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Actualizo mis fics [Así como se besan los amantes y Secretos de Nuestra Sangre] Todos los viernes sin falta.

Advertencias

Este fic contiene lemon, tortura, violación, incesto, shota, yaoi. Por favor, a quien no guste este tipo de contenido, no lo lea, pues puede quedar con una mala impresión de la misma.

Comentario personal del autor

Gracias por el apoyo y los reviews en el episodio anterior...
Y bueno, como comenté antes...
Desde éste episodio en adelante comienza a ponerse buena la cosa...
Les dare un pequeño adelanto

"Conde... Su padre nunca ha muerto..."
OHHHHHHHH!!!!!!!!!!!

Contigo

Aquella mañana fue la que el esperó desde un principio… Despertar arrullado entre aquellos tan cálidos, fuertes y protectores brazos era la manera perfecta de comenzar la mañana, el demonio a pesar de no dormir, le acompañó toda la noche y observó su descansar.

Cualquiera le miraría con lástima y el no entendería el "Por qué" de las cosas… Aún como un niño se dejó caer en tan bien elaborada trampa.

-Buenos días – Musitó con aire enamorado aquel feliz demonio, quien recibió una de esas únicas sonrisas que sólo a el le brindaría desde ese día en adelante.

-Hola… - Susurró con algo de vergüenza ante la situación, no obstante, se dejó abrazar y seguir mimando por ahora su amante, sonriendo picara y dulcemente, abrazaba a aquel ser que le brindaba alegría en momentos como ese.

El resto del diálogo no varió en más de un clásico "¿Cómo amaneciste?" "Bien ¿Y tu?" "Recuerde que yo no duermo" de las mañanas.

Lo primero que hizo fue dirigirse al baño y observar su reflejo en el espejo, volvió a ver aquel sello en su otro ojo, volvió a ser testigo de un pacto… Un pacto que esta vez no tendría escapatoria alguna, de todos modos sonrió ante eso… Se sentía bien, cálido y lleno… Pero una vez más, arruinando su vista, observó aquella vergonzosa marca que poseía su cuerpo… La noble marca de la bestia…

-¿Pero quién…? – Esa pregunta volvió a invadir su curiosa mente, no era fácil liberarse de un recuerdo así…

De vuelta a Londres, los sirvientes recibieron felices a Sebastián nuevamente, Maylene era también víctima de aquellos hermosos ojos carmesíes, aquello provocaba mas de alguna molestia en el pequeño Phantomhive.

-Sebastián, a mi despacho ahora – Ordena en un tono severo mientras comienza a avanzar lenta y calmadamente, con su semblante serio y algunas veces hasta de enfado, haciendo asustar a Maylene – Cierra bien la puerta – Ordenó por última vez ya adentro, dándole la espalda mientras Sebastián le ponía el seguro.

Voltea sonriendo y busca sus labios.

-No me gusta… - Pronuncia dificultosamente entre cada beso, toque y gemido – Como te mira… Maylene.

-Es sólo una simple humana, déjela soñar.

-Claro que la dejo soñar, pero que no sueñe contigo… - Pronuncia dando un leve suspiro mientras se sienta en el escritorio.

Aquello ya era pan de cada día, era un amor obsesionado, lleno de pasión y de mentiras…

Los sirvientes comenzaron a apreciar que Sebastián no salía del cuarto del joven amo después de irlo a cambiar, los alarmó bastante el imaginar que tal vez el perfecto mayordomo abusaba del niño, o que lo engañaba para que este se entregara a el.

-Dios, Sebastián a de ser una fiera – Pronuncia sonrojada Maylene mientras escucha levemente los gemidos tras las anchas y fuertes paredes del despacho.

-Maylene, pero qué cosas dices – Pregunta Bard y posa su oído también contra la pared, sonrojando al instante – Pero por Dios… Sebastián y el joven amo están…

-Prefiero no interferir – Concluyó Maylene apartándose de la pared y apartando a Bard junto a ella.

-¡¿Cómo no vamos a interferir?! – Exclamó Bard - ¡Puede que el joven amo este siendo victima de una…! – Maylene lo calló.

-Sí fuera una violación no exclamaría "Más" ¿No lo crees?

-Cierto – Responde frotándose la barbilla – En verdad no deberíamos entrometernos… Sebastián-san nunca hace nada incorrecto.

Comienzan a caminar, alejándose del despacho.

-Bard – Llama tímidamente Maylene, este voltea a verla – Préstame papel higiénico – Pide cuando nota su derrame nasal.

Mientras dentro del despacho permanecía sentado sobre su escritorio a piernas abiertas con Sebastián entre ellas, abrazándolo, tratando de regular su respiración normal y repartiendo castos besos en el cuello de su amante.

-Eres perfecto… - Musita refregándose desnudo al cuerpo de el, buscando así mas contacto y caricias – Me pregunto qué cara pondría Elizabeth si nos viera ahora – Ríe travieso – Sería genial… Interesante y humillante, pero genial… Seguramente se pondría a llorar como una estúpida y me exigiría una explicación… Y ahí yo le diría – Se separa un poco de Sebastián para que vea su actuación, con mueca de burla – "¡Perdóname! ¡No eres tu! ¡Soy yo!" – Se pone una mano sobre la frente como gesto dramático, y comienza a reír a carcajadas, hasta que nota a Sebastián serio - ¿Pasa algo?

