¡Buenas! A última hora, pero aquí estoy x) Es un capítulo cortito pero es Rubelle entero y tiene muchos feels jajajaja Disfrutad leyendo y haced fav, ff y/o dejad un review por favor :3
¡Nos leemos!
Capítulo 6: Dime que me quieres.
Bella se despertó cuando ya había anochecido debido a unos extraños jadeos que estaba escuchando. Abrió un poco los ojos y vio a Ruby inquieta entre sueños, susurrando y jadeando. Estaba teniendo una pesadilla… Pobrecita. Además, su instinto de lobo debe de querer despertarse… Estiró su mano hacia una de las mesitas de noche sin levantarse y agarró la capa roja de la loba. Apartó las sábanas y extendió la capa roja sobre Ruby. Observó cómo se calmaba un poco pero no cesaba la pesadilla. Bella tapó a ambas de nuevo con las sábanas y se acercó a Ruby lo máximo que pudo, pasó el brazo por su estómago y la abrazó, haciéndole pequeñas caricias en su abdomen.
"Shh… no te preocupes Ruby, todo está bien." Sus labios, rozando el oído de la loba, dejaban escapar pequeños susurros tranquilizadores. Tras varios minutos así, Ruby se tranquilizó y volvió a dormir tranquilamente. La bibliotecaria suspiró aliviada y estaba dispuesta a dormirse, pero su cuerpo volvió a estar en tensión. Inconscientemente, Ruby se movió en el sueño y se abrazó a Bella, apresándola contra su pecho. Le latía el corazón tan rápido que estaba realmente pensando en la probabilidad de despertar a Ruby por el ruido. Cerró los ojos fuertemente intentando concentrarse y dejar su nerviosismo de lado. Pasó bastante rato hasta que se acostumbró a la situación y aceptó que tenía que dormir en esa posición. Su cuerpo poco a poco fue relajándose y su mente se desvaneció, dejándola dormir.
Esta vez le tocaba despertarse a Ruby. Con su visión nocturna de lobo, inspeccionó el lugar ya que no le parecía su habitación. Cuando se quiso dar cuenta de que era la de Bella, notó un peso sobre ella. No era para nada molesto, le proporcionaba calor corporal y era agradable. Además, tenía un aroma muy placentero… a libros con un ligero toque dulce. ¿Vainilla, quizás? Un segundo… ¿Bella? Se dio cuenta de que tenía a la bibliotecaria entre sus brazos y que además era ella la que hacía que estuviesen en esa posición ya que su brazo estaba alrededor del cuerpo de Bella. Su cara enrojeció, no había sido consciente de haber hecho ese movimiento. Miró el reloj digital que había encima de la mesita y vio que era alrededor de media noche. Habían dormido mucho…
Con la mano que tenía libre acarició la cara de Bella y le dio un beso en la frente. Esta se movió un poco, soltó un ligero ruido y abrió los ojos lentamente. Miró a su alrededor y vio que estaba en la misma posición de antes. Le quitó importancia al asunto hasta que miró directamente a los ojos a Ruby y los vio abiertos de par en par. Se le subieron los colores y levantó medio cuerpo rápidamente, quedando sentada en la cama. Ruby la imitó, quedando ambas sentadas con las piernas estiradas y en silencio. Ninguna dijo nada, se dieron tiempo mutuamente para asimilar la situación. Aún así estaban pegadas, sus cuerpos estaban unidos para no perder ni el calor ni el contacto.
Bajo las sábanas, Ruby deslizó su mano lentamente buscando la de Bella. La encontró más cerca de la suya de lo que pensaba, parece que también quería darle la mano pero no encontraba valor. La bibliotecaria se sobresaltó un poco pero agradeció el gesto. Apretó la mano y sonrió sin darse cuenta de que la loba la estaba mirando. Ella también sonrió, era ahora o nunca.
"Muchas gracias, Bella." Fue a responderle, pero no tuvo tiempo ya que los labios de la loba se lo impidieron. No se apartó, ni mucho menos, correspondió el beso haciéndole notar a su compañera que sentía lo mismo. Se echó un poco hacia delante y subió su mano al pelo de Ruby, acariciándolo. Se daban pequeños besos puros, intentando saciar el hambre mutuo que tenían la una de la otra. La loba, con ganas de más, intentó abrirse paso entre los labios de Bella con su lengua, cosa que consiguió sin mucho esfuerzo. La agarró de las caderas y la impulsó para que se sentase encima de ella. Se sumieron en un baile de lenguas tan deseado que sus pensamientos estaban siendo reducidos a nada, ya no pensaban, solamente estaban dejando que sus sentimientos hablasen por ellas.
