Por la mañana, Kate se despierta primero. Abre sus ojos y se queda contemplándolo a Rick, mientras acaricia su cabello.
A pesar de que se siente muy bien estando así con él, la asusta un poco el haber dado tantos pasos juntos, aunque aun hay varios pasos por dar.
Enseguida, Rick abre los ojos y se sonríe al verla.
-Buen día, Kate.
-Buen día.
-¿Has dormido bien?
-Increíblemente bien. ¿Tu?
-Como los dioses.
Ella se sonríe y se acerca aun mas a él para besarlo, quedando casi encima de Rick.
Luego de varios minutos de agitados besos y caricias, Castle la detiene dándole un beso en la frente y dejando la cama.
-¿Qué sucede, Rick?
-Lo siento, Kate, no puedo… tu entiendes… Me gustas… pero me hace daño.
-Perdóname.
-No debes pedirme perdón. Ya llegara su momento. Ahora, ¿Qué te parece si nos cambiamos y desayunamos?
Ella asiente con los ojos sollozos. Le encantaría sentirse preparada para dar un paso más y aliviarlo a él de su malestar, pero aun no se siente lista para eso.
Rick, al verla así, se acerca a ella y la toma de la mano.
-Kate, por favor, no deseo hacerte sentir mal.
-Ya se me pasara… yo no deseo hacerte sentir mal a ti.
El la abraza con todas sus fuerzas. Verla así la hace lucir endeble, una imagen que no esta acostumbrado a ver de ella. Luego, la besa tenuemente en los labios y la ayuda a salir de la cama.
Ambos se visten en silencio. Cada cual ensimismado en sus propios pensamientos.
Enseguida, se asean en el baño y se reúnen en el living.
-¿Quieres ir a desayunar a algún sitio?
-Dado que casi no hay nada en mi refrigerador seria lo mejor.
Él le dedica una sonrisa que retorna la luz a los ojos de ella.
-Bien, vamos. Pero habrá que cambiar eso de que nunca tengas nada, Kate. Tienes que alimentarte como persona normal.
-Ya iré de compras, Castle.
-Si quieres luego te acompaño.
-Bien.
Ambos toman sus cosas y salen del apartamento.
Se dirigen en el coche de Kate hacia una cafetería a unas cuadras de allí.
Al entrar se ubican enfrentados, en una de las mesas del fondo contra el vidrio. La mesara toma el pedido y enseguida se los trae. Lattes para ambos y algunas cosas de pastelería.
Desayunan en silencio la mayor parte del tiempo, salvo algunos comentarios.
-Si no hay caso, ¿iras de todos modos a la comisaria?
-Siempre hay algún papel que completar. ¿Tú vendrás?
-Prefiero irme a casa. Ducharme, estar un poco con Alexis, escribir. Si surge un caso me llamas.
Ella asiente.
-¿Aun estas enojado?
-¿Enojado? Nunca estuve enojado, Kate. De verdad, sácate esa idea de la cabeza.
Sin que ellos lo noten, Lanie y Esposito entran en la cafetería y se detienen frente a las cajas para ordenar algo para llevar. Lanie los veo y se lo comenta a Esposito.
-No te des vuelta, Javi, pero en las mesas del fondo están Castle y Beckett. ¿Qué dices, nos acercamos a ellos?
-Estos dos traman algo.
-¿Por qué lo dices?
-Hace días que algo cambio entre ellos. No sé que es, pero algo hay. Y ayer me dio la sensación de que iban a juntarse luego del trabajo. Se lo insinué a Beckett y se sonrojo.
-Yo los veo igual que siempre. Es normal que ellos se junten a tomar un café.
Esposito se gira a mirar.
-Solo que no están solo tomando un café, Lanie, están desayunando. Y en un día donde no hay caso aun. ¿Qué dices si nos acercamos y los incomodamos un poco?
-¡Ay, Javi! ¿Estas seguro? Beckett nos matara luego… Aunque… hagámoslo.
Cuando les entregan sus pedidos, se acercan a la mesa de Kate y Rick, quienes al verlos se comportan como si hubieran visto a un par de fantasmas.
-Hola, hola.
-Que sorpresa encontrarlos aquí, chicos.
-¡Lanie! ¡Espo! No los vimos entrar.
-No, estaban demasiado compenetrados en su charla. Nosotros si los vimos.
