Feliz año 2017.
He realizado un pequeño cambio en el fanfic. Primero dije que la familia de Vegeta vivía en un palacio, pero creo que esto no pega con una raza guerrera, asique he puesto un castillo en su lugar. Ya no hay palacio, solamente castillo.
CAPÍTULO 4
LOS TRES CHICOS SE CONOCEN
Kakarotto fue zarandeado templado por su padre para que se despertara, el chico protestó un poco al tiempo que decía "Una hora más". El adulto salió del cuarto del niño y regresó al poco con un cubo de agua fría y otro caliente. Vertió primero el agua caliente sobre el chico haciendo que este se levantará de un enorme salto mientras gritaba.
—Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah. ¡Qué me quemó! ¡Qué me quemó! ¡QUÉ ME QUEMÓ! ¡QUÉ ME QUEMOOOOOOÓ!
Antes de que siguiese chillando el mayor le volcó encima el agua fría, quedando el chico encerrado en un bloque de hielo.
—Así te levantarás tú mismo la próxima vez que te llame. Ahora sal de ahí que tenemos que entrenar.
—…
Unos minutos después los dos estaban fuera de la casa. Se fueron volando y se alejaron un poco del pueblo. Ambos estaban vestidos con uniformes militares aunque a Goku no le gustaba el suyo, lo tenía desde hacía dos años y ya se le quedaba algo pequeño, aparte estaba muy viejo. Gine había tenido que remendar la camiseta y el pantalón muchas veces dado que se desgastaban con cada entrenamiento. Sin embargo, Bardock llevaba un buen tiempo sin que le encargasen ninguna misión y mientras estuviese en paro el único dinero que entraba en casa era el sueldo de su esposa e hijo y no era para gastarlo en caprichos.
—Esta última semana no hemos podido practicar por tu trabajo, por eso hoy te he levantado antes. De todos modos toda esa actividad más el peso extra de tu mochila espero que hayan servido para algo. ¡Atácame, hijo!
—Vale pero después quiero ducharme y desayunar antes de irme.
—Tenemos tiempo. Te he levantado una hora antes.
—… Iré a por todas, papá.
—Es lo que debes hacer.
—…
—…
Ambos se pusieron en posición de pelea y comenzaron a concentrarse. Bardock se asombró un poco al ver la expresión de su hijo, tenía una cara muy seria.
«¿Kakarotto?»
—Aaaaaaaaaaaaaaah.
El chico se lanzó de golpe y a gran velocidad contra su padre, sorprendiéndole y dándole un puñetazo en la cara. Bardock no se quedó atrás e inmediatamente se giró y le dio a su hijo una patada en el estomago haciéndole retroceder. El chico lanzó una honda de energía, Bardock la esquivo pero al hacerlo su hijo logró golpearle por la espalda y en la nuca haciéndole caer pero en vez de rematarle el chico se apartó de él.
«Qué rápido. Se nota que su velocidad ha aumentado»
—¿Estás jugando, papá? No estás muy a tono.
—¿Por qué no has aprovechado que estaba en el suelo boca abajo para golpearme?
—Quiero que duré más el combate. Y no me aprovecho de un rival indefenso.
—¿Indefenso? Idiota. Te he dicho muchas veces que jamás muestres dudas ni debilidad frente al adversario. ¿Quieres que vaya a por todas? ¡Muy bien! ¡Se acabaron los juegos!
Bardock concentro energía en su mano y formó una bola.
—Es una versión mejorada que he creado en este último año. Te perseguirá donde quiera que huyas.
—…
—Aaaaaaaahhh.
El adulto lanzó el ataque y el niño voló para esquivarlo pero la bola de energía le perseguía. Bardock igualmente se elevó para situarse a la altura de su hijo.
—¡Te he dicho que no podrás escapar!
—¿Por qué debería?
—¿Qué?
Bardock vio como la bola estaba a punto de golpear a su hijo, pero en el último instante el niño lanzó otra bola de energía contra la de su padre, al chocar ambos ataques exploraron mutuamente anulándose entre ellos. Se formó una humareda que sirvió para ocultar al adulto haciendo que tomase por sorpresa a su hijo golpeándole fuertemente en el estomago haciéndole salir el aire, seguidamente Bardock comenzó a darle golpes a modo de metralleta que el niño no podía seguir y esquivar debido a la concentración y velocidad de los mismos más el hecho de que su defensa había disminuido después de aquel golpe en la tripa, finalmente lo estrello contra el suelo y lo remató con una honda de energía. Al aterrizar el padre se encontró a su hijo inconsciente.
«Le he pillado por sorpresa. Aun es un poco confiado pero ha aumentado mucho su velocidad y su técnica. Si sigue así pronto me superará»
Unos minutos después Kakarotto salía del tanque de recuperación encontrándose con su madre.
