Hola, que tal, what's up? xD

Luego de una excelente primera semana del año, ojala que para ustedes también, uno se siente genial, buenooo… no los aburró con mi vida xD

Sin más preámbulos…el capítulo 6:


Juego de Niños


Era una mañana normal, como cualquiera, las aves iban por sus alimentos para el desayuno, otras salían a pasear, otras para jugar, pero en otra parte de la jungla era un día espléndido para aprender a volar, sobre todo si se trataba de enseñar a volar a un ave muy diferente a las demás. Marcos y Lucía estaban enseñándole a volar a Blu, ya que ya había cumplido cuatro meses desde que nació; sin embargo no era una muy divertida clase que se pueda decir.

"Blu, por favor escúchame, solo…pero que diablos…y ahora a dónde se fue" —dijo Marcos con un poco de impaciencia, tratando de buscar a Blu.

"Amor está arriba" —dijo Lucía, señalando con su ala, donde se encontraba Blu.

"Hijo, por favor baja de allí, esto de volar no es nada del otro mundo, cuando lo intentes te va a gustar" —dijo Marcos, mirando con ternura a Blu.

"NO…no quiero hacerlo… me da miedo" —comentó Blu con nervios y tapándose con unas hojas, en el piso de arriba.

"Vamos cariñito, no te preocupes, baja de allí, volar es lo más increíble que uno aprende a hacer" —agregó Lucía dándole motivación.

"Sí y aparte hace 3 meses, te gustaba lanzarte de todas partes y de alturas muy grandes" —agregó Marcos —"Y ahora, te da miedo, ¿Qué pasó?"

"Es porque no tenía conciencia de lo que estaba haciendo y aparte, una vez vi que un niño, hizo lo mismo que yo y se lastimó mucho" —dijo Blu con miedo y algo ansioso por el recuerdo—"No quiero que me pasé lo mismo"

"Oh mi Blu, no te va a pasar nada, yo y tu padre te atraparemos si te caes, no tengas miedo"

"Si hijo, porque crees que no te ha pasado nada hasta ahora, nosotros siempre te hemos cuidado de que nada malo te pase"

"Así es, ahora sal de ahí y ven con nosotros, que aprender a volar es muy fácil y si te caes, nosotros te atraparemos, velo tan solo como un juego"

"¿Me lo prometen?" —preguntó inseguro Blu, destapándose y mirando apenas a sus padres.

"Sí, te lo prometemos" —dijeron ambos padres, sonriéndole.

"Está bien, ahora voy papis" —asintió Blu y se levantó del suelo para disponerse a bajar, pero no vio que había un poco de agua cerca del borde y se resbaló, cayendo de espaldas al primer piso. Justo antes de que llegue al suelo, Marcos por acto reflejo, llegó a agarrar a Blu, poniéndolo a salvo de un golpe fuerte.

"Te dije que siempre te atraparíamos, mijo" —le sonrió a Blu, quien estaba en sus alas, bien agarrado.

"Jeje, si gracias papi" —dijo Blu un poco asustado.

"Ay mi angelito, casi te haces daño, ten cuidado en donde pisas, estas bien mi lindo bebe" —interfirió Lucía quitándole a Blu de las alas a Marcos y abrazándolo muy fuerte y también dándole besos en todas partes.

"Si… mamá, estoy bien…eeeh, ma…me estas asfixiando" —dijo Blu con problemas para respirar.

"Lo siento, mi hijo y no vuelvas a hacer…"—no terminó Lucía porque lo interrumpió su pareja.

"Lucía, le queremos enseñar a lanzarse y volar, no ha ponerle un trauma" —se refirió Marcos a la forma en como le habló Lucía a Blu.

"Ups, lo siento…se me fue…bueno que tal si ya vamos a enseñarle a Blu" —dijo Lucía, algo avergonzada.

"Jejeje, ok vamos… Blu estás listo" —dijo Marcos con gracia y luego mirando a Blu.

"Algo" —respondió Blu con inseguridad.

"Vamos hijo…piensa en positivo…tu puedes hacerlo"

"Si, creo que tienes razón"

"Vamos, di: 'yo sí puedo volar' "

"Yo sí puedo volar" —murmuró Blu.

"No, dilo con más fuerza" —alentó Marcos.

"Yo sí puedo volar" —dijo Blu un poco fuerte.

"Vamos más fuerte, grítalo" —siguió Marcos.

