Disclaimer: Inuyasha & Cía no nos pertenecen ni nos pertenecerán sino a la gran Rumiko Takahashi así que solamente nos basta con saber que nuestra historia es de su agrado

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El día de nuestra boda

Comieron en un silencio que era interrumpido una que otra vez por los padres de ambos, pero que en ningún momento fueron participes de ellos los protagonistas, luego de aquella comida, cada quien se dirigió a partes diferentes de la casa, Kagome se dirigió al ala este mientras que Inuyasha fue al ala oeste, en habitaciones totalmente espaciosas y en las cuales únicamente podían entrar las mujeres y los hombres respectivamente

No quería defraudar a su familia así que mantuvo la sonrisa hasta final, pero no le fue muy difícil ya que la celebración fue totalmente diferente a como se imaginó que podría ser, había comida para cualquier gusto, bebidas que por supuesto no eran alcohólicas lo que tranquilizó enormemente, la música y cantos no hicieron falta a si como los comentarios contra los machos alfas de las diferentes invitadas, las bromas y chistes alegraron enormemente su decaído ánimo y lograron mantenerla sonriente hasta finalizada la fiesta

Por su parte Inuyasha se había encontrado con comida como para alimentar a todo un ejército, bebidas en exceso algunas alcohólicas otras aparentemente libre de ellas, pero optó por tomar agua pura no fuera a hacer que su padre le hiciera una mala jugada y tendría suficiente como para hacer inimaginables brutadas, los chistes y bromas tampoco faltaron así como tampoco los temas triviales de los hombres, la política, las bolsas de valores, las mujeres, las ciudades y un sin fin de situaciones que lograron que más de alguno intentara defender su opinión a punta de hierro, pero aparte de todos esos atentados, la fiesta pasó de lo más tranquila

Cerca de la una de la madrugada, ambos jóvenes se despidieron alegando que tenían sueño y que para el día de mañana tenían que estar bien lúcidos pues deseaban disfrutar de ese día en todos sus sentidos cuando en realidad lo único que querían era dormir y talvez, si algún dios los oyese, no despertarán jamás, pero como era imposible, decidieron no pensar en ello, mañana (osea ese día) tendrían que poner su mejor cara y soportar lo que viniese, la primera en llegar fue Kagome que no tardó mucho en desvestirse y colocarse un cómodo camisón semitransparente en conjunto con una pantaleta de color lila, cepillo cuidadosamente su cabello y sonrió satisfecha al espejo pero se sobresaltó enormemente al notar un figura robusta encima de la puerta – ¿acaso tratabas de quedarte viudo antes de la boda? – preguntó con el alma en un hilo por el susto, no se había percatado de su presencia así que cuando lo vio pues no tuvo más remedio que asustarse – no, pero no es mala idea, pero para que te quedes tranquila no tengo intenciones de hacerlo, al menos no así – sonrió maliciosamente al notar como el rostro de Kagome había pasado de la pura tranquilidad al temor muy bien reflejado, ella notó la intención de sus palabras y entrecerró los ojos – que gracioso, ¿alguna vez has pensado en hacer comedia? – preguntó sarcástica al tiempo que dejaba en cepillo sobre el mostrador que habían llevado ya en la noche junto al sillón para que ella pudiera sentirse cómoda

Sonrió divertido mientras se descalzaba y comenzaba a desvestirse – pues para serte sincero, si me lo habían dicho – contestó al tiempo que dejaba al descubierto si bien formado torso, justo en ese momento Kagome volteó para contestar pero se quedo sin palabras y con un rojo que iba en aumento a cada movimiento que realizaba Inuyasha, cada forma de su cuerpo era hermosa y sensual, sentía como cada nervio que poseía hacia acto presente mientras intentaba mantener la cordura

Inuyasha se extrañó al no recibir respuesta y volteó para encararla y se sorprendió al notar como el tono rojo que desprendía de la chimenea no le ganaba al tono de su cara y como sus ojos se encontraban fijos en alguna parte de su cuerpo, sonrío arrogantemente y lentamente se acercó hasta ella, se colocó de cuclillas y la observó divertido – cuidado se te caen los ojos – soltó sacando a Kagome de sus pensamientos y ganándose su atención completamente – ¿a qué te refieres? – dijo confusa ante sus palabras pues no había notado en que momento se había acercado tanto a ella – pues que si me sigues viendo como lo estás haciendo te vas a quemar las pupilas – comentó mientras colocaba una de sus manos sobre una de sus descubiertas piernas – yo no te estaba observando – mintió mientras su vista se enfocaba en la mano de Inuyasha

