-Así que... nuestra habitación- dijo Ward observando la sala. Era... más grande de lo que Cass esperaba, con una gran cama de matrimonio, una mesa de escritorio con una lámpara y una silla, un armario, un sofá de tres plazas y una puerta que lo más seguro era que conducirá al baño.

-Sí.

-Una sola cama.

-Tenían otra, pero me ha dicho Mack que está llena de trastos, así que les he dicho que no nos importaba compartir. No te importa, ¿verdad?- le pregunto Cass preocupada. ¿Habría hecho mal?

-No, no me importa. Yo... puedo coger el sofá, parece cómodo.

Cass respiró hondo mientras lo veía acercarse al sofá y sentarse sobre él para probarlo. ¿De verdad iba a tener el valor de dejarle dormir en el sofá cuando había una gran cama de matrimonio en la que podían caber fácilmente cuatro personas? La respuesta era sencilla.

-¿No prefieres la cama?

-No, quédatela tú...

-Conmigo- aclaró ella y él la miró sorprendido-. Es una cama enorme y no voy a permitir que duermas en el sofá. En casa es distinto, mi cama es grande para una persona, pero enana para dos, en cambio aquí... ¡Esta es el doble!

Él sonrió y se acercó a ella acariciando su mejilla.

-Vale.

-¿Qué?- le preguntó al ver que la observaba más de la cuenta.

-Te estás poniendo roja- le informó él.

-¿Qué? No es cierto- le contestó ella nerviosa.

-Tranquila, lo entiendo. Somos personas adultas, podemos compartir una cama sin que tenga un significado detrás.

-¿Que somos?- le preguntó ella de repente. Esa pregunta rondaba su cabeza desde que Mack se lo había preguntado.

-No te entiendo.

-Tú y yo ¿qué somos?

-Humanos- contestó él completamente confundido.

-Sí, ya sé que somos humanos, gracias, fui al colegio de primaria. Me refiero a... nuestra relación.

-Ya... no lo sé. ¿Tú que quieres que seamos?

-¿Y tú? ¿Tú que quieres?

-No puedes responder a esa pregunta con otra pregunta.

-Te he dicho que te ayudaré a encontrar quien eres, no quiero que tu respuesta esté condicionada por la mía.

-Y ahora tu respuesta estará condicionada por la mía.

-Yo sé quién soy.

-Buen punto- Grant respiró hondo-. Creo que... Creo que siento... ¡Odio hablar de mis sentimientos!

-Lo sé, pero a veces la gente tiene que hacerlo. Tus sentimientos son algo a lo que tú temes, y a veces es bueno enfrentarse a tus temores. Saber lo que sientes te ayudará a relacionarte mejor con la gente y a tener mejores intuiciones a la hora de si puedes o no confiar en la gente. ¿Me entiendes?

-Soy espía, se supone que tengo que saber en qué gente puedo confiar.

-Claramente no- Cass sabía que esto era un golpe bajo, hablarle de Garret era un golpe muy bajo que le llevaría a no obtener una respuesta sobre sus sentimientos hacia ella, pero era necesario que supiera que se equivocó al confiar en él

-Confío en tí ¿En eso también me he equivocado?- le preguntó a la defensiva.

-¿Te he dado motivos para pensar que eso ha sido un error?

-No, lo siento. Has hecho todo lo contrario, la verdad.

-No puedes culparte por confiar en él. En tu situación yo también hubiera cogido esa mano que me tendían. Quizás no me hubiera quedado a esperar a que volviera, pero tú y yo no somos la misma persona.

-Claramente no. Te quiero- dijo Ward de repente y Cass se quedó estática, la verdad era que no esperaba tener una respuesta.

-¿Eso es lo que sientes?- le preguntó.

-Y… también pienso que soy un egoísta por querer estar contigo.

-¿Egoísta?- le preguntó Cass confundida.

-Sí. Te saco casi quince años, mi mundo es un caos, tengo una cantidad innombrable de traumas. Soy un asesino, soy peligroso.

-Si creyera que me fueses a hacer daño, no estaría aquí.

-Jamás te haría daño.

