Hola mis ternuritas!

Les traje capítulo, un tantito más largo para hacerme responsable del atraso de una semana ;-;

Esté capítulo lo narra Ichi.

Espero que sea de su agrado.


"Y para este año, luego de una larga deliberación y una corta brecha entre la competencia, hemos decidido otorgarle el premio de canción a dueto a Karamatsu e Ichimatsu, miembros de nuestra banda revelación" Fui tan feliz cuando escuché el soneto de nuestros nombres siendo empujados hacia las incandescentes luces del escenario.

Una mezcla de sonidos tan exquisita como imperfecta, una mixtura que trata de encajar con brusquedad, y no temé romperse en el intento.

Me profese orgulloso al pisar las hebras rojas de tan fina alfombra, al convertirme en el chico por el que los demás músicos inclinarían su cabeza, al acariciar mi viejo bajo con una incontenible nostalgia, al enfocar mi mirada en la adorable e inocente expresión de Jyushimatsu acompasada con los celos malogrados de Todomatsu.

Me sentí extasiado, con la sangre burbujeando, el estomagó siendo carcomido en un carnaval de caos, el rostro ardiendo, la pasión rompiendo mis venas, gritándome para tocar aquella vieja y desastrosa canción.

Fue una lástima que cada sueño se haya quebrajado cuando quise tomar su mano y encontré un puesto vacío en el escenario. Cuando mi corazón preciso de esos amorosos zafiros para chocar y quebrantarse en plena decepción. Muerto en vida, al igual que la relación.

"Que estupidez" Fue lo que bramé encogiéndome en una de las paredes de aquel apartamento ajeno, sintiendo como un par de cadenas se incrustaban en mis muñecas, apretándolas, transformándome en prisionero de esa decadencia.

"Ya puedes dejar de esconderte" La suave voz del tecladista fue lo que captó mi atención "Karamatsu ya se fue hacia el aeropuerto para dar la otra parte de su examen" Sus ojos chorrearon compasión, al igual que la sonrisa forzada que dibujo en sus delgados labios. Daba asco.

"Me alegro que se haya largado de una buena vez, no estaba de humor para tener que soportar su fea cara" El de facciones delicadas se encogió a mi altura, apoyando ambas rodillas en el suelo de su habitación, y acomodando sus manos a mi costado.

"Ichimatsu" Me enfermaba que los demás me contemplaran con esa clase de mohín. No quería su puta lastima.

"Puedes parar" No la necesitaba "No quiero seguir escuchado palabras de consuelo" Apoye mi rostro sobre mis muslos, evitando el contacto "Estás no arreglan nada"

"No seas tan duro con él" Golpeé esa frágil palma antes de que está me pudiese acariciar "Karamatsu Nii san está loco por ti" Ya era muy tarde "¿De verdad piensas que él te haría daño a propósito?" Ya había subido las espinas.

"No lo sé" No las podía bajar "No me interesa tampoco" Él enarco las cejas cual protesta.

"¡Claro que!" No me importo.

"Solo quiero estar solo un rato, Totty" El rostro del nombrado se cayó, dejando que el rol de la hipocresía se desgastara y sus emociones respiraran "Agradezco que me dejes quedarme un rato en tu apartamento, pero no por eso te daré en el gusto hablando de lo que tú quieras hablar" Él suspiro levantándose de la habitación.

"Te iré a preparar algo para comer y beber" Él se limpió los muslos del pantalón de manera agraciada y suave "Deberías ir al menos al comedor, Jyushimatsu está bastante preocupado" Tan frágil y delicado "Y a él sí se lo debes" Tan contrario a lo que yo podría llegar a ser.

Tal vez yo era el problema.

Con un suspiro melancólico me levanté del suelo para dirigirme hacia la sala de estar, estirando mis brazos con un falso desinterés, evitando la curiosa y expectante mirada del baterista, quien, con un insistente azotar en los cojines del sofá logró su cometido al aferrarse a mis manos.

"¿Te sientes mejor luego de tu siesta?" La saliva me pasó áspera y amarga ante tan cándida expresión "¿No es así? ¿No es así?" No la merecía "¿Ichimatsu?" Nunca lo haría.

"Sí" El de hebras rubias se acomodó a mi costado sobre los cojines, tomando el control remoto entre sus palmas, prendiendo la televisión para lidiar con la tensión.

