Una pequeña bolita gris se escabulló de entre las colchas para reclamarle a su dueña su desayuno.
Lentamente camino hacia la cabecera para hallar una madeja de cabellos negros revueltos sobre la almohada, con sus pequeñas garras delanteras jugo con algunas hebras que creyó la retaban rozando las mejillas de la chica.
El teléfono del apartamento comenzó a sonar mientras la pelinegra abría pesadamente sus pequeños ojos y maldecía a quien fuera que osara despertarla de taan relajante sueño.
Movió su mano por entre las colchas para llegar a la pequeña mesita y así tomar el teléfono inalámbrico.
"Aló" – contesto la chica en tono adormilado mientras se sentaba en la mullida cama
"Pásame a mi hijo" – exigió una voz femenina que detonaba años en su voz además de enojo
"Su hijo?" – pregunto la pelinegra mientras acomodaba algunos cabellos sobre su hombro izquierdo y observa a la gatita acomodarse sobre sus piernas
"No te hagas la tonta" – exigió aun más molesta la mujer – "Pásame a mi hijo pequeña zorra!" – agrego la mujer un poco mas furiosa – "Se que esta contigo!" – afirmo con severidad
"Quién habla?" – pregunto con una sonrisa adormilada en su rostro y cierta inocencia en su voz, no podía negar que la situación le era divertida – "Con quién desea hablar?" – agrego con mayor inocencia mientras acariciaba el lomo de la pequeña minina
"Con mi hijo! " – exclamó furiosa – "Quiero hablar con Eriol Hiragizawa!" – exigió la mujer cuarentona
"Pues esta no es la casa de ese joven" – indico la chica ampliando su sonrisa mientras le rascaba la pancita a la felina que se ganaba un premio sin hacer nada – "Debería de llamar a su hijo a su celular porque esta no es la casa de su hijo sino la mía y además usted es muy grosera y mal educada al llamar a estas horas y encima insultar a la dueña de casa por teléfono" – agrego la chica en tono neutro
"Mira... tu... piruja! " – dijo la mujer escupiendo las palabras con visible odio
"Señora le recomiendo que pida la devolución de su dinero en el lugar donde le enseñaron los modales básicos porque o el lugar era muuy malo o usted fue una pésima estudiante" – recalco la pelinegra
"Cómo te atreves?!" – grito la mujer al sentirse insultada
"Me encantaría charlar con usted pero no se quien es y sinceramente poco me importa" – fue la sarcástica respuesta de la pelinegra – "Además tengo que ´depravar´ a un pelinegro de ojos negros" – agrego la chica con ironía en su voz – "No puedo ni quiero defraudar a la madre del niño!" – finalizo la joven con una carcajada para luego cortar la llamada.
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Lanzó el inalámbrico con toda la ira que sentía en ese momento pero el aparato fue atrapado por unas manos masculinas las cuales amablemente lo colocaron sobre la base para luego tomar asiento en un sofá.
La mujer madura ni se percato de que su marido había entrado a su oficina mientras gritaba improperios además de unos cuantos insultos a cierta pelinegra a distancia.
"Maldita zorra, basura! Cómo se atreve a cortarme esa facilota?!" – grito nuevamente la mujer mientras lazaba un lapicero con gran fuerza hacia el sofá
El pelinegro movió su cabeza y evito el golpe para luego volver a sentarse en forma relajada.
"Así que estas enojada?" – pregunto el pelinegro que solo le llevaba unos pocos años – "Qué paso ahora?" – pregunto el hombre entrecerrando los ojos
" Tu hijo oso retarme e irse en busca de esa cualquiera!" – grito furica mientras caminaba de un lado a otro como león enjaulado – "Oso ir tras ella y ahora esa mujerzuela me corto el teléfono luego de insultarme!" – grito indignada
"Y tu tan simpática como eres no le hiciste nada no es cierto?" – pregunto muy perspicaz el maduro hombre
"Yo solo le dije la verdad!" – grito la mujer – "Que era una zorra asaltadora de cunas, una libertina y una buscona!" – agrego la mujer en tono digno mientras colocaba las manos sobre sus caderas
"En pocas palabras" – contesto el hombre mientras se levantaba del sofá y se encaminaba hacia la mujer – "La insultaste a tu antojo por teléfono" – agrego este mientras se ponía de pie frente a ella – "Y además nuestro ´pequeño´ niño no es taan pequeño y ella solo le lleva tres años a nuestro hijo" – continuo el pelinegro en tono sereno – "Él la eligió a ella y tu deberías de dejar de hacerle la vida miserable a la chica demasiado te a aguantado y te a defendido todas esas veces que nuestro hijo se a enemistado contigo" – finalizo el hombre
"Ella no es la indicada para él!" – contesto la mujer convencida
"Y quién es la indicada?" – pregunto el hombre perdiendo la paciencia – "La tal Sofía?"
