Advertencia: Clasificasión (M) por violencia, lenguaje, posibles muertes y temas para adultos. Por ahora se mantendrá en (T), pero en capítulos futuros se cambiará.

N/A: Historia basada en hechos reales.


IV.

"Compasión: ¿Por ella?"


Sasuke Uchiha no era un hombre caracterizado por su amabilidad, ni mucho menos por demostrar sus sentimientos. De hecho, todo aquel que tenía la dicha de conocerlo, podría decir que era un hombre sin corazón y egoísta, siempre preocupándose por él mismo. Tal vez era verdad frente a la sociedad, sin embargo, el hecho de decir que «No tenía corazón» era demasiado, incluso para él mismo.

Eso sin mencionar a su hermano mayor: Itachi Uchiha. Uno de los mejores miembros de la organización criminal "Akatsuki", responsable de secuestro y trata de blancas, al menos hasta el momento; mantenía un ápice de sadismo y crueldad con sus víctimas en cada momento que se le presentaba, era despiadado y no le interesaba en absoluto el dolor que causaba en las mujeres que secuestraba, las cuales no rebasaban los veinte años de edad.

Itachi, al igual que Sasuke, eran conocidos en el bajo mundo como personas huecas, así como también eran sumamente populares entre la organización, debido a su historial "casi" impecable de trabajos excelentemente ejecutados. Siempre era lo mismo: ambos se dedicaban a elegir a una chica con buenas proporciones y de aspecto inocente, las enamoraban, las investigaban y al final, las secuestraban para sus bajos propósitos. Pero, ¿eso realmente los complacía?

—¡Mierda! Estúpida mujer entrometida.

De no haber sido por el sonoro portazo y la voz molesta de Gaara, Sasuke hubiera continuado sumido en sus pensamientos, recostado sobre el respaldo de su cómodo sillón. Levantó perezosamente la cabeza en su dirección y gruñó, esperando a que el pelirrojo hablara de nuevo.

—Deberías ponerles una correa a tus mujerzuelas, Uchiha... ¡Estoy harto de ellas!

—Y tú deberías cerrar la boca un momento, Gaara —respondió irritado el azabache—. Aún no entiendo porqué trajiste a Sakura, no nos sirve.

—Para salvar tu trasero, idiota.

Sasuke se acomodó en el sillón, cruzando ambos brazos tras su nuca y sonriendo de lado. Ese acto hizo fruncir el ceño al pelirrojo, a la vez que escuchó un leve gruñido frustrado por parte del mismo. Entonces cerró los ojos, emitiendo un leve suspiro.

—¿Sólo eso? —cuestionó con simpleza, sin siquiera abrir los ojos.

—¿Para qué otra cosa, entonces? —Gaara respondió de la misma manera, encogiéndose de hombros.

—No seas imbécil, Gaara —esta vez se levantó de golpe y lo miró fulminante—. Sakura no representaba ningún peligro para mí. Con tan sólo chasquear mis dedos, podía tenerla a mis pies, ¿acaso crees que ella diría algo de esto? Antes de eso le corto la lengua.

Gaara lo miró desafiante, posicionándose frente a él. Tal vez se había precipitado al tomar como rehén a Sakura sin antes analizar la situación o consultarlo con los Uchiha anteriormente, pero él era un hombre que no obedecía órdenes y hacía las cosas a su manera.

—¿No será que estás interesado en ella? —apuntó cabreado Sasuke, mientras entrecerraba sus ojos negros—. Ella es una chica bonita. Quizás no tanto como Hyuuga, pero sin duda es digna de un hombre como tú o yo.

—Parece que el interesado aquí eres tú.

Sasuke se contuvo de reír estrepitosamente. El hombre al que tenía enfrente se había encargado de hacer un comentario que sobrepasó el humor del Uchiha, haciendo que la burla fuera contenida en su máximo punto. Ahora comprendía que ese sujeto no lo conocía en absoluto.

¿Sasuke Uchiha, interesado en Sakura Haruno?

Era cierto que ambos habían tenido un par de encuentros casuales por las noches, o que habían compartido la cama en una de esas tantas noches, pero en realidad, las había pasado con muchas otras mujeres, que por cierto eran mejores amantes. Sakura no representaba nada en su vida y a él le daba exactamente lo mismo si su hermano Itachi, su padrastro, o incluso Gaara la mataba.

—Realmente eres estúpido.