"En las últimas noticias del mundo del rock, el joven y prometedor bajista, Ichimatsu, ha causado revuelo en el universo del espectáculo con su fallida y penosa actuación en los premios revelación. Anoche, el chico se negó a entregar testimonios acerca de su fracaso al haber olvidado la letra en medio de la presentación, o a otorgar una mayor explicación sobre el paradero de su pareja"

"Mejor ya no" La sonrisa del más alto desapareció junto con las imágenes de la elegante periodista de corta falda y las escenas andantes de esa pesadilla "Lo siento" Él bajo la nuca, presionando sus parpados en espera de un reproche. Que fracaso.

"No es algo que podamos evitar, Jyushimatsu" Mis dedos se pasearon por sus cortas hebras cual lastimero intento de consuelo "No es algo que los reporteros dejaran en paz tan pronto"

"Sí, pero" Que fracasado.

"Todo por culpa de que Kusomatsu no se presentó" La mirada ámbar del baterista frenó el estrago que tenía formado en medio de la garganta, junto con su mano haciendo presión en mi boca. Una extraña faceta.

"Él te ama" Era ajena e incómoda aquella seriedad "Desde la primera vez que te presentó en nuestros ensayos yo lo supe" Había un atisbo de tristeza fundido con arrepentimiento en su voz "Fue única la manera en la que él te miro" Que hermosos engaños.

"Las cosas pueden cambiar" Suspire entrelazando sus dedos con los míos "Creo que eso es lo que me da tanto miedo"

"No tiene por qué ser así" Su eterna y resplandeciente sonrisa se esfumo ante mi miserable expresión. Todo lo sabía marchitar.

"Ese idiota se deja llevar con facilidad por las emociones" Mi espalda se acomodó en el costado del sofá, inerte "Por eso le gusté tanto, fue algo pasional, fue un enamoramiento a primera vista" Mis ojos se centraron en el techo, nostálgicos "Porque lo conozco sé que está pasando por lo mismo" El corazón me trepito, sollozante "La diferencia es que ahora es con alguien más" Tan pequeño y afligido. Lo odiaba.

"Yo no te habría confiado a él si hubiese sido de esa manera" No pude disimular mi sorpresa debajo de esa seria confesión "Aunque Karamatsu es mi mejor amigo hay cosas que jamás logramos resolver, pero yo le permití al tener fe en él"

"¿Desde cuando eres tan listo?" Él parpadeó regresando a su característica expresión "Enserio, ¿Qué hiciste con Jyushimatsu?"

"¡Ichimatsu es cruel!" No pude disimular una traviesa risilla cuando él me tomó de los hombros para zarandearme "¿Algún día me llamaras por mi nombre de artista?"

"Quizás" El de ojos rasgados y felinos no dijo más, tan solo acomodo su cabeza entre mis piernas consintiendo que mis manos revolvieran su delgado cabello, y nuestras respiraciones buscaran perecer en el mismo compás en aquella solitaria habitación.

Él siempre me pareció un chico extraño. Era irritante la manera en que conservaba una tierna risa ante la más grave adversidad, era desquiciante que evadiese la realidad con respuestas de cuento, era frustrante que desorbitará su mente de los ensayos, sin embargo, con los años nuestras personalidades tan solo parecieron encajar. Como sí él fuese el positivo de mi imán, quien me estabilizaba y me atraía, quien me sabía escuchar sin intercambiar más que un chispazo.

Atsushi me dijo que las amistades más intensas y potentes son aquellas en donde se erra en la primera impresión. Con esté impredecible muchacho de rebosante energía, puedo tener esa certeza. Tan solo sé que me gusta la compañía de esas cándidas orbes y me da seguridad su fervor. Sin él me hubiese quebrado anoche. Hace mucho hubiese caído.

El ruido de un flash y una fastidiosa luz me sacó de mi trance, erizando cada uno de los poros de mi piel, la mandíbula me rechino al apreciar como el de mechones rosados volvía a guardar su teléfono celular, con una elegante taza en la otra mano.

"Lo siento, pero se veían demasiado tiernos" Ignorando una sentencia de muerte, él me extendió un tazón recién hecho de café, junto con una caja de terciopelo rojo. Con el rostro ardiendo lo fulmine. No lo quería recordar.

