Capítulo 6: Libertad

Todo estaba tal y como lo recordaba. Sakura, Naruto y él habían pasado los últimos meses del embarazo arreglando hasta el mínimo detalle.

Las paredes eran de azul cielo que había sido elegido por Sakura el día que supieron que sería un niño. La cuna era igual a la que él había tenido de pequeño, sacada de los pocos buenos recuerdos que aún quedaban. Los peluches los había dado Naruto y el símbolo Uchiha sobre la cuna lo habían pintado él y Sakura juntos. El nombre del niño lo había gravado él mismo, en la cuna a escondidas, y lo había mantenido oculto hasta el día en que naciera.

Y ahí estaba Sakura, sentada en la mecedora de madera y delineando con sus dedos los bordes del nombre que él había elegido.

"Itachi"

—Me gusta el nombre. No hay ninguno mejor, pero falta el otro nombre… ¿Sabes si es niña o niño?

—Sakura, vámonos—le dijo agachando su mirada e ignorando intencionalmente la pregunta.

No se sentía bien estar ahí. Sus ojos le escocían y su corazón revoloteaba angustiado.

—Sería una mala madre —dijo ella, sin hacerle caso —. Soy una mala madre —y bajó sus manos a su regazo, clavando sus ojos verdes en ellas.

—No. Serás la… —se detuvo de inmediato, recordando el sacrificio que ya había hecho — Eres la mejor.

—No, Sasuke-kun. Mira en lo que estamos —llevó sus ojos hasta él, abnegados en lágrimas y angustia —. Mira lo que te he obligado a hacer.

—Sakura, estas han sido mis decisiones —Se apresuró a llegar hasta su lado y la levantó de las silla —. Tú has dado tu conciencia por ellos.

—Pero a cambio te he obligado a quedarte conmigo, los dejé solos. Ni siquiera los has visto... —se giró y apoyó sus manos de nuevo en la cuna —Y ha sido mi culpa —agregó con voz cortada.

Sasuke apretó sus puños con enojo y apartó su mirada de ella.

—Deja de hacer eso. Siempre te estas culpando por cosas sin sentido.

— ¡¿Cosas sin sentido?! —explotó Sakura. De sus ojos, las lágrimas amargas se escapaban —. Son tus hijos, mis bebes…

— ¡No me refiero a eso! —le gritó. Sakura dio un paso hacia atrás asustada y él tragó en seco para controlarse —.Yo he decidido no verlos, no tú.

— ¿Y lo hubieras hecho si yo nunca hubiera aparecido en este espacio? —Sasuke apartó su mirada de ella sin responder —. Ve a verlos.

—No.

— ¡Sasuke!

Sakura lo tomó de las manos, pero con un rápido movimiento él se liberó y la sujetó por los hombros. Sus ojos negros cristalizados observaron los jades en las mismas condiciones.

—No lo haré, si tú no estás ahí.

Sakura se quedó paralizada. No por sus palabras, sino por esa mirada tan desesperada que Sasuke le había dedicado. Y en ese instante lo supo: él se estaba derrumbando en medio de sus dos realidades, ya no podrían seguir mintiéndose o él lo perdería todo.

Soltó un suspiro y bajó su mirada.

— ¿Y si no despierto?

—Prometiste hacerlo.

—Solo responde… —pidió con voz apagada —. ¿Qué va a pasar si no despierto?

—Me quedare aquí.

Sakura sonrió con tristeza y felicidad. Todas sus emociones eran un desastre, completamente opuestas, y en cambio Sasuke parecía tan decidido. Negó, lentamente con la cabeza.

—Es egoísta… No podemos vivir en una realidad creada solo por nosotros.

—He sido egoísta toda mi vida —dijo encogiéndose de hombros —. Vámonos.

La tomó del brazo y la arrastró fuera de la habitación. Sabía que ese lugar era lo que la estaba afectando, lo desmantelaría en cualquier momento si volvía a suceder. Cuando cerró la puerta, la opresión en su pecho desapareció. Ahí, afuera, era más fácil olvidarse que tenía dos hijos y también olvidar que Sakura seguía postrada en una cama y no junto a él.

