¿Me extrañaron verdad? Nah solo estoy de paso XD. Lamento la demora, no es que ponga excusas, pero pasa que de verdad no tengo mucho tiempo para continuar rápido, no me culpen a mí, el colegio acapara la mayor parte de mi tiempo; por mí fuera escribiría todo el día, pero no es así.

¡PERO NO OS DESESPEREÍS! ¡TERMINARE ESTA HISTORIA ME TARDE LO QUE ME TARDE! ¡Solo ténganme paciencia XD!

Redoble de tambores por favor. (Suena el tambor) ¡Y ahora sin más preámbulos les presento este nuevo capítulo recién salido del horno, que como siempre, hice con tanto trabajo y sudor XD! ¡Lo llamo! (Se detiene el tambor)

…¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬…

Capitulo 06: Recuerdos y pesadillas.

:::: Flash Back ::::

Después de hablar con su sensei sobre lo ocurrido con Rafa, Miguel Ángel decidió salir a la superficie para tomar un poco de aire fresco e intentar despejar su mente, dicha tarea era complicada; no podía dejar de sentirse terrible, esas palabras que le dijo su hermano de rojo le dolieron tanto, que otra vez la sonrisa se le fue, cambiándolo por lágrimas y dolor.

"¡NADA DE HERMANO! ¡NO SOY TU HERMANO, POR QUE SI LO FUERA TU NO SERÍAS UN IDIOTA!" – Un golpe no podía doler tanto como una simple oración, era capaz de soportar cualquier ofensa pero jamás se imagino recibir una de esas, y menos de parte de su hermano, su propia sangre; desde chiquito nunca le gusto que sus hermanos lo insulten u ofendan por sus torpezas, siempre que sucedía eso se guardaba esas tristezas, porque estaba seguro que si lloraba, peor sería, sus hermanos, sobre todo el de rojo, se la pasaría burlándose de él diciendo que es un miedoso y un consentido, y no quería eso.

" ¡¿POR QUE SIEMPRE METES LA PATA EN TODO?! ¡¿POR QUE CADA VEZ QUE TE DICEN QUE NO HAGAS ALGO DE TODOS MODOS LO HACES?! ¡TE DIJE QUE TE FUERAS DE AQUÍ Y COMO SIEMPRE DE ANIMAL NO ESCUCHAS!" – Cada vez que estaba solo y recordaba lo que le provocaba sufrimiento, no desperdiciaba su tiempo, se desahogaba en las lágrimas, por fuera sonreía, pero nadie sabia como se sentía por dentro en realidad, ahora que estaba paseando por las azoteas no era la excepción, se sentó en la orilla del edificio para contemplar la ciudad desde aquella azotea, doblo sus rodillas para posar sus dos brazos en ellas y así poder ocultar su cabeza.

Habían momentos en los que le gustaba estar en un lugar en el que su única compañía fuera su soledad, le hacía sentir bien, así podía pensar en lo que hizo bien o en lo que hizo mal, como una especie de meditación, solo que él no se ponía en posición de loto, esos momentos no se lo decía a nadie porque lo consideraba parte de sus secretos. Se seco la cara y continuó en la misma posición, como si supiera que alguien lo estuviera mirando desde lejos por lo que no mostraba su rostro.

"Lárgate Mikey, no vuelvas a dirigirme la palabra por el resto de tu vida… no sabes como te odio, deseo tanto que no hallas nacido jamás." Sus intentos fueron fallidos, su rostro volvió a humedecerse por la tristeza que tomaba la forma de unas finas gotas de lágrimas resbalando por su verde rostro.

Solo así se desahogaba, temblaba no por que hiciera frio, si no porque sentía que necesitaba de alguien que lo acompañe a enfrentar el miedo que lo invadía en estos momentos, el miedo a perder a su segundo hermano mayor.

Lo que no sabía era que no estaba solo, hace unos segundos, de la puerta que otorgaba la entrada a la azotea del edificio en donde se encontraba el mutante de naranja, habían salido dos chicas de manera apresurada, como si hubieran estado huyendo de alguien, una era rubia con ojos cafés, traía un polo manga corta de color blanco, y un pantalón pescador de tela con muchos bolsillos tipo militar, sus zapatillas negras estaban un poco desgastadas, pero casi no se notaba la diferencia, estaba peinada con una larga trenza. La chica que la acompañaba tenía un extraño cabello blanco ondulado y con raya al costado, su polo era de mangas hasta los codos que le dejaba ver sus hombros color celeste cielo, una falda al estilo gitanilla de color gris, y sandalias para amarrar con taco bajo color crema.

Ambas parecían asustadas, y eso que no habían visto a su desconocido compañero de azotea.

_ ¿Crees que nos hayan visto? – Pregunto la rubia en un susurro, estando apoyada en la puerta con la otra chica.

_No lo creo, ellos estaban llegando cuando ya subíamos las escaleras, no pudieron saber de nuestra presencia. – La otra estaba agitada.

_De veras que sus padres son muy estrictos con sus horarios de visita, siento mucha pena por ella.

_No te preocupes Siria, estoy segura que no le harán nada, no hicimos más que visitarla y animarla un poco, para eso son las amigas ¿Verdad? – Le sonrió a la recién nombrada.

_Lo que me preocupa es que sus padres le impidan tener amistades públicas. – Siria parecía triste.

_También me preocupa eso… - Agacho la cabeza. – Solo espero que algún día entiendan que hacen mal el impedirle tener amigos a Martha, ella es buena chica.

_Pero tímida… además… - Su oración se vio interrumpida al escuchar un sonoro llanto, sonido captado por su compañera de cabellos blancos. - ¿Maite… estas escuchando lo mismo que yo? – Pregunto Siria, extrañada y un poco sorprendida de saber que ambas no estaban solas.

_Si… Alguien llora. – Caminaron un poco para descubrir lo más sorprendente en su vida.

Un mutante… más bien una tortuga mutante del tamaño de un hombre estaba sentada llorando, la rubia hubiera gritado al cielo de no ser porque su hermana mayor le tapo la boca antes de tal imprudente acto, por suerte el quelonio no las escucho.

_ ¿Quieres que nos descubra? – Le reclamo Maite en un susurro, recibiendo por respuesta la negación de su hermana moviendo la cabeza. – Entonces guarda silencio.

Esconderse era la mejor opción para ellas, temían que el mutante fuera peligroso y les haga daño si las veía, a si que se posicionaron detrás de la puerta, no hacían nada mas que observarlo.

