Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Takao Aoki; y Sin City tampoco es mío, la idea pertenece a Frank Miller. Ahora bien, cualquier diferencia con su idea original no es de ellos, es toda mía.
Advertencias: lemon (sexo explícito), asesinato, gore, exceso de sangre, lea bajo su propio riesgo.
Aclaraciones: Las palabras o frases en kursiva son pensamientos concretos del personaje, también indica un flashback y resaltan ciertas palabras importantes, y demás usos que seguro comprenderán con la lectura.
Extras: - - -
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Capítulo III: El infierno Hiwatari
Los pasos que había escuchado cuando estaba con Max se hicieron cada vez menos sonoros hasta que se desvanecieron por el pasillo. Supongo que los guardias escoltan a todos, inclusive a Brooklyn que es muy sumiso en cierta forma. Gracias a la oscuridad caminé silenciosamente, pero tardando un par de segundos más del requerido. El encuentro con Max había traído a mí una serie de recuerdos que no esperaba revivir, esperaba tenerlos guardados en mi subconsciente y que no salieran a mi consiente. Sin embargo, ahora debo dar un giro ligero a mi futuro plan de escape, contemplando que el rubio venga conmigo.
Ingresé en el cuarto esperando encontrar al joven de cabellos naranjas, pero no estaba, lo cual me sorprendió. Sólo estaban Garland y Ming Ming sentados en las camas, y se sobresaltaron al escuchar la puerta pero se calmaron cuando vieron que se trataba de mi persona. Prontamente vi como Mystel salía de dentro del armario, un escondite bastante predecible pero que sólo demuestra la falta de eficiencia que poseen los carceleros en esta parte de la prisión. Realmente envidio un poco los privilegios que tienen este montón de prostitutos. Me quedé en silencio y escuché un ruido como si el agua cayera, como si una regadera estuviese abierta y el sonido venía desde el baño. Al parecer es otro privilegio, ellos tienen regadera en el baño y pueden bañarse cuantas veces quieran.
Suspiré y no mediamos palabras, simplemente me senté en una de las camas y esperamos a que el dichoso muchacho estuviese listo para salir. A veces me sorprende que ese joven aún pueda soportar lo que es Boris en la cama, porque ese lunático ya lo habría podido matar como casi ocurre con Yura. No me voy a poner sentimental, aunque soy consciente que el hecho de reencontrarme con una parte de mi historia, que fue mi adolescencia y niñez, hizo que algo dentro de mí se conmoviera. Ni siquiera ser padre me había movido de esta manera y eso me inquieta. Lo ideal será que cuando escapemos me separe de Max, pues él me hace débil.
Pasaron un par de minutos en que nos dedicamos a mirarnos las caras y a tomar cerveza, al parecer es la bebida más abundante en su heladera. Hasta que Brooklyn salió del baño envuelto en una toalla y con el cabello mojado de manera que se le pegaba un poco a la frente y otro poco caía por sus hombros. Tiene el cabello más largo que cuando yo lo frecuentaba hace ya un par de años, pero sigue teniendo la misma tersa y casi no bronceada piel y su cabello de zanahoria, creo que sí es verdad que no es teñido. Lo contemplé de pies a cabeza hasta que llegué a sus ojos esmeraldas y pude comprobar que él me estaba mirando.
Se había quedado en la puerta del baño observando, observándome, como si hubiera visto un fantasma. O tengo cara de espectro o simplemente hace mucho que no me ve, pero no es ninguna de las dos cosas. Él está observando mis ojos y comprobando si soy yo realmente, si no es una mala ilusión que le proporciona su cabeza, que quizá aún está algo mareada por las drogas que sé que Boris utiliza. Pero también logro ver que hay cosas entre nosotros que nunca van a cambiar, yo lo sigo mirando y examinando con el mismo deseo que siempre le he tenido a Masafield, y quizá algo de cariño en el sentido de que no me gustaría que algo malo le pasara, pero no me sería un shock enorme enterarme de su muerte. Sin embargo, y pese a saber eso, el chico me observa con mucho cariño y me ha confesado hasta amor. Finalmente me sonrió y dirigió su mirada hacia mi rubio compañero de celda.
—Hola Mystel, has crecido —dijo y pude comprender que se refería al valor como persona que tiene el muchacho.
—Hola líder, gracias por el alago —contestó él con una sonrisa bastante grande en su rostro.
—Perdona el no haberte podido ayudar, Boris no me tenía en buen concepto en ese momento —contestó mientras bajaba la cabeza ligeramente y sonreía con nostalgia o quizá con tristeza. — ¿Crusher está contigo?
—Descuida, por suerte no terminé en el sector norte —respondió y rió suavemente, —y él está bien, nos está cubriendo en nuestra celda.
— ¿Son compañeros de celda? —inquirió Brooklyn mientras se acercaba al armario y sacaba ropa. Típico, sigue usando su ropa blanca. Él sigue adorando el blanco y quizá ese color le sigue trayendo el mismo recuerdo de sus padres, cuando era un niño y le decían que él era el ser más puro y hermoso sobre la tierra. Ahora que lo veo bien, Max siempre fue mucho más puro que Broo. Claro que en el pasado me reía de sus vanas historias de la infancia y me burlaba de sus burdas creencias; mas en este momento veo realmente la locura que posee. Y es esa locura lo que lo hace atractivo.