"¿Para que traes esa basura acá?" No más "Ya no la necesito" Le di un sorbo al amargo brebaje intentando ignorar esas curiosas ámbares "El imbécil me dejó plantado, ni de joda se lo daré"

"No seas terco Ichimatsu" Todomatsu se acomodó a mi lado, colocando sobre la punta de mi regazo la encomienda "Estuviste buscándolo por casi un mes, no dejes que los reporteros y una mala noche lo arruinen aún más"

"¡Totty! ¿Qué es eso?" Mis piernas tiritaron, ansiosas "¿Es una pelota de baseball? ¿Lo es?" Antes de que le pudiese responder él arrebato la caja de mi poder para enseñar su contenido. Cuando sus orbes se encontraron con un brillante y pequeño dije de guitarra con una "K" azul al medio, su rostro. No lo pude descifrar "Esto" No quise.

"Yo presentía la posibilidad de ser los ganadores en nuestra nominación" Mis dedos juguetearon con los bordes de plata de la cadena, afligidos "Y como Kusomatsu es siempre quien me regala algo por nuestros avances pensé que sería bonito tomar la iniciativa, para variar"

"Eres todo un tsundere" Mi ceño se frunció ante la mofa del tecladista, quien, acomodando una de sus piernas sobre la otra, vislumbro la joya "Y te estas restando crédito con la insistencia y detalles que le pusiste al mandarlo a hacer" Con la sangre hirviendo; tal vez de cólera, quizás de vergüenza, bufé.

"Tú fuiste el que hizo casi todo el trabajo, yo solo le pasé las indicaciones al fabricante" Jyushimatsu se levantó de mi regazo dándome la espalda con una frívola expresión. Un dolor mal disimulado "Ya no vale la pena" Espinas amenazando con nacer.

"Deberías ir al aeropuerto" Sus puños apretaron sus pantalones de tela negros, desgarrándolos "De seguro, en estos momentos, él ya sabrá el resultado de su prueba" Mordiendo sus labios hasta sangrar "Se lo deberías dar como un premio por haber quedado en su trabajo con todo lo que él te apoyo" Jamás había sido testigo de tan divergente actuación.

"Jyushimatsu" No me atreví a tocarlo.

"Ustedes se aman mucho, pueden arreglar las cosas" El pecho se me comprimió al ser testigo de tan falsa sonrisa, como si su rostro se estuviese cortando al esbozarla "Por eso ve"

"Me da miedo salir ahora" Sus manos, tímidas, acariciaron las mías "Todos los periodistas estarán esperando que les dé una explicación o me llamaran para burlarse en entrevistas" Era duro admitirlo "No tengo tanto valor" Más duro no hacerlo.

"Eso no es algo nuevo" El suspiro de Todomatsu no ayudo.

"A mí" Su cálido y agradable tacto sobre mi piel "Me da pánico volver a tocar" Me embriago. Está era la verdadera sensación para profesarse en el hogar.

"Tocarás a mi lado Ichimatsu" Sus palmas ascendieron hacia mi rostro "Yo me asegurare de protegerte de todo lo malo" Limpiando un llanto que había sellado cual intangible "¿Sí?" Una pena que nadie más leyó.

"Sí" Con la sonrisa que le arroje él lucio repentinamente apenado, con las mejillas ardiendo, y las manos sudorosas.

"Que drama más innecesario" El más joven se paró del sillón acomodando sus manos sobre su delicada cadera "Atsushi arreglará las cosas con la prensa, puedes largarte tranquilo para felicitar al doloroso" Elevando con orgullo su mentón "Porque nadie más va a aguantar ese desagradable carácter que tienes" En el fondo hasta el diablo tenía un bello corazón.

"Gracias" Fue lo que murmulle tomando la caja de terciopelo entre mis manos, metiéndola en el bolsillo de mis gastados jeans "Los compensaré" Fue lo que escucharon antes de que saliera de su apartamento y llamará un auto.

No me pude evitar remover, ansioso, en los asientos de la camioneta de espejos polarizados, intentando centrar mi atención en el animado paisaje de la ciudad, distraer este fastidioso traqueteo que parecía reprimir mis palabras y arder en mi vientre. Tenía un mal presentimiento. Tenía una mala sensación porque lo conocía demasiado bien.

Karamatsu a pesar de ser un renombrado artista y verse forzado a lidiar con cínicos pretenciosos, es ingenuo y dulce, tiene una inmensa voluntad para socorrer el llamado del necesitado, y consentir a quien tenga un dolor atragantado. Por eso temó que lo pasen a llevar, que se aprovechen de su fama y su inocente voluntad.

Mis dientes dolieron de la presión al saber que está era una bazofia por mero interés. Lo que realmente me aterraba era que nuestra situación cambiará.

Yo estaba loco de amor por él, era mi primera vez.

