BELLA

Por fin lo tenía en mis manos, entre a la casa, avente mi mochila y el correo restante en un sillón y me fui a sentar a otro, mi historial, por fin lo vería, le di la vuelta al formal sobre y entonces mis esperanzas se fueron al caño.

Estaba sellado, con una cinta de seguridad, demonios.

Suspire y deje caer mi cabeza en el respaldo del sillón, "tanto esperar para nada" me dije a mi misma. De pronto sentí que el sobre me pesaba y un sabor amargo en mi boca, quería deshacerme del estúpido sobre lo más rápido posible, me levante, agarre un cuaderno de la mochila y garabatee una nota para Charlie.

"El historial llego, voy a dejarlo al hospital.

Regreso pronto. Bella."

Deje el cuaderno en la mesa de la cocina para que lo viera Charlie, tome las llaves de la pick up y con el sobre en la mano, Salí.

Cuarenta minutos me tomo llegar al hospital general de forks, cuarenta minutos en los que me sentí enferma, el sabor amargo de mi boca no desaparecía, mi estomago se revolvió cuando divise el colosal edificio.

Aparque el coche en el estacionamiento y cruce las puertas del hospital, me pare de golpe al ver a las enfermeras de un lado para otro, camillas cruzando, escaleras de un lado, pasillos de otro, me sentí mareada, respire profundamente y camine hacia el mostrador.

Atrás de él estaba una hermosa mujer, con cabello color chocolate y ojos dorados como la miel, me sonrió, y me recordó lo mucho que extrañaba a Reneé.

"hola, ¿puedo ayudarte en algo?" su voz era dulce y me miraba con ojos llenos de amabilidad.

"si" le pase el sobre y ella lo examino por un momento, levanto la vista y me dio una enorme sonrisa.

"voy a buscar a tu doctor, ¿puedes esperar un segundo?"

"claro" de todas formas si ya estaba aquí que mas da conocer a mi verdugo personal, me dije a mi misma, necesitaba sentarme si no quería vomitarle a la amable recepcionista en la cara. Me señalo el camino a la sala de espera y me deseo suerte.

Llegue a la sala donde había tres sillones largos que estaban separados por mesillas que contenían revistas, el primero estaba ocupado por tres personas, así que lo evite, el segundo estaba ocupado por una pareja, también los pase, y me senté en el ultimo sillón solo había una persona, no le pude ver la cara pues la tenia metida en el periódico.

Me senté y me concentre en respirar profundamente, con gran alivio note que las nauseas desaparecían, estaba a punto de tomar una revista para distraerme cuando sentí el peso de una mirada, alce la vista y me encontré con un par de ojos que me miraban curiosos.

Sentí como los colores me subían por el rostro, desvié la mirada. Jamás me había imaginado que me encontraría sentada al lado de Edward Cullen el chico que me odia, aquí en un hospital esperando a mi verdugo personal.

"esto… ¿Hola?" dijo él con tono casual, su voz era suave como el terciopelo.

Era tal y como lo recordaba excepto por una cosa. Sus ojos, que el pasado lunes eran de un negro carbón intenso, ahora eran sustituidos por unos brillantes y hermosos ojos dorados.

"h-hola" dije con un hilo de voz.

"soy Edward Cullen, tú debes de ser Bella ¿no?" pregunto como si fuera lo más normal del mundo.

Al pronunciar mi nombre, mi corazón empezo a latir desenfrenado y trate de controlarlo antes de que terminara hiperventilando.

Me di cuenta de que esperaba una respuesta y me limite a asentir.

"¿Cómo sabes mi nombre?" pregunte, como quien no quiere, pero la verdad deseaba escuchar su voz más tiempo.

"Digamos que he escuchado mucho de ti" dijo suprimiendo una sonrisa, pensé que me estaba perdiendo de algún chiste privado.

"no creo, digo, tú no estuviste" lo acuse.

"cierto, tuve algunos problemas personales" dijo y me dio una media sonrisa, tuve que entre cerrar los ojos para poner mis ideas otra vez en su lugar.

"¿Por qué estás aquí?" le pregunte eso si me intrigaba, no parecía tener aspecto de enfermo ni de pariente de alguno.

"mi padre es doctor, vine a hacerle una visita" musito.

"mmm"

"y tú, ¿Por qué estás aquí?" Me quede helada ante su pregunta, no sabía que responderle, entonces una ráfaga de viento extremadamente fría –muy común en Forks- paso entre nosotros, el pareció no notarlo pero yo pegue mas mi chamarra a mí.

"no te gusta el frió ¿cierto?" señalo.

"no" respondí aliviada de que se haya distraído. "tampoco la humedad"

"para ti ha de ser difícil vivir en Forks"

"me acostumbro rápido" tome valor y sonreí, el también sonrió y mi corazón dejo de latir un segundo, me miro alarmado.

"ejem, ejem" escuche, y ambos nos giramos, una enfermera con dorados cabellos y ojos azules nos miraba, bueno más bien miraba Edward sonriendo, me molesto un poco.

"¿Edward Cullen?" pregunto la enfermera.

"si" respondió mi compañero de laboratorio, la enfermera sonrió más y yo me enoje.

"tu padre te espera" dijo la enfermera, me miro dio la vuelta y se fue. Bufe y Edward me miro, con una ceja levantada.

"¿Qué?" musite molesta.