"Si, ella puede darle exactamente lo que nuestro hijo necesita" – indico la mujer con seguridad
"Tu no tienes ni una mínima idea de lo que nuestro hijo necesita" – indico el hombre con un dejo de enojo en su voz – "Nuestro hijo no necesita a esa tal Sofía que solo se encarga de adularte. Nuestro hijo necesita una mujer con el carácter necesario para llevar adelante una casa y una familia aun en contra de tus deseos o de los de cualquiera" – finalizo el hombre con suma certeza en su voz
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Camino casi a las corridas hasta el taxi que la esperaba frente al edificio donde se encontraba su departamento tomando la mano de Eriol mientras eran asediados por una docena de flashes.
"Señorita Daudoji cuándo se celebrara su matrimonio con el joven Kinomoto?" – pregunto un periodista que se encontraba a su derecha
"Es cierto que planean su boda en París?" – pregunto otro a la izquierda
"Sin comentarios" – fue lo único que articulo la pelinegra mientras se metía en taxi y cerraba la puerta
"Solo arranqué, en el camino le digo a donde" – pidió la chica mientras cubría su rostro con ambas manos – "Odio cuando Lilian tiene razón" – murmuro molesta la joven mientras el taxi comenzaba el avance por las calles.
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Lo primero que había echo al bajar de aquel avión era alquilar un auto para dirigirse al departamento de la tal Daudoji.
Al llegar al elegante edificio de departamentos entro en él subiendo al tercer piso para situarse frente a la puerta de madera la cual golpeo como si pretendiera tirarla abajo, no logro que nadie le atendiera y se marcho frustrada al no obtener lo que buscaba.
Subió al pequeño ascensor y mientras las grandes puertas se cerraban marco el botón con las letras "PB" en el tablero, saco su celular del bolsillo de su saco marcando un numero.
"Hola necesito hablar con el Señor Kinomoto" – dijo la joven mientras el tablero se encendía en el numero dos del edificio - "Necesito que reactives mi contrato con tu empresa" – pidió la castaña con una pequeña sonrisa en sus labios – "Además necesito que me des un puesto en todos los desfiles en los que la nueva presidenta deba aparecer" – finalizo la joven mientras las puertas se abrían
"Y por qué ese interés tan particular?" – pregunto el moreno del otro lado
"A nada" – mintió la chica mientras subía a su convertible rojo – "Solo que me entere de que sus diseños están imponiendo la moda en todos lados y que las modelos que desfilan con ella adquieren cierto prestigio" – agrego la castaña mientras colocaba las llaves en el encendido
"No te creo" – contesto la voz masculina del otro lado del auricular – "Pero aun así te voy a ayudar en lo que sea que estés tramando" – confeso el joven – "Da por reactivado tu contrato y te enviare un cronograma de los desfiles" – informo el pelinegro
"Muy bien" – contesto la joven ensanchando su sonrisa – "Espero esos cronogramas, me hospedo en el hotel de siempre" – finalizo la mujer para luego terminar la llamada
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"Traigan el vestido" – pidió la pelinegra mientras dejaba su bolso sobre una silla – "Y llamen a la costurera por si hubiera que hacerle alguna modificación" – finalizo la chica dejando su saco y bufanda colgados en el perchero
"Si señorita Daudoji" – contesto una mujer mayor para luego salir a cumplir la orden
"No entiendo por qué tu tienes que desfilar?" – dijo un pelinegro de anteojos que tomaba asiento
"Porque al principio no era diseñadora sino modelo" – contesto la pelinegra – "Y este contrato se hizo conmigo mucho antes que me volviera presidenta de la casa de modelaje y diseño o que incluso fuera contratada para realizar los diseños en este desfile" – alego la chica mientras se quitaba los zapatos