—Sí, somos compañeros juntos con Kai —contestó el joven con su tono de inocencia.
Después de decir aquello el de cabello anaranjado se comenzó a cambiar. Pude contemplar que su cuerpo y su falta de pudor no han cambiado mucho, pero es algo lógico por cuanto los prostitutos y prostitutas terminan perdiendo el pudor después años de trabajo. Su cuerpo seguía muy bien trabajado y aún poseía unos abdominales bastante marcados sin llegar a ser grotescos y su cuerpo delgado colaboraba con ello. Sus brazos seguían sin ser los más musculosos y sus muslos seguían siendo los más deseados. Esbocé una sonrisa al verlo y me incliné para contemplarlo mejor; él al darse cuenta de que lo observaba fijamente se sonrojó levemente. Sí, no ha cambiado en nada definitivamente.
—Hola Kai, me alegra y me inquieta verte aquí —dijo al tiempo que se sentaba a mi lado. De esa manera quedamos sentados él y yo en una cama, mientras que Ming Ming y Mystel estaban sentados en la cama del frente, la que está debajo de la cucheta; y Garland estaba apoya en la pared donde se hallaba la ventana que daba al exterior.
—Ha pasado mucho tiempo, ¿no Brooklyn? —dije y le regale una pequeña sonrisa. Después de todo es él, no puedo negarle una sonrisa.
—Sí, demasiado diría yo —respondió el chico y se acercó a mí. Lo besé suevamente en los labios, donde nos degustamos después de tanto tiempo, casi años, separados y quizá él me extrañaba más a mí que yo a él. Cuando nos separamos él estaba sonriendo y parecía más que feliz de verme. Esto es bueno, es algo que sí podría usar fácilmente a mi favor. Perdona que sea así como tenga que ser.
—Asique es él —dijo Garland con una media sonrisa. Se ve que había escuchado de mí, pero jamás me había visto. Veo que el de cabellos naranjas había tomado muy en serio el título de amante secreto. Lamentablemente no le respondió, simplemente sonrió como sólo él lo hace, con esa sonrisa que roza la inocencia y el sadismo y que trasmite desde miedo hasta ternura. Eso bastó para que nadie más hiciera preguntas referentes a ello.
Hubo un pequeño silencio mientras parecía que los demás esperaban que alguien hablase. Ahora estábamos los dos a quienes consideraban sus líderes y las dos personas claves para el plan de escape y para mi plan personal. Pero aún no sabía cómo encarar el tema, había olvidado lo sensible que podía ser Masafield a veces y quizá no quisiera escapar. No obstante, él me ama y se podría decir que haría cualquier cosa para conseguir mi amor, así fuera dejar atrás una vida en la que parece bastante cómodo. Llevé una mano a mi mentón y me decidí a pensar en lo que haría, cómo escaparía y cómo lograría la ayuda de este chico ex líder de BEGA.
—A todo esto —comenzó a hablar Brooklyn pero fue interrumpido por un bostezo, después de ello prosiguió —, ¿qué te ha traído por aquí? ¿Cómo terminaste en este lugar?
—Cometí un error que costó mi libertad —respondí casi restándole importancia a su última pregunta. Estoy seguro de que nadie más haría esa pregunta durante el resto de mi estadía en este sitio. —Lo que necesito es escapar y te necesito a ti—dije después, captando la atención de todos en la celda y señalando a Brooklyn. Supongo que al fin les diré todo lo que desean saber.
— ¿A mí?
—Tengo una misión que cumplir, debo encontrar a los Majertics y creo que sabes dónde están —. Luego de esas palabras vi como el chico pensaba un poco y después asentía con una leve sonrisa. —Pero primero debemos escapar, y los que quieran seguirnos nos ayudarán —hablé y después guardé silencio. Todos también se quedaron en silencio, quizá esperaban más de mí o que diera más información.
—Entonces debemos armar el plan de escape y todos iremos contigo—sentenció Brooklyn sin siquiera considerar la opinión del resto de personas allí reunidas.
— ¡Espera Broo! —casi gritó Garland, quien parece el más desconfiado —. Ni siquiera conocemos a este sujeto y no sabemos qué planes tenga a futuro o porqué desea escapar con tanta fuerza, ¿esperas que lo sigamos y hagamos lo que dice a ojos cerrados?
Ante aquellas palabras yo no abrí la boca, él tiene toda la razón y estará bien si no desea acompañarnos. Sé que tanto Crusher como Mystel nos acompañarán al de cabellos de zanahoria, a Max y a mí al exterior. Si él o Ming Ming no quieren acompañarnos, mientras no entorpezcan el plan de escape, pueden hacer lo que se les dé la gana. En cuando a su líder, éste se quedó callado y meditó por un tiempo; acto seguido se puso de pié y dio un paso hacia su subordinado y mano derecha. Lo miró seriamente, hacía mucho tiempo que no veía a este chico actuar de esta manera. Luego de unos segundos se decidió a pronunciar palabra:
—No, tú no lo conoces, pero yo sí. Que yo confíe en él es suficiente para que tú también lo hagas, pues sigo siendo tú líder después de todo este tiempo en esta prisión; claro que si no estás dispuesto a seguirnos eres libre de hacerlo —mencionó lo último con una frialdad muy característica de él y se volteó para observar a la chica. —Eso también va para ti Ming Ming.
