mientras él lleva la bandeja a la cocina Sakura arregló sus cosas, ya para cuando volvió el pelirrojo ella estaba lista para ir a casa.

- Debo irme

-Lo sé - un raro silencio se extendió entre ellos - lo siento si te incomode

- No lo hiciste - dijo apresuradamente Sakura

El solo le sonrió con sus blancos dientes dejando esta vez a la vista sus hoyuelos, en la cabeza de Sakura solo danza la idea de que los de Sasuke son más bellos, sintiéndose fatal por esto.

- ¿Terminaremos juntos el trabajo?

- No me molestaría y ¿A ti?

- Claro que no, me encanta estar en tu compañía - su respuesta puso nerviosa a la Haruno, pero de buena forma - anda, te acompaño a casa

- No es necesario

- No es una pregunta - Sasori tomó su cazadora y las llaves que antes había dejado sobre la mesa de la sala de estar

El camino a la casa de Sakura fue sumergido en un silencio extraño, no era incómodo, pero tampoco acogedor, era un silencio, un silencio a secas que no significó nada para ella ¿Qué significaría para Sasori? ¿Le parecerá incómodo? Se preguntó a sí misma.

- Aquí vivo - le dijo cuando llegaron al frente del jardín de la casa de la ojijade

- Nos vemos mañana

Sasori agarró un mechón de su cabello rosa y lo dejó tras su oreja, el mismo gesto que había hecho en la tarde en el corredor del liceo, pero esta vez se acercaba peligrosamente al rostro lechoso de Sakura

¡Oh, Dios mío dime que no me besara! exclamó ella en su mente

- Duerme bien - susurró antes de besar su frente

Sasori se voltea y se va sin esperar una despedida, Sakura se sintió avergonzada tanto consigo misma por pensar que la besaría como con la acción de ojimiel, se abofeteaba mentalmente por ello.

No tendré cara para verlo mañana, se repetía una y otra vez.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un carraspeó a sus espaldas, la aberración por ese sonido fue opacada por la incertidumbre de su procedencia.

Que no sea Naruto.

Que no sea Naruto.

Que no sea Naruto.

Se voltea lentamente esperando que sus ruegos hayan surtido efecto, sinceramente prefería enfrentarse a la inútil ira de su madre antes de la sobre protección de Naruto.

Joder, era Naruto.

El rubio tenía una expresión de pocos amigos, la observaba como un padre a punto de perder a su nena pero con un poco de ira hacía ella.

- Además de Sasuke ¿Se suma ese otro a la conversación? - dijo con una amarga ironía

- Buenas noches - saludó Sakura con timidez

- Nada de buenas noches señorita, estas no son horas de llegar - aún que sonase como un chiste, Sakura sabía que él iba en serio -ve a tu cuarto, debemos hablar

Muy en serio.

Anne J. M.

Hola a todos.

Lamento mucho dejaros esperando, no alcancé a subir los capítulos el día que lo prometí porque, debo admitirlo, me quedé pegada viendo House M.d. Si os sirve de consuelo, lloré mucho con el final u-u

Bien, a lo que iba.

Traté de mantener el capítulo casi como estaba, pero no pude evitar agregarle otros diálogos y eliminar otros, no me odiéis.

Trataré de subir por estos días más capítulos ya que el próximo lunes vuelvo a trabajar después de unos largos meses de licencia médica, no dispondré del mismo tiempo que antes para escribir, además que mi celular desaparecerá por unos días en el servicio técnico, mala suerte la mía.

Ojala disfrutéis el capítulo, os quiero.