Mientras Isabella cuenta su versión de los hechos y Kanon masculla entre dientes, Aioria hace algunos descubrimientos. Saga está irritado y dolido, pero aun así empatiza con la situación de la pequeña familia, y hasta ofrece soluciones. Sin embargo, necesita conversar con su hermano… eso, claro, si no despierta antes. ¡NUEVO CAPÍTULO!
Jejejejejeje, Saga, como pudieron ver, tiene una mente muy activa. Solo esperemos que las cosas puedan resolverse bien en este sueño que está teniendo y que Kanon tenga alguna explicación más o menos coherente. Antes que se asusten, esto no pretende ser una reformación de Eiusdem Farinae, solo está tomando algunas ideas que quedaron en el tintero y que se mezclaran con varias incoherencias. Después de todo, es un sueño. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 4 años a las edades del canon.
Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, aunque no menos importante, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa.
ADVERTENCIA.
Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
Capítulo 3: Entonces se quedaron en Géminis
Casa de Aries.
Athena se las ingenió para sacarlo de sus pensamientos. Saga miró hacia arriba cuando sintió el delicado roce del cosmo de la diosa contra el suyo y suspiró. Allí estaba ella sonriéndole, acompañada de Mu y Alde, al final de la escalera. Sus camaradas se veían algo perplejos, pero no estaban a la defensiva y él… se sopló el flequillo, algo irritado. Miró por sobre el hombro por unos instantes.
Toda la atención de Kanon y su cuñada estaba centrada en la niña, quien apenas había hecho sonido alguno. Parecían aguantarse las ganas de acribillarse a preguntas, pero se contenían en favor de la pequeña, quien se había llevado un susto tan enorme, que hasta parecía criminal. ¡Es que no le cuadraba en la cabeza! Tenía cuñada y sobrina. ¡Era tío y él ni enterado! Y por las pintas tanto Kanon e Isabella se trataban con la confianza y familiaridad de años de relación y convivencia. No, su hermano no había mentido respecto de su matrimonio, solo había escondido ese hecho de todos… Eso lo tenía perplejo.
¡Tenía una sobrina!
"¡Mira Cómo Te Dejaron La Cara! ¿Cómo Fue Que No Fuiste Con La Policía?"
"¿Crees Que No Lo Intenté? Me Fue Imposible. ¡No Iba A Tomar Riesgos Con Anita! Si Hubiera Estado Sola No Dudo, y sabes que soy capaz, Pero ¡No Con Ella!"
"¡Argh! Voy A Encontrar A Ese Topo Y…"
"¡Shh, la niña!"
Kanon frunció el ceño y se mordió la lengua. Sintió a su hija acomodándose en sus brazos, suspirando quedita. Parecía estar dormida, pero estaba bien alerta. Isabella se rozó el lado izquierdo de la cara, con toda la delicadeza que pudo, como sabiendo desde ya que el golpe que había recibido en la cara iba a amoratarle todo el costado. Saga suspiró… ojalá pillaran a Mu de buen humor, para que pudiera revisarla. Una paliza como la que había estado recibiendo su cuñada no le habría hecho ni cosquillas a amazona o un santo, pero una persona normal no podía decir lo mismo.
¡Qué cosa tan psicodélica! Hasta hace un par de horas, su único pariente vivo era su gemelo y ahora de golpe se enteraba que tenía cuñada y sobrina.
"Estamos por llegar a aries. ¿Les parece si hacemos un alto allí?" Preguntó Saga de pronto. Podrá haber estado perplejo, pero no por eso menos empático. Se notaba que ambas necesitaban el descanso.
Kanon lo miró con ojos grandes, al igual que Isa. La mujer le miró con algo de vergüenza, por lo que asintió con calma, esbozándole una sonrisa. No pasó desapercibido para Saga que Kanon recibió una acusadora mirada por parte de ella instantes después.
"Creo que no es mala…"
"¡Quiero ir a casa!" Exclamó Anita con un lloroso gruñido.
"¡Saga, Kanon!" Exclamó Saori bajando los escalones, muy expectante. Al verla, los gemelos hicieron una reverencia. La diosa entonces fue directo hasta Isabella y tras tomarle las manos y dedicarle una larga y amable mirada, asintió. "Mi nombre es Pallas Athena Parthenos. ¡Me alegra mucho conocerlas por fin! Aquí estarán a salvo."