"YO SI PUEDO VOLAR" —gritó Blu con mucha motivación.

"Muy bien, ahora que ya estamos listos, es hora de comenzar"

"Siiii, hagámoslo" —dijo Blu muy decidido.

"Ese es mi hijo" —aclamó Lucía con mucho entusiasmo.

Marcos, Lucía y Blu salieron del nido y se posicionaron en una rama cerca de ahí, para hacer impulso y volar con tranquilidad.

"Excelente hijo, lo primero que debes hacer es tomar impulso, correr un poco, no demasiado. Luego saltas con el impulso y empiezas a abrir tus alas. Después las agitas lo más fuerte que puedas y así lograras mantenerte en el aire y volarás" —explicó Marcos.

"Así de sencillo, no más" —dijo Blu interesado.

"Sí, es muy fácil, pero siempre trata de relajarte y no pienses en nada solo siente tu corazón" —indicó Marcos, señalando el pecho de Blu.

"Muy bien, lo haré, hagámoslo" —exclamó Blu motivado y preparándose para volar por primera vez.

"Vamos mi amor, tú puedes" —alentó Lucía.

"Gracias ma, es hora"

Blu empezó a correr, cada vez más rápido, hasta que ya llegó al final de la rama y entonces él se impulsó y empezó a aletear con todas sus fuerzas en el aire, Blu comenzó a volar poco a poco.

"Mamá, papá, estoy…volando, miren…" —gritó Blu emocionado al ver que estaba flotando en el aire.

"Eso es excelente hijo, felicitaciones lo lograste y al primer…"—dijo Marcos pero no terminó porque vio que Blu empezó a caer y no volaba.

"Aaaaaah…ayudaaa mamaaá, no puedo volar" —gritaba Blu desesperado.

"Hijo" —gritó preocupada Lucía y vio que Marcos reaccionó al momento, y fue detrás de Blu para salvarlo justo antes, de que se golpee con el suelo.

"Blu, hijo, ¿estás bien?" —preguntó preocupado Marcos, mirando en sus alas a Blu.

"Sí papá…snif…estoy bien…snif" —respondió Blu con lágrimas y sobándose el pico.

El día que había estado despejado toda la mañana, empezó a cubrirse de nubes y comenzar a llover ligeramente.

"Pero, ¿Qué pasó mi Blu?, estabas volando tan bien y de la nada te caíste" —preguntó preocupada Lucía, llegando a donde estaba su hijo y pareja.

"No lo sé mamá…snif…hace un momento estaba volando…snif… y de la nada empecé a sentir una sensación fría y extraña…snif…luego escuché unas voces que decían…'Adiós, hijo mío'…snif, snif…" —decía Blu, llorando un poco más fuerte.

"Ouuu, ya ven acá mi lindo niño, shh…shh, ya pasó" —dijo Lucía, cargándolo y tratando de calmarlo"

"Snif…por favor…snif…no me abandonen…snif" —dijo Blu sollozando.

"¿Qué dices hijo? Jamás te abandonaríamos, nosotros te amamos" —refutó Marcos, acariciando las tres plumas de la cabeza de Blu.

Asintió Lucía por lo que había dicho Marcos.

"¿Me lo prometen?"

"Por supuesto"

"Gracias, los amo y perdonen por no poder volar" —dijo Blu abrazando a sus padres y terminando de llorar.

"También te amamos Blu" —dijo Lucía, con una mirada amorosa de madre a hijo.

"Así es… y no te sientas culpable sino pudiste seguir volando, todos cometemos errores pero lo podemos intentar otra vez" —dijo Marcos con optimismo.

"Qué bueno, pero no quisiera intentarlo hoy, podríamos hacerlo mañana, es que no me siento con la misma motivación que antes" —dijo algo apenado Blu.

"Por supuesto, no hay problema hijo"

"Uhuh, lo haremos mañana"

"Gracias mamá, papá"

"De nada hijo"

El día empezó a aclarecerse de nuevo y dejar de llover poco a poco.

"Bueno Blu, porque no te llevamos a que juegues con Sebas un rato para que te diviertas y olvides esos malos recuerdos" —sugirió Marcos.

"Sí, eso sería fantástico" —afirmó Blu con alegría.

"Muy bien vamos a buscar a nuestros amigos amarillos" —continuó Lucía, emprendiendo el vuelo, mientras lo seguía Marcos quien llevaba a Blu cargado.