Sakura se soltó suavemente de su amarre y él se giró para observarla.

—Ve, por favor —le pidió con la vista clavada en el suelo.

—No, Sakura. Ya olvídalo.

—Sasuke, por favor…

— ¡No!

—Sasuke… —su voz se quebró por el llanto. Sasuke cerró los ojos y le dio la espalda. Odiaba verla llorar. Apretó sus puños buscando dentro de su fuerza física la voluntad para mantener su decisión —. Solo una vez. Quiero conocerlos, pero si tu no lo haces… Por favor, es lo único que te pediré.

Comenzó a alejarse de ella sin decir ni una palabra. No porque accediera a su petición, sino porque ocupada volver a instalar el muro que ocasionalmente había entre ellos. Esa barrera que lo protegía de los sentimientos demasiado fuertes de ella y que él no sabía cómo manejar.

—Quédate aquí —dijo antes de salir de la casa. Como si su orden pudiera ser cumplida a voluntad.

La algarabía del pleno medio día en la aldea, fue un cambio chocante para la pasividad de su hogar. No le importó andar descalzo y con la ropa de dormir aun, mucho menos las miradas lastimeras de los transeúntes. Sasuke estaba tan dentro de sí, que el resto de la aldea no le importaba en lo absoluto. Se recargó en la puerta que acababa de cerrar y llevó sus manos hasta el rostro. ¿Qué haría ahora?

Su vida no parecía existir lejos de su casa.

Soltó un suspiro y comenzó a caminar si un rumbo fijo. Sin ver nada en especial y dejando que las memorias de su cuerpo lo llevaran a los lugares que solía frecuentar. Pasó frente al cementerio sin entrar, y se quedó mirando la dirección donde el monumento en memoria a los Uchiha caídos se erguía.

Que gran mentira era aquella. Si los aldeanos supieran la verdad, aquel monumento estaría destruido y él sería expulsado de ese lugar… Sakura también y sus dos hijos. Y el único nombre que merecía todos los honores no se encontraba.

Al final todo era una ilusión, creían como verdad aquello que otros tramaban para que luciera según sus conveniencias, que diferencia había entonces entre la realidad y el mundo donde él podía estar con Sakura. Ahí no había dolor ni soledad, aquí la felicidad era algo que apenas había rozado con los dedos pero se le había arrebatado antes de saber lo que eso significaba.

Apretó sus puños hasta clavarse las uñas en las manos, sintiendo un insignificante dolor. Si la ilusión y la realidad no tenían demasiadas diferencias, acaso no podría ser todo un maldito genjutsu… Tal vez si habían perdido la guerra y todo simplemente era el castigo de Madara.

Soltó un bufido despectivo. Que patético razonamiento, así era fácil culpar a otros de sus desgracias. Le dio la espalda a su pasado y siguió caminando por otro rumbo.

Su primera familia había muerto para que él pudiera vivir, la segunda moría por su capricho, por alejarse del destino de soledad y oscuridad que le estaba preparado.

Caminó hasta los campos de entrenamiento y se dejó caer a la sombra de un árbol. Pensando en todo y en nada a la vez. Recordando lo que alguna vez habían sido sus ideales. Y que ahora volvían a antojársele como correctos.

Y de repente, una risa corto el viento.

Sasuke sintió su corazón partirse y congelarse. Su sangre hirvió y sus ojos cambiaron a rojo llenos de ira. Se levantó y la risa infantil volvió a llegar hasta él.

— ¿Quieres más? —escuchó preguntar a Naruto con una mal imitación de voz de bebe y luego otra carcajada.

Saber quiénes eran solo había aumentado el dolor de su pecho comprimido. ¿Porque ellos podían ser felices, cuando él no lo era?

Se escondió entre las sombras de los árboles y dio un vistazo rápido. Con el poder de sus ojos captó todo en un instante. Él bebe que Naruto alzaba al aire era un niño o lo parecía por sus ropas varoniles.

—"Itachi" —susurró dentro de su mente y se odio por ello. No debía nombrarlos, no debía quererlos.

