Disclaimer: "100 primeros besos" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Notas de la autora: Este capitulo me da una vergüenza que te mueres y nunca pensé escribirlo, pero bueno, fue un reto personal. Tengo que decir que nunca he escrito algo tan grafico sexualmente, así que ser comprensivos.

Ni de lejos llega a nada medianamente bueno que hayas leído en inglés, porque me eche para atrás antes de empezar y realmente sexo, sexo una paginita si llega. Pero erotismo creo que sí que hay. Y es sexy.

Necesito comments.

Espero que os guste

Tipo: Booth/Brennan. NR-17.

Diciembre de 2009 - Marzo de 2010


Brennan tardo algo más de 15 minutos en regresar…

Booth ya se había comido el panecillo, su estado de excitación estaba un poquito más controlado y jugaba con la servilleta, mientras miraba con mezcla de extrañeza y curiosidad lo que había en su plato, lo cual, por cierto, se parecía ligeramente a algunas de las "cosas" que vio en la cocina de Gordon, Gordon.

¿¡Comida?!

Brennan llego perfecta, guapísima y con una sonrisa radiante. Una llave tarjeta en una mano y al lado, un camarero que al instante se puso a recoger la mesa.

A Booth se le erizaron los pelos de la nuca.

El camino a la habitación fue un verdadero infierno. Sus manos no podían evitar rozarse, aunque lo intentaban, cada toque les llevaba a la locura. Si se sentían más haya de un roce no llegarían a la habitación, eso era evidente para los dos. Cada mirada silenciosa a los ojos era una descarga de electricidad. Cada sonrisa, toda una declaración de intenciones.

Booth tenía la horrible sensación de que todo el mundo les observaba. Estaba avergonzado. Se le tenía de ver en los ojos lo que pasaba por su mente. Todo el mundo adivinaría al verle que iba directo a una suite, donde le haría el amor por primera vez a su mejor amiga, a la que presumía la mujer de su vida, y lo haría con toda su alma…

Iban a romper las leyes de la física, una y otra vez.

Aquello era muchísima presión.

Notó sus mejillas sonrojadas.

Brennan puso discretamente la mano en su culo mientras abría la puerta de la habitación.

¡Menudo hombre estaba hecho!

Brennan "mandaba" más de lo que él podía haber imaginado en aquella "relación".

Tenía una mujer fascinante.

Sólo le quedaba sonreír.

Bones entro directa a la suite y se perdió en el fondo de la habitación. Booth se quedo cerrando la puerta y medio parado, al darse la vuelta y ver donde se encontraba. No sólo la habitación era enorme, de hecho estaba en lo que parecía un salón, con sofá y todo. No llegaba a ver la cama que imaginaba tras una de las puertas. El mobiliario era de lujo, todo parecía de maderas nobles… ¡el espejo era dorado! Tenía la sensación de encontrarse en aquel museo que vieron en Londres.

Miles de preguntas se le vinieron a la cabeza, entre ellas cuanto valdría esa suite… y que el hecho de permitir que la pagara ella era…

- ¿Te gusta?

Brennan preguntó por algo indeterminado mientras salía por la puerta por la que minutos antes había entrado, prácticamente desnuda. Iba ataviada con unas braguitas negras de encaje y una copa de champán en su mano. Su destino era él y él lo sabía, ella andaba con lentitud y candencia. Su sonrisa era traviesa. A Booth se le desencajo la mandíbula. Era incapaz de moverse de donde estaba, mientras Brennan se acercaba y le hablaba como si la circunstancia, no estuviera acompañada por sus pechos desnudos frente a él.

Aquella mujer era demasiado.

- Es una de las mejores suites del hotel. Se lo debemos de agradecer a una pareja que en el último momento debió decidir que el matrimonio era una institución arcaica.

Booth iba a decir algo, protestar mayormente, pero no pudo articular palabra. Toda su sangre estaba concentrada fuera de su cerebro. Brennan llego a su lado y le permitió dar un pequeño sorbo a su copa de champán. Luego bebió ella.

- La cena está en la habitación, aún caliente – dijo susurrando y mirándole directamente a los ojos-, por si aún quieres cenar. Hay una botella de champán muy fría - comentó mientras dejaba la copa sobre una mesa auxiliar- y, un paquete de condones, sin abrir – dijo mientras con mirada falsamente tímida dirigía su mirada a sus propias manos que jugaban con la corbata de Booth -. En este lugar son muy competentes – y entonces levantó lo mirada mientras tiraba de la corbata-. ¿Te gusta?
- Me encanta - el hombre no pudo por menos que sonreír.
- ¿El qué?
- Sobre todo tú.

Brennan sonrió complacida.

