Hola chicas:
Aqui hay un capitulo rescatado. Al igual que estoy revisando de mis otros fic para actualizarlos.
Y como ya vengo diciendo en las anteriores notas. Me han nominado FF twilight hispanoamerica Awards. En tres categorias (mejor fic Rated m con Rebeldes, Mejor fic de humor con Rebeldes y autor neófito. Quedan pocos días, y después de haber habido problemas con los votos, los contadores volvieron a 0. Así que las que ya votasteis, please... volverlo hacer.. snif snif.. y las que no estáis a tiempo. "ffthawards"
Mil gracias por estar siempre ahí
Capítulo 4
La luz comenzaba a filtrarse por los cortinajes de la ventana. No sabía qué hora era exactamente, pero no dudaba que en breves momento alguien de su familia pasara a verla. Todas las mañanas, antes de irse a trabajar su padre y su tío, pasaban por su cuarto a despedirse de ella.
Se incorporo levemente en la cama y pudo notar que la bandeja ya no estaba a su lado. Tiro de la cuerda trenzada de terciopelo que había junto a su cama, y espero a que su señal fuera oída. No paso mucho tiempo cuando su tía entro con el agua miel para su aseo.
-Bueno días hija! ¿Cómo has descansado?
-Hola tía! Bien, la verdad es que muy bien.
Esme dejo la porcelana en el aparador, y busco un camisón limpio. Después la ayudo a levantarse para su aseo.
-Hija, hoy te va a revisar el nuevo doctor. ¿Prefieres darte mejor un baño?- Ella normalmente no tenía fuerzas para bañarse ella sola, por lo que cuando lo hacía por las noches, normalmente tenía alguna ayuda. Por las mañanas, solamente se lavaba la cara y manos. Pero ante la perspectiva de esa nueva visita, y aun con desgana pues pensaba que todos los intentos eran inútiles, acepto el ofrecimiento su tía.
Esme, entro en el cuarto de baño que habían dispuesto en esa habitación y lleno la hermosa bañera. Alice, entro como un torbellino en la habitación.
-Buenos días primita!
-Hola Alice!
-¿Dónde está mi mama?
-Aquí, en el baño hija. Preparando el agua para Bella.
-Prefecto! Ha de estar hermosa!
-¿hermosa? ¡por dios Alice! Es un medico, ¿por qué debería estar "hermosa?
-Porque si no lo estas, cuando le veas te vas a sentir…muy…muy… mal
-¿Alice! No empieces.
-Dahhh! Mamá! ¿Puedes perfumar el agua de Bella? ¡Hecha las sales y los pétalos de Rosa- Esme salió en eso momento del baño y les dirigió una sonrisa maternal a ambas.
-Ya lo había hecho preciosa. Anda ayúdame a preparar a tu prima. No creo que Carlisle y Edward tarden mucho en venir
-¿Edward?- pregunto Bella
-Sip, ese es el nombre de precioso doctorcito.- Contesto Alice con un deje de picardía. Ella tenía muchas esperanzas en que su prima, se fijara en el nuevo doctor. Tenía la esperanza que se ilusionara y así lucharía por vivir. Ya que como se había comentado la noche anterior. Ella concordaba que lo que le faltaba a Bella, era ilusión por esta vida. Nadie más que ella, sabía la decepción tan grande que su prima se había llevado por el "chucho" ese. Pero como siempre Bella había ocultado sus pesares para no preocupar, nadie había caído en la cuenta el golpe que sufrió con el matrimonio de Jacob.
Entre ambas desvistieron a Bella en el baño y la ayudaron a entrar en la blanca bañera. Esta pudo notar como su cuerpo se relajaba con el contacto con el agua. Mientras su tía lavaba sus extremidades con una suave esponja. Su prima le lavaba su hermosa melena caoba. El baño era una de las pocas cosas que aún disfrutaba. Pero se sentía mal que tuvieran que ayudarla, pero no tenía fuerzas y el riesgo de que se durmiera y se ahogara, o que se callera al entrar o salir, eran tantas, que siempre lo tenía que hacer con ayuda.
Una vez bañada, la ayudaron a secarse y la vistieron con un hermoso camisón que su tía había preparado momentos antes. La metieron de nuevo en la cama, y Alice se sentó con ella, para así desenredarle el pelo.
