Hoy no pensaba publicar porque no me siento muy bien, pero me dije, mi misma de una vez. Digo en días normales me cuesta ser coherente y en días como hoy ni se diga.
Ni BONES ni esta Historia me pertenecen. :'(
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Capítulo 4
"Ten cuidado, ¿me oyes?" Booth le dijo a Brennan la mañana siguiente cuando él fue a buscar a Christine para llevarla a la escuela. "Asegúrate que no te estén siguiendo y trata de no ir a ninguna parte sola. No salgas del Jeffersonian a menos que sea realmente necesario, y por amor a Dios, Huesos, por favor, no te quedes hasta tarde en el trabajo."
"Me siento como si fuera un prisionero." Ella gimió y luego sus ojos se oscurecieron. "O un prófugo."
Booth sabía que estaba pensando en los meses que estuvo huyendo cuando Christopher Pelant trató de culparla de aquel asesinato. Aquellos habían sido algunos de los peores meses de su vida, sin saber dónde estaba, cómo estaba… si ella estaba a salvo, si Christine lo había olvidado… si alguna vez las volvería a ver. Aquellos meses solo perdieron el primer lugar como los peores de su vida ante estos últimos meses.
"Terminara pronto, Huesos." Él trato de tranquilizarla, a pesar de que ni él mismo estaba seguro de eso. "Él no se quedara en la oscuridad durante mucho tiempo. Pronto va a dar la cara. Y es por eso que necesito asegurarme que Christine y tú están seguras."
"¿Crees que es necesario enviarla a la escuela? ¿No sería mejor si simplemente no la llevo por un tiempo? Puedo educarla en casa y…"
"No, no debe cambiar su rutina, por ese hijo de puta." Booth negó con la cabeza. "La escuela es segura. La llevare y recogeré todos los días, tendré a un compañero mío de encubierto vigilando la escuela. Debemos mantener su vida lo más normal posible. Lo último que necesitamos es que nuestra hija de cuatro años, se preocupe por un psicópata."
"Si algo le sucede a ella…" Ella se ahogó.
"Nada va a sucederle a ella." Él dijo muy enserio, con voz tan decidida que ella le creyó.
"¿Cuándo te mudaras de vuelta?"
"Esta noche." Dijo. "¿Sabes qué?, yo creo que es mejor que te recoja en el laboratorio. De ninguna manera debes conducir sola."
"No quiero entrometerme en tú vida, Booth." Ella ya no era más su responsabilidad, ya que habían decidió que sería mejor seguir sus vidas por separado.
"No lo haces."
"Está bien." Ella asintió con la cabeza. "Iré a buscar a Christine."
B&B
"¿Vamos al laboratorio?" Christine pregunto emocionada. Booth la había recogido en la escuela y ahora estaban camino a recoger a Brennan. Sintió un déjà vu. Esta era su rutina regular antes de separarse y por un momento casi olvidó que no estaban juntos.
"Sí, vamos a recoger a tú Madre." Él le dijo.
"¿Y entonces nos llevaras a casa?" Ella pregunto con curiosidad.
"Sí, bebé, llevare a las dos a casa." Él le sonrió a través del espejo retrovisor.
"¿Igual que antes?" Había esperanza en los ojos de su niña y Booth se prometió hacer todo lo posible para que esto funcionara. Ahora que él estaría de regreso en La Poderosa Cabaña - a pesar de que era solo porque había un psicópata por ahí tratando de hacerle daño a su familia – haría todo lo posible para estar en buenos términos con Brennan de nuevo. Tal vez no serían capaces de reanudar su relación romántica, pero tal vez si podrían seguir siendo amigos. Brennan había sido su mejor amiga durante casi doce años y era ridículo que dejaran que esa relación se fuera al caño a causa de acontecimientos desafortunados y peleas estúpidas.
"No será exactamente como antes, pero sí, algo parecido."
B&B
Olio la comida tan pronto salió de la habitación de Christine, después de darle un baño y alistarla para la cena. Olía delicioso y sintió que se le hacía agua la boca. Intento recordar cuándo había sido la última vez que comió algo preparado por Brennan. Él siempre amo cuando ella cocinaba, incluso cuando no eran más que socios. Después que se reunieron, comer un platillo casero cocinado por su pareja era solo otra de esas muchas cosas que él había dado por sentado hasta que la perdió.
Brennan estaba poniendo la mesa y sonrío al verlos. Booth sintió calor en su corazón y sostuvo la mano de Christine un poco más apretada.
"Oh, mírate." Brennan sonrió al ver la ropa de su hija, que incluía un par de calcetines a rayas, un vestido a cuadros de color rosa brillante y un lazo azul en la cabeza.
