Capítulo 2: La selección de casa
En el capítulo anterior.
— Acabamos de deshacer una barrera para que solo tú puedas ver Hogwarts, tal y como es.
Miro a mi alrededor para ver si encontraba el cartel de antes, pero no lo vi en donde debía de estar cuando lo leí. Así que negué con la cabeza, para pronunciar después.
— No. —y ellos asintieron con la cabeza para hablar entre ellos.
— Entiendo, soy una nacida de muggles, y he tenido una enfermedad cardíaca que no me permitía asistir en Hogwarts, será fácil recordarlo. —Sonreí recordando toda la información. —Y el carro se paró en ese momento mostrando que estaban ya en la puerta de Hogwarts, ¿cuándo se pasó todo el camino tan rápido? ¿Qué es lo que no escuche de la conversación mientras estaba en las nubes?
Vi acerarse una mujer de ropajes verdes, parecía ser que me estaba esperando. El Ministro se acercó a ella junto con el pelirrojo de nombre Percy, a la mujer. Llevaba un sombrero de punta puntiaguda, era mayor así que debía ser una profesora del lugar.
Se me quedo mirando por unos minutos, era intimidan te la forma en que me miraban los tres. Ni que fuera un bicho raro, pero viendo las circunstancias, creo que soy la primera chica humana o muggle como dicen ellos, de estar en este lugar tan lleno de magia desde hacía mucho tiempo. Vi que caminaba hacía mi así que me puse rígida y algo avergonzada, su mirada era demasiado intimidan te pero aun así me puse seria.
— Es un placer tenerla por aquí, señorita Brooks. —Me dice seria. —Sus compañeros se van a reunir en nada en el Gran Comedor. Debo decirle que tendrá que ser seleccionada para una casa, no sabemos qué ocurrirá es la primera vez que ocurre esto desde que Hogwarts fue fundada.
Yo solo asentí con la cabeza y continué que hablase, no sabía que decir en esos momentos. Era todo tan raro que no me acostumbraba a la idea.
— Sus pertenecías serán llevadas automáticamente a la casa que vaya a ser seleccionada, imagino que no habrá comprado sus túnicas y objetos, —Hizo una pausa, y miro a Fudge.
— Le llegará entre estar tarde y mañana, ya nos encargamos. Ahora las dejaremos debemos hacer unos papeles.— Se fueron, o creo que se escabulleron, reí ante mi comentario.
—Acompáñeme —La seguí mientras ella hablaba creo que os dirigíamos al Gran Comedor—la llevaré para que se reúna con sus compañeros. Algunas clases las dará con sus compañeros otras le será complicado realizar las. ¿Alguna pregunta?
Tenía miles de preguntas que hacerle pero me vino una. — ¿Qué son las casas?
— Las casas donde forman parte los alumnos, hay cuatro casas, Gryffindor, donde habitan los valientes en su mayoría, los Ravenclaw, donde la inteligencia predomina, los Hufflepuff, los leales y justos y por último y no menos importante Slytherin, donde van los astutos. Esas son las características que tienen las cuatro casas. —Me explico sin parar de tener su rostro sereno. —Cada casa tiene su noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Tus triunfos harán que consigas puntos para tu casa, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdas. Y al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa. Todos los alumnos aspiran a eso.
— Entiendo parece sencillo. —Sonreí mientras que por dentro no sabía que decir. Y llegamos a una puerta enorme en donde nos detuvimos unos instantes para después preguntar otra cosa— ¿Usted que da? ¿y cómo se llamaba?
— Cielos no te lo dije, Minerva McGonegall y doy transformaciones, es una de las clases que no podrá dar por lo que ya sabe. Si tienes algún problema no dudes en venir a mi despacho. — Dijo para acto seguido abrir las puertas grandes.
Todo estaba lleno de estudiantes, había 5 mesas, 4 muy largas en donde cada una predominaba un color diferente, rojo que debía de ser Gryffindor, amarillo debía ser Hufflepuff, verde que debía de ser Slytherin y azul que debía de ser Ravenclaw, y una enfrente en donde estaban lo que parecía ser la de los profesores, en medio parecía estar el Director un hombre barbudo que parecía que esperaba ansioso por mi llegada ya que se levanto de su asiento.
Todos se giraban para verme, era algo molesto pero también era vergonzoso. ¿Qué miraban tanto? McGonegall me guió al frente de todos en donde parecía haber un taburete y un gorro viejo y estropeado. Una vez llegamos, el miro a todos y abrió la boca para decir unas palabras.
— Esta jovencita de aquí es Isabella Brooks —hizo una pausa mientras pronuncie "Bella"— es una joven que ha estado enferma y no ha podido asistir a Hogwarts hasta su quinto año. Espero que se lleven bien con ella. —Dando un breve explicación y todo me miraron más todavía.
— No tengo monos en la cara. —Susurré al ver que todos no paraban de mirarme. — Minerva me indico que me sentara en el taburete mientras sostenía al sombrero de la copa.
Y me acerque a ellos para hacer lo que me indico, me senté enfrene de todos ~Y si no soy seleccionada para ninguna casa~ Me dije mentalmente mientras sentía que me colocaba el sombrero viejo en la cabeza.
El sombrero comenzó a hablar, eso me produjo algo de miedo el sombrero está hablando, pero solo lo estoy escuchando yo, los demás están algo raros como si quisieran escuchar. ~¿Qué demonios es esa voz?
—Señorita podría quedarse calladita intento leer sus pensamientos para seleccionarla no se alarme. Ya me informo el profesor Dumbledore de su situación y ya dije que no diría nada de su condición de Muggle. Veamos, ya que no cuentas con sangre de ningún tipo. Te juzgare por tu personalidad. Divertida, alegre siempre feliz, o al menos, eso aparentas. No pareces ser buena para lo que busca Ravenclaw podrá ser peligroso, una Huffflepuff, no siento que puedes dar más pero no tanto como un Gryffindor. Podrías hacer verdaderos amigos en Slytherin, que difícil, muy difí que quizás sea arriesgado, lo veo claramente, no deberías ir a esa casa es algo peligroso, oh sí, pero puedes ser útil, muy útil, veo algo en tu interior. Veo que eres astuta y eso te ayudará en un futuro no muy cercano. —Hizo una pausa en mi cabeza para decir algo que si pude oír con mis oídos — ¡SLYTHERIN!
La mesa de Slytherin aplaudió, mientras que la cara de los profesores mostraba algo más que inquietud algo que era como "Pobre niña". Me acerque a la mesa cautelosa.