"Este es el aeropuerto al que el señor me pidió traerlo" Con una leve reverencia de nuca me baje del vehículo abriéndome paso entre la multitud de pasajeros, acercándome a un mesón sin saber muy bien que decir. Cruel ironía la timidez.

"Perdón" La muchacha ladeo la nuca, divertida, ante mis nervios "Yo, estoy esperando que alguien salga de una entrevista"

"¿Acaso?" Su contorneo de caderas me inquieto "¿Usted perdió su cita?" Parpadeé con un temblor en el labio, sin ser capaz de negar, ahogado "No se preocupe, no ha llegado muy tarde" La mujer de blanca tez y coquetos ojos cafés me arrastro hacia la parte de atrás del aeropuerto, dejándome al frente de una modesta y maltrecha oficina "El señor lo atenderá de inmediato"

"Pero yo no" Sin lograr acabar la oración mi mirada fue atrapada por unos irritados jades debajo de un grueso par de lentes, detrás de una inmensa y oxidada puerta de metal. Olvidados.

"Pensé que se habían terminado los aspirantes" Mis piernas retrocedieron, amenazadas, por su tono de voz. Estaba incómodo "Espera" No era mi zona de seguridad "A juzgar por ese cabello y esa apariencia de vago también debes ser un músico" Lo necesitaba "¿O me equivoco?" Más que nunca.

"¿Apariencia de vago?" El chico de traje asintió, cruzándose los brazos de forma dominante, apoyando su espalda en la pared.

"Sí, todos los músicos son unos idiotas aspirantes que no hacen más que flojear" Pronto la sangre me erupciono, abandonando el carnaval de temor "Se la pasan alardeando de lo duro que trabajan cuando ni siquiera son capaces de vestirse solos" Las garras se me clavaron en medio de los puños "Son unos estúpidos" Él me había rebasado.

"¿Y quién mierda te crees para venir a tratarme así? Ni siquiera me conoces" El contrario parpadeó atónito "No eres más que un envidioso, resentido, me das pena" Mi sonrisa de satisfacción floreció cuando su arrogancia se despedazo.

"No me puedes faltar el respeto de esa manera" Victoria; él tartamudeó "Tengo uno de los puestos administrativos más altos en el aeropuerto" Rodeé las pupilas, aplaudiendo con sarcasmo "¡Es verdad!"

"¿Y?" Alcé una ceja sin dejar de leer sus transparentes muecas "Por mi puedes ser el rey de Francia, eso no te quitará lo idiota" Tan sencillo "Ni te ayudará a solucionar tus conflictos emocionales" Tan similar.

"¿Conflictos emocionales?" Su rostro enrojeció, su boca se desgarro.

"Te escuchas más celoso de lo que crees" Con un impulso sobre mis talones acabe al frente de él "Que vergonzoso"

"¿Qué rayos es lo que quieres en mi área? ¿Estás buscando pelea?" Reí bajo su mohín de impotencia, satisfecho. Amaba esa sensación.

"Estoy buscando a un idiota que entrevistaste" La saliva me supo a vomito cuando el miedo se perdió "Karamatsu, un doloroso que se cree muy genial por usar gafas de sol" Esa sonrisa filosa.

"Sí, sé de quién estás hablando" Dolió "El señor Matsuno fue contratado con éxito hace un par de horas por los sobresalientes resultados en sus evaluaciones y la insistencia del piloto" Que patético debí lucir al escuchar aquella frase "¿Qué clase de relación tiene con él?"

"Ninguna que te importe" Esos intensos ojos verdes "¿Dónde está?" Me absorbieron.

"En la cafetería con el piloto de cabecera" Me devastaron.

"Gracias" Él no me dejo escapar al sostener mi muñeca.

"Si te puedo dar un consejo personal" La falsedad entre nosotros dos se derritió danzando a nuestros pies "Ten mucho cuidado con Osomatsu" Ardiendo en una misteriosa y lenta empatía "Porque cuando ese hombre quiere algo lo consigue a toda costa"

"Eso es porque él no me ha conocido a mí" El chico de delgada silueta se relajó "Él no puede andar deshaciendo el trabajo de las demás personas sin pagar las consecuencias" Sin llegarme a soltar.

Un platónico enigmático que camino hacia nunca jamás.

"Creo que te juzgué mal, chico" Aunque ese suspiro no me lo dirigió "Quizás nosotros nos terminemos por llevar bien" De igual manera me electrizó "No te lo dije con mala intención, lo hice para que protejas lo que te importa antes de que sea muy tarde" Debía dudar de él "Osomatsu ya lo hizo conmigo, y sé que uno no se logra recomponer" Pero no podía.

