- ¿Bueno ya me vas a contar? –Preguntó Hyoga a Shun cuando habían dejado la cabaña. El ruso cargaba el frasco con el ratón capturado. Shun volteó a verlo receloso el ruso sostenía una sonrisa en sus labios y apuntó hacia su pecho –. Aun con todo el alboroto me di cuenta –Shun se rascó la nuca dudando responder pero otra idea vino a su mente.

- ¿Crees que Seiya haya malinterpretado?

- Claro que no, él no es así. Creo que Seika lo sacó de sus casillas con tanto comentario tonto. Además fue él el que los puso en tan absurda situación, así que no tendría derecho a enojarse –Hyoga despejó sus temores.

- ¿Por qué vinieron?

- Todo fue idea de Seika, ayer comenzó a mencionarlo y sabes que Seiya hace todo lo que ella quiere aun cuando jamás lo reconozca. Además me pareció buena idea regresar a esta cabaña. Hay buenos recuerdos en ella.

- Lo dirás por ti –intervino Shun – a mi casi me matan aquí e Ikki me dejo confuso pensando si estaba o no vivo.

- Al final resultaron buenas memorias –aseguró el ruso –si aquí parece buen lugar para que este pequeño tenga un hogar –dijo tras llegar a un prado con algunos troncos tirados. Abrió el frasco y dejó libre al indefenso animal –lo que hay que hacer por una mujer.

- ¿Qué quieres decir?

- Que seguro fue Saori la que insistió en que no lo matarás. Eres bondadoso pero no al extremo de voltear la casa para encontrarlo.

- ¿Estas insinuando algo Hyoga? –Encaró Shun.

- Estás muy sensible amigo, culpó a Seika por ello. Solo digo que debes valorar mucho su amistad y por lo visto han vuelto a ser los de antes. ¿Quieren dejar de ser orgullosos y aceptar que se extrañaron?

- No soy orgulloso –aseveró Shun.

- Lo mismo dijo ella de si misma –rio el rubio –. Deja de desviar la conversación olvidemos eso, anda cuéntame.

- Pues –dubitativo comenzó el relato –es algo aburrido nada fuera del otro mundo.

- Vamos, al menos déjame disfrutar de ese momento, me hubiera encantado ver la cara de tu hermano cuando te vio con eso. Si no mal recuerdo en una ocasión dijo que el cuerpo es un templo y que no debe ser garabateado, cuando Shiryu contemplaba una revista de tatuajes.

- Pues… –mencionó dubitativo –él me insto a hacerlo –murmuró.

- ¿Bromeas? –cuestionó incrédulo el rubio, Shun negó con la cabeza –o al menos eso creo –Hyoga lo miro extrañado –. Esta, bien –suspiró –estaba ebrio no, mejor dicho estábamos ebrios. No recuerdo mucho de ello, ¿Feliz?, no me mires así, me recuerdas a Saori –soltó con enfado.

- ¡Ah no. No es por eso! –dijo sorprendido sentándose sobre una pierna – no puedo imaginar a Ikki ebrio, tú ebrio a su lado como si fuera de lo mas normal e instándote a hacerte un tatuaje, creo que no le conocía del todo –sonrió ampliamente el ruso acomodándose para escuchar una buena historia.

- Te digo que no es gran cosa –insistió Shun.

- Y bien ¿Me contaras la historia? –interrogó Hyoga ansioso –o seguirás dando vueltas al asunto. No imagino a Ikki permitiendo que te hicieras algo así.

- Vamos, Hyoga mi hermano no es malo –Hyoga enarcó una ceja incrédulo.

- No que va –irónico mencionó –solo intentó matarnos un par de veces, fuera de ahí es encantador.

- Te recuerdo que tenias las mismas ordenes –burlón miraba al cisne mientras se sentaba a su lado en el tronco del árbol muerto.

- ¡Ah si! Pero hay una gran diferencia –Hyoga agitó una mano inocentemente y cerró los ojos –lo has dicho eran órdenes, lo de Ikki era algo así como una forma de pasar el tiempo.

- Ya que insistes…

-o-

- Shun, ya es tiempo de irnos –dijo Ikki entrando por la puerta de empleados de una modesta cocina.

- Aun no he acabado el turno, sabes que no me pagarán y necesitamos el dinero –replicó el aludido con las manos cubiertas de espuma.

