Los pasos de Gray sobre el suelo de madera sonaron acompañados de sus palabras, la piel de la joven se erizo al instante. El llego a estar frente a ella y la tomo bruscamente de la mano que cubría su pecho, se sobresaltó un poco pero no opuso resistencia y ni siquiera cuando el movió su mano por la fuerza para dejar sus senos cubiertos por la sensual prenda a su vista lujuriosa. Sus ojos escrutiñadores y deseándola le provocaban una inmensa lujuria que no podía exteriorizar más que con vergüenza y sus piernas temblando suavemente.

El mago de hielo alzo su otra mano tomándola del mentón usando de nuevo esa brusquedad y falta de tacto que a ella comenzaba a gustarle, se miraron a los ojos por una décima de segundo ambos pares de ojos con tonalidades oscuras se encontraron y algo se desato dentro de ellos. Los labios de la chica se lanzaron sobre los de él, se sobresaltó el joven pero le contesto de vuelta. Su mano le apretó más la muñeca mientras su opuesta bajaba de su mentón a su cuello sujetándola sin fuerza, la pasión en su beso se incrementaba y en menos tiempo del que tardo en empezar la lengua del chico buscaba salir de su propia área hiendo a la boca ajena.

Un salvaje beso francés comenzó entre ambos, la sorpresa del joven por la fogosidad de su pareja fue opacada por la cercanía y el placer que le provocaba tenerla en sus manos. Lentamente ella retrocedió medio paso, él lo avanzo empujándola con fuerza. Su pecho, que ya estaba desnudo, chocaba contra los de ella sintiendo la suavidad de estos solo cubiertos por la prenda. Llegaron a un sofá y el la empujo con algo de torpeza generando que la joven callera sobre el sillón para tres personas, su mano sujeta por él fue liberada y ella la uso para amortiguar la caída, su otra mano se alzó por sobre su cabeza cubriendo sus ojos suavemente.

Jadeos era lo único que se escuchaba, ambos trataron de recuperar el aire tras esa pasional acción, el chico se acomodó entre las piernas de ella quedando su cuerpo perfectamente acomodado casi como si fuesen hechos el uno para el otro. El agacho su cuerpo recargando sus palmas en los costados de ella apoyándose en el sofá, sin demora sus labios se abalanzaron sobre el cuello expuesto de la peli azul que jadeo al instante.

Besos fríos, todo en Gray era frio pero sus labios lo eran más. Lejos de disgustarle la joven Juvia lo disfrutaba como el más grande los placeres, y era quizás por el amor que le tenía pero ella disfrutaba mucho más esos salvajes y fríos labios de lo que podría disfrutar los de cualquier humano corriente, si, ella era adicta al frio. Pero no a cualquiera, no un frio que cualquier mago de hielo pudiera darle…solo al frio de su amado, de su único y verdadero amor que en estos momentos le haría suya, quizás de la manera más sucia y pecaminosa pero eso no le importaba, solo jadeo su nombre más alto deseando complacerlo.

—G… ¡Gray! Oh ¡Gray!—Ella jadeo por todo lo alto, su vergüenza la hacía cubrir sus ojos con su antebrazo mientras sin darse cuenta le había llamado solo por su nombre, el chico se detuvo, un extraño escalofrió de placer le recorrió al escucharla llamarle solo por su nombre sin ningún apelativo meloso ni nada por el estilo, pero sobre todo le llamo la atención, y le encanto, el tono de deleite con el que lo decía.

—Me gusta cómo suena—Dijo el chico en un sensual susurro mientras subía un poco su rostro acercándolo al oído de ella sacando su lengua para dar una suave lamida al lóbulo de la misma haciendo que la chica liberara su nombre en otro jadeo—Si, me gusta oírte gemir mi nombre…No te detengas…—Ella quito su mano de su rostro y la visión que le otorgo dejo a Gray congelado: Estaba llorando. Rápidamente cubrió su rostro de nuevo tratando vanamente que él no viera sus lágrimas pero era ya tarde para eso. Se detuvo por completo y tardo un poco en formular palabras.

