Notas capítulo:
Lamento realmente muchísimo la tardanza, ando con mil actividades extraprogramáticas que me tienen la cabeza hecha literalmente una mierda!
Ahora recién tengo un poco de tiempo para actualizar y para qué mencionar sobre escribir, pero bueno, ustedes ya podrán leer!
Así que debo terminar mis deberes, tengo tarea evaluada para mañana :| pero bueno, pensé en mis lectores que los tengo ahí con las ansias y eso es súper triste =D
Los quiero mucho, muchísimo y gracias por esperar y leer fielmente
Fiesta de boda
Le abrazó con fuerzas, se sentía el peor padre del mundo, cuando entonces, se acercó el mayordomo, el reloj marcaba 4:57pm, ya era hora de estar frente al altar.
- Amo Ciel, Sebastián y el padre le esperan para iniciar la ceremonia – Cumplió con su labor de informar, entonces, Vincent besó su frente, acariciando sus mejillas una vez más.
- Amor… Tú estarás bien… Lo prometo…
La ceremonia había comenzado, Ciel nunca se consideró Católico devoto, y para qué mencionar a Sebastián, ambos estaban físicamente frente al padre en el altar, pero sus mentes se encontraban ausentes, ambos pensando, Ciel por su parte, pensaba qué sería de su vida desde ese momento en que se ataba a aquella persona, estaba asustado, tenía miedo ¿Sería feliz? Siempre había idealizado una vida junto a Elizabeth, y ahora, de una semana para otra, sus expectativas habían cambiado completamente por unas que él no conocía y que tampoco se atrevía ni quería conocer.
Por su parte, Sebastián pensaba en la noche de bodas… ¿Sería muy complicado llevarlo a la cama? Debía pensar en alguna técnica que le permitiera disfrutar y a la vez no hacerle tanto daño, no podía creerlo, pero después de todo, sólo tenía doce años…
Entonces, entre que pensaba y pensaba, observaba la boca del padre moverse y pronunciar el evangelio, su mente divagaba en imágenes de sexo, nunca había tenido la posibilidad de ver al menor desnudo, menos de tocarlo, la idea lo mataba y la tentación lo abrumaba por completo, sonrió, sonrió con esas sonrisas que sólo entre hombres reconocían. Vincent, apretó sus puños al igual que los dientes, podía reconocerlo, ese hombre estaba imaginándose a su pequeño tesoro quizás en qué posición, y pensar que esa noche su pequeño hijo perdería la inocencia le partía el corazón, y peor aún sentirse culpable de ello.
- No soporto más esto, Rachel – Susurró, Rachel le miró desentendida – No puedo estar más aquí, me iré al otro jardín.
- Pero Vincent, no te vayas, la gente te está mirando, qué pensarán sí te vas en medio de la boda de tu hijo.
- Me importa una wea (LOL) lo que piensen los demás – Dijo, yéndose, Ciel volteó al escuchar ruidos entre los asientos, notó cómo su padre se marchaba aparentemente furioso y compuso una mirada de angustia, mirando hacia donde se marchaba para poder ir a buscarlo después.
- ¿Ciel….? ¡Ciel! – Llamaba el padre.
- ¡Ah, sí! Yo… Desde ahora Ciel Michaelis… Acepto casarme contigo y… - Colocando el anillo en su dedo – Y juro frente a Dios, acompañarte y respetarte en salud y enfermedad, serte fiel… Hasta que la muerte nos… Nos separe… - Musitó mirándole a los ojos, esos hermosos ojos carmesíes que de alguna u otra manera tanto lo cautivaban a pesar del odio que podían llegar a provocarle en ocasiones.
Vincent se fumaba un puro mientras escuchaba a lo lejos la ceremonia, odiaba esa situación, odiaba a Sebastián, odiaba el dinero, se odiaba incluso a él mismo como padre, entregó a su hijo no sólo en cuerpo, sino en alma, y sí este sufría de ahora en adelante, no iba a ser más que culpa de él y de su egoísmo, tomó su cabeza entre ambas manos, apretándola, una lágrima surcó su mejilla.