"Ya veo" – contesto el chico mientras se acomodaba en su silla
"Pero en realidad quiero que hablemos de nosotros" – dijo la pelinegra mientras miraba fijamente al chico – "Quiero que me expliques qué es lo que sientes por mí y a dónde pretendes llegar con esta relación?" – pregunto la chica mirándolo a los ojos – "No puedo ni podemos seguir en la incertidumbre y quiero que me contestes con total sinceridad" – pidió esta – "Además no se te da bien el mentirme, siempre te descubro" – afirmo la chica con una pequeña sonrisa
"Es cierto" – contesto el joven devolviendo la sonrisa – "Lamento mucho haberte herido de la manera en que lo hice y en que muchas veces lo hago pero jamás fue mi intención ser cruel contigo" – dijo el pelinegro – "Si bien es cierto que muchas veces no actúo acorde lo que digo sentir realmente estoy enamorado de ti " – afirmo el joven con una débil sonrisa – "Y mi mas grande anhelo es que algún día te conviertas en mi esposa" – agrego el chico mientras tomaba las manos de la joven entre las suyas
"Te creo" – susurro la joven al tiempo que se acercaba al chico y se sentaba sobre sus piernas – "Solo promete una cosa" – pidió esta – "Promete que no me lastimaras"
"Lo juro" – dijo el chico mientras ensanchaba su sonrisa y deposita un tierno beso en los labios de la pelinegra
"Señorita aquí esta el vestido de novia al igual que la costurera" – dijo una señora de cabellos cenizos entrando sin advertencia al vestidor para sorprender a la adorable pareja
"Muy bien" – dijo la pelinegra mientras se levantaba apresurada de su "asiento"
"Oh lo lamento!" – se disculpo la amable anciana – "Debería haber tocado, que tonta soy – "Discúlpenme" - pidió la señora mientras hacia una reverencia
"Esta bien nana no importa" – contesto la pelinegra – "Ayúdame a ponerme el vestido pero antes debo pedirte que te retires" – agrego la pelinegra observando al chico
"Claro" – fue la respuesta del joven mientras se levantaba de su silla y salía de la habitación
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"Bien creo que con esto no se notara" – dijo la anciana luego de colocar un chal de tul rosa sobre los hombros desnudos de la pelinegra
"Si nana" – contesto la joven mientras acomodaba aun mas la fina tela sobre un moretón – "Creo que si le agregamos este chal estos moretones no se verán" – agrego la chica
"Además le da un toque encantador al vestido" – finalizo la anciana mientras se alejaba para contemplar mejor su pequeña obra de arte
La pelinegra giro sobre sus pies para observarse en el gran espejo de cuerpo entero que poseía aquel vestidor observando con cierto anhelo la imagen que le era devuelta.
Una joven de ojos azules con mirada ensoñadora y una pequeña sonrisa luciendo un enorme vestido blanco con toques rosas muy claros en ciertas partes.
Realmente sé había lucido con aquel diseño y al verse con el entendió la razón por la cual había sido el vestido ganador en aquel concurso en Milán.
Observo la exquisita falda amplia bordada a mano por aquella mujer desde la mitad de la parte delantera para ir perdiéndose hacia los lados en efecto descendente terminando en el borde inferior delantero a cada lado, continuo ahora por el exquisito corte recto que daba comienzo a la enorme y amplísima falda por debajo de sus caderas.
La parte superior del vestido constaba de un corsé pegadísimo a su pequeño cuerpo permitiendo así resaltar la figura femenina. El corsé se encontraba bordado con el mismo motivo que la enormísima falda continuando esta ves el bordado por todo el pequeño corsé y perdiéndose en el escote recto del mismo dejando sus pequeños hombros al descubierto, los cuales a causa del reciente forcejeo se hubieron de cubrir con un improvisado chal echo en tul rosa claro que caía ligeramente sobre los blancos brazos y era arrastrado por el suelo a cada uno de los lados de la enorme cola desmontable.
