Bostecé, pero no de ese tipo de bostezo que hace uno cuando está cansado o tiene sueño, no, sino de esos cuando mueres de aburrimiento, estas hastiado y te gustaría suicidarte o salir corriendo, dirigí la mirada hacia el frente enfocando a un hipopótamo regordete, como cualquier otro, explicando los derechos de los ciudadanos con el tono de voz más estresante del mundo, en si el tema no era malo, resultaba interesante cuando comparabas lo que se suponía que deberían ser los derechos de un ciudadano de Zootopia y como era en realidad todo, la balanza de los correcto e incorrecto se encontraba más ladeada hacía lo erróneo.
"ARTICULO 23. Todo mamífero tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo" Reí por dentro al pensar lo incrédulos que eran algunos por creer que ese tipo de cosas se respetaban; un recuerdo muy antiguo paso como relámpago por mi mente, era un pequeño de 11 años, con ese gusto común de tener dinero propio y gastarlo en gran variedad de basura inútil pero genial, mi plan era conseguir un trabajo decente para ejercer, así que comencé buscando en todos los medios existentes durante muchos días, repartidor, vendedor, cajero, obrero, de todo, pero... en cada una de las entrevistas de trabajo a las que me presentaba mi petición era negada en un abrir y cerrar de ojos, me rendí y no fue hasta que un día cansado de no lograr lo que quería; comprendí aún mejor lo podrido que estaba el mundo, mi desempleo no fue la razón, era un niño después de todo, sino, el suceso que tendría lugar segundos más adelante. Un zorrillo con una cicatriz en la mejilla izquierda y otra en su ojo derecho se acercó a mí, me dijo la típica amenaza de "No te muevas" con una pequeña navaja apuntándome, me asusto, no tenía dinero que darle ni siquiera algo de valor me acompañaba... Me hizo a cambio una propuesta, pero yo no era tonto, mucho menos iluso y aunque vender drogas me traería un enorme benefició para el bolsillo, las cosas ilegales no iban conmigo, como insisto, no era estúpido y si iba a cometer alguna estafa sabia como jugar las cartas a mi favor y no hacer nada que fuera contra la ley. Me negué, pero aún seguía siendo amenazado, a mi mala suerte mis reflejos hicieron que tuviera una mala pasada, exacto, aquel animal había logrado lastimarme del costado derecho, me retorcí del dolor, hasta allí duro mi recuerdo de ese instante, al parecer me había desmayado a causa del daño recibido. No desperté precisamente en un hospital, siendo bien atendido, ese tipo de cosas no concordaban con mi especie, más aun cuando se trataba de un macho, por aquel entonces la mala fama de los zorros era aún peor que ahora.
— ¡Wilde! —escuche gritar con enojo, provocando que saliera de mis recuerdos— Ya que me está poniendo tanta atención, me puede comentar que opina acerca de estos artículos y en que ayudan a los ciudadanos —bufé, sin importar que lo demás me escucharan, me cruce de brazos e inhale preparándome para responder.
— Honestamente... —unas pequeñas risas y susurros interrumpieron, de seguro no eran necesarias de explicar, pero todo era culpa de mi primera palabra— los artículos de los derechos de los mamíferos están bien, incluso diría que son acertados para mejorar la vida —me detuve un segundo para meditar lo que diría— pero, si todos nos ponemos a pensar bien y a dejar de cegarnos con mentiras es fácil darse cuenta de que muchas de esas cosas no se cumplen, los animales discriminan, rechazan, mienten, extorsionan, aíslan y muchas cosas más que se supone que están "prohibidas" —recalque con comillas en el aire antes de detener mi habla, nadie parecía decir algo, incluso el profesor se había quedado sorprendido y como no, si acababa de romperles la banda de los ojos que impedía que se dieran cuenta de lo engañados que vivían. El silencio no duro demasiado, pero no porque alguien haya opinado algo de lo que había dicho, sino por el hecho de que sonaba el timbre, por alguna razón me sentía como si hubiera vuelto a la secundaria, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y erizo mi pelaje, simplemente no tenía buenos recuerdos de aquella época y prefería intentar no recordarlos, sacudí mi cabeza a la vez que pasaba las patas delanteras por mis mejillas en un intento de calmar las malas sensaciones que había experimentado, suspire en voz baja ya más calmado y sin esperar a que nos dieran salida del aula me retire ocasionando que la mirada de todos se posara sobre mí, nada fuera de lo normal, así había sido todo desde que había llegado a la academia.