Con esas palabras, Sasuke estuvo dispuesto a abandonar la oficina en la que se encontraban, con un sólo pensamiento en mente: el pelirrojo de verdad estaba interesado en aquella mujer, lo notaba en su rostro. Esa sería una gran desventaja para él, porque en cualquier momento, estaba seguro que Gaara los traicionaría por una mujer. Ya lo había hecho una vez cuando se enamoró de otra chica y no dudaba que se repitiera la situación.

—Uchiha, mañana se llevan a tu paloma —tras las palabras de Gaara, Sasuke se detuvo por impulso—. El jefe consiguió una buena tarifa por su virginidad.

—Que no se te olvide que tú, Itachi y yo iremos a Nueva York. Él quiere vernos a los tres —recordó con molestia el moreno—. Y también recuerda que es Hinata, no paloma.

—¿Acaso no da igual? —suspiró el pelirrojo—. En cuanto llegue a la gran manzana, su virginidad será vendida al mejor postor.

La mano de Sasuke se tensó hasta formar un puño en cuanto escuchó aquellas palabras. No concebía que Hinata aún fuera inmaculada y él no hubiese aprovechado la oportunidad para tener sexo con ella. Ahora resultaba que su pureza fuera subastada por cualquier hombre.

No. Él no podía quedarse quieto y esperar que cualquier extraño le pusiera sus manos y su cuerpo encima, sin siquiera haber probado su piel, sus senos y sus piernas; se volvía loco de sólo pensar que había trabajado con una niña tan hermosa y de buen cuerpo en vano, sin haber disfrutado de sus gemidos, aunque estos fueran de dolor.

Gaara se percató del cambio repentino de conducta por parte del azabache, así que no dudó en aprovechar la oportunidad para zafarse del reciente pensamiento que éste tenía sobre él y evitar que lo enganchara aún más con Sakura.

—¿Qué pasa, Uchiha? —su tono de voz fue ronco—. ¿Acaso esa chica nunca tuvo relaciones sexuales contigo?

Sasuke abrió los ojos más de la cuenta, molesto por la burla del pelirrojo; intentó contenerse de cometer una locura e ir hasta donde se encontraba Hinata, para tomar posesión de lo que, por derecho, le pertenecía: su virginidad. Sin embargo, también deseaba romper uno o dos dientes de la boca de Gaara, para que de una vez por todas dejara de hablar.

—Métete en tus asuntos.

—Oh, ya veo —el chico de las ojeras insistió con interés—. La zorrita de Hyuuga le vendió el culo a Naruto Uzumaki, antes que a ti.

Esa fue la gota que derramó el vaso en la paciencia del moreno. Se dio media vuelta y tomó por el cuello de la camisa a un satisfecho Gaara con brusquedad, estampándolo en la pared; sus dientes rechinaban debido a la presión ejercida y su entrecejo se encontraba firmemente arrugado; su puño se había levantado a la altura de sus rostros, con la clara intención de golpearlo.

Gaara sonrió ladino, le encantaba hacer rabiar al Uchiha con ese tipo de especulaciones y más aún, cuando se trataba de mujeres o negocios. Le entretenía ver el rostro colérico de su compañero -y rival- hasta que terminaba en esa situación, a punto de golpearlo por insignificancias. Era su rutina.

—¡Deja de decir estupideces, o te mato! —gruñó ejerciendo presión sobre la tela de la camisa.

—¡¿Crees que obedecería a un imbécil como tú?! —enfrentó de la misma manera Gaara.

Una vena se asomó en la irritada frente de Sasuke. El pelirrojo lo estaba provocando y si seguía así, no sabía cómo terminaría el meollo del asunto.

No era cuestión de sentimientos, él estaba completamente seguro de que no sentía ni siquiera lástima por aquella chica de ojos perlados; tampoco era su rivalidad con Gaara, porque sabía que podía matar a ese tipo en el momento que deseara, sin tener ningún remordimiento. Era su orgullo. El orgullo que sentía al presumir frente a su hermano y padrastro, que se había hecho del cuerpo de una chica bonita en la primera semana de embaucarla; sentía su ego como hombre, quebrarse ante en bardo pensamiento de que alguien más podría disfrutar antes que él, uno de sus preciosos trofeos.

Sintió su sangre arder ante el último pensamiento. Esa niña Hyuuga no sería la primera en escaparse de sus manos como mujer, él necesitaba probar el néctar de su cuerpo lo antes posible. No le importaba si echaba a perder los planes de su padrastro con ella, ya lo arreglaría después. Mientras tanto, necesitaba demostrarle al pelirrojo, así como a su hermano, que él era digno de ser llamado "despiadado" y que podía tener a la mujer que quisiera en la cama.