"Ahora entiendo porque gano este diseño" – dijo una voz femenina desde la puerta del vestidor – "Y debo decirte que en el te ves hermosa" – agrego con mirada ensoñadora mientras observaba a la pelinegra
"Lil te agradezco el comentario" – contesto la pelinegra
"Tengo que pasar a la joyería a elegir la tiara" – informo la joven bajando del pequeño podio – "El velo estará listo para mañana a la mañana y deberás de seguir los mismos patrones del bordado que la falda pero solamente en los bordes" – culmino la chica pasando detrás de un biombo para quitarse el vestido
"Esta bien señorita Daudoji" – dijo la señora mayor mientras tomaba el ataviado vestido de entre las pequeñas manos blancas
"Solo debe llegarme hasta la barbilla" – termino la chica mientras se colocaba su vestido – "De ser mas largo se perdería el efecto con el chal" – culmino la joven mientras salía al encuentro de las mujeres
"Muy bien señorita pero aun así preparo el otro velo no es así?"
"Oh si! Necesito que el otro velo si sea largo y que caiga hasta la mitad de la espalda como habíamos acordado" – contesto la pelinegra
"Y para qué otro velo de diferente largo?" – pregunto la pequeña rubia sin entender mucho
"Es que en la primera pasada por la pasarela iré con el velo sobre mi rostro y para eso necesito el velo corto" – contesto la chica mientras se colocaba un fino saco – "En la segunda pasada por la pasarela iré con el rostro descubierto para que se vea mejor la suerte de corsé y se aprecien los bordados de este y para ese momento necesitare el velo largo" – culmino la chica con su compleja explicación
"Exacto!" – acoto la anciana mientras colocaba el vestido dentro de un forro especial
"Ahora me tengo que ir por las tiaras y las demás joyas que nos prestara una firma de joyeros muy reconocida" – dijo la joven mientras se sentaba para calzarse sus zapatos
"Y las tiaras son para qué?" – hablo rubia
"Pues para el vestido de novia tontita" – afirmo la anciana mientras veía divertida a la desconcertada joven
"Además hay un par de vestidos de noche que lucirán estupendos con tiaras y hermosos collares de diamante"- informo la pelinegra
"Ósea qué... usare diamantes de verdad?!" – grito a los saltos la rubia
"Pues se supone que si" – informo la chica poniéndose de pie para luego tomar su cartera – "Ya me voy nana" – agrego la chica saludando afectuosamente a la mujer – "Y tu" – le dijo a la rubia mirándola seriamente – "No puedes venir conmigo, te comportas y deja que te prueben tus vestidos que hoy hay ensayo general para todos" – termino la chica dirigiéndose a la puerta
"Y tu no tienes ensayo?" – acoto la rubia
"El vestido es un secreto" – contesto la pelinegra – "Y aunque gano en Milán no es exactamente igual al diseño que utilice en ese concurso" – afirmo con una sonrisa – "Solamente la nana y yo sabemos como quedara ese vestido cuando se termine de arreglar y tu tienes prohibido abrir tu bocota sobre lo que viste niña!" – finalizo con tono serio
"Pero... yo... quiero..."- dijo la chica en voz aniñada
"Si hablas no hay diamantes para la niña Lilian" – amenazo la pelinegra en tono divertido
"No es justo!" – grito enojada – "Quiero mis diamantes!" – agrego haciendo berrinche
"Pues si Lilian quiere diamantes Lilian va a mantener su bocota cerrada!" – finalizo la joven para luego salir del vestidor
"Jajaja! Parece una niña pequeña que quiere su chocolate!" – dijo la voz madura de la nana
"Pues no quiero chocolate" – continuo en su berrinche –"Quiero mis diamantes!"
"Por lo pronto comencemos con los vestidos de noche" – agrego la mujer madura con tono divertido mientras salía del vestidor con el enorme envoltorio negro conteniendo el hermoso vestido
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Se registro en hotel en donde siempre acostumbraba quedarse para luego recibir un gran sobre marrón con una lista de desfiles.
"Veo que el primero es mañana" – sonrío la castaña mientras las puertas del ascensor se cerraban – "Mmm... seria interesante conocer a esa fulana en su propio territorio tanto como colega así como jefa" – termino la joven mientras las grandes puertas de madera se abrían en décimo piso del lujoso hotel
Camino pausadamente contoneándose por el estrecho corredor en busca de la habitación con el número 113 hasta encontrarla casi al final del pasillo.