— Sigue la clase de tiro... —susurre sumido en mis pensamientos, sería la primera vez que tendría una pistola entre mis patas, lo cual no me intimidaba sino que al contrario me parecía divertido y hasta podría decir que interesante. Me quede apoyado sobre un rincón del área esperando a que todos llegarán.
— Sigo sin saber cómo rayos aceptaron a un asqueroso zorro en la academia —escuché decir a lo lejos y con una voz llena de despreció, no era necesario voltear para saber que se trataba de Charlie Parker un león con un sentido de la justicia un tanto... retorcido y obsesivo diría yo, no sería la primera vez que expresaba ese tipo de comentarios hacia mi especie— Deberían de extinguirse...
Rodé los ojos y me quede cruzado de patas mientras seguía escuchando la sarta de tonterías. Poco antes de que me diera cuenta la clase ya había empezado, esta vez quien daba las indicaciones era una tigresa.
"Durante los próximos tres meses pondrán en práctica lo aprendido en su curso manejo de armas y lo primero que tienen que recordar por el resto de sus vidas es… ¡Las armas no son un juguete! —alzo la voz mientras sobresaltaba a todos al pegar con una pesada carpeta una mesa de metal que había a su lado, sin duda alguna no se veía una persona simpática, bueno en este lugar nadie se veía amigable— Como portadores de un arma de fuego y sobre todo oficiales de policía, tienen la responsabilidad legal y moral de usarla solamente bajo las condiciones que establecen las leyes ¡Y si veo que alguno de ustedes no se sabe a la perfección esas leyes tengo permiso de privarles el acceso! —amenazo con el ceño fruncido y apuntándonos a todos con una garra— Ahora bien, préstenme mucha atención, si entraron a la ZPD porque querían perseguir criminales y entrar en un 'divertido' juego de tiro al blanco dejen que les informe que a menos que la misión trate de vida o muerte ustedes solamente utilizaran esto… —una pistola de dardos tranquilizantes, eso fue lo que tomo. Mire inconsciente hacia mis lados y pude notar cierto gesto de decepción en la cara de mis compañeros, ese tipo de armas eran algo… ¿Aburridas?— ¡Quiten esa cara de nenitas!"
Después de casi media hora escuchando sermones de los riesgos que sobre llevaba el uso de un arma y variedad alguna al fin dio comienzo lo importante, practicar con el arma y aunque por lo que note no se trataría de una pistola real tenía el mismo funcionamiento y era una réplica exacta de una SIG P228, modelo que se utilizaba con más frecuencia. Cada uno tomo una, así como un papel doblado en cuatro partes, el cual teníamos órdenes estrictas de no abrir hasta que se nos indicara, aunque tenía una idea de lo que sería.
— Esta será su primera prueba para saber si están preparados en los aspectos físicos, psicológicos y grupales, se formaran dos equipos, los cuales ya han sido elegidos por medio del papel que tomaron, dentro de cada equipo habrá un líder, él será responsable de guiar a cada uno de los integrantes, el objetivo principal será reunir cinco artefactos que estarán escondidos por todo el campo de batalla, en caso de que alguno reciba un tiro en zonas mortales quedara eliminado y saldrá del campo, si se trata del líder el equipo actuara bajo sus propias decisiones. Muy bien, ahora que todo está entendido, abran el papel que eligieron.— sin excepciones todos seguimos la indicación, el escudo de la ZPD en color azul salió en mi pedazo de hoja— Quienes tienen el escudo de la comisaria vengan aquí enfrente, color rojo a la derecha y azul a la izquierda —todos no dividimos, yo me dirigí al frente al igual que un caribú, si, al parecer yo sería el líder del equipo azul, éramos diez personas en el grupo, así que todo se dividía en cinco contra cinco, ambas partes tenían un buen equipo, pero a infortunio de ellos, yo era un zorro y nada se me escapaba de las manos. Posee la mirada sobre mis compañeros y logre percatarme de algo que no había visto la primera vez, aquel león que hace rato insultaba a los zorros estaba bajo mis órdenes, creo que después de todo el karma si existe, intente no reírme y poner atención.