_ ¿Y si llamamos a control de animales? – Pregunto la rubia, su hermana mayor, después de escuchar la pregunta solo pudo chocar la palma de su mano en su frente.

_ Es un mutante Siria. – Le hablo a la menor de forma irritada y molesta, habían momentos en los que su hermana era algo tonta con sus preguntas. - ¿Qué crees que le hagan si las personas lo ven? – La recién nombrada se quedo pensando.

_ ¿Llevarlo al Zoológico? – Respondió con una sonrisa.

_No tonta, si las personas lo ven lo llevaran a laboratorios de diferentes lugares para diseccionarlo y averiguar sobre él, le harán pruebas dolorosas que estoy segura, no lo resistirá, en otras palabras… lo mataran ¿Y tu no quieres que eso suceda verdad?

_Pues no… me sentiría culpable, la verdad es que tengo mucho miedo. – Se estremeció. – Mejor nos vamos y lo dejamos solo. – Intento regresar por las escaleras hacia el interior, pero su hermana la jalo del brazo impidiéndole cumplir su cometido.

_No. – Le ordeno.

_ ¿Qué? – Se sorprendió Siria. - ¿Estas loca? Yo no pienso permitir que ese monstruo me coma.

_ ¿Te parece peligroso? – Ambas volvieron a ver de lejos a Mikey, pero la rubia se quedo callada. – Yo solo veo a un chico que esta llorando, él esta sufriendo y esta solo… No lo dejare así. – La chica de ojos grises empezó a caminar hacia el mutante.

_No Maite no lo hagas. – Intento detenerla su hermana menor, pero ya era muy tarde.

Estando a centímetros de él, ella pudo escuchar más claramente la forma en la que el chico lloraba, causándole mas pena a la muchacha.

_Niño. – Hablo al fin, logrando que este, sorprendido de que lo hayan descubierto, se asustara por ello. - ¿Por qué lloras? – Pregunto, pero no se espero que ninja gritara un poco aun estando con la sorpresa implantada en su expresión facial, a causa de eso el chico se resbalo, hubiera caído hacia el cemento duro si no fuera porque por acto impulsivo se sostuvo del borde del edificio.

_ ¡Haaa! – Grito, pero esta vez más fuerte por el miedo; desesperada, Maite sostuvo a Mikey de los brazos.

_ ¡Te tengo! – Hizo fuerza mientras lo ayudaba a subir y evitar el posible accidente, Siria solo observaba sorprendida, quería ayudar pero el miedo se lo impedía. - ¡Resiste, ya casi lo logras!

Maite consiguió que el mutante de naranja evite caer, por poco y sucede lo malo, ambos adolescentes de distintas especies respiraban agitadamente estando ya a salvo, por el terror sus corazones latían muy rápido, al estar más calmados se miraron a la cara, pero no pudieron evitar la coincidencia de mirarse a los ojos. No entendía como, pero esa humana le inspiraba confianza a Miguel Ángel, además de que era muy bonita, ninguno de los dos decía nada, solo hasta que el chico rompió el silencio.

_Gracias. – Fue lo único que pudo decir; la peli blanca le sonrió dulcemente, provocando en Miguel Ángel algo que nunca había sentido antes, el sonrojo.

_ No debes agradecerme, si fui yo la que lo provoco. – Hablo serena, y un tanto apenada.

_ Pero solo me hablaste amistosamente, no esperabas que me asustara. – Mikey le regalo una sonrisa estando ya mas animado.

_ ¿Te asuste? – Pregunto sorprendida. - Yo más bien diría que la asustada fui yo.

_Es que no esperaba que un humano me viera. – Agacho la cabeza. – Son pocos los que saben de mi existencia…

_Pero no eres feo… - Al darse cuenta de lo que dijo intento corregir, esperando que el chico no la haya escuchado pero fue todo lo contrario, él si la escucho. – Para ser un una especie de lagarto gigante claro. – Hablo nerviosa.

_No soy un lagarto. – Sonrió divertido, empezando una charla amistosa. – Soy una tortuga… mi nombre es Miguel Ángel Hamato, pero para los amigos soy solo Mikey.

_Tienes un lindo nombre. – Lo halago.

_ Si… me lo dicen mucho.

_Jejeje yo soy Maria Teresa Belleth, pero mis amigos me llaman Maite. – Siguió la presentación luego de reírse por el pequeño chiste.

_Tu nombre también es lindo. – Hizo lo mismo que ella.

_ Gracias… ¿Tu apellido, no es de aquí verdad?

_A si es, mi Sensei y padre es de Japón.

_ ¿Tu Sensei es otra tortuga? – Pregunto, pero Mikey no sabía si contestarle, era la primera vez que la conocía, y por mas que quisiera no podía confiar en ella, a pesar de que lo salvo, tenía sus dudas, Maite se dio cuenta del silencio del chico, y supuso lo correcto, ella también estaría igual en su lugar. – Puedes hablar con confianza, prometo guardar el secreto.

_ ¿Lo prometes? – Pregunto con la duda. – Es que mi familia ha confiado en muchas personas y la mayoría nos ha traicionado.

_Yo nunca rompo mis promesas. – Le extendió la mano, en señal de confianza. – Si fuera mala, habría llamado a la policía por el miedo que sentí al verte, y si en realidad odiara a los mutantes como tú no te habría salvado cuando tropezaste, mas bien te habría dejado caer. – Le sonrió.

_Bueno… - Pensó. – En eso tienes razón. – Observo la mano extendida de la chica do ojos grises, luego de unos momentos de pensarlo mejor, decidió corresponder el amable acto de la humana en señal de que el chico implantaba toda su confianza en ella, a modo de juego hizo que su mano unida a la de ella empezaran a mecerse, estilo brazos columpio.

A Maite le pareció divertido, por lo que no se opuso al pequeño juego.

_ ¿Por qué haces eso? – Pregunto entre rizas.

_ Es que eres la segunda humana a la que conozco y con la que me amisto. – Termino el juego-saludo. - Y ¿Tienes hermanos, madre o padre?