—Buenos días, hijo.
—Buenos días, mamá.
—Ve a ducharte, pronto estará el desayuno.
—Voy.
Veinte minutos después el niño estaba vestido, con su mochila, desayunado y volando a toda velocidad junto con su padre.
—Antes de que vayas a trabajar iremos de compras. He hablado con tu madre y no volverás a usar esa mochila pesada, en su lugar emplearás una camiseta de entrenamiento. Ya manejas bien los 40 kilos de peso, veremos si puedes con 52.
CON KAKAROTTO
Mi padre me llevó a una tienda que acaba de abrir de material militar. Había uniformes de combate, radares, láseres… Estuvimos mirando las camisetas. Uno tipo nos miró y dijo "Si van a compra algo díganme lo que quieren, si no van a comprar lárguense".
—Queremos una camiseta de entrenamiento para mi hijo. De unos 52 kilos.
—¿Es broma? El peso va de 5 kilos en 5 kilos, o sea de 10, 15, 20… de 52 no hay. Eso sería una camisa de diseño y encargo, aquí no las hacemos.
—Pues de 55—contestó mi padre.
—¿Color?
—Negro—respondí porque si fuese de otro color no me serviría para mi uniforme de trabajo.
Me quedé frustrado por no poderme comprar también un nuevo uniforme de combate. Lo que ganaba se lo daba por entero a mi madre, que era quien administraba el dinero en casa. Aunque no se puede decir que ganase tanto pese a tener dos trabajos, era menor y por ello me pagaban menos que a los adultos.
El dependiente me dio dos camisetas y pidió que me las probase. La primera me iba pequeña y la segunda grande. Pedí una talla intermedia y el tendero gruñendo me entregó una tercera, que aunque aun era un poco grande no había tanta diferencia como con la segunda y se me ajustaba más. Mi padre pagó y nos marchamos. Desde ese día ya no volvería a usar la mochila, mi padre se la llevó a casa, en su lugar usaría esa camiseta pesada y con el tiempo otras de mayor peso.
—Qué tipo más desagradable, padre.
—No sabe vender pero no importa.
—Bueno, me voy o llegaré tarde. Adiós papá y gracias.
NARRADOR OMNISCIENTE
Kakarotto se marchó volando. Noto que su nuevo lastre le abultaba más que la mochila. El chico llegó a su empresa donde fue regañado por llegar con veinte minutos de retraso.
—¡Llegas tarde! Pues ale. Vas a hacer tú solo el reparto del pueblo más el de Capital Urbem. ¡Y no quiero más retrasos!
—Sí, señor.
—¿Ya no llevas la mochila?
—Ahora uso una camiseta pesada.
—Bueno… al trabajo.
—…
—Llevas casi dos años aquí. Voy a encargarte algo nuevo. Después de repartir en el pueblo ven de nuevo aquí y te llevarás una entrega al por mayor a la capital.
—¿Mayor qué?
—¡Al por mayor! O sea… llevarás un panel de 3000 botellas embaladas a los grandes almacenes de la capital, para que ellos a su vez lo distribuyan allí.
—Qué lío. ¿Por qué no las vendemos directamente nosotros allí?
—Porque tenemos contrato con ellos. Y ahora menos hablar y más trabajo.
—… Bueno… yo llevó la leche dónde sea.
—Te haré una nota con la dirección exacta pero primero ocúpate del pueblo.
—Sí, señor.
PUMPKIN
Habían pasado casi dos años desde que fui abandonada en el desierto. Pronto cumpliría los 10 y aunque había crecido un poco seguía siendo más baja que mi hermano quien ya tenía 8, físicamente parecía él el hermano mayor. Pronto sería mi cumpleaños y papá me dijo que con motivo del mismo se organizaría un torneo de lucha en donde participarían primero los menores de 18 años.