Después de algunas especificaciones fuimos a los vestidores para colocarnos el uniforme que se usaba en el departamento para operaciones especiales, aunque de especial no le veía nada, era igual al que cierta coneja utilizaba siempre pero con la diferencia de que usábamos un casco y para finalizar, una venda especial coronaba nuestro brazo con el color del equipo. Sin importar que estaba dispuesto a ganar este primer encuentro y demostrarle a más de uno que la razón por la que estaba aquí no era por simple diversión.
El lugar donde se disputara todo se encontraba en las zonas aledañas a los dormitorios, se trataba de un muy buen campo de batalla camuflado a la perfección entre toda la vegetación, de un lado estaríamos nosotros, equipo azul y hasta el otro extremo nuestros rivales, equipo rojo.
— ¿No se puede cambiar de equipo? —escuche quejarse detrás de mío. En estos momento yo era quien daba las órdenes y antes de empezar la misión tenía que darme a respetar, me gire con el arma entre mis patas.
— ¡Escuchen! Esto no es un parque de juego, si se van a tomar la prueba como tal es mejor que se larguen, pero sepan que una vez que sean oficiales de policía en muchas ocasiones tendrán que hacer equipo con quien menos esperan y no porque ese animal les caiga mal los van a cambiar de compañero, se supone que para eso es la misión, para probar que tan capaces somos de compenetrarnos aunque nos llevemos fatal y, aunque no lo crean muchas veces de lo que pareciera ser un mal equipo resulta ser mejor que todos los demás. Así que si quieren perder, vaya y peguen tiros a lo tonto, pero si quieren conseguir la victoria y demostrar que en el futuro serán buenos oficiales es mejor que dejen de quejarse y comiencen a entender que van a seguir mis órdenes al pie de la letra porque soy él líder, así que véanlo como una situación real donde la vida de sus compañeros y ustedes corre peligro. —no era muy yo sermonear a las personas, pero tenía que hacerlo o sino todo sería un desastre, ninguno de nosotros tenía practica con un arma y aunque esta tuviera balas de pintura, la puntería sería algo en que todos fallaríamos. Todos parecieron aceptar mis palabras, algunos de peor animo que otros pero con eso me valía— Bien… ¿Alguno de ustedes tiene buena puntería? —un lince levanto la pata un poco inseguro de lo que hacía, si mi memoria no fallaba se apellidaba Felidae— Perfecto, ahora acérquense todos… Les diré mi plan.
Equipo azul, equipo rojo ¿Están listos? Tendrán alrededor de 30 minutos para encontrar o robar los cinco artefactos que están distribuidos por todo el campo, una vez que haya pasado el tiempo estimado o un equipo haya sido eliminado por completo la misión terminara. Y si aún no se han percatado la ropa que traen solo cubre la zona pectoral así que cualquier impacto que reciban fuera del chaleco dolerá casi como una bala verdadera. ¡Empezamos! —mi equipo se quedó de piedra al escuchar la advertencia final, el plan era arriesgado, pero estaba seguro que ese tipo de cosas no nos detendrían.
— ¡El plan se mantiene, intenten cubrirse lo más que puedan y proteger a Felidae de cualquier ataque directo! —grite mientras corría hacía dentro del campo de batalla, el cual olvidaba mencionar era algo parecido a un laberinto con paredes de paja pero también uno que otro palet o bote de metal para tener cobertura. Mis compañeros no dudaron dos veces en seguirme, confiaba en ellos y esperaba que aunque fuera un poco ellos lo hicieran— ¡Barcenas, France, inicien reconocimiento de la zona, los cubriremos! —aún no había señales del enemigo, pero todos sabíamos que no había que confiarse, France el lobo y Barcenas una cierva, hacían uso de sus talentos naturales olfateando, escuchando y observando cada mínimo movimiento con ahínco así como empezaban la búsqueda de los artefactos, ellos por delante, mientras que nosotros manteníamos nuestras armas listas para atacar en cuando nos cruzáramos, no estábamos seguros de que técnica utilizarían nuestros rivales pero de lo que si estábamos era que pasara lo que pasara no dejaríamos que Felidae recibiera daño, él era nuestra arma secreta. Un ruido se escuchó detrás de nosotros, era imposible que nos hubieran pasado, este era el único camino disponible, todos giramos hasta quedar con la vista justo del lugar de donde proveníamos, nuestros sentidos se elevaron a la décima potencia, indique con simples gestos separarnos y escondernos en los alrededores, todos obedecieron de inmediato, solo yo quede a mitad del campo mirando de un lado a otro alerta, sentí alguien detrás de mí y por impulso dispare, no había nadie, estaba solo por completo, sabía que mis compañeros me observaban y si no actuaba pronto la sutil emboscada que habían planeado lograría acabar con nosotros.