Soltó bruscamente a Gaara, quien ni se inmutaba ante su agarre y dio largas zancadas hacia la puerta, con el objeto de ir al sótano, donde mantenían encerrada a Hinata. Ni siquiera se percató de que una mujer entró antes de que él saliera y lo había llamado con solemne dulzura, inclusive llegó a empujarla ante su atónita mirada y la monótona del pelirrojo.

—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó ella cuando Sasuke desapareció de su vista—. ¿A dónde va mi novio?

—No me interesa a donde vaya ese imbécil, Ino —respondió secamente—. Pero sé exactamente a quien buscará.

Antes de que Ino pudiera hacerle más preguntas, Gaara salió dando un fuerte portazo, dejándola intrigada.


—¡Tranquilízate! Espera a que lleguen. No podemos marcharnos sin ellos.

Kakashi sostenía con fuerza a un desesperado Naruto, quien hacía lo posible por liberarse de sus manos para poder salir lo antes posible de ahí. Primero se había enterado de la desaparición de su amiga Hinata y ahora le decían que la chica del que estaba enamorado, Sakura, también había desaparecido.

—¡No me tranquilizaré hasta encontrarlas, Kakashi-sensei! —vociferó impaciente. Aún intentaba zafarse del agarre, sin embargo, lo hacía con menor intensidad.

—Naruto —llamó su maestro—. Si te pones histérico, serán más problemas que atender. Debes estar calmado y ayudar en esto como alguien responsable, o de lo contrario, no te llevaremos con nosotros.

Al rubio no le quedó otra opción que resignarse a esperar la llegada de sus mentores; sentándose de nuevo sobre la silla de madera que antes ocupaba, bufó molesto mientras se cruzaba de brazos, alegando mentalmente que los hombres aparecieran lo más pronto posible para poder partir al departamento de los hermanos Uchiha y hacerles unas cuantas preguntas. Era una suerte que Kakashi fuera un oficial policíaco.

Se formuló un silencio incómodo en la habitación, ninguno de los dos se atrevía a hablar en ese momento. La situación era tan tensa que se podía cortar con el mínimo rasguño; Naruto se imaginaba lo peor de Sasuke y pensar que Hinata y Sakura podían estar con él, lo ponía con los nervios a flor de piel. Y es que había estado investigándolo hacía un par de días y no halló absolutamente nada de información personal, lo cual le preocupaba aún más.

Cuando por fin llegaron Iruka y Jiraiya, Naruto se levantó de golpe, reclamándoles su tardanza cuando se trataba de un asunto serio; incluso le reclamó al pervertido que no era el momento de estar con mujeres, a lo que comenzó una discusión sin sentido. Kakashi e Iruka sólo se limitaron a observar a ese par, que en ese momento parecía que habían olvidado la importancia de la situación y, suspiraron pesadamente.

—¡Tú no entiendes nada, mocoso! —masculló molesto el albino—. ¡Cuando crezcas entenderás!

—¡Ya no soy un niño, viejo pervertido! —imitó Naruto haciendo un puchero—. ¡Y entiendo perfectamente que está enfermo!

—¡¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera?!

Antes de que la discusión se tornara más larga, Kakashi decidió intervenía, alegando que ya era hora de irse hacia el departamento de los Uchiha, antes de que ellos comenzaran a sospechar o escaparan de Londres, en caso de que fuesen culpables de la desaparición de Hinata y Sakura. Ambos dejaron de pelear, sin embargo, seguían mirándose enfadados e incluso se mostraron la lengua mutuamente.

—Bien, el plan es el siguente-

—Espera, Iruka —interrumpió Jiraiya—. Tengo un mejor plan. Uno que no involucra un escándalo y mantendrá a pocos miembros de la policía en esto. Tengo una espía que es amiga de los Uchiha y podrá mantenernos al margen de sus acciones. Por alguna razón, sospecho de ese tal Sasuke y su hermano, pero también sospecho que no están solos y no serán un problema fácil.

—¿Y qué propones? —cuestionó Kakashi, cruzándose de brazos.

—Esperar noticias de ella.


-Nueva York, E.E.U.U.-

—¡Señora! Es un placer tenerla aquí. El jefe la está esperando.

Un empleado del lugar se acercó cordialmente hasta la entrada, donde había llegado una mujer con un claro ceño fruncido y sus manos tensadas en puños. Ella se molestó al tener que entrar a un lugar tan repugnante como ese: una casa de citas. Prefería entrar a una sala de tortura que ahí, pero debía hacerlo gracias a la petición de su amigo.