"Gracias" Y a pesar de haberme escuchado más agresivo de lo que deseé, él me sonrío.

"Solo ponlo en su lugar" Que formas más misteriosas usa la muerte para reunir a sus aliados. Que maravillosos engaños son los que te deja disfrutar.

Con un flojo asentimiento de cabeza me dirigí hacia el comedor, apretando la caja sobre el bolsillo, como sí está significase algo, como sí está me pudiese devolver alguna clase de tranquilidad al recomponer las promesas de un desgastado amor. No quería que esto se terminará, no quería tener miedo de más.

El aire se me escapó de los labios, un nudo nació en mi garganta y un ensordecedor golpe justo en medio de mi médula al encontrar entre las distintas mesas con el logo de Nescafe, un tierno agarre de manos entre dos tazas de porcelana. El mundo se me abatió hacia mis pies al apreciar la reluciente y amable sonrisa de Karamatsu ser dirigida hacia alguien más. Él sin saberlo esa noche pisoteó mi corazón.

Se suponía que esas expresiones eran únicamente para mí, que esas manos eran las que recorrían mi cuerpo sin pudor, que su ojeada se exaltaba en miles de llamas cuando se fundía con la mía. Que sus lágrimas serían las que correrían por haberme dejado esa noche con un invisible velo delante de un público que orgulloso me desprecio.

Pensé que él se sentiría tan miserable como yo por aquella pelea, pero, ahora, viéndolo tan despreocupado, veo que le valió mierda.

No supe controlar mi ira.

"¡Kusomatsu!" No pude controlar mis celos.

"¿Qué?" Él pánico fue obvio en sus facciones cuando nuestras orbes se enlazaron. Con un seguro e imponente caminar llegue hacia la mesa, sin importarme los murmullos del resto del comedor "Ichimatsu" Su molesta sonrisa me fastidio. Hipócrita.

"Tú me eres familiar" La sangre me fermentó en veneno al encontrarme con un despreocupado hombre de desastroso uniforme "De algún lugar" Quien aún sostenía las manos de mi pareja "¡Ya sé! Eres el chico lindo del fondo de pantalla" Una serpiente camuflada "Soy Osomatsu, es un gusto por fin conocerte" Con asco golpeé su mano.

"Podrías tratar de ser amable con él" El ceño de mi novio se arqueo al librarse del tacto "Es mi compañero" ¡Hipócrita!

"Nos vamos a casa" Esas escarlatas se encendieron, entretenidas por mi impulsivo actuar "Ahora"

"No tienes que ser tan agresivo" Sin mi consentimiento el piloto se arrojó sobre mí, abrazándome por los hombros "Karamatsu y yo tan solo buscábamos celebrar su ingreso en el aeropuerto, es una gran cosa" Podía oler el cinismo mezclado con café y alcohol "Lo sabes" Repugnante "¿Cierto?" Asqueroso.

"No es necesario que se lo digas" Aún más que yo "I'm sorry my love, si hubiese sabido que ibas a venir yo habría hecho algo"

"Nos estábamos divirtiendo tanto" Me jodío la lasciva manera en que la lengua de Osomatsu se paseó por sus labios al recorrer la silueta de mi pareja "¿No te nos quieres unir?" Indecente "Más es mejor" Una sátira a la inmoralidad.

"Nos vamos" Repetí removiéndome entre sus brazos, intentando quitar el ardiente tacto de su piel y borrar ese perfume de mal gusto.

"Que mal" Su aliento electrizo mi cuello "Es una lástima que seas tan amargado" Desagradable "Tienes facciones muy bonitas, las deberías saber aprovechar" Cuando sus palmas apretaron mis mejillas no pude más. No aguante. Con fuerza lo empuje, encarándolo, intentando buscar una señal en esos intensos zafiros para chocar con una frialdad glacial. Temía.

"Kusomatsu no lo diré otra vez" Algo estaba cambiando "Nos vamos a casa" Temía "¡Ahora!" Él era de temer.

"Wow, wow, no tienes por qué ponerte así" El más alto deformo su rostro para poder vestirse con madurez, y robarme el galante papel "De ahora en adelante, yo y esté guapo muchacho tendremos que trabajar juntos todos los días, lo mejor será llevarnos bien"

"Ichimatsu" Y aunque él me suplico salvarlo "Por favor" Ni siquiera conmigo lo podía intentar "Al menos trata de darle una oportunidad, se podrían llevar bien"

"Es cierto" Esa mirada compartida quemó "Existirán noches enteras en las que no sabrás nada de nosotros dos" La mandíbula me supo a sangre al presionarla "¿Qué me dices?" Cuanto dolor fundido con rencor "¿Amigos?" Cuando reí y rechacé su agarre de manos él sonrío.