"Err, gracias, señorita." Isabella le hizo una señal con la cabeza. No se esperaba que la diosa la saludara así. "El gusto es mío… ¿Kanon le habló de mí? Vaya, qué sorpresa: creí que no le decías a nadie sobre nosotras, amor." Había algo de sarcasmo acusatorio en la voz de Isabella, que de nuevo, no pasó desapercibido para nadie.
"Jejejeje… Errr… pues verás…"
"Solo en sus oraciones. Te menciona mucho a ti y a la niña." Afirmó Saori, quien aprovechó para acariciarle la cabeza. "Hola peque."
"… Hola." Susurró Anita sin moverse de su pose.
"Discúlpela princesa. Está bastante asustada." La excusó Kanon.
"Saga, Kanon… ¿Qué ocurre aquí?" Preguntó Alde, quien de inmediato fijó los ojos en la niña. "¿Está todo bien?"
"No del todo, pero aún no tengo detalles." Dijo Kanon, acomodándose a su hija. Miró a Isabella. "En serio necesito saber qué les pasó." El menor de los gemelos suspiró. "Amigos, ella es mi esposa Isabella… esta es nuestra hija, Ana."
La sorpresa de los dorados fue evidente. Saga resopló ya más resignado e intercambió una rápida mirada con Saori, quien le sonrió de nuevo. El mayor de los gemelos simplemente guardó silencio, no sentía ganas de comentar nada.
"Err… Mejor pasamos a aries." Dijo Mu con calma. "El descanso les va a servir… y ese golpe necesita una revisión." El lemuriano se adelantó unos pasos y le ofreció una mano a Isabella, quien correspondió la cortesía. "Un gusto, soy Mu de Aries."
"Y yo Aldebarán de Tauro." El enorme santo tenía una amable sonrisa, pero más pronto que tarde frunció el ceño. "Sospecho que me van a dar ganas de machacar gente. ¿Quién le hizo esto?"
"Es lo que me gustaría saber." Rezongó Saga sorpresivamente, antes de volverse a la diosa. "Me hago responsable por esto, pero me pareció prudente darles refugio."
"Ese golpe necesita atención." Dijo Mu, frunciendo el ceño. "Pasemos, aquí no sacamos nada."
"¡Me Parece Genial!" Exclamó Saori, comenzando a subir los escalones. Los demás la imitaron.
En las Afueras del Santuario.
En esos momentos.
Dos sujetos esperaban en un auto a una buena distancia de los límites del Santuario, a la espera de sus camaradas que nunca llegaron. Estaban impacientes, pero no hablaban: no querían pensar que sus compañeros habían sido atrapados. ¿Qué tan difícil era reducir a una mujer con su hija? Ambas iban a pie y la niña era un verdadero lastre. No deberían haber llegado lejos. Le reconocían sí la astucia: no cualquiera los evadía de esa manera y en esas condiciones durante tantas horas.
"No parecen estar regresando." Gruñó uno de ellos. "Se metieron al Santuario tras esas dos. ¡Puede que los haya atrapado un santo!"
"Bah. Si es así, podemos darlos por muertos. ¡Esa mujer es un dolor de cabeza!"
"Pero un dolor que necesitamos eliminar." El tipo apretó la mandíbula y sacó su celular. "Le voy a avisar al Jefe y nos largamos. Me da mala espina estar tan cerca del Santuario."
"¿En serio te vas a arriesgar a hablar con el Jefe?"
"Sí. Tiene que saber esto: es un cambio de planes. Si pidieron protección en el Santuario, entonces la tenemos más difícil."
"Cierto, pero no se va a quedar allí para siempre. ¡Tenemos que matarla de algún modo! A ella y a la criaja. Y siempre podemos rastrear al marido de la perra esa."
"¿Ya se sabe quién es el tipo?"
"No, pero es cosa de tiempo. Volvamos a vigilar la casa de la mujer esa a ver que averiguamos." Dicho esto, encendió el motor y lentamente comenzó a alejarse, como si nada hubiera pasado.
No obstante, su presencia no había pasado del todo desapercibida. Sin que hiciera ningún esfuerzo por ocultar su presencia, una figura se detuvo con calma en el lugar en el que momentos antes habían estado estacionados. Observó atento el auto que se alejaba como si nada pasara, alcanzando a leer el número de placa. Se puso una mano en la cadera y entrecerró los ojos.
Esto atrapaba su atención.
Casa de Aries.
Una hora y media y una explicación después.
