Emmmm Hola, ha sido mucho tiempo y lameeeeeento la tardaza, esta vez ha sido de floja y no tengo escusas, este capítulo va a tener muchos saltos de Nath a Aast y si me presionan lo suficiente voy a subir el próximo cap antes de que pase una semana. Esta entrega en un poco de transición, Nath se va a dar cuenta de ciertas cosas, para algunas quizás esto esté un poco morboso, pero creo que es necesario para entender a nath. Me demoré mucho en escribir porque además de que soy una floja, no sabía cómo escribir esta parte, espero que no haya quedado tan mal. Y... una pregunta ¿Alguien entendió el nombre del capítulo anterior?
Domingo
Nathaniel
Mis sentidos entumecidos comenzaron a despertarse lentamente, alejándome de un sueño agradable y feliz. Primero sentí el calor del sol acariciándome la piel, luego la luz detrás de mis párpados. Un aroma agradable, nuevo y tranquilizante, que recordaba ligeramente, llegó a mi nariz.
Me volví consciente de la persona que me rodeaba gentilmente por detrás...
"Si nadie nunca hizo estas cosas, yo las haré ahora, así que no llores, estarás conmigo en lo que siga"
Abrí los ojos, parpadeando un par de veces. Reconocí el lugar en el que me encontraba como desconocido, pero inmediatamente después le asocié el nombre de Castiel. Mis manos sujetaban sus brazos arrimándolos a mi pecho con fuerza. Los solté enseguida avergonzado, pero el pelirrojo, en cambio, apretó su agarre.
Mierda.
Vagamente me volví consciente de que yo ni siquiera solía pensar en palabrotas. Me quedé inmóvil sin saber muy bien que hacer. Agradecí con mi corazón que el muchacho a mis espaldas se encontrase durmiendo, si no todo sería demasiado incómodo. Si lo despertaba iba a ser todo extremadamente extraño, si en cambio él se despertaba, podría hacerme el dormido, luego Castiel podría pararse, levantarme y evitaría la vergüenza...
No había mucho sobre lo que pensar...
Cerré los ojos y volví a sumirme en el sueño, creo que mi último pensamiento antes de caer en la inconsciencia tenía que ver con azulejos y agua.
Castiel
Sentía algo húmedo y tibio en mi pecho, parpadeé desorientado. Nathaniel se apegaba a mí muy dulcemente, su cabello rubio estaba apoyado sobre el cuello de mi camiseta mientras una de sus manos aferraba la tela de en mi pecho entre sus dedos y la otra se mantenía en su centro. Su pierna derecha estaba sobre las mías. Éramos... algo así como un enredo de extremidades.
La imagen que se presentó ante mis ojos me bateó en la cara con su palo de béisbol.
La sangre se acumuló de repente en mi rostro.
Nathaniel se hallaba apegado a mí como una lapa y de su boca soltaba un río de baba blanca que iba a parar a un bello lago en mi camiseta favorita. Mi mente se quedó medio segundo en blanco...
¡JODER! QUE ASCO.
Lo alejé rápidamente de mí y me aparté bruscamente de la cama mientras diferentes gamas de colores se alojaban en mi cara.
Me saqué la prenda con una mueca.
¡Joder, joder, joder! ¡¿Qué mierda estaba pensando ayer en la noche?!
¿Dormir con el delegado principal? ¿En serio?
Además... ¡¿Qué carajo de posición era esa?! ¿Por qué estaba tan cerca? Ni que fuera una puta chica.
Salí turbado de la habitación y fui al baño.
Abrí la llave y me mojé la cara, dejé que el agua escurriera por mi rostro... Miré mi reflejo en el espejo. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a mi mente... ¿De verdad Nath había lucido tan…débil?
Tomé la toalla, me restregué la cara con ella y la tiré encima del lava manos. Recordé. Antes de ir a trabajar, yo... ¿De verdad había dicho todas esas cosas?
Me asomé por la puerta de la habitación
Nathaniel se encontraba encima de la cama como si yo nunca hubiera estado en ella, como segundos antes. Lo contemplé un momento, parecía dormir sin preocupaciones, de una forma totalmente distinta a la de la noche anterior...
Tal vez... Sólo tal vez, esto no había sido tan malo.
Me acerqué silenciosamente y toqué su hombro.
- Oye rubio, despierta.
El bulto ante mi volvió a la vida y giró su cuello hacia a mí.
- Castiel - Susurró.
Se apoyó en sus brazos y se sentó soltando un ligero gemido.
- Supongo que todavía me duele... - Dijo con una media sonrisa.
Miró mis manos de repente.
─ Castiel... ¿Qué te pasó en los nudillos? ─.
Caí en la cuenta de un dolor en el cual no había reparado hasta el momento. Había magullado mis manos al golpear a su padre.
─ ¿Ahora te preocupas por mí delegadito? ─ Pregunté con sorna, desviando el tema, sin poder resistirme a la expresión de molestia que me estaba dirigiendo el muchacho. ─ No es nada─ Respondí con una sonrisa autosuficiente.
Lo mejor era que no supiera... No es que quisiera protegerlo, me daba igual, pero en su estado eso era lo menos malo. Lo continué contemplando, sus heridas visibles lucían igual de mal, pero parecía estar en una mejor condición. Me di vuelta para salir de la habitación.
- B-baño - Murmuró.
Nath
Pedir ayuda para ir al baño era sin duda estaba en la lista de cosas más denigrantes que iba a tener que pasar en mi vida...