"Pero primero, vamos a lavarnos y luego a almorzar" —se detuvo Lucía y todos aterrizaron cerca de un lago.

"En serio, mamá…tengo que bañarme" —se quejó Blu.

"Si, estas todo sucio" —dijo Lucía, sacándole un poco de barro de su pico.

"Pero…pero"

"Sin peros Blu, vas a bañarte" —imperó Lucía, dándose la vuelta, yendo a buscar un buen lugar de lago para bañarse"

"Así es Blu, escucha a tu madre" —dijo Marcos, dejando en el piso a Blu, quien frunció el ceño.

"Muy bien, aquí es un buen lugar para asearnos" —aconsejó Lucía—"Bueno, Blu ven, vamos a asear…eehh amor, ¿Dónde está Blu?" —preguntó Lucía.

"Aquí, que no lo ves" —dijo Marcos señalando donde no había nadie, luego miró y se dio cuenta que no estaba. —"¿Qué demonios?" —se sorprendió bastante Marcos, girando todo su cuerpo y mirando a todos lados. Hasta que de la nada, al otro lado del lago apareció Blu.

"No me van bañar, van a tener que atraparme para hacerlo" —gritó Blu corriendo lo más rápido y ocultándose.

"Bluuuu" —gritaron sus padres algo molestos y en ese momento fueron tras él.

Marcos y Lucía estuvieron casi toda la tarde persiguiendo a Blu, hasta que lo atraparon, lo castigaron con cosquillas; ya que lo que había hecho no era nada malo, sino que lo había divertido mucho. Además lo había hecho olvidar lo que pasó antes y eso era lo que querían ellos. Después lo bañaron y luego se fueron a almorzar a la ciudad.

Luego de un delicioso almuerzo de frutas y nueces, el trío azul emprendió su vuelo hacia el nido de sus amigos guacamayos amarillos y azules, donde iban a llevar a Blu para jugar con Sebas y también iban a ponerse al día como siempre con Roxi y Javi.

Unos minutos más tarde la familia Spix, llegó a su destino. Marcos, Lucía y Blu aterrizaron en una rama cerca de su nido y esperaron un rato a que salgan.

"Ojalá estén" —dudó Lucía.

"No te preocupes, ellos me dijeron que si estarían y…"—dijo Marcos, pero fue interrumpido por unas voces conocidas.

"Aquí estamos" —dijeron Roxi y Javi, que bajaban desde la parte alta del árbol.

"Ve ahí están…jeje…hola, ¿cómo están?" —saludó Marcos mirando como descendían Roxi y Javi.

"Muy bien, y ustedes" —devolvió el saludo Roxi, aterrizando en frente de la familia azul.

"También estamos bien, como les dijimos ayer, hemos venido a visitarlos para charlar un rato y además hemos traído a Blu para que juegue con Sebas" —comentó Lucía, poniendo a Blu delante de ellos.

"Hola cosita preciosa, ¿cómo estas Blu?" —dijo Roxí acariciándole su cabeza un poco fuerte.

"Muuuy…ayy…bieeen" —respondió Blu con problemas para hablar.

"Jajaja, ya déjalo Roxi, eh Blu, Sebas está por el lago, ahí lo encontrarás" —se rio Javi, explicándole luego donde estaba su hijo.

"Gracias, ya nos vemos papá y mamá" —dijo Blu despidiéndose y corriendo hacia donde le habían indicado.

"Ya hijo, cuídate" —dijo Marcos, despidiéndose con el ala.

"Y no te alejes demasiado" —advirtió Lucía del mismo modo.

"Bueno entonces que se cuentan" —preguntó Javi a Marcos y a Lucía.

Las familias de guacamayo se pusieron a conversar sobre las nuevas noticias y novedades que habían pasado desde la última vez que se encontraron. Por mientras, Blu estaba yendo en dirección al lago, buscando a Sebas.

"¿Dónde estará Sebas?" —pensó Blu, mientras caminaba rodeando el lago—"Qué raro, se supone que debería estar por acá" —se dijo asimismo—"También toda esta muy silencioso" —se empezó a asustar Blu.

Blu seguía caminando por todos lados buscando a su amigo, pero no lo encontraba, entonces de la nada, Blu sintió que alguien lo agarró por detrás; lo agarró y le tapó el pico con su ala, llevándolo detrás de los arbustos.