Se talló los ojos con disimulo e inspiró una buena bocanada de aire. Se había quedado en blanco unos instantes. Tenía que ser el estrés. ¿Por qué le pasaban estas cosas justo cuando estaba acomodándose a la nueva dosis? Pestañeó varias veces y concentró su atención de nuevo en el grupo, notando fugazmente que Kanon lo observaba de reojo. ¡Se había dado cuenta! Bah. Como si fuera a perder el control así de fácil.
"A ver si entendí. Eres parte de una investigación a una familia de criminales. Hiciste un arresto sensible, se supo tu nombre y los tipos le pusieron precio a tu cabeza. ¿Me equivoco?" Comentó Saga frunciendo el ceño.
"Algo así." Isabella se cruzó de brazos y se sopló el flequillo. Mu le gruñó que se quedara quieta en lo que revisaba su rostro.
"Y yo que creí que no estabas poniendo atención." Se burló Kanon, tratando de aliviar la tensión.
En pocas palabras (y tras varias interrupciones) Isabella había contado sobre sus peripecias de esa mañana, desde que había recibido el aviso de que huyera hasta la pelea que motivó la intervención de los dorados. Del mismo modo no les ocultó los motivos del porqué las perseguían, pero mucho no les podía decir, pues ella misma tenía también muchas preguntas. Fue de este modo que se habían enterado que la mujer era policía y trabajaba en la unidad contra el crimen organizado, cuyo más reciente caso en curso involucraba una peligrosa familia criminal, los Masoni. Por lo visto el último arresto que había hecho el equipo les había dolido bastante.
Generalmente las identidades de los policías que trabajaban en esta unidad se mantenían en relativa reserva, y por un asunto de seguridad no revelaban los nombres de quienes hacían los arrestos sensibles. En este caso, Isabella había sido una de los agentes que había detenido a la mano derecha del Jefe de la familia…
… y alguien en la policía les había ido con al menos su nombre. ¡Un topo! ¡Eso explicaría tantas cosas que salían a medias con el caso!
"Esto es una vendetta." Murmuró Saori con algo de susto. "¡Están en peligro las dos!"
"¡Pero no eres la única!" Exclamó Kanon, muy molesto. "No trabajas sola en eso, ¿por qué solo contra ti?"
"No sé si fui la única, solo sé que me dijeron que corriera." Reclamó Isabella. "No he podido llamar a la estación en toda la mañana." La chica entrecerró los ojos y fulminó a Kanon. "Apenas tenía tiempo de llamarte a ti, pero quizás donde tienes el celular."
"Eso Quema." Asintió Alde al cabo de unos segundos de silencio incómodo.
"¡Ojalá que le…! ¡TSSSSSS! ¡Oooouch!"
Un enojado siseo salió de los labios de Isabella. Mu, con toda la delicadeza del mundo, le estaba revisando el rostro, sin que le gustasen sus hallazgos. Momentos antes había pedido la ayuda de Aioria por el whatsapp, pues sospechaba de una lesión de importancia…
Ahora, tras la rápida revisión tenía certeza de ello. Isabella parecía haber sufrido una micro fractura en el pómulo derecho. Mejor traía hielo, en lo que llegaba el león a curarla.
"Lo lamento. Creo que el golpe trizó el hueso, pero eso solo lo puede confirmar mi compañero." Mu bajó los hombros, condolido.
"Lo que me faltaba: mi cara va a parecer arte abstracto mañana temprano."
"Pero arte abstracto precioso."
"No te pongas así, Kanon: estoy molesta contigo."
"Uuuuuh, alguien va a dormir en el sofá…" Se burló un muy jovial Alde.
Saga había seguido toda la conversación muy callado y de brazos cruzados. No detectó mentiras ni incoherencias en el relato de la mujer, pero aún tenía muchas preguntas. Esto solo explicaba una parte de lo que había pasado, pero quedaba otra más importante. Por supuesto, se tendría que contentar con explicaciones generales, pues dudaba que su hermano le contara los detalles. O sea, si no había sido capaz de decirle en todo ese tiempo que era padre de familia, menos le iba a contar como fue que se las había ingeniado para esconderla de todos, tanto tiempo…
… y por qué no le había dicho nada. Aunque en el fondo, no tenía por qué contarle nada. La desconfianza de su hermano lo tenía irritado, aunque se sorprendió a sí mismo incapaz de estar mucho rato enojado o volcar resentimiento a su cuñada o a su sobrina.