Los dos se miraron, tanto Garland como Ming Ming estaban en sintonías diferentes; el muchacho estaba muy desconfiado y creo que no iba a ceder con facilidad. Si supiera que esto es más beneficioso para ellos que para mí seguramente no estarían haciendo estas críticas. Finalmente ella suspiró y me observó, parece que a veces le desespera que su novio, o lo que fuera que sea de ella, no entienda las realidades cuando están a la vista. Intercambiamos miradas y negué con la cabeza, demostrando mi falta de entendimiento, a lo que ella comenzó a reír levemente y regresó su mirada a su compañero.
Con una sonrisa en su rostro la chica de cabellos extrañamente azules, asintió ante la mirada incrédula y atónita del muchacho. Ella seguramente tiene más tacto y más empatía que el chico y comprende más mis intenciones por el hecho de que es más parecida a mí; además imagino que sus ansias por escapar deben ser más grandes que su desconfianza. Sin embargo, hubiera sido mejor que el de cabellos plateado no venga, sería menos carga que acarrear conmigo, pero tampoco puedo impedírselo pues todos tomarían desconfianza.
—Bien, haremos lo que dices —contestó finalmente el joven, aunque con muy pocas ganas. Mientras no estorbe y colabore será recibido bien en este plan de escape.
—Ahora bien, asumiendo que todos estaremos de acuerdo… Brooklyn, ¿crees tener algún dato que nos ayude a escapar? En base a lo que nos digas formularemos nuestro plan. —Hablé y los demás me prestaron tanta atención como el de cabellos naranjas, quien comenzó a hablar con cierto lujo de detalles, se notaba que su estadía en esa prisión había sido provechosa.
Al terminar él su relato comencé a hablar lo que mi cerebro había pensado en el momento que él contaba los datos principales. Mi plan había sido tan elaborado como podría haberlo sido el plan para encontrar al dichoso cabellos de zanahoria. Mas al ver que funcionó, la confianza de Mystel y de Crusher, presumo, debe ser la más elevada de todas las presentes. Utilizar el afecto que tiene Masafield por mí ayudó mucho en esta ocasión, espero no estorbe en un futuro y que el chico no decida seguir mis pasos, pues una vez afuera nuestros caminos se separarán y cada uno seguirá el suyo.
Cuando hube terminado de hablar, nuevamente un silencio inundó la habitación. O les sorprende lo rápido que mi cabeza hiló los cabos necesarios para salir, o simplemente les parece demasiado sencillo como para poder ser llevado a cabo; pero sé que un trabajo sencillo es mejor y más valorado que uno complejo. Los grandes planes elaborados nunca han sido mi fuerte, pero los sencillos pero precisos son los mejores, tal vez porque no son los más esperados por nadie.
— ¿Crees que podremos llevar eso a cabo?
—Sí.
—Pero eso lo han intentado antes… —comenzó a decir Ming Ming.
—… y nadie lo ha logrado, todos han terminado muertos —le siguió la frase Mystel.
—Pero esta vez funcionará —afirmé con mucha seguridad.
— ¿Por qué estás tan seguro de eso? —. Nuevamente Garland con su desconfianza, dudaba de todo.
—Porque esta vez estoy yo —dije y sonreí con autosuficiencia. Broo comenzó a reír mientras negaba con la cabeza, seguro que no recordaba mi gran determinación y mi forma de ser tan decidida, fuerte, egocéntrica y quizá muchas más características que Yuriy posee.
Oh, pelirrojo estúpido, si supieras lo que estoy haciendo por ti. Si supieras lo que estoy a punto de hacer por ti seguramente me regalarías tu alma y tu vida, pero eres tan orgulloso que no lo harías y me insultarías cruelmente como haces con todos y has hecho siempre. No espero tu reconocimiento estúpido bastardo, sólo espero que sigas vivo y con la vida que mereces y deseas…
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Mientras el reloj cronómetro que dejé en las manos de Crusher daba las 00:00, el sonido de mis pasos entre el silencio del pasillo generaba una atmósfera poco feliz y poco habitual. Nuestro plan de escape estaba poniéndose en marcha esta noche, donde yo seré el protagonista y el as bajo la manga de todo el equipo. Cuando Brooklyn me dijo que en la habitación de Boris, quien vivía en la prisión en una zona demasiado lujosa a comparación de las celdas, había una alarma que podía ser activada por él mismo para señalar que corría riesgo su vida, quedamos de acuerdo en que esa sería la señal para prepararse para el escape.
En la oficina del sujeto estaba un cofre bastante particular, en él se hallan todas las armas confiscadas a los reos, con ellas seríamos capaces de lograr nuestro cometido. Y finalmente en la misma zona de la cárcel estaba el cuarto de controles de las cámaras y puertas, que quedaban cerradas por un sistema de computadora como un refuerzo y de una forma de asegurarse de que todas las puertas estaban cerradas, pudiéndose abrir sólo con la llave por fuera o con las mismas computadoras centrales. Dominando eso podría abrir específicamente algunas celdas y no todas.
En base a eso organizamos el plan, donde Brooklyn debía de hablar con Boris.
— ¡Señor Valkov! —le llamaba casi a los gritos.
— ¿Qué ocurre Broo? —le respondió con una sonrisa de confianza y que denotaba el poder que deseaba o que creía ejercer sobre el de cabellos naranjas.
