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Se despertó irritado.

Estaba acostumbrado a despertarse sintiendo a los cálidos brazos de los gemelos a su alrededor.

Suspiró recordando como ahora estaban con su madre en la habitación de al lado, nunca los había visto tan agitados, generalmente eran muy tranquilos, pero ahora tenía muchas cosas para contarle a su amada madre, no podía culparlos casi 5 meses lejos de ella, si Sasuke fuera ellos seguramente se comportaría igual. Miró por la ventana aún era temprano, los cálidos rayos de sol entraban en la alcoba, el pelinegro decidió levantarse.

Bajó las escaleras después de ducharse, con el pelo aun mojado y una toalla en sus hombros desnudos.

Sintió un aroma delicioso llegando hasta él, curioso Sasuke se acercó a la cocina.

Las risas se escuchaban como una suave música para los oídos del moreno.

- Entonces Uchiha-san lo tiró al agua y Mamoru salió empapado y muy enojado - contaba Minami divertido, el león gruño

- No te tienen más respeto de esa forma Mamoru - la peliazul reía mientras preparaba el último onigiri. Sasuke veía todo sin saber como sentirse, la vista de la Hyuga con un delantal (uno que siempre estaba en la cocina pero él jamás lo usaba, por obvias razones) con el pelo suelto balanceándose mientras reía, lo hacía recordar a su propia madre. Al ver esa escena, apoyado en la madera sin que se percataran de él, lo hizo recordar a él mismo cuando niño mientras contaba a su madre su día, sentando al lado de Itachi, mientras ella preparaba el desayuno.

Estaba cautivado por la escena.

- Fue suerte, me tomó desprevenido, jamás dejare que me transformen otra vez - bufó con su orgullo herido el león sentado cerca de la mesa junto a los menores.

- Oh, Mamoru pero si eres adorable en esa forma - Hinata seguía riéndose de espaldas hacía el Uchiha, sin saber que este la estaba observando, la ojiperla se dio vuelta cesando inmediatamente la risa al ver al moreno apoyado en el marco de la puerta, con el pelo mojado y sin camisa, revelando un abdomen bien definido resultado de años de entrenamiento. Su sonrojo fue instantáneo.

Sasuke la miró saliendo de su transe inicial, hasta que se dio cuenta el porque de su sonrojo, alzo la ceja divertido.

~ Dos hijos y se sonroja al ver a un hombre sin camisa ~ pensó divertido.

Los gemelos ajenos al nerviosismo de su madre saludaron al Uchiha alegremente, la madre bajó la mirada lo más rápido posible hacia los onigiris, procediendo a servir la mesa.

- O-Ohayo Uchiha-san - saludó débilmente la sonrojada mujer.

Él no respondió, los menores estaba acostumbrados, él nunca saludaba. Hinata no se vio afectada imaginaba que el era así.

Sasuke vio que ella ahora ponía cuatro platos de sopa de tomate. Se puso aún más nostálgico. Tenia la idea de salir de la cocina pero jamás negaría un aperitivo con tomates.

Se sentó comiendo en silencio. Los menores seguían contando sobre sus nuevos amigos. La madre escuchaba atentamente y aunque Sasuke no lo demostrará también lo hacía.

Los aperitivos estaban deliciosos, si no fuera un golpe a su dignidad, él habría pasado el dedo en el plato para terminar con absolutamente todo pero no le daría esa satisfacción a la ojiperla.

Aunque adoraba a los niños no se obligaría a llevarse bien con la madre de ellos. No era buena idea alabar a una mujer que viviría en su casa, sabía que fue enamorada del dobe pero no arriesgaría, podría ser una buena madre pero las mujeres eran todas iguales de superficial por dentro, no importa cuanto trataran de ocultarlo.

La morena se esforzaba para ignorar al Uchiha sin camisa al otro lado de la mesa, cosa que no era difícil cuando se tenia a dos hermosos hijos robando su atención.

- 5 minutos - dijo el Uchiha repentinamente.