-Bella cariño! Voy a por el desayuno. Pero no podrás hacerlo hasta que te hayan revisado.
Con esas Esme salió del cuarto camino a la cocina, donde le esperaban su marido, su cuñado y su invitado desayunando
-Buenos Días!- saludaron los tres caballeros. Aún Rosalie y Jasper no se encontraban en sus habitaciones.
-¿Ya esta levantada Bella?
-Así es cariño. Les está esperando
-¿Cómo la has visto?
-No sé qué decirte Carlisle, como siempre. El rostro ceniciento, sus ojos tristes y apagados y sin nada de fuerza
- ¿estás preparado joven Masen?
-Si, cuando ustedes gusten
Sin más los tres caballeros se levantaron y guiaron al joven a la estancia de Bella. Al entrar, tanto Charlie como Carlisle que andaban delante, impidiéndole que viera mucho más que los pies de la cama y la habitación. Entraba bastante luz por la ventana, la estancia era mucho mayor que en la que él se estaba hospedando. Suelos enmoquetados en un color tinto, muebles de madera oscura, posiblemente de roble. Cortinajes de terciopelo rojo, y un ligero y luminoso visillo de color champagne. Las paredes estaban cubiertas de estanterías, repletas de libros, una chimenea presidia la estancia. Sin duda, aquella habitación debió ser una biblioteca en otro tiempo. Vio como su anfitrión y su cuñado, se agachaban frente a una inmensa cama colocada en un lateral de la habitación. Tan solo conseguía ver un bulto cubierto de finas colchas.
-¿Cómo estas hoy hija?
-Bien padre.- Esa voz medio en susurros hizo que el corazón de Edward brincara dentro de su coraza. Era una voz dulce, melodiosa pero muy, muy triste.
-Bella! Está con nosotros un joven que ha estudiado este tipo de enfermedades. Creemos que puede ayudarte, y nos gustaría que le dejases que te revisara.
-Tengo otra opción
-No hija, no tienes otra opción.
-Sera inútil tío. Sabes también como yo que tan solo me queda esperar la muerte, tal y como lo hizo mi madre.
-No Bella! Aún tienes posibilidades.
-Es inútil pa….-la interrumpió un ataque de tos. Su prima Alice que aún se encontraba a su lado, corrió a darle un vaso de agua.
-No hables mi niña, y no repliques. Hazlo por tu viejo padre.- Bella asintió con la cabeza, y siguió bebiendo pequeños sorbos para aplacar la tos.
-Edward, por favor acércate- este obedeció gustoso a Carlisle. Al colocarse a su lado, pudo ver una imagen que nunca pensó ver. En la cama, con el rostro ceniciento, los ojos cerrado intentado calmar su cuerpo, menuda y frágil, vio un ángel. Edward no podía salir de su estupor, nunca había visto alguien tan hermoso y frágil. Un inmenso sentimiento de protección, creció en su corazón. Nunca se había fijado en ninguna mujer. Siempre había estado ocupándose de su madre y de sus estudios, por lo que encontrar pareja nunca le fue una prioridad. Pero ahora anhelaba cambiar eso. Algo en esa imagen le hacía desear que se recuperara y poder estrecharla entre sus brazos.
-¡Buenos días, Señorita Isabella!- Pronunció Edward en un susurro. Bella, abrió lentamente los ojos al escuchar la cálida y aterciopelada voz. Cuando lo hizo se encontró con dos hermosas gemas verdes, que la miraban con preocupación y estupor. Siempre había pensado que no había rostro más hermosos y viril que el de Jacob. Pero se había equivocado. Frente a ella se encontraba uno de los protagonistas de sus novelas preferidas. Su cara angulosa, su nariz aristocrática levemente rota, sus pobladas cejas y sus larga pestañas. Parpadeo varías veces para aclarar su visión, y ver si realmente estaba despierta o no. Aquel hombre no podía ser el nuevo medico. Un rubor acudió a sus mejillas, al darse cuenta, que aquel atractivo hombre debía estudiarla.
-¡Bu… buenos Dias!- consiguió saludar Bella.
-Señores! Me gustaría si puede ser, que nos dejarán a solas para poder revisar a la Srta. Isabella y así poder diagnosticar.- Para Edward no había pasado desapercibido el rubor. Supuso, que no se encontraría cómoda ante tantas personas. Para su agrado, toda la familia de la muchacha, salieron de la habitación dejándolos solos.
