ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION

Capítulo VI
Lazos invisibles

Aún recuerdo lo que sentí aquella vez, esa extraña mezcla de pánico y alegría. Apenas habían pasado algunas semanas de mi llegada a Grecia, aquellos días habían sido muy duros, adaptarse a un país de occidente, costumbres e idioma diferentes; eso sumado a que en la nueva escuela me consideraban como bicho raro: siempre triste y cuando algún chico me invitaba a salir, lo rechazaba diciéndole que ya tenía novio del cual estaba muy enamorada ("seguro se lo inventa porque oculta algo"- escuchaba rumores a mis espaldas), la verdad todo aquello era nada comparado con el hecho de estar lejos de ti.

Unas semanas de mi llegada a Grecia, no me sentía del todo bien; Tatsumi y mi abuelo decían que el cambio de horario y comida me estaban afectando. Yo creía que era porque mi ánimo estaba por los suelos desde que nos separamos. Una mañana me desperté un poco cansada, me había quedado dormida abrazando la última carta que me enviaste, la leí de nuevo (cuando leía tus cartas, lo hacía repitiendo tu voz en mi cabeza). Miré tu foto perfectamente colocada en mi mesa de noche y una sonrisa se me escapó sólo al verla. Entonces tuve una terrible náusea, fui al cuarto de baño. Definitivamente algo no estaba bien.

Bajé a desayunar, mi abuelo me dijo que estaba muy pálida. No quise preocuparlo, así que le dije que estaba bien.

-Bueno, Saori necesito que esta noche estés lista- me comentó- tendremos un invitado muy importante. Se trata de un futuro socio.

-Ah... ¿y cómo se llama?- pregunté sólo por hacer plática.

-Ludwig.

-Ah...- respondí inmersa en mis pensamientos.

-Mi niña- me dijo después de un silencio tomando mi mano- sé que estás triste porque lo extrañas mucho.

-Abuelo, no sabes cómo deseo estar con ÉL.

-Trato de entenderlo y sé que él también está sufriendo por tu ausencia, pero a veces la vida es así, debemos de luchar por lo que queremos… Bueno, apresúrate que se hará tarde y tienes que ir a la escuela; por cierto ¿cómo va?

-Para estar en una escuela diferente, supongo que bien.

Entonces sonrió y me dio una gran noticia (la primera de ese largo día)- Me da mucho gusto, es tu último año en la preparatoria y supongo que no querrás quedarte fuera de la universidad… he pensado que estudies en la Universidad de Tokyo.

-¡Abuelo, en serio!- exclamé entendiendo lo que ello significaba, regresar a tu lado. No pude hacer otra cosa que abrazar a mi abuelo y agradecerle por ello- Gracias… Gracias…- repetía una y otra vez mientras, él sólo sonreía. Me hizo prometerle que debía portarme muy bien en los siguientes meses para que me diera permiso de irme sola a Japón (él aún debía hacer negocios en Europa, pero confiaba en que yo ya era mayor y más responsable).

Ese día estuve feliz, en mi mente comencé a hacer cuentas mentales de cuánto tiempo faltaba para que el ciclo escolar terminara. Sin embargo, a la hora de la salida volví a sentirme mal. Un ligero mareo y náuseas, fui a ocultarme en el baño de chicas y ahí escuché que un par de compañeras (a las que no les caía muy bien) empezaron a hablar de mí.

-¿Ya viste a la japonecita? Se ve muy mal, está pálida y desmejorada… ¿no estará encinta? - comentó una de ellas con saña y ambas rieron.

-Sí, seguro de su novio imaginario que según dice dejó en Japón- rieron más fuerte.

Yo me quedé helada. De pronto, todo en mi cabeza comenzó a tomar forma. Los comentarios mal intencionados esas dos hacían que en mi mente muchas piezas se unieran como un rompecabezas. Sí, últimamente no me sentía bien, creía que era la depresión de haberte dejado, pero iba más allá de eso; la razón sí tenía que ver contigo, aunque de otra manera. Recordé aquella tarde en la que, en un arrebato de amor, estuvimos juntos. Nuestras inexpertas caricias y besos de ese maravilloso momento podrían haber terminado en algo más.