El padre pronunció las palabras finales y Sebastián accedió a besar a Ciel, quien apenas pudo resistirse a las ganas de salir corriendo del lugar, la gente comenzó a aplaudir y entonces, apenas pudo apartarse de su marido, mientras todos los abrazaban, se fue corriendo hacia el otro lado del jardín. Sebastián le miraba alejarse.
- ¿Por qué lloras…? – Musitó Ciel, acercándose lentamente a él. Vincent alzó el rostro rápidamente y secó sus lágrimas, extendiéndole sus brazos.
- Ven, mi amor… - Musitó y sentó a Ciel en sus piernas, mirándole con una desgarradora sonrisa – Prométeme que… Que esta noche serás fuerte… - Ciel se mostró completamente desentendido – Prométeme que sí algo no te gusta… Rasguñarás, gritaras, patalearás todo lo que sea necesario para que te suelten…
- No entiendo… - Carraspeó.
- No tienes por qué entender esto ahora… Sólo te pido que me prometas eso… Prométeme que serás fuerte esta noche… Será una noche muy difícil… Quizás… Quizás la más difícil de toda tu vida, Ciel…
Aquellas palabras a Ciel le complicaron, le hicieron encender su estado de alerta y asustarse en sobremanera, ahora todo lo que menos quería era que cayera la noche, sólo apretó sus manos al traje de su padre.
- ¿Por qué dices-?
- No tienes por qué prometer nada – Señaló Sebastián, entrando al lugar, mirando a Ciel y apartándolo bruscamente de Vincent.
- ¡No lo toques así! – Exclamó Vincent poniéndose de pie de inmediato.
- Yo decido lo que hago con él y lo que no… Él ahora es oficialmente mío – Le enseñó sus anillos – Tú me lo vendiste – Ciel abrió enormes ojos, observando a su padre, luego empujó a Sebastián, aunque ni siquiera logró moverle un milímetro.
- ¡No mientas! ¡Nadie ha vendido a nadie! – Reclamó Ciel.
- ¿Le vas a mentir? – Musitó Sebastián con una sonrisa, mirando a Vincent. Ciel, entonces, los miró a ambos y notó en su padre la culpa.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y salió corriendo del lugar, lo había comprendido, las deudas de su padre, su padre lo había vendido.
- ¡Maldito-! – Gritó Vincent al momento de darle un fuerte puñetazo, al que esta vez Sebastián no se molestó en aguantar y le respondió con otro.
- Tú sabes… - Dijo cubriéndo su nariz sangrante – Que todo lo que me hagas a mí… Yo se lo haré a tu hijo por la noche… - Sonrió - ¿De verdad, además de venderlo, quieres que sufra tanto en su noche de bodas…? – Vincent gruñó – Mejor ve al baño, limpia tu cara y vuelve a la fiesta… Porque no te aseguro cuándo va a ser la próxima vez que te deje visitar a tu hijo – Dijo saliendo de allí, dejándolo solo a él… A Vincent y sus pensamientos…
Ciel corría por los pasillos de la mansión… Su padre lo había vendido y ahora también lo había condenado a pasar los años más terribles para resto de su vida, cerró la puerta y se echó a la cama, se sentía tan poco, tan miserable, cómo pudo ser que sus padres prefirieran sus dominios antes que a él le hacía dudar del verdadero cariño que estos le tenían. Pero le tocó callar.
Media hora después, se le veía abajo, sonriendo falsamente mientras bailaba con Sebastián, se sentía poco hombre, ridículo ¿Por qué debía bailar un vals y cumplir el rol de una chica, si él es un chico?