"Por mi te puedes meter esas putas disculpas por el culo" Muy tarde me di cuenta de mi error.

"Al menos lo intente, campeón" La mueca que Karamatsu me obsequió fue un cuadro ardiendo en la frustración "Tenías toda la razón" Intoxicándose con la decepción.

"Sabía que reaccionarias de esa manera, Ichimatsu" Sus orbes se cristalizaron, coléricas "Siempre lo haces" Su voz se quebró al abrirse paso entre la curiosa multitud, y correr hacia las afueras del aeropuerto.

"Deberías pensar más en las emociones del pobre muchacho" Pude observar los cuernos que le salieron al piloto debajo de esa elegante gorra "No se ve feliz en esa relación" Un contrato con el diablo "No encajan juntos"

"No te pedí que te metieras en mis asuntos" Mi respuesta le pareció causar gracia "Y para tu información estamos muy enamorados"

"¿Es así?" Osomatsu acomodó su mano sobre mi hombro, respirando sobre mi cuello "Entonces" Envenenándome "¿Por qué no has ido por él?" Cada una de mis espinas salió a relucir en aquel combate.

"Lo que sea que te estés proponiendo con mi novio" Cuando mi ceño se tensó hasta palpitar "No te dejaré" Él abandonó su autoimpuesta farsa.

"Eres interesante" Murmullo empujándome hacia la salida "Ojalá eso te sirva" Arrojándome hacia los flashes de teléfonos anónimos y risas por mi falta de control "Lo vas a necesitar" Una declaración de guerra.

Sin querer escuchar más, evitando un exceso de videos y fotografías me dirigí hacia el auto que me recogería, en donde mi pareja estaba esperando, enfadado, aferrado a los asientos traseros. Sin devolverme la mirada, sin relajar el cuerpo, sin llamarme por apodos empalagosos o bendecirme con un lo siento.

¿Qué diablos nos estaba pasando?

Para nosotros era usual el pelear por causa de su dolorosa y llamativa personalidad, y mi falta de tacto al momento de batallar y sincerar. No éramos una pareja perfecta, teníamos instantes de pleno goce y cicatrices de ponzoñosas mentiras. Lo sabía. Pero, esto se sentía diferente de alguna forma, ya no podía apreciar esa chispa de interés que lo caracterizó por arreglar nuestra relación.

"Oye" Ya no podía encontrarlo "Yo"

"Dijiste que lo querías hablar en casa ¿No?" Las consecuencias se ataron a mis muñecas al apreciar esa mueca de fastidio y asco ser dirigida hacia mis luces "Eso haremos"

"No era mi intención" Con una repentina sumisión baje la nuca, apretando con mis puños las rodillas del pantalón.

"Nunca lo es Ichimatsu" Esos apasionados y dulces ojos "Y estoy cansado de ser yo el único que muestre interés por arreglarnos" Habían guardado algo

"Solo"

"Ya no sé ni que hacer" Habían guardado rencor.

No es así, fue lo que quise decir, yo también lo estoy intentando, quise insistir, había tratado por varios años, debí gritar. Pero no lo hice.

No me pude percatar del momento exacto en el que los roles se intercambiaron para que mi molestia por la canción se esfumase entre las memorias de un segundo plano, y fuese su ira la que encendiera el lugar.

Cuando llegamos a nuestro apartamento, Karamatsu caminó hacia el centro del comedor con los brazos cruzados, los hombros rígidos, el ceño tenso, y una ojeada contraría a lo que conocí. Él estaba expectante con un traqueteo de zapatos en contra de las alfombras, impaciente para que comenzará con una disculpa que él jamás me pagó.

"¿Solo nos vamos a mirar?" Fue lo que sus labios soltaron antes de acariciarse la frente, cual mísero tiro de relación "¿No tienes nada más que decir?"