"Papi me dejó elegir mi ropa." Christine sonrió.
"Me doy cuenta de eso." Brennan se mordió el labio inferior para contener su risa. Christine, obviamente, había heredado el sentido de la moda de su padre. Pero ella se veía adorable, aunque parecía que se había sumergido en un arcoíris. "¿Lavaste detrás de tus orejas?"
"¡Las orejas y las axilas!" Christine dijo.
"¡Oh, déjame cerciorarme de eso!" Brennan se inclinó sobre sus rodillas y comenzó a oler a su hija por todas partes haciendo a su niña reír.
"¡Mami, me haces cosquillas!" La risa se volvió carcajada y los adultos no podían dejar de sonreír.
"Está bien, parece que te has bañado adecuadamente." Brennan sonrió y luego recordando experiencias anteriores, entrecerró los ojos. "Espero que no hayan dejado charcos de agua en todo el piso del baño, porque si es así, tú y tu padre estarán en problemas."
Christine rápidamente alzo la vista hacía Booth, 'atrapados' impreso en su frente. Brennan trato de mantener la cara seria. Pensó en cómo había podido vivir tanto tiempo sin su hija, o cómo un día ella pensó que sería mejor no tener hijos.
"Solo jugamos… un poco… con el agua." Booth se encogió de hombros con indiferencia.
"Solo un poco Mami," Christine abrió mucho los ojos, mostrándole que tan poco con su dedo índice y el pulgar. "Papi me estaba enseñando como golpear las botellas del shampoo en la pared con mi pistola de agua desde la bañera."
"¡Booth!"
"Lo hice muy bien, Mami."
"Ella lo hizo." Booth asintió con la cabeza. "Definitivamente, obtuvo la buena puntería de mí."
"Bueno, yo soy una excelente tirador." Brennan dijo, enderezando su cuerpo.
"No cuando me disparaste en la pierna mientras llevabas ese disfraz de La Mujer Maravilla." Él bromeó. Oh, echaba de menos esto.
"Eso fue un accidente y me dejaste caer -"Brennan miro a Booth y se dio cuenta que estaba tratando de no reírse de ella. Ella entrecerró los ojos y se dirigió a la cocina. Puedes ir a buscar una escobilla de goma y secar el piso del baño antes de cenar." Luego miro a Christine. "Y tú, señorita, me puedes ayudar a terminar de poner la mesa."
"Está bien, Señora." Booth dijo con un gesto y voz juguetona. Sentía casi como si los últimos nueves meses no hubiesen existido. O que no había un loco detrás de ellos.
B&B
Booth volvió a la sala unos minutos más tarde. Brennan le estaba enseñando a Christine como doblar las servilletas, con su mano cubría la pequeña mano de su hija cuando le ayudaba con la tarea. Deseo sentarse a cenar con ellas, pero le prometió a Brennan que no la molestaría y haría su mejor esfuerzo para que no notara su presencia. Todo había ido también esta noche que no quería estropearlo a la primera oportunidad.
"El baño esta tan seco como el desierto." Dijo con una sonrisa.
"Bien." Dijo Brennan.
Él coloco la escobilla de goma en su lugar y comenzó a caminar fuera del comedor. "Yo solo… volveré a mi hitación."
La cara de Brennan cayó.
"¿Qué?" Ella arrugo la frente. "¿No vas a cenar con nosotras?"
Él se sorprendió. No esperaba que dijera eso.
"Yo prometí no molestarte, Huesos." Él le dijo.
"Eso es ridículo, no puedes pasar hambre." Ella parecía tanto una madre en este momento que casi se hecho reír.
"Puedo cenar algo después de que hayan terminado."
"Mami hizo pasta de camarones con salsa blanca, Papi." Christine se unió a su madre.
Su boca se hizo agua. Era su platillo favorito. ¿Por qué Brennan cocino su platillo favorito el día que él regresó? Ella ni siquiera comía camarones. Tal vez esa era su manera de decirle que ella también quería tratar de mejorar las cosas.
No puedo decir que no, entonces, ¿no?
Él quería tratar. Si iban a compartir la casa de nuevo por tiempo indefinido, podrían también intentar tratarse bien entre sí.
Además, se moría de ganas de comer esa pasta.
"Solo tienes que traer una silla, Booth." Ella dijo, los labios en su boca se curvearon en una pequeña sonrisa. Aposto que se había dado cuenta del gruñido de su estómago ante la mención de la pasta.