—Juvia…—

—¡No! Deme un momento Gray-Sama—Ella tomo aire en un jadeo ahogado, ya no de placer si no por su llanto que hizo al que estaba sobre ella sentirse como un maldito—Solo…Continua, por favor—Su voz se estaba quebrando—No te detengas, ¿Es lo que deseas? Deseas el cuerpo de Juvia y Juvia desea el tuyo…—

—Juvia ¡No puedo hacer esto! —Se dijo algo tarde, pero cuando se quiso separar ella le detuvo abrazándose contra su pecho desnudo, ocultando su rostro de su vista con la mirada gacha.

—Gray-sama…Juvia sabe lo que significa esto…Juvia sabe que quizás pensaras que es una puta, que pensaras que es una cualquiera—Su voz se quebró más, comenzando a sollozar fuertemente al tiempo que el mago de hielo quería meterse un puñetazo a la cara por su propia actitud—Pero…Juvia quiere sentirte, quiere tenerte…Juvia quiere que le hagas el amor, sentirse mujer con el único hombre que Juvia a amado—Sintió sus tibias lagrimas ser derramadas en su pecho mientras se sentía el mayor idiota del mundo—Por favor…Juvia no llorara, pero por favor…Finge, finge que amas a Juvia aunque ambos sepamos que es mentira…Finge que Juvia es única para ti aunque ambos sepamos que tendrás otras…Finge por Juvia esta noche y luego puedes dejarla…—

El silencio se hizo, solo los sollozos de la chica se escuchaban mientras ella no se permitía que el escapara de sus brazos. Una ola de culpa y auto desprecio invadió al de cabello negro ¿Cómo pudo haberle hecho? Jugo con sus sentimientos como el más maldito de los bastardos, se comportó como todo un cretino por un simple y egoísta deseo. Cada palabra que ella dijo fue como una salvaje puñalada en su pecho. Trago saliva como pudo y frunció el ceño con determinación, no dejaría que esto acabara así.

—Oí, oí…No seas tonta—Su tono hosco de siempre sorprendió a la maga de agua—No eres una puta ni nada por el estilo… ¡Y ni se te ocurra decirlo! —Bramo furioso mientras la forzaba a soltarle para mirarla a los ojos, ella cayo recostada sobre el sofá mientras él se acercaba para mirarla a los ojos, sus ojos aún tenían algunas lágrimas y sus mejillas estaban rojas por el coraje pero sus pupilas le miraban directamente con ese bello azul oscuro.

—Gray…Sama…—Susurro un poco sorprendida por las palabras tan violentas del chico.

—Si te elegí para esto no es para tener mil parejas, no busco putas ni nada por el estilo que para eso tengo dinero y no me andaría con cosas—Dijo con fastidio mientras fruncía los labios en su puchero infantil—Si te elegí…—Trato saliva pesadamente—Es porque me pareces muy bonita, inteligente y una gran maga…Pero sobre todo, porque creo que vales la pena para ser mi primera vez ¡¿Ok?!—Y listo, el poderoso Gray Fullbuster le había confesado a alguien que en efecto era un virgen de dieciocho años, los ojos de Juvia se abrieron tanto que sus globos oculares casi saltan de sus cuencas.

—Gray-sama… ¿Es puro como Juvia? —Su tono de sorpresa más que de burla sorprendió al chico que esperaba risas o algo parecido, aparentemente él no se daba cuenta que a las mujeres no les parecía malo ser virgen a su edad como seria para los chicos.

—No digas puro, pero si nunca he tenido sexo y de pronto me dije ¡Hey! ¡Hay que hacerlo! Eligiere a Juvia porque está más buena que el pan recién horneado y—El chico se quedó callado mientras no se dignaba a verla, la chica había puesto una mirada que prácticamente era una copia del gesto que el gato azul de Natsu solía hacer cuando se burlaba de la gente, ¿A dónde se había ido el llanto de hace cuarenta segundos?

—¿A Gray-sama le gusta el cuerpo de Juvia…? —Pregunto la chica en tono pícaro mientras ponía sus manos bajo sus senos apretándolos suavemente haciendo que estos casi se botaran del sujetador y a la ves los ojos de Gray casi botan de su lugar.