Hinata alzo la mirada confundida pero los gemelos entendieron, se levantaron, terminando desayuno rápidamente se dirigieron a su habitación en busca de las armas para el entrenamiento.

La Hyuga miró interrogante al león que se encogió de hombros.

- Entrenamiento con el Uchiha - contestó Mamoru, ella miró sorprendida al moreno.

- Uchiha-san. No es neces... - la cortó.

- Ahorrate las palabras Hyuga. Lo hago por que quiero - se levantó en busca de los pequeños.

Hinata aún veía por donde salió el pelinegro, totalmente boquiabierta.

Hinata de verdad no lo entendía.

La peliazul suspiró, sería una larga semana.


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Los pequeños estaban más ansiosos, por fin podrían mostrar a su madre, lo fuerte que se hicieron con los entrenamientos del Uchiha.

Sasuke alzó la ceja hacía los gemelos que corrían queriendo llegar más rápido al local de entrenamiento. Él notó el entusiasmo de los gemelos en querer mostrar sus habilidades a la Hyuga a su lado.

Llegaron al lago donde siempre entrenaban. Tenía un gran campo donde había unos postes de madera para entrenar taijustu. Hinata miró todo nostálgica, ya había tenido muchos entrenamientos en ese lugar, a parte del campo de entrenamiento 8.

~ ¿Cómo estarán Shino-kun y Kiba-kun? Por suerte los veré mañana en la noche ~ pensó la ojiperla.

Soltó el aire, tendría muchas cosas que explicar y muchas preguntas para responder en el encuentro con su generación.

- Kaa-san tienes que vernos atentamente, te impresionaremos - dijeron determinados a mostrarle todo lo que eran capaces.

Ella sonrió y se acuclilló frente a ellos.

- Den su mejor, pero tengan cuidado,¿sí? Quiero seguir teniendo dos hijos - dijo ella burlona.

Los menores rieron y asintieron.

- Empiecen - dijo sin más el Uchiha, viendo que ya habían terminado su tierna escena.

Los menores se pararon frente a frente en medio al campo.

Hinata fue a sentarse en la rama de un árbol junto al ahora "gatito" Mamoru que se acostó en su regazo, que aprovechó su tamaño para recibir algunos mimos de su maestra. Sasuke se paró a algunos metros de ellos para avaliar, como de costumbre. Realmente estaban determinados a impresionar a su madre, lo que no era necesario. Una madre se impresiona fácil con cualquier cosa que haga su hijo pero no acabaría con las ilusiones de los niños, además él sabía que los gemelos realmente eran sorprendentes para su temprana edad.

Pequeños genios al igual que su hermano Itachi.

Suspiró. Estos meses los comparó mucho a su hermano mayor.

Activaron su byakugan y se posicionaron el un estilo modificado, una combinación de Uchiha con Hyuga.

Con un grito iniciaron el entrenamiento, en puro taijutsu atacaban y evadían en sincronía, como una danza que fue ensayada millares de veces, excepto que esta era una danza para ganar a su compañero de baile, Minami atacó con las manos en puño siendo evadido por el brazo de su hermana, que cambio la trayectoria del golpe, enviaron chakra hacía sus manos.

- Puño suave - gritaron en unísono, estaban en perfecto equilibrio, ninguno lograba romper la defensa del otro. Los golpes de chakra chocaban entre si enviando intensas vibraciones a su alrededor. Los dos ya tenían un excelente control de chakra al igual que su madre. Hinami saltó sobre sus manos hacia atrás desviando una patada de su hermano.

- Prisión de burbuja - dijo la morena haciendo posición de manos, Minami saltó hacía un lado evadiendo las burbujas que salían de suelo. Se acercó velozmente a la morena.

- Puño Suave - gritó y con una precisión casi quirúrgica inyecto su chakra en los canales del brazo de Hinami, con su byakugan podía ver 360 grados y todos los puntos del sistema de chakra de su hermana, ella se alejó sosteniéndose el brazo dañado, la pelinegra frunció el ceño y se acercó otra vez.