Estaban tan cerca. Podían sentir la respiración del otro en su boca, pero aun no se habían tocado, no se habían besado, no habían hecho nada… desde su encuentro en el jardín, sólo se miraban. Aunque la mirada de Booth hacia ya unos minutos que no se centraba en los ojos de su compañera y que no era para nada limpia, para ser sinceros, la de Brennan tampoco.

- Eres perfecta – dijo Booth echando un último vistazo al cuerpo de su compañera con pura veneración-. Guapísima. Tienes un cuerpo espectacular, acompañado por unos pechos…

Brennan volvió a sonreír. ¡¡Ropa interior!! ¿¡Claro?! Donde estuviera la belleza interior.

- Puedes tocarlos - interrumpió.

Booth sintió una punzada dentro de sus pantalones. Agradeció el permiso, aunque su problema era que una vez puestos en materia creía no tener el suficiente autocontrol como para aguantar como un hombre por un tiempo mínimamente decente.

Sin embargo, había que empezar y por algún lado.

Se iba a volver loco.

Despacio puso su mano con cuidado sobre el vientre de Brennan, quien se estremeció al contacto, y poco a poco dibujo con sus dedos el camino anhelante hacia su pecho. Al llegar a su destino, acaricio con detenimiento su pezón, el cual se puso duro al instante, Brennan no pudo por menos que dejar escapar un gemido mientras sus ojos se cerraban instintivamente.

Booth puso su frente sobre la de ella, intentado controlar su respiración y puso sus manos sobre su cintura, más cerca de su culo, que de su cintura.

Brennan comenzó a desabrochar lentamente los botones de su camisa hasta llegar a la hebilla de Cocky. Su mirada se centro en la hebilla y la tocó con cuidado, movimiento al que Booth respondió con un suspiro.

- Y ahora, ¿Por qué no me besas? - pregunto la mujer separando mínimamente sus rostros para poderle mirar directamente a los ojos.
- Si te toco, si te beso... me volveré loco y perderé la razón – dijo entreabriendo sus ojos-. Tengo miedo de que te rompas. De romperte...

Brennan le miro sorprendida, algo descolocada. Incluso en ese momento su respuesta parecía salir directa de su alma.

- Eso es impos… – pero según miro a Booth, creyó entender y sólo sonrió-. No me romperé – dijo en un susurro, paseando sus manos por el pecho de su compañero con delicadeza.
- ¿Y si me rompo yo? – pregunto el agente con una mirada suplicante mientras acariciaba el costado de ella lentamente.
- Te puedo recomponer con los ojos cerrados – dijo casi sin hablar y con una sonrisa, entreteniendo sus manos en cada músculo de su "amante"- Es mi especialidad.
- Tengo miedo a despertarme.
- Soy real.

Brennan sonrió traviesa y para dar más énfasis a sus palabras paseo sus manos por la entrepierna de su compañero. Palpando sobre la tela lo que parecía a todas luces un "miembro" dispuesto a todo. Booth no pudo por menos que buscar el contacto con sus manos.

- Voy a hacer el amor con la doctora Brennan - dijo entre jadeos mientras ella desabrochaba su cinturón y sus pantalones.
- Eso espero - dijo ella completamente descompuesta. Ya no podía ni intentar bromear. Sólo deseaba.

La doctora dejo escapar un leve beso sobre los labios de su compañero para a continuación y lentamente comenzar a agacharse, para ayudar a los pantalones de Booth a caer en el suelo.

Booth apretó los dientes y cerró los ojos al notar las manos de ella lentas sobres sus piernas.

- ¿No te parece raro?
- Me parece hermoso - dijo la mujer al levantarse, sorprendida de su propia observación.

De nuevo mirada contra mirada, nariz junto a nariz, sus manos en lugares prohibidos hasta hacia apenas unas horas.

- Es… eres… nunca me había sentido así.

Brennan sonrió.

- Te puedo asegurar que yo tampoco - y aquellas eran las palabras más sinceras que habían salido nunca de su boca.

Respiro hondo.

Era el momento.

Sin más Brennan cruzó la escasa distancia que había entre ellos, fue ella la que volvió a romper la línea nunca vista y le beso. Le beso con dulzura, le beso con amor, le beso como nunca antes había besado a nadie, como le quiso besar desde que él comenzó a besarla meses antes.

Quería sentir como se rompían las leyes de la física.

Acarició con suavidad cada rincón de su boca, sostuvo con sus manos cada trozo de su espalda. Se olvido de respirar por un momento, mientras Booth la correspondía con fuego.

De repente la dulzura despareció.

Sintió como el agente la cogía bajo los brazos y la agarraba fuertemente por la espalda, como ella inevitablemente se enroscaba alrededor de su cintura. Oyó el ruido de cosas caídas, el champán derramado, la copa rota.