Edward, no sabía cómo proceder exactamente, sabía lo que debía hacer pero la presencia de ella, le aturdía. Paseo la mirada por la habitación estudiándola, y encontró una silla al otro lado de la cama. Camino con pasos lentos hasta ella, y se sentó, apoyando sus brazos en sus piernas y entrelazando sus mano.
-Bueno… Isabella… yo…
-Bella!- le corto ella, a lo que el arqueo una ceja.- no me gusta Isabella, por lo que prefiero que me llamen Bella, sino es molestia. Dr…
-Edward!. Si me pides que te llame Bella, entonces nada de Dr. Mazen.- Ella cabeceó en aceptación.- bien Bella!, ante todo quiero que tengas confianza en mi. Que me digas exactamente que sientes o que te molesta. Solo sé lo que tu familia me ha dicho, y por lo que intuyo, no les estas mostrando a ellos la realidad!...
-Yo..!..
-Déjame acabar Bella!, me imagino tus motivos, o por lo menos es lo que intuyo después de oírlos hablar. No te conozco, pero la gran mayoría de las personas, que al menos he tratado, hacen lo mismo. Escondes sus malestares para no hacer sentir culpables a sus familiares. Se resignan y dejan de luchar. Pero yo no soy tu familia, soy un extraño que desea ayudarte, y para ello necesito plena sinceridad. Pase lo que pase, cuando te este revisando, tratando o hablando, será algo que quedara entre nosotros.
-¿Cómo un secreto de confesión?
-Aja! No le diré a tu familia nada que no quieras. ¿Serás sincera conmigo?
-Si, lo intentaré.- Bella no entendía como había podido contestar eso. Pero sentía que Edward era capaz de leer en sus ojos y en su alma. Por lo que mentirle a él le resultaría imposible.
-Bien. Antes de revisarte te hare unas preguntas.- Ella asintió.- ¿Desde hace cuanto que no comes?
Sus ojos se abrieron ante la sorpresa, creía haber disimulado bien. No tenia apetito, tan solo solía tomar una cucharada o dos de sus comidas, y después se lo daba al gato. No pensaba que nadie se hubiera dado cuenta de ello, al igual que ella no lo había hecho con su madre.
-Yo… no… sé… ¿Cómo lo sabes?
-Tu gato esta enorme y además la dificultosa respiración hace que se difícil la ingestión de alimentos
-Ya!... ¿Ellos…- le resultaba difícil hablar, la tos no parecía haberse ido, y la respiración se le hacía dificultosa. Pero él había entendido su pregunta.
-Si! Ellos lo imaginan. Recuerda que tu tío es médico, y por lo poco que he visto tu tía es una mujer observadora. ¿Hace cuanto no sales de tu habitación?- Ella se encogió de hombros. No lo sabía con exactitud, pero sabía que había sido mucho tiempo el que llevaba en esa cama.- Entiendo! ¿Hace cuanto no abren las ventanas y airean la habitación?
-Desde que yo estoy aquí. Creo que tienen miedo de que una corriente me empeore.
-¿puedes describirme tus síntomas? Y por favor, no los reduzcas.
Bella se quedo un momento pensando en ello y decidió hablar con honestidad. Edward estaba siendo serio y profesional, pero en sus ojos podía ver su preocupación por ella. Algo que no entendía, ya que se acababan de conocer.
-Bueno! Me cuesta hablar! ME duele el pecho cuando lo hago o respiro. Me duele la cabeza. No tengo ganas de nada más que de dormir. Me siento débil y tengo siempre mucho frio.
-¿Alguna vez has echado sangre por la boca?
-No, aún no. Pero sé que pronto será. Mi madre lo hizo casi al final de su enfermedad.
-¿te has desmayado o perdido el conocimiento?
-Aja!
-¿Tienes sudores fríos?
-Aja!
-Mira Bella! Por lo que veo tienes muchos síntomas de una enfermedad pulmonar. Pero no muy avanzada. ¿Por qué crees que esta próxima tu muerte?
-Por qué así lo siento. Tengo una presión en el pecho, como un vacio. Vi a mi madre poco a poco morir en una cama, y sé que tengo lo mimo que ella, por lo que no creo que me quede mucho.