_Mi padre nos abandono a mi mamá, a mí y a mi hermana menor cuando teníamos 3 años. – Agacho la cabeza. – Desde entonces mi madre se la ha pasado luchando por darnos algo que comer… Hizo muchos sacrificas por nosotras y se lo agradezco internamente, pero ella se preocupaba tanto por nuestro bienestar que la misma tristeza y desesperación la mataron… Tenía 10 años en ese entonces. – Levanto al cabeza mostrando en sus ojos grises lágrimas. – Yo tuve que cuidar de mi hermanita, deje la escuela y empecé a ver maneras de conseguir comida para nosotras, la mayoría de las veces robaba y como la casa de mi madre la subastaron nos quedamos sin nada, dormíamos en las bancas de los parques o en los callejones… Pero con el tiempo logramos salir adelante, actualmente trabajo en un restaurante como camarera, y las dos vivimos en un viejo edifico con otras personas que lograron instalarse en las diferentes habitaciones, nos es difícil vivir así, pero ya estamos acostumbradas a eso. – Sonrió débilmente

_Oh lo siento… - Se disculpo. – No, no quería hacerte sentir mal… perdóname.

_No te preocupes Mikey, no siempre tienes un pasado que desees comentar con otros. – Recibió la misma débil sonrisa de parte del mutante.

_Te entiendo… Mi Sensei era un humano, se llama Hamato Yoshi y hace quince años él vivía en Japón, tenía todo lo que podía desear, una esposa cariñosa de nombre Tang Shen, y una bella hija de meses de nacida llamada Miwa. Todo era bello en ese entonces… el tenía un gran amigo con el que compartían todo, era Oroku Saki, pero él también estaba enamorado de Tang Shen, a causa de eso, su amistad se transformó en rivalidad y la rivalidad se transformo en odio. Hasta que una noche Saki llego a extremos, entro a la casa de Yoshi y mato a su hija y esposa, para terminar incendiando su hogar; esa noche lo perdió todo, él sentía que su mundo estaba vació sin ellas a su lado. Meses después viajo a Nueva York para empezar una nueva vida y olvidarse de aquel triste pasado; un día salió de una tienda de mascotas con un pequeño envase que contenía a 4 tortugas bebes, en la calle se topo con un hombre extraño, algo le había llamado la atención de él, a si que decidió seguirlo hasta un callejón, observo que aquel hombre le entregaba a otro una especie de cilindro con una rara sustancia líquida adentro ella, de un raro color verde brillante, mi Sensei estaba sorprendido, estando escondido imprudentemente piso una rata allí, la cual desprendió un chillido que logro alertar a los hombres, lo descubrieron para su desgracia, pero lo que ellos no sabían era que Yoshi era un experto en el Ninjutsu, un antiguo arte marcial japonés, gracias a sus habilidades supo defenderse de ellos, pero en el acto aquel cilindro con la sustancia a dentro resbalo de las manos de aquel hombre para quebrarse en el suelo, en menos de unos segundos todo estaba derramado, y a Yoshi le salpico la sustancia, por la sorpresa hizo caer el envase con las pequeñas tortugas a dentro.

_ ¿Y que paso con ellos?

_ El cuerpo de mi maestro empezó a cambiar después del contacto… él se transformo en una rata humanoide mutante, y las tortugas al caer también tocaron la sustancia, y crecieron un poco más, hasta adquirir el tamaño de unos niños que apenas si podían pararse.

_ ¿Mutaron? – Pregunto sorprendida. - ¿Qué sustancia era esa?

_La llamamos Mutágeno, y si te atreves a hacer contacto con eso te conviertes en un mutante.

_ ¿Y las tortugas… que paso con ellas?

_ Yoshi las recogió con él, porque al verlas se dio cuenta de que solo eran solo unos niños asustados, y si los descubrían los humanos podían matarlos, actualmente vivimos felices en las alcantarillas como la familia más extraña del planeta… aunque con una u otras dificultades.

_ ¿Vivimos? – Se callo para analizar lo que le dijo el de naranja. - ¡Una de las tortugas que mutaron eras tú!

_Si, así es… - Dijo Mikey con una sonrisa. – Mi origen si que es de lo mas extraño.

_Ni que lo digas, y yo que creí que esta ciudad era aburrida.

_Pues no lo es… de día todo es normal, pero de noche es cuando pasa lo impensable, mis hermanos y yo luchamos para liberar la cuidad de cualquier peligro que la aseche.

_ ¿Son unas especies de… Súper Héroes Mutantes? – Sonrió divertida.

_ Si lo quieres creer de esa manera, sip, aunque el nombre no esta mal… ¿Y tu hermana se quedo en casa?

_No… estaba con migo hace unos momentos.

_Aguarda ¿Ella también me vio? – Se sorprendió. - ¡Rayos! Tengo que ser más cuidadoso cuando salgo solo. ¿Y por qué no esta aquí?

_Es que te tiene miedo. – Volteo a ver la puerta de al azotea. - ¡Siria ya puedes salir, él ni siquiera muerde! – De manera temerosa se hizo presente la rubia de ojos cafés, camino mirando a Mikey fijamente, a leguas se notaba el miedo que sentía mas las gotas de sudor que caían por su frente, luego se sentó detrás de su hermana sintiendo que ella podía protegerla si el mutante hacia daño. - ¿Es enserio? Te dije que no muerde.

_Las apariencias engañan. – Hablo despacio.

_Oye niña si moridera tendría feos colmillos. – Enseño sus dientes. – Y hasta donde yo se, no los tengo.

_ Si tienes razón… - Salió un poco de su "Protección" un tanto mas convencida. – Pareces un chico tortuga, soy Siria.

_Miguel Ángel. – Sonrió.

_Si se como te llamas, escuche tu conversación con mi hermana.

_Entonces no les molestara que les repita no decir nada de esto a nadie, se los ruego a ambas, es por el bien de mi familia. – Suplico.

_No te preocupes Mikey tu secreto esta a salvo con nosotras. – Dijo Siria, cada segundo más sin temor hacia él.

_Además nadie creería que conocimos a una tortuga mutante, nos considerarían chifladas del coco. – Maite disfrutaba conversar con alguien que no pretendía hacer daño.

_Jeje, si tienes razón. – La incomodidad empezó cuando a ninguno de los tres individuos les llegaba un tema de conversación, utilizaban todas sus neuronas para idear algo, hasta que a la rubia se le ocurrió una opción.

_Y… ¿Por qué estabas llorando Mikey? – Tal vez no fue la mejor opción.

En todo el tiempo en el que han estado conversando, al menor de los Hamato se le había olvidado la razón de su tristeza, la verdad las rizas que adornaban el ambiente en el que se encontraban le provocaban esa pequeña perdida de memoria, lo cual para él era agradable. De no haber sido por la traicionera boca de Siria, él ni se acordaría de la riña que tuvo con su hermano mayor de bandana roja.