—Hay un chico nuevo en la prisión…
Debía de recomendarme, decirle que estaba presente en una celda y no debía mencionar lo de los colmillos, pues sino me rechazaría fácilmente. Deseaba encontrarlo por sorpresa y aprovechar que no conoce mi nombre para que él tenga plena confianza. Me describiría como un chico muy guapo, hermoso a sus ojos, que sería el tipo ideal que le gustaría tener en su cama, pero también le advertiría que tuviera cuidado…
—Creo que has tenido una gran idea muchacho, me debes conocer bien —comentó el hombre mientras tomaba la barbilla del joven y la elevaba para depositar un beso en sus labios entreabiertos.
—Pero debe tener cuidado, es un chico muy violento y en cierta forma peligroso, dicen que fue un asesino de la mafia…
Dato verdadero, pero ajeno al conocimiento del director, y que sé que eso le gustará. Después mencionarle que realmente estoy interesado en los privilegios que se les brindan a los prisioneros de esa zona de la cárcel y que estaría dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de pertenecer a ellos. Debía de demostrarle mi desesperación, mi gran interés; conociendo la mente de ese sujeto, eso lo llevaría a pensar que seré fácil de dominar en un principio, pues a él le gusta la violencia en la cama pero que el sujeto se deje fácilmente. Eso sería lo que haría que aceptara.
—Perfecto —susurró con una sonrisa torcida y soltó al joven Masafield con cierta brusquedad. —Lo quiero esta misma noche en mi habitación —dijo relamiéndose los labios.
Así que de esa manera logré que me llegara el mensaje de mi compañero de BEGA, debería ir esa misma noche a la horrible habitación del sujeto más despreciado por mí, esto podría ser o bien una tortura o la mayor venganza de mi vida. Yo espero que sea lo segundo. Si bien me escoltaron un par de guardias, que me miraban con cierto deseo pero a los que rebajé con una sola mirada, no iba a dejar que un par de sujetos como ellos me intimidaran.
La puerta que estaba delante de mí parecía ser la de la habitación de este hombre, se ve de madera y bastante bien. Justo como describió Broo este lugar es muy diferente del resto de la prisión, es mucho más lujoso pues aparenta ser un hotel común. Por el pasillo que recorrimos habían varias puertas, de una de ellas salió un ligero olor a comida mientras que en la siguiente un fuerte olor a comida, una mezcla de olores interesantes, como si la comida de los reos y de los guardias y funcionarios se hiciera en el mismo lugar; esa debe ser la cocina y la puerta anterior debe ser el comedor. La siguiente puerta parecía ser un baño, teniendo en cuenta simplemente el color de la puerta que era muy diferente del resto. Prontamente llegamos a la puerta de Boris, pero después de ella habían dos puertas más, asumo que una debe ser su oficina y la otra debe ser la sala de las computadoras. Perfecto.
De repente la dichosa abertura se abrió y dejó ver una silueta bastante alta a comparación con mi altura, pálida y de un cabello violáceo que me hizo dar náuseas. Hacía tanto que no veía a esa figura. El hombre aún vestía su ropa de trabajo, parecía cansado pero una gran sonrisa se dibujó en su ojeroso rostro. Mantuve mi porte frío pero calmado y me mantuve mirándolo fijamente, fingiendo sorpresa y desconocimiento. El tipo seguía con su sonrisa morbosa y me examinaba detenidamente, así como miraba a Yuriy cada vez que iba a buscarlo. Sujeto despreciable que mereces el infierno, hoy lo conocerás.
—Adelante muchacho —dijo mientras me hacía lugar para que pasara, dejándome entrar en su habitación. Luego dijo a los guardias que se fueran y nos dejaran solos, cosa que ellos obedecieron.
Observé toda la habitación y pude ver que no era muy grande, pero sí bastante interesante. Tenía un baño privado, lo cual me sería muy útil, una cama medianamente grande pero cómoda para que entraran dos personas, una mesa de noche, un armario incrustado en la pared y un televisor bastante grande y de última generación. Al parecer este hombre se da la gran vida y tiene un buen sueldo, no debe tener ni esposa ni hijos o si los tiene no los debe ver muy seguido. Esa conclusión la saco de ver tan desordenada la ropa, dando la señal de comodidad y que realmente está muy a gusto en este endemoniado lugar.
—Perdona el desorden, pero soy un hombre ocupado —comentó al ver como miraba su ropa regada por todo el lugar. Lo miré y me encogí de hombros, iba a dedicarle las menores palabras posibles, si es posible no le hablaré. Eso no sólo me evitará insultarlo sino que hará que se interese más en mí y bajará más la guardia.
—Veo que eres de pocas palabras Kai —siguió hablando al tiempo que se acercaba a mí y me tomaba de la barbilla suavemente. Elevó mi rostro y se quedó mirándome, como si buscara intimidarme con ese solo acto. Sus ojos son como antes, no ha cambiado en nada este tipo. Violento, estúpido, salvaje, sínico, frío, calculador… todo eso es y siempre será Boris, pero si hay algo que no es, es ser más listo que yo. Él no es un asesino, él simplemente es un tipo cruel y despiadado. Sin embargo, es muy observador y se quedó viendo mi mirada, con mis ojos clavados en los suyos nos quedamos unos momentos.