Volvió su mirada hacia Anita. La niña dormía en un sofá, cobijada por la capa de Mu. Cuando recién habían llegado a la sala de estar de Aries, la niña estaba despierta, pero cuando Kanon intentó bajarla de sus brazos, entró en estado de histeria, aterrorizada de que si dejaba la seguridad de los brazos de su papá los hombres volverían. Tanta agitación por poco le provocó otra crisis respiratoria… finalmente Mu había intervenido, apretando algunos puntos en el cuello de la niña para que se durmiera, cosa que logró sin esfuerzo.
Así dormidita como estaba, podía notar el enorme parecido de Ana con Kanon.
No había duda que Ana era querida y cuidada. El mayor de los gemelos miró a Isabella con disimulo… se notaba que ella y su hermano se adoraban. Analizó la pequeña familia. ¡Con razón su Kanon no vivía en el Santuario ni le había dicho nada! No se iba de parranda como había creído, se iba a pasar el tiempo con ellas al finalizar su jornada laboral, como correspondía.
¡Maldito Imbécil! ¿Acaso creía que les iba a hacer daño? Evidentemente él no era una buena influencia, eso podía entenderlo, pero ¿tan trágico era que supiera que tenía cuñada y sobrina? Ni siquiera se les iba a acercar, no les haría daño. ¡Nunca! Ni siquiera habría protestado si le hubieran pedido que mantuviera la distancia. No era necesario tanto secreto.
Le hubiera gustado un montón saberlo antes.
"Por cierto, supongo que no pensarán regresar a su casa después de esto, ¿verdad? Al menos por un tiempo." Dijo Saga de pronto, convirtiéndose de súbito en el centro de atención. Se encogió de hombros.
"¿Cómo dices?"
"Esa casa debe estar vigilada." Gruñó de mal humor. "¿Han pensado en llamar a la policía en todo este rato?" Añadió Saga ladeando la cabeza, cambiando el tema. "Quizás así reciben más información para poder proceder con un plan." La única respuesta que tuvo fueron pestañeos sucesivos. ¡Claro! ¿Cómo fue que no pensaron en eso?
Saga iba a añadir algo más a su exposición, pero en ese momento la puerta de la salita de estar del templo de Aries se abrió de par en par. Shion, acompañado de Aioros, quien parecía haber tenido un pequeño traspié con el barranco cercano (lo que podría explicar su tardanza en llegar y los raspones), hicieron acto de entrada.
"¡Kanon! ¡¿Por Qué No Me Dijiste Nada De Esto?!" Exigió saber el santo de Sagitario.
"¡Hijo, Por Athena! ¿Están Todos Bien?" Preguntó a su vez el Patriarca.
El suspiro fue general. Hora de explicar de nuevo.
Mejor se iban acostumbrando. Iban a tener que dar muchas explicaciones.
Límites del Santuario.
En esos momentos.
"HEY, SIMBA." Le saludó Milo con jovialidad. El escorpión había regresado al sitio del ataque tras haber dejado a los intrusos en los calabozo,s para un periodo de reacondicionamiento social. "¿Qué haces fuera de tu guarida?"
Aioria levantó las cejas en señal de saludo. Aun no iba a Aries, sino que había decidido rastrear las pistas hasta el punto en donde había sido la pelea, para ver qué podía encontrar. Puso una torcida sonrisa.
"Ocurre que hoy me levanté con la corazonada que Marín regresaría de su misión en Asgard, pero todavía no la veo." Dijo con un largo suspiro. "Entonces recibí esa horda de mensajes en el celular y decidí investigar un poco, como mencionaste una pelea…"
"Ah bien. Eso explica que estés fuera de la casa de Leo, pero… ¿Qué haces justo por estos lados?" Le preguntó Milo con una burlona sonrisa. "No parece que te hayas tardado mucho en llegar."
El león suspiró profundo, antes de cruzarse de brazos y observar hacia las afueras del Santuario con los ojos entrecerrados. Gruñó de mal humor y adoptó una pose que evidenciaba que se sentía territorial y protector. Milo no se sorprendió y pronto adoptó una actitud muy similar, fijando sus celestes ojos en la misma dirección, como recreando mentalmente la pelea.
"En serio, me quedé de a cuadros escoceses con la noticia. ¡Una familia!" Dijo Aioria de mejor talante. "¡Eso sí que no lo vimos venir!"
"¡Claro que no! Nos tomó por sorpresa a todos: si hasta Shaka puso un mensaje en el grupo y sabes que no le gusta." Milo afiló la mirada. "Y no evadas la pregunta: ¿qué te trae a un lugar como este?"