- Juken - Hinami no sólo daño los brazos del ojiperla sino que trato de controlar su flujo de chakra enfocándose en sus habilidades cuerpo a cuerpo y su estilo de pelea Hyuga.

Hinata bajó del árbol yendo más cerca. Estaba más que sorprendida por el manejo de habilidades que los dos tenían a tan corta edad.

No iba a intervenir.

Sabía que eran fuertes y ella misma había hecho entrenamientos que casi la llevaron al borde de la muerte. Pero era difícil verlos heridos por más que fuera un entrenamiento.

El Uchiha pensó que ella iba a intervenir, pero ella sólo se acercó. Vio sus puños apretados y su expresión aprensiva. Sasuke sabía lo que estaba pensando. La verdad pensó en hacerlos parar, ya habían hecho suficiente para impresionar a su madre, pero sabia que no pararían, él entendía esa necesidad de demostrarse fuerte hacía su progenitor. Contuvo, al igual que la ojiperla a su lado, las ganas de detenerlos.

- Elemento Fuego: Llamas del Fénix - Minami concentro chakra en el pecho y lo dividió en varias secciones soltando cada una de forma consecutiva transformándolas un grupo de pequeñas bolas de fuego que fueron dispersadas en diferentes direcciones contra Hinami, ella saltó rápidamente desviando lo más rápido que podía.

- Aahh - ella gritó cuando no pudo esquivar una bola de fuego que fue rozo casi completamente su pierna. Hinami entrecerró los ojos e ignoró el dolor para contraatacar - Danza de la sombra de la hoja - en un movimiento veloz le pego una rapidísima patada en la barbilla del menor desde el suelo, para hacerlo volar por los aires, aprovechó lista para darle otro ataque.

Hinata miró al Uchiha sorprendida. "Elemento fuego, llamas del Fénix" era un jutsu característico del clan Uchiha, aunque es dominada por algunos jonnin, no alcanza la magnitud que toma en los Uchiha, y la "Danza de sombra de la hoja" fue un ataque que Sasuke uso en los exámenes chunnin, que él había copiado con su sharingan el ataque originario de Rock Lee.

Él les había enseñado técnicas propias de él y también su clan.

Minami hizo una mueca de dolor por el daño físico que recibió, velozmente atrapó la mano derecha de Hinami y la pateó lejos de él.

Los dos se miraron fijamente a los ojos, corrieron listos para darse el golpe final.

Jadearon cuando el golpe no llegó.

Los mayores los habían detenido.

Sasuke agarraba la muñeca y el estómago de Hinami, mientras Hinata sostenía a Minami. Los cargaron y los llevaron poniéndolos sentados sobre el pasto frente a ellos.

Hinata cruzó los brazos y los miró seria. Los niños se pusieron nerviosos, su madre nunca los miró tan represiva.

- ¿Qué estaban tratando de hacer exactamente? Eso era entrenamiento o una batalla a muerte, ¿qué les advertí antes que empezaran? - dijo enojada, con el ceño fruncido, pero sin levantar la voz. No era necesario hacerlo, hasta el Uchiha se sintió algo asustado, como cuando su madre lo reprendía por algo que hizo mal. Y jamás, jamás sé lo diría a nadie, pero la encontró algo sexy. Sacudió su cabeza había algo más importante en la cual concentrarse.

- Si querían impresionar a su madre ya lo hicieron pero de la forma equivocada - dijo el Uchiha también enojado, se habían lastimado demasiado, eso no era un juego. Los niños estaban doblemente nerviosos, bajaron las cabezas aprensivos.

- Lo sentimos kaa-san, Uchiha-san - dijeron en unísono, Hinata suavizó su expresión, se sintió culpable, debió haberles detenido antes, ellos querían impresionarla a ella, algo que no necesitaban hacer. Les sonrió para tranquilizarlos, algo siempre que tuvo efecto.

- Prométanme que no se dejaran llevar otra vez, cuando entrenen entre ustedes - pidió la mayor.