Booth la besaba con vehemencia en el cuello, en la cara, en el pecho y amasaba su culo con sus fuertes y grandes manos, notó como su espalda se chocaba contra el sofá. Booth la embestía a través de la ropa. Ni siquiera podían besarse ya. Había perdido el control de sus acciones. No tenían suficiente compenetración. Sólo había necesidad y pasión. Ella sólo gemía sin poder evitarlo, sin poder tomar el control, sin querer tomarlo, mientras él la mordía los labios y cada trozo de piel que alcanzaba.

Se estaba yendo.

Nunca antes...

- ¡¡¡Ohhhhhhhhh Diosssssssssss!!!

El placer era imposible.

Estaba tan húmeda como nunca.

No podía pensar.

Había perdido completamente... Necesitaba ser tocada. Que la tocaran ya. Intento hacer llegar su mano a su entrada para darse un suave toqué, seguramente valdría para explotar y poder seguir más racionalmente. De una forma centrada, pensada... Apenas habían pasado unos minutos y ya estaba a punto de correrse.

Booth intercepto su mano a mitad de camino, no la dejo llegar.

- Booth me voy. Déjame...

Notó como la mano de su compañero apartaba sus bragas sin cuidado, rompiéndolas, en un momento pensó... pero… Booth introdujo su miembro de una única embestida dentro de su cuerpo.

La sorpresa la dejo helada. El placer saco un grito de su garganta como nunca antes.

La sensación era increíble.

Nunca lo hubiera imaginado.

Si ni siquiera recordaba que él se hubiera quitado sus boxer. La mayor sensación de plenitud que una incursión así había producido en su cuerpo. A la cuarta embestida se corrió entre gritos y gemidos desesperados. Con el nombre de Booth en los labios. Uno de los mejores orgasmos de su vida. Notó como todo su cuerpo vibraba. No llego a la décima cuando el agente se derramo dentro ella. Completamente dentro de ella.

No habían roto la física, pero si su control. Y sé sentía completamente liberada. Era una sensación extraña, se sentía feliz. Más feliz que en mucho tiempo y sin motivo aparente comenzó a reírse.

Booth, que estaba sobre ella todo lo que era de largo, levanto la cabeza confuso, se le veía avergonzado e incluso un poco herido por la risa de su compañera.

-No le veo la gracia.
-Ha sido… - dijo dándole pequeños besos por toda la cara -. Increíble.

Como en otras ocasiones, ninguno de los dos estaba en el mismo lugar, en el mismo sitio...

Booth complemente avergonzado se acomodo sentándose en el sofá y recolocando su pene dentro de sus calzoncillos, que evidentemente aún seguían puestos. Brennan dejo escapar una risa mientras se acomodaba a su lado. La situación le parecía muy graciosa.

- ¡¿Te he roto las bragas?! – comento confuso y claramente avergonzado.
- Y son muy caras. Ya verás cuando se lo diga a Ángela…- sonrió divertida- La verdad es que eso sí que no me lo esperaba. Ha sido toda una sorpresa. Tenías razón, no eres nada puritano en la cama.

Booth estaba sorprendido, Brennan no sólo no estaba enfadada o decepcionada, como se sentía él. Es que estaba contenta. Si hubiera sido otra le hubiera dado por pensar que estaba fingiendo, que quería mantener su ego alto o intentar que no se hundiera, o… pero estaba hablando con Brennan.

De todos modos...

-Llevaba esperando esto… tanto tiempo – su voz se oía cansada y un poco triste. Era incapaz de mirarla a los ojos-. Tenía que haberte besado cada centímetro de tu cuerpo. Haber acariciado cada punto erógeno que tuvieras. Haber descubierto… Haberte comido… - y aunque lo tenía más que pensado, le dio vergüenza decir en alto, todo lo que quería hacerla esa noche y las sucesivas. Todo lo que no había hecho - No he aguantado ni 5 minutos. Es humillante.

Y no pudo por menos que esconder su rostro entre sus manos. Su ego había recibido un duro golpe. La amaba tanto y la había dado tan poco. Ella era fuego y él... Se estaba haciendo viejo y su Bones era demasiada mujer para él, eso se estaba viendo desde el principio. Brennan lo miró con tanto amor en sus ojos que Booth se sintió incluso más culpable. La tenía. Ella era suya. Por fin. Y le había fallado.