Paso la llave electrónica abriendo así la pequeña puerta solo para encontrar sus maletas, una canasta de frutas sobre la mesa del recibidor y a un sexy pelinegro sentado sobre el sofá.
"Pensé que nunca llegarías" – dijo la voz masculina desde el sofá
"Pensé que quedaba claro que no venia a jugar" – contesto la castaña mientras caminaba a un lado del sofá – "Vine en plan de recuperar algo de mi pertenencia y no a entretenerte" – finalizo la joven con una sonrisa seductora
"Vamos linda" – dijo el pelinegro con voz sensual mientras abrasaba a la castaña por la espalda – "Juguemos un poco" – pidió mientras besaba el femenino cuello – "Te prometo que no te vas a arrepentir" – prosiguió mientras apretaba el pequeño cuerpo contra el suyo
"Aunque esto es muy divertido" – contesto la castaña a duras penas con el aliento entrecortado – "Debo ir a un ensayo de pasarela" – informo la joven mientras se soltaba de los masculinos brazos
"Desfilaras mañana?" – pregunto algo asombrado – "Tan pronto?"
"No te preocupes" – contesto con tono confiado – "La fulana esa será tuya y Eriol Hiragizawa será mío" – finalizo la chica con una juguetona sonrisa mientras se adentraba en la habitación
"Excelente" – se relamió el chico para luego salir de la habitación y minutos mas tarde del hotel.
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Observo nuevamente las joyas que había elegido para el desfile.
Todas eran prácticamente lo que tenia en mente para hacer juego con los elegantes vestidos de noche y algunos pendientes ideales para la ropa casual pero aun así sentía que faltaba algo.
Tomo una de las tiaras que había elegido y la observo cuidadosamente, los zafiros y diamantes se intercalaban con el oro de forma delicada pero no pretenciosa.
"Algo falta" – murmuro la pelinegra mientras observaba las vitrinas en busca de lo que fuera que su cerebro le decía que faltaba
Camino entre ellas observando collares, gargantillas, piedras preciosas sueltas, anillos, alianzas además de algunos pendientes cuando entre todos los objetos uno llamo su atención
"Necesito hablar con el maestro joyero" – pidió la chica sin dejar de observar la exquisita pieza
"Cualquier cosa que necesite bien puedo prepararla yo para usted" – contesto un hombre cuarentón de cabellos violáceos con algunas canas
"No, es muy amable pero para esta pieza en particular necesito del maestro joyero" – contesto la joven – "Usted no sabrá interpretar mis deseos de la maneara que deben tomar forma, no lo tome a mal pero con él nos conocemos desde hace un tiempo" – culmino la pelinegra con una traviesa sonrisa
"Oh si claro que nos conocemos hace un tiempo!" – contesto una voz masculina emergiendo desde una pequeña sala – "Después de todo quién seria capas de olvidar a tan hermosa niña?" – pregunto galante el joven alto de ojos claros y cabellos blancos que llegaban hasta el final de su espalda
"Mi querido Yue!" – exclamo la joven algo sonrojada – "No cambiaras nunca, siempre tan galante y atento conmigo" – termino la chica mientras abrasaba afectuosamente al peligrisáceo
"Y dime qué es lo que traes en mente y sobre todo si luego podré vender tu idea en mi joyería?" – exclamó este mientras conducía a la joven a la vitrina
"Necesito algo especial mi querido Yue y si sale de la manera que imagino podrás vender unas cuantas de estas piezas pero..." – contesto esta con una juguetona sonrisa
"Odio los peros" – agrego el chico con fingido tono de fastidio
"Pero la pieza será mi diseño aunque tu la harás y tendrás la exclusividad de su venta y producción" – finalizo mientras observaba a cierto pelinegro de lentes salir de una habitación
"Me parece justo" – dijo en tono serio – "Y dime cuál será la pieza en cuestión?" – pregunto interesado en saber lo que la pequeña pelinegra tenia planeado.
Treinta minutos después la joven pareja se dirigía a tomar un taxi ya que la chica había considerado ineficiente andar por las calles en un automóvil cuya matricula era bien conocida y sabida por cada paparazzi, fotógrafo y periodista de los medios de chimentos.