Fueron segundos eternos, donde mis ojos no demostraban más que cierto odio y los de Valkov no demostraban más que curiosidad y deseo, su morbo y su lujuria eran tan grandes que parecía que lo dominaban más que el miedo que yo pudiera provocarle. Lo mismo ocurrió aquella vez, pero esta vez pienso terminar el trabajo que comencé aquella vez. Su mano pasó por mis mejillas, por todo mi rostro pude sentir esas manos como lijas que raspaban con cierta fuerza. Delineó con sus dedos los tatuajes de colmillo que tenía en mi rostro, como si eso fuera algo descabellado. Entonces asintió para sí mismo, debe estar descubriendo porqué no me había visto antes o no había sido "iniciado" como los demás. No es tan idiota. Movió mi rostro contemplándome desde muchos ángulos, pero debo soportar esto y sé que se pondrá peor.
—Te me haces familiar, ¿no nos hemos visto antes? —Sí, tú y yo nos hemos conocido antes. Pero tuve que aguantar responder con esa verdad.
—Lo dudo, ¿o ha visto alguien con estas marcas en el rostro? —respondí con una sonrisa de superioridad, muy típica mía de hecho. El hombre rió mientras soltaba mi rostro con brusquedad y desabrochaba al camisa que llevaba puesta. Pude ver su torso con algunas cicatrices, dentro de todo bien formado, pero de sólo saber de quién era esa piel pálida me provocaba atacarlo directamente. Me contuve mientras lo miraba quitarse la camisa y quedar sólo con los pantalones y los zapatos puestos. Qué asco.
—Buen punto Kai —dijo y se me volvió a acercar, tomándome por los hombros. Ligeramente bajé la vista y pude ver un ligero bulto en sus pantalones, al parecer mi sola presencia lo excita. Asquerosa abominación de hombre, no puede ser que te suba la temperatura de esta manera por la simple presencia de un joven que debe tener la mitad de tu edad. Despreciable, simplemente eso.
Mas antes de que pudiera pensarlo más tiempo o seguir insultándolo en mi mente, sentí como me empujaba hacia la cama. Caí con brusquedad en ella, y sentí como el sujeto se tiraba encima de mí. Lo podría haber sacado fácilmente de un solo golpe, podría haberlo matado en ese mismo instante, pero me contuve. Si hacía esto demasiado rápido sería muy temprano para huir y sería más peligroso a la poca luz del día que Sin City proporciona, además si no es lento no será divertido acabar con él. Lenta y dolorosamente. Sin embargo, me resistí como lo haría un sujeto normal y como sé que le gusta a él, pelear por el dominio es lo que más le gusta, pues puedo sentir como el bulto debajo de su pantalón crece mientras forcejea.
Sentí como con una mano tomó ambas manos mías y con la otra desgarraba mi camiseta. La estaba destrozando con desesperación, al parecer la excitación que siente es muy incontrolable para su persona. Sus uñas sucias rasgaron ligeramente mi piel y al ser pálida imagino que algunas marcas quedarán en ella. Una vez que se deshizo de mi remera comenzó a chupar y morder con brusquedad mis pezones, ahora totalmente expuestos. Soltó mis manos y fingí que comenzaba a excitarme con las caricias que proporcionaba a mi piel, pero sentía repulsión al sentir sus manos recorrer mi piel desnuda. Me distraje un poco mordiendo su hombro, siendo esto parte fundamental de mi actuación. Lo hice como el pelirrojo me enseñó hace mucho tiempo, y el efecto siguió siendo el mismo: la total perdida de controlo y el aumento del deseo.
Rasguñé fuertemente la piel de su espalda, buscando lastimarlo a propósito, logrando hacerlo sangrar. El maldito estaba tan en las nubes que no sintió dolor, o al menos no demostró dolor, cuando la sangre manaba de las heridas que había dejado en su espalda. Los huesos de su columna fueron delineados por mis manos de una forma tan brutal que no me sorprendería que algún daño haya hecho, pues el tipo dio un grito como si de un perro atropellado se tratase. Con brusquedad mordió mi pezón y no pude evitar insultarlo fuertemente. Mas luego de ese grito el sujeto siguió con lo que hacía.
Prontamente pude sentir una mano que tomaba mi entrepierna con brusquedad, este tipo es un total descarado si piensa que puede tocarme de esta manera. Pero no, debo controlarme y hacer que se relaje aún más, que se pierda aún más en sus deseos de bestia. Dejé que masajee un poco mi miembro por sobre la ropa, a la vez que yo iba separando mis piernas de manera que no sólo lo excitara aún más a él sino que no lograra tocar mis bolsillos, donde tenía el cuchillo que Mystel guardaba. Esa sería la única arma con la que contaría si no encontraba el cofre y/o el botón de alarma rápidamente.
Con brusquedad me giré y logré colocar al tipo debajo de mí. Ver su mirada perdida en le deseo y la lujuria me causó deseos de vomitar, pero tuve que seguir conteniéndome para poder terminar con él. Su rostro en las nubes, sus ojos perdidos, su boca entreabierta dejando ver una gran caries en el interior de su boca, todo en él me parecía repulsivo. Pero a pesar de ello me puse de pie en su cama para quitar yo mismo mis pantalones, cosa de que tampoco quedaran desgarrados y lo vi, pude ver un botón en la cabecera de su cama, camuflado con el color de la pared. Al fin el momento está llegando.