"¿Eso no te lo debería exigir yo?" Sin tener intenciones de encogerme y enseñarle mi lastimado corazón, me elevé "Te desapareces la noche que tenemos nuestra premiación para irte de fiesta con tu piloto de cabecera" Ya no caería "Y en lugar de tratar de enmendar las cosas te vas a tomar un café con él" A pesar del dolor "Que bonito"

"Osomatsu es solo un amigo" Mi risa lo fastidio "My love" Yo era fácil de leer "Lamento mucho no haber podido estar ahí" Patético "Y sé que te prometí arreglarlo, pero entiéndeme" Sus manos se extendieron en seña de súplica "Estaba tan feliz por haber aprobado y haber conseguido el trabajo con el que tanto tiempo soñé, que no lo pensé" Lo dejé caer "I'm sorry"

"¿El sueño de toda tu vida?" Con veneno escupí una carcajada. Bellas ironías "Ahora resulta que ni siquiera conozco a mi novio" Mis uñas acariciaron mis muñecas, rasgándolas "Que lo que pensé que estábamos construyendo para nosotros dos para ti fue una mentira"

"No lo tomes así" Él más alto con un suspiro se acercó, intentando atraparme de los hombros "Tú y la banda son lo que yo estuve buscando tanto tiempo" Sus dedos alzaron mi mentón, y sin importar cuanto forcejé acabe sometido en una mirada "Son algo que puedo llamar hogar" Siempre caía.

"Basura" Gruñí enfadado. Intentando esconder lo humillado que me profesaba a punto de quebrar.

"Y yo los amo a los dos" Sus palmas electrizaron mis mejillas "Que esté buscando poner en practica mis estudios no quiere decir que sea tu culpa o de la rutina" Mis manos se aferraron a su chaqueta, atrayéndolo de manera inconsciente hacia mi corazón.

"¿Por qué se siente de esa manera, entonces? ¿Por qué siento que te cansaste y por eso te tratas de ir?" Esos hermosos zafiros se abrieron, rebosantes de sorpresa, para sonreír con la calidez que tanto tiempo me atrapo. Lo necesitaba.

"My kitty" Cada músculo de mi cuerpo perdió su voluntad debajo de sus toques "No es así" Me derritió.

"Dijiste que no descuidarías los asuntos con la banda y te he tenido que cubrir en cada reunión ¿Qué se supone que debo pensar con eso?" Sus cálidos y seductores labios rozaron los míos "Sé que fue una estupidez más en mi lista el armarte un escándalo en el aeropuerto, pero yo" Como si estuviesen pidiendo permiso para amar "No sé qué fue lo que me pasó"

"De alguna manera, lo entiendo" Nuestros rostros estaban tan cerca que ya no lograba distinguir a quien pertenecía cada respiración "Y también lo siento"

"Karamatsu" Sus dedos se enredaron entre mis cabellos antes de que sus labios sometieran los míos en un adictivo y peligroso tacto.

Con una asfixiante intranquilidad lo besé, agarrando su cuello, clavándolo, marcándolo, pereciendo en aquella exquisita, placentera y destructiva sensación. Consintiendo que el sabor de su saliva me hiciera delirar mientras su lengua acariciaba cada rincón de mis secretos. Lo amaba.

Sus palmas se pasearon por mis caderas hasta detenerse en mi cintura, nuestras miradas se volvieron a conectar al separar nuestras necesitadas bocas, encontrando el alma ajena en su interior, vislumbrando como el contrario perecía en está esquizofrénica relación. Estaba tan enamorado.

"Sé que cuesta el cambio" Su pulgar rozó mis pestañas, tratando de llevarse la pena "Que será duro para nosotros el permanecer lejos" Con fuerza apreté su camisa, escondiéndome en medio de su pecho "Pero te prometo al menos tratar"

"Yo" El teléfono sonó.

"¿Me puedes apoyar?" A ninguno le importo "Sin ti no seré capaz de hacerlo" Comenzó a grabar "Te necesito conmigo"

"Karamatsu, creo que no estás en casa aún, no importa" La nuca me ardió al escuchar la irritante voz del piloto en la contestadora "Quisiera invitarte a beber otra vez al mismo bar, ya sabes para que podamos charlar un poco más, bailar, y conocernos más, es importante que nos aprendamos a comunicar ahora que somos un equipo y me dejes ingresar a cada rincón de tu mente" Ya no lo podía soportar "Así que regrésame el llamado en cuanto puedas ¿Sí?" Ese idiota había rebasado mi limite "Te esperaré el tiempo que sea necesario" ¿Celos?

"¿Solo compañeros de trabajo?" ¡Sí! "¿Nada de qué preocuparme?" Con una mueca torcida lo aparte "¿Verdad?"

"Ichimatsu estas exagerando" No lo hacía.