Mi corazón se aceleró. Y si… y si… realmente estaba…

La idea me hizo ilusionarme tanto, tendría algo tuyo; algo que sería sólo tuyo y mío, un lazo que nos uniría para siempre, resultado de lo mucho que nos amábamos; era algo que algunas veces (como planes muy a futuro) platicábamos, pero ahora era una posible realidad. Pero la ilusión se esfumó cuando pensé en todo lo que ello implicaba: éramos muy jóvenes y… mi abuelo, ¿qué pensaría? Seguro te odiaría ¿nos apoyaría? ¿me dejaría regresar contigo? Y justo en el momento en que me pidió que me comportara para darme autorización de ir a Japón, porque me consideraba responsable…

Tuve mucho miedo, aunque no se compararía con todo lo que sucedería después.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Aquel joven lo miraba de una manera que nunca antes había sentido. Después de haberlo detenido cuando estuvo a punto de golpear a uno de sus compañeros (luego de un pequeño forcejeo con él), Seiya mandó a ese chico a sentarse a las gradas, terminando la clase hablaría con él. No quería mandarlo a detención o pedir hablar con su padre (el asunto de Edén ya lo tenía más que colmado con eso), por eso sólo intentaría averiguar qué le pasaba.

Sin embargo, mientras la clase seguía su curso, ese muchacho no dejaba de obsérvalo de una extraña manera. Era una mirada muy pesada, como si un fuego brotara de sus castaños ojos y lo quemaran. ¿Odio?, probablemente no; pero sí cierto rencor de un alma muy apasionada.

-Bueno chicos ya váyanse a duchar, hemos terminado- dijo lo más tranquilo posible. Mientras todos se iban, él se acercó a las gradas, se sentó junto del muchacho que ahora ni siquiera lo miraba.

-¿Ya estás más tranquilo?- no le respondió- Bien, ¿qué pasó allá abajo?

Hubo otro silencio y el chico por fin habló- Ese idiota estaba molestando a Yuna y luego se atrevió a… insultarme y a mi familia.

-Ya veo, pero no es necesario que te expreses así.

-¡Usted no es nadie para decirme cómo hablar!- declaró mirándolo de nuevo con esa mirada de fuego.

-Tranquilo muchacho, qué más bien deberías estar agradecido de que no te enviara directamente a detención o llamara a tus padres para hablar de tu actitud.

Por un momento el chico bajó la guardia, tenía razón; su maestro sólo se limitó a apartarlo de los demás.

-Bueno, como sea… ¿ya me puedo ir?

-¿Por qué la prisa? Sólo quiero que me digas exactamente qué sucedió. No actúas así por cualquier cosa, estabas muy enojado, tiraste de mí con mucha fuerza muchacho.

-Es asunto muy personal, algo más que quiera preguntar o prefiere que de una vez le recite mi vida privada.

Seiya suspiró- Está bien, ya puedes irte; pero ten mucho cuidado con tu actitud jovencito- él se puso de pie y comenzó a bajar las gradas- ¡Oye espera! ¿Cómo te llamas muchacho?

-Koga.

Seiya no pudo evitar sonreír- "Colmillo de luz".

-¿Qué?

-Eso significa tu nombre ¿no lo sabías?...

Koga se quedó callado sin saber qué responder- Es la primera vez que lo escucho.

-Bueno, ahora sabes algo más sobre ti Koga… -sonrió de nuevo, recordando una anécdota curiosa sobre ese nombre y los años como novio de Saori- es un nombre maravilloso, siempre me gustó- agregó casi para sí.

Koga continuó su camino. Qué chico tan particular era Koga.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

-¿Yf quéf tef difjo?- preguntó Soma durante la comida mientras devoraba una pierna de pollo.

-Nada, sólo que cuidara mi actitud- respondió Koga. En realidad no quería hablar mucho de la breve charla con su profesor; en parte por restarle importancia y en parte porque, en el fondo, sentía que era algo muy personal entre ellos dos.

-Puefs síf defbferíafs- tragó su bocado- tienes suerte de que el señor Seiya sea tan amable; de haber sido otro, ya estarías con un castigo y ya hubieran llamado a tus padres.