Llegaron a la acera donde el joven trato de hacer alguna seña que le indicara a uno de los tantos taxis que tenia clientes cuando sintió como algo rozaba su brazo izquierdo.
Volteo rápidamente al sentir la curiosidad correr por sus venas solo para encontrar a Tomoyo débilmente apoyada sobre sus rodillas sobre el suelo.
"Todo da vueltas" – murmuro la pelinegra débilmente mientras veía como el joven se arrodillaba frente a ella
"Amor qué tienes?" – pregunto alarmado
"Es solo que no he comido nada desde ayer" – afirmo la chica recostando su cabeza en el pecho del joven al sentir la falta de equilibrio – "Y ahora todo gira demasiado" – finalizo esta cerrando los ojos
"Te llevare a tu departamento y te haré algo de comer mi cielo" – contesto el chico rodeado a la débil joven
"Aun debo volver al lugar del desfile para presenciar el ensayo general" – protesto la joven en un hilo de voz – "Y debo de ver si encontraron a la sustituta ideal para remplazar a Nakuru" – intento continuar
"Señorita usted se va para casa conmigo" – ordeno el chico en tono autoritario mientras hacia señas deteniendo un taxi – "Vas a comer algo, a tomar un relajante baño y a descansar bastante" – continuo el chico mientras cargaba a la pequeña joven y se metían dentro del taxi
"Me vas a mal acostumbrar mi vida" – dijo la chica con una pequeña sonrisa en sus labios para luego perder su rostro en el cuello masculino
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"Buenas tardes me envían de la agencia para remplazar a Nakuru Hitomi" – dijo una castaña de ojos violáceos y amable sonrisa
"Buenas tardes señorita, dígame cuál es su nombre?" – pidió el guardia de seguridad
"Soy Sofía Granger" – contesto la chica – "Vine al ensayo general que a de llevarse a cabo el día de hoy"
El guardia paso el nombre de la joven por la radio mientras le hacia un par de señas a la chica para que prosiguiera en su avance.
La joven camino por el amplio pasillo donde pudo apreciar carteles anunciando el próximo desfile además de una fotografía de todas las modelos con sus nombres y el de la diseñadora.
"Bien" – murmuro la castaña poniéndose de pie frente a la fotografía de una pelinegra sonriendo – "Ya se como eres y cual es tu apellido" – agrego esta al murmullo con una pequeña sonrisa
"Señorita Granger?" – llamó una mujer de cuarenta años y cabellos negros
"Si soy yo" – contesto alegremente mientras giraba sobre sus talones y se encaminaba a grandes zancadas hacia la mujer – "He venido a remplazar a la Señorita Hitomi"
"Por favor sea tan amable de seguirme" – pidió amablemente la mujer – "En breve comenzara el ensayo general del desfile y nuestra diseñadora pido fuéramos puntuales para que ella pueda ver si no falta ajustar algo en los modelos" – termino la chica mientras conducía a la castaña hacia los intrincados y alborotados vestidores
"La señorita Daudoji estará presente?" – pregunto inocentemente la castaña
"Si, a ella le gusta la perfección y desea ver que todo este en orden" – contesto la pelinegra – "En estos momentos debe estar por llegar de la joyería"
"Discúlpeme pero es que estoy muy nerviosa" – dijo en tono de falso nerviosismo e inocencia – "Nunca e trabajado con la Señorita Daudoji y la verdad no entiendo para qué fue a la joyería?" – continuo en su fingido nerviosismo
"Oh no debe temer" – contesto la señora mayor en tono tranquilizador – "La señorita Daudoji es un encanto de persona y a ido a la joyería a elegir las joyas que las modelos usaran mañana en el desfile" – finalizo la mujer madura
"Así que mañana los diamantes no serán vidrios falsos?" – pregunto en tono inocente
"Oh no! La Señorita cuida mucho todos los detalles de sus desfiles" – termino la mujer mientras movía la mano llamando a la costurera encargada de los ajustes de todos los vestidos
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Recordó vagamente que la noche anterior la amiga de su novia había guardado una especie de salsa roja en un tapper en la heladera y según le explico esta esa salsa se comía sobre unos tallarines o algún fideo a elección del chef.
Busco ollas al igual que unas espátulas y agradeció mentalmente a Lilian que le hubiera indicado la noche anterior en donde estaba cada cosa en aquella pequeña pero ordenada cocina.