- Lo prometemos kaa-san- dijeron culpables por haber preocupado a su madre.

Sasuke sonrió de lado en aprobación.

- Los dos ya son fuertes, no tienen que demostrarme nada, los conozco mejor que nadie. Yo sé que serán aún más poderosos, extremadamente poderosos - dijo la madre, los menores sonrieron con brillos en los ojos.

- Tan fuertes como Neji - una voz conocida llegó a los oídos de la ojiperla, Sasuke se puso a la defensiva al sentir un chakra acercándose, si fuera necesario atacar lo haría, ya que era una Hyuga la que llego.

No cualquier Hyuga era la heredera Hanabi Hyuga.

Hinata jadeó sorpresa, ¿cómo sabía que había llegado?

Tras Hanabi un Mamoru venia calmadamente.

~ Con que fue así que Hanabi lo supo ~ pensó la ojiperla.

Hinata sonrió, la misma sonrisa maternal que Hanabi recordaba.

- Tadaima Hanabi-chan - dijo suavemente Hinata.

Hanabi sonrió y dos lagrimas cayeron de sus ojos, corrió y se tiro abrazando a su hermana mayor, Hinata que no había esperado eso perdió el equilibro y cayo al pasto. La castaña no se importó y siguió abrazando a su hermana en el suelo llorando de alegría en su pecho.

- Okaeri nee-chan, Okaeri - dijo entre el llanto la castaña.

Todos miraban conmovidos la escena. Sasuke bufó, Hinata y su familia no paraban de hacerlo sentirse nostálgico.


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Los niños estaban sentados sobre el león, que los llevaba al complejo Uchiha en su espalda.

Hinata les había aplicado chakra curativo, pero aún tenían resquicios de dolor. Los brazos de Minami sólo tenian ahora algunos moretones, y la pierna de Hinami estaba casi completamente curada dela quemadura.

Hinata los veía desde atrás, con los ojos transmitían culpabilidad. Sasuke que estaba a su lado lo notó.

- No te sientas culpable - dijo el pelinegro, sólo Hinata lo oyó y abrió los ojos sorprendida en su dirección - Tampoco los detuve a tiempo, ellos mismos se hicieron eso, no fuiste tu, así pueden aprender con sus errores - dijo sin mirarla mientras caminaba.

Espera un momento él estaba... ¿Tratando de mejorar su animo?

El corazón de Hinata dio un golpeteo. Ella le sonrió agradecida.

-Gracias Uchiha-san - él la miró con la ceja alzada - Minami, Hinami por entrenarlos y por permitirnos estar en tu casa. Ellos me contaron sobre su cumpleaños - confesó la peliazul.

Hinata se había sentido culpable por no haber estado en el cumpleaños de los niños y muy sorprendida cuando ellos le contaron lo que el Uchiha hizo. Trató de todas formas de no tener esperanzas de que ellos se vieran como padre e hijos. Pero ella tenia allá en el fondo un pequeño rayo de ilusión, sabía que el Uchiha no hacía esas cosas porque sí pero quizás, sólo lo había hecho para que se sintieran mejor en su ausencia, él mejor que nadie sabía como era estar sin su familia en esos días y sabía que si le decía la verdad al Uchiha, quizás se alejaría de ellos sin aceptarlos o creyendo que ella quería aprovecharse de la situación.

Probablemente sabía quien era el padre y había dejado las cosas claras sin decirlo abiertamente por la presencia de Naruto y Shikamaru, quizás realmente sólo los cuidaba por la misión. No tendría esperanzas, las guardaría en el fondo y dejaría que sus hijos aprovecharan estar con el último Uchiha, el perteneciente del clan favorito de las historias de sus hijos.

Que irónica era la vida.

Sasuke la miró cauteloso, ¿les habían contado a ella sobre lo que dijo?

- Te contaron sobre todo ?- ella asintió sin mirarlo.

- No quise ser yo quien les dijera la verdad sobre Itachi, yo no tenia ese derecho pero la verdad no imaginé que un día volveríamos y fueras tú el que se los dijera.