Acerco su silla y se sentó. "Está bien, si insistes…"
B&B
Trató de no gemir mientras comía la cena. Era incluso mejor de lo que recordaba. Él casi se olvidó de cómo se sentía comer comida de verdad. Él podía cocinar, por supuesto. Pero ¿Cuál era el punto de cocinar sólo para él? Además, la cocina de su nuevo apartamento era muy pequeña por lo que, últimamente, había estado sobreviviendo de alimentos congelados que sabían más como a plástico que a comida real.
La cena fue mejor de lo que esperaba, Christine domino la mayor parte de la conversación. Ella les dijo acerca de su día en la escuela y como podía escribir casi todos los nombres propios. Ella les hablo de la tarde del día anterior que pasó con Angela y Sam, les dijo que se alegraba que no tuvieran otro bebé, porque Sam se hizo caca en los pantalones y la tía Angela tuvo que cambiarle el pañal que olía horrible. Pero que sin embargo, a ella no le importaría tener un perro.
Cuando terminaron, Brennan comenzó a recoger los platos sucios para llevarlos a la cocina, Booth se lo impidió.
"Yo lo hare." Dijo, tomando los platos. "Ya cocinaste, voy a limpiar."
"Yo puedo hacerlo, Booth."
"Tú cocinas, yo limpio." Insistió. "Es lo justo."
"Está bien." Ella estuvo de acuerdo. "Voy a alistar a Christine para la cama."
"¡Pero yo no tengo sueño!" La niña protesto.
"Vas a tener después de cepillarte los dientes, ponerte la pijama y acostarte." Brennan le dijo.
"¿Qué dices, si vas arriba con tu madre te veré allí después de que haya terminado con los platos y terminaremos Caperucita Roja ya que te quedaste dormida a la mitad del cuento la última vez que lo leímos?" Booth ofreció.
"Está bien." Ella frunció el ceño. Eso sonaba mejor que nada.
B&B
"¡Oh, abuela, estaba tan asustada!" Sollozó Caperucita Roja. "Nunca voy a volver a hablar con extraños o a holgazanear en el bosque de nuevo." Booth leía la historia a su hija. "¡… Ya, ya, niña has aprendido una lección importante, Gracias a Dios gritaste lo suficiente fuerte para que el leñador pudiera escucharte!" Él cambio el tono de su voz, al cambiar de personaje, Christine tenía los ojos fijos en él. "Él leñador noqueó al lobo y lo llevó a lo más profundo del bosque donde no pueda molestar a más gente por un largo tiempo. Caperucita Roja y su abuelita tuvieron un buen almuerzo y una larga charla."
Booth cerró el libro y miró a Christine.
"Nunca voy a hablar con extraños, Papi, te lo prometo." Ella dijo.
"Es bueno escuchar eso, Grillo." Él sonrió y se inclinó para besar su cabeza. "Ahora tienes que dormir."
"¿Papi?" Ella susurro.
"¿Sí, cariño?"
"¿Te vas a quedar a dormir aquí esta noche?" Le preguntó en voz baja.
"Sí." Él le acarició las mejillas cariñosamente.
"¿Y será para siempre?" Su voz era tan optimista que hizo dolerle el corazón, no sólo por ella, por él también. No había nada que deseara más que volver a casa y vivir allí con ellas para siempre. Si tan solo las cosas pudieran salir siempre como lo hicieron esta noche…
"No sé, cariño, tal vez."
"Espero que lo hagas."
"Yo también, cariño, yo también", confesó, y luego se inclinó para darle el beso de las buenas noches. "Ahora, duerme bien, mañana tendrás que levantarte temprano. Buenas noches, cariño."
Estaba a punto de salir de su dormitorio cuando oyó su voz.
"¿Vas a dormir con Mami otra vez?" Ella le pregunto.
"No, bebé, yo me quedo en la habitación de huéspedes." Se dio la vuelta para mirarla otra vez, ella abrazaba su conejo rosa contra su pecho.
"Ella llora." Murmuró tan bajo que apenas escucho lo que dijo.
"¿Qué?"
"Mami. Ella llora a veces." Ella se veía tan triste y preocupada que él quería abrazarla. "Ella dice que no lo hace cuando le pregunto por qué está llorando, pero si lo hace, porque sus ojos están húmedos. Y la oigo llorar en su habitación, también."
Le oprimió el corazón. No sabía que decirle a su hija. Él no esperaba esto.
"Mami no lloraba cuando tú estabas aquí." Ella continuó, un poco curiosa. "Siempre me abrazas cuando lloro y cuando me lastimo." Ella dijo, sus ojos lo miraban suplicantes. "¿Abrazaras a Mami también cuando llore otra vez, Papi? Porque quizá entonces ella pueda dejar de llorar, como yo."
Gracias por sus comentarios.