-¿Qué pasaría?

-No te reíste, o al menos poner una mueca malvada, como sueles hacerlo.

-¿Por qué? ¿Hizo algo?

-¿No me viste?

-¿Qué cosa?

-Nada… - Baja la mirada con algo de tristeza al notar que no le prestaba ninguna atención, vuelve a abrazarlo y se recarga en su hombro, cerrando los ojos e intentando calmarse.

-Por ahora es mejor que lo lleve a la cama – Dice vistiéndolo rápidamente, lo toma en brazos y lo lleva hasta la recamara.

Ahí comienza con su rutina de desvestirlo y colocarle la pijama, Ciel acaricia las mejillas del mayordomo con un gesto dulce y una sonrisa pacifica, se acuesta y hace algo de espacio en la cama, cuando nota que Sebastián da media vuelta.

-¿No te quedaras?

-Debo vigilar esta noche a los sirvientes… Algo me dice que espiaron más de lo normal – Hace una reverencia y se retira, Ciel se acurruca e intenta dormir… Ya que finalmente había olvidado lo que era dormir solo…

Estaba enamorado de un demonio y creía ser correspondido, lo amaba y podía reconocerlo perfectamente frente a el, pero no frente a otros.

A la mañana siguiente salió sin dar aviso alguno, aquello incomodó a Sebastián, quien creía tenerlo bajo control.

-Undertaker… He vuelto… - Dice al entrar al oscuro lugar y escuchar esas peculiares risitas.

-Conde, no me ha olvidado… - Sonríe acariciando su mejilla – Al parecer usted aún no tiene claro lo que le dije ¿No es así?

-Así es, Undertaker – Afirma severamente – Anoche que no pude dormir… No pude evitar pensar en todo esto… Necesito una respuesta, una respuesta clara ¡La necesito!

-Nunca había visto antes al conde tan alterado – Se burla – Pero si así lo quiere… Le daré otra pista… - Hay un momento de silencio, Ciel se prepara y espera pacientemente – Su padre… Conde… Está vivo…

El corazón de Ciel se detiene por algunos momentos, asimilando lo recién escuchado.

Flash Back

-Estoy listo – Dice besando su mejilla con delicadeza y tomando sus manos – Dime qué tengo que hacer… - El demonio sonrió con malicia, acariciando el rostro inocente del niño.

-Primero que nada… Llámame "padre"

Fin Flash Back

-No puede ser… - Musita afirmándose de la pared más cercana – Tiene que haber sido una coincidencia…

-¿Qué cosa, conde? – Pregunta tétricamente, a sabiendas de lo que le ocurría.

-Nada… Gracias Undertaker – Sale inmutable y estupefacto del lugar.

-Parece que allí adentro habían fantasmas – Pronuncia la voz de Sebastián - ¿Por qué no me dijo que venía acá? Para acompañarlo.

El niño se afirma de su brazo, aún algo sorprendido apoya su cabeza en el pecho de Sebastián.

-Vamos, Sebastián… Llévame a la mansión principal rápido…

El tiempo comenzó a transcurrir, los buenos tratos de Ciel hacia Sebastián fueron olvidados, ahora era un simple sirviente "Un simple mayordomo" que debía obedecer órdenes.

Inclusive ahora por las noches y las duchas, cuando Sebastián intentaba comenzar algo para saciar su hambre y sus ganas de pecado, el niño se negaba rotundamente, su cabeza estaba ocupada en sólo eso.

Aquella noche fue igual a las anteriores, Ciel pidió a Sebastián que se retirara de la habitación y lo dejara dormir solo. Por las tardes lo trataba con indiferencia y le ordenaba fríamente que se apresurara con las investigaciones de encontrar a su padre.

Incluso aquella tarde, cuando Sebastián le dijo "Ya le dije que su padre está muerto" Este lo abofeteó…

Después de que creía ganado el juego, de que tenía marcado terreno… Después de trece años de espera para apoderarse de aquel cuerpo… Que de un día para otro este echara todos sus planes atrás y lo ignorara le hacía salir de sus cabales, su instinto posesivo y animal volvía a tomar las riendas de su ser; En realidad, siempre los tuvo, sólo que se preparó para no tener que usarlas… Pero… Ya era demasiado.

Esa noche lo desvistió lentamente, como solía hacerlo, sus miradas frías e inertes se abrían cabida en la habitación, el demonio observó al niño acomodarse dentro de la cama con un gesto impaciente, demoniaco y pervertido, transcurriendo algunos segundos hasta que el pequeño conde se percatara de que aún no se marchaba de la habitación.

-¿Qué haces aún allí? Vete rápido a vigilar a los estúpidos sirvientes – Pero el no se marchó.

Notas finales:

Y advierto...
Quienes no quieren odiarme o terminar con una enfermedad mental... No lean el episodio que sigue...
Una amiga muy especial que pidio el anonimato [No se por que] Me ayudo a realizarlo y bueno, ella es experta en tortura... Solo puedo decir que quedo horrible, hasta yo me sorprendi... Me sorprendi demasiado...
Asi que a ponerse bien los pantalones o las falditas para cuatro días mas!!!
Adios y gracias!!