"Lo lamento pero no podré ir nana" – dijo en tono apenado la pelinegra mientras entraba a la cocina – "Veras me tienen secuestrada" –continuo en tono juguetón
"Será acaso aquel apuesto chico que te acompaño hoy?" – pregunto la señora madura en tono pícaro – "Porque si semejante chico es tu secuestrador niña déjate secuestrar por tiempo indefinido!" – alego la mujer
"Nana! No té hacia de esas mañas" – río la chica mientras tomaba un vaso largo del anaquel colocándolo sobre la barra de madera – "De todas formas te pido y vigiles que todo este bien, mañana llevare las joyas junto con Yue y además quiero que veas una sorpresa que diseñe para el vestido de novia" – agrego la chica ensanchando una sonrisa mientras tomaba una jarra de jugo multrifrutal de la heladera abierta
"Muy bien querida" –asintió la mujer – "Por cierto a llegado la suplente de Nakuru" – dijo la mujer
"Problemas con el vestuario?" – pregunto mientras sé servia un poco del rojizo liquido en su vaso
"No, todo esta bien. La ropa le queda bastante bien pero preferiría que solo desfilara la ropa casual" – contesto la mujer en tono calmo
"Y eso por qué?" – pregunto la pelinegra mientras devolvía la jarra a la heladera
"Pues no se..." – pauso la mujer mientras apoyaba dos de sus dedos en la barbilla en forma pensativa –"Es solo que es muuy nueva y no le tengo confianza para que ande con un vestido taan caro además de las joyas que no son nada baratas" – contesto finalmente la mujer
"Y qué propones?" – pregunto la pelinegra mientras bebía un poco del liquido rojizo
"Pues que Lilian los desfile" – respondió la mujer – "Mandamos a Mirían y Gabriel antes y luego a Lilian con el vestido azul de noche" – soluciono la mujer
"Pues si no es muy complicado de hacer y no te causa problemas y así té quedas mas tranquila" – dijo la pelinegra apoyando el vaso sobre la mesada – "No le veo inconveniente" – finalizo la joven
"Gracias por consentir mis locuras" – contesto la mujer en tono divertido
"No hay de que" – agrego la chica con una pequeña sonrisa – "Nos vemos mañana a la tarde"
"Nos vemos querida y déjate consentir por tu secuestrador" – pidió la señora con tono divertido
"Nos vemos nana, besitos" – termino la joven con una sonrisa para luego cortar la llamada y dejar el teléfono sobre la barra.
Observo al chico revolver la cacerola con una espátula de madera mientras revisaba el agua que había puesto a hervir en la olla contigua para luego tomar nuevamente un sorbo del rojizo jugo.
"Voy a preparar el postre" – dijo la chica levantándose de la butaca en donde sé estaba sentada – "Quieres algo en particular?" – pregunto interesada mientras buscaba unos bolees de vidrio en la alacena inferior
"Sorpréndeme" – contesto el pelinegro con una pequeña sonrisa en los labios
"Muy bien" – dijo la chica devolviendo la sonrisa – "Por cierto hoy llamo alguien para ti" – agrego la chica en tono serio mientras colocaba leche en una pequeña cacerola sobre el fuego
"Para mí?" –pregunto incrédulo mientras veía el rostro serio de su novia
"Si, para ti" – contesto seria mientras agregaba azúcar a la leche que ahora estaba tibia y revolvía con una espátula de madera para luego probar si estaba dulce la preparación
"Y quién era?" – pregunto curioso
"Tu mamá" – contesto la chica mientras dejaba escapar un pesado suspiro – "Quería hablarte. Llamo hoy a eso de las 10 a.m." – continuo la joven mientras le agregaba cacao a la leche un poco más caliente y revolvía para disolverlo – "No te pase la llamada porque parecía mas interesada en insultarme y degradarme que en hablarte" – continuo la explicación antes de que fuera pedida mientras agregaba vainilla liquida y continuaba mezclando – "Ya debería estar acostumbrada a sus desaires" – murmuro en tono serio y triste
"No es tu culpa que mi madre aun me considere un niño" – afirmo el chico mientras se acercaba a la chica que ahora batía un poco de fécula de maíz, un huevo y un poco de leche tibia en un bol cristalino