Inconscientemente la rubia hablo de más, al darse cuenta de su error quiso repararlo, sin evitar la mirada reprochan te de su hermana mayor.

_Oh cielos… Mikey yo… no quería decir eso… la verdad.

_No te preocupes Siria. – La interrumpió. – Se que a veces la boca traiciona.

_Oye… - Le hablo Maite, acercándose a él para posar su mano en su hombro. – No respondas si no lo deseas. – Le hablo tranquilamente.

_Si Mikey, ignora mi pregunta. – Se disculpó. – Es que fue lo único que se me ocurrió, lamento haberte causado un mal momento. – Agacho la cabeza.

_ Ya te dije que no debes preocuparte. – Le sonrió débilmente. – Y sí, deseo responder aunque a ustedes no les parezca.

_Pero. – Intento hablar la de ojos grises.

_Pero nada linda. – La interrumpió. – Lo que pasa es que estoy deprimido porque… – Hizo una pausa antes de continuar, apretando fuertemente sus ojos intentando no llorar. – Tuve una discusión con mi segundo hermano mayor.

_ ¿Oh solo eso? – Pregunto la rubia incrédula. – Tranquilo Mikey, los hermanos siempre suelen discutir, cuando Maite y yo peleamos siempre nos hablamos a las 7 horas o menos, je no podemos vivir molestas una con la otra.

_ Miguel Ángel… - Hablo la mayor. – No creo que haya sido algo infantil la causa de la discusión con tu hermano, como para que te pongas de esa manera.

_No conocen a Rafael, cuando se molesta es bien difícil que él te pida disculpas, su orgullo se lo impide. – Miro al suelo. – Lo que pasó fue culpa mía.

_ ¿Por qué dices eso? – Pregunto Maite.

_ Hace unas horas mis hermanos y yo regresamos a casa después de salir un rato. – Mikey no podía decir a lo que se dedicaba él y los otros, si es cierto, ellas son sus amigas, pero era muy peligroso que sepan del Kraang, tenía miedo de que les hicieran algo malo. – Raramente Rafael estaba de muy mal humor, incluso más de lo normal, cuando le preguntamos que tenía nos grito y se fue a su habitación para encerrarse de un portazo; yo quería animarlo un poco, a mi no me gusta que este molesto. – Sonrió. – Claro que siempre que lo intento al final logro salir con moretones en mi cuerpo, no me crean masoquista chicas, lo bueno de eso es que Rafa termina animado al final. – Borra su sonrisa, cosa que preocupa a las dos hermanas. – Yo hubiera preferido haber recibido golpes que palabras...

_ ¿Te insulto? – Siria oía hablar a las personas de la ciudad sobre unos avistamientos de mutantes, ella no lo creía porque lógicamente era algo imposible e inexplicable, y si existían, no se imaginaba que tuvieran sentimientos como los seres humanos, que equivocada estaba.

El ninja de naranja asintió con la cabeza, mientras una rebelde lágrima traicionera se dejaba notar, rápidamente se la borro.

_Si… él me dijo cosas horribles, u-una de ellas fue que no le volviera a hablar por el resto de mi vida. – Su voz sonaba apagada y entrecortada.

_ Oh no… Yo podría decirle su vida a Maite cuando estoy molesta, pero nunca incluiría palabras así.

_ Rafael es muy impulsivo, nunca piensa antes de hablar.

_Pero no debes creer que eso signifique la ruptura de hermandad que han tenido desde que nacieron. – Hablo la peli blanca.

Capto la atención de Miguel.

_No lo conoces Maite…

_Puede que no lo conozca, pero los hermanos siempre serán hermanos, no importa que uno no quiera aceptarlo por detestar al otro. Al final la sangre gana, porque de alguna forma el amor existe entre la guerra más dura y letal entre dos guerreros. Lo que trato de decirte Mikey, es que a pesar de que tu hermano te haya dicho cosas imperdonables, nunca evitara protegerte porque ese es el instinto del mayor en una familia, proteger a los que ama… - Finalizo.

Lo que ella no había pronosticado, fue que el chico se le acercara para darle un sincero abrazo.

_Gra-gracias… - Fue lo único que pudo decir, esa pequeña palabra era el discurso perfecto, la única respuesta que al menos ella esperaba.

Lo escucho quebrantarse en lágrimas, por lo que no evito corresponder el abrazo para consolarlo e intentar calmarlo, algo que la diferenciaba de su hermana en todo el sentido de la palabra es que no se dejaba guiar por las apariencias, desde que vio por primera vez al chico, tuvo curiosidad sobre él, ni siquiera le causo miedo su aspecto.

Aumento la intensidad del abrazo, hasta que ambos decidieron soltarse para verse a la cara, con un simple gesto en sus labios entendieron que todo estaba bien, como dicen muchos, la sonrisa dice más que unas simples palabras.

_ ¿Ya estas mejor? – Le pregunto amablemente.

_Si… - Le susurro. – Y de nuevo te lo agradezco.

_No tienes que hacerlo, no me gusta que mis amigos estén deprimidos.

Los tres se sentían a gusto en compañía del otro, las charlas y los temas de conversación aumentaban con el correr de las horas, de no ser porque las dos hermanas traían chompas se habrían muerto de frio. Ellas le contaron a Mikey la razón por la cual las dos habían subido a la azotea, tenían una amiga llamada Martha, la conocieron en el colegio, la cual no era muy social, a leguas se notaba la timidez al conversar con sus compañeros, cuando ambas decidieron preguntar el por que de su inexperiencia con las personas, se enteraron de que sus padres la cuidaban mucho, y elegían a sus amigos por ella, los cuales no eran muy agradables para ella. Ambas decidieron ir a visitarla a su casa para que al menos la pobre pudiera conversar con chicas de su edad, no con mujeres algo mayores que ella que solo hablaban de cosas aburridas, sin que sus padres se dieran cuanta claro esta, tenían que ser discretas, pero no contaban con que regresaran temprano, por lo que cuando ellos entraron a la casa, ambas estando escondidas lograron escabullirse con ayuda de Martha para salir por la azotea. Desgraciadamente no sabían como bajar.

El ninja de naranja se ofreció a ayudarlas, por lo que las dos aceptaron gustosamente, luego con el correr de las horas, seguían alardeando y charlando como si se hubieran conocido desde hace años, las rizas se hicieron presentes, parecía que nada en el mundo podría arruinar un momento como este.