Una vez que me deshice del pantalón, el cual dejé en el borde la cama, cosa que pudiera tomar el cuchillo con mis manos en cualquier momento, me senté sobre su firme erección. Por suerte parece que la excitación de su futura muerte y que haya masajeado mi miembro lograron que tenga una erección muy creíble e imponente. No obstante eso, mi mente estaba muy puesta sobre la tierra y sobre el momento, al contrario de Boris.
Debía alejar sus manos del botón, cosa que no lo pueda apretar él en algún instante. Masajeé un poco mi miembro contra el suyo, su erección no era tan firme como la mía, ni eso puede hacer bien este tipo. Una vez que logré lo que deseaba me quité rápidamente el bóxer y tomé la cabeza de Boris, empujándolo hacia mí y logrando invertir la posición.
El sujeto llevó todo mi miembro a su boca y pude sentir como chupaba y lamía mi erección. Yo acariciaba su cabeza y jalaba su cabello con brutalidad, al tiempo que daba ligeros gemidos y le ordenaba o halagaba cuando me brindaba placer. Aprecié que se había quitado los zapatos y las medias, no sé en qué momento, pero no eran elementos peligrosos para mí. Había logrado que sus manos estuvieran lejos del botón de alarma y lo tenía sometido ante mí, sentir su boca chupando mi pene y mis manos empujándolo hacia abajo eran grandes muestras de superioridad de mi parte. Fue cuestión de tiempo que su mente reaccionara y se diera cuenta de ello, me empujara y me colocara debajo de él.
Vi como metía un dedo en mi boca, buscando ensalivarlo, al mismo tiempo que yo iba quitándole los pantalones, fingiendo estar deseoso de sentirlo dentro. Esto me produce una total repulsión, pero el momento se acerca. Una vez que terminé de quitarle los pantalones y el bóxer, masajeé con mis manos su pene, buscando excitarlo aún más; con mi pié tomé el cuchillo que estaba en el suelo y lo mantuve allí hasta que pudiera tomarlo entre mis manos. Cuando Boris vio suficientemente ensalivada su mano la dirigió a mi entrada, al principio no me resistí, mas cuando sentí su dedo masajear y rodear mi ano, cerré las piernas y me volteé para dejarlo debajo de mí. Prontamente tomé el cuchillo con mi mano derecha, al tiempo que con la otra sujetaba a Valkov quien se veía sorprendido.
— ¿No me recuerdas Boris? —dije con una sonrisa muy expresiva, pero que quizá se pudiera haber visto como macabra. El sujeto me miró con asombro, vio mis ojos, escuchó mi voz y finalmente se inquietó. Pude ver el terror en su rostro, el pánico y el miedo, los recuerdos de nuestro último encuentro seguramente se le vinieron a la cabeza, y es que las cosas no habían sido muy diferentes que ahora. Los hechos habían sido muy parecidos a los actuales, solo que el tipo nunca se había dado cuenta. Es un completo estúpido, un asqueroso, lujurioso y sínico estúpido.
—Eres tú, ¡tú de nuevo! —gritó y rápidamente coloqué su asqueroso bóxer en su boca, para que no gritara, y con el cuchillo corté la mano que aún se mantenía apresada por mis piernas. Sí, antes de salir de la celda le di mucho filo a este cuchillo y lo preparé específicamente para este momento, para ver la cara de sufrimiento, para ver cómo las lágrimas brotaron de sus ojos como agua de manantial, uno muy dulce y sabroso, uno que sabía a venganza.
El sujeto se retorcía y gritaba del dolor, mientras intentaba escapar de mí, pero mi cuerpo estaba firmemente colocado cobre el suyo y le iba a impedir moverse. Con su mano sana intentó golpearme y quitarse eso de la boca, seguramente tenía un sabor horrible, pero lo sostuve con mi mano libre con la fuerza suficiente para que no se moviera, mas creo que apliqué mucha fuerza pues sentí un crujido de huesos y su rostro desfigurado y la pérdida de movilidad de su mano me hicieron notar que había quebrado su muñeca sin desearlo. A veces no controlo mi fuerza, y menos la controlo cuando la excitación es mucha y es producida por el deseo de matar.
Habiendo inmovilizado sus manos y teniendo sujetadas sus piernas con las mías, proseguí a divertirme un poco más. No es suficiente el gran derrame de sangre que tiene su brazo mutilado, este hombre merece más. Por Max, por Yuriy y por el gran odio que me produce. Comencé cortando con el cuchillo sus pezones, su cuello, su estómago, pero me resistí a hacer un verdadero hueco y a retirar sus viseras, sería desperdiciar tiempo y moriría más rápido de lo deseado. Una vez que vi que su cuerpo estaba cubierto lo suficiente de sangre y sus ojos estaban ya rojos de tanto llanto por el dolor que le producía, lo tomé por el cuello y lo apoyé contra la madera de los pies de la cama, tomé el cuchillo con mucha más fuerza y lo enterré en su hombro, clavándolo contra la madera. Su cuerpo desnudo estaba empezando a temblar por el derramamiento de sangre.