En el colegio iba de mal en peor. Cuando los estudiantes se enteraron de que la directora me había encargado el estudio y reparación de un antiguo satélite, que tendría una tutora personal ayudándome y supervisando el proyecto, y que incluso podía escoger yo misma a un grupo de 6 estudiantes que me ayudasen toda mi clase comenzó a hacerme la pelota, todos decían ser mis amigos e incluso me hacían regalos para ser los elegidos. Obviamente no opté por ninguno de esos hipócritas. No iba a escoger a unos niñatos que siempre me molestaban, insultaban y me golpeaban. Los seleccionados fueron un grupo de alumnos de un curso superior al mío, solo escogí a una niña de mi edad, Mushroom, que iba a un aula junto a la mía y era de las pocas que nunca me había molestado. El mero hecho de no ser elegidos enfureció a mis compañeros de clase, si antes no me tenían ningún respeto ahora directamente me odiaban, uno de ellos me dijo que les pagaría caro el haberlos humillado. ¿Humillado? Nunca lo hice, era yo la humillada. Para terminar de empeorarlo todo tuve el descuido de mostrarle a mi profesora, delante de todos mis compañeros, un nuevo tipo de dispositivo que había inventado. Basándome en un Galaxy 9, que era lo último del mercado, le añadí algunas mejoras. Ahora tenía una serie de mapas y sonido de voz que indicaban como ir a cada una de las calles de la capital e incluso incluía mapas del desierto y sus zonas, no había podido añadirle aun los planos de los demás pueblos del reino, pero era cuestión de tiempo. Llamé a mi modelo Sicana que era el nombre de mi madre, lo que sumado al lanzamiento del sátelite al espacio me hizo ganarme el odio de toda mi clase, especialmente después de que se descubrieran dos nuevo planetas: Cancer y Kamus. El primero estaba deshabitado salvo por algunos animales y poseía una gran riqueza mineral, al no haber población se me permitió ir acompañada de mi grupo científico y fue la primera vez que visite el espacio. Kamus, tenía unos habitantes muy fuertes y por ello papá no me dejo explorarlo desde el principio, en su lugar fueron Cepa, mi hermano y otros guerreros, el problema fue que ellos no eran científicos y por eso aparte de pelear no hicieron nada, no se molestaron en investigar sus minerales, ni su flora, ni su atmosfera… La situación fue científicamente desastrosa y por eso una vez que los enemigos fueron exterminados mi padre me mando a mí junto con una de mis profesoras y un experto tasador, este último determinó que el planeta se podía vender por unos 6000 créditos pero finalmente Kamus fue vendido por 9000, eso no me extrañó, a pesar de que sus antiguos habitantes fuesen poderosos el planeta en si no valía gran cosa. En cambio Cancer debido a sus minas y sus buenas tierras para el cultivo había sido subastado y vendido por 6 millones. A mis 9 años ya había reparado un satélite, descubierto y explorado dos planetas e inventado un nuevo modelo de radar, y todo eso era motivo de odio de cara a mis compañeros. Al principio empezaron con dejarme sin almorzar, ya fuese impidiéndome ir a la cafetería o robándome la comida más notas en mi mesa y taquilla. Pero me temía que tarde o temprano pasarían a las agresiones y no me equivocaba. Ese día me pegaron en el patio y uno de ellos me dijo "Cuídate a la salida, asquerosa".
HORAS DESPUÉS
Kakarotto se encontraba repartiendo la leche en el pueblo. Con el nuevo lastre le constaba moverse. La mochila pesaba solamente 20 kilos pero la nueva camiseta abultaba 55, dificultándole el vuelo.
El chico se paró un momento en el aire. Decidió aterrizar, dejó las cajas de leche en el suelo y sacó un papel de su bolsillo.
«A ver la lista… quedan tres repartos aquí y luego a la fábrica para recoger el pedido de la capital. Volando a esta velocidad será difícil hacer los repartos a tiempo para presentarse luego en la obra, pero hay que intentarlo»
Goku cogió de nuevo las cajas y se elevó con ellas. Sabía que debía volar con cuidado para que no se le cayeran y rompiesen. Tardó más de 30 minutos en terminar con los pedidos del pueblo.
«Ahora a recoger el segundo pedido y a la capital. Nunca la he visto pero dicen que es enorme. Me preguntó si darán propinas porque en el pueblo cada vez son más tacaños. Pagan la leche pero casi nunca sueltan ningún extra. El sueldo se los doy a mi madre pero no sabe que las propias las ahorro para un nuevo uniforme, aunque al paso que voy para cuando logre ahorrar ya seré adulto»
El chico volvió a revisar la lista con las direcciones pero entonces se percató de que no había tenido en cuenta un detalle, no conocía la ciudad. Su pueblo era más pequeño y había crecido en él, se conocía básicamente donde estaba cada una de sus calles y la mayoría de las casas. Sin embargo, Capital Urbemera una gran ciudad, con mucho comercio, con calles desconocidas y donde Kakarotto no había estado nunca. No era como cuando le tocó ocuparse del reparto de un pueblo cercano al suyo, en donde las dimensiones físicas y el tipo de ciudad no eran tan diferentes a los de su poblado. Aquí estaba en un lugar completamente desconocido, sería bonito para hacer turismo pero de lo que se trataba era de trabajar y cumplir con un horario.
«Tendré que hacer primero un vuelo de reconocimiento. Espero que haya carteles con el nombre de cada calle»
Kakarotto comenzó a explorar el pueblo. No pudo evitar detenerse a mirar un escaparate de una tienda militar.