¡Piensa, piensa!
Recordé un viejo engaño que Finnick me había enseñado hace tiempo, le agradeci de forma mental al fennec y salí corriendo, no sin antes hacer una señal al equipo que me siguieran dentro de 10 segundos, movía mis patas lo más rápido que podía, nadie me seguía pero apostaba un riñón a que el ataque al líder del equipo azul no se haría esperar, no tenía nadie quien me apoyara y sabían que no iba a poder contra los que fueran, estaba acabado si había calculado mal los tiempos, un chita apareció al frente de mí deteniendo mi paso, en su rostro tenía una sonrisa triunfal, me puse en guardia mientras apuntaba sin titubear al enemigo. Intentaba mantener la cabeza fría y no precipitarme.
— ¿Crees que eso nos detendrá? —protesto desde mi lado izquierdo una pantera negra, si de algo tenía ventaja aquel equipo era la agilidad de sus integrantes.
— ¿Qué se siente saber que has perdido? Lo olvidaba, los zorros están destinados al fracaso, lastima, el juego te duro menos de lo que pensabas —no era un juego. En mi mente continuaba contando el tiempo que tardarían en llegar.
— Te cedo los honores —comento amistosa la pantera, era mi fin, había perdido. Un disparo se escuchó ocasionando que me encogiera de hombros, sentí un dolor más no era intenso, voltee a ver el área de impactó, me había dado en una de las patas delanteras, pero solo se había tratado de un rasguño. El chita quien antes iba a dispararme estaba desarmado, al parecer habían acertado en su mano provocando que soltara el arma. Sonreí triunfante, la pantera quien antes tenía toda la atención en mi volteaba a los alrededores justo como yo lo había hecho hace un momento, se había olvidado de lo más importante en una misión "No quitarle la vista al enemigo" Dispare, ensartando por suerte en el pecho a nivel de la 3era costilla izquierda. Uno fuera, faltan cuatro y pronto serán tres. Me acerque al chita que se encontraba concentrado en el dolor de su pata y tome su arma, el pensar que se trataba solo de un juego había sido su más grande error.
— Guárdanos un poco de diversión, Wilde —escuche detrás, la mitad de mi equipo había llegado a donde estaba, le ofrecí la oportunidad a France quien se mostraba muy entusiasmada de utilizar su arma. Disparo y dio en el pecho, el impacto tan cercano de la bala debió de haber dolido porque nuestra víctima se quejó. Quedaban cinco contra tres.
Presentía la técnica que estaban utilizando. Antes de explicar me teoría el resto del equipo había llegado, al parecer habían tomado posición desde las alturas para salvarme.
— Los más rápidos del equipo rojo nos tuvieron haciendo tiempo mientras ellos encontraban los artefactos, si nos apresuramos podremos robárselos antes de que el tiempo acabe. La táctica sigue siendo la misma, Felidae se encargara de disparar en situaciones de más exactitud y los demás nos enfocaremos en protegerlo, pero ahora también debemos ser sigilosos para sorprender al enemigo no podemos dejar que nos vean o escuchen y si llega a pasar eso, pelearemos. —susurre, no podía arriesgarme a que alguien fuera del equipo lo escuchara. Avanzamos con el mayor cuidado posible, pero esta vez íbamos separados, dos grupos de dos y yo por mi cuenta, en caso de ser descubiertos actuaría como carnada porque al ser el líder sería el primer objetivo, si me acertaba una bala y terminaba mi oportunidad, todos ya tenían bien indicado como actuarían. Conmigo o sin deberíamos tener la victoria asegurada. El camino fue largo y el hecho de no toparnos con ninguno de los miembros restantes hacía que la tensión en el ambiente aumentara, un fuerte viento soplo del este, tumbando varias de las estructuras que servían como cobertura, mis orejas se alzaron ante la sorpresa de cada uno de los impactos que iban haciendo los palet al caerse, nuestras oportunidades de cubrirnos antes un ataque se iban reduciendo con cada ventisca que se acercaba.