"Ocurre que en esa dirección…" Comenzó Aioria señalando hacia el interior del Santuario. "Queda un bonito lugar en el que Marín suele entrenar. Como tenía la corazonada que la vería, fui hasta allá la esperanza de verla… pero entonces oí un grito."
"Aaaaah, y viste la pelea." Terminó Milo por Aioria. El santo de Leo asintió.
"Sí, la vi. No intervine, pues fue más que obvio que lo tenían todo bajo control." Aioria volvió a mirar hacia fuera del Santuario. "Pero algo me dio mala espina. Cuando ustedes se fueron con las recién llegadas… seguí el rastro de los tipos hacia el área turística que hay fuera."
"¿Qué encontraste?"
"Cómplices e información. No me gusta lo que encontré." Confesó Aioria. "Había dos tipos en un auto, estacionados discretamente, pero con las vías de escape expeditas. Hablaban sobre matar a alguien, supongo que a la esposa de Kanon, aunque me pareció que no tienen idea con quién está casada, pues hablaron de matar también a su esposo. No estuvieron mucho rato, pero dijeron que irían a vigilar la casa de la familia." Aioria apretó los dientes. "Feh. Estaba a unos cinco metros por encima de estos tipos y los escuché bien claro." El santo de Leo se quedó mirando a Milo muy curioso. "¿Qué está pasando aquí?"
"Te lo explicaré en el camino, aunque tengo la corazonada que tendremos que proteger a la familia de un colega." Le dijo Milo dándole un amistoso golpe en la espalda.
"Comprendo." El santo de leo torció la sonrisa. "¿A Saga ya le vino el patatús?"
Casa de Géminis. Salita de Estar.
Una hora después.
La llegada del Patriarca y Aioros había motivado una nueva ronda de explicaciones. No obstante, antes tuvieron que aplacar el entusiasmo del santo de Sagitario, a quien la noticia que Kanon tuviera familia parecía haber emocionado más de la cuenta. Independiente de las circunstancias que habían llevado hasta este punto, y aunque podría distanciar a los gemelos bastante, Aioros creía que esta era la oportunidad de oro para que ambos lograran reconciliarse y tender puentes. Sí, sería difícil, pero no imposible. Igual, estaba algo molesto de que Kanon hubiera escondido esto tantos años, pero nada que hacer: la vida seguía.
Shion también tuvo que ser calmado. El severo Patriarca en el fondo era muy familiar y la situación también lo entusiasmó. Había visto crecer a estos santos y los consideraba sus hijos: saber que uno era padre de familia lo emocionaba y el hecho de que hubiera una nena de seis años lo hacía considerarse abuelo. De nuevo.
No obstante, y a diferencia de Aioros y del mismo Saga, Shion sí hizo público lo dolido que estaba, expresándole que una noticia así no se esconde y que independiente de las diferencias y tremendas dificultades, todos estaban para apoyar a todos. En ese momento Saga hizo abandono de Aries con rumbo desconocido, aludiendo que mejor el grupo se trasladase a la tercera casa.
No se quedó a esperar por nadie. Pidió permiso y se fue, dejando al resto perplejo. El grupo optó por hacerle caso y cuando iban a iniciar la subida, aparecieron Aioria y Milo. Se sucedieron las presentaciones, que comenzaban a irritar a Isabella y se dio una nueva ronda de explicaciones. Mientras el león revisaba el rostro de la chica, cuya fractura curó de la manera usual, Kanon intentó contactar a Saga vía cosmo, pero sin éxito alguno. Comenzaba a preocuparse. ¡Tenía que hablar con él!
La diosa interrumpió sus pensamientos, aludiendo a seguir la idea de Saga, y desde entonces ella, el Patriarca, Aioros, Isabella y Anita estaban en la salita de estar de la casa de Géminis. La niña seguía dormida, aunque esta vez no la cobijaba una capa, sino con una manta que los gemelos solían guardar en aquella habitación. El mayor de los gemelos no daba luces de vida, y Kanon comenzaba a contemplar la idea de ir tras él.
"Ya aparecerá. Tenle paciencia, tiene muchas cosas que sopesar." Le dijo Aioros, tratando de calmarlo.
"Me preocupa, se está portando extraño." Dijo Kanon.
"Le cambiaron las medicinas hace poco, eso siempre lo hace actuar extraño." Comentó Shion. "Y una noticia así desconcierta al más templado."