Me separé del agonizante hombre y contemplé lo que había hecho, realmente este sujeto debía morir ahora. Al contemplar sus piernas pude ver que de sus rodillas comenzaba la prótesis de acero, vivo recuerde de nuestro último encuentro. Sí, yo fui quien cortó sus piernas de una manera mucho más dolorosa de cómo corté su mano. Le corté ambas piernas buscando que no volviera a caminar, pero tal parece que el avance tecnológico llevó a mejorar la ortopedia. Según como lo he visto caminar y según lo que he investigado, son prótesis que se conectan con los nervios del humano al que está colocada, de esa manera la misma se mueve como si fuera una pierna normal, siguiendo los comandos de los nervios y el cerebro. El problema es que no siente nada en ellas, ni siquiera el aire o el dolor, ninguna sensación puede ser sentida por ese objeto inanimado.
Me coloqué el bóxer únicamente y sonreí con el sólo hecho de saber que yo había hecho eso, pero no toleré ver su cuerpo casi entero. Tome una pierna con cada mano y jalé fuertemente, sacando un pseudo-grito por parte del tipo, quien aún tenía la boca tapada. Pude ver como los "nervios electrónicos" no soltaban los nervios reales de Boris y éstos eran jalados con fuerza hasta que se cortaban. La sangre que manó de su pierna no se comparó con la de su mano, pero dejó un buen regadero de ella por todos lados. Las piernas robóticas quedaron en mis manos, separadas completamente del tronco; y las arrojé a cualquier parte de la habitación. Una de ellas fue a dar contra una de las puertas de ropero y ésta se abrió con un crujido. La observé detenidamente y pude comprobar que ahí estaba lo que buscaba.
Me acerqué a esa puerta abierta y comprobé que tenía una cerradura especial, al parecer lancé demasiado fuerte esa cosa metálica como para romper este casi candado. Dentro de ella estaba el cofre, con un clave por supuesto, que presuntamente tenía las armas. Con fuerza tomé el cofre entre mis manos y lo presioné, lo presioné lo más fuerte que pude, con todo el odio que aún guardaba, y lo logré romper. La gran y gruesa caja negra ahora estaba destrozada y abierta en dos, mostrando todas las armas que había en su interior. Era como un pequeño arsenal que contaba de muchas armas blancas, entre ellas cuchillos, un par de sables cortos, otros curvos y otros más largos –armas usadas por algunas prostitutas– y una daga mucho más filosa que los cuchillos, una pistola y dos revólveres de bajo calibre.
Miré la hora en el reloj de la mesa de luz del sujeto, y era la 01:30 a.m. Aún tengo tiempo, no es tan tarde como pensaba. Busqué por la habitación y rápidamente encontré lo que parecía una mochila para hacer excursiones a la montaña y demás, no me sorprende encontrar esto aquí pues el pelirrojo siempre me decía que a su cliente le gustaba salir de excursiones. Además esto sólo confirma mi teoría de que este hombre vive aquí. Metí todas las armas que pude en el interior y comprobé que las armas de fuego aún tenían unas cuantas balas, no estaban completamente cargadas, pero sí poseían de tres a cinco balas cada una. Sin embargo, a la hora de terminar encontré algo muy interesante en el fondo del cofre y que me provocó una gran sonrisa. Con eso podríamos escapar y tendríamos todo asegurado.
Tomé uno de los sables cortos que habían y me acerqué nuevamente al cuerpo del director. Su cuerpo estaba perdiendo mucha sangre y sólo algunas hemorragias habían cesado. Me miró con terror y debilidad, su tez pálida ahora estaba aún más pálida y se notaba que le costaba mantener la cabeza erguida. Muy pronto moriría desangrado, mas aún me puedo divertir un poco. Hundí aún más el bóxer en su boca y cuando sentí que intentó golpear con el brazo que ya no tenía mano, lo tomé con fuerza y lo apreté lo suficiente como para escuchar el crujido de sus huesos. Con el sable corté un poco su hombro y lentamente fui separando su brazo del cuerpo, ignorando cualquier mueca de dolor del hombre, sólo quería ver más y más sangre. Una vez el trabajo estuvo hecho contemplé el resultado con una gran sonrisa de satisfacción. Su mirada perdida en el dolor, su rostro en una mueca de sufrimiento que clamaba piedad, sus lágrimas que aún brotaban como manantial, hermoso… simplemente hermoso. Pero había algo que me faltaba.
Contemplé su cuerpo completo y vi algo flácido, sin color, con mucho vello que prácticamente colgaba de su entrepierna. Sin pensarlo dos veces y con la imagen de ese sujeto entrando y saliendo de mi amado pelirrojo en la mente, tomé la punta de aquel asqueroso miembro y la corté, ante el sobresalto del cuerpo del hombre, lo tomé nuevamente y corté. Fui cortando lentamente, rebanando su miembro hasta llegar a la base y para cuando llegué a ese lugar su cuerpo ya no se movía. La sangre manaba y fluía entre las sábanas, era un baño de sangre como el que siempre había deseado hacer con él. Pero su rostro ya no tenía muecas de dolor, estaba con los ojos abiertos y la cabeza hacia un costado. Me acerqué hasta su cuello y comprobé que había muerto, ya sea por el dolor o por la sangre o por el shock, Boris Valkov estaba muerto. Pero me dio una gran diversión y me permitió sentir la venganza entre mis manos.