"Mmmmfff…"—decía Blu con dificultad, porque alguien no lo dejaba hablar.

"Shhh Blu, tranquilo soy yo Sebas, tu primo, estamos en medio de una batalla" —murmuró Sebas, revelando su identidad y tratando de calmar a Blu, sacandole su ala de su pico.

"¿Sebas?, primo" —dijo Blu reconociendo la voz de Sebas y luego mirándolo.

"Shhh, si así es, no hables alto" —murmuró Sebas, mirando con determinación hacia una parte de la selva.

"Lo siento" —murmuró Blu—"¿Una…batalla?" —agregó nervioso.

"Exacto, estamos jugando 'Guerra de barro', al que le caiga una bola de barro en la cabeza, pierde" —murmuró Sebas.

"Guau, suena divertido" —dijo alegre Blu.

"Lo es, ahora toma esto" —dijo Sebas pintándole una marca de color rojo en su ojo izquierdo.

"¿Y esto?" —preguntó curioso Blu, tocándose donde le habían pintado.

"Es para diferenciarnos de los otros equipos"

"¿Otros equipos?"

"Sí, nosotros y tres más somos rojos, luego hay otros cuatro que son amarillos, otros de la misma cantidad que son azules y también de la misma que son verdes. En total somos 4 equipos adversarios"

"Entonces, tenemos que derrotar a los azules, amarillos y verdes, tirándoles en la cabeza, ¿no es así?"

"Así es, Blu... aah y también no vale volar"

"Eso es bueno y ¿cuándo comienza?"

"Comienza, en cinco, cuatro, tres, dos, uno…"

En ese instante, Sebas gritó 'Pelea' y todas las aves que estaban escondidos, salieron de su escondite y empezaron a lanzarse bolas de barro a todos lados, era una lluvia gigante de barro por todas partes.

"AHAHHAHAHA" —gritaron todas las aves tirándose bolas de barro entre ellos.

"Blu…cuidado… ocúltate" —advirtió Sebas a Blu, antes de que le den una bola, en la cabeza.

"Aaaah…dios eso estuvo cerca" —se tiró Blu, logrando esquivar las bolas que se dirigían hacia él.

"Tomaaa" —gritó Sebas, lanzándose hacia el lado contrario de donde se encontraba y al mismo tiempo, tirando un proyectil de barro al ave que casi le da a Blu; de manera que logró darle con una bola de barro en la cabeza, a un guacamayo escarlata, que se quejó luego de recibirla. —"Oh yeah" —festejó Sebas por su tiro.

"Eso fue increíble" —dijo Blu felicitando a Sebas.

Sebas sonrió por el comentario.

Las pequeñas aves seguían disparándose barro entre ellas, tratándose de sacar del juego unos a otros. Luego de un tiempo de juego y barro por doquier, la mayoría de las aves ya habían perdido; tan solo quedaban dos equipos, el azul con dos jugadores y el rojo con dos también, esos dos rojos eran Sebas y Blu. Los que habían perdido estaban mirando en silencio desde arriba de los árboles, como peleaban por la victoria los dos equipos sobrantes.

Blu y Sebas estaban ocultos en un arbusto, muy separado del otro arbusto donde estaban los del equipo contrario.

"Muy bien Blu…ahaha…solo faltan 2 azules…ahaha… ¿estás listo?" —dijo Sebas agitado y algo cansado.

"Hagámoslo" —asintió Blu, rejuntando varias bolas en sus alas.

"Excelente…vamos en tres, dos, uno…yaaaaah" —dijo Sebas, lanzando varias bolas hacia donde estaban los azules. Blu lo siguió y empezó también a tirar bolas hacia donde estaban los guacamayos del otro equipo.

Los guacamayos del equipo azul lograron esquivar las bolas de barro, para terminar burlándose de Sebas y Blu.

"Eso es todo lo que tienen, jajaja, no podrás vencernos Sebas, con ese bebe que tienes a tu lado" —se burló el guacamayo del equipo azul.

"Eso es lo que tú crees, Sergio" —dijo Sebas molestó. —"No les hagas caso Blu, yo sé que tú puedes" —miró a Blu con aprobación.

"Sí no te preocupes, las van a pagar y además nadie me dice 'bebe'" —dijo motivado Blu.

"Eso es, ahora mira, yo voy por este lado y tú por el otro y así los sorprendemos y los eliminamos" —explicó Sebas su plan.