«Increíble. El traje LG y el radar Galaxy 9. ¿Quién los pillará? Sin duda aquí tienen más variedad que en Village Carnivore A ver… ¡Jobar! ¡Cuestan 6000 y 8000 créditos! Incluso si sumase lo que gano en ambos trabajos tardaría mucho en ahorrar eso. ¿Cuántos son 6000 más 8000? Son… son… no sé pero mucho. Mmm, mamá tendrá que enseñarme de una vez a sumar cifras grandes.»
—… ¡¿PERO QUÉ NARICES HAGO AQUÍ CON TODO LO QUE TENGO QUE HACER?!
El muchacho volvió a elevarse.
DOS HORAS DESPUÉS
PUMPKIN
Había terminado las clases pero me quedé la última en el aula temiendo encontrarme con mis compañeros, si es que se les puede llamar así. Enfoqué mi dispositivo y note a varios fuera del colegio y concentrados en el camino a mi casa, eso significaba que me estaban esperando. Podía tomar otra ruta pero seguramente me seguirían igualmente, aun así no podía quedarme a vivir en la academia de modo que decidí salir haciendo un rodeo aunque me temiese que no serviría para nada.
Podría haber usado mi radar para llamar al castillo y pedir ayuda. Sin embargo, no quería. Mi padre siempre decía que cada uno debe cuidarse solo. Él siempre me repetía que era yo quien debía hacerme respetar, por eso no había tomado represalias contra la academia. No iba a suplicar a mi padre ni a mi hermano porque no creía que me ayudasen, y si me ayudaban posteriormente me cobrarían cara su ayuda, especialmente mi padre. Asique tuve que irme sola.
KAKAROTTO
Llevaba una hora en la ciudad y no encontraba esa gran tienda ni su dirección. ¿Qué le pasaba a esta ciudad? Bonita pero mal señalizada y mucha gente no sabe cómo indicarle a uno dónde está cada calle. En la lista figuraban la dirección pero no sabía donde se encontraban la misma.
«Si encontrase a alguien que me guiase por la ciudad… Hayyyyy. No llegó a la obra. Tenía que estar allí hace veinte minutos. En fin, seguiré volando»
PUMPKIN
Me encontraba volando a tan solo unos 300 metros del castillo cuando algo me golpeó por detrás haciéndome caer bruscamente al suelo. Me levanté un tanto dolorida y pude observar lo que me temía, ocho de mis compañeros de clase aparecieron por varios lados, seis en tierra y dos en el aire. La mayoría era varones menos una chica.
—¿Qué queréis?
—La pregunta es ¿Qué quieres tú? ¿Por qué pasas de nosotros?
—¿Qué pasa? ¿Nadie es lo bastante bueno para ti y por eso no nos elegiste?
—Dejadme pasar. Tengo prisa.
—Lástima porque nosotros no tenemos ninguna.
—Escoge a uno de nosotros y lucha como una Saiyajina, si es que lo eres.
—… Os repito que me dejéis pasar. Es una orden.
Se miraron extrañados.
—¿Una orden?—me respondió la chica. Tenía el pelo corto y los ojos de un marrón muy oscuro y me sacaba una cabeza de altura, o sea que la llegaba hasta el cuello. Llevaba una camisa y pantalón amarillo oscuros y una coraza marrón con remates negros. Respondía por Fungus.
—¿Crees que vamos a obedecer a una niña ridícula? Si no eliges a uno de nosotros entonces te enfrentaré yo.
El último que había hablado era un chico de la misma altura que mi hermano, con el cabello marrón oscuro. Llevaba un pantalón y camiseta rojo oscuro más una coraza blanca con remates marrones. Se llamaba Pineapple.
Me puse en guardia y vi como Pineapple se lanzaba hacía mí. Comenzamos una pelea de golpes físicos, pero apenas lograba darle algunos golpes mientras que él me golpeaba a gran velocidad. De pronto hizo una zancadilla haciéndome caer al suelo y agarrándome del rabo.
—AH.
Notaba como las fuerzas me abandonaban. Mi padre y hermano tenían entrenado el rabo pero yo no. Caí al suelo sintiéndome muy débil y especialmente sintiéndome humillada e indefensa.
—¿Qué pasa, princetucha? ¿Es todo lo que tienes?
—¡Déjame! ¡Luchemos correctamente!
—Alguien como tú no se merece un combate de honor. Debes ser castigada y vas a serlo.
Pineapple sin soltarme el rabo me levantó del suelo para posteriormente estrellarme de nuevo contra él, y repitió este mismo proceso varias veces. Parecía un juguete en sus manos.
—¿No queréis participar, chicos?
Los otros chavales se acercaron a nosotros y de pronto comenzaron a darme varias patadas y golpes entre todos más algunas bolas de energía, todo esto sin soltarme el rabo. Cada vez me sentía más débil y tenía miedo de que me matasen. Pineapple le pasó mi cola a un compañero y se arrodillo para situarse a mi altura, ya que seguía en el suelo completamente indefensa.
