Estaba confundido, no sabía qué hacer o que decir, tenía la mente hecha un revoltijo y le estaba costando demasiado trabajo pensar con claridad…
-¿Y bien? No creo que hayas venido hasta aquí para quedarte sentado en mi sofá viéndome con cara de estúpido- dijo Sakura viendo a un intranquilo Sasuke, que al momento de decir ''estúpido'' se levantó como resorte.
-¡¿A quién crees que llamas estúpido, imbécil?- dijo exaltado.
-¿A quién va a ser? Tonto- dijo Sakura en tono burlesco. El moreno hastiado de las constantes burlas de la chica, repentinamente la tomó por las muñecas y la acorraló entre su cuerpo y la pared.
-Me tienes harto, deja de insultarme- dijo con el Sharingan en sus ojos, pero luego bajó la cabeza.
-¿Ehh?- dijo Sakura extrañada por la actitud del chico.
-¿No ves que… lo único que quiero es darte las gracias?- dicho esto, ambos se sonrojaron, una más que otro.
-Uchiha…
-No sé como agradecerte… todas las noches que te quedaste a cuidarme, sin saber cuánto te importaba, sin saber que en tus días libres te la pasabas día y noche en el hospital, sólo para verme… sólo quiero darte las gracias, Sakura.
La chica se sorprendió, hace bastante tiempo que no la llamaba por su nombre.
-Ehh… yo…- no sabía que decir, Sasuke estaba demostrándole su agradecimiento aunque eso mostrara debilidad.
-Gracias por cuidarme, Sakura… en verdad te lo agradezco- poco a poco, el chico soltó el agarre de sus muñecas, quedando con un brazo apoyado en la pared ara sostener su cuerpo, le estaba doliendo la cabeza. El Sharingan de sus ojos había desaparecido, pero sólo miraba hacia el suelo.
-Sasuke…- este levantó la cabeza de a poco, con los ojos entrecerrados por el dolor –No tienes porque agradecerme, sabes que… m-me preocupo por ti, aunque nos llevemos como el perro y el gato… pero ahora ven, te llevaré a mi cuarto y te recostaras ahí.
-¿De qué hablas?- dijo algo extrañado.
-Tienes los ojos entrecerrados, te duele la cabeza- le tomó la mano y subió las escaleras con él, llegaron a su cuarto y Sakura ayudó al moreno a recostarse –Quítate la camisa, te curaré las heridas.
Sin emitir el mínimo sonido el moreno se quitó la camisa blanca que llevaba, dejando al descubierto la serie de marcas y heridas que su pecho tenía, además de la herida abdominal que la propia Sakura le había provocado.
La chica se fue a su armario, del cual sacó una serie de vendas y unas pastillas. Se fue donde el Uchiha y se sentó al borde de la cama.
-Chakra curativo…- de su mano comenzó a salir chakra verde, que era notorio a la vista humana.
Sentir las cálidas y suaves manos de la ojiverde en su pecho curando sus heridas, le hacía sentir una tranquilidad inmensa, tan sólo con tocarlo, el dolor de cabeza se había ido.
-Sólo ella… puede calmar mi dolor…- pensó el moreno viendo los ojos de la chica sin preocupación alguna –Sakura… ¿crees que es necesaria mi existencia?
-¿Qué?- aquella pregunta descolocó a la chica, haciendo que viera los ojos negros del Uchiha.
-¿Crees que… alguien me necesite?- dijo mirando hacia la ventana, el sol se estaba ocultando.
-Todos necesitamos a alguien, Sasuke. Todos somos necesarios en algún momento de nuestras vidas, sólo es cosa de esperar a que llegue ese momento y aprender a disfrutarlo.
-¿Y tú, Sakura? ¿Tú me necesitas?- dijo mirándola y tomando su mano con suavidad, la cual aún se hallaba en el pecho del moreno.
-Yo…- la chica bajo la cabeza, abrió la boca para responder, pero calló y se levantó dirigiéndose a la ventana, se abrazó a sí misma, preguntándose por qué había callado ante la pregunta de Sasuke. Pero unas fuertes y masculinas manos la sacaron de sus pensamientos, cuando envolvieron su cintura en un abrazo, aunque suene increíble, cariñoso y protector. Podía sentir la suave pero tétrica respiración de Sasuke en su cuello, una sensación que jamás pensó experimentar.
-¿Me necesitas, Sakura?- dijo susurrándole al oído lentamente.
-Yo… te necesito, Sasuke- dijo al fin la chica –Necesito oír tu voz, necesito encontrarme con tu mirada, necesito saber si estás bien o si algo malo te pasa, necesito oír mi nombre salir de tu boca, necesito estar contigo, necesito amarte… te necesito como nunca, Sasuke- sin darse cuenta, había comenzado a llorar, observó por el reflejo de la ventana que el moreno la estaba mirando.
-Perdóname, otra vez… por todos los malos ratos que te hice pasar- decía Sasuke en susurro –Perdóname por no estar contigo cuando más me necesitabas, perdóname por haber creado el miedo a ser feliz, perdóname por no haber valorado el amor que me tenías, perdóname por ser tan terco y arrogante, perdóname por las veces que te lastimaste, perdóname por el daño que te cause, perdóname por todos los años que no entendí la amistad y el amor que me profesabas, perdóname por ser tan cobarde, perdóname por amarte en silencio pensando que ya no me amabas y pensando que ya no me necesitabas.