Pero las horas eran traicioneras, sin saberlo, ya eran más de las 12:00 am, la rubia se dio cuenta de eso cuando vio su reloj en su muñeca.

_ ¡Oh cielos! Maite se nos hizo tarde. – Dijo la chica alterada, mostrándole el reloj a su hermana, esta al verlo abrió sus ojos a más no poder.

_ ¡Ay no! – Se levanto apresuradamente. – No puedo creer que se nos haya pasado la hora.

_ Je, y yo pensé que habían pasado unos minutos. – Hablo el de naranja, para luego cambiar su cara por una de horror. - ¡Mi Maestro me va a matar!

_ Al menos no tenemos padre o madre que nos regañe. – Se burlo la rubia.

_Jajaja, que chistosita. – Utilizo el sarcasmo en esa oración.

_Lo mejor será regresar a nuestros hogares, mañana tienes escuela. – Se refirió a la menor. – Y yo tengo que trabajar.

_Al menos no recibirán Randori si se duermen en la clase… - Dijo Mikey cabizbajo.

_ ¿Randori? – Preguntaron ambas chicas.

_Es un castigo no letal, luego les cuento de eso. – Sonrió. – Ahora les ayudare a bajar por las escaleras de incendios sin que nadie las oiga.

_ ¿Y crees que eso sea posible? – Pregunto Maite.

_ ¡Claro que lo es! – Afirmo. – Mis hermanos y yo lo hacemos todo el tiempo.

Con algo de dificultad, los tres lograron bajar sin ser escuchados, aunque eso fue trabajo difícil, ya que las dos hermanas no eran una Kunoichis, estando en el callejón se despidieron sin ganas, la verdad deseaban seguir conversando, pero eso sería en otra ocasión, antes de irse se pusieron de acuerdo en volverse a ver.

Miguel Ángel, al ver que las chicas ya se habían ido, aprovecho para entrar en la tapa de alcantarilla con la misma sonrisa, pero al recordar que posiblemente su Sensei lo estaba esperando en casa hacia que se le erizara la piel. Grande fue su sorpresa el enterarse de que nadie lo estaba esperando, el ambiente estaba tranquilo, por lo visto Splinter no se dio cuenta de que él había llegado tarde. Lanzo un suspiro de alivio, lo más sigilosamente posible se dirigió a su habitación para aprovechar las horas que le quedaban como tiempo para dormir.

Definitivamente ha sido la noche más larga de toda su vida.

:::: Fin del Flash Back ::::

_ ¿Lo vieron en la azotea? – Leo, Rafa y Donnie estaban en casa de Maite, la cual estaba secando los platos mientras les relataba con lujo de detalles como es que conocieron al menor.

_La verdad ni siquiera sabíamos que estaba allí, es cierto que las dos nos asustamos cuando lo vimos por primera vez, pero luego le tomamos confianza. – La bella peliblanca estaba seria, aún más de lo normal. – Quedamos en vernos la próxima noche… pero nunca llegó… - Hablo desanimada y triste. – Jamás pensamos que le había pasado eso… - Se notaba la resistencia a llorar, sus ojos grises estaban cristalinos.

_Imagínate como la pasamos nosotros… - Susurró Rafa. – Nos costó mucho trabajo continuar con nuestras vidas… pero sin él… nada es igual. – Relato. – Por más que no me guste admitirlo yo… lo extraño mucho. – Dirigió su vista hacia otro lado, se sentía un poco avergonzado por lo que dijo ya que él no era tan abierto con sus sentimientos.

_Todos lo extrañamos… - El de azul estaba cabizbajo, nadie sabía como es que sentía después de lo que paso con Mikey, habían momentos en los que, al pasar por la habitación del líder, escuchabas débiles, pero audibles lamentos. Leonardo no mostraba debilidad frente a sus hermanos, pero cuando uno lo ve o escucha llorar, siente una inmensa tristeza, casi tanto como la que uno siente cuando pasa lo mismo con Miguel Ángel.

Donatello noto que hacía falta la presencia de la rubia, desde que llegaron no la habían visto, recientemente se dio cuenta de eso, y como a él no le gustaba hablar de su hermanito, decidió cambiar de tema.

_Maite… - La llamó, esta solo respondió mirándolo, en señal que el genio logro captar su atención. - ¿En dónde esta Siria?

_Es cierto… no la hemos visto en toda la noche… - Se extraño el de rojo, pero su curiosidad aumento más cuando observo como la peliblanca agachaba la cabeza.

_ ¿Sucede algo Maite? – Pregunto Leo amablemente.

_No… no pasa nada. – Les sonrió débilmente, pero luego esa sonrisa se borró. – Es solo que no ha querido ir a la escuela hoy… a decir verdad, ha comido muy poco y se la ha pasado todo el día en cama. – Se llevo las manos a la cara. – No se que hacer con ella, nada parece animarla, al principio creí que tenía fiebre, pero en realidad. – Dejo ver su rostro. – Desde que se entero de la muerte de Mikey se ha puesto así. – Una lágrima rodeo su mejilla, rápidamente se la borró.

Pensó un poco antes de hablar, sabía que sería algo extraño de acuerdo a su comportamiento frio y temperamental, pero por dentro sentía que debía intervenir, aunque la haya conocido poco, la rubia tenía un comportamiento parecido al de su hermanito menor. Y aunque eso no le importaba tanto, no le gustaba que seres con la actitud de un "Eterno niño" se pongan de una manera contraria a su verdadera personalidad, y si no ayudaba solo se sentiría un peor.

_ ¿Ella sigue en su habitación? – Hablo por fin, a lo que la chica respondió que si asintiendo con la cabeza.

_ ¿Quieres verla? – Pregunto para sorpresa de este, reacciono de la misma forma que ella, asintiendo, solo que esta vez dijo un afirmativo: "Si" – Ven – Le dijo, conduciéndolo hasta la parte del cuarto en donde era dividido por unas grandes cortinas.

Al abrirlas observabas el resto de la habitación, la cual era pequeña, pero con suficiente espacio para dos chicas adolescentes que habitaban allí desde hace años. Si no estuvieran divididas por una mesita de estar con una lámpara encima, las camas parecerían de tipo matrimonial si las veías de lejos, en una esquina había un ropero de madera.

Parecía viejo, pero el pequeño cuarto estaba limpio, bien arreglado y acomodado.

Y allí estaba ella, echada de costado mirando hacia la pared, sin verles las caras a los dos individuos que la acompañaban en estos instantes, su cabello rubio seguía igual de peinado con la misma trenza.