-Me da igual tu edad, supe que tenías traumas casi desde el primer momento en que te vi. He escuchado tus pesadillas, pero no teníamos confianza como para salir a despertarte. Sé que has matado a gente, y no te voy a decir que no me importe porque… es algo que no voy a olvidar jamás, pero puedo vivir con ello porque creo que Hive y Coulson ya te hicieron pagar suficiente por tus crímenes. Todo eso es tu pasado, y tus traumas irán quedando en el pasado aunque tengamos que contratar a un psicólogo. Te has metido en mi vida y no pienso dejar que te marches.

-¿Por qué?

-Porque yo también te quiero y porque quiero estar contigo.

Grant cogió la cara de ella entre sus manos y la besó. Poco a poco la fue dejando sobre la cama mientras besaba su cuello, pero ella le apartó.

-No- le dijo sujetando la mano de él que iba a meterse por debajo de su camiseta-, aun no. Vas a invitarme a una cita, aunque sea tomarnos una cerveza en este lugar, luego me vas a invitar a otra cita, y luego a otra, y si te portas bien, y no tengo la regla- dato importante, él se rio-, entonces lo haremos.

-Está bien.

-Venga, daré yo el primer paso. Grant Ward ¿quieres salir conmigo?

-Me encantaría- le contestó él acariciando su mejilla aun sobre ella-. ¿Quieres que te invite a una cerveza?

-¿Hoy?

-Ahora mismo.

-Claro que sí.

Después de otro largo beso se levantaron de la cama. Grant la cogió en brazos y la llevó fuera de la habitación.

-¿Qué haces?- le preguntó ella con una risa.

-¿En qué clase de cita se admiten muletas?- le preguntó él como si fuera obvio mientras ella pasaba sus brazos por su cuello.

Cuando llegaron a la sala en la que Coulson la había dejado tirada cuando llegaron vieron que todo el equipo estaba allí. Grant la bajó al suelo y Cass cojeó hasta una silla y se sentó.

-Hola- saludó Jemma a Cass.

-Hola- le contestó Cass con voz neutra.

Grant se puso detrás de Cass y le susurró al oído.

-¿Quieres que lo dejemos para cuando esto acabe?

-¿Tiene pinta de acabar pronto?- le preguntó Cass.

-No.

-Vamos a dejarlo para otro día, pero no vamos a irnos. ¿Quieres cerrar esta etapa de tu vida? Ciérrala. Además, vamos a tener que convivir con ellos hasta que esto acabe, será mejor que intentemos llevarnos bien.

-Tienes razón.

-¿Qué hacéis?- les preguntó Cass mientras cojeaba hasta un hueco que Fitz le había dejado en el sofá. Empujó a Grant hasta que estuvo sentado en el hueco y se sentó sobre sus rodillas. Fitz se sentó en el suelo junto a Jemma-. Gracias- le dijo.

-Viendo como Skye machaca a Mack a la play- me dijo Elena.

-No os veo jugando a ese juego de Karaoke, la verdad- dijo Cass señalando uno de los CDs que había apilado con los juegos.

-De vez en cuando lo ponemos- me dijo Fitz.

-Muy de vez en cuando- añadió Jemma.

Cass se esforzó pos sonreír mientras cogía la mano de Grant que descansaba sobre su estómago y le daba un pequeño apretón.

-¿A qué te dedicas?- le preguntó Skye.

-Trabajo en un bar- le contestó ella-. Pongo copas y canto, sobre todo canto desde que el jefe se dio cuenta de que con actuaciones en directo ganaba más dinero.

-¿No estudias?- preguntó Jemma.

-Me aceptaron en tres o cuatro universidades cuando salí del instituto, pero sin beca. El poco sueldo que me queda a final de mes lo ahorro para pagar la matricula.

-¿Qué quieres estudiar?

-Medicina forense- le contestó Cass.

-Pues espero que consigas el dinero.

-Gracias.

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-No me habías dicho lo de la universidad- le dijo Grant una vez volvieron a la habitación.

-Nunca salió el tema. No importa, sé que jamás conseguiré el dinero suficiente, así que da igual.

-Yo puedo pagarlo- se ofreció él.

-Tú no tienes trabajo.

-Pero tengo dinero, no había ido a por él todavía porque cuando parecía que yo estaba en condiciones de viajar te dispararon y quería cuidar de ti, pero tengo el dinero.