"Esto es real… ¿no?" Bella rompió el beso un segundo y la miró fijamente para intentar asegurar que no estaba soñando. Sus manos dibujaban la mandíbula de la loba mientras esta deslizaba sus dedos por la espalda de la bibliotecaria.
"Tan real como mi amor por ti, Bella." Juntó su frente con la de Bella y le dio un beso de esquimal, acariciando sus pequeñas narices entre ellas.
Bella se separó levemente. "¿Qué?" No podía creerse lo que había escuchado.
La loba tragó saliva. "Que te quiero, Bella." Se ruborizó por las palabras, era más difícil de lo que parecía pronunciarlas. Se dio cuenta de que pequeñas lágrimas habían comenzado a descender por las mejillas de Bella y se apresuró a limpiarlas con sus manos. "Bella, ¿qué ocurre? ¿Te he malinterpretado o algo?" Se preocupó un momento pero desapareció ese malestar tan rápido como la mujer que tenía encima de ella negó con la cabeza y sonrió.
"No, es sólo… que estoy muy feliz, Ruby, yo también te quiero." Se abrazó a la loba muy fuerte, como si quisiera fundirse con ella y no despegarse jamás.
Decidieron aprovechar esa noche para recuperar todos esos besos que no se habían dado desde que se conocían. Besos en los labios, en las mejillas, en la frente, en la nariz, en el cuello, en la clavícula, en el abdomen… pero sin llegar a más. Bella no se explicaba cómo ocurría pero siempre que quería ser ella la que estuviese llevando el ritmo y dominando a la otra, Ruby siempre le daba la vuelta al asunto y se hacía ella con el control, a la vez que esbozaba una sonrisa en mitad del beso.
Esta vez la que estaba debajo era Bella, tumbada en la cama y la otra encima de ella besándole el cuello. Deslizó una de sus manos bajo su camiseta con el fin de hacerle pequeñas cosquillas en la espalda pero la bibliotecaria confundió la situación y le frenó con una de sus manos.
"Tranquila, no suelo hacerlo la primera noche." Bromeó la loba.
"¿Cómo que 'no sueles hacerlo'? Debemos tener una charla sobre las personas que te has llevado a la cama…" Bella frunció el ceño, Ruby había sido siempre de ir de aquí allí tonteando con todo el mundo y acostándose con quien quería. Al menos, eso parecía.
"Menos de las que te crees, muchísimas menos. Pero no te preocupes, tú vas a ser la última persona a la que me pienso llevar a la cama." Mordió su labio inferior en forma cariñosa y le dedicó una gran sonrisa. "Prepárate para cuando piense hacerlo." Su boca mostró una mueca pícara y habló en tono sensual, cosa que hizo avergonzar a Bella, que desvió la mirada. Ruby agarró su barbilla y la besó dulcemente. "Y dime, ¿qué vamos a hacer toda la noche? Porque desde luego yo no tengo sueño…" Otra vez ese tono sensual en su voz.
"Disfrutar de la noche viendo un maratón de películas románticas." No le siguió la broma, le daba demasiada vergüenza.
"¿Desde el primer día que estamos juntas y ya me obligas a ver cosas empalagosas?" Bella puso una cara de molestia fingida mientras miraba fijamente a Ruby. "¡Vale, vale! Fuera bromas, ya no más bromas de todo tipo." Ambas echaron a reír. Su felicidad era demasiado para sus sentimientos, estaban aún pensando en que realmente eran novias. Ruby se levantó de la cama y le dio la mano a Bella para ayudarle a levantarse también. "Siéndote sincera, me encantan las películas románticas." Se dieron un pequeño beso mientras andaban hacia el salón. Allí se acomodaron en el sofá, Bella apoyando su espalda contra el pecho de Ruby y la loba abrazándola por la espalda. Por muy grande que fuese el sofá las piernas de Bella quedaban colgando así que subió los pies a la mesa. Encendieron la televisión y pusieron las películas románticas que Bella cogió 'prestadas' de la biblioteca, y estuvieron viéndolas hasta que se hizo de día. Se querían, mucho, y al fin habían tenido oportunidad de decirlo.