Ahora odiaba esos camisones era obvio que con él no debía usar eso, pero lo hecho, hecho estaba y nada se podía hacer, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo cuando sintió que los dedos de Inuyasha le recorrían la pierna suavemente creando en ella sensaciones nuevas, intentó quitar la mano de ahí pero la otra mano se posó en su nuca y en un rápido movimiento los labios de él se apoderaron de los suyos, no sabía como había sucedido pero así fue los labios de él se movían despacio y delicadamente sobre los suyos esperando, talvez, que ella correspondiera, sin saber en que momento su boca respondió decidió dejarse guiar por sus sentimientos y continuaron con ese baile tan bien acompasado

No fue mucho tiempo pero para ellos fue eterno, se separaron lentamente pues sus pulmones exigían del oxígeno y no podían negárselo, Inuyasha colocó su frente sobre la de Kagome - ¿Qué me estás haciendo chiquilla? – soltó en voz baja y con un tono que no sonaba a insultó sino más bien a delicadeza, permanecían aún con los ojos cerrados al tiempo que sus respiraciones comenzaban a tranquilizarse – debemos dormir o no podremos estar bien para lo que sigue – comentó Inuyasha al notar que todo había vuelto a la normalidad, Kagome contesto moviendo la cabeza afirmativamente y se levantaba lentamente en dirección a la cama – sólo tengo una duda – dijo sin voltearse a ver directamente a Inuyasha, aquello lo hizo observarla pudiendo ver nuevamente aquellas firmes piernas - ¿Qué cosa? – preguntó curioso - ¿Cómo vamos a dormir? – mientras veía de reojo a Inuyasha en busca de respuesta, una gotita resbaló por su nuca y veía a Kagome y a la cama intermitentemente

Aquello pareció darle una idea a la chica sobre lo que le quería dar a entender – ¿quieres decir que debemos dormir juntos? en la misma cama? – preguntó nerviosamente – así es, de ahora en adelante serás mi esposa y por ende tenemos que dormir juntos, en la MISMA cama – respondió haciendo énfasis en la penúltima palabra – no te preocupes que no pienso hacerte nada, así que puedes dormir tranquila pequeña – contestó sinceramente al tiempo que se terminaba de sacar sus ropas y se ponía la de dormir que constaba solamente de un pantalón de tela suave, Kagome tragó silenciosamente mientras su cuerpo reaccionaba inconscientemente a lo que veía - está será una larga noche - pensó al tiempo que se metía a la cama al lado de Inuyasha, volteó la vista hacia las cortinas que se encontraban cerradas bloqueándole la vista hacia su pequeño edén

Inuyasha por el contrario quedó tendido boca arriba y por unos instantes giró sus ojos hacia la chica a su lado y la contempló, de pronto sintió como el cuerpo de la chica temblaba levemente por el frío que hacía, a pesar de que era un país bastante caluroso por el día, por la noche podía llegar a hacer tanto frío que ni la chimenea y las frondosas colchas lo calentaban, Kagome sentía como una pequeña brisa le recorría el cuerpo haciéndola temblar pero trataba de que no fuese obvio para evitar tener contacto verbal con Inuyasha, se sonrojo notablemente al sentir los fuertes brazos de Inuyasha rodearle la cintura y su atractivo dorso apegarse a su fría espalda, se tensó de inmediato y no pudo hacer algún movimiento – relájate solo intento que entres en calor, no quiero que mueras de hipotermia y me culpen por eso – contestó tratando de relajarla y de ocultar su propio nerviosismo, sonrió al notar como el cuerpo de Kagome se relajaba pero se sorprendió por la reacción de ella, pues se había volteado en el abrazo y en instantes se había apegado a Inuyasha recostando su cabeza en su pecho y comenzando a respirar tranquilamente

Sonrió y se relajó al igual que ella mientras que un acto reflejo comenzó a acariciar el cabello tan negro casi azulado de la chica, suspiró tranquilo al notar como ella dormía apaciblemente en sus brazos – que bella eres – dijo al tiempo que él caía rendido ante el sueño, atrayéndola más hacia él inconscientemente