Escuche voces casi al lado mío, eran ellos, lo único que me separaba de ser descubierto era un muro sin salida hecho de paja, inhale en un intento que tranquilizar mi respiración que se había comenzado a agitarse momentos atrás cuando todo comenzaba a caerse, regrese con paso lento hacía la bifurcación de caminos donde nos habíamos dividido, tenía su ubicación y si mi oído no se había imaginado cosas estaban buscando un artefacto, lo que significaba que si habían obtenido algún otro lo habían dejado en su "base". Una vez lejos de ellos comencé a correr con sumo cuidado de no hacer más ruido del necesario, me aprovechaba de las caídas de los protectores, era una buena forma de pasar desapercibido. Cruce con Parker y France.
— Los… los encontré —me faltaba el aliento, no era el más rápido corriendo y si le agregaba las frías condiciones del clima se hacía difícil respirar. Ya estando más calmado les explique.
— ¿Cuál es el plan, los atacamos? —pregunto France. Solo negué con la cabeza, Parker me veía con mala cara pero a pesar de todo el odio que había demostrado tenerme obedecía mis órdenes al pie de la letra.
— Nos acercaremos lo más que podamos a su base, si han encontrado más artefactos podremos robárselos —ambos aceptaron mi idea sin rechistar, un disparo se escuchó, dos… tres, iban en aumento, Felidae y Barcenas se habían cruzado con ellos, maldije por dentro, si nuestra arma secreta caía no teníamos más opción que atacarlos de frente, respire hondo, confiaba en ellos.
— ¡Tenemos que ir a ayudarlos! —grito frustrado Parker, era la primera vez que decía algo, comenzó a correr en dirección a donde se escuchaba el tiroteo, confié lo más que pude en mis patas traseras y salí disparado para detenerlo.
— ¡No, Parker, detente! —alce la voz haciéndome escuchar entre todo el ruido que había, se frenó un poco dando oportunidad para que yo lo rebasara— Tenemos que ir a la base roja, es nuestra oportunidad para tenderles una emboscada si regresan y robar los artefactos que tengan.
— ¿Estás tonto Wilde? ¡Felidae es el único de nosotros que tiene buena puntería, si lo perdemos estaremos acabados! —notaba la frustración en su voz, igual que yo él quería ganar a como diera lugar.
— Estarán bien, ahora hay algo más importante que hacer en este momento y no podemos perder tiempo, confía en tus compañeros —fruncí al ceño a la vez que fijaba la mirada en sus ojos.
— ¡Si esto sale mal te aniquilare yo mismo zorro! —agrego con desprecio, sonreí triunfante después de que se diera la vuelta para avanzar a donde estaba la base, por un momento había pensado que haría caso omiso de mis indicaciones. Seguíamos escuchando los incontables tiroteos, de momentos se detenían pero no tardaban en volver, estruendos monstruosos retumbaban en mis oídos, no tenía conocimiento de cómo estaba yendo todo, pero mientras hubieran disparos significaba que alguien de ambos equipos seguía dentro de la jugada, si la suerte nos sonreía saldríamos victoriosos. Corrimos entre los diferentes caminos buscando y buscando la forma de llegar a nuestro destino, había senderos que se cruzaban con otros, senderos sin salida y otros más que se escondían tras maderas caídas, no había tiempo de meditar si íbamos por la dirección correcta, solo seguíamos nuestro instinto y rastros de que alguien había caminado por esos lugares. Comencé a marearme por falta de oxígeno, desde afuera el campo se veía como un lugar pequeño y sencillo pero por dentro parecía un infierno infinito del que no se podía escapar, no me detuve por mi falta de condición y aunque con menor velocidad seguí dándolo todo.
Los disparos frenaron. La batalla había terminado y solo quedaba esperar que las cosas salieran a nuestro favor, seguimos nuestro rumbo.
— ¡Por acá! —grito la cierva con emoción— Encontré un rastro —la seguimos a toda velocidad, hasta llegar a el otro extremo del campo, no había nadie, así que con toda libertad comenzamos a buscar por la zona, claro que con el oído concentrado en cada mínimo ruido. Nada… no había nada.