-Has aguantado seis años, Booth. No tienes nada de lo que avergonzarte. Me ha gustado. Tú te has corrido. Yo me he corrido. Ha sido excitante, divertido, caliente… el acto ha sido satisfactorio y ha cumplido con su cometido- dijo ella apartando las manos de Booth de su rostro y acariciando sus mejillas – Ha sido una buena forma de haber roto la tensión. Porque había tensión. Seis años de tensión y expectativas que tú como macho alfa dominante estabas sufriendo en tu sexualidad. Es normal lo que ha pasado y más en un hombre de tu edad – Booth la miro como si hubiera dicho un pecado, Brennan le devolvió la mirada con tranquilidad, sin entender bien el problema, y prosiguió-. Tu pene- dijo bajando una mano y acariciando la entrepierna de Booth, mientras se colocaba a horcajadas encima de él y comenzaba a susurrar - se ha portado bien y por lo que he podido notar tiene un tamaño más grande que la media y una potencia…

La mujer se estaba excitando tan sólo de recordar lo que había pasado minutos antes y un gemido involuntario salió de su garganta, antes de proseguir.

-Ha sido un gran polvo rápido. He perdido el control, Booth. Nunca había perdido el control antes – dijo sonriendo.

Las palabras y los movimientos de Brennan consiguieron sacarle una sonrisa a Booth, quien la beso con delicadeza el cuello.

-¡¡Ni siquiera hemos usado condón!! – la doctora remarco con énfasis.
-¡¡Oh Dios mío!! – Booth no se había dado cuenta de eso. Su cara volvió a cambiar de repente.
-Tranquilo. Yo no tengo…
-Cinco minutos – remarcó él compungido, Brennan tuvo que apartarse aunque no perdió su posición-, te he roto las bragas y no hemos usado condón. Aunque claro, tranquila, con mi edad – volvió a remarcar la palabra maldita- no creo que pueda dejarte preñada.

Realmente Booth en ese momento deseo que la tierra se le tragara. No podía haberlo hecho todo tan mal. Tan rematadamente mal. Y Brennan no podía estar tan feliz. Tan increíblemente feliz. Brennan no entendía nada.

-Realmente tu recuento de espermatozoides era…

Booth la volvió a mirar como si hubiera matado a alguien. El rostro de Brennan cambió por primera vez tras el sexo y mostró una expresión enfadada, o por lo menos un talante menos feliz. Quito la camisa que Booth aún conservaba y mientras se la ponía se sentó al otro lado del sofá.

-Venga ya. Deja de quejarte. No me gustan los quejicas.
-No soy un quejica – se quejó él.
-Si lo eres – afirmo ella con fuerza-. Nunca, en la vida. Ni cuando viví con Pete lo había hecho sin preservativo. Venga, - dijo mientras movía las manos con vehemencia intentando hacerse entender -, son esas cosas las que te debían de hacer sentir bien, feliz. La confianza. El amor – Brennan no podía entender que justamente él no pudiera entender el punto-. Nunca confié en un hombre como lo hago en ti. Nunca deje que nadie me hiciera lo que tú me has hecho…

Los ojos del agente se abrieron como platos al entender todo lo que ella le daba y lo tonto que él estaba siendo, justamente por haberlo sido. Ver el rostro de su compañera seria y claramente dolida le volvió el alma del revés. Era él quien estaba estropeando el momento. Se acerco a ella con cuidado y la beso con delicadeza la mejilla.

-Te quiero tanto Bones. Sólo quería que todo fuera perfecto…
-¿Crees que yo no tenía expectativas con respecto a lo que tenía que pasar o no cuando llegáramos a este punto? - dijo mirándole con fijeza-. No me has dejado actuar. No he podido. Debería de estar enfadada. He sido incapaz de hacerme con el control de la situación. No sabes las cosas que soy capaz de hacer. Algunas son ilegales en varios estados – A Booth un escalofrío le recorrió el cuerpo, sabía que hablaba en serio-. Pero todo requiere técnica y concentración. Nunca me había dejado llevar así. Nunca había sentido algo así. Lo salvaje no lo es cuando está pensado.

Booth asintió con dulzura y la comenzó a acariciar la espalda.

-Tienes razón. Ha sido perfecto… lo siento.

Brennan sonrió mientras su compañero se recolocaba para besarla sin prisa, poco a poco, volviendo a caer en el sofá.

-Tengo toda la noche – dijo mientras besaba su rostro-, todo el fin de semana – y le quito la camisa con lentitud- para lucirme y para dejar que tú me enseñes – Brennan sonrió mientras Booth la quitaba las maltrechas bragas-. Aunque tendremos que ir a la farmacia en algún momento, por si mis espermatozoides estaban activos.

Brennan le miro de medio lado con una sonrisa picara y pensando cada palabra dijo…

- Toda la vida, Booth. Toda la vida.

Continuara

Con todo esto no quiero decir que los empleados del lujoso "The Inn at Little Washington" proporcionen preservativos a sus huespedes.

Que es un local muy respetable y no quiero que me demanden por injurias, por muy provechoso que pudiera ser ese servicio.

Eso sí, Booth y Brennan aprovecharon el detalle. Detalle que fue una petición expresa de Brennan, por cierto.

En unos días el capitulo final definitivo, me anime. Gracias por leer y ahora a comentar.