-¡Sólo a mi madre!- declaró entre dientes; sin embargo, a pesar del coraje que sentía cuando insinuaban la sola idea de su padre, sabía que Soma tenía razón, y lo peor era que no olvidaba que le había prometido a su madre que al primer problema él iría a un colegio militar en América.

-Está bien, no te molestes… En fin, algo bueno salió de todo esto; ya todos olvidaron lo que pasó ayer en la comida, ahora todos hablan de ti y de cómo le cerraste el pico a Spear.

-¿En serio?

-Sí, ese tipo siempre ha sido un hablador, pero vaya que sí la vio cerca cuando casi lo golpeas… es un cobarde. Míralo- señaló a donde estaba con sus amigos, estaba callado y cuando se dio cuenta de que lo observaban, se puso de pie y salió rápidamente.

-Bueno, me conformo con que deje en paz a Yuna. Por cierto, ¿tú sabes algo de lo que le decía Spear? ya sabes, sobre su ex-novio.

-Koga, Koga… estoy comiendo muy a gusto, no me vengas con esos temas tan espinosos.

-¿Entonces ese chico la lastimó?

Soma suspiró y por un momento abandonó sus alimentos- Mira Koga, conozco a Yuna desde que éramos niños, es mi amiga ¿sí?, y no me gusta hablar de los asuntos privados de mis amigos; ni siquiera yo mismo sé qué sucedió exactamente, ese es un asunto sólo de dos… Además Ryuho también es mi amigo y tampoco pienso hablar de él, y menos contar cosas negativas de su persona.

-Así que ese tal Ryuho sí le hizo algo.

Soma se quejó- Koga…-suspiró y le habló en voz muy baja- está bien, esto es lo que sé, pero si vas y les comentas algo a Yuna o Ryuho y luego me reclaman porque te conté, me las pagarás- Koga asintió- Ellos fueron amigos durante años, no hace mucho, se hicieron novios; todo parecía ir bien pero poco a poco se empezaron a alejar. Después corrió el rumor de que Ryuho visitaba por las tardes a una mujer (algo mayor para él, cabe decir); él me contó que sólo es una vieja amiga de su padre y que iba a verla para platicar, sólo eso, pero ya sabes cómo se malinterpretan las cosas. Al poco tiempo de que el rumor llegó a oídos de Yuna, ellos terminaron.

-Pobre Yuna, no sé cómo alguien pudo traicionarla así.

-Momento, yo nunca dije que la traicionó; sólo fueron malos entendidos. Además, te sugiero que no demuestres lástima por ella, aunque no lo creas, Yuna tiene su carácter y detesta que le tengan lástima y más por ese tema del "presunto engaño".

Koga se quedó callado. Qué complicado era ese asunto de las chicas.

-Bueno, ya quedé satisfecho- dijo Soma- ¿no quieres ir un rato a jugar soccer?

Koga accedió, definitivamente ir a patear un balón era muchísimo más simple que intentar entender a las mujeres. Soma lo llevó a las canchas donde había varios chicos jugando. Todos lo recibieron bien, aparentemente era cierto que el vergonzoso asunto del comedor la tarde anterior había sido borrado por su acción contra Spear.

Como fuera, Koga se sentía muy bien. Por primera vez se sentía integrado a algo, los chicos jugaban con él como si se conocieran desde hacía tiempo. Él, por otro lado, nunca le gustaba alardear sobre sus habilidades deportivas, pero notó que rápidamente sobresalía en el juego y eso llamaba la atención de los espectadores. El partido se volvió intenso y llamó la atención de los curiosos, entre ellos, Yuna (quien, aunque Koga no le agradaba mucho, estaba con su amigo Haruto). Al saberse observado por ella, lo nervios volvieron a él y por momentos su seguridad flaqueaba. El colmo fue cuando logró anotar un gol y miró a las gradas, encontrándose con vitoreas de la rubia; como consecuencia de ello, en la siguiente jugada donde tocó el balón, se cayó.

-¿Estás bien amigo?- le preguntó Soma acercándose a él.