—¡Soy señorita! —fulminó con la mirada al pobre empleado, que comenzaba a temblar—. Llévame cuanto antes hasta donde está tu jefe.

El hombre se repuso de inmediato y comenzó a adentrarse entre la multitud de personas que ahí habían. A simple vista, el lugar parecía una simple taberna de estilo rústico, con mesas y sillas de madera de roble y cuatro amplias barras y taburetes forrados de piel de zorro alrededor; estantes repletos de bebidas alcohólicas y empleados vestidos elegantemente con trajes de etiqueta; los clientes parecían ser hombres de clase alta y algunas mujeres de igual apariencia, no obstante, había féminas que vestían provocativamente y se acercaban con coquetería a los hombres, así como algunos hombres vestidos con tan sólo pantalones, se acercaban a las ebrias mujeres.

Ella suspiró mientras la invadía un escalofrío, seguía caminando a su alrededor y todo lo que veía le repugnaba. Detrás del tumulto de gente habían unas cuantas personas que se encontraban en pleno coito, sin siquiera inmutarse porque alguien los viera y, en los pasillos se encontraban otras cuantas postradas en el suelo, con un olor excesivamente fuerte a alcohol. Decidió enfocar su vista al frente para no asquearse con semejantes imágenes, antes de arrepentirse de hacer lo que tenía pensado. Todo por esa estúpida petición.

—Hemos legado, señorita —dijo animado el empleado, deteniéndose frente a una puerta—. El jefe estará muy contento de verla.

La mujer sólo asintió indiferente antes de que el empleado regresara a su puesto. Se quedó observando un momento la puerta, pensando en las consecuencias de entrar; una vez cruzara el umbral, no habría marcha atrás y se atendría a las posibilidades de salir victoriosa o perdedora. No importaba eso.

—Todo sea por Jiraiya y el bien de esas niñas.

Con ese susurro tomó el picaporte de la puerta y lo giró lentamente, empujándola a la vez. Una vez abierta, entró dando pequeños pasos hasta que se encontró con el rostro que nunca había querido ver; el hombre, sentado detrás de un amplio escritorio y con los codos apoyados sobre este, la observó detenidamente mientras esbozaba una sonrisa ladina.

—Es un gusto tenerte aquí.

Ella frunció el ceño, desviando la mirada hacia un lado. Odiaba lo áspera que sonaba esa voz en sus tímpanos y el sarcasmo impregnado en ella; detestaba ver ese rostro con mirada penetrante y sonrisa maquiavélica que no dejaban de ir en su dirección. Lo odiaba.

Después de un momento de silencio, el hombre habló de nuevo:

—¿Eso quiere decir que aceptas mi proposición?

-To be continued-


Notas de autora:

Creo que este capítulo ha sido bastante vulgar, debido a su lenguaje explícito. Y creo que el siguiente capítulo vendrá cargado de más lenguaje explícito y tal vez (sólo tal vez) con limme o lemmon (no soy ninguna experta en eso, así que puedo saltarme de escribir esa parte).

Con este capítulo, damos fin a nuestro prólogo de cuatro capítulos y comienzo al desarrollo y clímax de esta historia. ¿Romance? Sí, habrá romance, pero no del tipo al que están acostumbrados. Aquí los personajes sufrirán mucho, pero también les daré un respiro con un poco de amor.

¿Muertes? He de decir que me encanta matar a los personajes, pero hasta el momento no tengo planeado hacer este tipo de drama aquí, aunque más adelante tal vez lo haga.

Y bueno, agradecimientos especiales a:

Hina Hyu 90

esther82

cherrymarce

nashita hime

hime-23

Blossom Komatsu

HinataUchihaKurosaki

Zareh

Lady Yuki

Y a todos aquellos que le han dado click en seguir o han agregado esta historia a sus favoritos. Me alegra mucho que les guste esto.

Y ¿qué piensan? ¿quién creen que sea esa misteriosa mujer? ¿y el jefe de la casa de citas? ¿Lograrán salvar a Hinata y Sakura? ¿Qué es lo que siente Sasuke realmente? ¿Les gustó? ¿Les desagradó? Saben que pueden acudir a la caja de comentarios, me encanta leer sus críticas.

P.D: HinataUchihaKurosaki, sí. Me alegra que te guste "Bring me to life" tanto como esta historia. Es genial tener a una lectora de ambos fandoms leyéndome. Gracias por tomarte el tiempo de leer mis historias.

¡Nos leemos! (\•3•)/