—Ahora empieza a ladrar, asquerosa. Ladra como la asquerosa perra que eres en realidad.
La miré con furia escupiéndole a la cara. Se pasó la mano derecha por el rostro justo antes de darme una sonora bofetada.
—Por lo visto no has aprendido, perra asquerosa.
Se fue detrás de mí y comenzó a azotarme a base de pisotones.
—Di que eres una perra y ladra. ¡Ladra!
—¡LADRA!—gritaron todos a la vez.
—¡NO!
—¿No?
Pineapple me desnudo completamente de cintura para abajo y usando un rayo me abrasó el muslo derecho de las piernas y luego el izquierdo.
—AAAAAAAAAAAAAAHHHHHH
—¿Lo entiendes ahora? Nadie va a venir a ayudarte o ya habrían venido.
Los demás me levantaron poniéndome en pie pero sin soltarme el rabo y sujetándome de la cintura y el cuello. Pineapple comenzó a quemarme las piernas y los pies mientras gritaba de dolor y él solo me respondía "Sufre, asquerosa". A veces interrumpía las quemaduras para abofetearme o darme de puñetazos en el estomago.
EN EL CASTILLO
Vegeta se encontraba saliendo de un tanque de curación cuando notó una alerta en su radar. El príncipe consultó su dispositivo.
«Mmm. La energía de mi hermana disminuye. Otra pelea sin duda aunque… esta vez es muy débil. ¿Habrá pasado algo? Bueno… ¿Y qué? Padre dice que debe cuidarse sola. Aunque… cada vez baja más. ¡Mierda!»
—Iré a ver. No tengo por qué darle explicaciones a padre.
Vegeta abrió una ventana de la enfermería y se fue volando.
Pumpkin tenía moratones y golpes por casi todo el cuerpo, incluido la cara, e incluso algunas quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas y algunas en los pies. Pineapple para más humillación la tiró al suelo boca abajo y la otra chica se orinó encima de su cabeza. La chica seguía consciente pero ya no se movía.
—Vaya. Parece que ya no soporta más—intervino Pineapple.
—Desnudémosla completamente y abandónanosla en el desierto. En su estado no sobrevivirá—sugirió la otra chica.
—Buena idea.
—Sí.
Los muchachos comenzaron a levantar a la princesa quien apenas pudo sostenerles la mirada.
—Te entregaremos a los worms, perra.
—…
—¡ALTO AHÍ!
—…
Pineapple y sus compañeros miraron al aire y vieron quién había gritado. De pronto vieron que el recién llegado dejaba caer una camiseta al suelo pero no le dieron importancia.
—¿Quiénes sois? ¿Por qué le hacéis eso a una chica? Ocho contra una. Pandilla de cobardes.
—… ¿Y tú quién eres? ¿Su novio o su mascota?
—Alguien que es mejor que tú. Me llamo Kakarotto. Volaba por aquí y os vi de repente.
—Ocupaos de ella. Yo voy a ajustarle las cuentas a ese tonto—respondió Pineapple elevándose y lanzándose al ataque, pero antes de que pudiese golpear a su rival este le dio una patada en el estomago haciéndole caer al suelo.
—Aaaaah.
Pineapple retrocedió dejando a sus compañeros asombrados. La chica malvada únicamente miraba a unos y otros con la mirada perdida.
—Me pillaste por sorpresa pero se acabo.
Pineapple lanzó una bola de energía que Kakarotto desvió con una sola mano y sin moverse del sitio.
—Pero… ¿Quién es ese?
—Pineapple es el más fuerte de nosotros y no puede con él.
—¿Qué no puedo? Claro que sí y lo demostraré.
—¡Dejar a la chica en paz y largaos!
—Tú no nos das órdenes.
—Veo que tendré que ponerme serio.
Kakarotto comenzó a concentrar su energía.
—Aaaaaaahhhh. Esto es lo que he logrado trabajando. Aaaaahhhhhhh
—¿Pero qué? 2000 unidades, 2500, 3000, 4000… ¡5500!
La princesa reaccionó un poco.
«5500? Tiene casi tanta fuerza como mi hermano. Recuerdo que Vegeta había pasado recientemente de 3000 a 6000 unidades»
—¡¿Qué esperáis?! Dejar a la perra y ataquémosle todos juntos.
Todos los chicos dispararon a la vez contra Goku quien voló para esquivar el ataque e inmediatamente aterrizó atravesándole el estomago a Pineapple de un puñetazo. El aludido cayó al suelo.
—Su herida no tiene por qué ser mortal si se cura a tiempo. Lleváoslo. Desaparecer de aquí.