-Sí, sólo que ya me cansé un poco.

Hicieron un cambio y Koga salió para seguir el partido desde fuera de la cancha. No tardó mucho para que terminara el juego. Entonces Soma se fue a sentar junto a él para refrescarse un poco. Los chicos que pasaban le felicitaban por el buen partido que dio.

-Vaya… lo hiciste muy bien; hubieras sido perfecto si ELLA no te hubiera distraído- comentó Soma.

Koga se puso rojo, pero se puso aún más cuando Yuna y Haruto se acercaron a ellos- Bien hecho Koga, deberías considerar participar en algún equipo de la escuela- le dijo dándole una palmada en el hombro.

-Sí, deberías hablar con Seiya para que te considere para alguna actividad- agregó Haruto, aunque Koga no le hacía caso, estaba embelesado con el breve roce de la mano de Yuna, agradeció estar agotado por el partido ya que no se notaba tanto lo encendido de sus mejillas.

Luego se alejaron y Koga siguió a la chica con la vista. Se dejó caer en el pasto y suspiró, permaneció así unos momentos hasta que una sombra se acercó.

-Bien hecho, jugar con estos inútiles para presumir que no lo haces mal. Pero me pregunto ¿qué harás en una verdadera competencia? Seguro no lo soportarías- dijo un chico. Koga se incorporó y se encontró con un joven muy serio.

-¡Lárgate Edén!- Soma lo enfrentó.

-Esto no es contigo perdedor- dijo Edén sin perder esa pose inmutable.

-¡¿Qué dijiste?!- Soma intentó acercarse a él para golpearlo pero una voz lo detuvo.

-Soma, tranquilízate- interrumpió Seiya- Edén, no vengas a provocar a tus compañeros- el joven sólo se dio la media vuelta ignorándolos y comenzó a alejarse- Y será mejor que regreses a mi clase ¿me escuchaste?

Cuando se alejó miró a Koga y le dijo- Bien hecho chico, tienes talento pero te falta mucha disciplina. Me gustaría platicar contigo; si tienes tiempo y te interesa explotar tu potencial, búscame.

-Sí claro…- respondió con fastidio. Lo que le faltaba, ahora resultaba que era un indisciplinado y ese Seiya le iba hacer "el favor" de enseñarle. Sólo era un presuntuoso que lo único que quería era hacerse el simpático con él.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

"Ansío que regreses a Japón. Tengo demasiadas ganas de estar contigo" -escribió Seiya en el mensaje que le enviaba a Saori. La verdad era que había pensado lo mismo los últimos 15 años, y ahora que ELLA había regresado, era la oportunidad de reanudar su relación justo donde se había quedado, es decir, él deseaba cumplir su palabra de proponerle matrimonio a su regreso.

Seiya suspiró, estaba echado en la cama de su pequeño y solitario departamento. A pesar de que relativamente hacía calor, llevaba consigo la bufanda blanca que ELLA le había obsequiado. Saori respondió su mensaje: "De verdad voy a regresar, nos veremos pronto. Ahora ya descansa que es de noche en Japón y debes dormir. Adiós".

Sonrió, como siempre cuidándolo. Tenía razón ya debía dormir. Se acomodó en el lecho y miró al lado; estaba tan solo, cómo deseaba tener ahí a Saori, abrazarla, besarla y amarla como a nadie más podía hacerlo. Era algo complicado, sin duda, los años y los kilómetros los habían separado, y aunque ella parecía ocultarle algo, estaban ahí de nuevo; ya se habían besado, ella le llamó "mi amor" (más por costumbre, pero significaba algo) y no le había pedido tajantemente que se alejara, así que no se iba a rendir, ELLA sería suya de nuevo y para siempre. Estaba harto de esa soledad, de dormir sin compañía y de tratar de encontrar un pequeño consuelo reviviendo en su mente esa única que vez que pudo tener a Saori de esa manera. Seiya estaba consciente de que pese a su matrimonio con Miho, siempre se sintió vacío, incluso en la intimidad con ella, pensaba en Saori.

Justo cuando ya el sueño lo estaba venciendo, por algún extraño motivo, le vino a la cabeza Koga. Qué tontería pensar en ese jovencito cuando está pensando en su amada.