- Ya me harté de este sitio, busquemos otro –instó el peliazul empujando a su hermano para que soltará los platos que estaba lavando en el fregadero.

- Ikki no podemos hacer eso –el mayor rodó los ojos –al menos espera a que me paguen, ¿Quieres?

- Conozco el método perfecto para que te vayas y te paguen –. Susurró a su oído, haciendo que Shun lo mirará con desconfianza –. Esta bien –levantó las manos y con expresión inocente continuó –has lo que quieras ya sabes donde encontrarnos, pero si tienes problemas para entrar no será mi culpa, creí que seria importante el primer cumpleaños que puedo celebrar contigo después de todo lo que hemos pasado

- De acuerdo, hazlo y nos vamos –dijo con hastío.

Shun había encontrado a Ikki por casualidad hacia siete meses cuando trabajaba para una posada. A partir de ese momento habían visitado diferentes poblaciones, realizando trabajos en donde pudieran hacerlo. Misteriosamente eran bienvenidos en todos los lugares, antes de eso Shun había tenido múltiples rechazos pues no solían emplearlo por la falta de documentos y por ser inmigrante, tiempo después averiguó que Ikki había estado manipulando a los patrones por medio de una variante muy ligera de su puño fantasma. Lo único que agradecía Shun es que no consiguiera un exorbitante sueldo.

- Te retó –murmuró Ikki con voz torpe. Después de haber conseguido la paga de Shun, se habían dirigido a un bar en el cual los jóvenes solían reunirse sin temor a ser echados por ser menores de edad.

- Vamos Ikki deja a tu hermano en paz –intervino un chico de piel bronceada y cabello rubio –es su cumpleaños.

- Con mayor razón. Hasta ahora nunca lo he visto perder la razón por un buen alcohol –refutó Ikki.

- Tal vez sea porque basta con ver tu lamentable estado al día siguiente –se defendió Shun dando un sorbo a una cerveza –para mantenerme al margen prefiero beber con moderación.

- ¡Tonterías! Que nos traigan una botella ya veré la forma en que la termines.

- Claro como te gusta hacer que el resto haga tu voluntad –menciono descuidadamente el peliverde. Mientras el rubio los observaba confuso.

- Te demostraré que no es necesario. Hagamos un trato beberás un trago completo cada vez que una chica venga a esta mesa e intente hablarte y yo prometo que conseguiremos un trabajo de la forma convencional.

- Como si eso fuera posible además en lugares como este no hay chicas –sonrió divertido Shun mirando alrededor. La taberna donde se reunían usualmente, tenía un aspecto lúgubre e inseguro. Lo que Shun desconocía es que algunas amigas de Axel, el chico que les acompañaba, habían sido invitadas por este a una fiesta en su departamento, la única condición era venir de una a una a este lugar e intercambiar un par de palabras con Shun.

- ¿Estas diciendo que aceptas? –intervino Axel. Tras el asentimiento confiado de Shun, Ikki y el rubio intercambiaron una mirada cómplice dispuestos a presenciar el espectáculo.

Después de una hora, nueve chicas ya habían entrado al establecimiento y entablado conversación, que abarcaba diferente temas, desde que hora era hasta de donde provenía y que estaban festejando.

Tras la aparición de quince chicas en el bar, Ikki tuvo que sacar por un brazo a su hermano de la taberna pues cumpliendo su palabra comenzó a beber no sin antes dedicarles miradas de reproche a sus compañeros aunque después de la tercera chica, sonrió derrotado y el mismo había llenado su vaso.

- Hermanos los espero, Ikki ya sabes a donde ir –menciono Axel, que estaba rodeado por sus amigas –señoritas allá habrá diversión, música y chicos apuestos. Muchas gracias por contribuir al esparcimiento del festejado que sin duda en un par de horas podrá estar presentable para ustedes –dijo divertido antes de despedirse.

Ikki torpemente avanzaba llevando casi arrastras a su hermano por un callejón bien iluminado, divertido por las incoherencias que este le decía.

- Ahora si se te paso la mano, hermanito –dijo Ikki. Mientras hacia una pausa sobándose un hombro –. Deberías dejar de comer tanto, es difícil cargarte.

- Es mi cumpleaños.

- A buena hora se te ocurre relajarte, no tienes que acabar con el alcohol del mundo –reiteró Ikki –estas más ebrio que yo.

- Fue tu idea, ¡Mira! –dijo con efusividad Shun se dirigió a un lugar con luces rojas que tintinaban.