Los habían llegado a levantar temprano pero ninguno de los dos hizo comentario alguno sobre lo que había ocurrido en la noche, por lo que los preparativos se realizaron sin ningún contratiempo, aún así Sara notaba distante a Kagome lo cual era raro pues ella era una persona que siempre estaba al tanto de las cosas que ocurrían a su alrededor, algo había ocurrido en la noche con Inuyasha, por que de lo contrario no estaría como estaba y hubiera notado que un cerdo había pasado encima de su cabeza cuando uno de los comerciantes perdió el control de su carreta y está cayó de lado, haciendo que el animal saliera disparado como bala, cayendo exactamente a un metro de Kagome y que esta ni siquiera hubiera notado que lo había usado de tapete – Kagome ¿te sientes bien? – estaba preocupada por el comportamiento de su hija – no mamá, no tengo nada, no te preocupes – sonrió sincera ante su madre, logrando tranquilizarla – Inuyasha – preguntó por tercera vez pero su hijo no volvió a contestarle, era extraño, Inuyasha era una persona demasiado perfecta y jamás dejaba escapar ningún detalle, de lo contrario hubiera notado de que Kouga se había pasado todo el camino hablando del perfecto cuerpo de su futura esposa, sabía que aquello hubiera creado una gran pelea pero éste ni siquiera se dio por enterado – Inuyasha ¿Te encuentras bien? – preguntó al ver que su hijo mantenía la mirada pérdida en algún punto del despacho – si papá no te preocupes, estoy bien – contestó como solía hacerlo dando un poco de tranquilidad a su padre

Las horas pasaron volando y cuando menos lo sintieron estaban a solo minutos de que se cumpliera la segunda parte del matrimonio, Kagome estaba nerviosa pues según le había explicado su madre es en esta parte donde se consume el matrimonio, Inuyasha sabía de antemano que hoy sería diferente a lo que fuera ayer, ya que hoy solamente se presentarían para el brindis y luego debía devolverse a su habitación para concluir con ello pero no estaba seguro que lo llevarán a cabo, ella era linda no podía negarlo pero no la conocía y por ende ella debía estar pensando lo mismo

No quería que aquello pasase, simplemente no podía entregarse a un hombre que no conocía – no puedo hacerlo – resopló mientras que Kikyo le ayudaba a colocar el caftán nupcial hecho de la más fina tela, los bordes geométricos a las orillas y las pequeñas inquisiciones dando creaciones de flores en colores dorado y plateado suave le hacían resaltar el color de su cabello y sus ojos, las zapatillas blancas estaban adornadas levemente con incrustaciones semejando gotitas de cristas – pero señorita, debería sentirse feliz de casarse – suspiró la chica a su lado – no cualquiera consigue alguien como él – aquellas palabras la hicieron volver sus ojos – ¿Kikyo a ti te gusta Inuyasha? – preguntó dubitativamente, logrando que una inesperada carcajada emanará de los labios de la susodicha – ¿que cosas dice señorita? es cierto que Inuyasha es de buen porte, guapo, amable y todo eso, pero él y yo crecimos juntos y siempre lo he visto como uno de mis mejores amigos, pero nada más – soltó tranquilamente – lista señorita, ya puede presentarse – señalaba al tiempo que le mostraba por medio de un espejo su reflejo – lástima – dijo por lo bajo - si me hubiera dicho que si, hubiese hecho hasta lo imposible para hacer que se enamorará de ella - pensó mientras se dirigía hacia el salón principal donde sería presentada

Aunque no quisiera aceptarlo y aunque su semblante no dejará verlo, los nervios de Inuyasha lo estaban traicionando, si bien era cierto ya había pasado por esto, no entendía como era que ahora no se sentía igual, se sentía nervioso de que Kagome no se presentará, se movía de un lado para otro con el pretexto de que todo estuviera en orden - solo espero que no se eche para atrás - pensó mientras veía como la luna se mostraba imponente como siempre lo hacía

Poco a poco los invitados comenzaron a llegar, no hubo una familia de la aristocracia y la clase alta que faltase y algunos invitados de la clase media; entre brindis y saludos, pláticas amenas y chistes, los nervios de Inuyasha se esfumaron pero volvieron repentinamente y con más fuerza cuando Kagome entró en la sala, siendo presentada por la madre de Inuyasha – Señores les quiero presentar a la nueva esposa de mi querido hijo Inuyasha – decía al tiempo que la entregaba al susodicho, recibió a la chica con una sonrisa que lejos de falsa era muy cierta, no podía apartar la vista de ella, simplemente lucía hermosa, no había faltado estaba ahí presente con él - ¿Cuánto tiempo nos tomará ver la realidad de nuestros sentimientos? - pensó tristemente Inuyasha, sabía que Kagome no pertenecía a esa ciudad y menos tenia consciencia de hacer esas costumbres pero talvez resultaría todo bien o tendrían que separarse por la diferencia de creencias – te ves hermosa – soltó sin pensarlo logrando que aquel tono rojo que tanto le agradaba volviese a teñir las mejillas de la chica