"Te dije que le dijéramos antes." Protestó Isabella, con el rostro muy agudo. "¡Sabía que pasaría esto!"
"¿Y decirle qué cosa?" Rezongó Kanon. "Creí que se enojaría y no las iba a arriesgar a que las lastimara."
"Saga no es de esos. Es mal genio, cierto, pero él no haría tal cosa. Ya no." Lo defendió la diosa. "Se siente muy solo, eso es todo. "
"Seguro se habría enojado. Creo que lo está, de hecho, pero conozco a Saga… no habría pasado de eso." Insistió Aioros. El dorado se cruzó de brazos. "Déjalo que libere algo de presión de la cabeza y volverá. Su verdadera naturaleza es amable y gentil, pero déjalo estar solo un rato."
"Insisto, debimos haberle dicho antes." Insistió Isabella, entre molesta y triste. Se masajeó la sien izquierda. "Tenía la ilusión de comenzar con mejor pie."
"¿Alguien llamó a la policía?" Preguntó Kanon de pronto para evadir los comentarios.
Isabella sacó su celular de entre sus ropas casi sin ganas. Llevaba horas sin verlo, y no se sorprendió de ver al menos setenta y cinco notificaciones. Suspiró y desbloqueó el aparato, sin darles importancia y marcó el teléfono, optando por poner el altavoz para que todos escucharan. Por fin contestaron la llamada…
"¡ISABELLA! ¡Llevamos toda la mañana tratando de encontrarte! ¿Están bien las dos?"
"Jefa, la tengo en el altavoz, estamos bien."
"¡¿Dónde están?! Por ningún motivo vayas a tu casa: está vigilada. Si no estás en lugar seguro, intenta llegar al menos a la estación."
"Sí, ya sabíamos." Reconoció Isa. Antes de irse, Aioria ya les había notificado sus descubrimientos algún rato atrás.
"Fuimos advertidos por uno de mis colegas."
"¿Kanon? ¡Ten Celular Para Que Lo Ignores! ¡Te Dejé Un Montón De Llamadas Perdidas Advirtiéndote De La Situación De Isabella! ¡¿Dónde Están?!"
"En el Santuario de Athena." Dijo Kanon con mucha calma. A juzgar por el silencio al otro lado de la línea, esta información desconcertó profundamente a la mujer.
"¿Qué… están haciendo allá?"
"Soy uno de los santos dorados de Géminis, Dafne. ¿No te lo había dicho? Estamos con el resto de mi familia, y a salvo."
Por lo visto no, pues el silencio parecía gritar la sorpresa de la mujer. Incluso el hecho que Kanon hubiera confesado tan rápido el lugar en donde estaban, en vez de mantenerlo en secreto, pareció pasar a segundo plano.
"Jefa, por si acaso estamos con más gente. Están al tanto de lo ocurrido." Anunció Isabella, quien rápidamente miró al grupo. "Quien les habla es mi jefa en la policía, Dafne Kasalakis."
"Señora Kasalakis. Soy Shion de Aries: la llegada de la señora Isabella al Santuario fue bastante dramática, y algo hemos escuchado sobre un topo que filtró su nombre a la policía."
"Lo que me recuerda, ¡¿Por Qué Solo El Nombre De Isa?!" Ladró Kanon, empuñando las manos.
"No fue solo el suyo." Dijo Dafne, sin salir de la sorpresa. "Pietro y Gianni también fueron expuestos… Pietro apareció muerto en las líneas del metro esta mañana y de Gianni no sabemos nada… fue él quien nos advirtió que Isabella estaba en peligro. Tememos lo peor."
De la sorpresa, Isabella abrió mucho los ojos y se tapó la boca. Kanon apretó la mandíbula.
"No saben hasta donde llega la filtración, ¿verdad?" Preguntó Saori, pero no alcanzó a identificarse, debido a que Aioros se lo impidió.
Kanon miró a Isabella y juntos miraron hacia Anita, quien dormía acurrucada en el sofá, con plácida inocencia. Por instantes todos los presentes la miraron y suspiraron al mismo tiempo. La pareja se sintió un poco angustiada: no era la primera vez que la vida de Isabella estaba en peligro, su línea de trabajo solía ponerla en situaciones complicadas, pero esta era la primera vez que la hija de ambos estaba también en el foco de delincuentes. Y para colmo, la habían identificado. No podían ir a casa, no sin cerrar el caso y eliminar todas las aristas de peligro que pudieran suscitarse.