_Siria. – Hablo la chica.

_ ¿Qué quieres? – Respondió desanimadamente, su voz se oía entrecortada, lo cual provocó un sentimiento de compasión de parte del de rojo.

_ Rafael quiere hablar contigo. – La peliblanca se sorprendió y a la vez se apeno por la respuesta bruta de la menor.

_No quiero ver a nadie… a sí que váyanse y déjenme sola.

La terquedad de la chica no era un comportamiento que el segundo mayor de los Hamato tolerara.

_Mira niña me voy a quedar aquí quieras o no. – Le dijo un poco molesto. – Maite, por favor déjanos solos.

_Esta bien, si necesitan algo avísenme ¿De acuerdo? – Y dicho esto salió.

El mutante se sentó al borde de la cama, ella no se volteaba ni para mirarlo, hasta que en pleno silencio hablo.

_Te dije que me dejarás sola. – Su voz ahora parecía molesta.

_ Y yo te dije que me quedaré aquí. – Replicó, luego su estado cambió a uno más paciente y amable. – Solo me preocupe por ti, y quería saber como estabas…

_ ¿Pues como crees que estoy? – Pregunto con tristeza, sentándose para después voltear a verlo. – Después de que me enteré de lo le pasó a él yo… - No termino su oración, se llevo ambas manos a su cara con la intención de que el de rojo no la vea llorar.

Rafael sintió algo extraño cuando la vio así, le empezó a doler en el alma el no saber que hacer por ella, él no era tan cariñoso como sus hermanos, y el no serlo en estos momentos era algo que empezaba a detestar. Sin saber que más hacer decidió optar por una solución de la cual más tarde se arrepentiría.

Acercándose a ella la rodeó con sus brazos, ofreciéndole un cálido pero sincero abrazo, Siria se sorprendió por la reacción del chico, no se lo esperaba, pero en estos momentos necesitaba del apoyo de alguien. Lo correspondió temerosamente mientras lloraba en su pecho, se lamentaba el haber tratado mal a su hermana cuando ella solo quería ayudarla.

_Se como te estas sintiendo… - Le susurró al oído el mutante. – Pero con comportarte de esa forma no solucionarás nada, solo te harás sentir mal.

_Lo sé. - Se acurruco más a la calidez que le ofrecían sus brazos, él solo le sobaba la espalda, como apoyándola a que se calme un poco. – Es que lo voy a extrañar demasiado…

_Todos lo extrañamos como no tienes idea. – Dijo al tiempo que aumentaba la intensidad del abrazo. – Pero la vida debe continuar Siria… por más que uno no lo desee.

_ ¿Pero como lo haré?

_De a pocos. – Se separo un poco de ella, para mirarla a los ojos y secarle las lágrimas de su rosado rostro. – Cuesta mucho trabajo levantarse después de una caída, pero lo bueno es que tienes amigos y seres queridos que te ayudaran a lograrlo. – Le sonrió.

Raramente a Rafael le alegro que ella le sonriera también, el estar junto a ella le provocaba una sensación de tranquilidad infinita… y eso le agradaba.

_ ¿Tú también me ayudaras? – Pregunto inocentemente.

_Por supuesto, siempre ha sido un honor para mi ayudar a damiselas en apuros. – Bromeo, a lo que ella respondió con una carcajada.

_Gracias Rafa. – Lo volvió a abrazar con una enorme sonrisa, aun mayor que la anterior, pero esta vez el acto de afecto fue con más emoción mesclado con un agradecimiento profundo.

_No hay problema. – Se separaron con algo de pena, Rafael sintió algo en sus mejillas, sentían que ardían a morir, pero él no se sentía mal.

Siria noto el rostro del quelonio mutante.

_ ¿Te sientes bien? – Le toco el rostro, provocando más calor en el chico. - Estás caliente ¿No tienes fiebre? – Pregunto un poco asustada.

_N-no, no t-te p-preocupes, e-est-estoy b-bien. – Tartamudeo, rápidamente se levanto de la cama, logrando calmarse un poco. – Lo mejor será que salgas, Maite me conto que no comiste en todo el día.

_Si tienes razón. – Se levanto. – Además debo pedirle disculpas a mi hermana, por como me porte con ella.

_Estoy seguro que ella te va a perdonar.

_Yo también creo eso, es imposible que se moleste con migo tanto tiempo. – Sonrió.

La rubia se le adelanto al de rojo, saliendo ella antes que él, Rafael reflexiono lo que paso hace unos momentos, se miro en el espejo que estaba en el ropero y se sorprendió al ver sus mejillas con un toque de rosado en ellas.

_Valla, hoy estoy muy raro. – Movió su cabeza para dejar de pensar en eso, ya en otro momento trataría de resolver ese pequeño problema.

Dejando las confusiones de lado, salió a la sala para acompañar a sus hermanos y amigas.

:::::::::::::::::::-:::::::::::::::::::

Era de madrugada en la ciudad de Tokio, las personas aún no se levantaban para hacer sus labores cotidianas, ya que la luz no se hacía presente, por lo que aprovechaban para descansar un poco más.

El edificio del Clan del Pie estaba sumido en las sombras, los individuos que habitaban allí descansaban en sus respectivas habitaciones, desgraciadamente algunos no podían tener la dicha de estar en el mundo de los sueños. Sobre su cama se encontraba Asahi, la tortuga mutante se movía de un lado a otro, su ceño estaba fruncido por la molestia de lo que soñaba, o más bien, de su pesadilla.

:::: Flash Back ::::

Los vigilantes en la entrada del Museo no sabían que la zona en donde montaban guardia recibía visitas, o en este caso, intrusos.

Un pequeño grupo de Ninjas del Pie entraron con cautela por una de las ventanas de la enorme construcción, acompañados de dos personas más, una de ellas era la hija de Destructor, Karai, y el otro era su mismo hijo adoptivo, Asahi. Este último no estaba tan feliz por lo que iba a hacer.

_Bien, ya todos saben lo que tienen que hacer. – Hablo con voz autoritaria la joven kunoichi, los ninjas y el quelonio asintieron.

Adentrándose al museo, se toparon con un ancho pasillo, los muros eran sostenidos por grandes columnas hechas de mármol pulido, al final, un enorme portón dorado, cuyas letras impresas en el decían: "Salón de las Joyas preciosas"

Su objetivo.

Karai estaba decidida a dar el primer paso.

_ ¡Espera! – La detuvo su hermano.