Sasuke paró repentinamente, abriendo los ojos desmesuradamente.

- ¿Como sabes sobre eso? - preguntó asombrado. Hinata también paró sorpresa por la pregunta.

- Fuiste tú el que me lo dijo esa noc... - levantó la vista hacia él y vio su expresión incrédula, ella abrió los ojos sorpresa y algo herida - ¿No te acuerdas verdad? - preguntó con un hilo de voz.

Sasuke frunció el ceño, a la frase y la expresión con un tinte de dolor de la ojiperla.

- ¿De qué... ? - Un anbu los interrumpió.

- El equipo de rastreo volvió Capitán Uchiha, Shikamaru-sama lo solicita en la central de inteligencia inmediatamente - dijo el intruso.

Sasuke asintió y dio una ultima mirada a la peliazul que tenía una mirada dolida.

~ Él no se acuerda de nada ~ pensó herida la ojiperla.

Cuando las esperanzas volvían, él las volvía romper.


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- ¿Qué sucedió? - preguntó el Uchiha impaciente, no estaba de buen humor en este momento. Shikamaru le había ordenado que fuera con Shino para obtener los informes de la misión.

- Logramos encontrar a tres ex miembros de raíz - dijo el siempre discreto Aburame. El mal humor de Sasuke se esfumó, interesado en el rumo del asunto - Los pusimos en celdas separadas - declaró Shino.

- Perfecto, ¿donde están? - preguntó el Uchiha impaciente.

- Por aquí, Kiba los encontró en los alrededores de una guarida. Tuvimos muchas dificultades pero logramos capturarlos. Kiba y los demás aún tienen heridas que tratar. Por suerte las mías fueron menos grave entonces mi recuperación fue rápida - informó el Aburame abriendo la puerta de la celda.

Dentro de la celda había una mujer con los ojos completamente vendados y manos y piernas atadas.

Akira Konaka era una niña prodigio, al menos eso le había dicho Danzo. Ella era una huérfana que fue abrazada bajos los protectores brazos de Danzo, quien la empeño a entrenar en cuanto fue capaz de lanzar kunais. La disciplina era implacable y despiadada, pero se basaba e un principio fundamental: "Hacemos lo que hay que hacer por el bien de la aldea". Tuvo mucho que hacer para cumplir este objetivo, efectuó actos que otros considerarían moralmente cuestionables, pero para ella todo es por el servicio y la doctrina de su protector. Pero entonces su mundo se vino abajo cuando volvió de una misión y descubrió que su figura paterna había muerto. Por nadie menos que el ultimo Uchiha. El mismo que ahora entraba en su celda.

- ¿Porqué las vendas? - preguntó el Uchiha., fue cortado por la voz rapsoda de la prisionera. Ella tenia un largo cabello negro, y una piel morena, y una figura delgada, eso era todo lo que el Uchiha podía captar.

- ¿Porqué no me las quitas y lo averiguas? - Ella lo había observado por meses, planeando como matarlo y cobrar venganza con sus proprias manos. Alguien descubrió sus intenciones pero en vez de mandarla a la cárcel, le hizo una propuesta que ella sin dudar aceptó.

Sasuke entrecerró los ojos.

- No recomiendo que no lo hagas, tiene un particular doujutsu, que cuando lo activa paraliza tu cuerpo. Pero hay algo raro... - Shino entrecerró los ojos pensativo.

- Es robado - confesó la morena sonriendo - podría apenas haber robado sus habilidades con el dispositivo. Pero entonces tendría que usarlo todo el tiempo para poder usar este jutsu, pero sacándole los ojos lo tengo de forma permanente - dijo sin ningún toque de remordimiento.

- Eres repugnante - Sasuke poseía un doujutsu, por eso imagina la desolación que sentiría el que le quitaran un poder que llevo por toda la vida.