Luego estaba Hinata, sentada sobre una manta en el césped y el otro bebe gateaba alrededor de ella. Era una niña, con un vestido amarillo y escaso cabello negro. No pudo quitar los ojos de ella por varios segundos imaginándose como seria su rostro. ¿Se parecería a Sakura? ¿O a él? Tal vez a su madre, Mikoto… Incómodo se revolvió en su lugar y cuando alzó la mirada para marcharse sus ojos se conectaron con los de Naruto y el niño en sus brazos.

Su corazón se detuvo por unos instantes y sus ojos viajaron de su amigo a su hijo. A esos ojos negros rebosantes de curiosidad y que lo identificaban como a un extraño.

—Sasuke —lo llamó Naruto, dando un paso para acercarse.

Pero él desapareció con un veloz salto.

De techo en techo, llego hasta el único lugar seguro. Cayó dentro de su jardín y se apresuró a respirar hondo para disipar el ácido que sentía correr por su garganta. Pero la imagen de esos dos niños estaba gravada dentro de él a fuego.

Eran sus hijos.

Por primera vez esa palabra se materializaba por completo. No importaban los nueve meses de embarazo, ni saber que habían nacido. Hasta ese momento, hasta verles el rostro por primera vez, caían en cuenta de su nuevo papel. Uno para el que no estaba preparado.

—Son hermosos Sasuke, muchas gracias.

La voz de Sakura llego hasta él como un susurro sacándolo de sus cavilaciones. Abrió sus ojos y la encontró sentada junto al pequeño lago, dándole la espalda mientras dejaba que el viento jugara con sus cabellos rosas.

— ¿Cómo lo sabes? —preguntó acercándose hasta ella.

Sakura sonrió, sin apartar su mirada del agua, removiéndola lentamente con una de sus manos.

—Porque yo estoy dentro de ti. Siempre lo estaré —agregó en un susurro.

Sasuke frunció su entrecejo.

—Esto no es real entonces.

Ella negó.

—Nunca he dicho eso—dijo tomando uno de los nenúfares que flotaban en el lago y colocándolo sobre su regazo —. Es real para ti y para mí. Para nadie más.

— ¿Cuándo despiertes lo recordaras?

Sakura levantó su mirada hacia él y Sasuke fue incapaz de descifrar lo que esos ojos verdes ocultaban. Ella volvió a ver la flor sobre sus piernas y lo invitó a sentarse, mientras acariciaba los pétalos rosas.

—Lamento haberte mentido, Sasuke-kun. Pero no quería que me dejaras. No quería volver a perderte.

Sasuke negó con su cabeza comprendiendo de inmediato lo que esas palabras querían decir.

—Tiene que haber una forma. Eres el mejor médico, Sakura, encuentra una forma y yo lo haré posible.

— ¡Es que no la hay, Sasuke! Ya no la hay… Por favor, no lo hagas más difícil.

—Yo no fui quien se metió en tu cabeza.

Sakura lo observó de manera fulminante, mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos y aunque dolía verla así, no fue capaz de retractarse.

—Esta es la última vez que me veras, Sasuke-kun. Yo debo de seguir y tu también.

—No —la sujetó del brazo, como si eso pudiera evitar que ella se esfumara —. Lo prometiste.

—Yo… yo lo siento tanto, Sasuke-kun.

Sakura se lanzó a él, abrazándolo con todas sus fuerzas.

—Realmente quería formar una familia contigo. Quería… yo solo quería verlos crecer. Verte feliz…

Sasuke la tomó de los hombros y la separó de él, mirándola fijamente con sus ojos penetrantes.

—Quédate.

Y Sakura no pudo sostener por más tiempo las lágrimas.

—No puedo. Ya no.

Sasuke apretó sus labios con enojo y se levantó, alejándose de ella.

—Vete entonces —le dijo con desprecio.

—Sasuke-kun…

—Vete —apretó sus puños con furia mientras le daba la espalda.

—Este es el final. ¿Quieres que así sea?

—Eso no importa, porque nada cambiara —respondió sin mirarla, pero tampoco aventurándose a alejarse más.

