Capitulo 4:

Algo más lejos, Syaoran y Eriol se deslizaban silenciosamente por los pasillos que llevaban al corredor principal. Eriol iba a la delantera y Syaoran un poco más atrás, murmurando cientos de pretextos al minuto, pero ninguno parecía hacer cambiar de opinión a su amigo. Una última mirada por parte de Eriol lo hizo callar y fijarse en el ambiente fuera de las paredes crema vagamente pintadas.

La luz de la luna había sido opacada por grandes nubes negras, cubriendo en cielo a todo lo ancho que podían y solo algunos delgados rayos tocaban la superficie del lugar, determinados a perderse antes de lograr iluminar algo. Las copas de los árboles eran violentamente azotadas por el viento, no tanto como hacía poco, pero tampoco era algo alentador. Minutos después llegaron a la puerta principal, como era de esperarse casi 12 kilos de seguridad metalizada estaban atornillados en la superficie de madera.

Lo más resaltante era la enorme cerradura de metal en medio de ambas puertas, conectándolas

"Y bien?" tentó Syaoran "no la tumbaras al piso o si?" una sonrisa burlona se formó en sus labios, satisfecho de que los 'planes' quedaran estropeados. Tal vez era tonto pensar que algo así de simple les impidiera seguir avanzando, pero Syaoran no quiso abandonar sus esperanzas tan pronto.

La respuesta no llegó a sus oídos, pero vio a Eriol sacar un pequeño objeto dorado de su bolsillo, y aún sin decir nada, libero al báculo de El Sol, solo qué esta vez no había tomado su tamaño completo. La pequeña llave flotó indecisa durante nos segundos para luego posarse en la cerradura central. Eriol giró su palma abierta y la llave se incrustó perfectamente en la hendidura.

Hubo un pequeño clic, y ambos se miraron. Syaoran asintió firmemente, tensado sus músculos hasta una posición de ataque inconscientemente; Eriol giró su mano por segunda vez y esperaron. Los segundos pasaron densos y desesperantes, ambos cruzando miradas y luego mirando fijamente a la puerta. Los muchos candados y cerraduras llenos de polvo y casi tan opacos como para no detectarse en la oscuridad seguían inmóviles ¿por qué no se había abierto?.

De pronto, las puertas fueron golpeadas desde afuera, el sonido de las cadenas y otros objetos de metal llenaron el aire, uno tras otro. Los golpes eran secos y concisos, como si la intención de quien quiera que estuviese del otro lado fuera romperla. En uno de ellos, tal vez el cuarto o quito, Eriol llevó su mirada, por menos de un instante a otro lado, algo había cambiado. Quiso deshacer el hechizo, pero su mano permaneció extendida y tiesa en el aire. Las cerraduras corrieron rápidamente de su lugar acompañadas del horroroso sonido del contacto de muchas piezas de metal oxidado, unas contra otras.

Antes que alguno de ellos pudiera reaccionar, las puertas se abrieron ejerciendo tal fuerza que mandó a ambos chicos unos cuantos metros lejos en el pasillo.

La espalda de Eriol barrio la alfombra hasta golpear la pared y detenerse cerca de las escaleras; Syaoran no tuvo tanta suerte porque lo primero que tocó el suelo fue su cara, golpeándose la frente y raspando su mejilla hasta sangrar.

Syaoran, sintió su cara arder mientras la sangre tibia baja por su herida lentamente. Sus costillas dolían y hubo un momento donde perdió en sentido de la orientación; por lo que le tomó más tiempo que a Eriol poder sostenerse en pie. Para cuando pudo lograrlo, Eriol había avanzado ya varios pasos, estando casi paralelo a el. El sostenía su costado con una mano y sus gafas habían quedado más atrás cerca de los restos de un florero.

Tomo uno o dos segundos para que Syaoran se diera cuenta. Eriol apretó su puño libre con fuerza, la fina cadenita de oro que salía del final de su puño brilló apenas unos segundos, movida por el temblor de su mano.

Nada. Absolutamente nada. Eso era lo que estaba frente a ellos. Habían sido demasiado lentos… quien fuera el responsable los había detectado a tiempo. Eriol estaba seguro de que solo fue instantes antes de que ambos cayeran, de a ver sentido algo. No lo podía explicar, pero estaba convencido, ahora más que nunca, de que no debía subestimarse.