Todos estaban algo asustados pero la villana tomó del cuello a la princesa.
—¡No te acerques! Si intentas algo le parto el cuello.
—… Cobarde.
—Si te resistes morirá. ¡Golpearle ahora!
Pineapple usando energía se quemó la herida para que no sangrase. Los otros chicos se acercaron a Kakarotto y comenzaron a rodearle. De pronto se abalanzaron sobre él dándole un sinfín de golpes.
—¿Ahora qué?
—¿Dónde está tu orgullo y fuerza de antes?
—Cobardes.
«Eso es, chicos. Destrozarle para que aprenda a no meterse en donde no le llaman» pensó Fungus.
—No sé quién es tu amiguito, perrita, pero en cualquier caso mira cómo está acabando por tu culpa—le tiró del pelo a su víctima—Mira como sufre tu perro protector.
La princesa escupió un poco de sangre.
—Sois unos cobardes. Solo jugáis sucio.
—Mientras uno gane lo demás no importa.
—…
De pronto la villana notó que alguien la sujetaba del cuello por detrás.
—Suelta a mi hermana o te mató.
La aludida volteó la cabeza.
—Príncipe… Vegeta.
Pumpkin fue soltado cayendo al suelo. Su hermano rápidamente la recogió ahogando un grito al ver su lamentable estado físico.
—Tú le has hecho esto. ¡Mereces morir!
—No… yo no fui… Solo la retenía—la malvada temblaba de miedo ante el príncipe—Fueron ellos, le juro que fueron ellos, especialmente Pineapple… Fue idea de él… es su culpa.
—Otro día os mataré pero ahora no tengo tiempo—Vegeta tomó a su hermana en brazos y se elevó en el aire.
—Chico, la chica está a salvo. ¡Contraataca!
Kakarotto se percató del aviso. Aunque estaba muy lastimado se levantó.
—Ahhhhhhhhhhh. Asique ya no tenías vuestro escudo. ¡Os voy a devolver lo que me habéis dado!
—¿Cómo? ¿Aun te quedan fuerzas?
—Esos puñetazos eran ridículos. En la obra sudo más.
Algunos chicos retrocedieron asustados. Pineapple empezaba a marearse por el golpe de antes.
—¡Larguémonos!—todos salieron volando en diferentes direcciones, menos Pineapple que le costaba respirar.
—Aaaaah, aaaah, aaaaah.
—Te sientes mal ¿Verdad? Aunque tu herida no sangre te atravesé el estomago.
—…
—Busca un tanque de curación o morirás.
—…
Vegeta seguía en el aire. Por su gusto hubiese querido perseguir a los huidos pero no podía seguirlos a todos a la vez y menos si habían ido volando en direcciones diferentes, además sabía que su deber ahora era cuidar de su hermana. Habría tiempo después para escarmentar a esa gentuza. Aterrizó cerca de Kakarotto.
—Chico. ¿Qué haces? Remátale.
—No soy un asesino. Además los duelos a muerte son ilegales.
—Él ha estado a punto de matar a mi hermana. Merece morir.
—Entonces que el rey le condene. Y tú, abusón, lárgate.
Pineapple comenzó a elevarse pero apenas se había separado del suelo cuando una honda de energía fue disparará hacía él, pero no le dio porque Kakarotto moviéndose a gran velocidad la interceptó y desvió. El matón aprovechó la confusión para huir.
Vegeta centró su atención en Kakarotto.
—¡IDIOTA! ¡YA ERA MÍO! ¡LO DEJASTE ESCAPAR!
—Ibas a matarlo.
—Por supuesto. Si no tuviese que llevarme de aquí a mi hermana te ibas a enterar.
—Hermano… déjale. Me ha salvado.
—… Bien. Lo dejaré pasar esta vez. ¿Tú quién eres? Vi que ayudaste a mi hermana, gracias pero no vuelvas a meterte en mis batallas. ¿Cuál es tu nombre? ¿Y tú padre?
—Kakarotto, hijo de Gine y de Bardock.
—¿Eres de esta ciudad?
—No, de Village Carnivore.
—Entonces ¿No nos conoces?
—No. ¿Debería?
—Ella es Pumpkin y yo su hermano Vegeta. Dile a tu padre esos nombres. Ahora adiós. Algún día pelearemos pero ahora tengo prisa.
—Un segundo. ¿No tendríais un mapa de la ciudad?
Pumpkin le tiró su radar.
—Usa mi dispositivo. Es un modelo con mapas y direcciones de la ciudad.
—Gracias. Ya te lo devolveré.
—Quédatelo, te lo regalo. Puedo conseguir otro fácilmente.
—¿En serio?
—Sí.