Sin embargo, ese chico le había llamado la atención. Geki lo veía de otra manera, mientras lo observaban en el partido de esa tarde.

-Es bueno ¿no?- comentó Geki.

-Sí, tiene talento pero es un poco rebelde.

-Y es muy noble... A mí me recuerda a ti cuando teníamos esa edad.

-¿Qué?

-Sí, también dormita en clase como tú.

Seiya se puso rojo, debía admitir que nunca fue un estudiante ejemplar, siempre pasaba las materias porque Saori le ayudaba a estudiar.

-Pero es listo- continuó Geki- al parecer ser que tuvo educación en casa prácticamente toda su vida.

Seiya creyó que esa situación lo hacía no atender a la autoridad, aunque también tenía que ver su carácter fuerte. Pero como sea, seguía creyendo que, si él se lo permitía, podía convertirlo en un chico que desarrolle todo su potencial.

Seiya volvió a reprenderse a sí mismo por pensar absurdamente en Koga, cuando mejor podría pensar en Saori y cómo recuperarla.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

"Ya mejor duérmete. Yo estoy bien. Descansa. Te amo hijo"- fue el último mensaje que su madre le enviaba por esa noche. Koga estaba un poco preocupado porque ella tenía un leve resfriado. Suspiró, estaba echado en su cama y se disponía a dormir.

-Soma apaga la luz por favor.

El chico estaba en el escritorio haciendo deberes- Lo siento amigo pero debo terminar esto- decía sin parar de escribir.

-¿Es alguna tarea de la que deba saber?

-Ah no. Son trabajos extra que Geki me deja para no atrasarme cuando falto.

-Ah ya... ¿Y no crees que es demasiado riesgo el que corres para ver a Sonia?

Soma se detuvo y lo miró, Koga pensó que se había molestado por el comentario. -Sí tienes razón. Pero sabes Koga, ella es realmente especial para mí. Mis padres murieron hace mucho y no tengo a nadie más; claro, están ustedes (mis amigos) y Jabu (mi jefe) pero a veces quiero algo más. Sé que aún soy muy joven para decirlo, pero estoy decidido a hacer a Sonia mi esposa algún día. Por eso trabajo tanto, para que cuando llegue ese día, pueda ofrecerle lo que ella se merece y su padre no le prohíba estar conmigo.

-Wow... ¿En serio?

-Sí. No sé qué haría sin ella. Jamás pensé decir esto pero la amo, de verdad la amo, es algo más que un simple gusto o un capricho de adolescente.

Koga se quedó callado, él aún no entendía de esas cosas; de momento, su única aspiración era controlarse cuando Yuna está cerca.

-Oye Soma y ese chico, Edén, ¿qué le pasa?

-Está loco, es un engreído. Se cree mucho sólo porque es bueno en los deportes y en la escuela. Pero se siente seguro porque su padre es un mafioso.

-¿Qué?

-Sí, el padre de Edén no es un hombre de fiar... En fin, quisiera contarte más pero debo terminar; el fin de semana no tendré tiempo porque doblaré otra vez turno.

Koga dejó que su amigo siguiera trabajando y al poco tiempo se quedó dormido.

El resto de la semana pasó sin muchas novedades. Las clases no tenían nada especial. Koga se percató en la presencia de Edén en el salón y se dio cuenta que éste de vez en cuando lo miraba extraño; por otro lado, Yuna lo seguía poniendo nervioso.

Ese sábado fue muy extraño. Desde que despertó se sintió muy raro. En toda su vida nunca se había sentido tan "incómodo", Koga aún tenía presente el sueño que acababa de terminar; en sus sueños Yuna lo había visitado, qué vergüenza, sus pensamientos hacia ella estaban llegando demasiado lejos y ahora no se sentía con el valor de volverla a ver.