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Sakura estaba frente al espejo de baño. La piel de su cuello, pálida y delicada se reflejaba en la superficie de cristal. Tocó suavemente una zona en particular, sintiéndose contenta de ya no tener aquellas horribles marcas. Sus ojos verdes, retiraron la mirada y ella continuo hacia el ropero, examinando las prendas colgadas ordenadamente, sin poder evitar recodar la causa de que estuvieran ahí. Algo áspero se formó en el fondo de su estómago, conforme sus manos recorrían las distintas texturas de las telas. Casi podía sentir el mismo viento de esa tarde soplar cerca suyo; ¿por qué seguía recordándolo?. Ya habían pasado varios días y no lo había vuelto a ver. Sabía que estudiaban lo mismo, por lo que era casi imposible no encontrarlo más de una vez. No era tampoco como si deseara verlo, hablar con el… decirle 'lo siento'...

'Hipócrita', susurro sin darse cuenta. Poner una excusa tan tonta, tan infantil… tan propia de el.

Su madre no estuvo enferma, como si Ieran enfermase alguna vez. Los doctores dijeron que había sido muerte natural, que había gozado de buena salud hasta el último día, cuando un paro cardiaco terminó con ella. Sakura pudo sentir como una pequeña bola áspera y caliente subía por su garganta atorándose en su pecho. Pero, así hubiese dado el mejor de los discursos, igual se habría marchado.

Tomó de entre todos, una chompa blanca de lana, con capucha y aplicaciones azules. Rápidamente se fundió con ella y la pegó a su cuerpo. Era, talvez, el invierno más crudo que había vivido, definitivamente mucho peores a los que alguna ves hubieron en Tomoeda.

Con la apariencia de un hombre de nieve desnutrido, Sakura salió de la habitación.

Sus pasos iban en dirección a algún lugar que su cerebro ignoraba, como de costumbre, ella solo se dejaba llevar…. Desde casi las 2 AM que estaba despierta, y aunque por ahora todo iba bien, sabía que su cuerpo lo lamentaría

Se abrazó a si misma un poco mas fuerte, al tiempo que llegaba una de las terrazas del edificio. Normalmente había una o dos parejas asfixiándose e intentado besarse en el proceso. Pero, al parecer, el frió y lo temprano del día aún los mantenía en sus camas. Eran 4 terrazas en total. Sakura se encontraba en el lado Este, por lo que tenía una buena vista de la ciudad y de una gran carretera que partía desde un punto invisible y pasaba por el campus, dirigiéndose recta y delgada a todo lo largo del camino. La terraza del norte tenía vista al lago y el bosque que lo rodeaba; por otro lado, la terraza del sur no tenía ninguna vista interesante, salvo gran cantidad de tierra y árboles secos. Sakura jamás había ido a la terraza del Oste, pero supuso que daba a otra ciudad también; estaba demasiado lejos del mar como para observarlo desde ahí.

Sakura se apoyó sobre el barandal, sintiendo en frío de la nieve apoderarse de sus huesos, a pesar de toda la ropa que tenía puesta. Debía estar loca para exponerse así, la superficie era muy resbaladiza y si caía… estaba en el 7mo piso, no sería muy afortunada, pero su mente estaba dispuesta a dejar el sentido común por un momento y concentrase en algo que la carcomía Había algo en la mente de Sakura que insistía constantemente, un sueño que ella no quería recordar, y sin embargo, en ese momento sintió que había perdido la batalla. Nuevamente recordó, como había comenzado y a pesar de analizarlo varias veces, no lograba entenderlo.

Era odioso tener que pensar en Syaoran de nuevo, ahora con el estúpido sueño acechándola; pero tampoco podía negar que le preocupara. Estaba conciente que sus sueños no eran sino premoniciones, que no debía subestimarlos. Nunca fue buena para interpretarlos, pero casi siempre era simples… literales. Sin embargo; este sueño era diferente. Aún sin poder entender nada de lo que había visto, estaba segura que no era nada bueno… Un escalofrío recorrió su espalda y en nudo en su garganta se tensó. Había sido tan real, pensó, observando las palmas de sus manos, imaginando la sangre que vio en ellas; fría y pegajosa, escurriendo entre sus dedos.

Deseó, con todas sus fuerzas deseó, que Kero estuviera con ella. El tendría una respuesta, o algo que decir al menos. Realmente lo extrañaba, incluso si le trajera mas problemas que soluciones, extrañaba tenerlo cerca; el y Touya eran la única familia que le quedaba. Pero sabía que eso estaba fuera de su alcance, era parte del contrato…

Una de sus manos apretó el barandal con fuerza, enterrando sus dedos, sin notarlo, en varios centímetros de nieve. Que pensaría el de ella ahora?. Si supiera, si la viera como es ahora… la aceptaría?. Estaba obligado, era su ama, pero jamás quiso algo forzado de parte de Kero. Siempre le dio la libertad de elegir. O casi siempre, hasta que decidió por el, creyendo que era lo mejor, y lo selló en el libro de las cartas, donde permanecería dormido, para siempre.