- NO TIENES EL DERECHO A DECIR NADA, MALDITO ASESINO. DEBERÍAS ESTAR ENTERRADO BAJO LA TIERRA. MATASTE A UN DANZO QUE SOLO QUERÍA EL BIEN DE LA ALDEA. HAS TRAICIONADO A LA ALDEA Y AUN ASÍ ELLOS TE TIENEN ANDANDO POR LAS CALLES Y LLEVANDO LA BANDANA DE KONOHA COMO SI NADA, SOLO PORQUE ESE ERROR DE HOKAGE ES TU AMIGO. ERES UN MONSTRUO - Sasuke la agarró por la camisa alzándola del suelo.

- Ese maldito hizo que todo mí clan fuera asesinado por mí hermano y aprovecho para quitarle los ojos y quedárselos, como si fueran su trofeo. No trates de hacerlo parecer el bueno - gruño entre-dientes irritado, la soltó haciendo que se cayera al suelo. Sasuke se dio vuelta en dirección a la puerta. Estaba demasiado irritado como para tratar de interrogarla sin matarla en el intento - Llamá a Ino y cuéntame más tarde que pudieron descubrir - ordenó el Uchiha alterado.

El Aburame asintió y Sasuke salió, tenia que tranquilizarse.

Sasuke llegó a la mansión Uchiha, tenia ganas de ver como estaban los niños. Entró pero no vio a nadie, no estaban en el primer piso, subió las escaleras. Quizás estaban en el cuarto, pero era raro no sentía la presencia de nadie. Aunque sabia que los menores sabían ocultar muy bien su presencia pero no lo hacían perfectamente.

El pelinegro abrió la puerta del cuarto y quedó estático en la puerta.

Sólo estaba Hinata.

Una casi desnuda Hinata.

Apenas llevaba la falda y un sostén, Sasuke había entrado justo cuando se estaba cambiando.

Ella miró hacía la puerta que se había abierto, la Hyuga se congeló en su lugar.

Sasuke no podía apartar la mirada de ese cuerpo. Seguramente había sido esculpido por los dioses del erotismo. Jamás había visto pechos tan perfectos como esos, y una piel que parecía ser hecha para recibir marcas de mordidas.

Hinata se sonrojó de pies a cabeza. Ella empezó a sentirse mareada, se volteó de espaldas a él tomando una camisa para cubrirse.

Sasuke se dio cuenta de que no había dejado de mirarla y se volteó, maldiciéndose por haber quedado embobado como un adolescente.

- ¿Donde está los niños? - preguntó tratando de no parecer afectado.

Hinata terminó de ponerse la camisa. Creyó rara la pregunta, ¿porqué los estaba buscando? Pero estaba muy nerviosa para estar cuestionando.

- L-los terminé de c-curar y Mamoru los acompaño para que fueran con unos amigos. Dijeron que tenían que hacer algunas cosas - declaró apenada la ojiperla. Sasuke sabía que de que se trataba, los gemelos les contarían a todos que su madre había vuelto. - Ano... ¿Hay algo más que necesites Uchiha-san?

Sasuke la volteó su mirada hacía ella con los ojos bien abiertos, mirando fijamente su espalda y viendo su silueta enrojecida.

~ ¿Ella le estaba sugiriendo...? ~

Sasuke se dio cuenta de que el aún no había salido de la habitación, y que ella le estaba pidiendo educada-mente que lo hiciera. Se sintió como Kakashi por haber pensado que ella estaba insinuando las cosas que a él habían pasado por la cabeza cuando la vio sin camisa.

- No - dijo fríamente y salio del cuarto cerrando fuertemente la puerta. Hinata suspiró aliviada.

Sasuke se dirigió a su cuarto a tomar una ducha fría, el cuerpo de Hinata se parecía mucho al de sus sueños.

Sentía que era como ver una fantasía sexual en vida real.


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Todos abrieron los ojos como platos.

- ¿DE VERDAD? - Kokoro fue la primera en pronunciarse.

Los gemelos asintieron. Mamoru estaba sobre la cabeza de Minami otra vez, asintiendo junto a ello.