—¡No hagas eso! —Le dijo algo apenado, pero sin dejar de mirar—Y si, estas más buena que todas las del Gremio—Le dijo desviando la mirada dejando lucir su lado chico Tsundere—Ya te lo dije, no puedo prometerte amor o algo parecido… Pero si te prometo que serás la única, solo contigo lo hare—Los ojos de Juvia brillaron con amor y devoción ante esas palabras, rápidamente le abrazo con cariño restregando su rostro contra el pecho bien formado del chico mientras él le decía que se detuviera.

—Juvia acepta…—susurro ella contra su pecho, el chico sonrió levemente y se decidió a darle un pequeño momento cursi y la abrazo por igual. Ella se quedó contra el aspirando suavemente la masculina esencia que el despedía, al tiempo que Gray hacia lo mismo y se preguntaba si ella se había echado perfume o si es que olía así de delicioso siempre.

Después de medio minuto en esa posición se separaron suavemente observándose de nuevo a los ojos, la pasión de hacía poco seguía vigente y en cierta medida había aumentado debido a las palabras que se acababan de dedicar. Ella tomo la iniciativa de nuevo y se acercó a los labios del chico besándolo nuevamente, un beso de comienzo ligero y hasta cierto punto tierno pero que evoluciono rápidamente como un pequeño Charmander a un feroz Charizard. Sus lenguas buscaron encontrarse de nuevo, esta vez sin las restricciones que eran la culpa o la vergüenza dejando paso solo a la lujuria y la pasión que ya se dejaban sentir sin restricciones.

—Juvia…—Jadeo el chico cuando el beso se rompió mientras la muchacha se decidía a complacerlo tanto como el a ella y se lanzó contra su cuello. Su boca fue feroz y hambrienta dando sendos besos a la piel de hielo del mago que jadeo de placer y se sorprendió de la debilidad que representaba esa parte de el—Ah…Juvia—Gimió suavemente su nombre de la manera más erótica que pudo mientras la chica casi se ponía a llorar de orgullo al estar doblegando al poderoso Gray Fullbuster con simples besos y suaves succiones a su cuello. La mano de ella comenzó a bajar acariciando sus bien formados pectorales mientras el chico no se quedaba atrás y como todo buen primerizo se lanzó rápidamente a tomarle un seno con una mano estrujándolo fuertemente, ella gimió contra su piel, su brusquedad había vuelto pero la hacían sentir mejor que nunca, ella mordió su cuello suavemente dejando ligeras marcas rojizas.

El chico no dio tregua, se separó poco de ella para parar sus besos mirándola con lujuria y comenzó a besar su cuello ahora el, ella alzo el mentón dejándole tanto espacio como deseara y necesitara. Los labios fríos del muchacho bajaron rápidamente por ella llegando a la piel de sus senos que no le cubría el sensual prenda que ella le había modelado, rápidamente tomo un borde con sus dientes y dio un fuerte tirón arrancándola sin importarle cuan costosa fuera, la chica abrió los ojos de par en par mientras el chico escupía una pieza de tela viéndola con los ojos más lujuriosos que la chica hubiera visto en su vida.

—Te lo dije… ¡A mordidas!—Dijo de golpe antes de besarla de nuevo, ella tardo unos segundos en reaccionar antes de devolverle el beso, la mano derecha de él la uso para apoyarse en el sofá y no aplastarla, pero la otra tomo uno de sus bien dotados senos y lo apretó, jugueteando con él, su palma estaba fría lo que hizo que los pezones de la chica se irguieran de golpe, el corto el beso y noto este hecho mientras con sus dedos jugueteaba con el sonriendo malicioso—Neh…Juvia, que rápido te he hecho excitar—Dijo malicioso y juguetón mientras la chica se cubría el rostro sonrojada.

—¡No diga cosas sucias Gray-sama!—Dijo ella con vergüenza antes de soltar un jadeo de placer por sus caricias, él se acomodó bien sobre ella y le tomo el otro seno como había hecho con el primero estrujándolos juntos.