-¿Les importa si nos sentamos?
Sin esperar respuesta, Lanie toma asiento al lado de Kate, y Esposito junto a Castle.
-¿Qué cuentan, chicos?
-Mmm… nada nuevo.
-Exacto. ¿No hay caso nuevo, verdad, Lanie?
-Cierto, Javi. Que curioso que estén desayunando juntos sin haber caso.
Kate se sonroja.
-¿Por qué es curioso, Lanie? Nosotros… nos encontramos de casualidad aquí.
-¿Si? Que extraño siendo que este sitio queda a una cuadra del apartamento de Kate, pero más de quince minutos del tuyo, Castle.
-Me agrada este sitio, por eso vengo hasta aquí.
-¿Sabes algo mas que es curioso, Lanie?
-¿Qué, Javi?
-No vi el coche de Castle aparcado en ninguna parte.
-Vine en taxi.
-¿Tomaste un taxi para venir a desayunar aquí? ¿Quince minutos de tu apartamento a una cafetería que tiene sucursales por todo Nueva York?
-Me agrada esta sucursal. ¿Qué tiene de raro eso?
-No, es absolutamente normal, Castle.
-Que bueno que se hayan encontrado casualmente aquí. Es mejor desayunar en compañía, ¿no?
-No me molesta desayunar sola, pero no esta mal desayunar con alguien.
-¿Qué hicieron anoche, chicos? Nosotros fuimos a jugar a los bolos.
Kate y Rick se miran.
-No estuvimos juntos anoche, Lanie.
-Yo no dije que hayan estado juntos, cariño. Solo les pregunte que hicieron.
Kate se sonroja nuevamente.
-Yo he estado con Alexis.
-Curioso, Castle, porque me cruce a Alexis esta mañana temprano cuando fue a la morgue a dejar unas carpetas que se llevo por error y me dijo que no te veía desde ayer a la tarde.
-Claro porque estuve con ella ayer a la tarde, y luego ella se fue a dormir de una amiga.
-¿Tu que hiciste anoche, Beckett?
-Mire una película y me fui a dormir.
-¿Sola?
-Si, sola, Espo.
-Bien, no te enojes, Beckett, es solo una charla normal entre amigos.
-Nada de charla normal, chicos. ¿Pueden cortar con este teatro? No se hacia donde quieren llegar.
Esposito y Lanie se sonríen.
-Solo nos divertíamos un rato, Kate.
-¿A costa nuestra? No es divertido, Lanie.
-Perdona, cariño. No es para que te enojes.
-Si, me enojo. ¿Vamos a ser sinceros? Bien, Castle y yo estamos saliendo. ¿Contentos?
-¿De verdad? Eso es genial, chicos. Los felicito.
-Si, se lo merecen, chicos.
-No lo cuenten, no queríamos decírselo a nadie por ahora. Pero dado que son tan… curiosos. Ahora ya lo saben. ¿Vamos, Castle?
-Si, vamos.
-Los veo luego, chicos.
Kate y Castle se retiran, antes pasando por la caja donde él paga la cuenta.
Lanie y Esposito se quedan desayunando allí.
-Creo que exageramos un poco, Javi.
-Puede ser, pero al menos blanquearon lo de ellos.
-Si, verdad. No puedo creer que finalmente estén saliendo.
-Alguna vez iba a darse. ¿Hasta cuando iban a negar lo que les pasa?
Fuera de la cafetería, se suben al coche de Kate rumbo al apartamento de Castle.
-Kate… si no querías decirles, podríamos haber sostenido nuestra posición.
-No, Castle, era insostenible. Además conozco a esos dos, cuando quieren ser pesados no hay con que darles. Así es mejor, supongo.
-Mi madre y Alexis medio que lo saben.
-¿Les has contado?
-A medias. Pero se lo imaginan.
-Mientras no se entere Gates, creo que al resto puedo sobrellevarlos.
-¿Qué hay de tu padre?
-Ya se lo diremos. Juntos. ¿Quieres?
-Si es lo que tú quieres, está bien por mí.
Al llegar al edificio de él, aparca el coche con las balizas puestas por unos instantes.
-Bueno, llámame si surge un caso, ¿si?
-Si.
El la besa en los labios y luego se baja del coche.
Kate se marcha hacia la comisaria, él entra en su edificio.