Un segundo tiroteo se escuchó alertándonos a todos, esta vez la mejor decisión era ir al ataque. No tardamos mucho en llegar, los estruendos se hacían más potentes con cada paso que dábamos. Felidae tenía disparos en un brazo y otro más en el costado derecho, no eran mortales pero si le acertaban otro sería su fin, todos sabíamos lo principal en nuestra estrategia era él, mientras tanto Barcenas estaba igual o más herido, era mejor no dejar que el callera también. Había dos integrantes del equipo rojo, el líder y un oso fornido. Se inició el ataque, les ganábamos por número. France corrió siendo cubierta por nosotros hasta donde se encontraban los otro dos, una bala dio justo en la clavícula derecha de Parker mientras él se ponía al cubierto, yo estaba hincado usando de protección un bote de metal pero me encontraba demasiado lejos, jamás podría acertarles desde esa longitud, a paso veloz cambie de posición todo con tal ve beneficiar mi mala técnica con la pistola, en el trayecto me dieron en el brazo, la instructora no bromeaba cuando dijo que el dolor se sentiría tan real como una bala, fruncí el ceño y sin darme cuenta vocalice una maldición. Tan solo eran dos animales, pero tenían mejor puntería que nosotros. Una bala dio a Barcenas en el pecho, uno menos de nosotros.
— ¡No se muevan, pónganse bien al cubierto y disparen solo cuando vean necesario! —grite lo más fuerte que pude en un intento que todos me escucharan. No podíamos arriesgarnos, estábamos desfavorecidos en cuanto a técnica. Parker quien no se había movido desde que la bala le pego comenzó a correr hasta donde yo estaba y cubrirse con otro bote que había a un lado, le acertaron en el hombro poco antes de que se cubriera por completo, rugió de dolor, dos impactos en zonas cercanas— ¡Les dije que no se movieran!
— ¡Calla Wilde! Tengo un plan —me grito autoritario, no dije nada esperando a que me contara su idea— Dos de nosotros tienen que acercarse lo más que pueda a ellos y atacarlos cuerpo a cuerpo, mientras ocurre esa distracción Felidae se encarga de aniquilarlos, es peligroso, pero es lo único que nos queda —lo medite por unos segundos, corríamos el riesgo que mientras peleábamos el lince nos acertara por error y no solo eso, en lo que nos acercábamos podríamos ser atacados. Suspire, no quedaba de otra.
— Esta bien, tú y yo seremos los encargados de eso ¿De acuerdo? —asentó decidido— iré a decirles nuestro plan a los demás, mientras tú vete por el otro lado unos segundos después de que yo salga, su atención se fijara en mí y podrás avanzar unos cuantos metro —dicho y hecho, corrí hasta donde se encontraban refugiados France y Felidae, no alcance a ver cuánto había recorrido Parker pero ya era ventaja que no le hubieran visto, respire tranquilo y explique el plan tal y como era, una apuesta suicida. Estaba listo para salir corriendo, solo tenía que esperar el movimiento que haría France con ayuda del lince, dispararon a un palet que se encontraba en la parte superior de una de las paredes, si el tiro era bueno el impacto ocasionaría que callera y el estruendo en el suelo alertaría a nuestro enemigos provocando que voltearan de inmediato, mientras que nosotros, el grupo de sigilo, nos acercábamos poco a poco. Todo paso según lo acordado excepto por el minúsculo detalle de que el líder rojo poco después de asustarse y voltear, abrió fuego contra mis dos compañeros al igual que el otro integrante rojo, como si fueran dirigidas muchas atravesaron la cobertura y dañaron a mi pequeña tropa, pude ver como la cierva protegió a capa y espada a Felidae, quedábamos tres contra dos.
Estaba en posición, al parecer ellos no se habían dado cuenta de nuestro plan, mire a Parker estaba en posición, al igual que yo, uno… dos…
¡Tiempo! —tanto el león como yo nos tiramos al piso sin creer que por escasos segundos pudimos haber ganado. ¡Maldita nuestra suerte!