Ella se acercó hasta él y suavemente deslizó sus manos por lo brazos musculosos hasta sostener los puños y lentamente abrirse paso hasta lograr entrelazar sus dedos con él.

—Hay mucho que quiero decirte aun…. Nunca deje de amarte y lo haré toda la eternidad.

—Sakura, detente.

—No, Sasuke. Esta será la última vez que te moleste, por favor déjame terminar —él cerró sus ojos con un suspiro y un escalofrió lo recorrió por completo cuando ella apoyó su frente en la espalda y lo abrazó por la cintura —. Quiero que seas feliz. Que me olvides. Encuentra a alguien que pueda amar a nuestros hijos y que le de los besos y abrazos que yo jamás les daré. Que los aconseje bien y que sea dulce. Encuentra a alguien con quien no tengas un pasado tan tormentoso como conmigo, pero que te amé tanto como lo hago yo. Y no me recuerdes como a tu familia. Yo no quiero causarte dolor —se aferró más a su cintura y las amargas lágrimas empaparon la camisa blanca de Sasuke —.Yo… yo… amaré por los dos. Estaré siempre presente, en cada primavera y en los fríos inviernos —Sasuke apretó con más fuerzas sus manos, su garganta se cerró y sus ojos escocieron con las lágrimas que no permitía que escaparan —. Te acariciare con los rayos de la luna mientras duermas y te besare con los rayos del sol. Me quedare con ellos cuando tú no puedas estar, y velare tus sueños para que no tengas más pesadillas… Yo… Sasuke… Simplemente te amo demasiado para alejarme.

Las lágrimas brotaron como cascadas de sus ojos y su pecho se congestionó con suspiros errantes.

Sasuke se movió entre sus brazos y suavemente la sujetó del mentón, levantando su rostro y obligándola a verlo por última vez. Los ojos negros le mostraron un dolo infinito mientras las lágrimas aglomeradas le quitaban la frialdad que los caracterizaba.

—Nunca dejaste de ser molesta… —respondió con la voz distorsionada por sus emociones.

Sakura abrió sus ojos sorprendida y una sonrisa se abrió paso lentamente mientras los recuerdos que tenían juntos desde su niñez la acompañaban esos últimos segundos.

Sasuke se inclinó pegando su frente con la de ella.

—Yo también te amo —murmuró con una mirada triste.

Sintió la tibieza de una caricia en su mejilla y con el soplo del viento, ella se esfumó de sus brazos.

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¿Merezco un review?

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No me convence el resultado final, pero mis musas me han abandonado y por eso tampoco actualizo el resto de historia. Ya solo queda el epilogo y ese ya está escrito, así que solo espero sus comentarios para publicarlo. Prometo que es muy emotivo.

Y aquí van las respuestas a sus comentarios sin cuenta.

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Miko-chan: Creo que te puedo decir Mayra – me gusta tu nombre –. Wow, realmente me siento halagada con tu comentario. Me inspiras a seguir dando lo mejor y cuidar cada pequeño detalle. Es bueno saber que alguien lo nota y aunque supongo que nadie escribe fics por algún reconocimiento, creo que es bueno dar buenas lecturas. Nos permite indagar en tantas cosas que solo la imaginación es el límite.

Hasta que leí tu comentario me di cuenta que todos los años que llevo escribiendo me he dedicado a no alterar la conducta de Sasuke y creo que he descuidado un poco la del resto de personajes, en especial Sakura. Tal ves no en una forma gigantesca pero empezare a trabajar con otros personajes y no solo como Sasuke de principal.

Gracias por tus palabras alentadoras.

Guest: Muchas gracias por tu comentario :D.

Mussaluna: ¡Gracias! Especialmente porque el capítulo anterior tenía varias escenas y con eso de las visiones de Sasuke y la realidad en un solo capitulo, temía que todo quedara mesclado. Creo que melancolía es la palabra que describe todo este fic. Y bueno, lamento que te haya tocado esperar un poco para leer este capítulo.

Adhii Guzman: Gracias por tu comentario, pero sin cuenta en me es imposible avisarte.