-¿Tu madre murió hace 6 meses, verdad?
-Aja!
-¿Por qué crees que tienes lo mismo?
-Son los mismos síntomas
-Puede, pero eso no significa que te pase lo mismo. Por lo que sé tu madre murió de Tuberculosis, si fuese ese tu caso, ya habrías empeorado con anterioridad.
-Mi tío me dijo que la enfermedad se presenta diferente en diferentes personas
-Cierto! Pero aún así, la tuberculosis es más virulenta. Por eso creo que lo que a ti te pasa es una anemia pulmonar. Si la tratamos rápidamente podremos evitar mayores problemas,
-No entiendo!
-Lo entenderás! Pero por hoy es suficiente de hablar. Debes estar cansada y con la garganta reseca. Abrígate con las mantas. Desde hoy harás lo que yo te diga.
-¿Por qué le debería hacer caso? Yo tan solo quiero estar aquí tumbada esperando lo inevitable.
-Ya me avisaron de su testarudez, pero siento decir que yo soy más testarudo que usted. Así que abríguese, porque voy a mandar que airén y limpien la habitación. Después, le traerán el desayuno, empezaremos por cosas fáciles de tragar. Deberá tomárselo todo.
-¡PERO NO PUEDO COMER!
-si, si podrá
-¡ME NIEGO A QUE ME DE ORDENES!
-me alegro, pero aún así soy su médico y hará lo que digo. Y para su suerte, no soy su tío o su tía, ni su padre. ¡Por lo que no me dejare achantar!
-¡pensaba que usted era diferente!
-Y lo soy Bella. Me he propuesto que mejore, y eso es lo que hará.
-¡pero es una pérdida de tiempo!
-¡No lo creo!, ya le he dicho que creo que no esta tan grave. Solo necesita luchar contra la enfermedad
-¡PARA QUE! ¿Qué sentido tiene que viva?
-Hay muchas razones para ello… ¿no cree?
-No no lo creo. No me queda nada…
-¿Cómo? ¿QUE NO LE QUEDA NADA? MIRA BELLA… NO SE QUE TE HA PASADO O QUE NO…. PERO TIENES UNA FAMILIA QUE SE PREOCUPA… SABES LO QUE NO ES TENER NADA….YO NO TENGO NADA…. NO TENGO FAMILIA, NO TENGO HOGAR, NI DINERO… ¡TE QUEJAS DE NO TENER NADA?.- Edward se pinzo en puente de la nariz para calmar su furia, sabía que no debía descargar su frustración con ella. Y menos ahora que le había confirmado que ella tenía una ligera depresión. Respiro profundamente intentado calmase para hablar de nuevo.- Lo siento, supongo que algo la ha sucedido para que se sienta así. Pero haga el favor de no ser egoísta.
-¿EGOISTA?- Ahora era Bella la que se sentía furiosa. ¿Quién era el para juzgarla y llamarla egoísta?
-Si Bella, egoísta. Acaso no piensa en la preocupación de su familia. En el estado de su padre. Ha perdido una esposa y ve como poco a poco pierde a una hija. Su tío se siente frustrado, es médico y no sabe cómo ayudarla. Su tía se desvive por usted, y luego… esta esa pequeña duende… Alice… ¿Es que no se da cuenta del daño que les hace?
-Si yo me muriera, ellos dejarían de sufrir.
-TE EQUIVOCAS! Esperar la muerte es de cobardes! Tu dejarías de sufrir, pero los que dejas a tu lado, sufrirían tu perdida, te extrañarían día a día… ¿es que acaso no lo ves? Por el amor de dios… ¿Qué te ha sucedido para estar en ese estado? ¿Qué te ha pasado para que no quieras seguir viviendo y te posters en una cama?
-¡Eso no es asunto tuyo!
-Te vuelves a equivocar…. Soy tu medico y es asunto mío.
-Pues entonces le diré a mi tío que no quiero que me trate.
-¿PERO COMO PUEDES SER TAN CAPRICHOSA Y EGOISTA?