Los últimos integrantes del equipo rojo voltearon hacía atrás cuando nos dejamos caer, el recordar sus caras de sorpresa me seguirá dando mucha risa toda la vida. Todos salimos del campo, siendo recibidos por la instructora y los demás integrantes que habían sido derrotados, fui el último en salir, me cuestionaba si mis decisiones habían sido las correctas, si esto no hubiera sido un simple prueba había perdido a dos de mis hombres y los que quedamos habríamos resultado con una buena cantidad de heridas, suspire, si no hubiera sido por la ayuda de Parker posiblemente me hubiera quedado pensando durante más tiempo un plan. Suspire cuando más lejos me encontraba de todos y me quite el casco cargándolo con mi pata disponible.
— Antes que nada me gustaría preguntarles ¿Qué aprendieron de esto? —pregunto una vez que todos nos colocamos al frente de ella, alguien levanto una pata.
— A no quitarle la vista al enemigo —se trataba de la pantera que momentos atrás había derrotado por su descuido. Más patas se alzaron al cielo.
— A no pensar que porque tenemos acorralado a un enemigo podemos confiarnos y olvidarnos de los demás integrantes.
— No atacar al enemigo estando solo… —dijo con arrepentimiento un cerdo, hice memoria y me di cuenta que pudo haber sido quien empezó el tiroteo contra Felidae y Barcenas. Para haber sido él solo los había dejado bastante heridos, aunque imagino que en el momento en que paro el tiroteo lo habían eliminado y de rato llegaron los otros dos.
— No dudar en mis habilidades —susurro el lince algo apenado.
Más o menos todos hablaron, cada uno diciendo las cosas que habían aprendido y que estaba seguro que no repetirían nunca en sus vidas.
— ¿Wilde, Parker y ustedes no aprendieron nada? —exacto, yo no había dicho nada, pero no era porque no hubiera aprendido nada sino porque no sabía que decir, había tenido un equipo que en mi opinión fueron excepcionales, como ningún otro, donde a pesar de que no estábamos listos actuaron con valentía y demostraron que confiaban en su líder, aunque yo no fuera del agrado de ellos.
— Confiar en mi equipo… —susurro de forma veloz el león, reí a mis adentros, la razón por la que no quería decirlo era por el simple hecho de que yo había sido quien se lo había dicho. La instructora asentó con la cabeza y se dispuso a verme fijamente, a fuerza tendría que hablar.
— Bueno… —balbucee, con decir cualquier mentira me podría salvar, pero no, allí estaba de idiota matándome por decir algo real. Opte por irme hacía un aprendizaje menos interno— El puesto de líder parecía más carnada de la misión, al ser quien dirige el equipo los enemigos tienden a atacarte más porque creen que una vez que seas eliminado los demás no sabrán que hacer. Pero creo que aun sin mí el equipo podría haber salido adelante —no medite lo que decía y solo me deje llevar, incluso por miedo o lo que fuera fije la mirada al suelo. Me sentía un poco ridículo.
— Buena observación, —agrego la instructora— hoy aprendieron puntos valiosos a la hora de estar en una misión, tomaron decisiones bien pensadas y llevaron a cabo estrategias distintas, el equipo rojo opto un separarse desde el inicio y crear una oportunidad de obtener artefactos, mientras que el equipo azul se mantuvo junto hasta que no vieran necesario el separarse. Vi mucha comunicación de ambos lados, al igual que desacuerdos, pero eso es lo importante, no perder la comunicación y estar consciente de que muchas veces habrán decisiones que no les gustaran a todos. Por mi parte solo queda decirles que nadie gano o perdió hoy, pero que lo que aprendieron nadie se los va a negar nunca; la clase ha terminado, nos vemos dentro de dos días para la práctica de puntería y no olviden dejar el material donde corresponde. —poco después se marchó andando con tranquilidad mientras nosotros perdíamos toda la compostura y nos dejábamos caer en el piso, estábamos muertos, esos treinta minutos nos habían parecido miles de horas, para ser la primera clase había sido la más intensa de todas y no dudaba que las próximas serían iguales. Todos se fueron yendo poco a poco después de descansar un rato, hasta el momento en que me quede solo, ya no estaba cansado simplemente me quede observando el cielo que poco a poco se iba tornando rojizo. Me deje de ridiculeces ¿Desde cuándo meditaba tanto las cosas? Deje todo mi equipo y tome mis objetos personales del casillero donde había dejado todo, me dirigí al comedor, era hora de la cena, estaba lleno y escandaloso como siempre, la comida seguía pareciendo de origen alienígena y de sabor desagradable, pero como nunca me lo comí todo, hoy más que nunca tenía que recobrar energías.