_ ¿Qué sucede Asahi?

El mencionado observaba las columnas, como buscando algo en ellas, hasta que lo encontró.

_Alarma láser. – Fue lo único que dijo, le señalo en los muros, justo donde se unían con las columnas, y observó los gabinetes de sirena exterior, encendidos por una luz roja proveniente de allí.

_Oh genial, ¿Cómo haremos para cruzar si no vemos los láseres? – Dijo la joven. – Nuestro padre nos matara si no regresamos con la Joya de Jade.

_ Karai. – Llamo el menor luego estar callado por un momento. - ¿Siempre traes tu maquillaje? – Pregunto.

_Pues si. – Le sonrió. – Nunca sabes cuando lo necesitarás. – Bromeó. - ¿Para que lo quieres?

_Solo necesito tu polvo compacto. – La chica lo miro como bicho raro. – No lo usare para mí, tonta. – Aclaro al adivinar sus pensamientos.

_Ahhh… - Se tranquilizo, su mano se posicionó cerca de la funda de su espada, para después mostrarle lo que necesitaba.

El joven sostuvo el pequeño objeto, luego de abrirlo observo el polvo color piel, acercándose al origen de los rayos, soplo fuerte para que se levantara el polvo. Como si fuera magia, los láseres invisibles se descubrieron rápidamente, eran muchos como para pasarlos fácilmente, salvo si el que se atrevía era alguien con mucha agilidad.

_Wow Asahi, ¿Cómo supiste que funcionaria? – Le dijo sorprendida.

_Ham… - Se puso nervioso. – Lo vi en la tele. – Respondió.

_Okey. – No tan convencida de la respuesta, decidió que lo averiguaría después. – Yo iré primero. – Hablo, observando los láseres respiro hondo.

Rápidamente y sin perder el tiempo Karai se adentró entre los láseres, con volteretas y giros logro cruzar sin mucho problema, gracias a su destreza en los duros entrenamientos, después la siguieron los ninjas uno por uno, y por último Asahi.

_Listo y ahora… ¿Cómo abriremos el portón? – El quelonio estaba inquieto por esa parte.

_Ya pensé en eso. – Dijo segura. – Stockman revisó los planos del Museo. – Se acercó hacia uno de los ninjas. – ¿Lo trajiste? – Le pregunto, este solo asintió, para después sacar de su bolsillo un aparato metálico de forma cuadrada, un poco más pequeño que su mano, se lo entregó a la joven Kunoichi. – Mira esto Asahi, te sorprenderás de lo que puede hacer esta cosa. – Posicionó el objeto justo en la cerradura del enorme portón, como por arte de magia se encendió, emanando una luz verde, segundos después dejo salir un pequeño sonido, como un "clic", dando a entender que algo había pasado. De pronto, el portón se abrió lentamente, Karai sonreía por ello, había momentos en los que el torpe de Baxter podía serles útil.

_ ¡Wow! – Exclamo Asahi, muy sorprendido de saber que ese pequeño objeto metálico habría cerraduras sin ningún problema.

_ ¿Sorprendido hermanito? – Ironizó la joven.

_Me dejo sin palabras… - Susurró con la boca abierta.

_Ya sabía. – Noto que el mutante seguía en Shock, conocía bien el comportamiento de este, y cuando se sorprendía se quedaba mirando como un bobo sumido en sus pensamientos. – No otra vez… ¿Qué acaso no hay nada en el mundo que no pueda sorprenderlo? – Estando en frente del menor, hizo lo primero que se le vino a la cabeza.

Acerco sus dos manos hacia él, y tratando de que no sonara tan fuerte para que no los descubran los guardias, aplaudió cerca de su cara, con eso fue más que suficiente para que el chico regresara de "PerdidoLandia"

_ ¿Qué pasó? – Pregunto, como si se hubiera perdido de algo importante, Karai solo lo miro fingiendo molestia. - ¿Qué?

_No perdamos tiempo. – Se adentró al salón. – Busquemos rápido esa Joya y salgamos de aquí.

_De acuerdo hermana. – Camino detrás de ella confundido. – Pero sigo sin entender por que estas molesta.

_Te lo diré después, sepárense y busquen. – Ordenó, cada uno empezó a estar atento a las gemas que se les daba por observar, en cada repisa de la pared y en todos los pedestales, era muy difícil de reconocer por la oscuridad que los rodeaba, por suerte llevaban una linterna, la joven líder se alejó un poco para buscar más a fondo, hasta que miro un pedestal del cual no se había fijado, noto que había una placa con letras impresas en el, "Joya de Jade", decía. - Lo encontré. – Avisó, rápidamente todos se acercaron a ella.

_ Cielos… - Susurro admirado por la belleza de la preciosa gema que tenía en su delante. – Es muy lindo.

_Si lo es. – Con cuidado sostuvo la urna que poseía la Joya entre sus manos. – Un preciado objeto que le perteneció a los descendientes del primer Emperador de Japón, y ahora es del Clan del Pie. – Sonrió con malicia.

_Intrusos. – Se oyó una voz masculina, volteando rápido vieron como un hombre con rasgos asiáticos los miraba con algo de miedo, se apresuro a huir de allí para avisar de lo que pasaba.

_ ¡No pueden descubrirnos! – Exclamo Karai.

Asahi corrió detrás del hombre, parecía que los láseres se desactivaron, por eso no daban alarma al pasar por el pasillo, saco un par de Kunais y con algo de arrepentimiento se los arrojó hacia el hombre, se detuvo al ver con horror como el individuo caía al suelo gritando de dolor, su traje empezaba a mancharse de sangre debido a las heridas en su cuerpo. Una de las Kunais cortó su cuello, y otra se enterró en su espalda.

_Oh no… - Su cuerpo empezó a temblar debido al miedo. - ¿Qué fue lo que hice? – Karai se acerco corriendo hacia su hermano, se asusto cuando vio que el menor mostraba señales de querer desmayarse, uno de los ninjas sostenía la urna de la Joya que robaron.

_ ¡Asahi! – Lo volteó sosteniéndolo de los hombros para verlo de frente. – Debes concentrarte, salgamos de aquí. – Todos corrieron hacia la salida más cercana, sin importar el cuerpo bañado en sangre que dejaban atrás.

Encontraron una ventana cerca del techo, y sin perder el tiempo, usando su habilidad del Ninjustu salieron, dando por terminada su misión.