"¿Sabes qué? Si quieres andar de fiesta detrás de ese piloto y dejar que la banda se disuelva, ¡Hazlo!" Nuestros ojos esa noche se miraron "¡De ahora en adelante me importa una mierda lo que vayas a hacer!" Sin llegarse a encontrar "¡Arroja tu carrera! ¡Tírate del avión si quieres! ¡No me importa!" Lo sabía.

"¿Eso es todo lo que me vas a decir?" Algo entre nosotros se empezó a apagar.

"Es lo que mereces" Y yo era quien lo estaba dejando morir.

"Voy a dormir en la habitación de huéspedes" Con una decepcionada mueca él me dio la espalda "Espero que descanses" Cerrando la puerta con un estruendoso azotar.

"¡Maldición!" Y, aunque sabía que lo había lastimado con mis celos y protectora indiferencia "Otra vez" Tenía miedo.

Mis manos acariciaron la pequeña caja de terciopelo en los bolsillos de mi pantalón, sacándola "Felicidades por haber conseguido el empleo" Fue lo que musite antes de lanzarla a la basura. Condenándola como lo estaba nuestro amor.

Él estaba cambiando. Yo también.


Mil gracias por sus comentarios!

AmadaKiim: Hola y muchas gracias por las palabras!

Awww, de verdad, gracias, me emociona que te guste la redacción y es tan reconfortante y bonito leer esta clase de cosas.

Ternura! No te preocupes yo le voy al TodosXTodos, y aprecio que leas algo de tu notp. Bueno, las emociones de Jyushi se van a ir mostrando de a poco porque tiene una relación de amistad muy cercana con Kara, no lo quiere pasar a llevar tampoco, pero tampoco las va a poder reprimir mucho con se ponga el bajista. Y con el Choukei por el momento estate tranquila, será bonito, por ahora.

Todos somos masoquistas aquí, querida (Con amor)

Mil gracias por todas tus palabras y tu apoyo!

Taty Hyuuga: Sensei!

Aww creo que te quedaras con ese apodo, lo lamento, pero es inevitable a la hora de admirar a alguien.

No sabia que eran hermanas, de hecho no sabia que tenías una ;-; pero sería todo un honor y placer para mí saber que clase de teorías tiene a ver si me inspiro un poco. Y también, que linda eres! Muchas gracias por mostrárselas, espero no haberla traumatizado mucho no más.

Te encuentro toda la razón, no creo que la vida sea una emoción estática, tiene sus vueltas buenas como malas, solo que a veces nos parecemos estancar en una de ellas más, y según estas es como crecemos y nos valoramos. No me digas eso! Con que clase de emociones me tendrás leyendo si ahora sé que habrá sufrimiento?! Se me romperá el corazón en miles de piezas porque esos dos son azúcar y yo los amo juntos. Es cierto, es un poco divertido escribirlo, pero no leerlo! Es masoquismo.

Que curioso, no pensé que tuvieses problemas con nada de eso porque todas tus historias parecen tan bien estructuradas, a mi punto de vista. Ahora temo más leer el final XD. Y por ti sensei, te puedo prometer que van a haber varios de esos momentos porque pues, también los adoro juntos, y sé que al final seré un enredo pero eso también lo hará divertido.

Quiero que sepas que significa mucho para mi que las leas y lo aprecio enserio, es algo que motiva tanto que sería difícil de explicar (Creo que de persona soy un enredo)

Mil gracias sensei! Se le quiere mucho.

Cara4444: Hola y muchas gracias!

Créeme que la considere como una opción sería para el final de esta historia, jajaja pero me hiciste la noche con tu comentario y esa imagen mental, gracias!

Amore mio, no tengo el final planeado, me hago una idea hasta cierto punto de un capítulo en especifico y luego respetaré las emociones de los personajes y lo seguiré más allá, aunque me dejaste pensando con lo del final alternativo, de hecho es algo bueno.

Otra vez es un placer leerte por aquí, enserio muchas gracias por todas tus palabras de animo y por haberte tomado el tiempo para leer.

Un abrazo!


Creo que es evidente el interés que tiene Osomatsu en Kara, evidente para todo el mundo menos para él por supuesto.

Jyushi en general es un amor, no le importa sacrificarse con tal de que alguien más sea feliz, sin embargo, cuando ve lastimado a quien le importa, se puede poner serio, y más agresivo.

Las cosas entre Kara e Ichi ya comenzaron a poner pruebas.

Y bueno, desaparezco hasta el Lunes/Martes porque me voy a Matsuvender el fin de semana.

Espero que les haya gustado.

Y mil gracias al que leyó.