"Muy bien, no nos estarán esperando" —respondió Blu.

"Vamos" —exclamó Sebas, poniendo en marcha su plan.

Sebas y Blu salieron corrieron de sus escondites hacia donde estaban los otros guacamayos, Sebas por un lado y Blu por el otro. Pero cuando llegaron, se dieron con la sorpresa de que no había nadie. Sebas y Blu empezaron a preguntarse dónde estaban y buscar.

"Oh no… ¡Es una trampa!" —dijo Sebas asustado al percatarse de que todo esto estaba planeado.

De pronto, los dos guacamayos del equipo azul salieron de otros arbustos a unos metros detrás de Blu y preparados para dispararle.

"Blu cuidadoooo" —gritó Sebas corriendo hacia él. En ese momento, Sergio y su compañero empezaron a disparar hacia Blu, quien reaccionó después de oír a Sebas. Trató de correr lo más que pudo al lado contrario de donde estaban, pero ya era demasiado tarde las bolas empezaron a caer y a embarrar a Blu. Sin embargo, justo cuando una bola le iba a dar en la cabeza y sacarlo del juego, Sebas se lanzó justo a tiempo y recibió la bola de barro en su cabeza en vez de Blu, pero logró lanzar una bola de barro, antes de que le darán y le dio al compañero de Sergio en la cabeza, eliminándolo de la competencia. Solo quedaban dos: Sergio y Blu.

"Noooo, Sebas" —gritó Blu al ver a su compañero tirado en el piso.

"Blu, cough…cough, yo sé que tú puedes ganar…cough…termina esto" —dijo Sebas actuando y dándole una bola de barro en su ala.

"Pero soy demasiado chico y no tengo mucha fuerza, no creo que le pueda ganar" —dijo Blu apenado.

"No te rindas, nada es imposible…agghh" —dijo Sebas cerrando sus ojos como si hubiera muerto.

"Nooooo, Sebaaas" —gritó Blu con tristeza, pero luego cambió su expresión a una de "ira"—"Te vengaré"

Blu empezó a lanzar todas las bolas de barro que podía, pero no lograba alcanzar ninguna a su oponente, aunque sea, al lugar donde se encontraba Sergio.

"Esa es toda la fuerza que tienes, me das risa, será muy fácil vencerte, jajajaja" —se rio Sergio y empezó a lanzar todas la bolas de barro hacia Blu.

Blu lograba esquivar todas las bolas que le lanzaban, gracias a su tamaño; no obstante, empezaba a cansarse y le era más complicado esquivarlas, tanto así que algunas bolas de barro le daban en varias partes del cuerpo pero no en la cabeza. Hasta que, en una de esas, una bola le cae en el cuello, a unos centímetros de la cabeza.

"Ufff, casi le doy, la otra irá a tu cabeza, jajaja" —se burlaba Sergio.

"No voy a aguantar mucho, creo que todo está perdido, lo siento Sebas" —dijo Blu decepcionado de sí mismo.

"Ahora sí, perderás, bebé" —dijo Sergio, lanzando un montón de bolas de barro al cielo para que cayeran en picada hacia Blu.

Blu al oír la palabra bebé, retumbó en su mente, a Blu no le gustaba que nadie, salvo su madre, que le llamaran bebé, eso lo molestaba mucho; pero Sergio le había llamado bebé en todo el juego y eso terminó su paciencia, haciendo que se liberara todo su enojo.

"¿Qué me dijiste Sergio?" —preguntó con ira, Blu.

El viento empezó a volverse más fuerte de lo normal, levantando tierra y nublando la visión de Sergio y los espectadores que estaban arriba en los árboles.

"Te dije be-bé, adiós bebé Blu,jajaja" —dijo Sergio mirando como las bolas de barro caían encima de Blu.

Blu, al oír eso de nuevo, su marca de rayo empezó a brillar. Entonces, justo cuando ya estaban las bolas de barro a diez centímetros de Blu, él empezó a esquivarlas todas a una velocidad extremadamente rápida, y ninguna de ellas lograba aunque sea tocarlo, era demasiado veloz que casi no se veía.

En eso, la marca de Blu dejo de brillar y él se detiene, entonces el viento empieza a cesar y comienza a aclararse el ambiente poco a poco. Cuando todo se aclaró, las aves se quedaron sorprendidas; ya que, todos pudieron ver claramente que Blu no había recibido ninguno de los impactos de las bolas de barro que le había tirado Sergio, cosa que a él le sorprendió también y terminó de tirar la última bola de barro. Blu observó eso y sonrió maliciosamente.