Saltaron hacia la azotea del edificio más cercano, dispuestos a abandonar el lugar completamente, por dentro, Asahi sentía que su mundo se desmoronaba, ¿Por qué entro en pánico después de quitarle la vida a ese inocente? Se suponía que él había hecho esas cosas en su pasado antes del accidente que le provocó la pérdida de memoria, no debería de actuar así si ya estaba acostumbrado.

Pero por alguna razón no podía evitarlo, y detestaba eso.

:::: Fin del Flash Back ::::

_ ¡Ha! – El joven despertó agitado, su rostro estaba mojado por el sudor, respirando agitadamente miro su reloj digital, 05:45 am. – Solo fue un mal sueño. – Trató de calmarse al tiempo que suspiraba. – Debes controlarte Asahi… - Se llevó una mano a su cara. – No puedes fallarle a tu Clan, en especial a tu padre, si sigues comportándote de esa manera tan cobarde todos te miraran con vergüenza. – Sin ganas de seguir durmiendo, se levanto de la cama.

Al salir a la azotea del edificio sin que nadie se de cuenta, sintió el frio viento de la mañana, lo cual le trajo una sensación de paz, se sentó para observar como el sol se asomaba por el horizonte, quitándole lugar a las estrellas que adornaban el firmamento. Sonrió al saber que era uno de los pocos afortunados que lograban admirar hazañas de la naturaleza como esta.

_ Valla… - Empezó a sentir el cálido abrazo del sol. – Podre ver todos los que quiera, pero nunca habrá un amanecer como este.

Siendo el único allí, se centró en continuar con su misión, observar el bello cielo que cambiaba de color gracias a los minutos que pasaban, dándole paso a un nuevo día en la bella ciudad de Tokio.

…¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬…

No puede ser… ¡AL FIN ACABE! ¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! *Grito de fangirl*

Esto es grandioso, yo pensé que terminaría para inicios de Junio je, ¿Pero como ven? ¡No fue así!

Lamento de verás haberme tardado tanto, les juro que hice todo lo posible por apurarme, pero el colegio no me esta dejando tiempo para nada. ¡Eso me enfurece mucho! Si supieran cuantas tareas me dejan por semana, los exámenes, trabajos grupales, exposiciones, etc. ¡ES TODO UN MARTIRIOOOO! Pero es reconfortante saber eso no me detendrá hasta acabar con este fic. XD

*Loversfan: Amiga mía de mi alma… ¡Te dije que actualizaría esta semana! ¡Y LO HICE! ¡Yo jamás rompo mi promesa! No podría vivir si no comentas mi fic. Además me alegra haber descubierto Deviantart, de no ser así no podría imaginarme como son tus OC y sinceramente... ¡Me muero por verlos en GB! ¡Y TE DOY TODO EL PERMISO DEL MUNDO PARA QUE DIBUJES A MIS OC! Espero que este capítulo haya sido de tu agrado, aunque creo que es más que obvio que así será XD ¡Gracias por comentar querida! ¡Te mando un besote pero muy grande!

*Mikemasters Z KAI: Estimada escritora XD No me molesta que te hayas tardado en comentar, la verdad me sigo emocionando cuando comentas mis locuras en forma de historias jeje. Para serte sincera, Siria y Maite no son malas personas XD ¿Por qué crees que uno de los géneros es romance he? De no ser así no estaría nominada a "Mejor fic. De Romance" ¡Y estoy dispuesta a poner empeño para tratar de ganarte XD! Pero lo veo muy difícil, "Maiadlove" tiene 100 % de amor… ¡A pesar de eso no me detendrá! ¿Y querías ver como Mikey se pone del lado del mal? ¡Aquí lo tienes ps chiquita! Nuevo capítulo recién salido del horno… hum… y huele rico jajaja XD Lamento si me tardo en actualizar, pero así como tu me haces sufrir cuando tardas con "Entre Fuegos Cruzados" yo me tardaré igual XD ¡REZA PARA QUE PUBLIQUÉ EL SIGUIENTE EPISODIO RÁPIDO! ¡Nos veremos luego amiga! ¡Bye! Y espero tu comentario querida escritora.

*Kiara Martinez: Lo prometido es deuda, gracias por apoyarme con respecto al tema de que si les agradan o no a los demás mis OC Me alegran que te agraden, y siento mucho haberte hecho esperar demasiado. Pero no te preocupes, estoy dispuesta a continuar con esta historia lo más rápido que pueda XD A propósito, si va a haber una continuación de "Mundo encarnado" ¡QUIERO QUE SALGA YA! Es tan emocionante todo lo que paso. ¡No podría esperar XD! ¡Besitos de parte mía! ¡NO OLVIDES COMENTAR!

*Ildri Arghel: Muchísimas gracias por tu comentario, espero que algún día te llegue a agradar el que un escritor agregue OC a sus fics. ¡DE TODOS MODOS ESO QUE IMPORTA! ¡No creas que el tema de Leo Y Karai se va a quedar así! Estoy pensando en una forma en la que ellos puedan resolverlo, aunque tengo mis dudas si hacerlo o no XD Tengo miedo de que este capitulo no te haya gustado por el hecho de que estén presentes mis OC ¡Pero estoy dispuesta a aceptar cualquier comentario! Y hora más que nunca pondré empeño en avanzar lo más rápido que pueda el próximo capitulo, porque el momento más esperado del mundo se acera. ¡Que no se te olvide dejarme un Review! ¡Adoro que comentes mi historia! ¡BYE!

*NekoAra: Si voy a revisar mi ortografía, es que a veces me equivoco con algunas palabras jeje "No por nada particular, me distraído seguido XD" ¡Agradezco que te fascine mi historia! Sorry si me tarde en actualizar, pero el cole no me deja tiempo para nada XD ¡Espero que este capitulo te haya gustado! ¡Porque de verás me esforcé con este! ¡BESOTES Y ABRAZOS! ¡BYE!

Ok, ok, no crean que es fácil para mi continuar con dos historias a la vez, tengo que trabajar en una y también en la otra XD ¡ESO ES TODO DAMAS Y CABALLEROS! ¡YO AHORA ME VOY A HACER COSAS POR ALLÍ! JEJEJE Es que quiero venganza con mi hermano menor, la otra vez hizo de las suyas en mi cuarto, ¡Y no lo dejare así! ¡NO TENDRE PIEDAD CON ÉL! ¡GRRRRRRRRR!

BYE A TODO MUNDO

ATTE: Jamizell Vi-VE

PD: Creo que este capítulo fue el más largo que he hecho ¿No creen? XD