"Tengo la impresión… que mejor se quedan allá unos días, hasta que las cosas se calmen." Sugirió Dafne.
"Lo creo prudente." Afirmó Shion. "No pueden simplemente salir y exponerse así, menos con una niña."
Isabella entró en un complicado debate interno, al igual que Kanon, pero ambos accedieron con un movimiento de cabeza. De pronto se les vio muy apesadumbrados.
"Trataré de contactarles seguido. Hasta entonces, buena suerte… ¿Y Kanon?"
"Dime…"
"¡Serás Imbécil! ¡¿Cuándo Nos Ibas A Decir Que Eras Un Santo de Athena?!"
"Cuando el hombre llegara a Marte, Mujer." Gruñó Kanon de mal humor. "Luego arreglamos eso, Dafne, tenemos cosas que coordinar."
"Oh sí, lo conversaremos. ¡Oh sí!" Dafne bufó de mal humor. "Dafne fuera."
Isabella apagó el teléfono mientras Kanon se pasaba ambas manos por el rostro y cabello. Saori se acercó a Aioros, como buscando consejo y el Patriarca suspiró apenado, echándole un rápido vistazo a la niña que dormía ajena a las dificultades.
"Necesito ropa para Anita, sus medicinas, sus cuadernos, a la cobaya… Hay que llamar al colegio, necesito ropa para mí, para ti. Quizás algunos juguetes… "
"Yo me encargo, no te preocupes. Tú hazme una lista." Ladró Kanon de mal humor. Miró a Shion con esperanza en los ojos. "Excelencia, creo que hay unas cabañas libres cerca de una de las playas, ¿hay alguna posibilidad de que con mi familia nos…?"
"¿Por qué no consideras Géminis?" Preguntó Saga de pronto, desde la puerta. "Se supone que… y hay espacio."
"Es tu casa, Saga. No voy a molestarte de ese modo."
"También es tu casa, eres mi hermano. Y sabes que estarán más cómodos que en las cabañas de la playa." Saga apretó los dientes. "Ni me van a sentir."
La sorpresiva llegada del santo le sacó una sonrisa a Saori, quien dio un brinquito contento, aunque tuvo que contenerse en lo que los gemelos intercambiaban impresiones. Kanon pareció dudar sobre el ofrecimiento, y por momentos estuvo a punto de negarse, pero…
"Me parece bien, te agradezco mucho, Saga." Dijo Isabella de pronto. "Trataremos de no alterar mucho la rutina, y no te preocupes por Anita: ella se porta bien la mayoría del tiempo. ¿Cierto, Kanon?"
"¿De que Anita se porta bien? Pues sí."
"¿Y de que nos quedaremos en Géminis?"
"Err… también. Supongo que sí. ¿Saga?" Kanon cruzó miradas con su hermano. "¿Estás seguro?"
"Si no lo estuviera, no lo hubiera ofrecido. Quédense en Géminis."
Saga era honesto y así lo percibieron los presentes. Saori suspiró de alivio, lo que menos quería era que Kanon y su familia excluyeran a Saga, por lo que la invitación del dorado la hizo muy feliz. Del entusiasmo, la diosa se quedó mirando a Aioros con emoción, antes de colgársele del brazo.
"¡Qué Gran Idea! Papá, ¡Dile a Kanon que es una buena idea!" La diosa fijó su mirada en Shion, antes de posarla en Saga. "¡Eres un encanto, y lo sabes, tío Saga!"
"¿Estás seguro, Saga? No somos precisamente silenciosos… Además Anita puede irritarte y…"
"Dije que estoy seguro."
"Kanon. Mi hija dice que es una buena idea. Acepta y ya." Reafirmó Aioros con una sonrisa torcida, antes de volver la mirada hacia Shion. "¿Cierto Excelencia?"
"Tómenlo como una oportunidad. Así se conocen todos." Aseguró el Patriarca, sonriendo complacido.
"¡Qué no se diga más! La idea es buena."
Saga sonrió con amabilidad, aunque pronto su expresión cambió a una de duda. ¿Había escuchado bien? No entendía. Saori había llamado papá a Aioros y éste había dicho que era su hija. ¡Y a él lo llamó tío! Eso tenía lógica, Aioros había rescatado a la infanta Athena cuando él intentó matarla y de alguna manera había evadido la muerte. Había criado a Saori como su hija, por lo que era normal que la diosa le dijera papá, pero… pestañeó con fuerza. Eso era lógico, todos lo sabían y aceptaban sin mosquearse siquiera, pero al mismo tiempo no tenía ni pies ni cabeza. No era lo que recordaba… Cerró los ojos de nuevo y se llevó una mano al entrecejo. Algo no estaba bien.