Sebastián le apretaba fuerte la cintura cuando notaba que este dejaba de sonreír, entonces, tras una mueca de dolor, sonreía y le miraba, con ojos que fingían amor, un amor vacío que nunca, nunca existió y no se sabía si existiría…
Vincent permanecía sentado mirándoles mientras se tomaba otra copa de licor, ya había perdido la cuenta, Rachel trataba de calmarlo pero le era imposible, estaba furioso y fuera de control después de su charla en el otro jardín. No sabía las ganas que tenía de golpearlo de nuevo, pero luego de esa amenaza, prefería aguantarse las ganas de hacerle mierda el rostro a golpes y sí tenía suerte, matarlo.
El menor de vez en cuando, entre el baile, desviaba la mirada hacía su madre que le sonreía con una copa de champagne en la mano, luego, miraba a su padre que parecía borracho, ya sin tomar de la copa, sino que ahora se empinaba la botella completa, se mostró preocupado, pero la furia y el rencor le impidieron actuar en beneficio a él y dejó que se hiciera daño tomando, total, él todo ya lo había perdido, no le pasaría nada peor.
Sebastián lo sorprendió de pronto con un beso, abrió los ojos de repente e intentó apartarlo, Vincent rompió la copa en su mano al notar cómo ese hombre le apretaba la cintura, su hijo frunció el seño y el mayor le apretó la cintura en forma dolorosa, comprendía que debía fingir gusto, pero no podía, no de ese modo. Y en ese momento, lo único que se le ocurrió fue morder su lengua.
- ¡Mierda! – Exclamó bajito, apretando fuerte su brazo, Ciel no pudo evitar gemir de dolor, Sebastián parecía mirarle con odio y se acercó a susurrarle al oído – Te salvas porque estamos rodeados de gente, pero ya verás cuando se vayan todos, Ciel – Entró en pánico al instante y le miró, como rogándole perdón con los ojos, el mayor sólo frunció el seño molesto y se fue a tomar asiento.
Se quedó parado solo en medio de la pista de baile y tomó con su mano su antebrazo, le había apretado muy fuerte, le dolía sin lugar a dudas cómo Sebastián le había apretado, se fue al baño.
Se sacó la parte de arriba de su traje y vio que tenía rojo, frunció el seño y se vistió de nuevo, no tenía caso hacer berrinche de eso, como el mismo Sebastián le había dicho en ocasiones anteriores, él ya no tenía derecho a reclamo…
Ya eran alrededor de las 5 de la mañana y los invitados comenzaban a marcharse. Rachel no hallaba la manera de convencer a su marido de dejar la mansión, en ese estado, tan borracho, no haría más que problemas, entonces Sebastián, de manera estratégica, envió a dos de sus sirvientes a llevarlo a rastras al carruaje. Ciel se encontraba en la habitación que Sebastián le había asignado ya desde el principio y permanecía observando por la ventana la escena, cómo su padre era llevado, intentaba no sentir lástima, ese hombre ya no merecía nada de él; Entonces, recordó los consejos que tanto le dio esa tarde, ya era de noche y no había pasado nada aún, se quedó mirando todo, asustado, escuchó la puerta abrirse tras de sí.
- Es hora… - Musitó Sebastián.
Notas finales:
Quería agradecer a quienes me prestaron su apoyo en el episodio anterior con respecto a mi accidente, debo informar - por cortesía - que ya me estoy recuperando mejor de la mega-caida del auto...
Y aunque "algunas" quisieran que no volviera, bueno, para lastima de ellas (os) aquí estoy ;)
p.d.: Por favor, para comentarios desagradables, hacer un review con una cuenta - Así consto de la posibilidad de rebatir sus opiniones - no hay nada mas cobarde que tirar la piedra y esconder la mano ;) Ahorrense los insúltos que sólo los hace caer más mal a ustedes...
Por cada 148 reviews positivos... Sólo tengo el tuyo malo ;) Que pena ¿No?
Atte. Koroshi Death