- Me alegro por ti Hime - dijo Mitashi sosteniéndole las manos, Hinami se sonrojó.

- Eso es genial ¡dattebane!

- Sí Minami-kun, me alegro por ti - dijo Sango. Las niñas lo abrazaban, Minami se sentía sofocado. Ikari en la cabeza de Sango roznaba hacia Mamoru.

- ¿Podremos conocerla? - preguntó Mirai.

- Queremos que lo hagan - dijo Hinami con los ojos brillando de alegría hacía su senpai.

Mirai le sonrió e le sobó el pelo.

- Me alegro por ti - dijo la mayor, Hinami sonrió levemente recibiendo el cariño gustosa.

- Ahora vamos a jugar y cuando podamos conoceremos a la mamá de ellos - dijo Sukumi.

- Hai - todos asintieron sonriendo brillantemente.


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Los gritos de Sasuke resonaron en la mitad de la noche despertando a una Hyuga.

Ella se levantó alterada, miró a los niños que aún no se habían despertado, les puso un jutsu para que no se despertarán por los gritos y se dirigió a la habitación del Uchiha.

Parecía estar teniendo una pesadilla.

Vaciló unos momentos y puso las manos sobre su cabeza.

Mamoru entró a la habitación tiempo después.

- Nii-san entrena conmigo - el hermano mayor le sonrió y le picó la frente.

- La próxima vez Sasuke - el pequeño hizo un puchero llevando la mano sobre su frente.

- Nii-san entrena conmigo - preguntó ahora en otro escenario. Itachi le sonrió otra vez y más una vez le picó la cabeza.

- La próxima vez Otouto - Sasuke frunció el ceño sobándose la frente dolorida.

- Nii-san entrena conmigo- nuevamente el escenario había cambiado. Itachi le dio su acostumbrada sonrisa, Sasuke ya iba a llevarse sus manos como escudo hacia su frente, pero Itachi fue más rápido.

- Aiii - el pequeño infló los cachetes.

- La próxima vez tonto hermanito menor.

Todo se puso oscuro.

De repente sus padres atados, sentados en el suelo cono los ojos llenos de temor aparecieron frente a él. Itachi levantó la espada, Sasuke gritó.

El escenario volvió a cambiar.

Itachi le sonreía, lleno de heridas al borde de la muerte, la sangre se veía por todas partes. Itachi le picó la cabeza manchándolo con su sangre.

- Lo siento Sasuke, no habrá próxima vez - el mayor se cayó en su hombro. Sasuke volvió a gritar.

De pronto todo brilló.

Se vio en su cuarto rodeado de sus juguetes, miró a todas partes y vio a Itachi acercándose. Él le sonrió y lo levantó en su espalda.

- Vamos hoy te llevaré a entrenar - Sasuke lo miró sorprendido y luego sonrió.

Escenas de el jugando con su hermano mayor en el patio de su casa lo llenaba de alegría.

Su madre se acercó a ellos con una sonrisa, Fugaku venia a su dos se sentaron en el porche mirando hacia los niños que jugaban.

- Mira otou-san, lo que puedo hacer - Sasuke trató de hacer una bola de fuego pero no salió muy bien, que en cambio le quemó los dedos, Mikoto se acercó alarmada y revisó sus manos. Sasuke se negó a llorar, y miró vacilante a su padre.

- Sigue intentando y lo lograrás- dijo simplemente Fugaku.

Sasuke abrió los ojos como platos, y miró a Itachi que le asintió sonriendo, miró a su madre que aun tenia una sonrisa, después a su padre, que parecía seguro de lo que decía.

Sasuke sonrió.

Semanas más tarde su proprio padre lo entrenó y él logró hacer la bola de fuego exitosamente."

Abrió los ojos lentamente, la pesadilla se había convertido en un recuerdo feliz de su infancia. Había dormido bien, y no tenia ganas de despertar ahora, miró hacia un lado y terminó de abrir los ojos de golpe.