Termine y salí del recinto, respire hondo el aire era fresco y húmedo, posiblemente llovería, comencé a trotar, había entendido que mi condición física dejaba mucho que desear, que si quería ser un oficial de policía tendría que esforzarme y luchar más, que no dejaría que mis debilidades perjudicaran a mis compañeros y mucho menos dejaría que salieran lastimados… Pero más que nada todo lo hacía pensando en aquella tonta coneja, la única que había puesto sus esperanzan en mí y quien a pesar de ser un zorro no me había cuestionado, el único animal en Zootopia que me había dado una oportunidad de salir de la oscuridad y luchar por algo. Corrí sin detenerme alrededor de una hora, me senté en una banca y aun jadeando tome mi celular, tenía intenciones de llamarla, pero no lo hice solo leí el mensaje que había dejado en mi celular hace buen rato.
" Hola Nick, ¿Qué tal tu día? ¿Cansado? Seguro que no, como te dije ha de ser pan comido para ti. Yo estoy bien, aun sin terminar mi jornada pero necesitaba tomarme un descanso de tanto buscar, nos vemos y cuídate." Era todo lo que decía pero aun así una sonrisa se formó en mi rostro, era la primera vez que zanahorias ponía las palabras jornada y descanso juntas, pero en parte me tranquilizo al menos no estaba como loca trabajando y si lo estaba pues de todos modos se había tomado unos segundos para escribirme. Estaba a punto de responderle cuando vi que había otro mensaje de un destinatario diferente, era mi madre.
"Espero que vengas pronto a visitarme hijo, hace tiempo que no sé nada de ti, seguro has de estar muy ocupado trabajando pero ojala y te tomes un tiempo para pasar a saludar, te quiero mucho pequeño Nick." Me sentí mal por dentro, mi madre no sabía que había entrado a la ZPD y desde que habían encontrado a los mamíferos desaparecidos que no había ido con ella a visitarla, incluso cuando Judy y yo atrapamos a Bellwether solo le conté con poco detalle todo lo que pase y había sido por teléfono, respondí su mensaje primero aun sin mencionarle mi entrada a la academia, todo sería una sorpresa para ella. La amaba más que a nadie más, me había educado ella sola y aunque sabía en los líos en los que me metía siempre que llegaba a la casa herido me dedicaba una hermosa sonrisa y me abrazaba, siempre supe todo el daño que le causaba por ser tan problemático, lo mucho que la preocupaba, era mi única familia y yo era también el único para ella pero aun así hacía cosas innecesariamente peligrosas y todo por dinero. Mire al cielo para después recargar mi pata sobre mis ojos, tenía muchos motivos por los cuales luchar…
Uff... no les mentire cuando les digo que estoy algo nerviosa por este capitulo, es la primera vez que narro una escena de "accion" toda mi vida me enfoque en romanticismos, pero me encanto hacerlo, aunque siempre me da la inspiracion por las noches y una vez que empece no pude parar... termine siendo regañada por mi madre por mis desvelos, pero es que ni me había dado cuenta de la hora por la emoción. En fin, en este capitulo vieron una parte nueva de Nick, digo esta bien que es un bromista y todo eso pero no significa que no tenga ese buen rasgo de lider que no es perfecto pero luchar por intentar ser mejor.
Ahora si, soy nueva en situaciones de acción y si no es mucho pedir quiero que me den una buena critica constructiva, por favor D:
Espero que les haya gustado el capitulo, me lo lei una cuatro veces así que a mi me gusto, jajaja xD
Gracias a todos por sus reviews, siempre que necesito darme un empujoncito a escribir los leo, dan muchos animos de verdad y seguire el consejo de no dormirme tan tarde, más porque mañana regreso a mi vida de estudiante... Si, es triste...
Una bienvenida a los nuevos lectores y escribiria más pero estoy muerta, consejo: no escriban durante dos dias seguidos sin parar porque durante la noche moriran y al dia siguiente se levantaran lo más tarde que puedan imaginarse...
Nos vemos pronto, estare al pendiente de sus comentarios :D