-No, conseguiré que me hagan fija en el bar y pediré un préstamo- le dijo ella.

Sí, supuestamente ahora estaban saliendo, aunque no había tenido ni siquiera una cita aun (lo de esa noche no contó como cita). Cass quería que esto funcionara, pero por experiencia sabía que las cosas no siempre salían como habían sido planeadas.

-Estamos juntos, déjame ayudarte.

-Quiero ser económicamente independiente, Grant. Tengo que aprender a ser económicamente independiente ¿lo entiendes?

-Sí, pero aun así te debo dinero y a partir de ahora compartiremos los gastos de la casa, así tendrás más para ahorrar. Te daré dos mil dólares por los últimos meses y a partir de ahora todo a medias. ¿Eso me lo aceptas?

Cass asintió con la cabeza, eso lo veía lógico.

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Pasaron las semanas y Grant y Cass seguían en esa base de SHIELD. Cass había vuelto al trabajo en el bar, aunque luego dormía en la base, y Grant hacía todo lo que estaba en su mano para que se pudieran ir de allí cuanto antes.

Cass bajó del escenario del bar y miró la pantalla de su móvil, tres llamadas perdidas en los últimos veinte minutos. Una era de Mack, otra de Jemma y otra de Fitz. Dio a la última llamada recibida para llamar a ese número.

-Fitz ¿Qué ha pasado?

-Hola Cass. No te asustes ¿vale? En realidad no ha sido para tanto.

-¿El que no ha sido para tanto?

-Han disparado a Ward.

-¿¡Qué!?- exclamó Cass dirigiéndose a la sala de personal para recoger su abrigo.

-Repito que no ha sido para tanto- intentó tranquilizarla él-. Había demasiada sangre, pero no ha dañado ningún órgano.

-Pero ¿Qué ha pasado? Espera un momento- Cass se giró para hablar con uno de sus compañeros de trabajo-. Nat, escucha. Me tengo que ir ¿vale? Dile al jefe que me he quedado afónica o lo que se te ocurra.

-¿Va todo bien?

-Sí tranquila, dile que me cojo las dos semanas que me debe, y si tiene algún problema que me llame por teléfono. Tengo que irme.

-Ten cuidado por el camino, sabes que ese loco anda suelto.

-Sí, tranquila- Cass volvió a ponerse el teléfono en el oído-. Ahora cuéntame qué demonios ha pasado.

Mientras Cass caminaba todo lo rápido que podía hacia la base Fitz le contó como la bala había entrado en el pecho de Ward penetrando en su clavícula y quedándose allí alojada. Me dijo que en ese momento estaba en quirófano para extraerla.

Cuando Cass llegó la operación estaba casi concluida.

-Necesitará reposo, calmantes y cuando la herida y el hueso curen un poco de rehabilitación para ese brazo, pero se pondrá bien- me dijo la cirujana al salir del quirófano que había en la base.

-Gracias.

-Puedes pasar a verle y mañana podrá volver a vuestra habitación.

Cass pasó a la sala donde Ward estaba tumbado en una camilla, con una venda cubriéndole el hombro y parte del pecho, y como habían usado anestesia local estaba despierto.

-Hola- le saludó.

-Hola.

-No tienes ni idea del susto que me he dado- le dijo ella sentándose a su lado en una silla, cogiendo su mano y llevándola hacia sus labios.

-¿Qué te han dicho los médicos?

-Que te pondrás bien, pero necesitaras reposo y rehabilitación.

-Odio la rehabilitación- se quejó Ward.

-Pues me temo que tendrás que aguantarte si quieres tener plena movilidad en tu hombro, la bala casi te vuela la articulación.

-Me aguantaré, pero eso no significa que deje de odiarla.

-Bueno, piénsalo así, los días que haya rehabilitación puedo premiarte de muchas maneras que estoy segura de que te encantarán- le dijo ella con voz provocadora.

-¿A sí?

-Sí, necesitarás muchos mimitos- le contestó ella acariciando su pecho en el lado que no tenía herida y acercando su cara a la de él.

-Muchos, aunque te sigo debiendo tras citas- le contestó él.

-Te las perdono- le contestó ella acabado de juntar sus labios en un apasionado beso.