"Supongo que no" – afirmo la chica mientras disolvía lo ultimo de la fécula en la leche – "Pero aun así no me agrada la visión y la definición que tiene de mí tu mamá" – termino la chica mientras vertía el contenido del bol dentro de la leche hirviendo y batía constantemente la mezcla chocolatosa mientras se espesaba
"Lo lamento" – se disculpo el hombre mientras tomaba de la cintura a la chica
"No es tu culpa" – termino la chica mientras retiraba la olla del fuego y colocaba otra mas pequeña con azúcar sobre la llama – "No tienes porque disculparte" – finalizo esta mientras apoyaba su nuca en el hombro del chico y revolvía la cacerola
"Si tengo" – contesto el joven mientras besaba amorosamente una de las mejillas de la chica – "Hay veces que soy muy inmaduro y con eso avalo lo que mi mamá piensa de mi" – termino el joven mientras observaba el humeante liquido color caramelo en la olla
"Descuida amor, con el tiempo tu madre vera que si bien hay veces que eres inmaduro" – contesto la chica con una disimulada sonrisa mientras retiraba la sustancia acuosa de la olla y la esparcía por un molde de vidrio – "Notara también que eres muy dulce y gentil" – termino la chica mientras le daba un rápido beso en los masculinos labios
La joven apoyo el molde sobre el mármol blanco para luego tomar la olla con la crema chocolatosa y verterla dentro en su totalidad, una ves mas tomo la olla que contenía el liquido color caramelo para dibujar unas finas líneas sobre el mouse un poco mas frío.
"Y así queda lista mi famosa crema de chocolate con caramelo" – canturreo la chica victoriosa mientras abría el frizzer para introducir su creación – "Estará frío para la cena aunque normalmente lo dejo enfriarse solo un poco de frío extra no le hará daño"
"Muy bien" – acoto el pelinegro mientras agregaba los tallarines al agua hirviendo – "Comeremos en unos minutos mas" – agrego el chico mientras sentía un pequeño cuerpo que lo abrasaba por la espalda y las pequeñas manos recorriendo su pecho
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Camino elegantemente por la pasarela contoneándose sensualmente como si tratara de conquistar a algún multimillonario y lo que llevara puesto fuera un baby doll en ves de un simple pantalón con una blusa que dejaba al descubierto su estomago.
Salió de la pasarela y se dirigió apresurada hacia la chica que tenia como misión ayudarla a cambiarse de vestuario. Ahora era el turno de la ropa de noche y ella esperaba ansiosa el vestido que le tocaba.
"Mi vestido de cóctel" – pidió la castaña en tono de orden mientras se quitaba el apretadísimo jean violeta
"Señorita Granger esa es toda la ropa que desfilara" – contesto la pequeña chica de apenas dieciocho años – "La ropa de noche será desfilada por las modelos Lilian, Mirían y Gabriel" – continuo la chica
"Tráeme mi vestido de noche!" – grito la mujer al sentirse menos preciada mientras se retiraba la pequeña blusa rosa clara
"Que son esos gritos?!" – pregunto la señora mayor encargada de supervisar todo
"Es que esta niña no me quiere traer mi vestido de noche!" – grito Sofía ahora vestida con su pequeñísima ropa interior
"Según tengo en mi tablilla tu solo desfilas la ropa casual ya que eres la reemplazante de la Señorita Hitomi y ella solo desfilaría esa ropa" – dijo la mujer a la que todos apodaban "Nana" mientras observaba una tabla con hojas enganchadas en ella
"Lo siento" – se disculpo falsamente la castaña mientras se colocaba una bata – "Discúlpenme por haberme exaltado" – pidió la chica en tono fingido mientras hacia una reverencia y se retiraba del lugar en busca de su ropa
La mujer mayor le sonrío amablemente a la niña de dieciocho años para luego resaltar un nombre con un iluminador azul: "Sofía Granger reemplazante de Nakuru Hitomi"
"Esta niña me va a traer problemas mañana en el desfile" – dijo la mujer mientras salía de los camerinos – "Será mejor que vigile los vestidos de cóctel, las joyas y el vestido de novia"- murmuro esta mientras tomaba asiento nuevamente frente a la pasarela y el ensayo del desfile se echaba a andar una ves mas.