—Vaya, jamás me di cuenta de lo realmente suaves que son tus pechos—Dijo como si fuera lo más común del mundo mientras la chica echaba humo por las orejas, el apretó ambos sacándole otro gemido y luego acerco su boca al derecho dándole una larga lamida a su pezón generando que Juvia se mordiera el labio tratando de contener el placer que su fría lengua le provocaba.

—Gr…Gray-sama…Estas haciendo a Juvia hacer sonidos sucios—Susurro ella, en un jadeo tan sensual que Gray se sonrojo por igual ¿Cómo hacia ella para prenderlo tanto? El continúo con lo que hacía, alternando de vez en cuando el pezón al que atendía escuchando la suave y deliciosa sinfonía de gemidos que la chica hacia antes sus bien dadas atenciones. Cuando sintió que era suficiente juego previo se detuvo dejando a la joven con ansia de más, ella jadeo mirándolo con duda y puso una fina y sensual sonrisa.

—Sigamos…—Susurro tratando de sonar lo más convencido posible, aunque por dentro estaba bastante ansioso y nervioso ya que no quería arruinar su primera vez… de ella, la suya si se arruinaba y se le caía el pene sería un digno castigo por haber hecho llorar a Juvia momentos atrás. La chica asintió sonrojándose más mientras lentamente abría un poco más sus piernas y desviaba su mirada no queriendo tener contacto visual con él, lentamente el acaricio sus caderas mientras agachaba su cabeza dejando un suave beso en su vientre que la hizo estremecer. Sus manos tomaron lentamente los bordes de sus bragas comenzando a moverlas de su lugar, ella fue cerrando las piernas conforme la prenda se deslizaba sobre sus piernas y al final él la había sacado y la dejo de lado, la miro y sonrió suavemente.

—Juvia tiene vergüenza…—Su susurro lleno de inocencia y vergüenza casi hacen al mago salir de su rol de chico rudo y besarla por lo tierna que le había parecido. El la beso suavemente en la mejilla acercándose a su oído.

—Entonces mira abajo…estamos en igualdad de condiciones…—La chica se congelo al instante y sus ojos fueron había abajo con un gesto algo lujurioso notando que Gray ya no llevaba nada debajo ¡¿Cómo fue que eso paso?! ¿Cuándo? ¡Gray se desvistió sin que ella se diera cuenta! Sus inocentes ojos vieron ese miembro que, para desgracia de muchos, ya había visto en ocasiones anteriores. Mas esta vez no era como las otras, ahora se encontraba endurecido y alzado, la chica suspiro fuertemente viéndolo y le miro a los ojos.

—Usted es muy grande Gray-sama…No cabra dentro de Juvia…—Y con esto, damas y caballeros el satélite Ego de Gray a alcanzado la mayor orbita jamás alcanzada en toda su vida. El rostro de orgullo y prepotencia del muchacho subieron a niveles estratosféricos mientras le tomaba una mano y se acomodaba bien entre sus piernas.

—No te preocupes, lograremos que quepa—Dijo arrogante mientras su ego seguía perfectamente elevado por semejante declaración de la chica, esto le duraría toda la vida y quizás parte de su reencarnación próxima. Lentamente movió su pelvis acercando su intimidada la de la chica, ambos tragaron saliva estando nerviosos por este momento tan importante y culmine en sus vidas.

—Sea amable…—Fue lo único que ella susurro, él se acercó a ella y la miro a los ojos antes de besarla nuevamente, sus labios se encontraron en el primer beso que no se volvió francés en cuarenta segundos, si no que era un beso lento y un tanto tierno. Lentamente el comenzó a invadirla, su miembro se abrió paso en la estrecha cavidad de la chica que por un momento sintió placer antes de sentir la barrera que le hacía al chico saber que ella era virgen, un suave movimiento termino con esto, ella abrió sus ojos mientras un par de lágrimas escapaban de sus ojos, el dejo su miembro dentro de ella y la miro a los ojos acariciando sus mejillas.