—Gracias. A ver… Guau. Tiene muchos mapas y… también del desierto. A ver… incluso se puede aumentar el tamaño de las letras y números de la pantalla.
—Algún día nos enfrentaremos, chico.
—Cuando y donde quieres, Vegeta.
—…
—…
—Adiós, Kakarotto.
Vegeta se marchó volando a gran velocidad.
«Ahora sí que no cumpliré con ninguno de mis horarios de trabajo. Me han hecho perder mucho tiempo» pensó Kakarotto mientras iba detrás de un edificio donde había dejado el paquete con el pedido de leche.
—Con este dispositivo debería encontrar esa calle fácilmente.
"Por favor. A 50 metros gire a la derecha"
El chico miró a un lado y otro.
—¿Quién dijo eso?
"No se detenta. Siga recto y a 50 metros gire a la derecha".
—Pero... ¿Quién está hablándome?"
"Siga recto y a 50 metros gire a la derecha"
—A ver si... Es el dispositivo. ¡Qué pasada! ¡TIENE VOZ!
"Siga recto y a 50 metros gire a la derecha"
—Ya voy, ya voy.
Unos minutos después el chico había entregado el pedido.
"Esta saliendo de la ciudad. Sin mapas ni datos disponibles. Por favor, actualice su dispositivo"
«¿Sin datos ni mapas? ¿Quiere decir que funciona solo con la ciudad capital? No importa porque ya he hecho lo que quería»
«Ese chico tiene un nivel similar al mío, incluso detuvo mi ataque contra aquel idiota aunque había poca distancia y él no estaba perfectamente colocado al lado suyo. Además tiene una buena capacidad de resistencia física. No se parece en nada a los mocosos inútiles que entrenan conmigo, él es diferente. ¿Por qué no puedo entrenar con chicos como él en vez de con fracasados e inútiles? Mmm. Mi hermana se ha desmayado, en cuando llegue al castillo la meteré en el tanque. Esos mocosos no escaparan por mucho tiempo, morirán por lo que han hecho. Me hubiese gustado pelear con Kakarotto y matar a esos desgraciados pero lo haré luego, ahora lo primero es mi hermana, ya habrá tiempo para pelear»
Vegeta llegó al palacio. Lo primero que hizo fue meter a su hermana en un tanque de curación y lo segundo marcharse.
«Bien. Ahora que mi hermanita está a salvo puedo concentrarme en buscar a esos imbéciles. Registré sus energías en mi radar asique no será difícil. Iré primero a por el estúpido que fue salvado por Kakarotto.
CON RADITZ
Todo el colegio esperábamos ansiosos el próximo torneo juvenil. Sería al cabo de una semana y pensaba aprovecharlo para derrotar de una vez a Cucumber. Hacía dos años nos enfrentamos en un torneo escolar y posteriormente en otras peleas, hasta ahora él me había ganado en todas las competiciones y peleas del colegio, por eso ahora quería vencerle delante de todos.
ESA NOCHE
Una joven terrícola de la misma edad que Pumpkin, igualmente una geniecilla de las ciencias y con el pelo azulado se preparaba para dormir. Su madre la arropó.
—Buenas noches, Bulmita.
—Buenas noches, mami.
Bulma recibió un beso de su madre en la frente y cerro sus ojitos. No tardó en dormirse. Dormía plácidamente porque no se imaginaba que pronto su vida cambiaría completamente.
Gracias al nuevo radar Kakarotto había podido repartir fácilmente la leche pero llegó tarde a la obra. Fue regañado y casi lo despiden, pero al final lo disculparon a cambio de que hiciese horas extras, eso hizo que llegase muy tarde a su casa. Al menos ahora tenía otro dispositivo que le gustaba mucho. Su padre se sorprendió cuando le enseñó aquel radar y aun más al hablarle de Vegeta y Pumpkin.
—No lo entiendo, papá. ¿Qué pasa?
—Hiciste bien en defender a esa chica pero ahora vete a dormir.
—Pero mamá…
—¡No repliques a tu madre!
—Sí, papá. Buenas noches.
Al cabo de una hora el chico ya se había dormido. Sus padres hablaban en el salón. Bardock pensaba que era bueno que su hijo se relacionas con el príncipe Vegeta, podría venirle bien para fortalecerse. Pero Gine dudaba de los beneficios de esa supuesta relación, no estaba segura de que el rey viene con buenos ojos a su hijo. Kakarotto pertenecía a una familia humilde, había nacido y crecido fuera de la capital, no tenía un historial militar a sus espaldas, tampoco descendía de grandes guerreros o antiguos héroes de guerra; aparte había nacido con tan solo dos unidades, cosa que el rey podía llegar a saber mediante el expediente médico del chico. Realmente Kakarotto jamás sería admitido en la Corte, no había ninguna posibilidad de que se ganase el favor del rey o los príncipes. Bardock terminó por dar la razón a su esposa.