Se levantó lentamente de la cama, era una suerte que Soma se fuera muy temprano a trabajar, así no le cuestionaría por su actitud. Salió de la habitación, realmente estaba muy desconcertado. No quiso ir al comedor a desayunar, no tenía hambre y en su lugar aún sentía cómo latía su corazón rápidamente y el bochorno en su rostro no desaparecía. Se sentó en el suelo de un pasillo a pensar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Seiya había ido a dar un vistazo a la escuela, no tenía mucho que hacer así que decidió ir un rato. Cuando arribó todo estaba en calma, muchos chicos no estaban y los demás estaban desayunando (los menos seguían dormidos). Al recorrer un pasillo se encontró con Koga, parecía muy pensativo y un tanto afligido.

En el transcurso de la semana se había percatado de que el chico lo evitaba, no lo culpaba, sus personalidades tendían a chocar. Sin embargo, no pudo evitar pasar por alto la expresión de Koga así que quiso ir a ver si podía ayudarle en algo.

-Buenos días Koga.

-Ah… hola…- respondió distraído.

-¿Te encuentras bien? Me parece raro que no estés desayunando.

-Ah es que no tengo hambre.

-Vamos chico, estás creciendo, a esa edad siempre tienes hambre.

-Dije que no.

Seiya suspiró, sin duda, no podía lidiar con ese chico- Bueno, como quieras, yo sólo decía; aunque no parezca también tuve tu edad- estaba a punto de seguir su camino cuando inesperadamente Koga le habló.

-Oiga… podría… podría responderme… algo.

-Claro chico.

-Es que es… es algo… muy vergonzoso… mejor olvídelo.

-No te preocupes chico, puedo lidiar con lo que sea- se sentó junto de él- ¿Qué pasa?

-Es que anoche soñé con una señorita- dijo en voz baja y muy rápido.

Rayos, con esto no puedo lidiar- pensó Seiya, no sabía qué decirle a Koga- Bueno, ¿Cómo decirlo?... Pues a tu edad experimentas ciertos cambios y… pues te gustan las chicas, te alborotan esas cosas y eso.

-Sí pero me da pena porque es una chica que conozco y no sé si pueda volver a verla a la cara.

-Bueno… pues… es que… a tu edad es normal que tengas ese tipo de sueños. No te angusties, sólo trata de no enajenarte con esas ideas. A veces las hormonas nos traicionan.

-Entonces ¿es normal que haya soñado que esa chica me diera un beso en la mejilla?

-¿Qué?

-Sí, es que soñé que paseábamos por el parque, platicábamos y ella me daba un beso- Seiya rió un poco, y ante esa reacción Koga frunció el ceño- No le veo lo divertido.

-Lo siento Koga es que… ufff… mi mente estaba por otro lado, creí que se trataba de otra cosa.

-¿Qué cosa?- preguntó inocentemente Koga, aunque ya sabía ciertas cosas de "esos temas", su inocente atracción hacia Yuna no le permitía pensar de otra manera en ella.

-Nada, nada… creo que estoy muy corrompido.

-Sigo sin comprender.

-No te preocupes, seguramente tu padre ya te hablará sobre ello en su momento; si no es así, puedes contar conmigo- dijo con una sonrisa.

Sin embargo, el comentario no le cayó bien a Koga- ¡No necesito que él me hable de nada!- declaró poniéndose de pie y se fue muy enojado.

Seiya se quedó ahí sentado sin comprender qué fue lo que dijo para que se molestara.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Luego del breve y raro episodio con Seiya, Koga decidió quedarse todo el sábado haciendo sus deberes y practicando unos tiros en la cancha de baloncesto. Se percató de que Yuna estaba sin su inseparable amigo Haruto (probablemente había ido a casa el fin de semana). Koga pensó que era el momento perfecto para hablar con ella a solas. Soma llegó por la noche muy cansado y no pudieron hablar mucho.

Al día siguiente, supo que era el día, se acercaría a Yuna para conversar un poco y, si tenía suerte, la invitaría a pasear por el parque.

Fue a ducharse (quería estar lo más presentable posible para la ocasión). Había una fila de chicos para entrar a asearse, detrás de él había un chico que parecía muy cansado.

-Antes de que empiece la semana, todas las mañanas esto se llena- comentó el chico.

-Oye pareces cansado. ¿Quieres pasar primero?

-Oh gracias amigo. Acabo de regresar de China y estoy muy cansado.