—Lo siento, yo no—

—No es eso…—Ella sollozo suavemente y le sonrió, le sonrió de la manera más hermosa y perfecta que el jamás hubiera podido imaginar—Es felicidad…Juvia está feliz, su primera vez ha sido con Gray-sama…Juvia en verdad lo ama y está orgullosa de ser su primera mujer—No supo que responderle, esa sonrisa tan perfecta, sus mejillas sonrojadas, sus pechos subiendo y bajando por su acelerada respiración y su cabello despeinad por los pasionales actos le hacían lucir más que hermosa. Se acercó a ella y le sonrió suavemente antes de besarla de nuevo, las palabras sobrarían en esa situación. Sus labios se acariciaban mutuamente mientras el discípulo de Url comenzaba a mover su pelvis lentamente, el dolor desapareció de ella y fue reemplazado por el mayor placer que hubiese sentido, por igual el chico se sintió en el paraíso en ese momento y se preguntó cómo teniendo a Juvia tanto tiempo cerca nunca se le ocurrió hacer eso antes.

Los fuertes movimientos del dueño del Ice Maker se volvían cada vez más rápidos, la chica se sujetó a él para ayudarle con el movimiento dispuesta a hacerlo disfrutar tanto como el como el a ella. Los minutos volaron y los movimientos no pararon, intercambiaban besos ocasionales pero lo que nunca se detuvo fueron los salvajes gemidos pasionales, sus nombres se pronunciaron una y otra vez. El mago de hielo se detuvo un instante recordando el preservativo y se maldijo por tonto.

—Espera, debo ponerme el condón—Dijo el torpemente pues debía de habérselo puesto desde un principio, pero cuando el hizo el movimiento para querer separarse de ella, la chica se montó sobre el quedando el mago sentado con la sensual chica sentada sobre su regazo y negándose a dejar su miembro salir de ella.

—No, no…Gray-sama—Susurro ella con un tono endiabladamente sensual, el chico se estremeció ¿Y eso?—Juvia no piensa dejarlo ir…Olvídese de esos tontos pedazos de plástico, Juvia ya se encargó de que todo sea seguro…—El chico maldijo su suerte ya que ahora resultaba que toda su odisea por comprar esos condones de mala monta no sirvió de nada, pero dejo su enojo de lado por lo que la chica susurro después—Juvia quiere…Que Gray-sama termine dentro de ella tanto como desee…Haga a Juvia suya…Gray-sama…—El susurro de Juvia fue en extremo sensual, un escalofrió lo recorrió y el chico la abrazo de las caderas antes de comenzar a moverse, sus manos la sujetaron firme y ayudaron al movimiento en suaves círculos la joven por su parte aprovechaba la cómoda posición que tenía para mover su pelvis de arriba hacia abajo para así sentirse en el feroz vaivén que ambos tenían. Los gemidos y jadeos invadieron la habitación de nuevo, ambos jadearon el nombre opuesto antes que él la tomara del rostro por la fuerza y la forzara a besarlo en otro ansioso beso francés lleno de la lujuria que ambos estaban por liberar en un explosivo orgasmo.

Ambos lo sintieron, un fuerte cosquilleo en el vientre de la chica y un gran placer en el miembro del joven daban la señal que el clímax estaba próximo, Gray se levantó cargándola en el aire apretándola contra su cuerpo mientras ella jadeaba casi a gritos y el chico soltaba roncos gemidos de placer sintiéndose en el borde de la locura.

Ambos gimieron al mismo tiempo, un fuerte y placentero orgasmo les invadió a ambos siendo este como ningún otro que se hubieran provocado por mano propia, el cayo al sofá con ella en sus brazos, ambos volvieron a besarse mientras los espasmos post—orgasmo pasaban en los cuerpos de ambos.

—Gray-sama…Eso ha sido fabuloso…—La voz jadeante de la joven de cabellos azules hizo a su amante sonreír.

—Sin duda…Fue increíble, Juvia—Alzo su mano suavemente acariciándole la mejilla sonriéndole—Solo un detalle…—Susurro haciendo que ella le mirara atentamente—No es suficiente aun…—Dijo el con un tono enteramente lujurioso, ella se sonrojo pero le sonrió antes de besarlo de nueva cuenta susurrando "Gray-sama" antes del rose de labios.

Así, ambos continuaron toda la noche y no se detuvieron hasta altas horas de la madrugada sin saber que esto que comenzaba como una simple aventura por placer, evolucionaria en algo más…