Sentía su hombro húmedo. Sí, Uchiha Sasuke había comenzado a llorar en silencio. Sakura dio media vuelta y sin pensarlo dos veces lo beso, el Uchiha se sorprendió por unos segundos pero no dudo en corresponderle, lo necesitaba, la necesitaba a ella, a Haruno Sakura, la única que podía calmar su dolor, su rabia, su tristeza. Sí, su amor podía ser más grande que el miedo que tenían, sólo ellos sabían la debilidad del otro, y esa era; el otro mismo.
No podían estar separados por mucho tiempo, no podían estar sin preguntar por el otro, no podían dejar de pensar en el otro aunque fuera un secreto, no podían estar lejos, simplemente no podían. Porque se amaban como nadie, habían sufrido como nadie por amor, y ahora… por fin ahora podían ser felices juntos… y nada ni nadie los va a separar…
Avanzada la noche, se podía ver a un muchacho de cabello negro largo y ojos jade, sus ropas consistían en un pantalón negro y una camisa blanca abierta en el pecho, de su cuello colgaba un pétalo de Sakura, en su cintura llevaba atada una katana con la funda roja con negro. La capa que traía no dejaba ver mucho su cuerpo, mucho menos su rostro. Los guardias de Konoha bajaron de un salto y se colocaron frente a él.
-Identifícate- dijo uno de los guardias.
-Vaya, vaya… parece que las cosas han cambiado- su voz era un poco ronca, pero al mismo tiempo era suave y como de un niño.
-¡He dicho que te identifiques!- dijo otro guardia, con kunai en mano.
-Por favor, no podrías vencerme ni con cien kunais atados a ti. Me encantaría tener una batalla, pero el viaje ha sido largo y muy pesado, no sabía que tenía que identificarme para entrar en mi propia aldea- dijo el muchacho, quien debería de tener 20 años aproximadamente.
-¿A tu propia aldea, dices?- dijo el primero de los guardias.
-Esto es tan molesto… mi nombre… es Haruno Hakudoshi, miembro de la antigua familia Haruno. Ahora, si no les molesta… pasaré a ver un rato a Tsunade-sama.
El chico saltó la gran puerta de Konoha y a paso rápido se encamino hacia la torre Hokage.
-Ha pasado tanto tiempo, Tsunade-Hime…
-¿Ehh?- dijo la pelirubia al sentir la voz suave que inundaba su oficina y le hacía sacar la vista de los informes ninjas. Fijó su vista a un lado, y en la ventana pudo encontrar sentado al dueño de la voz, quien se encontraba mirando la luna.
-¿No crees que la luna esta hermosa, Hokage-sama?- dijo mirándola de reojo.
-¿Quién eres tú?- dijo con desconfianza la ojiambar. A pesar de que el muchacho se le hacía levemente familiar, no podía bajar la guardia en ningún momento.
-Tal parece que no recuerdas al pequeño que a los 4 años fue raptado por un clan enemigo… Hime-chan…
-¿Hime… chan?- como un rayo que atravesó su mente, los recuerdos de Tsunade se hacían cada vez más claros, haciéndole recordar a aquel muchacho -¡Ahh! ¡¿Hakudoshi?
-Siempre fuiste tan escandalosa, Hime-chan- dijo el pelinegro con voz melancólica.
Tsunade se levantó de su silla y se acerco al muchacho para abrazarlo, cuyo abrazo fue respondido con gusto.
Antes de que Tsunade se fuera de la aldea junto con Shizune, había conocido a Hakudoshi por mera casualidad, ya que un día se había perdido en el parquey ella fue quien lo encontró, debido a eso, ambos crearon un fuerte lazo, el cual nunca se rompió a pesar de que Hakudoshi fue raptado por un clan enemigo de los Haruno. Después de eso, nunca más se supo de él, sólo se sabe que su hermana mayor lo busco durante mucho tiempo, hasta que cierto día perdió las esperanzas de encontrarlo.
-Dime, Hime-chan… ¿Cómo está mi hermana? ¿Aún sigue viviendo en Konoha?- preguntó el muchacho sentado en el sofá de la oficina de la Hokage.
-Sí, se ha convertido en la kunoichi más fuerte de la aldea, logró superar mi fuerza y es una de las mejores medico ninja.
-Ya veo… me alegro por eso. La he extrañado mucho...
-Supongo que harás tu entrada triunfal delante de ella, ¿verdad?
-Jeh… no lo sé aún, pero me muero de ganas por verla.
-Espera hasta mañana, ya que… a ti solamente se te ocurre llegar a la aldea a las 3 de la madrugada.
-Hey, el viaje desde Suna es largo, hime-chan.
-¿Vienes desde Sunagakure?- se sorprendió la pelirubia.
-Ah, sí… Gaara-sama me acogió durante tres meses en su casa- sonrió el chico.
-Lo que se logra siendo un Haruno- pensó indignada Tsunade.
Io~! Hai hai... es extraño que subo dos capítulos tan rápido, pero tal parece que las vacaciones de verano le hacen bien a mi mente -w-
Arigato por leer~
Bye bye~
Ah! Muchas gracias por los reviews! Thanks you :3 ~
Nos leemos en otro capítulo ;3 !
Akatsuki no Megami~