Castiel se dirigió hacia mí igual de incómodo que la vez anterior. No me miró a los ojos en ningún momento, algo que agradecí profundamente, porque ahora mi rostro no iba a estar de un suave color damasco. No, de eso nada. Si no estaba morado debía de estar agradecido. A penas me dejó apoyado en el retrete, Castiel huyó a toda velocidad.
¿Por qué me daba tanta pena algo "natural" como esto?
A pesar de que siempre razonaba sobre la normalidad de este tipo de situaciones, a mi cuerpo no le bastaban mis conclusiones y siempre tomaba decisiones por su cuenta.
Cuando hube terminado eso... que había venido a hacer, me arrastré hasta el lavamanos apoyándome de la pared. Abrí la llave y me mojé la cara. Observé mi reflejo empapado por un momento en el gran espejo frente a mí. Mi rostro ya no presentaba tantas contusiones pero de todas formas tenía un aspecto lamentable. Ojeras se acumulaban en mis ojos, en mi labio se extendía una gruesa costra y mi mejilla tenía un extenso moretón que había ido apareciendo mientras el hinchazón disminuía. Por dentro, si pasaba la lengua, además de escozor, podría sentir la piel rota. ¿Tenía suerte de no haberme roto un par de dientes? Pensé con ironía, algo poco común en mí.
¿Cómo estaba el resto de mi cuerpo? No había tenido el tiempo de inspeccionarme con anterioridad. Me saqué la camiseta manga larga de pijama con la que había dormido haciendo tripas mi corazón. ¡Dolía, joder! ¡Dolía mucho! ¡Dolía como la puta madre!
Mis codos estaban agrietados y pelados, casi al rojo vivo, la costra todavía no se formaba del todo y durante la noche probablemente había vuelto a sangrar, ya que la camiseta tenía manchas marrones por ese sector de la tela. Sobre el hombro derecho tenía rasguños como si un gato especialmente malvado hubiera intentado detenerme a toda costa, sin embargo no había sido un gato, tampoco un tigre, simplemente habían sido las uñas de mi padre rasgándome la piel y la carne debajo de ella
¿Había hecho eso cuando intentaba desesperadamente salir por la puerta principal? o ¿Cuándo nada más al verme había corrido hacia mí para sujetarme? Me pregunté con rabia.
Mis ojos se humedecieron nublando mi vista por un segundo. Parpadeé intentando contener mis sentimientos. Continué inspeccionando, en el hombro izquierdo tenía una alargada marca violeta, de seguramente la gruesa barra de fierro que mi padre había cogido para golpearme. En mi costado izquierdo, sobre las costillas, había una venda de algodón, Castiel la había colocado tan solo ayer, pero ya estaba rígida gracias a mi sangre seca, fuera de ella se escapaba una extensa y violenta sombra de un azul muy oscuro, casi negro. Mis lágrimas finalmente se desbordaron comenzando a caer silenciosamente. Me di la vuelta, dándole la espalda al espejo y giré con un dolor lacerante levemente mi cuello. El estampado de la barra metálica se repetía en patrones azules y rojos delimitados con líneas sangrantes perfectamente rectas y ahí, en mi columna, debajo, entremedio de mis dos omóplatos, tenía en color azul y café la marca del zapato elegante derecho de mi padre.
¿En qué momento había perdido tanto el control de mi vida?
Bajé mis pantalones entre suaves gemidos contenidos, no sabía realmente a qué tipo de dolor correspondían exactamente. Mis rodillas también estaban peladas y rojas. Moretones, moretones, y más moretones, más de los que había visto juntos en mi vida, hasta los dedos de mis pies los tenían.
Golpeé con furia mis puños contra la pared a mi lado, el dolor recorrió desde mis manos al resto del cuerpo. Solté un solo sollozo profundo y desgarrador, uno solo. Me permitiría uno solo. Ninguno más. Ya había sido suficiente, no iba a dejar que eso me pasara de nuevo, nunca.
¿Intentaría sobrevivir a base de la caridad ajena? ¿De un completo desconocido? No podía seguir así, dependiendo de Castiel, mi antiguo enemigo, ya había hecho demasiado por mí. Él había tenido muy buenas intenciones, pero yo no era el tipo de persona que abusa de los cuidados ajenos. La idea de vivir aquí había sido muy buena en su momento, pero yo no estaba tan desvalido... Aún podría intentar un par de cosas.
Observé mi reflejo en el espejo otra vez y la determinación me devolvió la mirada.
Era tiempo de cuidarme y de valerme por mí mismo.
Miré hacia la puerta a tiempo que Castiel volvía, entendió lo que había estado haciendo y me ayudó a colocarme de vuelta la ropa, después me trasladó a la cocina y comenzamos a comer en silencio. Nuevamente la comida era exquisita, nada más que decir. Cuando hubimos terminado cogió los platos y los llevó al fregadero. Me quedé sentado observándolo
Ya sabía lo que tenía que hacer, estaba extrañamente tranquilo. Me iría en dos días más.
Ya sé que es un capítulo muy corto para lo que están acostumbradas y que además debería ser más largo después de todo el tiempo que ha pasado, pero he de decir que lo subiré pronto porque ya sé que escribir en el siguiente capítulo con exactitud.
Como que cuando ando mal de emociones, más ganas tengo de escribir y más escribo xD
Bueno muchas gracias a Maria Chan SN, es mi nueva editora y es genial :DDD, me ayudo mucho con este cap :3
PD: me encantaría saber como les pareció este pequeño cambio al final ¿Qué piensan?
Déjenme review porfis (inserte carita del gato con botas) se los agradeceré