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'Kinomoto'

'Kinomoto, vamos despierta'

Esa frase seguía picando los oídos de Sakura, como una grande y gorda abeja. Sakura hundió más la cabeza entre sus brazos, pero curiosamente esta abeja tenía brazos y la estaba sacudiendo con fuerza.

'Kinomoto… hay lo siento' dijo Madison apenada, con las mejillas bastante rojas para una tarde de invierno. Se hizo a un lado para dejar pasar a una mujer delgada y de pequeña estatura con grandes gafas. La mujer aclaró su voz varias veces, intentando llamar la atención de Sakura, pero fue en vano; ella solo murmuró algo y se giró sobre la carpeta, buscando una nueva posición para su cabeza.

Furiosa, la mujer tomó el libro más cercano que tenia y lo tiró con fuerza sobre la carpeta. Varios alumnos contuvieron la risa, sobre todo al ver a Sakura dar un brinquito sobre su sitio. Abrió sus ojos con fuerza, pero parecían cosidos, no resistiendo más de 2 segundos lejos uno del otro.

'Fuera de mi clase jovencita!, esta suspendida!' gritó la mujer la cerrar la puerta del aula, mientras Sakura solo se encogía de hombros y caminada en dirección a los baños. Un bostezo enorme salio de ella mientras abría la llave del grifo; tal vez el agua helada la despejaría un poco, aunque fue más bien como un golpe limpio en la cara.

Un poco tarde peor finalmente pensó… si estaba suspendida… en que horario entraría ahora?. Dejó salir un pesado suspiro mientras secaba sus manos con una toalla de papel. Tal vez debería dejar ese curso para después, al final era algo que no servía de nada y que poco le interesaba aprender. Hizo una bolita de papel con la toalla y la tiró sobre el tacho, pero ésta nunca cayó. Al contrario quedó flotando en el aire, hasta que cambió de curso y Sakura la siguió un par de pasos.

La pequeña pelotita, arrugada y húmeda flotaba goteando en dirección opuesta a la que Sakura había venido. Iba casi al nivel de sus rodillas por lo que ella caminaba un poco encorvada, mirándola fijamente con gran interés.

Obviamente ella no era la causante de "eso", pero aún con la cabeza despejada, Sakura siempre había gozado de esa espectacular curiosidad, por lo que simplemente seguía fijamente al objeto delante de ella sin siquiera sospechar en lo más mínimo.

No tardó mucho hasta que la pelotita quedara estática, flotando suavemente de arriba abajo frente a sus ojos. Lo siguiente que notó fue un increíblemente bien lustrado par de zapatos negros. Tan brillantes que podía ver sus ojos verdes brillar en ellos. Lentamente fue enderezando, al tiempo que alzaba la vista.

Sintió su cuerpo erguirse casi involuntaria mente, al momento que pudo percibir la presencia que emanaba del cuerpo en frente suyo. Una figura alta, de piel aún más blanca que la de Tomoyo y un par de ojos azules perfectamente enmarcados tras las lunas de sus gafas. Oh, si la elegante sonrisa del gato Cheshire.

'Eriol!'

Sakura perdió el equilibrio un instante, pero se compuso rápidamente. Si pensó que el mundo ya era pequeño para ella y cierto muchacho, estaba completamente equivocada. Sus ojos le miraron detenidamente, asegurándose que no era un producto de su falta de sueño. La mueca que sería un intento de sonrisa no convenció en nada a Eriol, quien parecía un poco menos sorprendido que ella, aunque pudo notar claramente cierto cambio en la "pequeña Sakura".

'¿Por qué hiciste eso?' la pregunta saltó por si sola y ella no pudo evitar la sombra de desconfianza impregnada en su rostro. El sabía que ella estaba aquí, estaba segura y ya podía imaginarse de quién obtuvo la noticia; de no ser ¿porqué habría de hechizar algo que es tan fácilmente accesible al resto?

'Me das más crédito del que me corresponde Sakura' contestó con simpleza. Sakura estaba por preguntar cuando el la interrumpió. 'En verdad es una sorpresa verte aquí, que te parece si comemos un postre, claro, si no tienes clases?'

Sakura asintió sin pensarlo. Eriol sonrió suavemente entreabriendo sus profundos ojos azules, brindando una mirada q Sakura no podía interpretar. Algo en ella se movió, como queriendo salir de esta situación. Era extraño y predecible a la vez, si bien de niños la pasaban muy bien, ella estaba más que segura que las cosas con el también habían cambiado.

