N/A: Este capítulo me hace sufrir como no tienen idea, qué creen… No si les había mencionado que este fic está basado en mi historia personal, claramente no exactamente, pero sí tiene mucho de mí. Bueno el maldito que inspiró este fic volvió hace unas dos semanas a mi vida. Y me tiene mal, en este capítulo les dejo mi rabia y sentimientos acumulados.
Mi vida se volvió un infierno y lo peor es que me estoy dejando quemar viva. Espero sus comentarios.
P.D: Los trocitos de canción que salen en este capítulo pertenecen a la canción "Tarde de Ricardo Arjona", si quieren pueden oírla mientras leen el capítulo.
Placenteros y Culposos
Summary :Por que cuando lastimas el corazón de una mujer, la venganza es dulce y placentera. Bella sufre por quién creyó era el amor de su vida, pero pronto será él quién sufra por ella, solo debe tener cuidado de no caer en su propio juego
Capítulo 5: ¡Otra vez NO!
Bella Pov
La tarde que había pasado en compañía de Edward me dejaba una sensación de culpabilidad, ¡Diablos! Estaba tan consciente del daño que podía estar haciéndole, de que estaba jugando no solo con sus sentimientos si no que también con los míos.
Me senté en el suelo apoyada en la puerta aún, tapé mi rostro con mis manos y lancé un suspiro. Sobre la misma alguien tocó a mi puerta, me paré a regañadientes del piso y me arreglé con las manos un poco el cabello distrayéndome con ese simple acto. Otro golpe en mi puerta me recordó la razón por la que estaba de pié.
Edward de seguro había olvidado decirme algo, por lo que abrí la puerta sin preguntar antes quién era.
Me quedé pasmada en la cerámica al ver quién estaba en su lugar.
Jacob estaba parado frente a mí con una sonrisa monumental.
-¿Qué rayos haces aquí? –La pregunta salió de mis labios sin pensarla siquiera.
-¿Tú qué crees?.
-No soy adivina, ni leo la mente. – Le respondí con ira.
-Vine a verte amor.
-¿Amor?, creo que te dejé bien en claro quién es mi amor ahora.
-¿Edward?, ¡Já! no me hagas reír Belly. Ese tipo no es más que tu premio de consuelo. Admítelo.
Odiaba que él tuviera razón hasta cierto punto. Edward no era mi amor, pero si quería que él lo fuese en un futuro cercano, o al menos eso quería hacerme creer, tener al menos el consuelo de que no sentirme tan miserable. Tenía que enamorarme de él, para así no tener que engañarlo mucho tiempo, No tendría que fingir si lograba enamorarme realmente. Pero ¡NO!, yo tenía que estar aún enamorada de este estúpido. Tenía que moverme el piso de esta manera.
Por un instante sentí como mis piernas flaqueaban y como mis brazos comenzaban a levantarse en dirección al chico que estaba frente a mí para abrazarle y aferrase a él. Empleando toda mi concentración logré cruzar mis brazos en mi pecho y alejarlos de él. Debía cumplir con mi parte de la venganza, debía fingir, debía hacer que al menos le costara conseguirme esta vez. No se la haría fácil como siempre.
-Sí Jake, Edward es todo lo que necesito para estar bien. –Mantuve mi postura firme. -Él me ama por si no lo sabías. –Casi titubeo al hablar, pero le di la mayor fuerza posible a mis palabras.
-Ok, él te ama, ¿Pero lo amas tú a él?, ¿Enserio crees que puedes ser "feliz" con ese niñito mimado?
-¡Sí! . –Respondí a pesar de que su pregunta me dolía. Sabía que él tenía razón. Él me conocía. Y yo no era una buena mentirosa, pero por el bien de mi plan le contesté con la blasfemia y tratando de verme firme y segura con mi nueva afirmación.
-¿Estás segura?... –Caminó hacia mí, soltó mis brazos que aún estaban cruzados en mi pecho y tomó mis manos. Mi corazón se disparó ante su contacto.
Titubee antes de responderle, intentando alejarme con todas mis fuerzas de él. Ni yo me creía lo que estaba a punto de responderle.
-Sí, estoy más que segura. Ahora por favor suéltame y vete.- Aparté mis ojos de los suyos. Él no debía ver la mentira en mis ojos.
-No me iré. Bella, entiende que tú eres solo mía. No puedes ser feliz con nadie más… Me perteneces. –Su mirada estaba otra vez clavada en mis ojos, su voz estaba irritada y sus manos ejercían más fuerza de la acostumbrada sobre mis brazos.
-¡Suéltame imbécil, me lastimas!.-Jalé mis brazos fuera de su agarre. A pesar de que realmente me dolía su agarre me fue más doloroso dejar de sentir su piel sobre la mía que el mismo dolor de su fuerza.
Jake se quedó paralizado ante mi reacción, a pesar de que sus palabras eran un ciento por ciento acertadas yo no le concedería el lujo de que me viera débil otra vez.
-¿Ahora, por favor… Podrías irte?. Aún no recuperaba el aliento, aún jadeaba por la fuerza empleada para zafarme de él.
Su mirada por un momento se puso fría, tomó mi barbilla y me obligó a mirarlo a la cara otra vez.
-Bella, mírame a los ojos, y enserio dime qué quieres que me marche, hazlo, y lo haré. Si no lo haces te aviso que no te dejaré ser feliz con Edward ni con nadie.
-¿Porqué mierda me haces esto, ¡PORQUÉ!?.
Jake se quedó callado, él sabía todo el daño que me había hecho, el mismo había repetido constantemente que nosotros no éramos nada, que nunca fuimos novios y que por lo tanto él era libre de andar con quién quisiera. "Mis palabras seguían sin responder su pregunta, aún continuaban no siendo un Sí… ¿Acaso quería que no se fuera?"