Lo miraba embelesada era increíble lo que un buen traje formal podía lograr con él, era guapo no lo podía negar, tenia porte aunque su único defecto era la arrogancia de ser más que una mujer, pero si compartirían su vida de ahora en adelante ella se encargaría de que no volviera a subestimar nunca a una mujer – Gracias, tú también – respondió al tiempo que saludaba cortésmente a todos los invitados, el tiempo paso lentamente y las miradas cómplices entre ambos no paso desapercibida por los padres

Ninguno de los dos había olvidado lo ocurrido la noche anterior, pues con simples comentarios de algunos concurrentes hacían que Kagome se sonrojará notablemente, la celebración se comenzó a realizar según lo pausado, al fin llegó el momento en que serían declarados marido y mujer y por consiguiente el brindis, pero eso solamente hacía que sus nervios se hicieran más fuertes y los latidos de su corazón más rápido, porque eso solo significaba que era poco el tiempo que faltaba para que terminará su presencia en aquel salón y diera paso a lo que tendría que ser el paso más hermoso de un matrimonio, pero muy al contrario para ellos significaba la entrega a alguien que no amaban

Ahora si no había marcha atrás, ya estaba hecho el acto de casamiento, solo faltaba el brindis y por lo visto el tiempo no ayudaría para que se retrasará el momento lo más que se pudiera, elevaron sus copas al aire y en unísono – SALUD – gritaron los espectadores y aplaudieron al nuevo joven matrimonio, ambos sonreían tan excelentemente que cualquiera les creería, sin embargo – Salud por el nuevo matrimonio…hip…que la bendición…hip…de Alá este con ustedes…hip… - todos voltearon a ver al dueño de aquellas palabras y Kagome al notar quien era solo atino a bajar la cabeza mientras murmuraba cosas incomprensibles, Inuyasha observaba divertido la reacción de su ahora esposa pues la persona que había dicho aquello era el abuelo de Kagome que al parecer se había pasado en cuanto al licor – creo que tu abuelo está feliz – murmuró Inuyasha tratando de hacerla entender que el instante no había sido vergonzoso en ningún momento – ya lo creo – musitó Kagome mientras veía divertida como su abuelo se empecinaba en bailar con su nana Kaede, quien pedía que la dejará, pero esto solo incrementaba el baile, todos reían contentos ante semejante espectáculo sin percatarse de lo que ocurría tras ellos

Desde que la había besado la noche anterior, algo dentro de él despertó de su eterno sueño, eran unas ansias tan grandes de volver a sentir sus labios sobre los suyos y probar de nuevo aquel sabor tan único, así que aprovechando que nadie les ponía atención con agilidad se colocó frente a Kagome y en un rápido movimiento la besó, se sorprendió no esperaba esa reacción de parte de Inuyasha pero era algo que ella también deseaba, no estaba segura de corresponder o no, pero un beso no haría daño a nadie, así que optó por corresponderle, al principio el beso fue acompasado, lento y suave, pero poco a poco comenzó a volverse más apasionado y su cuerpo comenzaba a responder de forma involuntaria a cada caricia que se propiciaban, pero fueron interrumpidos cuando unos sonidos los sacaron de su mundo

La primera en volver la vista hacia los protagonistas fue Izayoi que no perdió tiempo en hacer que las demás personas volvieran y apreciarán la forma en que se demostraban los jóvenes su amor, comenzaron a aplaudir logrando con esto que los susodichos los observarán haciendo que una manzana se quedará pálida a su lado, ante esto ambos se observaron y atinaron a sonreír, de ese modo todos volvieron la vista al abuelo de Kagome que en un descuido de Kaede la había vuelto a sujetar y comenzar un nuevo baile, los dos suspiraron y continuaron al igual que los demás observando al abuelo, hasta que accidentalmente uno de los pies de Kaede votó una vela haciendo que rodará y le quemará parte del caftán a Sara mientras Inu no Taisho corría buscando algo con que apagar el fuego, encontró una copa de "agua" y la echó sobre el fuego pero lo único que logró fue que creciera considerablemente, Sesshoumaru que hasta ese momento se hacía notar al igual que Kouga, que milagrosamente no había hecho algo para enojar a Inuyasha, el joven sabía que Kagome era bonita pero en su joven corazón ya había una gobernante, ambos lograron encontrar agua y apagar de esa manera el fuego, pero con todo el ajetreo, la vela seguía tirada en el suelo y la alfombra comenzó a prenderse