Con un último atisbo de odio, corté el cuello del cadáver, decapitándolo. Luego tomé el cuerpo y quité el cuchillo con que lo había clavado a la cama, metí por el agujero del cuello lo último que había encontrado en el cofre y sonreí. Mas miré mis manos y mi cuerpo, estaba todo cubierto de sangre y me negaba a proseguir en estas condiciones. Revolví nuevamente el armario y encontré un bóxer nuevo, porque aún conservaba la etiqueta, y una toalla. Con esas cosas me introduje al baño y me di una ducha rápida. Al salir me vestí únicamente con el pantalón y me acerqué a la puerta. En ella no había nadie, lo cual fue extraño pero no imposible. El plan estaba resultando perfectamente.
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— ¿Seguro que es mejor esperar desde este lugar? —preguntó Mystel mientras caminaba como gato enjaulado por su celda.
—Kai dijo que desde esta celda será más fácil escapar puesto que sólo debemos bajar y caminar un par de metros, cosa que sería más difícil de hacer desde nuestra celda de la zona norte —respondió Ming Ming con paciencia al tiempo que ojeaba una revista recostada en la cama de Crusher.
—Pues se está tardando demasiado —dijo Garland algo impaciente.
—Tranquilo, Kai no debe tardar —le justificó Brooklyn quien estaba apoyado en la pared.
—Debemos confiar en Hiwatari, él hasta ahora no nos ha fayado —lo defendió Crusher logrando sacar un gruñido del de cabellos largos.
Así como lo había expresado Ming Ming, el plan de Kai era abrir esa celda y dos más para generar aún más caos. Todos escaparían desde allí porque los guardias al escuchar la alarma se dirigirían a la zona norte mientras él llegaba a la celda que compartía con Mystel y Crusher y entregaba las armas del cofre. Con ellas podrían salir, matando a los que se interpusieran en su camino, confiaba en las habilidades de todos ellos. Bueno… la de casi todos…
— ¿Cómo te sientes Max? —preguntó la chica al muchacho rubio que no había dicho ni una sola palabra desde que lo habían sacado de su celda y traído allí. Pensaban que su ausencia llamaría la atención de los guardias, por ello fue que lograron que Mystel se hiciera pasar momentáneamente por Max y lo mandaron a la enfermería por una "gran fiebre". En la enfermería Mystel se las ingenió para escapar y fue metido en la celda por los mismos guardias, pensando que era un preso rebelde.
—Estoy bien, feliz porque vamos a escapar —contestó le rubio con suma inocencia y una gran sonrisa en su rostro. —Gracias por llevarme con ustedes.
—Debes agradecerle a Kai, niño —le respondió Garland de mala manera causando que le chico bajara la cabeza. A ello se le acercó Brooklyn y lo miró con una gran sonrisa, muy al estilo del de cabellos de zanahoria.
—No le hagas caso, está teniendo un muy mal día —le susurró al oído causando una pequeña risa en el joven.
Pronto la escena se vio detenida por el sonido de la puerta, el "click" de la misma se hizo presente, ese maldito sonido que sólo se producía cuando la computadora central liberaba el cerrojo. En ese instante toda conversación cesó y todos se pusieron alertas, conscientes de que prontamente aparecería Kai o la sirena comenzaría a sonar fuertemente. Esperaban a que algunas de esas cosas pasaran, los minutos se les hicieron eternos y sentían cómo sus cuerpos temblaban de adrenalina.
Pero pasaban los minutos y nada ocurría. No había más ruidos, no había ningún tipo de sonido, sólo el de sus agitadas respiraciones. Max era el más asustado, quien se colocó detrás de Broo como le habían indicado todos. Él era el más fuerte, y si algo ocurría antes de que Kai llegara era deber de él protegerlo, ese había sido el trato. El rubio temblaba casi de miedo mientras el otro joven lo contenía con su mirada decidida. No había en ellos ninguna sonrisa, ni siquiera un atisbo de diversión. Prontamente escucharon unos pasos que se acercaban con velocidad hacia ellos, eran pasos rápidos pero muy estrepitosos, por ello los distinguieron fácilmente.
Kai se paró delante de la celda y la empujó con fuerza, producto de la gran adrenalina que corría por su cuerpo. Se quitó la mochila y repartió las armas entre los presentes, acto seguido tomó a Max del brazo y le gritó que no debía alejarse de él por ninguna circunstancia, que su vida podría correr el mayor peligro de todos. Una vez todos estuvieron armados, se miraron entre sí.
— ¿Por qué no accionaste la alarma como habíamos quedado? —preguntó Garland enfadado.
—Porque ha habido un cambio de planes —contestó el otro mientras sacaba un botón de su pantalón y lo presionaba, logrando así que una gran explosión se hiciera presente en la zona norte de la cárcel, originando un incendio y el derrumbe de parte de la pared. Los guardias corrieron en esa dirección, y salieron de sus puestos de trabajo, topándose con los cadáveres de sus compañeros en el suelo, todos muertos por el mismo sable con el que Kai había decapitado a Boris. Lo que todos ignoraban era que la bomba había sido colocada dentro del cadáver del director de la prisión, por esa razón es que Kai esbozaba una sonrisa. Ahora su cuerpo había volado en pedazos, había logrado desaparecerlo de la faz de la tierra.
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Nota final: muchas gracias por leer! Espero que les haya gustado tanto como a mí me gustó escribirlo jaja