"Nadie… me dice… bebé" —dijo Blu mirando a Sergio y levantando su ala a su derecha, para que en ese instante la bola de barro caiga precisamente en su ala. Luego lanzó la bola de barro hacia Sergio, con una fuerza espectacular. Sergio no pudo reaccionar y la bola le pegó en la cara tan fuerte que no solo lo mandó volando unos metros más allá, sino que también lo dejó inconsciente.

Todos se quedaron boquiabiertos al ver lo que Blu había hecho, incluso Sebas no lo podía creer.

"SIIIII, los rojos ganan" —gritó Blu celebrando—"Ahora, quien es el bebé, jajajaja" —se burló de Sergio, mirándolo en el suelo, pero él no decía nada ni se movía—"jaja…jeje…eeeh… ¿estás bien?" —dijo Blu terminándose de burlar y mirando Sergio con preocupación.

En ese momento todas las aves empezaron a bajar hacia donde estaban Blu y Sergio, al llegar allí, ellos empezaban a ver algo asustados a Blu y con preocupación a Sergio. Una vez que todos estaban ahí, varios estuvieron tratando de despertar a Sergio pero no tuvieron éxito alguno, entonces hubo un momento en que nadie habló o hizo algo, hasta que alguien rompió el silencio.

"Creo que lo mataste" —dijo un guacamayo verde.

"Sí, te pasaste" —agregó otro guacamayo.

"¿QUEEÉ?...no, no, no puede ser, vamos despierta Sergio" —dijo alterado Blu, tratando de despertar a Sergio, moviéndolo, pero nada pasaba. —"Oh no, ¿qué he hecho?, esto es mi culpa" —dijo Blu muy triste, que ya iba a empezar a llorar.

En eso, Sergio se mueve.

"Espera Blu, Sergio se acaba de mover" —dijo Sebas impresionado.

"¿Qué?" —todos dijeron estupefactos, incluyendo Blu.

Sergio se empezaba a mover y a levantar poco a poco, sobándose con un ala la cara y abriendo los ojos lentamente. Al ver eso, todos empezaron a aliviarse, sobre todo Blu.

"¿Qué fue lo que me pasó?" —preguntó adolorido Sergio.

"Disculpa, Sergio… yo…yo te pegué muy fuerte en la cara y te deje inconsciente, pensé que estabas muerto…en serio lo siento" —dijo Blu apenado por lo que había hecho.

"En serio, me dejaste inconsciente" —dijo Sergio sorprendido.

"Si, lo lamento" —dijo Blu avergonzado.

"Jajajajajaja" —se empezó a reír Sergio y todos se quedaron confundidos por la reacción de Sergio, más que todos, Blu no comprendía porque se reía.

"¿Por qué te ríes?" —preguntó Blu confundido.

"Jajaja, ¿Qué 'porque me río'?, bueno porque eso fue increíble" —dijo emocionado Sergio.

"¿Qué fue increíble? No entiendo, pero si casi te mato"—dijo Blu aún más confundido.

"Es que nadie, me había ganado en este juego y sobre todo me había dejado inconsciente, en serio fue asombroso" —dijo Sergio feliz.

"En serio, ¿estás bien Sergio?" —preguntó Sebas.

"Si, por supuesto, mejor que nunca" —respondió alegre Sergio y levantándose del suelo.

"Entonces, ¿no estás molesto, por lo que te hice?" —preguntó Blu, con duda.

"Claro que no, porque debería estarlo, aparte me diste una lección" —respondió Sergio.

"¿Una lección?" —preguntó confundido Blu.

"Si, porque te llamé bebé y tu estuviste advirtiéndome, en serio lo siento, me lo merecía" —aclaró Sergio algo avergonzado.

"Aaah no te preocupes y yo lamento haberte golpeado tan fuerte y casi matarte" —dijo Blu algo alegre y bromeando.

"No hay bronca y ya te dije que me lo merecía" —dijo Sergio sonriendo— "Entonces, ¿amigos?" —agregó, levantando el ala para darse la mano.

"Amigos" —asintió Blu feliz y aceptando el gesto.

"Muy bien, ahora que todo se aclaró, ¿qué dices Blu, una revancha?" —dijo Sergio desafiando a Blu.