"Saga, ¿Estás bien?" La preocupada voz de Aioros apenas la registró. Parecía que todo alrededor suyo caía dentro de una licuadora.
Entre parpadeo y parpadeo, las imágenes de los preocupados rostros de los presentes comenzaron a girar a toda velocidad y a alternarse con una habitación oscura. Esto debió haberlo llenado de terror, no fue así. Perdió el equilibrio e intentó sujetarse del marco de la puerta…
Pero todo desapareció. Todo se desvaneció y cayó desde una aparente gran altura. Se fue a la nada.
Y de pronto…
Piso residencial de la Casa de Géminis. Habitación de Saga.
3 de febrero, 2:41 horas.
Estaba despierto.
Saga pestañeó perplejo por varios segundos, antes de incorporarse con cuidado. Estaba en su cama y en su cuarto, se sentía bien, somnoliento sí, pero bien. Comenzó a sacar cuentas mentales: hacía casi un año y medio que no tenía problemas con la medicina, se llevaba bien con su hermano y con la novia de éste y él mismo tenía una mujer a la que amar. No, jamás se le había cruzado por la cabeza tomar el celibato.
"¡Qué sueño tan raro!" Se dijo a sí mismo antes de volver a recostarse.
¡Y encima las paternidades! Kanon iba a escupir el café cuando le contara que había soñado que era el padre de Anita. ¿Cómo estaría la enana esa? Hacía tiempo que no sabía nada de ella. Le preguntaría de todos modos. ¿Y qué era eso de que Aioros era el papá de Saori? Por Athena, ¿cómo se le ocurrían locuras de ese calado? Debieron echarle algo al agua.
¡Quién lo diría! En el sueño, Kanon no parecía ser un mal padre o un mal esposo… eso no lo sorprendía: cuando quería, su gemelo era bastante responsable y comprometido con la causa.
Por cierto, necesitaba un apapacho. Igual el sueño había removido algunos de sus temores más ocultos. Suspiró. Quería a Anneke consigo. Sonrió brevemente: a ver si después del desayuno se arrancaba un rato a saludarla como era debido. Quería estar con ella.
Llevaba una pequeña eternidad sin verla. Tres días era demasiado.
Miró hacia su mesita de noche, en donde estaba su reloj. Aun le quedaban algunas horas más para dormir… se acomodó sobre su costado y se arropó a sí mismo. Meditó un poco el sueño antes de cerrar los ojos y comenzar a relajarse…
… Quince minutos después Saga de Géminis estaba dormido.
Continuará.
Por
Misao–CG
Nota Mental: Nunca, nunca olviden que esto es un sueño. Por algo Saga está recibiendo toda esta información de su subconsciente: quizás le sirve para saber qué le pasa a su gemelo. ¡Cierto, cierto! Estos dos aún tienen que conversar largo y tendido. Cualquier error tipográfico o dudas que se les presenten, háganmelas saber y trataré de responderles. ¡GRACIAS POR LEER! ^O^
No, nada como un grupo de gente aburrida y WhatsApp, Ozzy, tienes toda la razón. Y no es que el Patriarca sea dado al chisme, pasa que si no está al tanto de los comentarios, se le pueden pasar acontecimientos importantes. Es una forma de control, además… es casi de las pocas entretenciones colectivas que tienen en el Santuario. Entrenan todo el tiempo, necesitan socializar de algún modo. Esperemos que Saga no despierte muy machucado del sueño. Supongo que necesitará de Anneke para calmar su angustia. ¡MUCHAS GRACIAS POR HABER LEÍDO Y CUÍDATE MUCHO!
¡YAMID! Casi no alcancé a responderte. Y sí, el gran temor oculto de Saga es justamente su esquizofrenia y eso se refleja en el sueño que tiene. Mientras está despierto lo tiene controlado, porque cuenta con el apoyo debido, pero siempre teme que se le arranque de las manos. Pobrecito... sobre lo de sus ganas de saber qué le pasa a su hermano... es géminis, son curiosos: ni su subconsciente lo deja tranquilo al respecto. ¡MUCHAS GRACIAS POR HABER LEÍDO Y CUÍDATE MUCHO!
