Historia basada en la serie de Nickelodeon Oye Arnold creada por Craig Bartlett, nada es mío, excepto la idea de esta loca historia xDD

Agradezco a todos sus comentarios y no se preocupen, acepto los constructivos, los de aceptación, los de ideas y opiniones diversas con respecto a la historia (eso incluye las críticas tanto buenas como malas), los OCC , etc.

Agradezco a Muzgozita Thorn por sus aclaraciones en mis fallas, es difícil cuando lo hace uno sin beta, pero me esfuerzo al máximo.

Sandra Strickland… sin ti, mis ánimos por continuar no seguirían. Tus Reviews me hacen el día y agradezco que te tomes tus tiempo conmigo

Y a todos los que me siguen y me dejan sus Reviwes(Vanesa G Palos, Mechitas123, Linakane, Chiryta, Evilangelux) sin ustedes no sabria seguir estas historias.

La canción que inspiró esta OVA fue la de Perfect World de Escaflowne, la canta Masayoshi Furukawa. Buen compositor, haciendo enamorar a muchos en los 90´s.

Sin más, les dejo la OVA 6 de Rocket Brothers.


Perfect World.

None is just where one pretends

and won...ders

Counting for a perfect world to mind...us

Desde niño siempre ha tenido el espíritu aventurero.

Se podría decir que esa es la herencia más notoria que poseía, puesto que su cabeza en forma de balón no es algo común entre su familia. Tomando en cuenta que solo él y su primo Arnie, eran los únicos con esa forma… tan peculiar.

Ambos con personalidades tan opuestas, que después de ese extraño sueño donde todos sus amigos eran parecidos a los de su primo, el lo había notado cada día más.

Y por ello, al embarcarse en esa nueva aventura hacia Europa, consideraba que era un momento excelente para poder conseguir sin problemas el anillo perfecto para Helga.

Llevaba solo tres días dentro de la facultad y gracias a su investigación y su experiencia con respecto a los ojos verdes, le habían ofrecido un empleo como catedrático, un departamento en el edificio para los maestros invitados y donde sus familias pueden estar con ellos en lo que dure el contrato que les fuese asignado; por ello, veía en eso una oportunidad perfecta para iniciar su nueva aventura. Sabía que Helga podría escribir en cualquier lado, y también, Inglaterra podría ser un buen lugar para su imaginación.

Sí, todo era perfecto…

Salió esa tarde en busca de ese anillo especial para su amada rosa. Con él había llevado sus ahorros, esos que empezó desde que vivía en San Lorenzo, y gracias a ello sabía que podría comprar un anillo, de esos que vio en un escaparate en una de las tienda de joyería en la calle más transitada y custodiada de Londres.

No podría estar más feliz, ya quería terminar pronto esas semanas y así ir a Hillwood para ver su rostro y notar su reacción cuando se hincara ante ella para pedirle su mano en matrimonio.

Ya quería tomarla entre sus brazos y besarla para nunca más dejarla ir.

Rió, mientras miraba desde la calle los anillos que brillaban con las luces que había en el aparador. Y fue en ese instante que lo vio, un hermoso diamante azul rey, incrustado en un aro blanco y a cada lado de la piedra, tres diamantes de menor tamaño.

Su color resaltaba entre tanto diamante, y parecía ser una joya no tan cara, hasta que mirabas el precio en el papelito frente a él.

Y aun así a Arnold no le importó.

Con determinación, entro al local y fue atendido por un caballero que se encontraba detrás del mostrador, vestido elegantemente con un traje oscuro al igual que el par de señoritas jóvenes que le acompañaban.

El señor fue amable con él y le mostró con determinación esa obra maestra de los joyeros de ese país.

-La pieza es tan única como puede notar, puesto que su diamante principal en forma de corazón de un quilate es una Tanzanita azul. El color más raro en ese tipo de joyas.

Engarzado en un aro de Platino y acompañado con diamantes de un cuarto de quilate cada uno.

-Ya veo- a pesar de que Arnold no entendía, cada vez que lo veía se enamoraba más de la pieza- Es perfecto para ella…

-Si- rió el encargado- es una joya perfecta para la mujer perfecta.

-Si… es perfecto para Helga.

-Entonces, ¿quiere llevárselo ahora o desea que se lo mandemos a su domicilio?

-¿Pueden enviarlo al extranjero?

-Claro, con la garantía de que la joya llegue a su destino. Pediría la dirección y el pago total de la pieza, el envío será gratis.

-Perfecto…- sin más, Arnold pagó la pieza y salió feliz del local. Sabía que su abuela podría custodiar muy bien la joya y por ello, dejo el paquete a su nombre. Así no tendría miedo de ser robado en Inglaterra, pues aun que fuese rubio, seguía destacando por su cabeza de forma extraña.

Tan distraído se encontraba que simplemente no noto cuando un coche negro, se pasaba el alto y al verlo, apenas pudo frenar, Arnold no esquivo por completo el auto y terminó golpeándose la cabeza en el pavimento de la avenida en Londres y sangrando en el momento.

Su traslado al hospital era nubloso, trataba de mantenerse despierto pero el cansancio era tal que simplemente no pudo lograr el permanecer con los ojos abiertos mucho tiempo y antes de dormir solo mencionaba el nombre de Helga en susurros.

Nadie escucharía sus suplicas, nadie escucharía sus suspiros con el nombre de la mujer que amaba, nadie entendería que, durante esos días en su estado de coma el soñaría con ella y por ello olvidaría.

Olvidaría la alegría y los momentos vividos a su lado, pero sobre todo, olvidaría el anillo que esperaba en su hogar dentro de una caja negra cubierto de terciopelo negro.

No recordaría su existencia, no recordaría su determinación… ni el deseo de su compromiso eterno.

Pero sobre todo… no recordaría su amor por Helga.

Mientras dormía, cada fragmento de esos besos, de esas sonrisas… de esas noches de pasión, estarían envueltos en tinieblas.

Y por ello, su estancia en Inglaterra seria lenta, con un destino distinto.

Ya no se molestaría en regresar a Hillwood, ya no aplazaría su cátedra, la investigación la terminaría en meses, y viviría ahí en años…

El se convertiría en un Ingles sin serlo, se convertiría en esposo y padre al mismo tiempo… y cuando regrese a su hogar, cuando suceda… el enfrentaría los fantasmas de sus memorias perdidas… y lo vería claro, solamente el día que encuentre de nuevas cuentas, la existencia de su deseo de estar por la eternidad al lado de Helga.