"Claro que sí" —respondió Blu aceptando el desafío.

"Aquí, vamos de nuevo" —agregó Sebas.

Todas las aves, empezaron a formar grupos de nuevo y armar otra vez sus equipos para comenzar otra vez a jugar 'Guerra de Barro', pero antes de empezar el juego, Blu rebautizó este, llamándolo 'Zona de muerte'(n/a: cuando lo traduzcan en inglés, tal vez lo entiendan xD), a lo que todos estuvieron más que de acuerdo, una vez listo se comenzó a jugar de nuevo. Blu y Sergio se divertían mejor que antes, ya que no había más rencor. Todos jugaban y se divertían, también se bromeaban pero no pasaban a mayores. Una vez que terminaban o alguien ganaba, volvían de nuevo a jugar, claro después de limpiarse el lodo. Pero cuando uno se divierte, el tiempo pasa volando y uno no se da cuenta de que ya anocheció.

"Blu, hijo, hora de irnos, ya está anocheciendo" —dijo Lucía llamando a Blu para regresar a casa.

"¿Qué? Pero mamá, aún no terminamos" —dijo Blu un poco triste.

"Lo siento Blu, luego se nos hará más difícil llegar de noche" —agregó Marcos.

"Está bien" —dijo Blu de mala gana—"Bueno amigos ya me tengo que ir, lo siento" —dijo Blu a todas las aves con los que estaba jugando.

"Mmmm, ¿Qué pena? Pero mañana vienes, ¿Hecho?" —sonrió Sergio, mostrándole la ala en forma de puño.

"Hecho" —sonrió Blu, chocando de alas (puños).

"Adiós primo" —se despidió Sebas.

"Adiós primo, nos vemos mañana" —se despidió Blu, caminando hacia donde estaban sus padres.

"Parece que hiciste nuevos amigos, ¿no?" —dijo Marcos, cargando a Blu poniéndolo en su espalda.

"Sí y son increíbles, fue un día…aaaahmmm…espectacular" —bostezó Blu feliz, recostándose en la espalda de su padre y al instante quedándose dormido.

"Qué bueno, hijito…vámonos" —lo acarició Lucía y luego emprendió el vuelo, seguida por Marcos.

La familia azul se fue volando del lugar, en retorno a su nido. Ellos llegaron a su hogar, justo cuando ya era de noche, Marcos y Lucía aterrizaron delicadamente en su nido. Al instante, Lucía tomo con delicadeza a Blu de la espalda de Marcos y lo acostó en su cama, luego ambos se despidieron felices, dejándolo dormir por el extraordinario e increíble día que había tenido. Ambos se fueron a su cama muy felices y recordando el momento en que Blu llegó a sus vidas, sin dudas era el hecho más espectacular que les había pasado en su vida. Luego se durmieron plácidamente con eso en mente. Pero no todo siempre es alegría, la pareja de guacamayos no se había percatado de que había dos personas afuera de su nido observándolos desde hace un tiempo.

"Entonces, allí están"

"Así es, llevo dos días vigilándolos y ese es su nido"

"Así que los últimos guacamayos Spix, ¿no?"

"Correcto y además tienen un bebé"

"Excelente, eso es mejor de lo que pensé"

"¿Lo hacemos ahorita?"

"No, hay que esperar a que amanezca, será más fácil…"

"¿Más fácil qué?"

"Atraparlos"


Se viene algo feo, prepárense, aunque algunos ya lo saben xD…

Y este fue el capítulo de hoy gente, ojalá les haya gustado. No se olviden de dejar sus review para ver si estuvo bueno o no o hay algo que mejorar, y cualquier pregunta, duda o consulta por PM.

Bueno haciendo promociones ahora jeje xD, les comenté el anterior fic que subiría uno sorpresa y así fue, este es una continuación de un fic asombroso, quisiera que lo lean todos pero también no todos xD, ¿por qué?, bueno en el aviso lo explica. Faltan 4 días para que suba el primer esperado capítulo de esta continuación que ya habido reviews que aprueban que lo continúe y les agrada, eso me motiva mucho :D.

Entonces que tengan una buena semana y nos veremos para algunos el viernes…

Sigan escribiendo o leyendo.

Se despide felicitando al grande que llegó a 1000 victorias…

Dark B-B out

Pd: si buscan en google '1000 victorias', verán a lo que me refiero ;)