-Adelante.

El chico entró y Koga esperó su turno. Cuando salió, estaba vistiéndose cuando vio pasar al chico que dejó pasar a las duchas en su lugar. Al pasar junto él, el chico le sonrió amigablemente. Entonces, escuchó que lo saludaban.

-Hola Ryuho. Qué bueno que regresaste.

Koga volteó, ese era el "famoso" Ryuho. Intentó enfrentarlo pero aún no se terminaba de vestirse. Intentó no darle importancia a ese chico, mejor debía ir a buscar a Yuna.

Después de recorrer la escuela, por fin encontró a la rubia; sin embargo, no estaba sola, estaba platicando muy contenta con Ryuho. Por primera vez en su vida, los celos le hirvieron la sangre. Se fue de ahí, molesto.

Para tranquilizarse, salió a dar una vuelta al parque. Mientras caminaba intentaba convencerse de que Yuna no volvería con su ex novio. Aunque, si así fuera, él no tenía ningún derecho de reclamarle, apenas se acababan de conocer. Era natural, ese chico parecía agradable, quizá reanudarían algo y él quedaría como el tonto que se mudó a otro país por una chica que sólo había visto una vez.

Estaba en eso cuando vio a una chica sola en el parque. Miraba muy atenta un kiosco de helados. Parecía más o menos de su edad, aunque ese aire de inocencia la hacía parecer menor. Ella parecía muy dulce e inocente.

-¡Bueno niña. Todos los fines de semana es lo mismo contigo. ¿Vas a comprar algo o no?!- le preguntó furioso el hombre que vendía.

La chica agachó la cabeza. Evidentemente asustada.

-¡¿Oiga qué le pasa?!- la defendió Koga al acercarse.

-¡Niño no te metas! ¡Ésta siempre se para aquí a ver y nunca compra nada!

-¡Trate con respeto a la señorita!- dijo tomándola de la mano en señal de que ella no estaba sola- Y si ese es su problema, dele un helado.

-¡¿Qué?!

-¡Ya escuchó! Yo lo pagaré- miró a la chica, sin soltarla y cambió su tono por uno más dulce- ¿Estás bien?- la chica asintió- ¿De qué quieres tu helado?

-Ese- dijo con esa voz dulce que a Koga le pareció muy linda.

-¡Ya oyó, dele uno de chocolate y que sea doble!

Soltó a la chica. Qué hermosa y frágil le pareció. Era como si viera a la criatura más inocente y pura del mundo.

-¿Y cómo te llamas niña?- le preguntó.

-¡ARIA! - gritó un hombre que se acercaba- Niña, te he dicho cientos de veces que no te alejes mucho- tomó a la chica peliazul del brazo- Si algo te pasa, se podría molestar mi señor Lud...

-¿Señor Ionia?- preguntó Koga al ver al director de su nueva escuela.

Ionia se quedó congelado. Parecía que había visto a un fantasma. Lo único que se le ocurrió hacer fue irse cuanto antes-¡Vámonos niña!- tiró de ella y se la llevó.

Aria...-pensó Koga- ¿quién será esa chica?

CONTINUARÁ…

UFF… YA TENÍA UN PAR DE CAMEOS QUE TENÍA QUE HACER, BUENO YA ESTÁ. SÉ QUE POSIBLEMENTE ESTE CAPÍTULO NO CUMPLIÓ CON SUS ESPECTATIVAS DESPUÉS DEL INTENSO CAPÍTULO ANTERIOR. BUENO, SEIYA Y KOGA, COMO DICTA LA LÓGICA, CHOCAN SUS PERSONALIDADES Y NO SE LLEVAN TAN BIEN. Y, COMO PUEDEN LEER, MÁS ENREDEDOS SE APROXIMAN. BIEN, SÓLO RESTA DECIR QUE, SI BIEN SAORI SÓLO APARECIÓ EN EL POV DEL PRINCIPIO (QUE ERA MUY NECESARIO ESCRBIR), NO SE PREOCUPEN, YA LA LEERAN POR AQUÍ EN EL 7… UFFF QUÉ RÁPIDO.