Crema de vainilla y nueces crocantes se mezclaban libremente en su paladar, lástima que fuera el último bocado pensó, mientras el delicado sabor desaparecía poco a poco. Sakura y Eriol habían pasado casi toda la tarde sentados en la misma mesa, conversando de cómo era posible no haberse visto antes si ya llevaban más d en mes en el mismo lugar!. Sin embargo Sakura no pudo evitar pensar que él era responsable de esa situación.

En algún punto, entre el café y es pastel, algo de culpabilidad se hundió pesadamente en el estómago de Sakura. Tal vez, solo tal vez no debería ser tan desconfiada. Pero algo en ella le impedía dar una conversación decente con respuestas multisilábicas.

Eriol aparentaba no importarle, es más, estaba determinado a continuar.

'.. eh. Bueno.. fue mas bien una beca' respondió cortante pero cierto. Ella había logrado un cuarto en ese campus por sus esfuerzos en atletismo, solo que comenzaría a entrenar cuando el clima no atentara contra su salud y tuviera un entrenador.

'¿Vaya, y como lo tomaron en casa? No creo que Touya ni tu padre desearían mandarte tan lejos' preguntó antes de tomar otro sorbo de café. Sakura tuvo la misma intención pero el líquido solo tocó la superficie tensa de sus labios.

El flequillo castaño cubrió sus ojos por un instante, Eriol se mantuvo en silencio. Ella desesperadamente permitió que el café abrigara su garganta como despejando la increíble sequedad que se había formado en su interior. Cuando terminó alzó la vista suavemente, sus ojos verdes más opacos no revelaban algo en particular pero …

'Mi padre falleció 6 años antes, Touya lo tomó .. bien. El trabaja lejos así que vivir aquí o aya daba igual' Sakura notó un sobresalto en sus ojos.

'Lo siento' murmuró luego de un minuto o dos. El sospechaba que Fujikata había sufrido algo, pero jamás pensó que moriría tan pronto. La reencarnación sin magia de Clow y el estaban más conectados de lo que el mismo Eriol suponía. Recordó una tarde de otoño o más bien lo que Rubi le contó Estuvo postrado en una cama por días, que sin ninguna razón cayó desmayado y despertó sin recordar nada, pero desde esa vez sentía que algo en es había desparecido. Si bien sus poderes estaban intactos .. algo estaba ausente… y ahora entendía la razón… su contraparte había dejado ese mundo.

Sakura lo observó perdido en sus recuerdos y ya casi podía escuchar la siguiente pregunta así que prefirió adelantarse.

'Fue durante una excavación. Hubo un derrumbe y todos los arqueólogos fallecieron; era un quipo de 7 en total. Sonomi nos dio la noticia' Sakura mordió su lengua con remordimiento, se sintió asqueada de insultar la memoria de su padre pero a veces una mentira era mejor que la verdad. Y definitivamente era mucho mejor que admitir que el culpable del fallecimiento de su padre estaba sentado frente a el.

Ella había matado a su padre…

Ambos cruzaron miradas... varios segundos pasando lentamente... pero Sakura sabía que la mente de su amigo era más que inaccesible para ella. De todos modos solo Tomoyo podía ir más aya del reflejo de sus gafas así que dejo caer su mirada tras un largo suspiro. Eriol la observo un poco más, mientras ella esperaba impaicente la siguiente pregunta. Pero nunca llegó, el decidió que por ahora era más coveniente dejar las cosas ahí, la 'historia' que ella había lanzado necesitaba disolverse en el aire antes de avanzar.

Puede que Syaoran no lo admita .. pero que ellos tres esten ahí en el msimo lugar depués de tantos años no puede ser sólo una coincidencia... y lo que estaba pasando solo reafirmaba su posición. Aún así, tendría que esperar un poco más antes de jugar sus cartas con Sakura,...


NOOOOO!!! si bueno .. esta tambien fue mi expresión! xD

Primero que nada una gran gran GRAN disculpa a todos los que alguna vez pasaron el puntero sobre esta historia. Recien hace 2 semanas sali de vacaciones y la universidad relamente te absorve... Pero ahora que mi cerebro retorna al estado creativo nada estresante de la vida vacacional estoy dispuesta a continuar con este fic .. hasta que comienzen los cursos de verano muahaha

Aqui esta le 4to capitulo .. casi pierdo mi USB!!! pero no ahi esta! espero q les haya gustado y haganmelo saber .. pasen la voz .. dispersen la noticia jejej xD

OH .. SI SAKURA MATO A PAPA... YA SABRAN DESPUS XQ .. TANTO MISTERIO .... PERO NO LOS ABURRIRE HAY UN BUEN DETRAS DE ESTO

C YA LATTR

ZIvIaN....