"nada, nada" respondió "será mejor que vaya"

"está bien" dije decepcionada, tenía ganas de saber más cosas de él, aunque tal vez el hospital no sea una buen lugar para platicar.

"hasta mañana Bella" dijo mientras se levantaba y sin decir nada se fue por el pasillo. Suspire, y tome una revista del montón que tenia al lado, rememore cada palabra que compartimos y recordé su sonrisa, esa sonrisa que había parado mi corazón, la guarde delicadamente junto a mis recuerdos favoritos.

"Isabella Swan" dijo una voz molesta "¿alguien de aquí se llama Isabella Swan?" alce la vista rápidamente, la misma enfermera que se había llevado a Edward, miraba la sala molesta, había estado tan ensimismada en mis pensamientos que no había oído que me llamara.

"soy yo" dije y la enfermera me fulmino con la mirada, recordé como había visto a Edward y también la fulmine.

"sígueme" dijo, y se dio la vuelta rápidamente. Me levante y la seguí, me llevo por pasillos y escaleras y paro en una puerta caoba, abrió la puerta.

"tu doctor llegara en un momento"

"gracias" dije y cruce la puerta, era una oficina hermosa, amplia y parecía haber sido decorada por un profesional, las paredes estaban pintadas de dos colores azul y blanco, carteles sobre enfermedades, en una esquina estaba un magnifico librero de color caoba y cerca de él estaba el imponente escritorio de mi verdugo.

Me acerque un poco a él, tenía una papelera, un lapicero, un teléfono negro, pase una foto y estaba a punto de ver el nombre del doctor cuando un sobre amarillo me distrajo.

"caso Isabella Swan"

Casi grito de felicidad, ahí estaba mi historial, sin banda de seguridad, mi doctor todavía no llegaba un vistazo no haría daño.

Extendí la mano y cuando lo iba a agarrar, mi torpeza natural salió y tiro la foto que había pasado de largo. La foto cayó al piso.

"demonios, pero si seré bruta" musite mientras me inclinaba para recoger la foto.

Entonces la vi, era una foto familiar, reconocí a la amable recepcionista del hospital, al lado del que imagine que era mi doctor, extremadamente guapo con cabellos dorados y una feliz sonrisa, hasta ahí hubiera estado bien, solo que reconocí cinco caras más.

Rosalie, Jasper, Emmett, Alice y Edward, rodeaban a la feliz pareja, todos sonreían, esa foto merecía estar en una portada de revista, todos eran excepcionalmente hermosos, hasta Emmett Cullen con todo y sus enormes músculos.

Me enderecé y me quede viendo un momento mas a Edward Cullen, se veía feliz, aunque no era la misma sonrisa que hace un momento no dejaba de ser hermosa y angelical.

Deje la foto en el escritorio y vi el pequeño bloque dorado que había pasado de largo.

"Doctor Carlisle Cullen"

El aire salió de mis pulmones tan rápido como si de una estampida de toros se tratara, repentinamente las nauseas volvieron. Me senté en una de las sillas de cuero frente al escritorio y comencé a hiperventilar.

"genial, el padre de Edward es mi doctor, simplemente genial" dije, mientras me tranquilizaba, no me convenía que el doctor Cullen me viera en ese estado. Escuche como la puerta se habría.

"siento mucho haberla hecho espera señorita Swan, hubo un pequeño percance." Dijo mientras cerraba la puerta, su voz era suave pero no se comparaba a la voz de terciopelo de su hijo.

Como pude me pare, el doctor extendió su mano y yo la estreche.

"Carlisle Cullen" dijo con una amable sonrisa "llámame Carlisle" cruzo el escritorio y se colocó atrás de él.

"solo si usted me llama Bella" dije ya más calmada.

"nada de usted" dijo divertido "el doctor Brown me comento sobre tu caso" se puso serio y tomo el sobre amarillo que en un patético intento trate de ver.

"no te mentiré Bella, es un caso muy delicado, ahora al parecer estas estable, ¿no has tenido dolores ni nada por el estilo?"

"no, ninguno" era verdad, las nauseas y mareos eran comunes en mí cuando estaba nerviosa.

"Eso es bueno, necesito hacerte unos estudios, sígueme" dijo y camino hacia la puerta, yo lo seguí.

El doctor Cullen era una buena persona, y en todos los estudios que me hizo trato de distraerme, lo cual yo agradecí mucho cuando me tuvo que sacar sangre, siempre tenía una sonrisa amable, eso hacía que me creara esperanzas sobre mi salud, me dejo en su oficina unas horas más tarde, empezaba a oscurecer, me pregunte cuanto más tardaría en estar ahí.

Empecé a jugar con mis manos cuando note un pequeño círculo morado en mi muñeca lo apreté un poco y me dolió, era un golpe, yo no recordaba haberme dado con algo en la mano, tal vez en algún momento de torpes, me lastime, no le tome importancia.

Escuche la puerta abrirse, pensé que se sentaría atrás de su escritorio, pero no, se colocó en la silla continua a mí.

-bien doc.- comencé -¿Qué tengo? – Pero Carlisle no contesto- ¿tan malo es?- sopesé las palabras después de haberlas dicho, mi corazón bajo el ritmo de sus latidos a la espera de su respuesta.

-Bella… tienes leucemia-


Bien, como no tengo internet me tarde, y hoy aproveche que mi tia me presto su bam para subir, estan cortos lo se pero ya vendra lo bueno, cambiare el dia de subida sera el lunes.

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