EN EL PALACIO
El rey estaba en la habitación de su hija hablando con ella y diciéndola que debía entrenar la cola y volverse mucho más fuerte. De pronto entró Vegeta entregándole a su padre una caja. El monarca miró el interior y sonrió.
—Eso es lo único que queda de quienes molestaron a mi hermana.
Pumpkin miró el interior del paquete y ahogo un grito.
—Son…
—Las cabezas de esos miserables. Los desafié y eliminé uno a uno.
—Pero los duelos a muertes están prohibidos.
—Me da igual, hermana. Mañana enseñaré estas cabezas en tu colegio. Que todos vean el destino de quienes ofenden a nuestra familia.
—Buen trabajo, hijo. Prefiero que tu hermana se defienda sola, pero esos mocosos merecían la muerte.
—¡Papá!
—Gracias, padre. Aunque hubo una a la que no maté—Vegeta miró a la puerta y gritó "pasa". Pumpkin vio entrar a su agresora. No llevaba ropa salvo un sujetador y un cinturón de castidad, sus tobillos estaban encadenados y apenas podía caminar a pequeños pasos y llevaba esposadas sus manos. Además portaba un dispositivo en el cuello que le impedía concentrar su ki, si intentase elevarlo sufriría una descarga eléctrica.
Vegeta le obligó a la chica a arrodillarse ante Pumpkin.
—¡Perdóneme, princesa. Perdónenme todos, por favor.
—Ella me suplicó clemencia y se ofreció como tu esclava a cambio de que no la matase. En principio no tenía ganas de hacerla caso, pero luego pensé que quizás te agradaría como esclava.
—Papá…
—Es tu decisión, hija. ¿Vas a conservarla a tu servicio? ¿No me dirás que realmente quieres perdonarla?
—…
«Por mi gusto la perdonaría pero no puedo mostrarme débil ante mi familia. Tampoco quiero tener a esta idiota conmigo»
—Papá, hermano… No tengo ganas de quedarme con está mocosa. Si ella quiere ser esclava que sea vendida en el mercado.
—¿QUÉ? NO, PRINCESA. ¡POR FAVOR NO ME HAGÁIS ESTO!
—Vegeta llévala a las mazmorras. Mañana la venderemos, alguien la querrá.
—Sí, padre. Andando, escoria.
La chica fue sacada al empujones mientras lloraba y gritaba pidiendo perdón y clemencia.
FIN DEL CAPÍTULO 4.
Hola, lectores/as.
Habrán notado que este fanfic no soy tan política y moralmente correcto como en la mayoría de mis fics. Esto se debe a que mis otras historias eran de ponis o de humanos, esta es de Saiyajins y ellos han de ser violentos.
Me sentí mal escribiendo la tortura de la princesa pero era necesaria para que Kakarotto conociese a los príncipes.
También me sentí un poco mal describiendo la situación de esclavitud de la otra chica.
Comercio al por mayor. Es un tipo de comercio entre empresas en donde las ventas se hacen en grandes cantidades de un mismo producto.
Por ejemplo. Un gran almacén vende muchos tipos de productos diferentes pero no los fabrica dicha tienda. Lo que sucede es que el almacén compra sus mercancías a distintas empresas (proveedores) y luego lo comprado lo revende a sus clientes del almacén. Aquí pasa lo mismo, la empresa lechera de Kakarotto vende la leche a una gran empresa para que dicho destinatario sea quien distribuya el producto en la capital del reino.
¿Os acordáis de Cucumber? Salió en el capítulo 2 dándole una paliza a Raditz. Se dijo entonces que ambos iban a combatir posteriormente en una competición escolar, pero al final no lo puse para no meter tanto relleno. La competición fue mencionada por Raditz en este capítulo por tanto ya se celebró aunque no se viese, especialmente teniendo en cuenta que desde lo sucedido en el capítulo 3 en este hubo un salto de tiempo de 2 años. Sin embargo, el torneo juvenil lo pondré directamente y veremos sus combates.
Honestamente los personajes que más me interesa desarrollar en este fic son Kakarotto, Vegeta Junior y Pumpkin. Bulma por ahora no tendrá mucho papel, solo se mencionará para que no se olviden de ella; pero más adelante ella participará más en el fanfic.
Fungus. Hongo.
Mushroom. Seta.
Pineapple. Piña.
Sicana. Planta de América del Sur cuyo fruto es comestible. Las sicanas pertenecen a la familia floral de las cucurbitáceas, algunas de estas últimas son conocidas como calabazas. Por tanto, no es de extrañar que la madre de Pumpkin (calabaza) se llamase Sicana.
Un saludo.
Nos leemos.