-NO VUELCAS HA LLAMARME EGOISTA… NO ME CONOCES, NO SABES NADA DE MI PARA QUE ME PUEDAS ACUSAR DE ALGO ASI
-ENTONCES ILUSTRAME PARA QUE LO ENTIENDA….POR QUE POR LO QUE VEO, TE IMPORTA UN REBERENDO PIMIENTO LO QUE SUFREN LOS DEMAS
-QUE ME IMPORTA UN QUÉEEEE? COMO HAS DICHO ANTES, INTENTO QUE NO VEAN MIS SUFRIMIENTO PARA EVITAR EL SUYO. SOLO QUIERO QUE ESTO ACABE PAR NO HACERLES MÁS DAÑO.
-PERO POR AMOR DE DIOS! NO VES QUE CON TU AUSENCIA LOS DAÑARIAS MÁS
-ENTONCES QUE HAGO…
-LUCHAR! POR DIOS! LUCHAR Y SALIR DE ESTA MALDITA HABITACIÓN. REACER TU VIDA, CASARTE Y DARLES NIETOS.
-CON QUIEN… SI EL AMOR DE MI VIDA SE HA CASADO CON OTRA…- Bella se cayó inmediatamente después de ser consciente de lo que había revelado. Tapó sus cara con sus manos y comenzó a llorar. La verdad golpeo fuertemente en ella.
-¡lo siento!- comenzó hablar más suavemente Edward. Volvió a sentarse en la silla, puesto que no se había dado cuenta, que durante su enfrentamiento se había levantado.- No se qué pasó o no… pero si te puedo decir, que si estas así por un desengaño… no merece la pena.
-No, no sabes que sucedió…
-Tal vez, si me lo cuentas… pueda entenderte.
-¿TE has enamorado alguna vez?
-No. Eso ha estado fuera de mi alcance.
-Pues mejor para ti. Por qué es la peor de las afecciones.
-¡Mira Bella! Puede que creas que el mal de amores, es lo peor que pueda pasar. Yo no lo he sufrido… pero si el perder por dos veces a alguien de mi familia. Se lo que es pasar hambre y necesidad. Sé lo que es sentirse solo, engañado y abandonado. Y te haya pasado lo que te haya pasado con esa persona. Tu estas rodeada de gente que te ama y se preocupa por ti. Estoy seguro que puedes volver a enamorarte, que puedes encontrar a otra persona a quien amar. Pero si pierdes a tu familia, esa no se recuperara jamás! ¿A caso no extrañas a tu madre?
-Si, si ella estuviera conmigo, ella sabría que decirme.
-Aja! Pero tienes la suerte de contar con tu tía. ¿Por qué no hablas con ella? Bella! Esta vida es hermosa, aunque a veces nos traiga dolor. Siempre hay algo por lo que salir adelante, por lo que luchar, por lo que vivir.
-No creo que pueda amar a nadie más. Mis sueños han volado…no… no tengo ganas de vivir - dijo entre sollozos
-Bella, mi madre cayó en una profunda depresión cuando mi padre falleció. Aun así, siguió luchando por mí. Intentó que no me faltara de nada, y cuando consiguió el objetivo, que ambos se habían marcado. Se marcho junto a él. Supongo que sientes algo similar a ella, pero tú ahora eres joven. Aún puedes volverte a enamorar… mi madre solo le tenía a él y a mi. No había más familia… pero tú… mira a tu alrededor. ¿Qué crees que le pasaría a tu padre si te dejaras vencer por la enfermedad? ¿Crees que él lo resistiría? O Alice, esa niña es muy especial… ¿serías capaz de dejarla sola?
Bella levanto la cara de sus manos, y miro fijamente a Edward. Sabía que el fondo tenía razón. Que se estaba dejando vencer por la enfermedad porque estaba abatida. Pero no estaba pensando en los demás
-Puede que tengas razón. ¿pero qué pasa si al final no supero esto?
-Al menos habrás hecho todo lo posible, habrás compartido felicidad con los tuyos y podrías irte tranquila. Y ellos habrán podido despedirte como mereces.
-¡Esta bien Edward! Intentare hacerlo.
-¡Perfecto! Con eso me basta. Ahora, abrígate.- le ordeno mientras se levantaba- voy abrir esas ventanas. Lo que tus pulmones necesitan es aire limpio.
Con eso, se dirigió a los ventanales, corriendo los cortinajes y abriendo una de las hojas de la ventana. Lentamente se dirigió a la puerta.
-Pediré que te traigan el desayuno. Confió en que intentes comer lo más que puedas, y que no se lo coma ese tigre, que tienes por gato.