Su mirada de pena me confundió por un momento y quise consolarlo. ¡Estúpida!.
-Aún no respondes mi pregunta. –Volvió a levantar mi rostro.- ¿Quieres que me vaya?.
Mi corazón se había disparado, no quería que se fuera. Sentí como perdía el control de mis emociones, como mis ojos comenzaban a llorar y supe que no podría pedirle que se fuera, otra vez lo estaba haciendo. "Otra vez no".
Jake al ver mi debilidad aprovecho para hacer lo que mejor sabía hacer, aprovechar la situación, demostrarme que no podía vivir sin él, que solo sus besos quería, que solo su cuerpo deseaba, que solo sus brazo eran los dueños de mí.
"Ganas de besarte,
de coincidir contigo.
De acercarme un poco,
y amarrarte en un abrazo,
de mirarte a los ojos
y decirte bienvenida."
Mi corazón estaba detenido, ya no podía hacer, pensar ni sentir nada más, Ahora él volvía a ser todo por lo que lucharía. Lo necesitaba, lo extrañaba... Nunca dejé de amarlo a pesar de que los años habían pasado. - Jake era parte de lo que soy, como negarme a sus brazos si es lo que necesito para llegar al cielo.
"Que ganas de rozarte,
que ganas de tocarte,
de acercarme a ti y golpearte con un beso,
de fugarnos para siempre,
sin daños a terceros."
Lo dejé que me consolara, dejando en el olvido mis ganas de arrancarlo de mí corazón, olvidando por completo la tarde con Edward y mis propósitos con aquel muchacho que me ofrecía amor sincero, cambiando todo por entrar de nuevo a la cueva del lobo.
Juro que intenté ser fuerte. Pero todo extracto de intento se fue al carajo en el momento en que su respiración estaba cerca de mis labios, y se fue doblemente al carajo cuando lo dejé besarme.
Puedo decir que pude tocar el cielo con la punta de mis dedos ante el contacto de esos carnosos labios, subí muy alto en las nubes y luego me dejé caer al mismísimo fuego del infierno para volver a subir. No había besos como los de él. No existía comparación.
Mi cabeza daba vueltas, y mi mente decía que saliera corriendo, que escapara, pero mi corazón estaba a cargo ahora, y él estaba al mando de mi razón. Pero sin embargo mi mente seguía luchando por controlar mi cuerpo. Puse mis manos contra su abdomen empujándolo para que me soltara, a pesar que yo estaba rogando que no lo hiciera, que no se dejara alejar, pero al mismo tiempo consciente de que estaba cometiendo el mismo error de siempre. Consciente de que debía alejarlo cuanto antes de mi o esto acabaría en la cama.
Simplemente caí en cuenta que no podría alejarme, que no podía luchar contra este endemoniado sentimiento. Entonces dejé caer mis brazos a un costado y nada más me dejé llevar por sus labios y su lengua.
Podría asegurar que este era el más largo de los besos que he dado en mi vida. Y seguíamos parados en el umbral de la puerta de mi casa. Jake intentó entrar. Si yo se lo permitía le estaría dando la oportunidad para que jugara de nuevo conmigo, más de lo que puedo soportar. Por lo que en cuanto me dio el espacio suficiente para volver a respirar me corrí de sopetón de su lado, lo tomé con la guardia baja al parecer por qué no alcanzó siquiera a reaccionar.
-Jake, por favor ya ándate. –No llevaba ni medio minuto separada de eso exquisitos labios y ya los extrañaba.
-¿Porqué?, creí que ya habías contestado a mi pregunta. Bella, está claro que no quieres que me vaya.
-De hecho no la he contestado aún.
Me quedé en un silencio corto pensando en cómo actuar mejor. Pero en todo lo que podía pensar ahora era en ese maravilloso hombre que estaba acostumbrado a ser como el Don Juan de las películas.
Ante las palabras que iba a salir de mis labios no pude contener las lágrimas, mi corazón se sentía apretado, como si alguien lo estuviera exprimiendo. Logré sostenerle la mirada y hable mientras una nueva lágrima bajaba por mi mejilla.
-Vete, por favor. –Mi voz se quebró y mis ojos fueron incapaces de continuar mirándolo.
-No hablas enserio, Bella estoy gravado en ti, así como tú lo estás en mí.
Las siguientes palabras salieron de un grito ahogado, con rabia, impotencia.
-¿Porqué no te puedo sacar de mi cabeza, por qué me haces esto justo ahora que soy feliz con alguien más? . -¿Porque ya no te marchas de una vez como siempre lo haces y dejas las cosas tal cual estaban, acaso no vez el daño que me haces Jake?
Vi cómo él se quedaba helado, vi en sus ojos la compasión que sentía por mí. "Mentira, el no sentía compasión por nadie".
-Está bien Bella, me voy, pero tienes que saber que no te dejaré. – Él estaba hablando enserio.
-Solo déjame sola ¿Sí?.
Se acercó para darme un beso de despedida pero antes de que pudiera hacerlo lo empujé por la puerta, qué aun continuaba abierta y lo arrastré hacia fuera.
En cuanto logré sacarlo por completo me apresuré a cerrar la maldita puerta.
"Jamás debí abrirla" – Me volví a sentar en el piso apoyada contra ella y me dejé vencer por la angustia. Lloré hasta que mis lágrimas se acabaron, grité hasta que mi garganta comenzó a doler.
"¿Porqué tenía que amarlo, porque él tenía que jugar de esta manera conmigo?.