Las personas corrían de un lado a otro buscando algo con que apagar el inmenso fuego que ahora amenazaba con destruir todo lo que se encontraba en ese salón, las cortinas comenzaron a quemarse por el fuego y las personas optaron por salir corriendo de aquel lugar pero recordaron que este solamente tenía una salida y estaba bloqueada porque una de las grandes lámparas que por el calor del fuego los candiles que las detenían se habían derretido, rompiéndose, provocando que cayera frente a la puerta, subieron las gradas pues era muy posible que las ventanas los ayudarán a escapar, pero se encontraron con un problema, estaban en un segundo nivel y lo único que estaba abajo era un gran piscina, pero era tirarse o quemarse adentro así que Inuyasha tomó la iniciativa, tomó a Kagome en brazos y se tiró quebrando la ventana pero protegiéndola de que no le pasará nada, hasta que se encontraban sumergidos en el fondo

Los demás no perdieron tiempo y lo imitaron, en un par de segundos todos los invitados se encontraban fuera del salón, algunos todavía en la piscina y otros ayudando a los ahora perfectos clavadistas a salir del agua – ¿Te encuentras bien? – preguntó preocupado Inuyasha a Kagome luego de que confirmará que todos estuvieran bien, eso incluidos sus sobrinos – si, gracias – contestó mientras le daba su mejor sonrisa logrando que éste se sonrojará, en acto reflejo todos se tiraron al suelo cuando el salón creo una onda de explosión lo suficientemente grande como para reventar los vidrios de las ventanas que aún quedaban – supongo que ha sido una de las bodas más extrañas a las que he asistido – comentó una de las invitadas mientras intentaba despejar su caftán de su cuerpo húmedo, tanto Kagome como Inuyasha sonrieron nerviosamente ante las miradas de todos los invitados incluida su familia – pero en definitiva la más emocionante – contrarrestó Lynna la hija de Rin y la más pequeña de Sesshoumaru, ante ese comentario tan inocente todos rieron a carcajada suelta - ¿Qué? ¿qué dije? – Preguntó confusa la pequeña, mientras su padre la cargaba y le besaba dulcemente la mejilla – mi pequeña eres tan inocente y dulce – dijo al tiempo que la niña sonreía y veía a todos los presentes, pero un movimiento en los arbustos le llamó la atención – baba, ¿qué se está moviendo allí? – preguntó al tiempo que señalaba el lugar, Sesshoumaru volteó suavemente y la intriga se apoderó de él, poco a poco se acerco hasta que – aaahh, viejo que le pasa casi nos mata del susto – vociferó molesto Sesshoumaru, ganándose con eso la atención de todos – yo…hip…lo siento…hip…pero es que…hip…no encuentro la mesa de ponche…hip… - ante todo lo que acaba de ocurrir las risas no se dieron a esperar culminando de esa manera la gran boda de Kagome e Inuyasha que veían alegremente la escena

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Eternal-vampire: De verás que lamentamos la espera, pero como ven este capítulo es posiblemente uno de los más largos que escribiremos pero no podíamos dejar los detalles en el aire y pues suponemos que tampoco la inspiración nos ayuda mucho, esperamos que les haya gustado

Como pudieron leer ya están casados pero como irán las cosas de ahora en adelante, es seguro que aventuras alocadas no les harán falta, además algo les prohíbe abrir sus corazones como quisieran pero que será lo que ocultan, cualquier recomendación o idea que tengan será bienvenida

Kikyo-dono: Hola, ahora me toca a mí, ustedes saben que en el capítulo anterior supuestamente iba a responder individualmente pero yo leí el capítulo y todo lo que agregó eternal-vampire pero las notas finales no las leí. Así que de verdad muchas gracias por los reviews y disculpen ese error. Esperamos que este capítulo haya sido de su agrado.

Eternal-vampire: No olviden dejar sus comentarios, quejas, sugerencias, bombas, amenazas o cualquier otra cosa ya que sus palabras son las que nos impulsan a seguir escribiendo

Eternal-vampire & Kikyo-dono: Matta ne!