- Hyuga - susurró el Uchiha sorprendido por ver a la madre de los gemelos durmiendo en el suelo con la cabeza y las manos sobre la cama.

- Te has despertado - dijo Mamoru. Sasuke se sentó en la cama confundido. El león suspiró - ¿A quien crees que salieron los gemelos?- Sasuke abrió más los ojos, inmediatamente captó que su buen sueño se debía a ella. Seguramente él habría gritado en la pesadilla y ella vino ayudarlo. El león sonrió ladinamente por un momento, después entrecerró los ojos.- Que raro... - murmuró desconfiado Mamoru.

El Uchiha aun aturdido miró al león.

- ¿Qué sucede? - preguntó al ver la expresión del blanco león. Mamoru abrió los ojos como platos.

- Hay que llevarla al hospital - contestó. Sasuke frunció el ceño confundido. El león estaba alarmado - Hay que hacerlo rápido - Sasuke no entendía que pasaba - Ella está casi sin ninguna reserva de chakra - confesó el león. Sasuke abrió los ojos sorprendido y se levantó apresurado, se puso una camisa.

La levanto al estilo princesa y los dos salieron por la ventana.

- Explícame - ordenó saber el Uchiha mientras ellos saltaban por los techos en dirección al hospital.

- No me di cuenta antes que ella estaba casi sin chakra porque normalmente ella debilita su presencia, por eso no preste mucha atención antes, Maldición, seguramente llego hasta aquí sin descansar lo suficiente para recuperar una buena cantidad de chakra - Entonces fue por eso que el no notó su presencia en la casa - Dime ¿tuviste un buen sueño? -preguntó Mamoru. El Uchiha lo miró confundido, ¿qué tenia que ver eso?- Seguramente ella uso el jutsu que usa en los gemelos cuando tienen pesadillas, con eso agoto casi totalmente su reserva - explicó.

Llegaron al hospital y hablaron con Sakura explicándole la situación. Ella rápidamente hizo una transferencia de chakra y la dejó recuperándose el una habitación.

Hinata abrió los ojos lentamente, y miró a todos lados confundida. No sabía donde estaba. Se encontró con un Uchiha de brazos cruzados apoyado en la pared. Parpadeo aún más confundida, él notó que ella se despertó, frunció el ceño hacía ella.

- No te pedí tu ayuda - Hinata se sorprendió y cayó en cuenta segundos después de a que se refería.

- No tendrías como hacerlo de cualquier forma - respondió inocentemente, ¿él estaba dormido como iba a pedirle ayuda?

Sasuke parpadeó no había esperado esa respuesta.

¿Pero qué esperaba? ella tampoco había pedido su opinión.

- ¿Porque lo hiciste? Por poco y te quedas sin chakra - reprendió el Uchiha. Hinata se sorprendió ella no había pensado en sus reservas, había viajado sin parar y pensaba descansar una vez que encontrara a sus hijos. Entonces era por eso que estaba ahí. Seguramente él la había traído.

- Yo- yo ... - ella no pudo articular la frase completa.

- No pensaste en eso verdad. Tch... - el moreno chasqueó y se dio vuelta pero antes de salir le tiró una cajita que Hinata por reflejo la tomó, con eso Sasuke salió del cuarto.

Hinata miró confundida hacía la puerta y después a la cajita.

La abrió y miró sorprendida.

Eran rollos de canela, sus favoritos.

Hinata sonrió.

~ Seguramente esa era su forma de darle las gracias ~ pensó.


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Respuesta al comentario de Mari Uchiuga.

Mari Uchiuga: Si la historia es mía, viví prácticamente toda mi vida en Brasil (tengo 17, y viví 15 años allá) por eso hay palabras mezcladas (- / -). Para ser sincera no pensé que tanta gente leería la fic. Y gracias por alentarme y comentarme mis errores, soy bastante distraída por lo que muchas veces no me doy cuenta que puse de algunas cosas jajaja. Si no me lo hubieras dicho tampoco me habría dado cuenta :3. Te lo agradezco ^^.

Att. Safamantica s2

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