- Odias la agujas, que tiene de interesante este lugar –señaló Ikki cuando reconoció el zumbido de las maquinas tatuadoras.

- Tanta gente esperando por una tortura –se cruzó de brazos el peliverde.

- ¿A que no lo intentas?

- Lo hago si tú lo haces.

- Cobarde.

- De acuerdo lo haré –entró intentando no sostenerse de las paredes y revelar su estado.

- Oye, espera era una broma –dijo Ikki mientras Shun ya estaba observando algunos catálogos en busca de un diseño.

- ¿Primera vez? –cuestionó una chica con el cabello pintado de rosa, verde y amarillo.

- Es mi cumpleaños –afirmó Shun.

- Ya veo guapo, una fecha importante. ¿Y por cual te decides?

- Esto, es una tontería. Está ebrio no deberías hacer caso –Ikki se refirió a la chica.

- Bueno la mitad de mis clientes lo están la primera vez, la segunda están mas sobrios que yo, después de la tercera traen a un amigo a su primera vez –dijo mientras se recargaba en el mostrador revelándoles un colorido tatuaje de flores que tenia en el antebrazo –y tengo otro mas interesante –presumió a Ikki.

- Pues te aseguro que no habrá ni primera vez –aseguró Ikki.

- No lo creo –sonrió satisfecha la chica. Cuando Ikki volteó su hermano ya había ingresado a una de las habitaciones donde realizaban los tatuajes.

- Mi cabeza, como duele –menciono Shun al día siguiente por la mañana. Su hermano tomaba café sentado en la estancia que hacia de cocina en el diminuto departamento que compartían.

- Y no solo eso debe dolerte –dijo con saña apuntando hacia su pecho. Ikki tenía razón el lado izquierdo de su pecho le escocia y sobre el traía una gasa.

- Tengo miedo de mirar –Ikki soltó una carcajada.

- No tienes mucho que temer, al menos no fue algo tan ridículo para mostrar en publico o el nombre de esa chica de la que me habló Hyoga alguna vez. ¡Ah! Y por cierto todas las amigas de Axel quieren verlo algún día –Ikki volvió a reír pues Shun lo observaba atónito –después que salimos de esa tienda o como quieras llamarle, fuimos al departamento de Axel. Mencionaste al menos dos veces a cada persona que estuvo ahí que te habías hecho un tatuaje –las mejillas de Shun se tiñeron de rojo.

- ¿Que mas hice? –cuestionó alarmado.

- Solo eso…que yo sepa –agregó volviendo a reír. Shun se cubrió la cara con ambas manos.

- Esa es la razón por la que no me gusta perderme en el alcohol –murmuró. Ikki lo observaba divertido, no había fallado al pensar que esta no era la primera resaca de su hermano.

-o-

- Fue una suerte que no hayamos elegido algo de lo que pudiéramos arrepentirnos –menciono sonriente Shun. Hyoga enarcó una ceja intrigado –Ikki tiene uno igual –agregó. Se levantó la camiseta permitiendo que el ruso observara la figura de un Fénix tipo tribal delineado en color negro sobre el pectoral izquierdo del peliverde –Ikki me dijo después, que yo había elegido ese lugar, estuve preguntándome mucho tiempo porque. Hasta que el mismo me dijo que de esta forma no importaba donde estuviéramos siempre estaría cerca de mi corazón. ¿Cursi no es cierto? Cosas de borrachos creo.

- Ahora recuerdo que alguna vez alguien dijo que las mejores borracheras son las que se olvidan, pero ahora sé que hay alguien que tiene algo para inmortalizar al menos una. Por lo que me cuentas parece que todo el tiempo que pasaste al lado de Ikki era diversión garantizada, después de estar tanto tiempo alejados entonces ¿Porque regresaste? –preguntó Hyoga. Shun le miro extrañado, colocó su mano sobre su tatuaje mientras la pregunta del rubio giraba en su mente.


Y esta es la forma en que celebro el cumpleaños de Shuncito, espero les haya gustado los dos capítulos. El fénix que tienen tatuado los hermanos es el que se queda en como imagen en este fic hasta la nueva actualización. Y aun cuando a algunas de mis lectoras no les gusten los tatoos, me pareció la forma mas tierna y alocada de que tengan su vinculo fraternal.

Nos vemos en la siguiente. Gracias a mis valientes lectoras que siguen hasta hoy dejando reviews llenos de calidad.